Archivo de octubre, 2018

Una isla en todos los sentidos

Por Tom

Hace un par de días salió una historia en la prensa inglesa. Una mujer hablaba español por teléfono en el overground (algo entre Renfe y metro ligero) en Londres. De manera repentina un hombre se acercó a ella gritando “necesitas hablar en inglés, estás en Inglaterra, j***r! No deberías hablar otros idiomas”. Según los testigos, completamente sorprendida, la mujer no fue capaz de responder a su agresor en inglés y respondía en español. Enfureciéndose aun más, el hombre fue a por ella, dándole un puñetazo en toda la cara.

Alguien en el tren tiró del freno de emergencia, pero el atacante bajó del tren y se fue, dejando a la mujer agredida, sangrando en el tren.

La policía de transportes de Londres informó que arrestaron a un hombre de 56 años relacionado con el ataque.

Sucedió algo parecido el día 7 de abril, una mujer de 24 años hablaba con una amiga en español en la línea roja (central line) en el Tube (metro) de Londres. Dos mujeres la gritaron que debería hablar en inglés cuando estaba en Inglaterra, le agarraron por el pelo y tiraron por el coche. Sufrió heridas a la cara y la cabellera. La policía estaba buscando testigos y revisando las cámaras.

Lo que es posiblemente más asombroso en estos dos casos es la falta completa de intervención por parte del público. Hay que asumir que probablemente los dos incidentes se desarrollaron muy rápidamente; pero aun así, todos hemos visto (a no ser que vivamos debajo de un puente) vídeos de personas lanzándose al rescate de gente en situaciones parecidas.  Quizás fue porque los ataques fueron perpetrados contra gente sin diferencias visibles. Quiero decir que, aparte del hecho de que hablaban en español, no había nada más que les separasen de los demás. Igual es fue porque es un grupo que hasta ahora no ha sufrido a los manos de los ingleses racistas.

Basta decir que es un patrón terriblemente inquietante.

Amigos míos me dicen que en unas ciudades de Reino Unido hay un día al año que es el día de pegaespañoles. Ese día la gente de la ciudad salen a las calles cazando españoles para repartir palizas.

Un año después del referendum del Brexit, los delitos motivados por discriminación aumentaron un 23%, en algunas áreas más de 50%. Paradójicamente, el número de acusaciones ha reducido.

E. Tendayi Achiume (experta de las Naciones Unidos), después visitar Reino Unido, declaró que tras el Brexit ha habido un periodo de aceptabilidad de racismo que se incrementa cada vez más.

Al parecer, nos estamos aislando no simplemente legalmente, sino también mentalmente y moralmente.

Una isla en todos sentidos.

Un vagón del metro de Londres. (KERIM OKTEN / EFE)

Cambio de hora… ¿nos acerca o nos separa?

Por Vicky

Aunque siempre hay algún despistado que no llega a reajustar su reloj, este domingo no creo que hubiera dudas al respecto. Fue a finales de agosto cuando la Comisión Europea lanzó una consulta europea para que los ciudadanos emitieran su voto a favor o en contra del cambio horario.

Es cierto que la participación podría haber sido más alta, si no hubiera sido por la incertidumbre. No es que la gente no se enterase de la propuesta, de hecho fue un tema muy comentado. Varios informes fueron entregados desde 2004 para alertar sobre cómo el cambio horario afecta cuestiones relacionadas con el ahorro de energía, la necesidad de armonización de horarios, la seguridad vial, las condiciones de trabajo, las repercusiones sobre la salud, etc.

En resumidas cuentas se trata de algo que, aplicado a los distintos aspectos y necesidades de cada país miembro, hace difícil su valoración en el plazo de unas pocas semanas. Por tanto, los ciudadanos mandaron su voto según lo que ellos consideraban mejor para su localidad y desde su experiencia personal.

Eso explica los resultados y es la razón por la que la UE ha decidido aplazar dicho cambio hasta las próximas elecciones europeas, que se celebrarán en mayo de 2019. ¿Será entonces este octubre la penúltima vez que ajustamos nuestros relojes?

(GTRES)

Tanto España como Grecia han dicho “no” al cambio. A pesar de que la participación griega ha sido más alta que la española, un 0,34% frente a un 0,19%, sus resultados son muy distintos. Más del 90% de los españoles se ha mostrado contrario a eliminar el cambio horario, sumándose a la opinión mayoritaria de mantener el horario de verano.  Mientras que tan solo el 56% de los griegos ha pedido que las cosas sigan igual.

Según el comité heleno de expertos que investiga los factores que han llevado a la gente votar a favor o en contra de esta iniciativa, la motivación principal de los que han apostado por el cambio permanente reside en las cuestiones medioambientales (ahorro de energía) y no en las necesidades biológicas. Los griegos sostienen que sus actividades diarias no se verían tan afectadas.

De hecho, se estima que en la consulta definitiva la mayoría será más reforzada. Existe cierta armonía entre las costumbres griegas y la presencia de la luz del día, que el retraso o el adelanto de una hora no provocaría un desequilibrio notable. Por eso, el resultado muestra una división y no una clara mayoría.

