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BLOG DE CONTENIDO SOLAMENTE PARA ADULTOS (+18 AÑOS)

Archivo de agosto, 2006

Persecuciones

Mañana continuo con la saga de “Gente que conocí y que ahora me importa una mierda”. Hoy no he podido escribir. Se me ha roto el portatil. He pasado casi todo el día fuera, primero tratando, implorando, que me lo arreglaran… hasta que me di cuenta que no puedo dejar mi portatil en ningun taller: tengo demasiadas fotos privadas de chicas: y a todas les prometí, cuando me las mandaron por el msn, que esas fotos sólo las vería yo: no puedo arriesgarme a que un técnico las vea, guarde y quizá distribuya por Internet: así que he pasado el resto de la tarde buscando un portatil nuevo (desde el que escribo)… el ordenador viejo, me mira ahora desde una esquina de la mesa: me dice:

-Me has sustituido desde que te he dejado de servir: sin sentimientos, fríamente, inmediatamente. Eres como uno de esos empresarios gordos que tanto criticas. Esos empresarios que tratan, despiden y olvidan trabajadores sin tratarlos como personas ¿Sabes? Yo también tengo sentimientos.

Ver el ordenador viejo me hace sentir mal: porque me ha hecho entender a los empresarios gordos.

He pasado el día con nervios. Casi todo los textos importantes los tenía guardados en cds, sin embargo, muchos otros, no. Me he tenido que gastar dinero, 800 euros, en el portátil nuevo: llevo dos años casi sin salir de casa, ahorrando todo lo posible para autoeditar mi libro y mudarme a Madrid pero nada, imposible, siempre surgen gastos: si no salgo de casa es lo mismo: los gastos vienen a buscarme: da igual en qué habitación de la casa me esconda.

Desde que llegué a casa he llenado la bañera de agua, para darme un baño relajante: por fin lo estaba consiguiendo cuando Elena entró en el cuarto de baño:

-No has puesto jabón -observó.

-No quiero jabón.

-¿Por qué?

-Me gusta así.

-¿Sin espuma?

-Sí.

-¿Te pongo sales?

-No.

-¿Por qué?

-Porque así estoy muy bien. Estoy tratando de relajarme y estoy desnudo ¿Puedes irte?

-Pero si las sales que compré son relajantes.

-Yo no quiero esas sales que compras en los chinos, por favor. Seguro que me salen ronchas.

-Que no las compré en los chinos. Las compré en “Body Shop”

-¡Joder! ¡ Que no quiero sales!

Pero Elena abrió la bolsa de las sales sobre la bañera. Y cuando, satisfecha, terminó de verterlas y se fue, seguí con mi baño relajante (salvo porque las sales de mierda esa eran unas piedritas azules que se metieron debajo de mi culo y me picaban).

Así ha sido mi día de hoy. Bueno, también he recibido un curioso e-mail, que copio a continuación:

“Estimado Rafa,

leyendo la revista glamour, concretamente un artículo que hablaba sobre tu blog, y tras ver tu foto, me vino a la cabeza la imagen de un chico que, estando yo en la guagua a la altura de la calle Primero de Mayo (Las Palmas de Gran Canaria), me entregó una carta en la que me dejaba su número de teléfono y mencionaba algo de su vida, intentando hacerme creer que lo que le había ocurrido conmigo era una especie de flechazo o algo similar, realmente no lo recuerdo con exactitud, ya que de eso han transcurrido más de diez años, estoy casi segura de que ese chico eras tú, ahora, tras leer algo de tu blog, supongo que lo habrás hecho en infinidad de ocasiones, y que probablemente no lo recordarás, pero si fueras tan amable, me podrías confirmar si realmente eras tú?

Un cordial saludo,

Elsa”

…………………………………………….

“Hola Elsa:

Sí que fui yo. Quizá te resulte poco creíble pero cuando te di la carta esa yo era un chico bastante tímido, nunca antes lo había hecho. Me costó horrores escribírtela y entregártela. Además, por aquel entonces no tenía novia ni amigos y me sentía realmente sólo.

A partir de ahí, de tu rechazo, siempre que nos encontrábamos por la calle, por casualidad, me sentía sucio, un acosador: me mirabas (o quizá eran imaginaciones mías) como si estuviera loco o fuera un psicópata. Por fortuna, luego fuiste creciendo y si nos volvimos a encontrar, no te reconocí. Pero yo no he olvidado la cara de esa niña.

No volví a escribir una carta así, con la intención de conocer a alguien, hasta hace unos 4 meses. Esa vez, por fortuna, me fue bien. De todas maneras, si nos volvemos a encontrar algún día de casualidad, esta vez tu cara de estar viendo a un desequilibrado mental estará totalmente justificada ya que dices que has estado leyendo un poco mis diarios.

De todas maneras aprovecho esta oportunidad para pedirte disculpas si mi comportamiento te molestó alguna vez.

Espero estés bien.

Rafa”

…………………………………………….

