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Mama hadas mágicas

De pequeño me prohibían cosas: gritando: sobre todo me afectaba si me reñía mi abuelo: me dolían los oídos de terror: me traumatizaba: brincaba del susto si le veía aparecer de pronto.

-¡Eres un vago! ¡No estudias! ¡Prohibido dibujar! ¡Prohibido ver la televisión!

No tenía amigos: ni habitación para estar: así que pasaba los días dando vueltas por el pasillo de la casa. Yo era como un perro: cada vez que alguno de mis tíos salían de sus habitaciones yo me pegaba, sonriente, a ellos: incluso a los que me golpeaban o machacaban psicológicamente: yo tenía la esperanza de que lo dejaran de hacer: cada día les perdonaba interiormente: pero no lo hacían: así que me sentía obligado a acercarme a ellos: aunque les odiara: no quería que pensaran que los despreciaba por si luego era peor: toda mi familia, cuando me veía, me sonreía: y trataban de librarse de mi cuanto antes: sabían que me pasaba el día solo en el pasillo de la casa pero, bueno, eso no era asunto de ellos: al fin y al cabo, ellos no eran los culpables de que mi madre hubiera muerto y de que mi padre nos hubiera abandonado.

¿Por qué no estudiaba? No lo sé: simplemente no podía: me sentaba frente a los libros y me ahogaba: no quería estudiar: no quería que me dejaran de reñir: era la única relación materna filial que tenía desde que había muerto mi madre: cuando mis abuelos veían mis malas notas se preocupaban por mi: aquello era maravilloso: a pesar de los golpes, a pesar de los chillidos: se preocupaban, me miraban, me decían cosas: gastaban dinero por mi, en clases particulares: y yo sabía lo importante que era el dinero para ellos: lo que les hacía falta.

Repetí: 5º de EGB, 1º de BUP, dos veces, 2º de BUP, tres veces, 3º de BUP, una: me expulsaron del instituto: me fui al bachillerato nocturno: allí lo aprobé todo: porque tenía una linda compañera de clase que me hacía mamadas:

el cariño que me transmitía con sus mamadas me hizo empezar a estudiar: mis abuelos no se lo explicaban (y yo no se los iba a explicar): dejé de faltar a clase: dejé de suspender.

Y escribí mi primer relato. Quería sobresalir en algo: gustarle a las chicas: que nunca me faltaran las mamadas: si no existieran las mamadas, no existiría la literatura.

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