El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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Nuevas y acertadas recomendaciones en el horizonte sobre el consumo de azúcares: ya era hora

Stuart Miles vía freedigitalphotos.net

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Ya era hora… o espero que lo sea. La Organización Mundial de la Salud se plantea en un futuro próximo reducir a la mitad las recomendaciones de ingesta máxima sobre el consumo de azúcar. Ya era hora.

Y digo que ya lo es porque el tema de las llamadas “recomendaciones” se presta en este terreno a una sutil y frecuente mala interpretación. El caso es que cuando la población general oye eso de “recomendaciones” se piensa que eso, la medida señalada, es la adecuada. Y no en todos los caso es así. En el caso de los hidratos de carbono simples, los azúcares, lo que dicen las más habituales recomendaciones es que su presencia en nuestra alimentación no debe superar el 10% del valor calórico total de la dieta (la que sea en cada caso). Lo que no dice es que deba ser del 10% (actualmente), sino que no se deba superar dicho porcentaje. Lo que es muy diferente.

Sin embargo, como digo, esta misma recomendación, la del 10%, está bajo “investigación” y se baraja disminuirla hasta la mitad, lo que no es ninguna tontería. Es decir, reducir hasta el 5% del valor calórico total de la dieta la ingesta máxima de este tipo de nutriente. Ya era hora (otra vez). Esta medida está relacionada, de nuevo, con la, desde hace tiempo, persistente epidemia de obesidad… lo que se ha dado en llamar globesidad.

Pero como siempre hay muchas matizaciones que hacer. La incidencia de obesidad en la población general es ciertamente alarmante, pero, para que me entiendas sin lugar a dudas y si se me permite lo desabrido de mi vocabulario, este es un problema jodidamente complejo. Y esto es algo que saben bien las autoridades sanitarias (me refiero a la OMS, entre muchas otras). La carencia de actividad física, la presencia de lo industrial en gran parte de lo que comemos, la super presencia de comida en cualquiera de los entornos en los que nos hallemos, las cuestiones culturales, educacionales… hacen de la cuestión obesa, un problema de muy difícil abordaje.

Pero una de las cosas más claras a mi modo de ver, y ahora por fin también al de las autoridades sanitarias, es la de la superabundancia de azúcares en nuestra dieta. Me refiero a ese componente etéreo, laminero, antisaciante y enfermante que supone la extraordinaria presencia de azúcares en nuestra dieta. Este exceso se pone de manifiesto especialmente si se tiene en cuenta que en torno al siglo XIX el consumo de azúcar por persona en un año rondaba los 5 kg, hoy esa cifra se ha disparado hasta los ¡50 kg de azúcar por persona y año!

Al igual que desde hace se tiempo se trata de poner de relieve que gran parte del sodio que consumimos no los pone el consumidor en el plato, sino que está ahí, fruto de las frecuentes elecciones alimentarias que se suele hacer cuando los alimentos procesados son un elemento especialmente abundante en nuestra alimentación… ahora le toca el turno a los azúcares. Ya era hora. Por que la problemática del sodio y de los azúcares es muy similar. Ambos están presentes en nuestro patrón alimentario, a pesar de que el consumidor final no es el que lo agregue físicamente a su comida: refrescos, salsas preparadas, cereales de desayuno, bollería, galletería, zumos… hay azúcares donde se espera que estén… pero también, en muchas ocasiones, donde menos se espera que estén.

Y que no se me entienda mal. No es que los azúcares sean malos. De nuevo, lo que es perjudicial, rematadamente, no es el nutriente en si mismo, sino es el uso que se hace de este. Hace años, no tantos en la historia del Hombre, pero sin embargo sí muchos para nuestras individuales perspectivas, el azúcar era empleado más como una “especia” que como un ingrediente inevitable que es en lo que a día de hoy se ha terminado por convertir.