“Hola Rafa,

siento que te sintieras rechazado, no fue mi intención hacerte sentir así, es más, siempre lo he recordado como algo bonito y nunca te vi como un posible psicópata… bueno tras leer un poco de tu blog me quedé bastante desconcertada… pero siempre he sido bastante incrédula, y no suelo creerme nada de lo que me dice algún chico que no me conoce.

Aprovecho esta extraña oportunidad que nos brinda el destino para decirte, diez años después, que no me molestó en absoluto, que en el fondo me sentí halagada y pese a que probablemente lo hayas hecho en infinidad de ocasiones, te agradezco que yo haya sido una de esas chicas a las que por un instante hiciste sentir especial (ese mínimo instante en el que no piensas “Elsa, no seas ingenua, seguro que esto se lo dice a todas”)

Espero que tengas mucha suerte con la publicación de tu novela, probablemente conozcas la historia, porque creo haber entendido que eres una persona muy culta, pero en Italia, una novela similar a la tuya, “Cento colpi di spazzola prima di andare a dormire” de Melissa P, se convirtió en best seller y fue muy comentada en su país, incluso en España se hizo la película basada en el libro.

Aún a riesgo de caer en un tópico, espero que seas feliz, haciendo lo que quieras hacer.

Un cordial saludo,

Elsa “

6.-Gente que conocí y que ahora me importa una mierda: cómo perdí a mis amigos: Daniel (y 5)

Nos enteramos de que es el cumpleaños de la morena porque la rubia le da una sorpresa: se las ha ingeniado para comprarle una tarta: ¡Felicidades!: la morena abraza a la rubia: le dice:

-¡Gracias tía! ¡Cuánto te quiero!

Sin embargo, mientras se abrazan, la morena me mira: me advierte, con la mirada, que esa tarta de mierda no cambia nada: que me quiere follar: la rubia también me mira: con su mirada me está diciendo que compruebe lo buena amiga que es: que qué guay: que es entrañable:

-Es mi cumpleaños –me dice la morena, cuando no hay nadie delante- ¿Tienes un buen regalo para mi esta noche?

Yo me pongo nervioso:

-¿Seguro que no te gusta Daniel? ¿Sí yo pasara de ti y me fuera con tu amiga, tú no terminarías por enrollarte con él en todos estos días?

-No. Él es un buen chico, pero no me gusta. Me di cuenta en el barco. Hasta me da un poco de asco.

Recuerdo entonces su cara de mareo mientras él, en el barco, le hablaba.

-¿Y qué hacemos con tu amiga?

-Tú hablas con Daniel y yo con ella. Le decimos la verdad tras la cena, que nos gustamos: y punto.

-Vale.

Tras la cena, me acerco a Daniel:

-Me la voy a tirar tío. No le gustas. Me lo ha dicho muy claro. Perdóname. Se lo quiere hacer conmigo. No sé decirle no.

-No puedes hacer eso, Rafa. Un buen amigo no lo haría, al menos yo no lo haría en tu caso. Ella no es ni para ti, ni para mí: de eso se trata la amistad: de sacrificio.

Miré fijamente a Daniel: lo tuve claro: la amistad era una mierda.

Han pasado 10 minutos: estoy sobre ella: estamos desnudos:

-Puedes hacérmelo sin condón Rafa, tomo pastilla.

-¿Y eso?

-Para regular la regla.

Follamos sin condón, es la primera vez en la vida que lo hago sin protección: he visto demasiadas campañas del Ministerio de Sanidad: voy a infectarme de sida: VOY A INFECTARME DE SIDA: estoy follando sin condón con una desconocida: voy a contraer el sida: me desempalmo:

-¿Qué te pasa?

-No sé –digo avergonzado (no quiero hablarle de mis temores)

Ella mira mi polla flácida: dice:

-Escúchame con atención. No suelo hacerlo con la boca con desconocidos. Pero contigo haré una excepción porque me gustas mucho.

Me hace una mamada de campeonato: con masaje de huevos incluidos: y, cuando la tengo bien dura, me cabalga: por primera vez voy a eyacular dentro de una mujer: y demasiado pronto: tengo miedo: mucho miedo: noto que mi polla comienza a perder fuerza nuevamente: pero antes de que mi polla se repliegue sobre si misma y desaparezca para siempre, eyaculo: dentro de ella: grito asustado:

-¡Ahhhhhhh!

La miro aterrorizado: recuerdo más anuncios del Ministerio de Sanidad: VAMOS A SER PADRES: PADRES JÓVENES: PECADO: LA MALDICIÓN.

-¿Qué te pasa? –pregunta.

He sido infectado de sida: hijos sidosos: ella es una puta: y una drogadicta: yo soy un sucio, un inconsciente: me levanto de la cama: voy al baño: me encierro: me miro los dientes: aun no se me han podrido por el sida: me miro las encías: me levanto los labios: miro bien por dentro: encuentro una mancha oscura: ahí está: ha sido instantáneo: me he infectado de sida: voy a morir.

