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"Odio la televisión del
mismo modo que detesto
los cacahuetes. Pero no
puedo dejar de comer
cacahuetes". Orson Wells

Archivo de enero, 2016

El éxito del ‘Sherlock’ más victoriano

Es elemental que Sherlock nunca defrauda. Y el especial navideño que emitió la BBC el día de Año Nuevo –en España se podrá ver el 7 de este mes en TNT– está pensado para deleitar a los fans que han esperado pacientemente su regreso desde el final de la tercera temporada, allá por el año 2014.

Lo que viene siendo una eternidad para los amantes de la peculiar e inolvidable pareja detectivesca que forman a la perfección Martin Freeman, en el papel de Watson, y Benedict Cumberbatch, en el de Sherlock Holmes.

'Sherlock'

La expectación que rodeaba al episodio La novia abominable era tal, que en Reino Unido superó los 8,4 millones de espectadores, convirtiéndose en lo más visto de ese día. Los lapsos de tiempo entre una temporada y la siguiente pueden ser interminables, pero la devoción de los seguidores por esta joya televisiva sigue tan intacta como el primer día. Los datos lo avalan. Incluso si hablamos de un episodio independiente de la trama original.

Después de haber visto el especial navideño, sólo puedo poner un pero, que a la vez es una exigencia a los Reyes Magos si me están leyendo en estos momentos. No lo puse en la carta, pero ¡QUIERO MÁS SHERLOCK HOLMES! (¿Por favor?).

El capítulo ha sido tan hipnótico y entretenido, con tantas referencias a entregas anteriores y guiños a los seguidores y a las novelas de Arthur Conan Doyle, que la cuarta temporada -que llegará previsiblemente a finales de año o a principios de 2017- se me antoja ahora demasiado lejana. Y eso que el especial navideño pretendía ser un oasis temporal en medio del parón. Pero nada es suficiente si hablamos de Sherlock, una serie que siempre nos deja con ganas de más.

En esta ocasión, la ficción británica de Steven Moffat y Mark Gatiss se desprende del aire contemporáneo que caracterizó a las tres primeras temporadas para trasladar la acción a la época victoriana, en un claro homenaje a Arthur Conan Doyle. El título del episodio, por ejemplo, se cita de pasada en uno de sus libros, en concreto en El ritual de los Musgrave.

Pasado y presente, trance y realidad… todo ello se entremezcla en una historia donde la relación de los Holmes cobra gran protagonismo, donde nada es lo que parece. Los productores nos regalan al John más fiel al libro y también la famosa y célebre frase que aún no habíamos escuchado: “elemental, mi querido Watson”.

Sus guiones funcionan con puntualidad británica, y La novia abominable lo demuestra con creces. Hablamos de entretenimiento y diversión de calidad con una pareja de actores que cautiva y borda los personajes. Sherlock es televisión, pero de la buena. Por desgracia, la próxima vez que les veamos en el 221 B de Baker Street será, casi con seguridad, en 2017.

Las nuevas series que trae el 2016

2015 se convirtió en el año con mayor producción de series de la historia, y el 2016 no se va a quedar atrás. Si de algo pueden presumir las infinitas novedades es de traer consigo repartos de lujo y actores de la talla de Ed Harris, Anthony Hopkins o John Travolta.

Y es que son muchos los actores cinematográficos que han escogido el nuevo año para regresar o dar el salto a la pequeña pantalla. Es el caso de James Franco, que en la miniserie 11.22.63 -basada en la novela de Stephen King- se meterá en la piel de un profesor que deberá viajar en el tiempo para salvar a John Kennedy. En Estados Unidos, a partir del 15 de febrero.

También el de Bradley Cooper, que volverá a encarnar al profesor Eddie Morra en Sin límites, la adaptación televisiva de la película homónima de 2011 que estrenará Fox este jueves. Jude Law y Diane Keaton -junto a Javier Cámara– también tendrán su hueco en televisión en 2016. En concreto, se pondrán bajo las órdenes de Sorrentino en The Young Pope, la miniserie de ocho episodios que narra la polémica historia del inicio del pontificado de Pío XIII.

