El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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Dos conceptos para el término ‘detox’: el válido y el absurdo

zumo de apio

Han sido varias las ocasiones en las que se ha tratado en este blog el concepto depurativo, detoxificante o dicho de forma más chic: ‘detox’, que es al parecer como mola referirse a él cuando de una dieta al uso se trata. Aquí tienes alguna de esas entradas:

Tal y como sabrás si visitas con frecuencia este blog me gusta adelantarme en cierta medida a los acontecimientos y al parecer no debo de ser el único. Si bien dediqué hace bien poco un post al tema de los recurrentes problemas y latiguillos gastro-navideños, acabo de conocer este interesante artículo publicado en The Guardian en el que de alguna forma se pone de relieve la estúpida tendencia que se nos avecina (como todo los años) al recomendar algún tipo de dieta en esta línea de la que te hablo: dietas detox para después de las Navidades.

En dicho artículo se toma entre otras la opinión de una de las personas más reconocidas en su ámbito a la hora de poner en tela de juicio remedios y tratamientos alternativos. Me refiero a Edzard Ernst un profesional médico e investigador especializado en el estudio de la medicina complementaria y alternativa con miles de publicaciones en su haber. Sabes que no soy partidario de usar el argumento de autoridad pero, créeme que la opinión de este señor, aunque mera opinión cuando se toma su palabra en un medio periodístico, es una garantía importante (al menos para mí).

Bueno, el caso es que se le pregunta al respecto de la utilidad del concepto “detox” y su respuesta no pudo ser más contundente, y a mi juicio también convincente:

Que quede claro, existen dos tipos de desintoxicación: una es respetable y la otra no. la respetable se circunscribe al tratamiento médico de aquellas personas con algún tipo de adicción a las drogas […].

El otro concepto es el que mantienen “secuestrado” algunos empresarios, curanderos y charlatanes a la hora de vender un tratamiento falso que supuestamente libera de toxinas el cuerpo de quienes se supone las han acumulado. Si el nivel de toxinas se elevara por encima de un valor tal que tu cuerpo no pudiera eliminarlas, lo más probable es que se falleciera en un periodo de tiempo más o menos corto, y que se necesitara de una intervención médica urgente. En un cuerpo sano, los riñones, el hígado, la piel, incluso los pulmones mantienen el cuerpo desintoxicado mientras hablamos. No existe el modo de mejorar algo que ya funciona correctamente en un organismo sano, y desde luego los tratamientos “detox” tampoco lo consiguen.

El mismo artículo de The Guardian rescata el parecer al respecto de las dietas detox de manos de otra especialista una dietista-nutricionista del St. George’s Hospital, Catherine Collins, quien sin andarse por las ramas afirma que:

La idea de que nuestro hígado necesita alguna manera de ser “limpiado” es ridículo [por ejemplo después de algún tipo de exceso gastronómico o alcohólico]

[…]La mejor forma de llevar una vida “desintoxicante” es no fumar, hacer ejercicio y disfrutar de una dieta sana y equilibrada como lo es por ejemplo, la dieta mediterránea. […] Si se renuncia al Jack Daniels y se pasa a comer durante dos semanas apio y pepinos en lugar de bollería, lo más probable es que uno se sienta mejor. Eso pasa así porque ese estilo dietético es simplemente mejor, no porque se esté “desintoxicando” nada.

La explicación a tanta majadería desintoxicante subyace según algunos especialistas en psicología con los que coincido, en la necesidad por parte del ciudadano de a pie de encontrar aquello que le gustaría que existiese… aunque la realidad demuestre que no existe. Es decir, oír y comprar aquello que nos gustaría que existiera y que nos proponen algunos aprovechando esa “necesidad”. Algo para lo que, tristemente, no faltan candidatos. Es decir, lo que te conté hace ya tiempo en esta entrada.