(continuará)

5.-Gente que conocí y que ahora me importa una mierda: cómo perdí a mis amigos: Daniel (y 4)

Llegamos a los apartamentos: son preciosos: pero extraños: los jardines están llenos de gallinas que pululan por donde quieren: es como si el director fuera fan de los hermanos Marx: y dijera:

-De acuerdo. Haré un hotel. ¡Pero que no falten las gallinas!

Sin embargo, ninguno va a preguntar a recepción sobre el porqué de tantas gallinas: tenemos otros asuntos a los que dedicarnos: la tensión sexual en el ambiente, es evidente: tanto que en el apartamento, no me consigo controlar: le saco una foto a la morena mientras ella, agachada, busca algo en su maleta: está guapísima, se le adivinan un poco las tetas:

-¿Por qué me sacas una foto? –me pregunta.

-Para masturbarme desde que llegue a casa –no digo.

Me pongo rojo:

-Pensé que te gustaría tener algunas fotos de recuerdo –sí digo – Como una especie de reportaje fotográfico de estos días.

-Lo único que quiero recordar –me dice- es a ti.

Le sonrío: porque no he entendido lo que ha querido decir: no puede ser que se refiera a que le guste: ella está con Daniel: Daniel es el perfecto, el de los ojos claros, el que está en la universidad estudiando económicas: se referirá a otra cosa: a algo de cariño: amistad hipócrita entre desconocidos y esas mierdas: salgo al pasillo: interrogo a Daniel:

-¿Ya la has besado?

-No. Todo es un poco raro. Al principio parecía que le gustaba pero ahora se aleja de mí. No sé si he dicho o hecho algo.

Daniel es una de esas personas que piensa que la vida son matemáticas: que si haces una cosa siempre trae consigo la misma reacción: 1+1=2: pero la vida no son matemáticas, es literatura: y quién escribe la trama está loco: sobre todo cuando hablamos de deseo o de amor: porque la vida es una locura en la que te encuentras gallinas donde menos te lo esperas.

Hablo con la morena:

-¿Te gusta mi amigo?

-No. Me gustas tú.

(Oigo “tú” salir de sus labios y sufro una erección: porque su boca con forma de u es como si me la estuviera chupando)

-Pero es que yo he besado a tu amiga y él me ha pagado el viaje, es mi mejor amigo, no puedo hacerle esto. Su novia le ha dejado hace poco.

-Ella –repone- también es mi mejor amiga, pero quiero estar contigo: me gustas demasiado.

Habla sonriente, pero se nota que le está costando hablar: no está acostumbrada a tener que convencer a los chicos para que se enrollen con ella.

Y entonces la miro y sé lo que somos: un chocho y una polla buscándose, desesperadamente. Ni más ni menos ¿Qué es la amistad? Un condón: que no nos deja tocarnos ni manosearnos. Y, en ese momento una gallina dice “cocorocó”: y entonces lo entiendo todo: estoy en mitad de una película de risa plactonita.

(continuará)

La chica del agua

Hay un momento en el que los creadores, tras haber realizados grandes trabajos con los que ganan nuestra admiración, se ven obligados a continuar creando: por razones económicas o por ego: por seguir adelante siendo alguien.

Estos creadores comienzan a fabricar al ritmo que les imponen los grandes estudios o sus necesidades bancarias: este año me he encontrado con dos casos así: uno, el último libro de Bret Easton Ellis Luna Park, un ejercicio de egocentrismo, un chiste fácil que, aunque divertido, no deja de ser una anécdota frente a sus otras grandes obras literarias. Y, ayer mismo, otro caso: “La chica del agua” última película del gran M. Night Shyamalan autor de, entre otras, “El sexto sentido” o la poco valorada “Señales”.

Parece que M. Night Shyamalan se enfrentó a la creación de esta nueva obra con el freno de mano puesto o auto masturbándose: a partir de un cuento que dice que contaba a sus hijos (uno nunca sabe cuando estas anécdotas entrañables que se filtran son parte de la campaña de marketing de una película) crea el argumento de un film donde la fantasía se funde con la realidad, y seguramente, lo hubiera conseguido de haber dado unas cuantas vueltas más al guión y no haber presentado toda una galería de personajes reales caricaturizados, bufones, que además se prestan a los acontecimientos de la película, con una velocidad extrema nada lógica, a no ser que se les amenazara con una pistola. Pero M. Night Shyamalan pasa de hacer una película, a la vez que entretenida y divertida, también inteligente. Él lo que quiere es divertirse: y no le culpo: en la película se da el papel de guapo e, incluso, de salvador del mundo (que fácil pasar por guapo cuando elige todo un reparto de gente fea) y, para colmo, se cura en salud contra los críticos cinematográficos, rodando una escena donde… bueno, ya la verán, no voy a ser tan cabrón de contárosla.