Ed Harris y Anthony Hopkins, por otro lado, encabezarán el reparto de Westworld, la adaptación televisiva de la novela homónima de Michael Crichton para HBO con J.J.Abrams y Jonathan Nolan en la producción ejecutiva. Se trata de uno de los estrenos más esperados del año que presume de tener un reparto de lujo.

Vinyl es la otra apuesta del mismo canal de pago que llegará el 14 de febrero a Estados Unidos de la mano Martin Scorsese, Terrance Winter (creador de Boardwalk Empire) Mick Jagger como director, creador y productor ejecutivo, respectivamente. Juntos abordarán el Nueva York de los años 70, y lo harán con el rock como punto de partida.

También será el año de los secuelas algo tardías, como por ejemplo la de Madres Forzosas, una serie que estrenará Netflix el 26 de febrero de manera íntegra y que supondrá una continuación de la ochentera Padres Forzosos.

Pero si hay un estreno/secuela que todo seriéfilo espera con ansias, ese es el resurgir de Expediente X. Será el 26 de enero -más de una década después de su final- cuando Fox España emita el primer episodio de los seis que completarán la miniserie The X Files, de nuevo con Mulder y Scully a la cabeza.

Y seguimos con Fox porque el acuerdo de colaboración entre Ryan Murphy y el canal parece no tener fin. Además de emitir American Horror Story, Glee y Scream Queens, la cadena se prepara ahora para estrenar la nueva creación del guionista estadounidense, la miniserie de temporadas independientes American Crime Story que abordará crímenes reales.

La primera entrega, que llegará el 2 de febrero a Estados Unidos y que contará con John Travolta en el elenco, sumergirá a los espectadores en el juicio del exjugador de fútbol O.J.Simpson por el asesinato de su ex esposa.

En cuanto a Showtime, la cadena vuelve a apostar por Damian Lewis (Homeland) para protagonizar su nueva producción, Billions, que abordará a partir del 17 de enero y junto a Paul Giamatti una lucha encarnizada entre dos titanes de las finanzas de Nueva York.

AARONPAUL

El 30 de marzo regresará a la pequeña pantalla Aaron Paul, inolvidable por su papel de Jesse Pinkman en Breaking Bad, en la nueva producción de Hulu, The Path, que explora la vida de una familia que se adentra en una secta religiosa.

Mientras, Josh Holloway (Perdidos) volverá a probar suerte con una nueva ficción, en este caso con Colony, un drama futurista que explora la supervivencia de la raza humana y que se estrenará en Estados Unidos el 14 de enero.

Pero no todo van a ser thrillers o series limitadas. Los superhéroes tendrán su hueco y volverán a sobrevolar la pequeña pantalla con Legends of Tomorrow, la serie que comparte universo con The Flash y Arrow y que reunirá un grupo de personajes con poderes -entre los que se encuentran los protagonistas de Prison Break– para enfrentarse a la amenaza que se avecina. Llega a Estados Unidos el 21 de enero.

El 2016 también será el año de las adaptaciones. Shadowrunners adaptará el fenómeno literario Cazadores de Sombras (12 de enero), mientras que Las crónicas de Shannara (5 de enero) hará lo propio con la novela de Terry Brook. Preacherla adaptación televisiva de las novelas gráficas de Garth Ennis, desembarcará en AMC en 2016 con la vida de un predicador que trata de buscar a Dios por Estados Unidos imponiendo su ética.

Este año también nos devolverá a Sarah Jessica Parker a la pequeña pantalla. La inolvidable Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York regresará a la Gran Manzana para protagonizar la comedia de HBO Divorce.

Desde luego, hay series para rato. ¡Saludos!

‘Deutschland 83’, ‘Show me a hero’… Cinco series para plantarle cara al parón navideño

Nos han abandonado. Llevamos varias semanas de parón navideño y esto empieza a ser un drama. Fargo, The Leftovers, Homeland… todas ellas han puesto punto y final a sus respectivas temporadas. Otras como The Walking Dead, Anatomía de Grey, The Big Bang Theory, Modern Family y un sinfín más no regresarán hasta enero, febrero y, si me apuráis, incluso marzo. Ni el turrón ni los bombones llenan el vacío que han dejado todas ellas.