Esto se debe a que las dos posturas tienen una base común. Ambos creen que el cambio horario no produce ninguna diferencia considerable en sus vidas, pero cada parte tiene una solución distinta. Los que ven necesario el cambio permanente se apoyan en que solo así se podrá poner fin a este sinsentido y se evitarán confusiones. Por otro lado, los que rechazan eliminar el cambio horario lo hacen porque saben que no serán beneficiados de alguna manera y, por tanto, no les interesa alterar su rutina y comodidad.

La verdad es que hay países que necesitan más horas de día para que sus residentes se sientan más cómodos y productivos. Sin embargo, en un momento en el que Europa se divide en lo político-económico y con fugas a la vista, lanzar propuestas que acentúan las cosas que separan sus miembros no me parece una decisión muy sabia.

Tengo nuevos vecinos cada semana


Por Tom

Tengo nuevos vecinos. Dos americanas que encontré en la calle intentando entrar en mi edificio. Tienen el piso en la tercera planta. La semana previa encontré a una china perdida en la segunda porque en mi edificio no hay números. Unos pocos días antes  había tres holandeses.  Tengo nuevos vecinos cada semana. David tiene un piso en AirBnB en la tercera planta. Mucha gente ahora tiene pisos en AirBnB en el centro de Madrid.

(AIRBNB)

Últimamente AirBnB se ha convertido en una fuerza en la capital. El año pasado el numero de propiedades disponibles en la ciudad llegó a 650.000. Ahora Madrid tiene más propiedades en AirBnB que cualquier otra ciudad en España. Más y más viviendas en la ciudad se están convirtiendo en pisos para turistas, y esto conlleva una subida de precios. Los propietarios ven que pueden conseguir un precio mucho más atractivo en AirBnB comparado con un alquiler de largo plazo. Un estudio hecho por Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) ha revelado que la población de la ciudad ha bajado por un 10% en la ultima década, pero la cantidad de pisos en alquiler dirigido a turistas ha aumentado un 50% en los últimos dos, y sigue creciendo.

En 2015 Madrid vio a nueve millones de turistas pasar por la ciudad, más que Barcelona, y en 2016 había más visitantes extranjeros que españoles. El turismo, según el concejal Iñigo Henríquez de Luna, “crea riqueza y trabajo y renueva áreas deterioradas”. Sin embargo, Ahora Madrid dice que muchos de estos mismos trabajos son temporales y los nuevos negocios no crean dinero a largo plazo.

Mientras tanto, empresas de desarrollo urbano siguen comprando edificios enteros y convirtiéndolos en pisos para turistas. Muchas veces desalojando a los residentes actuales. Ahora hay propietarios que tienen un portafolio bastante amplio de pisos en alquiler. En Barcelona, por ejemplo, se han encontrado personas con beneficios hasta mas de 30.000 euros al día. Pero, esto da la impresión que hay personas ganando una fortuna al coste de la gente local, y no es exactamente así según AirDNA, una empresa de análisis que explica que normalmente no son individuos que de repente tienen un imperio de propiedad, sino empresas con agentes gestionando propiedades con varios dueños.

Andreu Castellano, director de comunicaciones en AirBnB, comenta que la regulación en Barcelona esta hecha pensando en profesionales, no en la gente que quiere ofrecer un espacio en su propia casa o piso.

Anfitriones de Airbnb arropando a la plataforma ante su ayuntamiento. (EUROPA PRESS)

Sin embargo, es un hecho que los precios en las partes céntricas de muchas ciudades en Europa han subido drásticamente, causando una huida de gente local a otras partes de la ciudad donde se encuentra pisos y casas sin tener que pagar un riñón. Según el banco de España, el alquiler en Madrid aumentó casi 15% en un solo año.

José Manuel Calvo, concejal de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento, ha prometido que “Madrid no se convertirá en un parque de atracciones como Barcelona, Roma o Venecia”. ¿Como se realizará esa idea? ¿Cómo se puede controlar la situación? Con un ataque de tres púas: que solamente alguien que vive en la propiedad la puede alquilar; limitando el numero de días al año que se puede alquilar la propiedad; y (muy interesante) que una parte del beneficio económico se mandará al Ayuntamiento (o sea, impuestos).

En Londres la situación es bastante parecida. En principio AirBnB creció bastante paulatinamente, aumentando los números de pisos un poco cada año pero nada extraordinario. Sin embargo, entre 2014 y 2015, la cantidad se dobló. Y se dobló de nuevo entre 2015 y 2016. Los datos sugieren que el numero casi llegó al triple en 2017 y también quieren mostrar que gente alquilando más de una propiedad tuvieron el triple de reservas. Ademas hay un porcentaje importante de propiedades que son del mismo dueño, intensificando el problema.

Esta situación crea dos problemas. Primero, aunque haya un límite de 90 días para alquilar un piso en AirBnB, y teniendo en cuenta que la mayoría son casas o pisos enteros, no todos los propietarios obedecen ese límite, cambiando el nombre del piso para evitar que se aplique el límite o cambiando de plataforma. Por lo tanto, hay propiedades en las cuales no se puede vivir alguien de manera permanente. Segundo, que presiona el mercado inmobiliario porque quita propiedades en las cuales podría vivir gente local… si no estuvieran en alquiler a corto plazo.

Las ciudades están al contraataque expidiendo licencias para apartamentos en alquiler, imponiendo un limite en los días que se pueden alquilar las propiedades, e intentando descentralizar el turismo… ¿pero será suficiente?.

