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¿Por qué el cambio de nombre de Macedonia era necesario?

Por Vicky

Este sábado el parlamento de Macedonia ha aprobado la proposición para cambiar el nombre del país a República de Macedonia del Norte. En otras palabras, vivimos un momento histórico en el que se pone fin a una larga batalla cultural y a una todavía más larga quebradura de cabeza. Tanta que muchos no saben que la elección del nombre no es el problema en sí o por qué intervienen países como Grecia o Serbia.

Aquí un repaso histórico para resolver dudas.

El origen

Yugoslavia se colapsó en 1991 y dio el paso libre para la proclamación de la independencia de la República de Macedonia. Lo que necesitaba ese nuevo estado era consolidar su territorio. Para ello basó su propaganda en el asunto de la identidad y de la herencia histórica de su pueblo. El objetivo no era otro que asegurar la continuidad de esta república en el tiempo.

¿Qué hizo a la comunidad internacional pensar que los macedonios buscaban no solo su independencia, sino también expandirse en el mapa?

El propio nombre del país es una forma de apropiación del Reino de Macedonia, un estado de la antigua Grecia, dirigido por Filipo II y más tarde por su hijo Alejandro Magno. Todos sabemos de la figura conquistadora de este último rey. Entonces, lo que empezaron a temer los vecinos de la República de Macedonia fue que el simbolismo que utilizaba generaría una nueva ola de ultraderechismo en los Balcanes.

Busto en mármol de Alejandro Magno, siglo II a. C. Obra helenística original de Alejandría. (Wikimedia Commons)

Esta es la razón principal por la que Grecia lleva años oponiéndose a cualquier apelación al antiguo imperialismo. En la antigüedad, Grecia poseía más del 60% de este territorio, hasta la guerra de los Balcanes y la llegada del comunismo en la zona. Una búsqueda de la identidad de sus habitantes despertaría el nacionalismo heleno, ya en auge con la entrada del partido político Amanecer Dorado en el parlamento. Para evitar esta posibilidad, Atenas negaba cualquier negociación y recordaba a sus vecinos que este tipo de rectificación obligaría a Macedonia a realizar más de 150 cambios en su Constitución. Por eso, su participación en la resolución del problema era casi nula.

La situación en el otro lado de la frontera era muy diferente. Las manifestaciones violentas lideradas por políticos ultranacionalistas eran habituales. Se buscaba una respuesta mediante la provocación constante. Dos claros ejemplos son el cambio del aeropuerto de Skopje como ‘Aeropuerto Internacional Alejandro Magno’ y el levantamiento de una estatua gigante de la figura histórica en la capital. El actual mandatario Zoran Zaev ha empezado a deshacer el proyecto. El aeropuerto ya se llama  ‘Aeropuerto Internacional de Skopje’, mientras que ha prometido desmontar la estatua.

Aún así, la recuperación de la ‘Gran Macedonia’ traspasó las fronteras. Macedonios en todo el mundo, que emigraron en la época del comunismo, difundían el nuevo mensaje. En Canadá se creó la Organización de los Macedonios Unidos (United Macedonians Organization), que se dedicaba a repartir mapas del territorio antiguo con el apoyo de altos cargos militares del país.

¿Cuál ha sido la reacción internacional?

La ratificación de trato permitiría a Macedonia adherirse a la Unión Europea y a la OTAN, un camino que, hasta ahora, había sido bloqueado por Atenas. En el pasado, cuando Macedonia estaba bajo el régimen comunista, no era más que un enclave peligroso que podría contagiar la ideología ‘roja’ a sus vecinos europeos, al menos ante los ojos de Estados Unidos. Dicho país había afirmado textualmente que “cualquier intento de diálogo sobre un estado macedonio es un ataque demagógico directo contra Grecia”. Sin embargo, cuando la era del comunismo llegó a su fin, Estados Unidos quiso aprovechar la oportunidad y asegurarse de que el país no volvería a sumergirse a tal sistema político. La única manera de acercarse a los macedonios era ablandar su postura sobre su independencia. En este momento Grecia perdió el apoyo diplomático internacional que tenía y permaneció en una especie de vacío, entre la promesa de que Macedonia no llegaría a ser una realidad pero sin ninguna garantía de respaldo en el caso de que lo fuera. Esto justifica la actitud pasiva de Grecia en los últimos años.

¿Qué peligro existe actualmente?

Las negociaciones que se realizan actualmente se consideran delicadas, ya que se deben efectuar una serie de cambios para cumplir los acuerdos de paz pactados entre los dos países. Ahora que han acordado un nombre adecuado, Macedonia del Norte debería cambiar casi por completo su Constitución de tal manera que evite la referencia a dos aspectos muy concretos: por una parte, reclamar cualquier enclave antiguo, y por otra parte, penalizar el intento de difusión de la ‘Gran Macedonia’, que alimenta la desconfianza y el odio entre sus países vecinos. Solo de esta manera se podrá poner fin al eterno malentendido cultural que se utilizó en su día como medida de propaganda para justificar otros fines ajenos a la identidad del pueblo y más próximos a la geopolítica estratégica de la región.

Macedonia no es el primer país en cambiar su nombre

Hay diversas razones detrás de estos cambios, que se han producido a lo largo del tiempo. República Checa, que adoptó ese nombre a comienzo de los años 90, decidió en 2016 reducir su topónimo a Chequia, por razones de marketing. Como varios países bajo el Imperio británico, Sri Lanka llevaba otro nombre. Se llamaba Ceilán hasta 1948.