Aunque buena parte de la población sabe en su fuero interno que estas cosas “no funcionan” se permiten en cierta medida ya que su existencia realiza una especie de efecto balsámico sobre la conciencia del ciudadano medio. Sin embargo, el bueno de Edzard Ernst es bastante menos condescendiente con este tipo de planteamientos ya que sin ambages afirma que:

Cualquier persona que promocione un tratamiento de desintoxicación se está beneficiando de una alegación que es falsa y, por definición, se trata de un sinvergüenza.

Bravo.

Así pues, ante la duda de si estarás intoxicado o no, lo mejor que puedes hacer tal y como dice mi colega Virginia Sánchez (@virginut) es ponerte en contacto con el Instituto Nacional de Toxicología, antes que hacer de marioneta para quienes promocionan, alientan, distribuyen y comercian algún tipo de fraudulenta estrategia dietética del tipo ‘detox’.

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Nota: Mi agradecimiento a la Dra. Valdez (@tu_endocrino) por haberme hecho llegar el artículo de The Guardian.

Imagen: phasinphoto vía freedigitalphotos.net

Vinagre de manzana para adelgazar: mi historia de amor y desencuentro con él

Apple_cider_vinegarParece mentira pero hace ya más de 11 años de mi primer escrito dirigido a desterrar soplapolleces en el mundo de la dietética. En aquel entonces fue sobre la supuesta indicación del vinagre de manzana como suplemento adelgazante y quema-grasa. Fue también un encargo, yo estaba haciendo mis prácticas obligatorias para acabar la carrera de Nutrición Humana y Dietética y me encargaron un artículo que estaba previsto publicar en el portal de alimentación de Consumer sin mi autoría reflejada. Me daba igual, me hacía mucha ilusión ver un texto mío publicado en el “Internet” de la época y además quería gritar al mundo la tontería esta. En cierta medida tenía la esperanza de que pudiera abrir los ojos a mucha gente y que esta mandanga caería en el olvido. Ya ves… siempre he sido un poco iluso. Y hasta aquí el especial cariño que le tengo al tema del vinagre de manzana, ahora viene el desencuentro.

El caso es que el otro día una conocida me preguntó por el vinagre de manzana como elemento adelgazante (es decir, que siguen dando guerra). No es que ella se lo crea, ni necesitara saber si verdaderamente funciona a través de mi opinión, ya está convencida de ello aunque solo sea por el marco y manera en la que se publicita.

No obstante, no todo son cápsulas de vinagre de manzana, también hay quien propone usar este aliño diluido en agua y con ello promocionar el adelgazamiento. Así, no hace mucho tiempo pudimos constatar este escrito en una conocida publicación semanal en el que se refleja como se pueden sacar las cosas de contexto a pesar de toda la NO evidencia al respecto de las propiedades adelgazantes del vinagre. Se hizo así poneinedo en alza este estudio de 2009 (Vinegar intakes reduces body weight, body fat mass and serum triglyceride levels in obese Japanese subjects*) y haciendo aquello a lo que tan acostumbrados estamos: descontextualizar el actual conocimiento que se tiene sobre una materia en concreto y coger solo aquellos estudios y artículos que afirman aquello que queremos oír o de lo que queremos escribir. Lo más curioso de este tema es que el estudio en cuestión realizado con 175 pacientes y durante 3 meses, efectivamente contrastó una diferencia leve pero significativa en el adelgazamiento entre los que tomaban vinagre y los que no y además de forma dosis dependiente. Y digo solo vinagre y no “vinagre de manzana” porque esta variedad fue elegida solo por su mejor tolerancia en cuanto al sabor, no por sus milagrosas y únicas propiedades. Así, los autores del estudio hicieron descansar una gran parte de los resultados no al hecho de que fuera vinagre de manzana sino a que fuera simple y llanamente vinagre. De todas formas esas diferencias significativas en cuanto a la pérdida de peso entre quienes tomaban y no tomaban vinagre poseen una escasa relevancia clínica. Para que te des cuenta, tras tres meses de estudio la media de pérdida de los que más adelgazaron (y que más vinagre tomaron) fue de 1,9 kg, frente al grupo que tomo la mitad de la dosis y que perdió una media de 1,2 kg o el grupo control (que no tomó vinagre) y que ganó una media de 0,4 kg. Además, tras 1 mes de haber acabado el estudio las diferencias eran apenas perceptibles entre los tres grupos ya que en aquellos que habían perdido peso (y poco) lo habían recuperado prácticamente todo.