Si esto es la nueva época, una nueva dinámica de nuestras ciudades, ¿se podrá parar o inhibir?.

Algo se cuece en las calles de Atenas y no es para bien

Por Vicky

Edificios bajos, música tradicional o funk, gente de todas las edades tomándose algunos un café y otros un cóctel, luces bajas en todo el centro de la ciudad y una cola kilométrica para comprar entradas en el cine ‘Thision’ (Θησείον), uno de los más antiguos de Atenas. Estas son las vistas que ofrecía siempre la calle Apostolou Pavlou.

Hace ya años que la imagen ha cambiado. Ahora es imposible distinguir quién está esperando en la cola para disfrutar de una noche de grandes clásicos del cine y quién está parado en un puesto de artesanos. Personas, colores, voces, olores se entremezclan y componen  ese ambiente caótico que tanto caracteriza a Atenas.

No todos miran ese jaleo con los mismos ojos. Los que callejeamos y los turistas lo consideramos como una parte indispensable de la ciudad. Pero los vecinos y los dueños de las tiendas locales no opinan igual. De hecho, hace algo más de una semana la comunidad de artesanos está amenazada de desalojo, porque según ha afirmado la Policía Municipal “afean el centro histórico”.

Es un debate que se remonta en 2004, año en el que Atenas fue la ciudad acogedora de los Juegos Olímpicos. Fue una auténtica ocasión para el desarrollo del comercio heleno, un momento para explotar la cultura y el ‘genio’ griego. La calle Apostolou Pavlou, ubicada entre el Ágora y la Acrópolis, contaba con unos 50 puestos de artesanos, que después de los Juegos Olímpicos se quintuplicaron.

La situación empeoró después de la crisis económica. La mala prensa que tuvo Grecia en el extranjero, disminuyó de manera significativa la cifra de visitantes en el país. De repente, estos vendedores perdieron los turistas y también a los atenienses que no tenían suficientes recursos para gastarlos en cosas accesorias. Solo pudieron seguir adelante con su negocio los que ofrecían algo realmente original y el resto parecía que solo hacía “ruido”.

Empezó una guerra entre las tiendas físicas y los puestos que se plantaban en la entrada de su comercio. Los primeros aprovecharon la falta de licencia de los artesanos para arrancar una caza de brujas.

Ambas partes han fallado en comunicarse bien, ya que durante los “años felices” y prósperos se dejaron llevar por la corriente. La Asociación de Artesanos y Vendedores Ambulantes había mandado varias propuestas, como pagar un alquiler por el sitio que ocupaban en la calle o hacer los tenderetes uniformes por razones de estética, al Ayuntamiento, pero sin respuesta. En aquel momento no lo veían como un tema que requería una solución urgente y los problemas se acumularon.

Fue en febrero de 2013 cuando por primera vez la opinión pública y el Ayuntamiento se enteraron de la gravedad del problema ante el caso de un hombre senegalés de 39 años, que en su intento de escapar de las autoridades y salvar sus productos se tiró accidentalmente en las rayas de la ‘Renfe’.

Entonces empezaron a acercar a ambas partes para imponer el orden. Hubo varias ideas. Una era que los artesanos se dispersen por todo el centro de la ciudad. La alternativa era que solo se quedaran 80 vendedores en esta calle y que el resto se agrupara en un espacio abierto no muy lejos de ahí. Desafortunadamente, no lograron ponerse de acuerdo.

Mientras tanto, crecía el odio entre ellos y se dividía la opinión de los atenienses. Muchos están en contra de que desalojen a los vendedores, porque creen que esta es una estrategia de los “tres o cuatro millonarios” que controlan el comercio de la zona, del capitalismo duro y del monopolio que quiere eliminar los menos favorecidos y los sin techo de las calles.

Pero también existe una parte de esos “pocos privilegiados” que lucha junto a los vendedores y lo único que pide al gobierno de Atenas, como todos (nosotros) los residentes, es simplemente regular su actividad, ya que recuerdan que antes de su aparición estas calles no tenían la vida que tienen hoy. Su futuro sigue incierto, pero este fin de semana aquellos que han paseado por el centro han vuelto a apreciar las obras de los artesanos, que han vuelto a sus puestos para reclamar su derecho a  trabajar.

Una pancarta reza en griego: “No al exterminio de los artesanos. La artesanía aporta cultura”. Todo turista que pasea entre el Agora y la Acrópolis de Atenas se para en algún momento a apreciar los puestos de los artesanos que flanquean la calle Apostolu Pavlu. Ahora, esta comunidad está amenazada de desalojo, porque las autoridades consideran que afea el centro histórico.  (EFE/Ana Mora Segura)

“Manners maketh man”, los modales hacen al hombre

Por Tom

Esa frase está atribuida a un tal William Horman, director de Eton, el más famoso de los colegios de Inglaterra.

En Inglaterra somos muy de modales, imagino que os habéis dado cuenta. Los ingleses somos famosos por ser tan finos que borda el extremo y casi da grima.

Las famosas frases de “could I please have a…” (por favor, podría tener un…) en vez de “give me…” (dame); o “I’m afraid I can’t….” (me temo que no puedo…) en vez de “no” (es igual!), son muy conocidas de las clases de inglés. Para ser educado en inglés solamente hay que añadir más palabras; cuantas más, más educado pareces.