Así que no se me ocurre mejor manera para plantarle cara al (soporífero) parón navideño que dando una oportunidad e hincando el diente a otro tipo de series. Por si os apetece probar suerte y no sabéis decantaros especialmente por ninguna, os dejo una miniselección de cinco series muy variadas que he disfrutado mucho este 2015. Hay drama familiar, thriller, drama político, comedia, ciencia ficción… Para todos los gustos y paladares. Os recomiendo encarecidamente la primera de la lista.

También os puede interesar: ¿Cuándo vuelve mi serie favorita? Calendario de regresos tras el parón navideño

¡Saludos y feliz año nuevo a todos!
Pd: os recuerdo que me podéis seguir en Twitter y en Facebook.


Deutschland 83

El 8 de marzo de 1983 Ronald Reegan ofreció uno de sus discursos más recordados: el del Imperio del Mal. Así arranca Deutschland 83, la primera serie de producción alemana (RTL) que se emite en un canal norteamericano (Sundance TV). La ficción, compuesta por ocho episodios, ha dado la sorpresa a finales de año con una premisa que sigue los pasos de la exitosa The Americans aunque con aires más juveniles y con la música pop como parte fundamental de la trama. ¿Música pop y thriller? Francamente, funciona.

Espionaje, agentes dobles, drama familiar, romance y tensiones políticas se enredan en Deutschland 83, que sigue los pasos de un joven de 23 años, procedente de la Alemania del Este, a quien la Stasi recluta para que se infiltre como ayudante de campo de un general de la OTAN con el objetivo de extraer la máxima información posible.

Show me a hero

Después de The Wire, David Simon regresó a la pequeña pantalla como el creador de la espectacular Treme. El descanso del que tanto presumió después del final de esta última ha sido más breve de lo esperado. En verano estrenó la miniserie de seis episodios Show me a hero, que muestra los hechos que acontecieron en la ciudad de Yonkers (Nueva York) a finales de la década de los 80 y principios de los 90. Una localidad donde el 80% de la población es blanca y se debate en la construcción de viviendas de protección oficial en barrios de clase media. El proyecto dividirá la ciudad y marcará la carrera política del nuevo alcalde.

La producción de HBO, basada en el libro que publicó la experiodista de The New York Times Lisa Belkinen, explora la segregación racial de la época. Y se centra en la evolución profesional de un político democráta de Yonkers cuando asciende a alcalde, lo que le convierte en el más joven de Estados Unidos. Televisión minoritaria. Una de las joyitas del 2015.

Humans

Humans aporta el granito de ciencia ficción a esta miniselección. La producción británico-norteamericana está basada en la sueca Real Humans y aborda las consecuencias y los problemas que pueden acarrear las máquinas inteligentes

La serie está ambientada en un suburbio de Londres, donde unos robots altamente cualificados y de apariencia similar a los seres humanos tratan de hacer más fácil la vida de las familias de clase media.

Bloodline

Me encantan los dramones familiares, lo admito. Disfruto como una enana, siento debilidad por todos ellos. Por poner un ejemplo, era una asidua a los enredos y líos de los Braverman en Parenthood. Con Bloodline me ha pasado algo similar. Es más densa y oscura que la que os comentaba, de hecho su trama se acerca más a Cómo defender a un asesino, pero el regreso de la oveja negra de la familia desencadena las peores reacciones de los hermanos y un misterio que no os voy a desvelar. Viejas heridas, cicatrices sin cerrar, medias verdades y mentiras rocambolescas…

La vida se desmorona por completo en el idílico paraíso. Y todo ello en un escenario embriagador frente al mar: los Cayos de Florida. Hay que ser pacientes; se trata de un dramón cocido a fuego lento. La apuesta de Netflix pasó desapercibida pero merece una oportunidad.

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Mozart in the Jungle

Quería incluir una comedia y, como el jueves ya os hablé de Catastrophe, hoy he decidido seleccionar Mozart in the Jungle, que ha dado la sorpresa en los Globo de Oro. La ficción de Amazon (me estoy haciendo muy fan de su cosecha seriéfila, por cierto) es ligera, es muy entretenida, es amable. La típica que puede ver toda la familia.

