Conducir en Reino Unido, ¿un mundo aparte?

Por Tom

En la mayoría del mundo, la gente conduce al revés; en el lado equivocado de la carretera. Encima, los coches están montados también al revés. Bueno, antes de vivir en el continente de Europa de verdad, pensaba así… sin embargo, tras unos años en España, se ha modificado mi forma de ver las cosas. Ahora me encuentro soltando frases como “en Reino Unido conducimos en el otro lado” o incluso “es que en mi país conducimos al revés” y cosas semejantes. ¿¡Qué me está pasando?! Baste decir que ahora me viene muy bien que en Londres haya pintando en el suelo look left para evitar que te aplasten al cruzar la calle. <modo ironía on) Menos mal que estamos saliendo de la Unión y estaremos libres de conducir como nos dé la gana (modo ironía off).

La mayor diferencia entre nuestros países conduciendo es esa, que el sistema se ha montado al revés y, por lo tanto, los coches también. En principio sí es verdad que causa confusión. Al llegar a España, cogí un taxi, metí la maleta en el maletero, y subí tranquilamente al asiento del conductor. Tardé un par de minutos en entender por que el taxista insistía tanto que el taxi era suyo… hasta entender que no era el taxi a que se refería, sino el asiento. Pues, ahora me pasa en Reino Unido; ahora hago el baile de ‘a ver que lado del coche es mío’ antes de subir.

Luego, hay límites de velocidad. En Reino Unido medimos la velocidad en millas por hora; estamos tan orgullosos de nuestras millas, pese al hecho que el resto del mundo mide todo en kilómetros (no voy a hablar de medir grosor en pulgadas, altura en pies, ni peso en piedras…esto es otro post entero). El límite máximo de la velocidad en Reino Unido es 70 millas por hora, que se traduce en 112 km por hora.

Por suerte el velocímetro también mide en millas, que 70 es mucho más fácil de identificar que 112. Otro dato quasi-relevante es que en Reino Unido también nos encantan los radares, las cajitas aparecen por todos lados con sus amigables caras sonriéndonos en las carreteras para felicitarnos por pasar los limites de velocidad.

En España las rotondas son muy populares, pero en Reino Unido es otro nivel. En EE UU tienen fobia a las rotondas, nosotros las amamos. Tan grande es nuestro amor que en muchos casos una sola rotonda no nos vale, y ponemos dos o tres en serie. Donde aprendí a conducir en Colchester (hace ya más años que quiero contar), había una serie de cinco mini-rotondas para acceder a un centro comercial. La rotonda más grande de Reino Unido es un complejo de cinco rotondas formando una mega-rotonda en Swindon que se llama La Rotonda Magia (seguramente el truco es salir vivo). Como podéis imaginar, llegar a este mastodonte y ver la señal de trafico advirtiendo que te espera al final de la carretera, podría provocar infarto o convulsiones.

Señal de aproximación a la rotonda mágica de Swindon desde el sur. (Dickbauch/Wikimedia Commons)

Los pasos de cebra en Reino Unido son exactamente iguales que en España, rayos blancos sobre asfalto negro. Pero hay una excepción, también normalmente hay una especie de farolillo amarillo que parpadea para que los veas a distancia. En general la gente respeta más a los pasos de cebra en Reino Unido, la idea de saltar un paso con la mano apologética de ‘uy, no te había visto,’ mientras hay alguien en el borde, provocará colapso total. En España es algo más relajado, hay de decir que en Madrid bastante bien…luego en otros lugares el sistema es algo más semejante al de Italia: los pasos cebra son simplemente para romper la monotonía del asfalto y no significan absolutamente nada para el conductor. ¡Cruza si te atreves!

En Reino Unido cuando pillas el carné es al contrario de España. No tienes puntos. Empiezas con cero y vas ganando. Pero la idea es NO ganar. Cuantos más puntos tienes, más probable es que te lo quiten. Si cometes una ofensa te dan puntos y si llegas a 12 puntos en un periodo de tres años, te lo quitan durante seis meses. Si, en los dos primeros años después de aprobar, acumulas seis puntos, te lo quitan. Parece mucho, ¿verdad? Pues no, porque no te dan los puntos uno por uno, no no, te los dan de tres en tres. Es decir, con dos ofensas YA LLEGAS y adiós nuevo amigo carné de conducir. Si la ofensa es muy seria, tipo conducir borracho, te lo quitan sí o sí, hay una multa indefinida, y puede que vayas a la cárcel. Hay una lista completa que se puede consultar aquí,  que me parecen ser bastante similares a las penas en España.

Luego, al pie de la lista hay ofensas que no suman puntos… las ofensas de bici. Montar en bici de modo peligroso es una multa de 2.500 libras, montar en bici sin cuidado debido y precaución, una de 1.000 libras. Te quedas arruinado, pero con la licencia intacta.

(M.T.)

Por último; lo de los ‘besos.’ En Reino Unido tenemos un orgullo de nuestros coches que no pega nada con el estado en que normalmente los encuentras. Debido al clima de mie…. el clima húmedo que tenemos, los coches suelen estar pintado en los colores normales… debajo de una capa de barro que, dependiendo del época del año, llega a un punto más o menos alto de las puertas.

Pese a esto, estamos muy, pero muy, orgullosos de nuestros coches. Por lo tanto, la idea de aparcar utilizando los parachoques de los coches como guías nos llena de pavor y pánico. En el primer año en España, estuve en dos accidentes en rotondas; iguales pero en lados opuestos. La primera vez chocamos con uno que paró de repente sin motivo en una rotonda, y otro que paramos nosotros y nos chocó el de atrás. En ningún caso hubo realmente daños a ninguno de los dos coches. En Reino Unido hubiera sido cosa de llamar a la policía, la guardia nacional, y posiblemente la primera ministra (si no estuviera tan ocupada con el Brexit). En España se hace una mini pantomima de ‘ups, lo siento’ desde dentro de cada coche y se sigue con el viaje.

Hace unos años mi mamá, aparcando en la calle, se confundió entre las marchas, dio para adelante en vez de marcha atrás, y chocó ligeramente con el coche de delante. Con un pánico desencadenado y los ojos de animal silvestre acorralada, se dio a la fuga y desapareció para aparcar el coche en el supermercado al otro lado del pueblo. Durante las dos siguientes semanas vivió en el terror que la policía vendría a por ella por no denunciar un accidente de tráfico. La mentalidad es distinta.

Hay cosas buenas y cosas malas de cada sistema, como en todo, dos lados de la historia. “To drive someone mad” es una expresión muy común en Reino Unido, y en ambos países hay cosas que te pueden volver loco en cuanto los coches, y maneras de conducir.

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