Así, el resumen al respecto de la cuestión adelgazante del vinagre es que solo existe un único estudio serio y de calidad a priori aceptable que haya reflejado una pérdida, muy modesta, de peso con su uso. Además, el hecho de que haya sido con vinagre de manzana parece más un hecho circunstancial que trascendental. Es decir, una evidencia muy escasa como para hacer grandilocuentes artículos y recomendaciones al hilo del vinagre de manzana.

Tal es así que a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria también se le ha preguntado su opinión al respecto de si podría decirse o hay datos que apunten hacia que la ingesta de vinagre de manzana podría ser un elemento que ayudara en algún sentido al control del peso. La respuesta (sé que te la estás imaginando) fue que no, redactada en 2011 al modo y manera que ya conocemos:

En base a la evidencia disponible no se puede establecer una relación de causa y efecto entre el consumo de vinagre de manzana y el control del peso.

Sin embargo, ya lo ves, a día de hoy siguen siendo frecuentes no ya solo la publicidad de este tipo de productos milagro, sino al mismo tempo la labor, ¿desinteresada? seguro desinformada, de algunos profesionales del periodismo que dicen de sí mismos ser expertos de referencia en temas de nutrición.

Supongo que si después de tanto tiempo entre nosotros del vinagre de manzana (al menos 11 años) y de tantas otras zarandajas, hubiera demostrado al menos un mínimo efecto coadyuvante en la pérdida de peso, a estas alturas sería un clamor conocido por todo el mundo en vez de estar relegado, como le corresponde, a la ignominia de formar parte de ése selecto grupo de productos milagro cuyo éxito real tan solo depende de la credulidad y desesperación de algunas personas.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interese consultar:

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*Nota: lo siento por el enlace pero no hay forma que de que redireccione de la forma correcta al estudio completo. En cualquier caso se puede consultar (espero) en la página de la publicación

Imagen: Phongnguyen1410 vía Wikimedia Commons

Piensa en una enfermedad… ¿ya? Puedes culparle al gluten

Panes variosLa actual fobia hacia el gluten está alcanzando el paroxismo en Estados Unidos y, como bien sabes, tal y como suelen suceder estas cosas, nos salpicará… o a lo mejor peor, no solo nos salpicará la estulticia norteamericana en este sentido, sino que nos ahogaremos en su gluteínico y absurdo maremoto. Ya tenemos algunas muestras en nuestro entorno.

Es posible que algo haya llegado hasta tus oídos. El origen de esta manía superlativa e injustificada hacia el gluten tuvo un detonante bien conocido hace tres años cuando se publicó un libro de adelgazamiento al uso (al uso de las tonterías a las que nos tienen acostumbrados este tipo de libros) titulado Wheat belly, escrito por el cardiólogo William Davis, y que viene a traducirse más o menos como “Barriga triguera” aunque en España se ha publicado como “Sin trigo, gracias”. Su portada ya nos avanza un estribillo bastante común en esta clase de libros: “Aléjate del trigo, pierde peso, y rencuéntrate con la salud”. Qué bonito, qué sencillo… qué chorrada.

Este detonante literario no hizo sino aprovechar la ola de una creciente corriente anti gluten y anti trigo que se venía gestando desde hacía unos pocos años atrás en Estados Unidos. Digamos que el tal médico lo único que hizo fue aprovechar esa ola y surfearla al modo y manera que algunos médicos tienen de interpretar la salud, es decir, aprovecharse sin fundamento científico alguno (o apenas fundamento) de una tendencia en aumento y con ello forrarse (supongo) vendiendo su obra.

