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Estoy dramatizando Estoy dramatizando

"... no me despiertes, si duermo, y si es verdad, no me duermas". (Pedro Calderón de la Barca, 'La vida es sueño')

A ver un espectáculo, se aprende

Cuando alguien hace ruido o habla, cuando alguien se deja el móvil encendido, cuando alguien incordia en el teatro en general, mi primera reacción es de enfado. Después tiendo a pensar que a esa persona nadie le habrá enseñado a comportarse en un espectáculo. Porque a guardar las formas, como a casi todo en esta vida, se aprende.

Una tarde que estaba con mi sobrino de cinco años en el pabellón antes de un partido del Santiago Futsal, se acercó a hablarle un amiguito del cole. La madre del crío en seguida vino a saludarme.

– Hola, soy la madre de Xoán.

– La tía de Mateo. Encantada.

– Pues voy a ir dejando a los niños en la ludoteca para poder ver el partido tranquila. ¿No los lleváis allí?

– ¿Cómo? ¡Ah, no, no! Estos ven los partidos con nosotros. Vienen siempre a los del Obra y están acostumbrados.

partido del Obradoiro CAB

Algunos niños en un partido del Obradoiro. (Foto: El Correo Gallego)

Me giré y comprobé que, efectivamente, en la entrada del Multiusos habían acotado un pequeño recinto en el que varios monitores entretenían a un grupito de cativos. Por una parte, me pareció una idea estupenda para que los adultos con críos a cargo no tuviesen que perderse el partido. Pero, por otra, me dio un poquito de pena que aquella señora tan simpática no compartiese ese rato de ocio con sus hijos, teniendo en cuenta además los valores que —insultos a los árbitros aparte— transmite el deporte.

Me dio ese poquito de pena y al mismo tiempo me alegré de que mi hermano se hubiera tomado la molestia de enseñar a sus hijos desde pequeños a ver un encuentro deportivo y de que, más allá de saber estar, lo disfruten.

El rey león

Simba y Nala en el musical ‘El rey león’. (Stage Entertainment)

Con el teatro, que no deja de ser otro tipo de espectáculo —aunque un poco más exigente por aquello del silencio—, pasa tres cuartos de lo mismo. Por eso cuando llevé a otros dos de mis sobrinos (más mayorcitos) a ver El rey león quise adoctrinarlos. Creyendo que sabía lo que nos íbamos a encontrar, antes de la función les dije: “Va a haber muchos niños, algunos muy pequeños, en el teatro, y van a hablar durante la representación. Pero vosotros no debéis hacerlo, porque…”, y les solté a los pobres un rollo considerable sobre el respeto a los demás y a la gente que está trabajando. Ellos se portaron fenomenal y yo tuve que tragarme mis palabras, porque la docena de enanos que teníamos alrededor tampoco dijeron ni pío en las dos horas y media que dura el musical, mientras que las dos parejitas de treintañeros de la fila de delante no tuvieron ningún reparo en comentar en voz alta todo lo que les vino en gana.

Y recuerdo el día que en el Teatro Pavón había un chiquillo de unos diez años sentado al otro lado del pasillo. A @MirenM y a servidora nos faltó tiempo para comentar la insensatez que estaba cometiendo aquel señor que lo acompañaba al llevar a un niño a una obra en verso y en castellano antiguo. No recuerdo lo que dije, pero, conociéndome, debió de ser algo del estilo: “Ya verás, nos va a dar la función. ¡Cómo se le ocurre!”. Pero cuando se bajó el telón, nosotras nos habíamos olvidado de que allí había un crío de unos diez años y solo nos quedó mirar atónitas cómo el chaval aplaudía entusiasmado.

Definitivamente, saber ver un espectáculo no es cuestión de edad; basta con que alguien te haya enseñado. A saber ver un espectáculo, como a casi todo en esta vida, se aprende.

2 comentarios

  1. Dice ser Lola

    Hola, todo es cuestión de educación, ésa que se da en casa. Y aunque a menudo vemos noticias de personas que arman jaleos en eventos deportivos o simplemente molestan al vecino de asiento en un teatro o un cine, al parecer no todo está perdido.

    05 julio 2014 | 11:07

  2. Dice ser Rosmador

    Norman, Norman, todos viendo el partido y tu wasapeando o tuiteando … #eravisto

    07 julio 2014 | 10:20

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