Opositores al referéndum sobre el cambio de nombre de Macedonia celebran la baja participación en la consulta frente al Parlamento del país, en la capital, Skopje. (VALDRIN XHEMAJ / EFE)

La vida es de cine para los “sin papeles”

Por Vicky

Woody Allen decía en 2010 que si alguna vez tuviera que esconderse del mundo, Asturias sería la elección perfecta. Por supuesto con esta afirmación quiso expresar su admiración por el principado, pero reconozco que Madrid en su día me dejó con la misma impresión. No, este post no trata de hacer competir a las dos comunidades por su hermosura. Estamos de acuerdo de que cada una tiene su encanto.

(EUROPA PRESS)

Cuando llegas a Madrid para quedarte, siempre que tengas capital suficiente para pagar tu alojamiento, es probable sentirte un poco Woody Allen porque nadie te va a reclamar documentos oficiales o  te va a preguntar cuál es tu propósito en la ciudad.

Cualquier nueva ley que sirve para mejorar las condiciones de vida y la seguridad de los ciudadanos, me parece estupenda. Pero es mejor valorar si el sitio donde planeas aplicar algo nuevo está preparado o cumple los requisitos para acoger lo que se le pide.

La Comisión Europea pidió esta semana a todos los países del bloque comunitario reforzar los sistemas de intercambio de información sobre documentos de identidad, visados y permisos de residencia falsos. Desde Bruselas comentan que es una medida eficaz, cuyo objetivo principal es combatir el terrorismo, el crimen organizado y la inmigración ilegal.

Por experiencia propia os puedo confirmar que esta tarea va a ser más fácil para algunos países que para otros. Desde luego, en la segunda categoría metería a España. Al llegar al país y pasados unos meses, tenía la sensación que estaba en una especie de vacaciones largas. Con mi pasaporte podría realizar cualquier actividad y tener los mismos servicios que el resto de españoles.

¿Fue por responsabilidad? ¿Culpabilidad? Digamos que pronto mi sentido común me hizo preguntarme cuándo luciría en mi cartera una de esas tarjetas que certifican que soy residente, estudiante y que llevo una vida normal e igual a la de toda esa gente a mi alrededor. Llevaba cinco meses en Madrid sin ningún documento oficial de identidad o residencia por el país.

Cuando se lo conté a algunos amigos que vivían en Alemania o en el Reino Unido se reían de mi “ilegalidad”. Su experiencia era muy distinta. Me contaban que los papeles de su Ayuntamiento o de las autoridades simplemente se acumulaban en su buzón y que en estos tenían escritos todos los detalles paso por paso de lo que tenían que hacer en los próximos días para registrarse como residentes.

Cuando, por iniciativa propia, me acerqué a la oficina que gestiona los asuntos de extranjería, de nuevo nadie mostró interés por saber cuánto tiempo llevaba en España. Para colmo, el tiempo para que se llevasen a cabo todos los trámites correctamente se extendió a 20 días más. Si os habéis perdido en este viaje en el tiempo, vivía la vida a lo Woody Allen durante seis meses.

Con todo, creo que a veces la visión, consejo o ayuda de una tercera persona es hasta necesaria para ver la urgencia de corregir cosas.

Los grupos de ultra derecha en el Reino Unido

Por Tom

Últimamente hemos visto aumentar la popularidad de la política y los partidos de derechas en todo el mundo. Tanto en Hungría, como en Alemania, Brasil, Francia, Italia, y Reino Unido por poner unos ejemplos, parece que toman velocidad estos movimientos que esposan aislamiento, exclusión y racismo.

Aunque la mayoría de la gente no suele ser tan extrema, es importante darse cuenta que estos sentimientos existen. Estos grupos suelen hablar del orgullo de ser tal nacionalidad, el honor de tener la sangre de tal tierra, y sobre todo la gloriosa historia de cuando no había extranjeros en el país.

Personalmente, no le veo el sentido y no estoy nada de acuerdo con sus métodos. Puedo entender que, si alguien tiene miedo, si percibe una amenaza de fuera, su reacción natural sea proteger lo suyo. Pero propongo que la respuesta sea sacudirse el miedo de encima y, por lo tanto, eliminar esa necesidad de reaccionar para protegerse.

En España está la famosa Falange, Democracia Nacional o, más recientemente, VOX, pero estos grupos no suelen tener mucha visibilidad fuera de sus propios países, por lo que os voy a presentar algunos de los mas famosos de Inglaterra, para que se quede claro que no es solamente cosa de España.

Primero tenemos National Front.

Fundado en 1967, es uno de los grupos considerados neo-fascistas en el mundo. Se reúnen a lo largo del país, aunque no son tan numerosos como antes. Últimamente se dedican a atormentar cualquier lugar donde se encuentren (o podría ser que ser encuentren) musulmanes. Su apuesta en social media consiste en racismo y violencia, y por supuesto, queman banderas (en concreto la cubana).

Britain First.

Este partido político llegó a la prominencia hace unos pocos años debido a sus posts en redes sociales. Utilizaron la táctica de medio esconder islamofobia dentro de posts relacionado con otras cosas para se hicieran virales y se difuminara su mensaje. Sin embargo, una vez que llegaron a ser más conocidos, grupos antifascistas pusieron en marcha campañas para concienciar a la gente de su verdadero motivo. El líder del partido, Paul Goulding, se presentó como candidato en las elecciones de alcalde de Londres, perdió espectacularmente frente a Sadiq Kahn, el alcalde actual.

The British National Party (BNP).