Al volver de Inglaterra mis alumnos me han dicho que los ingleses te dicen “lo siento” cuando les pisas en la calle. Otros que “perdóname” es que te va a empujar y “lo siento,” te ha empujado. Hay una frase para todo, para mantener los modales un todas las situaciones imaginables.

Tampoco nos agrada demasiado causar escándalo.

Un periodista y escritor George Miles, escribió: “los ingleses no tienen alma, tienen subestimación”.

Un ejemplo. Un inglés dice: “parece que está lloviendo un poco, quizás salgo más tarde”. En realidad quiere decir: “está lloviendo a cántaros, no salgo a menos que se queme la casa”.

Somos más indirectos. “Muy interesante,” “si tú lo dices” o “con todo respeto” pueden llegar a significar todo el contrario de las palabras.

Intentamos no quejarnos. Si tus vecinos hacen ruido hasta las tantas de la noche, es cosa suya decidir hasta que hora quieren escuchar EDM; o si alguien te pisa en el metro, es asunto suyo donde quiere poner su pie. Y está el famoso ejemplo de Douglas Adams: se sienta en una estación de tren, habiéndose comprado una caja de galletas, junto a otro viajero; deja su maleta y periódico al lado y empieza a comérselas. Al rato el hombre al lado le roba una galleta. Sin poder creérselo Douglas sigue comiendo sin decirle nada al hombre. ¡El hombre le roba otra! No se lo puede creer, pero ahora sería aún más ridículo mencionárselo al hombre. Siguen los dos así hasta que no le quedan galletas. El hombre se va a coger su tren y Douglas, ahora completamente furibundo, coge su periódico y maleta… y se da cuenta que SUS galletas están allí, sin tocar, debajo del periódico.

Así somos. Mis alumnos me dijeron mucho cuando llegué que es muy importante decir “hola”, y “hasta luego” a la gente cuando subas o bajes en el ascensor, por ejemplo. En Inglaterra somos completamente capaces de entrar, da media sonrisa a quien sea que esté dentro y mirar al suelo sin decir nada a nadie.

No es por falta de modales, es como con el hombre robándote las galletas: no queremos imponernos, ni causar inconveniencia a nadie.

Es difícil de entender, y más difícil aún de descifrar, cuando tengas que interactuar con los ingleses.

Los españoles, en cambio, son distintos. Todo es más directo, más limpio por así decirlo, sin florituras. No es que no haya modales, hay que recordar que en inglés no tenemos el “usted”, y por lo tanto, hay que modificar la manera de formar toda la frase, en vez de cambiar la conjugación de un verbo.

Pero esta diferencia se traduce en una manera distinta de afrontar a la vida cotidiana. No hay aquella huida de la interacción innecesaria, todo lo contrario, hay cierto deleite en un encuentro inesperado.

No hay ningún problema en salir de la tienda sin mirar a ver si vas a aplastar a la gente en la calle; parar y dar la vuelta en todo el medio del flujo de peatones también es rutinario; hasta chocarse ligeramente con el coche (el beso) es una excusa para conocer a un desconocido.

Ninguno me parece particularmente superior al otro, aunque me costó al principio tener que hablar con mi vecina cada vez que salía por la puerta con su perro, ahora estoy muy a gusto cuando pienso que puedo salir de mi casa, o de donde sea, y que el mero hecho de chocar con alguien podría supone conocer a un personaje único.

Un grupo de jóvenes caminando por una calle de Madrid. (JORGE PARÍS)

¿Por qué el cambio de nombre de Macedonia era necesario?

Por Vicky

Este sábado el parlamento de Macedonia ha aprobado la proposición para cambiar el nombre del país a República de Macedonia del Norte. En otras palabras, vivimos un momento histórico en el que se pone fin a una larga batalla cultural y a una todavía más larga quebradura de cabeza. Tanta que muchos no saben que la elección del nombre no es el problema en sí o por qué intervienen países como Grecia o Serbia.

Aquí un repaso histórico para resolver dudas.

El origen

Yugoslavia se colapsó en 1991 y dio el paso libre para la proclamación de la independencia de la República de Macedonia. Lo que necesitaba ese nuevo estado era consolidar su territorio. Para ello basó su propaganda en el asunto de la identidad y de la herencia histórica de su pueblo. El objetivo no era otro que asegurar la continuidad de esta república en el tiempo.

¿Qué hizo a la comunidad internacional pensar que los macedonios buscaban no solo su independencia, sino también expandirse en el mapa?

El propio nombre del país es una forma de apropiación del Reino de Macedonia, un estado de la antigua Grecia, dirigido por Filipo II y más tarde por su hijo Alejandro Magno. Todos sabemos de la figura conquistadora de este último rey. Entonces, lo que empezaron a temer los vecinos de la República de Macedonia fue que el simbolismo que utilizaba generaría una nueva ola de ultraderechismo en los Balcanes.

Busto en mármol de Alejandro Magno, siglo II a. C. Obra helenística original de Alejandría. (Wikimedia Commons)

Esta es la razón principal por la que Grecia lleva años oponiéndose a cualquier apelación al antiguo imperialismo. En la antigüedad, Grecia poseía más del 60% de este territorio, hasta la guerra de los Balcanes y la llegada del comunismo en la zona. Una búsqueda de la identidad de sus habitantes despertaría el nacionalismo heleno, ya en auge con la entrada del partido político Amanecer Dorado en el parlamento. Para evitar esta posibilidad, Atenas negaba cualquier negociación y recordaba a sus vecinos que este tipo de rectificación obligaría a Macedonia a realizar más de 150 cambios en su Constitución. Por eso, su participación en la resolución del problema era casi nula.

