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La máquina del tiempo sexual

Acabo de comprar una botella con medio litro de orines, un alargador de corriente y unas gafas de podar por 750 euros a un chino que no conozco de nada (era un vendedor a domicilio).

¿Parezco gilipollas, verdad? Pero ¿Y si os digo que ese alargador de corriente no es tal sino un transmutador temporal de células camuflado? ¿Y si os digo que las gafas de podar son realmente unas gafas siderales contra agujeros negros? ¿Y si os digo que el más de medio litro de orín no es de un chino sino el sagrado orín de un extinto dragón mágico?… si no bebiera un buche de ese orín moriría: porque LO QUE, REALMENTE, HE COMPRADO ES UNA MÁQUINA DEL TIEMPO SEXUAL CHINA.

El chino me lo explicó:

-Todos hemos tenido momentos que, como hombre, no hemos sabido aprovechar: por inseguridades o por chorradas, en algún momento de la vida, no hemos follado cuando podríamos y deseábamos haberlo hecho.

Si…

1.- Bebes este pis de dragón.

2.- Te proteges con estas gafas.

3.- Metes en tu boca esta parte del transmutador temporal (y la otra parte la enchufas a una vulgar corriente eléctrica)

4.- Me das los 750 euros que cuesta esta máquina del tiempo sexual china mejorada con tecnología japonesa:

tus células viajaran instantáneamente por el tiempo hasta llegar a ese momento temporal sexual que no supiste rematar.

No pude decir que no (y, encima, me regaló 3 rollitos de primavera con su respectiva salsa agridulce, dos coca colas y pan chino)

Porque recuerdo:

Catorce años de edad: yo, virgen: cada tarde, a las 18:00, subía en el ascensor de mi edificio hasta el ático: allí vivía una mujer de unos 40 años que estaba buenísima: tenía un perro: yo se lo sacaba a pasear: le pedí permiso: siempre me han gustado los perros: ella me decía:

-A ver cuando no subes a buscar al perro si no a ver una película, aquí, conmigo… una película de tu colección…

-¿Una película de mi colección? –respondía yo, sorprendido- Pero si las películas que tengo en casa no son mías ¡Son de mi tío! Ya las vi todas pero, si quiere, le subo una (mi tío Sergio hacía colección de películas de aventuras y de ciencia ficción).

-Yo lo que quiero es verla contigo, ahí- decía señalando la cama con ojos golosos.

Yo era tan, tan, tan, inocente (no me hice mi primera paja hasta los 17 años, vivía con mis abuelos que son muy religiosos) que no entendía lo que, realmente, quería hacer esa mujer: ella hablaba de videos pornos, de follar y yo pensando que quería ver “Indiana Jones y el templo maldito”.

-Bueno, vale, vale, un día subo –contestaba tomando a su perro por la correa para salir ya.

-¿Pero tú entiendes lo que te quiero decir? –insistía ella, confusa.

-Sí, claro –respondía- Un día subo.

Nunca subí a ver una película con ella: sólo subía por su perro ¡Es que ya había visto todas esas películas más de 100 veces! ¡Me iba aburrir, allí, con ella en la cama!…

…fui un tonto: recuerdo que, algunas veces, mientras paseaba su perro, los chicos del barrio (con los que no me relacionaba) me decían que, desde la terraza del edificio de al lado, veían a la dueña de ese perro tomando el sol en la terraza: en tetas.

-Joder –pensaba yo- ¡Lo que daría por verle las tetas! ¡Unas tetas de verdad! ¡Qué guay sería ver unas!

Dentro de unos minutos se las voy a ver: ¡VOY A VIAJAR EN EL TIEMPO!: ¡Bendita tecnología! ¡Benditos chinos vendedores a domicilio! ¡Siempre innovando!… ya me he desnudado: ya tengo un extremo del transmutador de células en mi boca: voy a enchufar el otro lado a la corriente eléctrica:… viajaré en el tiempo: regresaré a esa época de mi vida: esperaré a que se haga de noche: tocaré en la puerta de esa tía buena de cuarenta y picos años:

-Apague la luz –le diré para que no me vea mayor- ¡Y ate a ese puto chucho de los cojones!

Entraré en su casa ¡Me la follaré al fin! ¡Como un hombre! ¡En quince segundos!

Nota.-Escribo esta nota tras mi primer viaje sexual en el tiempo. No recuerdo nada del viaje: fue como un calambrazo de la leche: pero seguro, seguro, que viajé en el tiempo y me la follé. Lo que si que puedo anunciar es que viajar en el tiempo tiene efectos secundarios: tengo una imagen en el cerebro incrustada que no se me va: mi cabeza visualiza una y otra vez esta imagen del chino que me vendió la máquina del tiempo … no sé… ¿Y si me convertí en mono y se la chupé? (NO VEAS LA FOTO SI ERES MENOR DE EDAD)

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