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BLOG DE CONTENIDO SOLAMENTE PARA ADULTOS (+18 AÑOS)

No soy un santo

Me llega un cheque por correo: me prometí a mi mismo que, desde que me llegara ese cheque, iría al banco a ingresarlo, en una cuenta benéfica: hay unas personas que lo están pasando mal: me comprometí a ayudarlas.

Sin embargo, pienso en quedármelo: justo ahora estoy fatal de dinero: me gasté lo poco que tenía cuando acompañé a mi tío a Tenerife: quiero un poco más de dinero para la autoedición de mi libro: preveo muchos pedidos: quiero aumentar la primera tirada y, demás, necesito dinero para los gastos de alojamiento que tendré mientras supervise, creo que en Toledo, la primera edición (además del dinero que supone transportar, todos esos libros, de Toledo a Madrid primero y a Barcelona después)…los de “20 minutos” no pagan hasta el día 20: ahora mismo me encuentro en esa fase económica que es ir buscando euros por debajo de los sillones, de entre los cojines, por si allí cayó alguno, de juntar toda la calderilla que encuentro para comprar pan: Elena, la camarera, me ha ofrecido un préstamo: pero no quiero aceptarlo: ni su comida.

…quiero quedarme ese cheque, para mi es mucho dinero, lo suficiente para hacer una gran autoedición de mi libro, para no tener ni una estreches económica más en lo que queda de año.

… joder: he de donar ese dinero: no me perdonaría nunca no hacerlo:

-Tú tienes dos brazos con los que salir adelante, Rafa: no lo olvides: pero hay otra gente que no los tiene… no puedes cegarte por la avaricia –me digo.

Me pongo excusas ridículas para no vestirme y así, no salir a la calle: que si tengo las uñas de los dedos del pie muy largas, que si hasta que no me las corte no puedo salir pues me molestan mucho al caminar, que si no encuentro el cortaúñas… encuentro el cortaúñas y, estoy tan nervioso, que me corto las uñas demasiado: y brusco: me hago sangre:

…no quiero salir a la calle: estoy demasiado gordo: me doy asco: no quiero que nadie me vea así: hace demasiado calor: habrá mucha gente en el banco: tengo que escribir: no tengo nada preparado para la actualización de hoy del blog: y ese es mi trabajo: por esto me pagan: no quiero que el director se me enfade: quiero quedarme en casa: escribiendo: trabajando: ese es mi deber: con el dinero: quiero quedarme con el dinero: quiero quedarme con el dinero: quiero quedarme con el dinero: quiero quedarme con el dinero.

Elena, la camarera, está gritando como una loca: acaba de descubrir que mi perra Anais ha estado jugando con sus sandalias: las ha dejado inservibles:

Elena se pone a llorar y yo sólo tengo ganas de matarla: ¿Llora por unas sandalias? ¡Qué estúpida! ¡Qué superficial!… pero luego pienso que debe de estar desahogándose: esa mujer tiene mucha tensión encima.

-¿Dónde está Anais? –pregunto.

-La he sacado de la casa.

Miro por la ventana de mi habitación: Anais está tendida en el suelo:

me sobrecojo: yo no veo a una perra: yo veo a un ser humano: un ser humano tirado en el suelo: un ser humano desamparado de hogar y de cariño: he de ir a donar ese dinero: a Anais la cuido yo, pero hay otros seres humanos que están como Anais: tirados en el suelo y desamparados: a esos no les cuida nadie.

-No te preocupes –le digo a Elena- Yo iba a salir justo ahora: paso por el centro comercial nuevo y te las compro.

Me visto y, cuando me voy a poner mis zapatos –los únicos zapatos que tengo- veo que mi perra también ha estado jugando con ellos:

sin embargo, yo no lloro: río: ahora me gustan más mis zapatos: es como si Anais los hubiera rediseñado:

-¡Mi perra me ha hecho unas zapatos!

…además, con el caer de los vaqueros, casi ni se nota.

Salgo a la calle: todo el mundo me mira: no sé si es porque soy demasiado guapo o porque soy demasiado feo: o quizá porque se me nota demasiado que soy un perturbado: últimamente me desquicio por todo:… o quizá, simplemente, todo el mundo me mira porque yo miro a todo el mundo: siempre que salgo a la calle es igual: me pongo a analizar a las personas con las que me cruzo: las miro fijamente: imagino sus vidas, analizo sus ropas, su aspecto físico, su forma de caminar, de ir por la vida… pensarán que soy un sádico sexual…soy un sádico sexual… las únicas personas que nunca me miran son las tías que visten a la moda: para ellas soy transparente: quizá, si les enseñara el cheque que tengo, me mirarían: o si estuviera musculoso: da igual: aguanto en la memoria la imagen de todas las tías buenas con las que me cruzo: y luego, desde que llego a casa, me masturbo pensando en ellas: no necesito cámara de fotos: en mi memoria tengo una cámara digital de 789332223439999 millones de píxeles y un software que me permite interactuar sexualmente con las imágenes que guardo: a esas de las gafas a lo Jennifer López se las voy a meter por el culo y, después, me voy a correr en su boca.

Y dono el dinero. Y me siento un santo. Aunque yo sea un demonio: a quién quiero engañar: yo lo único que quiero en la vida es follar: con miles de chicas diferentes.

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