La situación en el otro lado de la frontera era muy diferente. Las manifestaciones violentas lideradas por políticos ultranacionalistas eran habituales. Se buscaba una respuesta mediante la provocación constante. Dos claros ejemplos son el cambio del aeropuerto de Skopje como ‘Aeropuerto Internacional Alejandro Magno’ y el levantamiento de una estatua gigante de la figura histórica en la capital. El actual mandatario Zoran Zaev ha empezado a deshacer el proyecto. El aeropuerto ya se llama  ‘Aeropuerto Internacional de Skopje’, mientras que ha prometido desmontar la estatua.

Aún así, la recuperación de la ‘Gran Macedonia’ traspasó las fronteras. Macedonios en todo el mundo, que emigraron en la época del comunismo, difundían el nuevo mensaje. En Canadá se creó la Organización de los Macedonios Unidos (United Macedonians Organization), que se dedicaba a repartir mapas del territorio antiguo con el apoyo de altos cargos militares del país.

¿Cuál ha sido la reacción internacional?

La ratificación de trato permitiría a Macedonia adherirse a la Unión Europea y a la OTAN, un camino que, hasta ahora, había sido bloqueado por Atenas. En el pasado, cuando Macedonia estaba bajo el régimen comunista, no era más que un enclave peligroso que podría contagiar la ideología ‘roja’ a sus vecinos europeos, al menos ante los ojos de Estados Unidos. Dicho país había afirmado textualmente que “cualquier intento de diálogo sobre un estado macedonio es un ataque demagógico directo contra Grecia”. Sin embargo, cuando la era del comunismo llegó a su fin, Estados Unidos quiso aprovechar la oportunidad y asegurarse de que el país no volvería a sumergirse a tal sistema político. La única manera de acercarse a los macedonios era ablandar su postura sobre su independencia. En este momento Grecia perdió el apoyo diplomático internacional que tenía y permaneció en una especie de vacío, entre la promesa de que Macedonia no llegaría a ser una realidad pero sin ninguna garantía de respaldo en el caso de que lo fuera. Esto justifica la actitud pasiva de Grecia en los últimos años.

¿Qué peligro existe actualmente?

Las negociaciones que se realizan actualmente se consideran delicadas, ya que se deben efectuar una serie de cambios para cumplir los acuerdos de paz pactados entre los dos países. Ahora que han acordado un nombre adecuado, Macedonia del Norte debería cambiar casi por completo su Constitución de tal manera que evite la referencia a dos aspectos muy concretos: por una parte, reclamar cualquier enclave antiguo, y por otra parte, penalizar el intento de difusión de la ‘Gran Macedonia’, que alimenta la desconfianza y el odio entre sus países vecinos. Solo de esta manera se podrá poner fin al eterno malentendido cultural que se utilizó en su día como medida de propaganda para justificar otros fines ajenos a la identidad del pueblo y más próximos a la geopolítica estratégica de la región.

Macedonia no es el primer país en cambiar su nombre

Hay diversas razones detrás de estos cambios, que se han producido a lo largo del tiempo. República Checa, que adoptó ese nombre a comienzo de los años 90, decidió en 2016 reducir su topónimo a Chequia, por razones de marketing. Como varios países bajo el Imperio británico, Sri Lanka llevaba otro nombre. Se llamaba Ceilán hasta 1948.

Opositores al referéndum sobre el cambio de nombre de Macedonia celebran la baja participación en la consulta frente al Parlamento del país, en la capital, Skopje. (VALDRIN XHEMAJ / EFE)

La vida es de cine para los “sin papeles”

Por Vicky

Woody Allen decía en 2010 que si alguna vez tuviera que esconderse del mundo, Asturias sería la elección perfecta. Por supuesto con esta afirmación quiso expresar su admiración por el principado, pero reconozco que Madrid en su día me dejó con la misma impresión. No, este post no trata de hacer competir a las dos comunidades por su hermosura. Estamos de acuerdo de que cada una tiene su encanto.

(EUROPA PRESS)

Cuando llegas a Madrid para quedarte, siempre que tengas capital suficiente para pagar tu alojamiento, es probable sentirte un poco Woody Allen porque nadie te va a reclamar documentos oficiales o  te va a preguntar cuál es tu propósito en la ciudad.

Cualquier nueva ley que sirve para mejorar las condiciones de vida y la seguridad de los ciudadanos, me parece estupenda. Pero es mejor valorar si el sitio donde planeas aplicar algo nuevo está preparado o cumple los requisitos para acoger lo que se le pide.

La Comisión Europea pidió esta semana a todos los países del bloque comunitario reforzar los sistemas de intercambio de información sobre documentos de identidad, visados y permisos de residencia falsos. Desde Bruselas comentan que es una medida eficaz, cuyo objetivo principal es combatir el terrorismo, el crimen organizado y la inmigración ilegal.