En su día el BNO fue el grupo más famoso de esta lista. Nick Griffin fundó el partido en 1982, pero hasta finales de los 2000 nadie lo hizo mucho caso. La cumbre de su éxito fue una aparición en Question Time en la BBC de Nick, en la cual se humilló bastante. Después del fracaso, Nick se ha visto en YouTube explicando como preparar un estofado para “ganar a los Tories.”

English Defense League.

Como se puede imaginar, el grupo para la defensa de Inglaterra (lo siento Escocia y Gales) es un bastante violento, anti-islam y pro invasión de áreas de comunidades de musulmanes. El líder y fundador del grupo, Tommy Robinson, dimitió en 2013 en una rueda de prensa muy famosa.

Combat 18 y el Racial Volunteer Force.

Combat 18 se llama así por los iniciales de Adolf Hitler (A, y H – 1, y 8 en el alfabeto), es un grupo abiertamente neonazi, y es completamente opuesto a la política en general. Se fundó en 1992 por Charlie Sargent, actualmente preso por asesinar a otro miembro del mismo grupo.

En 2002 disidentes de C18 formaron el nuevo grupo Racial Volunteer Force, muy similares a C18, cuyos miembros tienen prohibido ser policía.

Guardamos los mejores para el final: National Action.

Este grupo está en la lista de grupos terroristas, por lo tanto esta prohibido en Reino Unido. Fundado en 2013, se volvió famoso en 2016 tras una serie de manifestaciones, dejaron pegatinas con frases racistas por todos lados, organizaron flashmobs de gente haciendo el saludo nazi, e incluso montaron un desfile de Miss Hitler.

Sus redes sociales están llenas de contenidos animando a la gente a cometer actos de violencia y condenando el gobierno y cualquier que tenga autoridad. Celebraron el asesinato de Jo Cox en 2016 y el atentado en Orlando el año pasado. La afiliación con este grupo podría llevarte a la cárcel.

El cambio climático, adaptarse o perecer

Por Tom

El 8 de octubre salió el nuevo informe del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change/Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).

Los autores del transcendental informe aseguran que cambios urgentes y sin precedentes serán necesarios para llegar a la meta de 1,5 grados centígrados de aumento de la temperatura. Dicen también que esa meta es viable y económicamente asequible, aunque se encuentra en el extremo más ambicioso de los acuerdos del Acuerdo de París.

Los líderes científicos han dicho que nos queda una docena de años para que el calentamiento global sea restringido a 1,5 grados centígrados. Más allá de esta cifra, incluso un medio grado causará un empeoramiento significante del riesgo de sequía, inundación, calor extremo, y pobreza para millones de personas.

Pero…¿esto no pasó ya?

El número de muertos en España entre 1995 y 2005 provocado por catástrofes naturales fue 1.215.  Entre 2000 y 2009 más de 13.000 personas fallecieron como consecuencia de olas de calor. En los últimos años ha habido incendios por todos lados, y no simplemente más, sino también más grandes, quemando un área más amplia.

En 2005 hubo una sequía en España que produjo una reducción del rendimiento total de cereales en la UE en un 10%. El Ciclón Klaus en 2009 causó la muerte de 12 personas y desembolsó 541 millones de euros en indemnizaciones.

En 2010 El Ciclón Xynthia provocó un paro 61 millones. En 2012 una tempestad costó 214 millones en indemnizaciones. En 2016 lluvias fuertes provocaron pérdidas de 94,8 millones…la lista es interminable.

En el Reino Unido es bastante igual, aunque cambiamos las olas de calor por lluvias e inundaciones. Aun así una ola de calor en Reino Unido es bastante inusual, y por lo tanto, no estamos nada preparados.

De hecho, este año hubo una ola de calor, menos fuerte, pero aun así provocó varios casos de golpe de calor. Una amiga mía española estuvo ingresada brevemente precisamente por ese motivo, al preguntarle como es posible, me dijo “es que no hay aire acondicionado en ningún lado, y es insufrible.”

Varios niños se refrescan en una fuente en Londres este mes de agosto, en plena ola de calor. (Facundo Arrizabalaga / EFE)

Pero hay un problema aun más grande. Nosotros, la gente, personas, seres humanos, solemos pensar en nuestro alrededor, lo que vemos, lo que experimentamos, lo de que nos informan los medios. El problema del calentamiento global no es local, lo dice allí en el nombre. Es global. Lo que hacemos afecta a todos, y lo que hacen ellos nos afecta a nosotros.

Sin embargo, de momento, participamos como países individuales. Bueno, o no participamos -gracias Rusia-, y si el diablo naranja se sale con la suya los EE UU se retirarán.

Si no hacemos lo suficiente, la lista de consecuencias negativas es muy entretenida: más sequías (Murcia, Alicante, Almería, Navarro y Aragón se ven afectados y corren más riesgo), incendios, inundaciones sobre todo por zonas de costa (Londres por ejemplo está en peligro ya que la Thames Barrier o barrera del Támesis no vale), tempestades, acidificación de los océanos (que causará reacciones adversas para una gran mayoría de las especies que los habitan), elevación del nivel del mar (se perderá tierra, se exacerbarán los inundaciones en la costa, y el coral morirá porque su tolerancia de profundidad es muy estrecha y se verán efectos colaterales en la vida marina), etcétera, etcétera, etcétera.

Los efectos primarios son bastante obvios, pero también habrá efectos secundarios y terciarios. La migración cambiará, enfermedades proliferarán en zonas en las que antes no existían, habrá menos seguridad en cuanto la comida, se verán saqueados los recursos de agua, la economía cambiará, se generarán conflictos. Y todos estos efectos afectarán a los demás, exacerbándose entre ellos.