Otra vez más, y a la espera de que lleguen las recomendaciones oficiales, mi consejo es que evites siempre que puedas los alimentos procesados, o que los utilices muy de ciento a viento. Pasa de refrescos, de la bollería, de la galletería, de los cereales de desayuno. Y, además, utiliza el azúcar (ya sea refinado, moreno, en forma de miel, etc.) más como una “especia” que como un ingrediente principal (lo que implica en escasa cantidad y de vez en cuando).

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Lactancia materna, mucho más que el mejor alimento (II)

En apoyo de las madres que dan el pecho

Os comentaba en el post del pasado viernes que la celebración de la semana mundial de la lactancia materna ha centrado su mensaje en el entorno de aquellas madres que se han decidido finalmente por dar el pecho. Así, y como no podía ser de otra forma, haciendo de ellas el centro de la cuestión, la actual campaña estimula el mensaje hacia aquellas otras personas que están alrededor de la mamá.

En concreto, la OMS ha editado en forma de póster pequeñas pildoritas para una buena parte de los actores implicados:

Empezando por la madre:

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Antes de que tu bebé nazca, preocúpate por conocer la realidad de la lactancia materna.

Una vez que haya nacido procura poner tu bebé al pecho dentro de la primera hora tras el alumbramiento.

No dudes en solicitar ayuda sobre todas las dudas y cuestiones relativas a la lactancia materna. Tanto tú como tu bebé saldréis beneficiados de los conocimientos especializados.

Sigue un patrón de vida saludable empezando por tener una pauta alimentaria adecuada, estar bien hidratada y descansar.

 

Siguiendo por los papás o parejas:

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Colabora con las tareas domesticas, trata de reducir el estrés y/o la presión de la mamá lactante, procura que no le falte de nada y que esté lo más descansada posible.

El pecho de los papás es un buen lugar para que los bebés descansen de su toma y llegado el caso, echen sus aires. [Ponte ropa que no te importe manchar… esta es una recomendación basada en mi experiencia personal]

Más allá de la alimentación hay muchas formas de preocuparte por tu hijo: el baño diario del bebé, el cambio de los pañales, pasear con él, etcétera.

 

Continuando con el resto de familiares y amigos:

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Estos debieran proporcionar tanto el apoyo emocional a la mamá como la ayuda activa a la hora de hacer la compra, preparar la comida, ordenar y limpiar el entorno familiar, etcétera.

Ocuparse de posibles hermanitos y hermanitas de la familia, por ejemplo encargándose de ellos en determinados momentos, jornadas con primos, sacándolos al parque, pasear…

Ser receptivos mientras se mantiene una actitud de escucha activa al tiempo que se aumente la confianza de la madre en la lactancia materna.

 

Y acabando por el entorno laboral:

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Gozando de una adecuada baja por maternidad para que la lactancia materna se realice con toda tranquilidad y sin agobios

Tras la baja como tal, facilitar una adecuada incorporación laboral que incluya la posibilidad de poder seguir amamantando al bebé.

Los compañeros de trabajo debieran ser condescendientes cuando una mujer está en esta situación. Desde luego no es una situación especialmente sencilla la de ser una madre que da el pecho, al tiempo que se atienden las obligaciones laborales.

 

Dicho lo cual, y en referencia al último apartado, el entorno laboral, creo que en España debiera cuidarse mejor el tema de la baja por maternidad. En la actualidad la situación de las mamás trabajadoras españolas sin ser de las peores de su entorno, dista mucho de ser la mejor. Por ejemplo, en Noruega, las madres tienen la posibilidad de elegir entre dos tipos de bajas laborales por maternidad: 392 días cobrando el 80% del salario o bien, 322 días cobrando el 100%. Algo que en cualquiera de los dos casos está muy alejado de los 112 días en España.

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Imágenes: http://www.who.int/mediacentre/events/meetings/2013/world_breastfeeding_week/en/

 

Lactancia materna, mucho más que el mejor alimento (I)

¿Viva la lactancia vs muera la lactancia?