Por experiencia propia os puedo confirmar que esta tarea va a ser más fácil para algunos países que para otros. Desde luego, en la segunda categoría metería a España. Al llegar al país y pasados unos meses, tenía la sensación que estaba en una especie de vacaciones largas. Con mi pasaporte podría realizar cualquier actividad y tener los mismos servicios que el resto de españoles.

¿Fue por responsabilidad? ¿Culpabilidad? Digamos que pronto mi sentido común me hizo preguntarme cuándo luciría en mi cartera una de esas tarjetas que certifican que soy residente, estudiante y que llevo una vida normal e igual a la de toda esa gente a mi alrededor. Llevaba cinco meses en Madrid sin ningún documento oficial de identidad o residencia por el país.

Cuando se lo conté a algunos amigos que vivían en Alemania o en el Reino Unido se reían de mi “ilegalidad”. Su experiencia era muy distinta. Me contaban que los papeles de su Ayuntamiento o de las autoridades simplemente se acumulaban en su buzón y que en estos tenían escritos todos los detalles paso por paso de lo que tenían que hacer en los próximos días para registrarse como residentes.

Cuando, por iniciativa propia, me acerqué a la oficina que gestiona los asuntos de extranjería, de nuevo nadie mostró interés por saber cuánto tiempo llevaba en España. Para colmo, el tiempo para que se llevasen a cabo todos los trámites correctamente se extendió a 20 días más. Si os habéis perdido en este viaje en el tiempo, vivía la vida a lo Woody Allen durante seis meses.

Con todo, creo que a veces la visión, consejo o ayuda de una tercera persona es hasta necesaria para ver la urgencia de corregir cosas.

Los grupos de ultra derecha en el Reino Unido

Por Tom

Últimamente hemos visto aumentar la popularidad de la política y los partidos de derechas en todo el mundo. Tanto en Hungría, como en Alemania, Brasil, Francia, Italia, y Reino Unido por poner unos ejemplos, parece que toman velocidad estos movimientos que esposan aislamiento, exclusión y racismo.

Aunque la mayoría de la gente no suele ser tan extrema, es importante darse cuenta que estos sentimientos existen. Estos grupos suelen hablar del orgullo de ser tal nacionalidad, el honor de tener la sangre de tal tierra, y sobre todo la gloriosa historia de cuando no había extranjeros en el país.

Personalmente, no le veo el sentido y no estoy nada de acuerdo con sus métodos. Puedo entender que, si alguien tiene miedo, si percibe una amenaza de fuera, su reacción natural sea proteger lo suyo. Pero propongo que la respuesta sea sacudirse el miedo de encima y, por lo tanto, eliminar esa necesidad de reaccionar para protegerse.

En España está la famosa Falange, Democracia Nacional o, más recientemente, VOX, pero estos grupos no suelen tener mucha visibilidad fuera de sus propios países, por lo que os voy a presentar algunos de los mas famosos de Inglaterra, para que se quede claro que no es solamente cosa de España.

Primero tenemos National Front.

Fundado en 1967, es uno de los grupos considerados neo-fascistas en el mundo. Se reúnen a lo largo del país, aunque no son tan numerosos como antes. Últimamente se dedican a atormentar cualquier lugar donde se encuentren (o podría ser que ser encuentren) musulmanes. Su apuesta en social media consiste en racismo y violencia, y por supuesto, queman banderas (en concreto la cubana).

Britain First.

Este partido político llegó a la prominencia hace unos pocos años debido a sus posts en redes sociales. Utilizaron la táctica de medio esconder islamofobia dentro de posts relacionado con otras cosas para se hicieran virales y se difuminara su mensaje. Sin embargo, una vez que llegaron a ser más conocidos, grupos antifascistas pusieron en marcha campañas para concienciar a la gente de su verdadero motivo. El líder del partido, Paul Goulding, se presentó como candidato en las elecciones de alcalde de Londres, perdió espectacularmente frente a Sadiq Kahn, el alcalde actual.

The British National Party (BNP).

En su día el BNO fue el grupo más famoso de esta lista. Nick Griffin fundó el partido en 1982, pero hasta finales de los 2000 nadie lo hizo mucho caso. La cumbre de su éxito fue una aparición en Question Time en la BBC de Nick, en la cual se humilló bastante. Después del fracaso, Nick se ha visto en YouTube explicando como preparar un estofado para “ganar a los Tories.”

English Defense League.

Como se puede imaginar, el grupo para la defensa de Inglaterra (lo siento Escocia y Gales) es un bastante violento, anti-islam y pro invasión de áreas de comunidades de musulmanes. El líder y fundador del grupo, Tommy Robinson, dimitió en 2013 en una rueda de prensa muy famosa.

Combat 18 y el Racial Volunteer Force.

Combat 18 se llama así por los iniciales de Adolf Hitler (A, y H – 1, y 8 en el alfabeto), es un grupo abiertamente neonazi, y es completamente opuesto a la política en general. Se fundó en 1992 por Charlie Sargent, actualmente preso por asesinar a otro miembro del mismo grupo.

En 2002 disidentes de C18 formaron el nuevo grupo Racial Volunteer Force, muy similares a C18, cuyos miembros tienen prohibido ser policía.

Guardamos los mejores para el final: National Action.

Este grupo está en la lista de grupos terroristas, por lo tanto esta prohibido en Reino Unido. Fundado en 2013, se volvió famoso en 2016 tras una serie de manifestaciones, dejaron pegatinas con frases racistas por todos lados, organizaron flashmobs de gente haciendo el saludo nazi, e incluso montaron un desfile de Miss Hitler.