Hay esperanza.

Empresas como IKEA y Telefónica presionaron el gobierno para que pasara nuevas leyes con el fin de cumplir con el Acuerdo de París. En 2015 Mariano Rajoy dijo que legislación debería de redactarse durante su mandato. Esto es profundamente necesario teniendo en cuenta que el pronóstico de las emisiones en 2040 dice que España está en camino a producir 18 millones de toneladas de emisiones más que en 2015.

La Isla de Hierro ya casi genera todo la electricidad que necesita con fuentes renovables.

La declaración vasca en 2016 es un documento que explica como ciudades pueden transformarse para ser más sostenibles.

Londres y Edimburgo se encuentran en los Top 10 de las ciudades sostenibles.

Pero para mí todo esto me queda muy grande. ¿Cómo voy yo a salvar el mundo?

La gente, tanto en España como en Reino Unido, se preocupa mucho por el cambio climático. Al preguntarles cómo es de importante, te responden que mucho. Aun así, mi impresión es que todos tenemos la idea de que el calentamiento global afectará al planeta y no a nosotros… No será así.

Hay que actuar, hay que hacer el esfuerzo porque nadie lo va a hacer por ti. Sea cual sea la parte individual que podamos hacer: compartir coche yendo al trabajo, reciclar más, comer menos carne, plantar arbolitos el fin de semana, donar cuatro euros a donde sea.

Os invito a informaros; hay cuarenta mil maneras de hacer algo para la causa, y no todas son tan fastidiosas (aunque necesarias) como separar la basura y tirar una parte en un cubo y el resto en otro.

(ECOVIDRIO)

Y termino con la respuesta que me ha dado el Gabinete Técnico de la alcaldía de Carmena:

Muchas gracias por tu escrito en el que expones un problema del que somos muy conscientes en el Ayuntamiento de Madrid. Por supuesto que nos preocupa el cambio climático, no solo en un nivel abstracto sino porque las grandes ciudades son un elemento clave en las estrategias para enfrentarlo: son responsables de un porcentaje alto de las emisiones de los gases de efecto invernadero y sus habitantes están expuestos de una manera más evidente a sus efectos.

En la web municipal contamos con una página dedicada a este asunto. También te puede interesar la información sobre el nuevo Protocolo anticontaminación.

Gracias de nuevo por haberte dirigido a la Alcaldesa de Madrid. Confiamos en que, con las aportaciones de todos, contribuyamos a paliar este grave problema.

¿Qué es el ‘voto rogado’ en Grecia?

Por Vicky

La primera vez que alguien me dijo que la formalización de la intención de voto de los residentes en unas elecciones se llama “voto rogado”, pensé que me gastaban una broma. No porque me hiciera gracia el término, sino porque no me esperaba tal honestidad jurídica.

Conozco de primera mano de cuántas maneras te pueden fastidiar esa intención de ejercer tu derecho como ciudadano por más persistente que seas, hasta que te obliguen a resignarte de cualquier esfuerzo. Entonces, el término cobra sentido y todo lo que haces se parece más bien a un acto de desesperación, en el que ruegas una y otra vez mediante varias llamadas, correos, visitas y mucho papeleo a las legaciones diplomáticas de tu país para que te dejen votar. Si en el pasado los políticos eran los que rogaban por el voto con un sinfín de estrategias, ahora son los electores los que tienen que suplicar para ejercer su derecho.

Lo que en un principio iba a ser una medida para evitar el voto irregular, ha derivado a una especie de voto imposible. Este último se aplica en mi caso. En Grecia ni siquiera existe el llamado voto rogado para los emigrantes. El derecho a voto y a ser candidato ha sido objeto de largo debate. El caso más llamativo fue en las elecciones del 2015, la primera vez que Alexis Tsipras fue electo como primer ministro del país. En aquel entonces los dos grandes partidos griegos, el derechista Nueva Democracia y el socialista PASOK, a pesar de haber echado mano en el pasado de las subvenciones a los partidos para pagar los viajes de sus votantes desde el extranjero, movieron todas sus fichas para evitar el voto de los expatriados e incluso el de los habitantes que vivían a 200 kilómetros lejos de los colegios electorales.

Una mujer vota en las elecciones griegas. (EFE)

Para mí sería la primera vez que podría votar y, efectivamente, fue imposible hacerlo, bajo la excusa de que las papeletas no llegarían a tiempo desde España. Por supuesto hubo críticas e iniciativas para cambiar la situación, pero la legislación es tajante. De hecho, sorprende que el nuevo gobierno heleno no hizo nada para cambiar la ley al respecto. ¿Por confianza a sus electores o por pura burocracia?

Tal y como está la cosa, parece que nunca lo sabremos. Este verano los dos partidos que crearon esa incompetencia y pusieron todo tipo de pegas a su solución, según sus intereses en cada momento, fueron los que han pedido en el Parlamento heleno la resolución de esta ley. Ante la sorpresa de todos la propuesta fue denegada por el gobierno actual y han encargado su valoración a una comisión especial que dará la respuesta definitiva el próximo enero.

Hasta entonces los griegos del extranjero supongo que lo único que podemos hacer es seguir pendientes de la actualidad y seguir bromeando sobre este término burocrático para sentirnos menos humillados ante el poder.