Lactancia materna

Ayer dio comienzo un año más la Semana Mundial de Apoyo a la Lactancia Materna. Esta señalada primera semana de agosto ha sido escogida para conmemorar la publicación en 1990 de la denominada Innocenti Declaration (“Declaración de los Inocentes”, creo) firmada por responsables de UNICEF y de la OMS. Declaración que comienza más o menos con el siguiente texto:

La lactancia materna es un proceso único que pone al alcance de los recién nacidos una nutrición ideal que contribuye a su crecimiento y desarrollo saludable reduciendo al mismo tiempo la incidencia y gravedad de posibles enfermedades infecciosas. Todo ello reduce la mortalidad y morbilidad infantil al tiempo que influye de forma positiva sobre la salud de la mujer al reducir el riesgo de cáncer de mama y ovario, además de aumentar el tiempo entre posibles embarazos. También redunda en diversos beneficios tanto sociales como económicos y; cuando se lleva a cabo con éxito, proporciona en la mayor parte de las madres una sensación de satisfacción.

Desconozco las razones por las que cuando se toca el tema de la lactancia materna se terminan por levantar tantas susceptibilidades. Muchas veces, además, airadas. Y da igual el bando en el que estés, al final no es infrecuente que se termine hablando en términos de fundamentalismo, de radicalidad, de falta de perspectivas… Los unos hacia los otros y viceversa. Es triste, pero en este tema parece que solo se puede hablar en términos beligerantes: bandos, frentes, “defensores”, etcétera. Y a las pruebas me remito.

Tal y como yo lo veo, al final se trata de decisiones personales. Lo importante, desde mi punto de vista, es que esas elecciones se terminen realizando con la mayor y mejor información posible. Sin presiones, sin amenazas, sin chantajes (emocionales) tan frecuentes. Ni por parte de los profesionales sanitarios, ni desde luego por el círculo más cercano a la madre que finalmente será la que se decidirá por dar o no el pecho. O presiones también hacia a la unidad parental. Porque esa es otra, aunque no lo creas el padre de la criatura y pareja de la afectada también tiene, o debería tener, una voz a tener en cuenta al respecto (al menos en cuanto a la decisión definitiva de hacer una o otra cosa). A partir de ahí que cada uno vea. Como espero que te estés imaginando, no me refiero a cuando la lactancia materna deja de ser una alternativa (por la causa que sea), sino a aquellos casos en los que pudiendo optar por ambas soluciones se debate cuál de ellas seguir.

Lactancia materna

Cuando así sucede, cuando hay un adecuado aporte de la información sobre el tema, de sus posibilidades, de las facilidades y de los inconvenientes, de los riesgos y beneficios de cada una de las dos opciones… entonces las circunstancias, valores y preferencias personales que terminan por hacer decidirse por una u otra son absoluta y perfectamente respetables. No encuentro mejor expresión para  resumir mi opinión que el título que encabeza el segundo capítulo del libro de Julio Basulto “Se me hace bola”:

 

La madre que no da el pecho es tan buena madre como las demás. La que lo da también

 

Una vez dicho esto y trayendo de nuevo a colación mi opinión sobre lo idóneo de dar el pecho frente a la lactancia artificial, te sugiero que leas esta entrada, que en resumen viene a decir que:

Todas las madres deberían tener acceso a un apoyo especializado para iniciar y mantener la lactancia materna exclusiva durante 6 meses y garantizar la introducción oportuna de alimentos complementarios adecuados e inocuos, manteniendo la lactancia materna hasta los dos años o más.

Y hablando de esas madres que finalmente se han decidido por esta opción y de ese apoyo con el que deberían contar según la recomendación de la OMS, te emplazo al próximo post (lunes 5) en el que daremos cuenta del leitmotiv de esta edición que no es otro, tal y como reza la primera imagen que ilustra el post de hoy, que ese adecuado apoyo que es preciso brindar a aquellas madres que han decidido, libremente, convencidas y asesoradas de forma conveniente, dar el pecho a sus hijos.

