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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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El “efecto halo” de los alimentos “saludables” (el efecto sacarina)

 Efecto halo_Suat Eman

No me digas que no conoces el caso, por ejemplo, de esas personas que comen en la mesa como si alguien les fuera a quitar la comida y luego, el café, se lo piden con sacarina.

Hay muchos otros ejemplos de este tipo de comportamientos falsamente compensatrios, este es un mono-diálogo ficticio frente al mostrador de una hamburguesería del estilo McKing:

Quiero una giga-hamburguesa triple de oso con tocino de jabalí ibérico, queso blue-cheddar y pan francés.

(((Giga-hamburguesa triple))) [los paréntesis son el efecto “eco”]

Una de patatas fritas tamaño Gozzila con salsa Jalisco.

(((Gozzila-jalisco)))

Una ración de nuggets, con mayonesa, salsa barbacoa y mostaza alemana

(((nuggets-mayonesa-barbacoa-mostaza)))

Una Coca-cola maxi con helado de vainilla

(((Maxi-vainilla)))

¡Ah! sí… y una ensalada fresh&nature por favor

(((Ensaladaaaaa)))… ¿Ya esta? son 15,50, por favor

¿Qué esta pasando aquí? Algo relativamente frecuente y equivocado al mismo tiempo. En realidad son dos cuestiones las que se dan cita para explicar este tipo de comportamientos (dejando de lado que verdaderamente a las personas de estos ejemplos les apetezca el café con sacarina y el comerse esa ensalada)

  • Por un lado, algunas personas llegan a creer de forma errónea que el consumo de alimentos saludables, además de los no saludables, puede disminuir la cantidad de calorías de una comida.
  • Por el otro, también se puede pensar equivocadamente que la inclusión de un elemento considerado como saludable en una determinada comida puede enmascarar el carácter menos saludable del resto de componentes. Es, en definitiva, lo que se conoce como “efecto halo” y está bastante extendido.

Siguiendo con el ejemplo anterior hay personas que creen que por incluir una ensaladita en su comida esta va a convertirse en buena. Lo de antes era una invención, pero tengo un caso real como la vida misma. Estaba yo de viaje hace tiempo con un amigo y al llegar a nuestro destino, en el hotel, fuimos a cenar. La cena era del tipo buffet y lo cierto es que había de todo y con muy buena pinta. Mi amigo, con un cierto sobrepeso fue directo a servirse mientras me decía: Me voy a componer un solo plato, no tengo mucha hambre y además no me encuentro muy bien. Una vez que acabé yo de componer mi plato y visto que mi amigo no había acabado, me senté. Ya en la mesa a los poco minutos se reunió conmigo y mientras se sentaba dijo: hoy solo una ensaladita que hay que cuidarse (sic) Efectivamente era una “ensaladita”… pero de tamaño monumental, desbordaba por todos lados y además, la ensalada tenía sorpresa: embutido, salsa César, picatostes… Vamos, que con esa “ensalada” hubiera comido yo tres días.

Este “efecto halo” al que me refiero proviene de aquellos alimentos que se consideran saludables y sobre los que muchas personas creen que son capaces de extender no solo esa bondad a la calidad de los nutrientes presentes en el resto de la comida, sino también a su efecto benéfico sobre la ganancia de peso.

Pero a esta paradoja se le puede dar una vuelta de tuerca más. En general, son más las personas preocupadas por su peso las que son más propensas a tomar este tipo  de decisiones poco racionales acerca de los alimentos, y como es una paradoja, por lo tanto con su actitud, lejos de conseguir lo que pretenden se alejan de sus metas.

Que conste que no estoy demonizando con esta argumentación el uso de la sacarina o  de los alimentos de origen vegetal. Nada más alejado de mis propósitos. Lo que digo es que no se debe promediar el valor nutricional ni calórico de una determinada pauta dietética. Este tipo de falacias promediadoras suelen llevar, a quien las emplea, a un mal resultado. Por ejemplo, en este estudio se puso de relieve que cuando se dio la oportunidad de que los participantes del estudio evaluaran la versión menos calórica de dos ofertas posibles (hamburguesa por un lado, y hamburguesa más ensalada por el otro) terminaran por elegir erróneamente aquella que más calorías aportaba. Y ello debido, se supone, al el efecto promediador que le atribuyeron a la ensalada, subestimando de manera sistemática el contenido de calorías de los dos alimentos combinados. Es decir, en este experimento los partipantes atribuyeron menos calorías a la combinación de hamburguesa + ensalada, que a la hamburguesa sola. Sorprendente.

Gran parte del problema de este “efecto halo” también tiene su origen, al menos en parte en las alegaciones que con respecto al contenido nutricional de un alimento se hacen en el etiquetado: “contenido reducido en grasa”, “fuente de fibra”, “cero azúcares”, “light”… Este tipo de mensajes son, con cierta frecuencia, malinterpretados por los consumidores que creen que están ya no solo ante a un alimento “inocuo” sino más allá de toda duda, intrínsecamente saludable.

Así pues, construye, planifica, y compón tu alimentación de forma adecuada, sin “promedios”, aquí todo cuenta y todo suma. Una mala pauta de alimentación “adornada” con alimentos saludables puede tener el mismo efecto sobre tu salud que una bala pintada de rosa (bien mona) en el campo de batalla.


Foto: Suat Eman vía Freedigitalphtos.net