Supone un viaje hacia las excentricidades de los músicos de la Filarmónica de Nueva York, con la música clásica como principal conductor y protagonista de la misma (una pasada). Muestra a la perfección, y siguiendo el hilo de la novela autobiográfica de la obista Blair Tindall, los sacrificios que deben hacer los amantes de esa profesión para conseguir sus objetivos. Sexo, drogas y música clásica, aquí no hay rock and roll. Una serie para reírse y pasar un buen rato, sus capítulos no duran más de 30 minutos. A los amantes de la música os apasionará.

La segunda reinvención de ‘Homeland’

Tras el descalabro de la tercera temporada, pensé que Homeland necesitaba poner punto y final cuanto antes.  No había manera de revivir la historia de Carrie Mathison, me decía. Es el fin. Eso pensaba hasta que me sumergí de lleno en la cuarta temporada: tan frenética, tan diferente, con un ritmo vertiginoso y una trama ágil al más puro estilo 24. La  serie fue capaz de salir del fango para protagonizar un resurgir mayúsculo. Y lo consiguió alejándose de lo que algún día fue y abrazando un estilo distinto. Sorprendió.

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La cuarta entrega se reinventó de manera exitosa tras la (necesaria) muerte de Brody, y la quinta temporada, que dijo adiós el pasado 20 de diciembre, se ha reinventado de nuevo al trasladar la trama a Berlín. Le ha dado un nuevo enfoque, una nueva perspectiva (y una nueva peluca a Carrie que no ha dejado indiferente a nadie).

Pero, sobre todo, nos encontramos ante la temporada más actual de las cinco que se han emitido. ¿Su éxito? Poner el foco en los conflictos internacionales más apremiantes: la amenaza yihadista que se cierne sobre Occidente, la intención de atentar contra una de las capitales europeas más importantes, la crisis de los refugiados sirios, las tensas relaciones con Rusia e Israel, las filtraciones de documentos al más puro estilo Snowden, los efectos del gas sarín…

Homeland ha bailado al compás que dictaba la actualidad. Por momentos, incluso, de manera escalofriante, como en el episodio 10, en el que se mencionaba un atentado en la capital gala tan sólo unas semanas después del 13-N: “No queremos otro atentado como el de París”. Se referían, sin embargo, al perpetrado en la sede de Charlie Hebdo hace casi un año, pero fue difícil pasar por alto el breve lapso de tiempo entre el trágico suceso de la sala Bataclán y la emisión del capítulo.

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La serie ha sido capaz de retratar a la perfección la falsa calma que se apodera de los ciudadanos europeos ante la amenaza terrorista. Y de la falsa normalidad que adoptan los gobiernos: “no les vamos a dar la satisfacción de crear el pánico en nuestros ciudadanos siempre que lo deseen”.

Pocas ficciones han conseguido ir tan de la mano de la actualidad como Homeland, uno de los puntos fuertes de una temporada que se ha cocinado a fuego lento.

Comenzó con un ritmo más templado que la entrega anterior, le costó arrancar, lo que provocó la estampida de muchos seguidores. Desde luego, se han perdido una gran temporada y, con ella, la consolidación de uno de los mejores personajes de la serie.

homeland5El retorcido doble juego de Allison -que en muchas ocasiones me recordó a The Americans– consiguió arrebatar el protagonismo a la reina del thriller y los pucheros, esa que ahora se pregunta -al igual que todos nosotros- qué será del futuro de Peter Quinn, otro de los personajes que tiene hipnotizada a la audiencia aunque no sé por cuánto tiempo. Los guionistas se han marcado un Jon Snow en toda regla al dejar en suspense su futuro.

Habrá sexta temporada de Homelandpero no sabemos si el sicario que mata a los “tipos malos” estará presente. Aunque la última escena me huele a adiós definitivo, no quiero despedirme de Quinn (ni, por supuesto, de Rupert Friend, que se ha enfrentado a secuencias francamente duras). Si finalmente es así, lo único que me reconforta es que al menos ha sido un final doloroso pero digno para un personaje que ha sabido cautivar desde su aterrizaje en la serie.

La ficción ha sabido reinventarse por segunda vez y, aunque no ha alcanzado el ritmo frenético de la cuarta entrega, la quinta me ha mantenido pegada a la pantalla inconsciente. Quiero más capítulos de la ficción de Showtime. Eso sí, si es con Peter Quinn entre sus filas, mejor.