Pegatinas que son repartidas en un colegio electoral en Estados Unidos para que los ciudadanos muestren que ya han ejercido su derecho al voto. (Jeff Kowalsky / EFE)

Todos los ciudadanos europeos, también los residentes en el extranjero, deben tener garantizado su derecho al voto. El pleno del Parlamento Europeo debatió el asunto con el Consejo y la Comisión el martes 2 de octubre.

Los nacionales de Chipre, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Malta y el Reino Unido que viven fuera no pueden votar en las elecciones nacionales, bajo la asunción de que los expatriados no se ven afectados por las decisiones políticas en su país de origen. Los residentes fuera de la UE no pueden participar en las elecciones europeas. En el caso de británicos e irlandeses que viven en otro Estado miembro, no pueden votar tampoco en las elecciones europeas.

En el caso de España, los eurodiputados apuntan a las dificultades para votar desde el extranjero. Desde 2011, los españoles residentes fuera del país están sujetos al proceso de “voto rogado”, que les obliga a solicitar el voto para cada proceso electoral. El sistema, cuyo objetivo es atajar el fraude en el voto entre los emigrantes, ha conllevado una significativa reducción de la participación de este colectivo en las elecciones.

Ciudades cada vez más verdes

Por Tom

Me acuerdo bastante poco de la primera vez que fui a Londres siendo niño. Básicamente recuerdo tener los mocos negros al volver a casa en mi pequeño pueblo.

La primera vez que salí y entré de nuevo a Madrid, me quedé flipando con la asombrosa nube de contaminación que envuelve la ciudad.

Una familia paseando bajo la contaminación en el Cerro del Tío Pío en Vallecas. (JORGE PARÍS)

Pues desde entonces se han tomado unas varias medidas en las dos ciudades (y otras ciudades también) en los dos países.

LONDRES

Dicen que en Londres un niño nacido dentro de la ciudad perderá dos años de vida como resultado de la contaminación. Mucha gente sufre de asma. Miles de londinenses están muriendo prematuramente por la contaminación. La mayor parte de la culpa es de vehículos que usan diésel (contribuyendo en un 40%). En la ciudad cada día se realizan seis millones de viajes en coche. Un 24% de los colegios de Londres se encuentran en zonas en las cuales hay una cantidad de contaminación ilegal.

¿Qué es lo que han hecho y qué van a hacer?

Desde este año todos los famosos autobuses de dos plantas (double deckers) serán híbridos, de hidrógeno o eléctricos. Antes de 2020, 5.000 buses se renovarán, se introducirán zonas de buses de emisiones bajas y ningún autobús producirá contaminación para2037.

Trabajadores esperando en una parada de autobús de Londres. (EFE)

Los conductores que entren en el centro de la ciudad tienen que pagar por circular. En 2003 pagaron cinco libras, hoy en día pagan once libras con cincuenta. Esto es la famosa Congestion Charge.

Los conductores con coches viejos tiene que pagar diez libras (sí, sí, DIEZ LIBRAS) para entrar en el centro de la ciudad… Y encima pagar por circular en el centro. Esto se llama Toxicity Charge (T-charge). ¿Qué significa? Si eres el afortunado dueño de un coche a que se aplica el T-Charge, entrar en coche en el centro de la ciudad de Londres, te costará 21,50. ¡Y todavía no has aparcado!.

Empezando en 2019, habrá zonas de emisiones ultra bajas en el centro de la ciudad.

Para ayudar a los conductores, al alcalde de Londres, Sadiq Kahn quiere montar un fondo para ayudar a la gente cambiar su antiguo vehículo por uno nuevo y menos contaminante.

Aparte de eso habrán inspecciones de la calidad del aire en colegios en la ciudad, y todos los taxis autorizados desde enero de este año son de cero emisiones. Ademas se están introduciendo puntos de carga rápida para vehículos eléctricos por toda la ciudad. Dicen que en 2050 quieren que la ciudad sea cero emisiones.

MADRID

La capital es la ciudad más contaminada de España. ¿Qué es lo que han hecho y que van a hacer?

La alcaldesa ha activado su Plan A (porque dice que no hay Plan B).

Restringe la circulación de coches varias veces en el centro.

Restringe los coches que pueden entrar en la ciudad basado en edad o matrícula.

Incluso afectará a las motos.

Implementa un sistema de etiqueta medioambiental para controlar y/o restringir circulación de vehículos.

El sistema en general se ha ampliado para incluir cinco escenarios para combatir la contaminación:

  • Escenario 1: velocidad limitada a 70 km/h en M-30 y accesos desde la M-40. Recomendación de utilizar el transporte público.
  • Escenario 2: prohibición de estacionar en la zona SER, excepto vehículos CERO y ECO. Prohibición de circular en la almendra central y M-30 a vehículos sin etiquetado, incluidas las motocicletas.
  • Escenario 3: prohibición de estacionar en la zona SER, excepto vehículos CERO y ECO. Prohibición de circular en toda la ciudad a vehículos sin etiquetado, incluyendo las motocicleta. Restricción por etiquetado de acceso a la ciudad para los contaminantes.
  • Escenario 4: prohibición de estacionar en la zona SER, excepto vehículos CERO y ECO. Prohibición de circular en toda la ciudad a vehículos sin etiquetado, incluyendo las motocicletas. Prohibición de circular por la almendra central y M-30 a los vehículos de etiqueta B.
  • Escenario 5: Prohibición de circular a los vehículos sin etiqueta y aquellos con etiquetas B y C. Máximo nivel de alerta marcado por la UE y al que nunca se ha llegado en Madrid.

Se ha ampliado la acera en la Gran Vía, y se introducirá un carril de bicis (si no vives debajo de una piedra es imposible no te hayas dado cuenta de eso) que restringirá trafico, además de plantar arboles nuevos en la acera.