Inteligencia es lo que, en mi opinión, le falta a “La chica del agua” … es triste que un genio como M. Night Shyamalan se deje sobrepasar en divertimento por producciones Disney tipo “Los piratas del Caribe 2”. Pero es su culpa: por ofrecer, como único valor, entretenimiento en esta película: y en eso, suele ganar últimamente, el estudio que más dinero y efectos especiales mete: y eso no es cine: es plástico.

Calificación: recomendable para una tarde aburrida o para descargar del Emule.

Diarios secretos de sexo y libertad. Capítulo 7 ¿Dejas tu crítica?

Mañana continuo con la saga de “Gente que conocí y que ahora me importa una mierda” pero este fin de semana me he puesto con los “Diarios secretos de sexo y libertad” y hoy os presento el capítulo número 7: “Fin del argentino”.

Recientemente hemos hablado por teléfono y me ha dicho que, a pesar de que me dio permiso para poner sus fotos en mi web, y crear un personaje basado en él, no ponga sus fotos en el libro. Yo pensaba pagarle un porcentaje de cada libro que vendiera de por vida… pero parece que ni quiere hacerse millonario ni pasar a la historia de la literatura porque el precio es demasiado alto: quedar como un miserable imbécil egoísta. Qué le vamos hacer. Las fotos que aparecen en mi web siempre han sido publicadas con el permiso de los protagonistas. Otras no, claro, la de las turistas: pero son fotos que sólo tengo yo y en las que nadie las podría reconocer: siempre las tapo, por respeto, la cara, ni siquiera digo sus nombres de pila reales o nacionalidad.

Sigmundo es un personaje cruel, repugnante, lo sé. Con él trato de retratar el lado oscuro que mucha gente tiene pero del que no se atreven hablar: qué pasaría si lo liberáramos: en que se convertiría. Yo no soy así, pero el 95 % de los actos que a él le suceden me han sucedido a mí, muchos actos repugnantes, es cierto, de los que estoy arrepentido pero también agradecido por haberlos vivido: pues gracias a haber caído en la tentación ya no tengo dichas fantasías ni ganas de hacer esas cosas: en la actualidad, tampoco siento la vida: paso los días viendo canal satélite digital y jugando al parchis en

ludoteka.com o jugando a la Play Station: de vez en cuando me masturbo y no pasa nada: estoy realmente desmotivado con la vida: antes quería ser un escritor famoso pero ahora os juro que no: sólo quiero tener el suficiente dinero en mi cuenta bancaria para poder huir de la humanidad: no quiero volver a ver a nadie en mi vida: ni rozarme con esa mierda que son las personas: quiero quedarme en casa, con mi perra Anais y esperando la muerte mientras veo dibujos animados.

Sin embargo, sigo escribiendo: voy a terminar el libro y todo eso: porque lo prometí y tengo la duda ¿Qué pasará cuando lo termine? ¿Será un éxito como sueño? La gente vive sin saber qué es: yo quiero saber si soy un escritor o una mierda: también puedo ser las dos cosas a la vez… me gustaría encontrar un Aleph en mi cuarto que me volviera a llenar de ganas de vivir pero Borges se quedó ciego buscándolo: sé que está mal quejarse, que es de mal gusto, cuando vives tan tranquilamente en tu casa: pero todos ya sabéis que no soy más que un crío malcriado, caprichoso e inconformista: lo que necesito es una nueva aventura: la de camarero y la de escritor (aunque os cueste creerlo), para mi, ya están superadas.

4.-Gente que conocí y que ahora me importa una mierda: cómo perdí a mis amigos: Daniel (y 3)

Me levanto temprano: me voy al muelle, a tomar el barco: no creo que vengan esas tías: creo que Daniel es un iluso: somos unos desconocidos con polla para ellas: mi abuela pregunta a donde voy: le contesto que me voy de acampada con los niños de las chabolas:

-Volveré dentro de 4 días.

No digo la verdad: pues se supone que debo de ir a la universidad: no he dicho a mi familia que he dejado los estudios: no entenderían mis argumentos: no entenderían que estoy escribiendo un libro y que es lo único que me importa: salvo ahora que, lo único que me importa, es follar por fin… de lunes a viernes, doy clases particulares, en la parroquia, a los niños de las chabolas: les enseño a leer, a escribir y a sumar:

juego con ellos al fútbol: evito que se peleen: tienen mucha agresividad encima: muchos problemas: golpean el balón con rabia: a veces, golpean las caras de los otros niños: me gusta estar con esos niños: no por ellos, sino por mi: me hacen sentir en paz: azul: me siento bien cuando no necesito sexo: un día, unos niños me pidieron que me quedara a dormir en sus chabolas: informé al cura: me dijo que no lo hiciera: que si lo hacía me echarían del grupo parroquial: que eso podía dar a lugar a malentendidos: pedofília: miedo a que yo les chupara la polla a esos niños: la madre de esos niños sabían lo que yo significaba para ellos: esos niños no dejaban de hablar de mi día y noche: me veían cono un dios: hablé mucho con su madre: madre con dientes repugnantes: flaca y drogadicta: posiblemente puta si alguien le pagaba: aquella noche, me quedé a dormir en sus putrefactas chabolas: me acosté con ellos sobre una cama que olía como el cubo de basura de mi casa: no les chupé la polla: allí nadie se excitó: salvo, quizá, la madre: los niños durmieron abrazados a mi: sus padre estaba en la cárcel: ellos no me vieron, pero esa noche lloré de felicidad… si tuviera varias vidas sería un ángel: me habría casado con esa mujer: habría sacado adelante a esa familia: sin embargo, lo que hice realmente fue dejarles de ver: porque sólo tengo una vida: y en ella soy un demonio: he elegido preocuparme por mi, únicamente: por ser escritor: es lo que realmente quiero: sobre todas las cosas: por eso, un día, moriré a mano de esos niños: habrán crecido: serán heroinómanos: me verán por la calle: me atracarán: me resistiré para que no me quiten lo mío: se pondrán nerviosos: me matarán: no me reconocerán: no sabrán que fui aquel chico que jugaba al fútbol con ellos, con el que durmieron abrazados: será lo justo: merezco morir a mano de esos niños: por egoísta: por no haberme ocupado de ellos: estoy en el muelle: las chicas nos esperan: Daniel me sonríe: la rubia también: mucho: mi polla me habla:

-Rafa –me dice mi polla- aunque no lo creas, vamos a follar.

-No creo. A mi no me quiere follar nadie –contesté.

-Haz caso a mi olfato. Peligro de follar. Voy a follar y no estoy preparada ¿Soy pequeña, Rafa? ¿Podré aguantar la erección? ¿Me correré demasiado pronto?

-No lo sé. No me pongas más nervioso. Cállate, por favor.

Subimos al barco: Daniel no deja de hablar con la morena: la morena tiene cara de estar mareándose: será la navegación del barco: la rubia y yo damos vueltas por el barco: charlamos: lo pasamos bien:

es muy divertida: no es una pijita: es la típica chica que parece un amigo: no por el físico: no porque se comporte como un marimacho: sino porque no explota su feminidad: es mujer: pero sólo lo sabe ella y su chocho: no se mueve dentro de la burbuja de “soy una mujer”: la de Daniel si que explota su feminidad: sabe que tiene oro en sus tetas, en su culo, en su forma de moverse: que con eso se obtiene poder: cosas: camina y se mueve, diciendo:

-Soy una mujer. Te mueres por follarme ¿Verdad? No te culpo. Mira lo buena que estoy. Pero no me toques. No soy una puta. Suéñame esta noche.

Con ella si que conseguiría un buen orgasmo: a su lado me sentiría importante: pero pertenece a Daniel: mi mejor amigo: además me ha pagado el viaje: he de conformarme con la rubia: beso, tembloroso, a la rubia: ella me devuelve el beso: voy a follarme a la rubia pensando que es la morena: Daniel, siempre consigue a las mejores chicas: Daniel nunca repite curso: Daniel siempre se hace amigo de todo el mundo: yo no puedo: todo el mundo me mira como un bicho raro: cuando estábamos en el instituto, en los recreos, yo iba a su clase: él estaba dos cursos más arriba que yo, que había repetido: él se avergonzaba de mi, me rehuía: él prefería estar con sus nuevos amigos: no le culpé: dejé de irle a ver en los recreos: empecé a pasar los recreos solo, en clase, mirando por la ventana a todos los demás alumnos: todos se relacionaban: todos follaban: todos tenían amigos: ¿Por qué yo no? ¿Cual era mi problema?: soñaba que me hacía cantante: que hacía un concierto en el salón de actos: que todos esos que pasaban de mi, me aclamaban: beso a la rubia: pero, en mi imaginación, estoy besando a la morena.

(continuará)

……………..

Fotos: 1.-Con los niños de las chabolas, de excursión: a mi no se me ve bien: en el momento de sacar la foto los niños que me rodeaban me aplastaron y me pusieron los cuernos (benditos) 2. Las drogas son así de divertidas 3.-Con la rubia, en el barco. Ya sé que voy vestido de puta pena 4.-Foto sacada de Internet (que bonita sonrisa tiene la chica)

3.-Gente que conocí y que ahora me importa una mierda: cómo perdí a mis amigos: Daniel (2): masturbándome en casa.

Llego a casa: me encierro en mi habitación: me tiendo sobre la cama, me quito los pantalones: me masturbo con violencia pensando en las chicas de Barcelona y sus tetas: utilizo mi imaginación: me las follo a la vez: de vez en cuando, cambio: imagino que me follo a la ex novia de Daniel: pero entonces, la cara de Daniel se aparece en mis imaginaciones: pierde fuerza mi erección: algunas veces me ocurre: me estoy masturbando y se cuelan en mi cabeza imágenes de chicos que, generalmente, me caen mal: he llegado a pensar que eso sucede porque soy un homosexual reprimido: me armo de valor: hoy voy a enfrentarme a la situación:

-Me voy a masturbar pensando en un Daniel. Y si me gusta, lo volveré hacer. Si soy marica, lo seré.