Por cierto, si te manejas en Twitter se están utilizando las siguientes “etiquetas” para aludir a este tema: #LactanciaMaterna #Breastfeeding

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Imagen: Jomphong via freegigitalphotos.net

El peso de los españoles en el panorama mundial: preocupante

Obesidad_ Michelle MeiklejohnMás de la mitad de la población española tiene un peso que está por encima de las recomendaciones en base a su Índice de Masa Corporal (IMC). Eso ya lo sabíamos tal y como reflejé en esta entrada en la que hacía destacar que, además, más allá del dato considerado de forma individual, lo peor de todo es observar la tendencia alcista de esta variable en los últimos años. A pesar de ser un dato conocido no deja de ser llamativo, en especial cuando se considera lo orgullosos que estamos de nuestra dieta mediterránea y demás… ¿de verdad tenemos motivos para estar contentos? Yo creo que no.

El caso es que acabo de encontrarme con esta útil página de la Organización Mundial de la Salud en la que se recopilan, almacenan y muestran los datos referidos a enfermedades crónicas y sus factores de riesgo para todos los estados miembros de esta institución (en la actualidad cerca de 192 países). Se pueden consultar estadísticas por países referidos al consumo de alcohol, la colesterolemia, el tabaquismo, actividad física, salud buco dental, etcétera (puedes empezar aquí) y por supuesto a la obesidad.

No me digas que nunca te has preguntado si los españoles o las españolas pesamos más o menos que nuestros homólogos franceses, por ejemplo… o que los chinos o que los finlandeses. O cuánto alejados estamos en estas cuestiones de los Estados Unidos, por poner otro ejemplo. También podrás contrastar cuál es el país con mayor IMC medio, consultarlo por sexos, etcétera. No está nada mal, pero la verdad es que al mismo tiempo me hubiera gustado que se pudieran consultar todos estos datos incluyendo más variables. Resulta curioso que se pueda consultar por sexos el ranking de IMC de los distintos países, pero que no se pueda consultar por población total incluyendo ambos sexos. Bueno, veamos cómo anda España en esta clasificación.

Situación de los españoles y las españolas en el panorama mundial con respecto a su IMC

Peso del mundo

En España la prevalencia de la población con un IMC superior a 25 (indicativo de sobrepeso u obesidad) entre los varones de 30 o más años ocupa el puesto número 32 entre los 192 países considerados. Si se consideran solo los países de la región europea, su puesto es el nº 12 de entre 52 países. Algo bastante llamativo.

Aunque el panorama no es nada alentador en este terreno, las mujeres salen bastante mejor paradas en la comparación con los hombres. La prevalencia de la población con un IMC superior a 25 entre aquellas de 30 o más años ocupa el puesto nº 100 en el panorama mundial (sobre 192) y el nº 32 en el europeo (sobre 52). Todo apunta a que en España el género femenino se preocupa, y con éxito, más de su peso que el masculino.

Visión global

Si lo que quieres saber es cuáles son los países con más prevalencia de sobrepeso y obesidad en el mundo habrás de saber que en ambos sexos el líder indiscutible es Nauru con un IMC medio de 35,7 para los varones y de 37,8 para las mujeres (ambos para la población de más de 30 o más años)… ahí es nada. Esta, no sé si te habrás dado cuenta es la tercera vez que sale Nauru en este blog. La primera vez que hice mención a la particular circunstancia de este colectivo fue a raíz de la “cocacolonización”, y la segunda en referencia al precio de los billetes de avión “por kilos”.

IMC mundo

Dejando de lado los primeros países en este ranking, casi todos pertenecientes a la zona de Oceanía, el primero que encontramos “occidental” es Estados Unidos en ambos sexos. El IMC medio de los varones norteamericanos en este grupo de edad es de 30,0 y el de las mujeres 30,8, ocupando respectivamente los puestos nº 6 y nº 14 en el panorama mundial. Por nuestra parte, los españoles ocupamos el puesto nº 37 (con un IMC medio de 27,3) y las españolas el nº 96 (IMC medio 26,7). Unas distancias grandes en cuanto al número de puestos si lo comparamos con EEUU, pero no tanto, aunque también, si se observa el dato en sí mismo.

