Europa inquieta Europa inquieta

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Del ‘Núremberg financiero’ al ‘Día D’ de la sanidad: ¡cuantísimas metáforas excesivas!

Una frivolidad, que quizá no lo sea tanto, para poner un punto y seguido al grave asunto de las elecciones europeas. Os propongo un juego. De los siguientes conceptos, ¿cuáles de ellos forman parte de los programas de los partidos políticos y cuáles son inventados?

‘Septembrismo antinuclear’, ‘Día D de la Sanidad’, ‘New Deal verde’, ‘Euroescepticismo thermidoriano’, ‘Núremberg financiero’, ‘Comuna de París para los banqueros’, ‘Primavera europea’, ‘Concilio Vaticano II de la laicidad’ y ‘Plan Marshall para pymes’.

Hay que tener mucho cuidado con las comparaciones históricas, y emplearlas poco o nunca. Son engañosas, a veces hasta horteras, engañosamente fáciles de crear y levantan unas expectativas en los votantes —¡y en los medios de comunicación!— que raramente acaban por ser satisfechas.

'El pincel mágico', de Equipo crónica (Fundación Juan March)

‘El pincel mágico’, de Equipo crónica (Fundación Juan March)

Hace muchos años, una luminaria del pensamiento definió Disney World como un gulag occidental. Hoy, a menudo los políticos sin ideas suelen recurrir a este tipo de metáforas como forma de obscenidad para hacer comparaciones degradantes o grandilocuentes: llamar nazis a los que defienden el derecho al aborto, goebbelesianos a los que mienten o sentirse víctimas de una caza de brujas cuando te rebaten con argumentos dialécticos.

Muchos de los términos que he escrito al principio del post son del todo falsos. Algunos me los he inventado yo y otros —los mejores— el casi futbolero @afilamazas. Pero todos, falsos o verdaderos, son tristemente verosímiles. Y eso, más que decir algo positivo sobre nuestra capacidad de ingenio, evidencia la poca originalidad de pensamiento político de nuestros días.

Levantar falsas expectativas de cambio recurriendo a éxitos del pasado es engañar y engañarse. Porque todos sabemos, en este nuestro 18 de Brumario de Internet (quién da más), que si los grandes hechos de historia se repiten, lo hacen en forma de farsa.

  • NOTA: Los conceptos que sí aparecen en los programas de las europeas son: ‘Núremberg financiero’, ‘New Deal verde’ y ‘Primavera europea’.

IU y UPyD, los únicos partidos que defienden una asignatura de Historia de Europa

Hará cosa de un mes me quejaba, con la ingenua indignación del que se cree un incomprendido (o del que piensa que nunca le van a terminar de comprender del todo), del poco interés de los Estados miembros de la UE por promover una asignatura de Historia de Europa en las escuelas e institutos.

No debía ser una idea tan extravagante o extemporánea como creía, pues leyendo estos días los programas electorales de los partidos españoles, me he llevado una grata sorpresa… alguna tenía que haber entre los varios centenares de páginas de prosa tortuosa y anémica.

Todos los programas electorales de los partidos españoles de cara a las europeas (NS)

Todos los programas electorales de los partidos españoles de cara a las europeas (NS)

Dos partidos contemplan algo así como una asignatura de historia común. UPyD asegura, en el punto 4.4 de su programa, que “es necesario establecer políticas europeas para el estudio, protección y conservación del patrimonio histórico-artístico europeo, de promoción de la creación cultural, y de difusión de la cultura europea en la educación obligatoria“.

Pero es Izquierda Unida la formación que más explícitamente se refiere a ello. Así, en el punto 6 de la penúltima sección de su programa (el más completo y preciso de todos), se asegura que “la búsqueda de una cohesión identitaria es prioritaria” para que se permita “construir y enlazar una historia común de Europa“.

Además, IU exige otra cuestión importante muy relacionada con el pasado, y que ningún otro partido español contempla en su programa. Se trata de la elaboración de una nueva ley que “obligue a la apertura de los archivos históricos y documentales de la Unión”. Una legislación que haga, por fin, “accesibles los fondos a cualquier investigador o ciudadano que quiera profundizar en nuestras raíces comunes”.