Buena prueba de la magnitud de esta fiebre anti gluten la puedes encontrar en este ensayo que hace pocas semanas dedicó con todo lujo de detalles el conocido medio The New Yorker a la cuestión del trigo y del gluten. El artículo es largo y está en inglés, pero de verdad te recomiendo que le dediques un tiempo porque es francamente esclarecedor de hasta donde está llegando esta absurda moda en la que hasta la comida para perros se ha sumado a la corriente sin gluten.

Y es que la cuestión ha dado un salto mortal con la publicación de estas obras. Hasta el punto no ya de obtener mejores digestiones cuando lo que se come no contiene gluten (algo que no tiene el menor sentido más allá de la población celiaca o con sensibilidad al gluten no celiaca), sino que además en la actualidad se le está culpando a este elemento de una cantidad importante de diversas enfermedades y situaciones metabólicas y neuropatológicas que van desde la artritis, la diabetes o el asma, hasta la esclerosis múltiple y la esquizofrenia pasando por el autismo (entre muchas otras)

El tema, desde un punto de vista crematístico no tiene desperdicio… da escalofríos el saber (según The New Yorker) que hasta un tercio de la población adulta norteamericana manifiesta estar intentando reducir el gluten de su dieta. En esta paranoica búsqueda de la excelencia libre de gluten se estima que en 2016 el mercado estadounidense de los productos sin gluten genere unas cifras de venta cercanas o superiores a los 50.000 millones de dólares. Para que puedas poner esta cifra en contexto baste decir que esta cifra de ventas será el doble que la generada en 2011 por esta gama de productos; o conocer que en 2013 la venta de suplementos dietéticos y vitaminas se cuantificó “solo” en unos 26.400 millones de dólares.

¿Hay pruebas que sustenten las propuestas antigluten?

La verdad es que ninguna, al menos entre las serias. Sí que es cierto que en concreto el médico William Davis, el autor de Wheat Belly, es especialmente prolijo en citas bibliográficas para aportar credibilidad a sus argumentos. Sin embargo, descontextualiza las conclusiones, las toma a medias (solo la parte que le interesa) o basa sus recomendaciones en estudios de escasa calidad (habiendo otros que con más calidad sostienen lo contrario y que casualmente se olvida de citar). En sentido contrario ya hay quien le ha dedicado a su obra un análisis pormenorizado desde un punto de vista serio y de las evidencias. En este documento, Wheat Belly: An Analysis of Selected Statements and Basic Theses from the Book, (Un análisis de las principales sentencias y tesis del libro “Barriga triguera”) los autores de la Universidad Saint Paul, le dan un “repasito” a los planteamientos de este médico viniendo a decir lo que ya sabemos y que de alguna manera conté en esta entrada: No sin pruebas… y tampoco con pruebas “retorcidas” o sesgadas.

En mi opinión se trata de una moda buenrollista más. Así, este posicionamiento implica más la adopción de una cierta postura “en la onda” o estilo que de vida “guay”, que un verdadero cambio dietético conducente a una mejora en la salud. Cambio dietético que salvo lo ya apuntado no tiene además ninguna justificación científica y que además solo puede permitirse una élite ya que el precio de los alimentos sin gluten son, habitualmente, más caros que sus homólogos con gluten. Una injusta situación en especial para los celiacos que ven como se frivoliza con sus circunstancias.

Por el momento, ya lo ves, con este panorama se podría parodiar la canción de Michael Jackson y sus cuatro hermanos, Blame it on the Boggie (Échale la culpa al Boggie) y modificar su estribillo (traducido) tal que de esta manera:

  • No culpes a los rayos del sol
  • No culpes a la luz de la luna
  • No culpes al hecho de que sea un buen momento
  • Échale la culpa al boogie gluten

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Imágenes:  Apolonia vía freedigitalphotos.net

 

Empresas multinivel cuyo negocio está centrado en la suplementación nutricional: no molan

PirámideLos negocios multinivel están pegando fuerte últimamente. O al menos así parece cuando entre otros indicadores, una corporación televisiva les dedicó un espacio bastante crítico hace pocos días, en concreto se pudo ver en La Sexta dentro del programa “Equipo de investigación” (el enlace requiere de registro previo, también puedes empezar con este enlace tirando del hilo de youtube). El nombre del programa, el objeto principal de su razón de ser, ya adelanta qué se puede esperar en cada espacio. En él se suelen traer a colación asuntos o temas turbios, o cuando menos poco claros con más incertidumbres que certezas… de otro modo nada habría que investigar.