No puedo: la polla pierde erección: no me excita Daniel: me da asco imaginármelo chupándome la polla: creo que aparecen imágenes de chicos en mi cabeza cuando estoy masturbándome porque mi subconsciente trata de reprimir mis masturbaciones: en el fondo, creo que está mal masturbarse: a mis abuelos no les gusta que me masturbe: no creo que eyacular esté bien: no creo que nadie en el mundo quiera que yo eyacule: masturbarse es algo sucio y malvado: me levanto: saco de mi armario un catalogo especial verano de “El Gran Centro Comercial”: lo abro por una foto donde una modelo luce, desafiante, un bañador:

ya me he corrido sobre esa foto otras veces: la coloco a mi lado: continuó masturbándome: si en mi cabeza vuelve a parecer Daniel u otro chico, abriré los ojos y me masturbaré mirando la foto de la modelo: pero ojalá que no: que gustirrín: acabo de meterle la polla a la ex de Daniel: me está mirando a los ojos como si el acto sexual fuera un milagro: en otro lugar de mi cabeza, las chicas de las playas me hacen una mamada a dúo: mi abuela trata de abrir la puerta de mi habitación: nunca toca en la puerta: menos mal que pasé la llave: no quiero ni pensar cómo devastaría mi psique que mi abuela me sorprendiera masturbándome: que viera mi polla erecta: mi abuela parece que tiene un radar: siempre que empiezo a masturbarme, toca en la puerta: mi abuela debe ser plactonita: o quizá quiera verme masturbar: al fin y al cabo es una mujer:

-Rafa ¿Ya llegaste? –pregunta su voz, desde el otro lado de la puerta.

Menuda pregunta estúpida, pienso, claro que llegué, las puertas no se cierran por dentro solas:

-Sí –digo sin levantarme de la cama, sigo sin abrir la puerta, trato de hablar sin que advierta mi respiración anormal.

-¿Qué vas a cenar?

-Un bocadillo.

-¿De qué?

-Yo me lo preparo.

Mi abuela se va: mi erección también: he de volver a empezar: pero ahora, en mi cabeza, también anda la imagen de mi abuela y eso es, definitivamente, un asunto terrible: Daniel, su ex, las chicas de Barcelona y mi abuela, rondan por mi imaginación en la madre de todas las batallas hasta que, de pronto, se produce la gran explosión: eyaculación: el culo de la morena ha ganado.

Te quiero Rafa

Hoy, un tal Alfredo, me ha mandado esta foto para contribuir a la sección “Te quiero Rafa”. Urrrggg… por Dios….

2.- Gente que conocí y que ahora me importa una mierda: cómo perdí a mis amigos: Daniel

Daniel es mi mejor amigo: su novia le ha dejado:

-Dejémoslo por unas semanas –le dijo- Necesito saber si lo nuestro tiene futuro.

-Rafa –me dijo Daniel, con el corazón roto- a ti que te gusta escribir, escribe una carta de amor para ella, una carta que le haga ver que ella lo es todo para mí, una carta que le conmueva, que vea que la necesito: le entregaré esa carta como si la hubiera escrito yo: he de reconquistarla como sea.

Pasé dos días y dos noches escribiendo esa carta: sudando tinta: busqué las palabras más conmovedoras: me disfracé de Cyrano sólo que, en lugar de tener la nariz grande, lo que tenía grande era la polla: su novia me excitaba enormemente, no porque estuviera buenísima sino porque se daba aires de superioridad y cuando veo una chica así, siempre me entran ganas de follármela dándole caña por el culo: lo malo es que yo no sé follar dando una caña que te cagas por el culo: sólo he follado una vez en mi vida y fue hace tiempo: hace dos años, en el instituto: siento terror al volver a estar a solas con una chica: mientras escribo la carta, encerrado en mi habitación, me hago pajas

pensando en la novia de Daniel, tratando de que mis abuelos no escuchen mis gemidos al eyacular: cuando termino siento remordimientos: pues Daniel es mi mejor amigo y no debería de masturbarme pensando en su novia.

Daniel fue hasta la casa de Verónica: y le entregó la carta dentro de un sobre rojo, con una rosa de tallo largo: en el sobre escribió:

TE QUIERO. ERES MI NIÑA Y NUNCA DEBEMOS DE SEPARARNOS.

Su novia, tras leer la carta, le abrazó, le dijo:

-Esta carta me ha hecho comprender que lo mejor es que lo dejemos para siempre. Me quieres mucho más de lo que yo voy a poder quererte nunca: y eso te hará sufrir. Lo siento mucho Daniel. Pero no podemos ser más que amigos… trataré de convertirme en tu mejor amiga.

-¡No! –replico él- ¡Si ni siquiera la escribí yo! ¡La escribió Rafa! ¡Yo te quiero! ¡Pero tampoco tanto!

-¡Te vas a la puta mierda –le dijo su novia gritándole- y no me vuelvas a llamar en la vida, jodido gilipollas!

