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“Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos” (Jaime de Armiñán)

Gazpacho a la Pantoja en ‘El Hormiguero’

Trancas y Barrancas se tomaron esta semana un gazpacho ‘a la Pantoja’ en El Hormiguero. Y puede que les haya repetido el plato, al igual que al propio programa. Porque la invitación de Pablo Motos a la tonadillera en su primera entrevista concedida en televisión, tras salir de la cárcel el pasado mes de marzo, le ha hecho un flaco favor al programa.

Estábamos acostumbrados a ver a actores de Hollywood jugando a científicos y hablando con hormigas, todo en tono desenfadado, amable y blanco. Cansaba por repetitivo pero caía bien. No hacía daño a nadie.

Pero este cambio de registro de Motos para romper en audiencias dando una exclusiva con la Pantoja propia de ‘Sálvame Deluxe’ y encima sin preguntas incómodas, sino con un peloteo obsceno, ha sido demasiado. Ese día debieron flipar hasta las hormigas.

La entrevista, que ocupó todo el programa, tuvo momentos memorables de vergüenza ajena. Motos y Pantoja actuaban como si fueran íntimos. Se abrazaban, adulaban y reían sin límite. El “dientes, dientes” propio de la sevillana funcionó a las mil maravillas ante la cámara. Hasta Motos le dio un pico a su invitada, suponemos que llevado por el desenfreno del momento.

El público del ‘falso directo’ lo llenaron con una caravana de mujeres seguidoras a muerte de la artista, que no paraban de jalear hasta la tontería más tonta que tuviera que ver con su diva. No se habló de la palabra ‘cárcel’ ni por asomo y sí mucho de su nuevo disco, para gran alegría de su discográfica. La cantante tuvo piropos hasta para las hormigas, a las que besaba y gritaba: “¡Ay mis niños!”. También entró por teléfono su hijo Kiko Rivera para acabar de subir el tono pelotero del homenaje en vida de la artista.

Perder, lo que se dice perder, perdió menos la Pantoja con este espectáculo, porque va escasa de credibilidad. Pablo sí que restó en eso. Y rompió por un día la dinámica de un programa desenfadado que con solo una mala elección de invitado se puede convertir en algo insufrible. Y falso al límite. Un fraude. Vergonzoso.

El único momento de verdad fue la actuación de la cantante con dos temas. Todo el respeto para con su arte. El resto es totalmente prescindible en televisión. Eso sí, apunten: cinco millones de espectadores. Objetivo cumplido.

1 comentario

  1. Dice ser uh

    Bah, envidias. Pantoja solo hay una y vende, como si va a la entrevista en bata de las de estar en casa.

    04 febrero 2017 | 23:36

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