El equipo de Carmena inaugurará la reforma de Gran Vía con menos espacio para coches el 24 de noviembre. (JORGE PARÍS)

La parte vieja de la ciudad ahora tiene muchas zonas que no se puede entrar sin ser residente.

Los autobuses se están convirtiendo en electrónicos.

En unos edificios de la capital se están instalando placas colares para que usen solamente energía renovable.

Además se esta renovando el metro, ampliando y modernizando para que sea más cómodo, más útil y que se use más.

Si os concentráis muy fuerte, a lo mejor podríais imaginar una ciudad sin coches…¿No sería una maravilla, un placer de vivir en esta ciudad?

Historias que tienen que salir del armario y del archivo (el matrimonio homosexual en Grecia y en Europa)

Por Vicky

El tema de los Derechos Humanos dentro de la Unión Europea ha ocupado muchos titulares últimamente. Hace unas semanas el Parlamento Europeo decidió sancionar a Hungría por llevar años negándose acoger a refugiados, trabando a la libertad de prensa y obstaculizando la operación de varios organismos internacionales. Ayer un informe elaborado por la Eurocámara instó, entre otras cosas, la mejora del sistema de protección de derechos humanos en Colombia y Perú.

Brecha salarial, pobreza infantil, inmigración, aborto… son solo algunos de los debates abiertos que se acogen al término Derechos Humanos. Activistas y ONGs dan una lucha colosal para conseguir una solución adecuada para todos y erradicar los tabúes. Uno de estos es el matrimonio homosexual, que sigue tentando la opinión pública de muchos países miembros.

Para algunos es un derecho fundamental reconocido hace tiempo y plenamente aceptado por la sociedad, pero para otros no. Rumanía dio un paso tímido llamando a su pueblo a votar en un referéndum que pretendía vetar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Solo un 20,41% acudió a las urnas para votar a favor, muy lejos del mínimo del 30% que se requería para validar la prohibición de la unión entre homosexuales.

Estos momentos históricos que vivió Rumanía me recordaron un caso griego que tuvo mucho revuelo en su día y, aunque muchos ya ni se acuerdan de ello, sigue abierto.

El verano del 2008 se celebró en el Ayuntamiento de la isla Tilos el primer y único matrimonio gay. El alcalde aludió a que en la Constitución helena no prohíbe de manera explícita la unión entre dos personas del mismo género.

Muchas parejas se animaron y pronto solicitaron casarse en más ayuntamientos de toda Grecia, algo que las autoridades y la Iglesia Ortodoxa rechazaron por ser ilegal y contra natura. Se realizaron muchas propagandas de sabotaje, investigaciones legales y finalmente un par de juicios hasta que, por satisfacción del Gobierno y de la Iglesia, se logró la anulación de su boda.

Los dos hombres tuvieron que recurrir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, no para exigir la legalización de las bodas entre homosexuales en Grecia, sino para que al menos se les reconociese solamente su matrimonio como un caso excepcional.

Nueve años después y tras largos procesos legales, Europa y Grecia coincidieron en que no se admiten excepciones. Su boda fue anulada y ninguna pareja homosexual puede casarse actualmente. Lo único que se les reconoce es el pacto civil de solidaridad, una ley aprobada por el gobierno de Syriza en 2015. Según esta ley, tampoco se permiten la adopción y la adquisición de la nacionalidad por la pareja, la custodia de los hijos de esta o el cobre de la pensión o herencia de la pareja fallecida.

Me alegra tener la oportunidad de escribir sobre este episodio y sacar esta noticia del archivo, ya que por lo visto queda un camino muy largo hasta que Europa adopte leyes realmente democráticas y universales para sus miembros y que la existencia igualitaria nunca sea un privilegio ni un “contra natura”.

Un servicio de salud no tan bueno para la salud

Por Tom

En Reino Unido, nos encanta nuestro servicio de salud. En el extranjero tiene fama como el ejemplo de excelencia. Pero… ¿la realidad está a la altura de las expectativas?

Aquí tenéis algunos titulares de artículos que salieron en la prensa últimamente:

  • N.H.S agobiado en UK (New York Times)
  • N.H.S está bajo amenaza (Guardian)
  • Servicio Nacional de Salud de Reino Unido está en problemas (Wall Street Journal)
  • NHS enfrenta problemas todo el año (Guardian)
  • NHS ordenado cancela todas las cirugías rutinarias en enero tras aumento en casos de gripe (Telegraph)
  • Uno de siete cirugías importantes canceladas el día de la cirugía, según datos (Independent)
  • NHS cancela un 14% de cirugías al ultimo momento, según investigación (Guardian)
  • “La lista de espera crecerá hasta cinco millones de personas en 2021” (Simon Stevens, director del NHS)

Al parecer no va tan maravillosamente.

Por experiencia personal dentro de un hospital en Reino Unido recientemente, el entorno recuerda a una peli post-apocalíptica. La entrada sí está bien… pero hasta ahí. Al aventurarse más hacia dentro la escena cambia dramáticamente. La pintura descascarillada de las paredes, las placas del techo completamente ausentes  dejando a la vista todos los cables y tubos de ventilación, y carritos de sabanas, cubos y quien sabe qué se  alinean en los pasillos.

Un estado de animo de desesperación, apenas reprimida, impregna todo el edificio.