De acuerdo en que son dos temas quizá menores, sobre todo si se los compara con las grandes líneas maestras económicas y sociales de los partidos. Pero es un matiz relativamente nuevo en la agenda de las formaciones y un cambio de mentalidad que merece la pena resaltar por encima de ideologías y programas. Otra cosa, claro, sería cómo cada uno de estos dos partidos acabaría desarrollando el contenido de su propuesta…

PSOE y UPyD: si tienen el mismo programa, ¿por qué no se presentan juntos?

Se trata en efecto de una pregunta retórica. Son partidos políticos, y si cada uno presenta su propio programa electoral será porque está íntimamente convencido de que sus ideas son diferentes (y mejores) que las del resto. Me estoy refiriendo, por si alguno se ha perdido, a las elecciones europeas y a los partidos nacionales que a ellas se presentan.

La tarde de ayer la dediqué a la sana y repetitiva tarea de leer los programas electorales que las formaciones han pergeñado para los comicios de mayo. Para ser sincero, aún no he terminado. Hay partidos, como IU, que todavía no han publicado el suyo en su página web y partidos, como el PP, que han optado por una extraña e ineficiente solución que ya comentaré (hay para todos).

(EFE)

(EFE)

El asunto es otro. Tengo aquí delante los programas del PSOE y UPyD. Para ser honesto por segunda vez diré que lo del PSOE no es exactamente un programa, sino un manifiesto fechado en Roma hace un mes y de alrededor de 15 páginas (no he logrado dar con el programa completo… si es que está disponible, que ya lo dudo) mientras que el documento de UPyD tiene cerca de sesenta.

Más allá de la diferencia de extensión y el nivel de detalle y concreción de las propuestas que contienen, el espíritu y la letra de ambos programas se parecen demasiado. Tanto que si esto fuera una cata de vinos o un concurso para distinguir el original de la copia, sería muy complicado –hasta para el más refinado observador– llegar a la conclusión de que se está frente a productos rivales.

Es verdad que UPyD abusa un muchito del término ‘nacionalismo’ (la cuasi obsesión marca de la casa) y que el PSOE hace lo propio con ese lenguaje lánguido que últimamente se gasta, tan naíf como los murales de abrazos que decoran su web. Pero por debajo de menudencias que solo un entomólogo político percibiría, las ideas políticas sobre Europa plasmadas en cada texto parecen invariablemente fundidas con el mismo molde.

Ambos ven en una Europa la solución a nuestros problemas. Ambos, quieren, eso sí, que Europa también cambié. Que sus instituciones superen el perenne déficit democrático que tienen. Ambos quieren, a su vez, regular el sistema bancario, separar la banca comercial de la de inversión y que fluya el crédito. Más puntos en común: la lucha contra la trata de personas, reforzar el Parlamento Europeo o la igualdad real entre hombres y mujeres. Y podría seguir.

La sintonía es total. Y me temo, como así he ido comprobando, que el resto de grandes partidos tampoco se desvían demasiado de esa línea invisible y común sobre lo correcto y lo incorrecto a la hora de proponer una mejor Europa. Pero esta mímesis, seguro que no pretendida conscientemente por nadie, favorece la aparición de las dudas.

Un ciudadano interesado en Europa, a la hora de votar, valorará las diferencias ideológicas, pero si no aprecia ninguna distinción sustancial entre los programas, es muy posible que decida retrotraerse  a la experiencia que esos partidos le evocan en en el plano doméstico. De esta forma, la tan criticada y con razón ‘lectura en clave nacional de las elecciones’ se vería reforzada por la casi ausencia de opciones realmente políticas en el momento de votar.

Además, si la semejanza intrínseca de los programas es tal que es complicado diferenciarlos unos de otros, ¿dónde queda entonces el debate sobre las ideas? ¿Qué argumentos tienen los cuadros de los partidos, y sus dirigentes, para pedir el voto si son conscientes de que lo que les separa de los otros son matices demasiado sutiles para que el grueso de la masa de votantes los perciba? De nuevo, la clave nacional. O los eslóganes superficiales de la teledemocracia.