No estoy muy puesto en este tipo de negocios, siempre me han dado un tanto de yuyu. Vamos, que nunca han inspirado mi confianza. Es más, por lo que de ellos conozco, su imagen es, para mí, entre mala y opaca con unos importantes tintes sectarios. Pero como digo es mi opinión en lo que respecta a su sistema de negocio. En resumen, supongo que lo conoces, el marketing multinivel es una estrategia de venta en la que los vendedores obtienen beneficios no solo por las ventas que ellos mismos generan sino también por las ventas realizadas por otros vendedores que forman parte de su estructura organizativa, es decir de los vendedores (distribuidores) que ellos mismos han ido reclutando. Guste o no guste, creo que se trata de un negocio de estructura piramidal, en la que solo unos pocos consiguen ganar dinero y otros muchos suelen palmarlo. Pero no estamos aquí para hablar de “negocios” sino del objeto de su negocio, de lo que venden y de lo que, a mi juicio es aun peor… de quién vende y cómo vende.

De todas las empresas multinivel conocidas, las más famosas centran su negocio en la venta y distribución de suplementos nutricionales, y lo hacen a partir de una red de vendedores que no tienen, al menos no se les exige, ni la más mínima de las formaciones oficialmente reconocidas. No digo ya sanitaria, sino de ningún otro tipo. Cualquiera, en base a su formación académica puede formar parte de estas estructuras empresariales y de este modo pautar, recomendar, aconsejar… la ingesta de este u aquel suplemento nutricional.

Mi opinión al respecto de los suplementos nutricionales es más que conocida cuando su uso se circunscribe en una especie de “barra libre” para todos. O cuando a partir del temor infundado se hace creer al incauto (a cualquiera) que su salud ya no solo pende de un hilo sin esa suplementación sino que además con ella, con sus productos, se asegura una adecuada ingesta de todos esos nutrientes, sean esenciales o no. En otro orden de “beneficios”, la recomendación de este tipo de productos hace creer al futuro comprador en unas supuestas mejoras en su actividad física o, llegado el caso, en la mejoría de la salud afectada (o no) con una verdadera enfermedad o trastorno. Por no hablar de sus recurrentes, e inútiles, productos enmarcados en la pérdida de peso o adelgazamiento. Para conocer mi opinión acerca del habitual mal uso de los suplementos, te recomiendo que eches un vistazo a estos post:

Pastillas (2)

El colmo vamos, se trata de vendedores / distribuidores / prescriptores sin mayor formación que empujan a otra gente para que compre unos productos que maldita la falta suelen hacer y usando para ello el siempre peligroso ariete de la salud: con sus miedos, el buenrollismo, la excelencia de la calidad de los productos, los años que llevan implantados haciéndolo, los millones de personas que están encantadas y han dado un giro de 180º a sus vidas gracias a esos productos, lo barato de lo innecesario (aunque el incauto no lo sepa), etcétera.

Y es que por muy barato que sean estos suplementos, terminan siendo carísimos cuando:

  1. No hacen ninguna falta (tal y como suele suceder en realidad) y;
  2. La posible solución a una deficiencia real tiene una mejor solución que la pretendida suplementación con pastillitas, bebedizos y cremitas. En nuestro entorno no existe la buena suplementación que parchee una mala alimentación.

Estas empresas multinivel con Herbalife, Amway y 4life, entre otras y como cabezas visibles de un negocio muy mal entendido desde mi perspectiva, tienen tres puntos turbios destacables y más que cuestionables:

El primero es el tema que menos me preocupa para los fines de este blog sobre nutrición, me refiero al del negocio en sí. Tómese por ejemplo el caso de este inversor bursátil, William Ackman, quien al parecer se ha propuesto acabar con Herbalife desde un punto de vista estrictamente económico apelando a la legalidad de su planteamiento de negocio. Según el medio BBC, Ackman ha apostado 1.000 millones de dólares para que las acciones de Herbalife se desplomen. El argumento de Ackman es que Herbalife es una firma con un esquema piramidal y una “empresa criminal”.