Dos cosas destaco durante mi reciente visita a mis tierras:

El 95% de la gente en el hospital con la cual hablaba no eran ingleses. Extranjeros manteniendo las ruedas del servicio girando. Muy interesante si se considera qué podría pasar a esa misma gente después del 29 de narzo del año que viene. Conozco a docenas de enfermer@s español@s que han ido a Reino Para trabajar.

(GTRES)

Yo, Thomas Jacob Bedwin, británico de nacimiento, no tengo asistencia médica en Reino Unido. Si no llevo doce meses seguidos en Reino Unido, no me atienden.

Aunque no sea resultado directo del Brexit, lo que sí es cierto es que el referendum ha desencadenado un sentimiento de independentismo. Nuestra isla es para nosotros. Los demás no son bienvenidos.

Al parecer estamos (los británicos) perdiendo lo que nos hiciera civilizados.

Ojo a lo que cuenta el Independent: El voto de Brexit ve el pico más alto en crímenes de odio religioso y racial jamás registrado. Las fotos son asombrosas.

¿Mi consejo? Id a urgencias con una sonrisa puesta, podría ser mucho peor.

(GTRES)

Fuga de cerebros: los modernos Ulises

Por Vicky

En la última década la pirámide geográfica griega no hace la cuenta solo de nacimientos y muertes, sino también de ausencias. Alexis Tsipras aprovechó la salida del país de la era de los rescates para anunciar cuáles van a ser los primeros pasos de la nueva Grecia. Entre sus prioridades figura la toma de medidas contra la fuga de cerebros.

Este proyecto está destinado principalmente a jóvenes de hasta 29 años. ¿Por qué? En 2016 la fuga de capital humano le costó al Estado heleno 9.100 millones de euros, frente a los 8.000 millones que había invertido en su formación. Y según datos de la consultora McKinsey Greece & Cyprus, los expatriados aportaron 12.900 millones al PIB de los países de acogida.

Grecia no es el único país que regala este tipo de titulares en los últimos días. La ministra de Trabajo española, Magdalena Valerio, anunciaba esta semana su intención de poner en marcha un plan de ajustes similares al del gobierno heleno, aunque sin hacer ningún adelanto específico de momento.

Es por eso que se me despertó la curiosidad para examinar mejor qué tipo de medidas ha ideado el primer ministro griego. Me sorprendí al comprobar que la mayoría estaban centradas en la subvención y fortalecimiento del sector privado para la apertura de más convocatorias y una parte de mí deseó que no leyera en los periódicos españoles ajustes del estilo en el futuro.

Mientras en otros países becas y programas internacionales atrapan el interés de los jóvenes y les inician en una trayectoria que, al desarrollarse enteramente en su terreno, les dan oportunidades reales de evolución profesional, en países como Grecia todavía se juega con pruebas y convocatorias sin compromiso alguno. Es decir, nada de lo que no se hacía en el pasado. La única novedad es la amplificación del círculo vicioso de siempre.

Y es que la migración es un fenómeno que resulta positivo siempre y cuando revierta en el país. Esta idea, que me dio unas pocas esperanzas, la encontré en el último apunte de la ministra Valerio cuando recalcó que su motivación es que “España deje de ser un país de paso”.

Esta es la razón por la que muchos jóvenes se someten en un auténtico desfile por las fronteras europeas entre Erasmus, cursos, másteres… hasta que alguien crea en su talento y les permita volcar los conocimientos adquiridos.

Quizás el problema con el ecosistema griego y español no sea su tamaño reducido, sino la falta de confianza en la capacidad e ideal joven.

(GTRES)

El Brexit, qué es y como coj***s pasó

Por Tom

Érase una vez en una casa en número 10 en una calle corta y tranquila que se llama Downing Street, un hombre –David– sentado en su mesa de la cocina pensando intensamente. Frunció el ceño con concentración. ¿Su problema? Cómo convencer al pueblo británico de que él, David, era digno de su confianza y a la vez demostrar de una vez que el pueblo británico quiso quedarse dentro de la Unión Europea con todas sus normas, ventajas y desventajas.

De repente su cara se partió en dos y le nació una sonrisa enorme. Se le había ocurrido una idea genial. El referéndum. Daría a los ciudadanos su oportunidad para votar en el futuro de su país, y a la vez confirmaría que él, David, confiaba en la misma ciudadanía y demostraría que tenía sus intereses en mente. Dos pájaros… el plan perfecto.

Cameron, en un mitin contra el brexit. (EFE)

Durante los siguientes meses hubo una campaña súper-mega-fuerte a favor de salir de la unión (y un par de tíos en algún momento dijeron que al lo mejor fue mala idea, pero casi nadie les vio).

El famoso Brexit Bus por ejemplo, explicando cuánto dinero ahorraríamos al salir para gastar en el servicio de la salud.

Dijeron cosas como:

  • “Nadie está hablando de amenazando nuestra plaza en el mercado único”. Daniel Hannan (MP).
  • “Recuperaremos control de los 350 millones de libras por semana”. Boris Johnson (ex-ministro del exterior y posible nuevo líder del partido).
  • “El Reino Unido pierde mucho por los otros miembros de la unión que están a favor de una economía regulada y perfeccionista”. Jacob Rees-Mogg (MP).
  • “La Union Europea no es electa”. Nigel Farage (irónicamente, miembro del Parlamento Europeo).

Pese a la furiosa actividad de la gente a favor de salir, la gente en general hablaba de la ridiculez de la idea y qué pasaría en el desastroso caso de una salida. Nos reímos mucho y seguimos bebiendo nuestras pintas (de cerveza francesa, alemana y belga).