Por último y a título de curiosidad, te sugiero que si quieres poner tu IMC particular en relación con el del resto del mundo consultes esta otra entrada: “¿Conoces el valor de tu peso dentro del panorama mundial?

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Foto 1: Michelle Meiklejohn vía freedigitalphotos.net

Foto 2: Ganymedes Costagravas vía flickr.com

El efecto del alcohol sobre la salud. La opinión de la OMS

Existe una buena parte de la población, que cree que el alcohol en bajas dosis o con moderación, en especial cuando proviene de bebidas fermentadas tipo vino o cerveza tiene un efecto beneficioso para la salud.

No niego que determinados aspectos de nuestro nivel de salud puedan verse beneficiados por este tipo de consumo de bebidas alcohólicas, pero considero que sería injusto el tener en cuenta sólo estos beneficios sin prestar atención al mismo tiempo a los posibles riesgos. A fin de cuentas cuando se consume cualquier bebida alcohólica lo hacemos –siempre refiriéndome al terreno de la salud- para lo supuestamente bueno y también, indefectiblemente, para lo potencialmente malo.

Para todos aquellos que aun duden de los efectos de las bebidas alcohólicas, sean las que sean, en el conjunto de la salud les recomendaría que echaran un vistazo a un reciente documento de la Organización Mundial de la Salud (Alcohol in the European Union. Consumption, harm and policy approaches) que lamentablemente sólo está en inglés y que aborda de pleno las consideraciones salutíferas del alcohol, entre otros aspectos. He tenido el interés de haceros un breve resumen de algunos aspectos que me han parecido interesantes dentro de los respectivos apartados. Espero que al menos sirva para que aquellas personas más fundamentalistas con respecto a las alegaciones positivas en el consumo de bebidas alcohólicas se replanteen algunas cuestiones.

Introducción

El consumo de bebidas alcohólicas es una de las tres prioridades más importantes en el ámbito de la salud pública en el panorama mundial. A pesar de que sólo la mitad de la población lo consume, el alcohol como factor de riesgo a escala global es la tercera causa de enfermedad y de muerte prematura tras el bajo peso al nacer y el sexo sin protección. En Europa, el alcohol es también el tercer factor de riesgo en relación con la salud y la mortalidad, por detrás sólo del tabaco y la hipertensión arterial. […]

 

En relación con la salud general

Con independencia de que sea una droga capaz de generar dependencia, el consumo de bebidas alcohólicas se ha asociado de forma convincente con cerca de 60 tipos diferentes de enfermedades y circunstancias no deseables, incluyendo lesiones mentales y trastornos del comportamiento, afecciones gastrointestinales, cánceres, enfermedades cardiovasculares, trastornos inmunológicos, enfermedades pulmonares, enfermedades óseas y musculares, trastornos reproductivos y daños perinatales, incluyendo un mayor riesgo de alumbramientos prematuros y de bajo peso al nacer (enlace) […]

Aunque se ha demostrado un pequeño efecto protector entre el consumo ligero y moderado de alcohol sobre las enfermedades isquémicas, su consumo ha de considerarse como abrumadoramente tóxico para el sistema cardiovascular.

En relación con el cáncer

En 2007, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer concluyó que existía una relación causal entre el consumo de alcohol y distintos tipos de cáncer: cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colon, recto y mama (enlace 1 y enlace 2). Todos estos tipos de cáncer mostraron una relación dosis-respuesta, es decir, el riesgo de cáncer aumenta de manera constante (enlace). La fuerza de esta relación con niveles de consumo medio de alcohol varía sensiblemente para los diferentes tipos de cáncer. […] Entre los mecanismos causales identificados para algunos tipos de cáncer, el efecto tóxico parece provenir del acetaldehído, un metabolito fruto de la degradación del alcohol.

