Toda la información sobre las elecciones en EE UU, el perfil más desconocido y curioso de esta campaña electoral. Primero desde Madrid, y en San Francisco durante la semana de votación, os informaremos sobre el cambio en la Casa Blanca

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¡Protege el voto!

Garantizar unas elecciones limpias, el derecho a voto de todos los ciudadanos, evitar problemas con las máquinas de votación… Es el trabajo que realizan en Video the Vote, una organización no partidista, formada por voluntarios que documentan las posibles violaciones de la ley electoral para reunir pruebas que luego puedan ser utilizadas por los tribunales.

Barni Qaasim es una de ellas. Esta cineasta metida a vigilante electoral nos recibe en la quinta planta de un edificio de oficinas del centro de San Francisco, en la sede de la Fundación Mitchel Kapor. Allí se encuentra uno de los call centers que contestan a las dudas de los votantes: ¿puedo registrarme aún? ¿dónde me toca votar? ¿Qué documentos necesito? Aquí hay unas cincuenta personas al teléfono, pero en todo el país son más de 10. 000 realizando el mismo trabajo. A lo largo de esta jornada esperan unas 600.000 llamadas.

Cuando se detecta un problema que se estima debe ser tratado por alguno de los cientos de abogados que se han presentado como voluntarios se envía a un cámara al colegio electoral que documenta los problemas. En todo el país hay 3491 personas registradas y listas para grabar cualquier irregularidad.

Video the Vote pide también a los ciudadanos que documenten su voto, y lo están haciendo en masa. En un principio esperaban recibir un vídeo cada 20 minutos, pero llegan a un ritmo de uno cada dos. Así que los voluntarios encargados de la base de datos están a estas horas muy ocupados.

Lo estarían mas si no contaran con YouTube. La tecnología del sitio de Google se utiliza para codificar los vídeos en baja y alta resolución, lo que permite que luego las imágenes puedan ser usadas luego en un proceso judicial si fuera necesario, así como en medios de comunicación.

El recuerdo de las dos últimas elecciones presidenciales y las irregularidades que sufrieron los votantes, sobre todo los de las clases más desfavorecidas, está en el recuerdo de todos. Por eso muchos de ellos llevan horas trabajando de forma desinteresada, cumpliendo una labor que, quizás, debería realizar el estado. Pero la impresión es que aquí no se fían mucho de él.

España en la oficina de Obama

Siguen sin verse carteles, ni pasquines por el suelo. Aquí la política no ensucia las calles, pero castiga sin cesar desde la caja tonta.

Hace tres minutos que hemos dejado atrás a John y Mark convenciendo a los viandantes sobre las maldades de la proposición 8, cuando pasa un camión modelo estrella de la muerte de La Guerra de las Galaxias, con lucecitas y pantallas, enorme y ruidoso, defendiendo con su cartelería virtual y móvil la proposición 2. ¿La 2? Esperen… Aquí está. Wikipedia: La proposición 2 quiere prohibir por ley el confinamiento de animales de granja en condiciones que no les permiten moverse, tumbarse o ponerse de pie.

Pienso qué me parece, qué esconderá la propuesta 10, la 11, la 12… ¿Cómo se aclara esta gente para votar tantas cosas al mismo tiempo? Y nosotros pensando que la sábana para votar a los candidatos al Senado era complicada. Sin tiempo para pensarlo mucho, al girar la vista me encuentro con una oficina de voluntariado demócrata.

Nos recibe Ruby, que al escuchar de donde somos (voy con Eva, otra periodista española) empieza a hablar en español. Está entre los 20 y los 30, estuvo viviendo en Barcelona cuatro meses allá por 2006. Y aprovechó mucho su tiempo, habla mejor el castellano que yo el inglés con todos mis años de clase. Deprime, pero nos invita a pasar y aceptamos gustosos.

Cuenta que en la oficina se dedican sobre todo a realizar llamadas para convencer a los votantes de que apoyen a Obama. Pero no llaman a California, la dan por ganada, sino a los swinging states, aquellos en los que no hay según las encuestas un claro vencedor: Florida, Pensilvania, Ohio, Virginia…

Dos pasos más y topamos con Johanna, que de nuevo tiene una historia en la lengua de Cervantes. Su hija está casada con un madrileño y ahora viven juntos en EE UU, y le hace gracia que dos periodistas de ese país le pregunten por lo que está haciendo.

Queda atrás atendiendo a otros voluntarios mientras entramos en una gran sala llenas de mesas con teléfonos y personas pegados a ellos por la oreja. Sonríen y gesticulan, parece que disfrutan llamando a los indecisos. Convicción política lo llaman. Antes de salir de nuevo para la calle preguntamos a un coordinador, que nos dice que hay unos 100 voluntarios trabajando. Mayoritariamente son blancos y jóvenes, por debajo de los 30 años . Pero se ven todos los colores de piel imaginables, y por su atuendo diría que son de clase media y media baja.

“Y qué dicen las encuestas, ¿da resultado esto de las llamadas?”. “Es para otros estados”, repite, “aquí ganará Obama con el 99% de los votos”. Por ahora ni rastro de lo republicanos, seguro que repiten mantras similares. Mañana iré en su busca. Antes de salir a la calle el burrifante se retrata con un Obama de cartón piedra. Me piso las ojeras con la punta de los pies. Impublicable.