El 23 de junio de 2016 sería el maravilloso día del referéndum. La decisión – dentro o fuera de la Unión Europea. Fácil.

Los británicos votaron (y yo también por correo). Se dividieron en Leavers (a favor de salir de la unión) o Remainers (a favor de quedarse dentro de la unión).

Salió el resultado:
Salir – 51.89%
Permanecer – 48.11%

Amistades se rompieron, familias se partieron y mi madre me llamó a las cinco de la mañana (¡THOMAS TIENES QUE VOLVER YA, PERO YA!) convencida que me iban a declarar inmigrante ilegal en España el día siguiente.

Nadie lo podía creer.

Entrevistando a gente en la calle al día siguiente, los reporteros preguntaron a muchos “¿qué votaste y por que?” La cantidad de gente que dijo que había votado que sí (salir) por motivos como ‘por divertirme’ o ‘mis amigos me desafiaron’ o ‘fue de broma’ fue asombroso.

El término más buscado en Google en Reino Unido el 24 de junio fue “¿Qué es la Unión Europea?”.

Nuestro querido David, al ver el resultado de su apuesta, dimitió y, subsecuentemente, desapareció.

Otra cosa importante que hay que tener en cuenta: muchas de las cosas dichas sobre el montón de dinero que recuperaríamos o el control que tendríamos sobre la inmigración, resultaron ser completamente falsas. Las excusas variaron entre ‘nos equivocamos’ y ‘ah sí, fue mentira, ups’ (y luego dicen que los políticos españoles tienen mucha cara…).

Theresa May asumió control y, tras decir que “no habrá una elección general,” puso en marcha una elección general, la cual no ganó pero logró juntar apresuradamente un gobierno de coalición, y asumió control del país.

Ahora las cosas empiezan a ponerse interesantes…

Theresa May ha repetido varias veces que llegar a un acuerdo malo sería aun peor que no llegar a ningún acuerdo. Ha propuesto su versión de un acuerdo apropiado:

  • salir de la UE el 29 de marzo 2019.
  • Adiós movimiento libre.
  • No mandar cantidades vastas de dinero a Europa.
  • Libertad de llegar a acuerdos con quienquiera.
  • Comercio libre entre Reino Unido y la UE.
  • Mantener niveles altos de derechos de consumidores y trabajadores.
  • Control parlamentario sobre nuevas normas y regulaciones.
  • Adiós Política Agrícola Común y Política Pesquera Común.
  • Recuperar la supremacía de los tribunales británicos.
  • No frontera dura entre Irlanda y Irlanda del Norte, ni entre Irlanda del Norte y Reino Unido.
  • Cooperación con seguridad.
  • Política de defensa y exterior trabajando estrechamente con la UE

¿Quién está a favor de la idea? Pues la propuesta no ha sido popular; los miembros del Parlamento Europeo se rieron en toda la cara de la primera ministra; Jeremy Corbyn la ha condenado, y incluso muchos miembros del partido que Theresa May (de momento) lidera han dicho que es un desastre.

La primera ministra tragando agua. (EFE)

En mi humilde opinión, no es tan sorprendente. La lista da la impresión que Reino Unido está diciendo a la Unión “no queremos jugar con vosotros más, pero nos llevamos los juguetes que queramos, vale?”.

Ahora distintos grupos están asaltando a Theresa May de todos lados. Unos quieren cambiar el Brexit para que sea más duro; que sea más una verdadera salida. Otros quieren cambiar los requisitos. Hay aun más que quieren votar de nuevo en otro referéndum y abolir completamente la idea de salir de la Unión.

¿Que significa el Brexit para los europeos que viven en el Reino Unido? Una cuestión muy pertinente y aun totalmente sin respuesta. Hace unos meses llegó a los oídos del publico que la gente extranjera en Reino Unido que llevaba más de cinco años residente en el país estaba a salvo, que podría seguir con la vida como si no pasara nada. Luego pareció que sí, siempre y cuando tuviera trabajo. El problema fue que muchas empresas salieron corriendo tras el Brexit, o disminuyeron sus operaciones, dejando a muchos empleados sin trabajo. Conozco al menos a una familia, una pareja española con un bebé de un año nacido en Reino Unido, que fue separado cuando la oficina donde trabajaba la madre cerró. La empresa le dio trabajo en España. Muy bien, pero el bebé, como inglés, podía quedarse. Y el padre, todavía con trabajo, también. Pero la madre no.

Hay muchas historias semejantes.

Hay un famoso caso de un hombre rumano que pidió alojamiento de emergencia en Reino Unido. El Ministerio del Interior le mandó una carta que dijo que le ‘resultaría mejor si volviera a su país para evitar que tuviera que vivir en miseria en la calle.’

El futuro de los británicos en España tampoco es muy claro. Dependiendo del tipo de Brexit, podría resultar más o menos fácil vivir en España. Cambios en estatus del pasaporte, o nuevas normas financieras complicaría la vida bastante a la gente jubilada que saca una pensión de Reino Unido por ejemplo.

Según la situación hoy en día, dentro de seis meses el Reino Unido saldrá de la Unión Europea.

Desde mi punto de vista, parece que el Reino Unido haya ido a un restaurante de calidad, pedido lo que quisiera de comer, comido todo, bebido un buen vino e intentado pagar con tarjeta… solo para encontrar que el sitio es de pagar en efectivo solo. No hay cajeros cercanos para sacar dinero y la única opción que queda es quedarse en el restaurante, fregando platos, arrepintiéndose de cada bocado tomado y cada trago de bebida hasta terminar de pagar la deuda.