He visto a Daniel llorar por ella unas cuantas veces: paso los días y las noches junto a Daniel, tratando de distraerlo:

-No debiste decirle que no escribiste tú la carta.

-Es que te pasaste Rafa. Me hiciste quedar como un psicópata que estaba obsesionado por ella.

-La culpa es tuya por pedírmelo a mí. Quizá sé escribir, pero no cómo tratar a las mujeres. Recuerda que sólo he follado una vez en la vida.

Entonces lo entendí: si quería ser escritor, tenía que convertirme en un seductor de primera: pues, en definitiva, de eso se trata la literatura: de seducir al lector, a un desconocido, con palabras.

Jugamos al fútbol en la playa: más que jugar al fútbol peleamos por la pelota: nos damos patadas y nos agarramos: riendo: unas chicas –una rubia y una morena- observan nuestras risas: están a pocos metros de nosotros: en top less: tienen buenas tetas:

-¿Nos acercamos? –pregunta Daniel.

-Seguro que pasan de nosotros –contesto-. Tienen pinta de ir sólo con tíos que tienen dinero.

Yo no tengo nada de dinero: tampoco estudio: terminé el instituto copiándome y no voy a la universidad desde hace meses: porque estoy a punto de terminar una novela que me va a convertir en el nuevo Gabriel García Márquez: estudiaba filología hispánica: elegí esa carrera porque quería ser escritor: la dejé por el mismo motivo: allí preparaban a la gente para convertirte en uno de esos profesores con los que me había topado en el instituto: profesores con cara de pensar cada noche si suicidarse o aguantar un trimestre mas: profesores con pinta de ver únicamente el sexo por la tele: yo quería ser escritor: y la única forma que se me ocurría para hacerlo era leer y vivir la vida: lo malo era que no tenía dinero para vivir la vida: además: ¿Dónde estaba la vida para vivirla? ¿Cómo se vivía la vida? La única posibilidad que te brinda la vida es tomar un trabajo de mierda y hacerte una hipoteca. En la selva, el ser humano primitivo caza para sobrevivir: en la ciudad, busca empleo.

Daniel se acerca a ellas, yo voy detrás, para evitar de frente la mirada de rechazo: nunca he soportado los rechazos de las mujeres: me sientan fatal, me deprimen y me encogen la polla: Daniel les pregunta si quieren hablar un rato y ellas contestan, sonriendo, que sí: no me creo mi suerte: voy a ver esas tetas de cerca: es la primera vez que estoy tan cerca de unas tetas desde hace años: trato de que no me vean mirarles a las tetas: trato de adivinarles la vagina, bajo el bañador utilizando una visión de rayos X que no tengo: las oigo hablar: son de Barcelona, están de vacaciones, se quedan en casa de una amiga de la madre.

-¿Qué playas nos recomiendan que visitemos? –preguntan.

-Las mejores playas están en otra isla, Fuerteventura. Playas como las que salen en las películas.

-¿En serio? Nos gustaría mucho visitarlas.

-Podríamos tomar un barco y pasar allí unos días –propone Daniel- Nosotros pagamos el apartamento.

-¿De verdad?

-Claro –responde Daniel, mirándome.

Las chicas se miran: se nota que se conocen de hace tiempo: utilizan únicamente la mirada para interrogarse y saber qué contestar: nos dicen:

-Pues la verdad es que nos apetecería mucho. Vale, vamos con ustedes.

Más tarde, cuando ya nos hemos despedido de ellas hasta mañana, hablo con Daniel:

-No pudo ir. No tengo nada de dinero.

-Yo te lo presto.

Daniel tiene bastante dinero ahorrado: vende cds piratas en el rastro.

-¿Has visto como me mira la morena? –pregunta.

-Sí –miento.

-A ti te gusta la rubia ¿no? –elige él.

-Sí.

A mí, realmente, me da igual a quien metérsela: la rubia o la morena:: hace un rato vi a una paralítica en la playa y me la puso dura imaginando que me la follaba y que, cuando eyaculaba, mi semen hacía que recobrase la movilidad de su cuerpo:… no sé porqué imagino esas barbaridades: lo único que sé es que, desde hace dos años, lo único que pido al cielo es un par de tetas para hacer palanca con mi polla ya que, mi novia, se niega a tener relaciones sexuales conmigo: tras 4 años de noviazgo, no se siente preparada: lo malo, es que yo ya lo estoy de sobra.

(continuará mañana)

Fotos: 1.-La novia de Daniel y yo 2.-Mi habitación, en la casa de mis abuelos 3.-Daniel y yo 4.-Mi clase de filología hispánica de excursión (yo con camiseta blanca) 5.-Morena en tetas: foto sacada de la red: se parece, pero no tenía las tetas tan grandes (como ya veréis en los siguientes capítulos)

1.-Gente que conocí y que ahora me importa una mierda: Ofelia.