Sus redes sociales están llenas de contenidos animando a la gente a cometer actos de violencia y condenando el gobierno y cualquier que tenga autoridad. Celebraron el asesinato de Jo Cox en 2016 y el atentado en Orlando el año pasado. La afiliación con este grupo podría llevarte a la cárcel.

El cambio climático, adaptarse o perecer

Por Tom

El 8 de octubre salió el nuevo informe del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change/Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).

Los autores del transcendental informe aseguran que cambios urgentes y sin precedentes serán necesarios para llegar a la meta de 1,5 grados centígrados de aumento de la temperatura. Dicen también que esa meta es viable y económicamente asequible, aunque se encuentra en el extremo más ambicioso de los acuerdos del Acuerdo de París.

Los líderes científicos han dicho que nos queda una docena de años para que el calentamiento global sea restringido a 1,5 grados centígrados. Más allá de esta cifra, incluso un medio grado causará un empeoramiento significante del riesgo de sequía, inundación, calor extremo, y pobreza para millones de personas.

Pero…¿esto no pasó ya?

El número de muertos en España entre 1995 y 2005 provocado por catástrofes naturales fue 1.215.  Entre 2000 y 2009 más de 13.000 personas fallecieron como consecuencia de olas de calor. En los últimos años ha habido incendios por todos lados, y no simplemente más, sino también más grandes, quemando un área más amplia.

En 2005 hubo una sequía en España que produjo una reducción del rendimiento total de cereales en la UE en un 10%. El Ciclón Klaus en 2009 causó la muerte de 12 personas y desembolsó 541 millones de euros en indemnizaciones.

En 2010 El Ciclón Xynthia provocó un paro 61 millones. En 2012 una tempestad costó 214 millones en indemnizaciones. En 2016 lluvias fuertes provocaron pérdidas de 94,8 millones…la lista es interminable.

En el Reino Unido es bastante igual, aunque cambiamos las olas de calor por lluvias e inundaciones. Aun así una ola de calor en Reino Unido es bastante inusual, y por lo tanto, no estamos nada preparados.

De hecho, este año hubo una ola de calor, menos fuerte, pero aun así provocó varios casos de golpe de calor. Una amiga mía española estuvo ingresada brevemente precisamente por ese motivo, al preguntarle como es posible, me dijo “es que no hay aire acondicionado en ningún lado, y es insufrible.”

Varios niños se refrescan en una fuente en Londres este mes de agosto, en plena ola de calor. (Facundo Arrizabalaga / EFE)

Pero hay un problema aun más grande. Nosotros, la gente, personas, seres humanos, solemos pensar en nuestro alrededor, lo que vemos, lo que experimentamos, lo de que nos informan los medios. El problema del calentamiento global no es local, lo dice allí en el nombre. Es global. Lo que hacemos afecta a todos, y lo que hacen ellos nos afecta a nosotros.

Sin embargo, de momento, participamos como países individuales. Bueno, o no participamos -gracias Rusia-, y si el diablo naranja se sale con la suya los EE UU se retirarán.

Si no hacemos lo suficiente, la lista de consecuencias negativas es muy entretenida: más sequías (Murcia, Alicante, Almería, Navarro y Aragón se ven afectados y corren más riesgo), incendios, inundaciones sobre todo por zonas de costa (Londres por ejemplo está en peligro ya que la Thames Barrier o barrera del Támesis no vale), tempestades, acidificación de los océanos (que causará reacciones adversas para una gran mayoría de las especies que los habitan), elevación del nivel del mar (se perderá tierra, se exacerbarán los inundaciones en la costa, y el coral morirá porque su tolerancia de profundidad es muy estrecha y se verán efectos colaterales en la vida marina), etcétera, etcétera, etcétera.

Los efectos primarios son bastante obvios, pero también habrá efectos secundarios y terciarios. La migración cambiará, enfermedades proliferarán en zonas en las que antes no existían, habrá menos seguridad en cuanto la comida, se verán saqueados los recursos de agua, la economía cambiará, se generarán conflictos. Y todos estos efectos afectarán a los demás, exacerbándose entre ellos.

Hay esperanza.

Empresas como IKEA y Telefónica presionaron el gobierno para que pasara nuevas leyes con el fin de cumplir con el Acuerdo de París. En 2015 Mariano Rajoy dijo que legislación debería de redactarse durante su mandato. Esto es profundamente necesario teniendo en cuenta que el pronóstico de las emisiones en 2040 dice que España está en camino a producir 18 millones de toneladas de emisiones más que en 2015.

La Isla de Hierro ya casi genera todo la electricidad que necesita con fuentes renovables.

La declaración vasca en 2016 es un documento que explica como ciudades pueden transformarse para ser más sostenibles.

Londres y Edimburgo se encuentran en los Top 10 de las ciudades sostenibles.

Pero para mí todo esto me queda muy grande. ¿Cómo voy yo a salvar el mundo?

La gente, tanto en España como en Reino Unido, se preocupa mucho por el cambio climático. Al preguntarles cómo es de importante, te responden que mucho. Aun así, mi impresión es que todos tenemos la idea de que el calentamiento global afectará al planeta y no a nosotros… No será así.