Enfermedad cardiovascular

La relación entre consumo de bebidas alcohólicas y diversos trastornos cardiovasculares es negativa, y este extremo está respaldado de forma contundente en especial con la enfermedad hipertensiva (enlace), el accidente cerebrovascular hemorrágico (enlace) y la fibrilación auricular (enlace). Para la enfermedad isquémica y el accidente cerebrovascular isquémico, la relación es más compleja. En cuanto al consumo crónico de bebidas alcohólicas, este está asociado claramente con resultados adversos cardiovasculares (enlace).

Por su parte, el consumo ligero a moderado parece tener un efecto protector en las enfermedades isquémicas (enlace). Este efecto resulta ser igual para las personas que sólo beben cerveza o sólo vino (enlace). Sin embargo, cada vez con más pruebas que lo respalden, este efecto sobre algunas enfermedades cardiovasculares parece que puede deberse a factores de confusión (enlace), apuntando la idea de que el consumo bajo o moderado de alcohol debe ser considerado más como un indicador de buena salud y una mejor posición social que una causa de la mencionada buena salud (enlace). En cualquier caso, el efecto protector desaparece totalmente cuando los consumidores realizan, un consumo excesivo de alcohol aunque sea una vez al mes (enlace). Además no hay ningún efecto protector para los más jóvenes, para quienes cualquier dosis de alcohol aumenta el riesgo de eventos isquémicos (enlace). En cuanto a las personas mayores, la reducción del riesgo de fallecimiento por enfermedad isquémica se obtiene de forma mucho más efectiva mediante la realización de actividad física y con una dieta más saludable que tomando una bajas cantidades de alcohol (enlace). […]

 

Después de esto que cada uno asuma su responsabilidad a la hora de recomendar el consumo de la cantidad que se quiera de cualquier bebida alcohólica por motivos de salud. Yo desde luego lo tengo claro: por motivos de salud, cuanto menos mejor.

Evidentemente, y siendo conocedores ya de los riesgos que tiene sobre la salud el consumo de bebidas alcohólicas (y no antes) se podrán considerar los aspectos sociales, culturales e incluso gastronómicos de su uso.

Nota: La mayor parte de esta entrada (aquella parte del texto en cursiva) es una traducción personal del mencionado documento de la OMS. Insisto que quien quiera revisarla tiene a su disposición el texto original en este enlace.

 

Monederos, tarjetas de crédito y diabetes

El otro día, al hacer la entrada sobre recomendaciones dietéticas en el caso del paciente diabético mencioné que en realidad es la población normal quien debería comer como come un diabético.

¿Es eso cierto, debemos comer como lo haría un diabético?

En cierto sentido sí. Una diferencia importante entre el colectivo de diabéticos y la población no diabética está en las consecuencias que tiene el no seguir las más claras recomendaciones generales acerca del comer de forma equilibrada. Al mismo tiempo, este consejo ha de observarse, en el caso del diabético, en base también a su pauta de insulinoterapia concreta y/o al resto del tratamiento farmacológico que se le haya pautado.

Por lo tanto, entre una persona sana y otra que tenga diabetes el NO seguir las recomendaciones sobre el seguimiento de una correcta pauta de alimentación marcará las diferencias que van a quedar patentes en el momento de “transgredir” la norma, el tiempo en el que se van a presentar las consecuencias y la gravedad de las mismas.

Este hecho lo explicaba de forma maravillosa un estupendo profesor que tuve en la carrera, en la asignatura de Fisiopatología, el Dr. Juan José Barbería, de la siguiente manera y en relación a la diabetes de tipo 2:

Las personas sin diabetes pueden cometer ciertos excesos alimentarios en la confianza de que su salud soportará dichas “agresiones”, pero han de ser conscientes que el número de estos excesos y su magnitud no les van a salir gratis. Esos excesos se cargarán inmediatamente en el saldo de la tarjeta de crédito de su salud.