Ofelia, mi novia María y yo teníamos 20, 19 y 21 años. Y éramos vírgenes. Por aquel entonces todo el mundo que conocía era virgen: incluido mis abuelos: todo el mundo era virgen menos mi hermana, que se follaba a todo el mundo (o eso creía yo).

Ofelia estudiaba segundo de medicina, su familia era rica. María estudiaba arquitectura. Yo, seguía en el instituto, repitiendo curso una y otra vez: todos me miraban, como diciendo:

-¿Y este tío es estúpido o qué?

Algunas veces intentaba estudiar: pero, cuando lo hacía, me sentía imbécil y me deprimía. Eso era y es lo que sigo siendo en la actualidad: un imbécil deprimido.

Los domingos iba al cine con mi novia: allí, con disimulo, me masturbaba mirándole a la cara: algunas veces no me masturbaba mirándola a ella: sino a una adolescente, o grupo de adolescentes, que estaban un poco más allá: ella nunca me tocaba ni me dejaba tocarla: salvo una vez: me dejó tocarle un pezón:

-Sólo 3 segundos –me advirtió.

Y los contó: uno, dos y tres: luego me estrujó la mano con fuerza y me obligó a que dejará de tocárselo.

Ofelia quería ser mi novia, pero yo sabía que nunca podría serlo: era muy fea, era una resabida y no tenía tetas: para colmo, de un pezón le salía un pelo negro de unos 10 centímetros: le dije que se lo sacara con una pinza, pero me dijo:

-No quiero convertirme en una esclava de la moda: quiero ser natural: si ese pelo está ahí, es por algo.

Ella tenía razón, pero decidí no quitarle el sostén ni chuparle las tetas nunca más: ese pelo me daba mucho asco. Ofelia y yo nos veíamos a escondidas por la noche, en los despachos del bufete de abogados de su padre, cuando todos los empleados se habían ido a sus casas: se suponía que quedábamos para estudiar, pero siempre terminábamos acostándonos sobre unas mantas, hablando y besándonos. Ella me comía la polla

y yo le comía el chocho pero nunca le di un orgasmo: yo no sabía comer chochos y ella no me enseñaba: se limitaba a decirme:

-Lo haces fatal, de puta pena. Y la tienes pequeña. En medicina le veo la polla a muchos pacientes y tú la tienes pequeña.

Cuando veía a sus amigas me sentía avergonzado: estaba seguro de que ella les contaba que yo la tenía pequeña, que no sabía comer chochos y que, a pesar de mi edad, seguía en el instituto.

Un día, le bajé los pantalones y las bragas: le metí un dedo:

Rafa –me recordó- Que soy virgen.

Yo no tenía pensado meterle la polla: me daba pánico follar: lo asociaba con algo malo y oscuro: lo que hice fue meterle el dedo dentro de su chocho, todo lo que pude: ella empezó a gritar de dolor:

-¡Ahhhhhhhhh! ¡Nooooo!

Me quitaba la mano pero yo, desde que podía, volvía a meterle el dedo: una y otra vez: con la constancia de un enfermo mental que no puede dejar de hacer lo mismo todo el rato sin saber por qué: desde que ella dejaba el hueco libre yo le metía el dedo índice: finalmente, dejó de resistirse, creo que por educación: aguantó que yo le metiera el dedo todo lo dentro que podía: empecé a escarbar con mi dedo hasta que la desvirgué: juro que mi intención no era desvirgarla: lo que pasaba es que estaba bloqueado: no podía dejar de meterle el dedo: no había sabido cómo terminar aquello: empezó a sangrar igual que si le hubiera roto la nariz de un puñetazo:

-Perdona –le dije.

Ella se fue al baño: tardó un buen rato en salir: cuando lo hizo, no me dijo nada: nos pusimos a estudiar por fin: bueno, yo a dibujar: luego, me llevó en su coche hasta mi casa. Tenía un BMW del que estaba orgullosa.

Nos seguimos viendo, pero nunca más le metí el dedo: una vez, trató de que le metiera la polla, pero le grité, asustado:

-¿Estás loca? ¡Júrame que nunca más lo vas a volver a intentar!

Ese año también repetí curso: y era tercera vez que repetía 2º de B.U.P: me echaron del instituto: ella, en cambio, aprobó todas las asignaturas de medicina con muy buenas notas: decidí no volver a verla nunca más para así no tener que contarle que había repetido curso: me daba mucha vergüenza: en casa dije que, cuando me llamara respondieran siempre que no estaba: pero, meses después, contesté al teléfono y era ella: estaba llorando: me dijo que lo había meditado mucho y que quería que la inseminaran artificialmente con mi esperma: quería ser madre soltera: le dije que vale, pero nunca más volvió a llamar.

La gente, cuando es dejada, siempre suele hacer alguna chorrada humillante que les deja en ridículo, luego ya, se les pasa. También he comprobado que hay gente que te dice que tienes la polla pequeña o que trata de hacerte sentir inferior e insignificante para que te de vergüenza acercarte a otras personas y no les dejes: suele ser gente acomplejada: es aconsejable alejarse de ellas.