Hay que actuar, hay que hacer el esfuerzo porque nadie lo va a hacer por ti. Sea cual sea la parte individual que podamos hacer: compartir coche yendo al trabajo, reciclar más, comer menos carne, plantar arbolitos el fin de semana, donar cuatro euros a donde sea.

Os invito a informaros; hay cuarenta mil maneras de hacer algo para la causa, y no todas son tan fastidiosas (aunque necesarias) como separar la basura y tirar una parte en un cubo y el resto en otro.

(ECOVIDRIO)

Y termino con la respuesta que me ha dado el Gabinete Técnico de la alcaldía de Carmena:

Muchas gracias por tu escrito en el que expones un problema del que somos muy conscientes en el Ayuntamiento de Madrid. Por supuesto que nos preocupa el cambio climático, no solo en un nivel abstracto sino porque las grandes ciudades son un elemento clave en las estrategias para enfrentarlo: son responsables de un porcentaje alto de las emisiones de los gases de efecto invernadero y sus habitantes están expuestos de una manera más evidente a sus efectos.

En la web municipal contamos con una página dedicada a este asunto. También te puede interesar la información sobre el nuevo Protocolo anticontaminación.

Gracias de nuevo por haberte dirigido a la Alcaldesa de Madrid. Confiamos en que, con las aportaciones de todos, contribuyamos a paliar este grave problema.

¿Qué es el ‘voto rogado’ en Grecia?

Por Vicky

La primera vez que alguien me dijo que la formalización de la intención de voto de los residentes en unas elecciones se llama “voto rogado”, pensé que me gastaban una broma. No porque me hiciera gracia el término, sino porque no me esperaba tal honestidad jurídica.

Conozco de primera mano de cuántas maneras te pueden fastidiar esa intención de ejercer tu derecho como ciudadano por más persistente que seas, hasta que te obliguen a resignarte de cualquier esfuerzo. Entonces, el término cobra sentido y todo lo que haces se parece más bien a un acto de desesperación, en el que ruegas una y otra vez mediante varias llamadas, correos, visitas y mucho papeleo a las legaciones diplomáticas de tu país para que te dejen votar. Si en el pasado los políticos eran los que rogaban por el voto con un sinfín de estrategias, ahora son los electores los que tienen que suplicar para ejercer su derecho.

Lo que en un principio iba a ser una medida para evitar el voto irregular, ha derivado a una especie de voto imposible. Este último se aplica en mi caso. En Grecia ni siquiera existe el llamado voto rogado para los emigrantes. El derecho a voto y a ser candidato ha sido objeto de largo debate. El caso más llamativo fue en las elecciones del 2015, la primera vez que Alexis Tsipras fue electo como primer ministro del país. En aquel entonces los dos grandes partidos griegos, el derechista Nueva Democracia y el socialista PASOK, a pesar de haber echado mano en el pasado de las subvenciones a los partidos para pagar los viajes de sus votantes desde el extranjero, movieron todas sus fichas para evitar el voto de los expatriados e incluso el de los habitantes que vivían a 200 kilómetros lejos de los colegios electorales.

Una mujer vota en las elecciones griegas. (EFE)

Para mí sería la primera vez que podría votar y, efectivamente, fue imposible hacerlo, bajo la excusa de que las papeletas no llegarían a tiempo desde España. Por supuesto hubo críticas e iniciativas para cambiar la situación, pero la legislación es tajante. De hecho, sorprende que el nuevo gobierno heleno no hizo nada para cambiar la ley al respecto. ¿Por confianza a sus electores o por pura burocracia?

Tal y como está la cosa, parece que nunca lo sabremos. Este verano los dos partidos que crearon esa incompetencia y pusieron todo tipo de pegas a su solución, según sus intereses en cada momento, fueron los que han pedido en el Parlamento heleno la resolución de esta ley. Ante la sorpresa de todos la propuesta fue denegada por el gobierno actual y han encargado su valoración a una comisión especial que dará la respuesta definitiva el próximo enero.

Hasta entonces los griegos del extranjero supongo que lo único que podemos hacer es seguir pendientes de la actualidad y seguir bromeando sobre este término burocrático para sentirnos menos humillados ante el poder.

Pegatinas que son repartidas en un colegio electoral en Estados Unidos para que los ciudadanos muestren que ya han ejercido su derecho al voto. (Jeff Kowalsky / EFE)

Todos los ciudadanos europeos, también los residentes en el extranjero, deben tener garantizado su derecho al voto. El pleno del Parlamento Europeo debatió el asunto con el Consejo y la Comisión el martes 2 de octubre.

Los nacionales de Chipre, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Malta y el Reino Unido que viven fuera no pueden votar en las elecciones nacionales, bajo la asunción de que los expatriados no se ven afectados por las decisiones políticas en su país de origen. Los residentes fuera de la UE no pueden participar en las elecciones europeas. En el caso de británicos e irlandeses que viven en otro Estado miembro, no pueden votar tampoco en las elecciones europeas.

En el caso de España, los eurodiputados apuntan a las dificultades para votar desde el extranjero. Desde 2011, los españoles residentes fuera del país están sujetos al proceso de “voto rogado”, que les obliga a solicitar el voto para cada proceso electoral. El sistema, cuyo objetivo es atajar el fraude en el voto entre los emigrantes, ha conllevado una significativa reducción de la participación de este colectivo en las elecciones.