 

En sentido contrario los diabéticos de tipo 2 son personas  a las que se “les ha retirado” la tarjeta de crédito y sólo cuentan con un capital de salud en efectivo y que además, no es mucho. Por tanto, si estos pacientes diabéticos “se pasan” del saldo asignado al no seguir las recomendaciones se quedarán rápidamente sin “capital” de salud y podrán tener, con bastante probabilidad, una crisis aguda en forma de hipoglucemia o bien hiperglucemia en forma de grave riesgo inmediato. Todo ello, insisto, en referencia a las consecuencias más inmediatas. Pero además, el banco de su salud les puede poner en un grave aprieto si han realizado pequeñas transgresiones a lo largo de su vida como diabéticos y, con mayor probabilidad que en el resto de personas no diabéticas, les podrá “sancionar”, con angiopatías de origen diabético (retinopatía, neuropatía, nefropatía, arteriosclerosis periférica, afectación coronaria…)

El mensaje de hoy más que a los diabéticos, que también, está especialmente dirigido a todos aquellos que no lo son y que, claro está, tienen la poco deseable posibilidad de desarrollar una diabetes de tipo 2 en el futuro.

Los excesos más tarde o más temprano se pagan, por seguir con el símil, algún día habrá que liquidar la cuenta con el crédito cargado a nuestra tarjeta emitida en el “banco de la salud”. Si tenemos un saldo suficiente en el banco, podremos seguir más o menos bien, pero si no lo hay, nos retirarán la tarjeta de crédito, pasaremos a ser diabéticos y a funcionar con el monedero. Entonces sí que de manera “obligada” se deberá seguir un estilo de vida más saludable si no queremos males aun mayores.

Un poco de estadística

Sabemos que la forma en la que comemos afecta a nuestra salud, pero ¿somos conscientes hasta qué punto? La diabetes mellitus de tipo 2 tiene múltiples factores etiológicos, pero uno de los que más influencia tiene, además del componente genético, son los referidos a los estilos de vida y por tanto todo lo relacionado con la alimentación y la actividad física.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cita algunas cifras que quizá sirvan para aumentar la sensibilidad sobre esta enfermedad poniendo en evidencia sus importantes riesgos:

  • En el mundo hay más de 346 millones de personas con diabetes (dato de 2011). El tipo 2 representa aproximadamente un 90% de todos los casos mundiales de diabetes.
  • Se calcula que en 2004 fallecieron 3,4 millones de personas como consecuencias del exceso de azúcar en la sangre.
  • La diabetes se ha convertido en una de las causas principales de enfermedad y muerte prematura en la mayoría de los países, sobre todo debido al aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Se prevé que la diabetes se convierta en el año 2030 en la séptima causa mundial de muerte ya que se ha calculado que las muertes por diabetes aumenten más de un 50% en los próximos 10 años.
  • Además, la diabetes es una causa importante de ceguera, amputación e insuficiencia renal.

 

Una llamada a la esperanza

La diabetes de tipo 2 es prevenible: Según la OMS, treinta minutos de actividad física de intensidad moderada casi todos los días y una dieta saludable pueden reducir drásticamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. La diabetes tipo 1 no puede prevenirse, los factores genéticos y ambientales son determinantes.

Por tanto, la dieta saludable, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso corporal normal y evitar el consumo de tabaco pueden prevenir la diabetes de tipo 2 o al menos retrasar su aparición. Y es que la diabetes se está convirtiendo en una epidemia mundial relacionada con el rápido aumento del sobrepeso, la obesidad y la inactividad física; por tanto…

comamos voluntariamente como un diabético para no terminar comiendo así por prescripción médica o de forma imperativa.

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Foto 1: Alícia

Foto 2: doyoubleedlikeme

Foto 3: Thirteen Of Clubs