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Aberrantes en el paro

Unos terroristas han puesto una tienda, en un pueblito de Guipúzcoa, donde arreglan relojes. Y los únicos, de ese pueblo, que quieren arreglar sus relojes son los viejitos. Cuando los viejitos entran en la tienda, lo primero que piensan los terroristas relojeros es en asesinarlos. Pero se resisten, porque aquella mujer con máscara dijo que no: habló de un alto el fuego permanente. Así que, los terroristas, les dan los buenos días en lugar de un tiro en la nuca.

Ayer, vieron a un terrorista, en un campo de entrenamiento arrancando flores: para hacerse un ramo: y porque así, de paso, arrancaba, mataba algo. Ese terrorista siempre, en su cabeza, escucha la maldita voz de aquella mujer que, tras la máscara, le advierte, le reprime:

-No matarás.

Y alguien soñó que, a aquella mujer, le quitaban la máscara: y bajo la máscara estaba Dios, diciendo lo de siempre:

-No matarás.

Es que eran carnavales en el cielo. Y Dios se disfrazó de terrorista. Y el terrorista arranca flores. O arregla relojes: algunos, no lo han podido evitar y salieron a incendiar una ferretería.

Hoy, un terrorista está viendo la televisión con su mujer y la mira: y piensa:

-Voy a hacerle el amor. Sin violencias.

Otro, solitario, soltero, ha entrado en un bar y ha invitado a una ronda a todo el mundo. Y un borracho lo ha abrazado.

¿A qué se dedican los terroristas ahora? Me resisto a imaginarlos a todos en un zulo, mordiéndose las uñas de rabia por no poder matar o planear secuestros.

-¿Por qué tenemos que hacer caso a esa mujer de la máscara? –dice uno- ¿Acaso alguna vez hemos dejado de ser bestias asesinas? ¿Alguna vez hemos razonado que asesinar es un asunto de psicópatas? ¿Ya hemos pasado de moda los aberrantes?

-Vamos a jugar al “Risk”.

Ahora mismo hay un terrorista haciendo footing por un bosque, soltando adrenalina. Otro hace pesas. Otro está escuchando música a todo volumen: este último vive con su madre, que no se entera de nada, no sabe donde trabaja su hijo y le pregunta:

-¿Ya no te llaman para ir a trabajar de ese sitio donde antes te llamaban tanto?

-No madre, no.

-Pues vas ha tener que buscarte otro trabajo. No puedes pasarte el día en casa metido, sin hacer nada.

Y el joven terrorista llama a un amigo y le pregunta:

-¿Qué tengo que hacer para encontrar un trabajo?

-Te tienes que hacer un currículo.

-¿Y qué pongo?

-No sé. No vayas a poner que eras terrorista, que te meten en la cárcel.

-¿Y si pongo que trabajé de carnicero?

Hoy volví a comprar chuletas. El tipo que me las cortó tenía una pinta de bestia que te cagas: manejaba el cuchillo con crueldad: me miró con sadismo antes de empezar a hundir el acero en la carne, que sangraba.

Yo voy a seguir comprando chuletas en esa carnicería: espero que no le echen ni le hayan hecho un contrato temporal: espero que no vuelva a su antiguo trabajo. Lo esperamos todos. Crucemos los dedos.

Ilustración del gran Eneko.

Nota.-Añado un relato que ha dejado un lector en los comentarios ¡Muchas gracias!

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