El segundo es el del uso de su objeto de venta en la mayor parte de los casos, es decir, los consabidos suplementos, que utilizando a personajes famosos (muy famosos en ocasiones) hacen creer a los potenciales consumidores de la existencia de una necesidad realmente inexistente. Y todo ello usando como prescriptores directos de esos productos a personal no cualificado… lo que nos lleva al último punto.

El más que posible intrusismo profesional de personas que con más perspectiva comercial que sanitaria se dedican a pautar suplementos y patrones alimenticios cuando esa labor, opino, no les corresponde. Ni de lejos. Para que te hagas una idea, el otro día una buena compañera dietista-nutricionista me paso esta información que puedes ver a continuación.

Herbalife_cursos

Tal y como se aprecia, se ofrece la posibilidad de asistir a un taller de “nutrición correcta”… a impartir por los “distribuidores” de Herbalife (los reputados y formados distribuidores de Herbalife). Sí, no pone por ninguna parte que pertenezcan a esta empresa, pero compara este cartel actual de España, sus propuestas “formativas”, y esta otra oferta formativa de una distribuidora argentina de Herbalife de 2010… casi, casi, clavadito. Y, por otra parte, mi informante así me lo asegura.

Al mismo tiempo para que salgas de dudas si estos distribuidores / vendedores / prescriptores traspasan la delgada línea del intrusismo de las profesiones sanitarias… échale un vistazo a este cuaderno de campo para la intervención con cada cliente (a partir de la página 9).

Acabo con el título: estas empresas no molan nada. Ni un poquito.

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Nota: quiero agradecer a Lidia Folgar (@Lidia_Folgar), Pablo Zumaquero (@pzjarana) y la Dra. Valdez (@tu_endocrino) sus aportaciones para la realización de esta entrada.

Imagen: Stuart Milessixninepixels vía freedigitalphotos.es

Los tratamientos fraudulentos contra el ébola salpican a las cuestiones nutricionales

ÉbolaLa realidad de la expresión “a río revuelto ganancia de pescadores” se pone de manifiesto cada vez que una crisis golpea nuestra existencia y, en este sentido, las cuestiones nutricionales no son una excepción.

Recientemente estamos siendo testigos de algunas opiniones vertidas en no pocos blogs en las que se manifiesta que la epidemia de “ébola” no es sino un nuevo montaje de las autoridades sanitarias, y que lejos de tratarse de una infección vírica de difícil tratamiento hay a quien no le tiembla el pulso al asegurar que el ébola se podría tanto prevenir como curar con éxito a partir de distintos remedios alternativos, entre ellos: el café, la soja fermentada, el veneno de araña homeopática o la vitamina C. Sí, has leído bien “veneno de araña homeopática” y no “veneno homeopático de araña”, es decir, según estos señores debe de existir alguna especie de “araña homeopática”. Curioso.

Pues bien, más allá de la hilarante proposición de lo de la araña (o de lo homeopático) y sin olvidar otras propuestas alternativas como el uso de soluciones con nanopartículas de plata tenemos que al parecer algunos proponen una solución nutricional a la epidemia del ébola: café, soja y mega dosis de vitaminas C y D (muchas veces administrados estos últimos por vía intravenosa).

En este contexto, la administración norteamericana para el medicamento y los alimentos, la conocida como FDA, ha emitido una declaración en la que advierte que desde que el brote de ébola estalló en África Occidental, la FDA ha recibido y atendido numerosas denuncias de consumidores al respecto de diversos productos que afirman ya sea prevenir el virus o bien tratar la infección; y hace destacar que a día de hoy, no hay ninguna vacuna ni medicamento, ni tratamiento que hayan demostrado de forma universal prevenir o tratar el ébola. Aunque sí se están formulando vacunas y tratamientos experimentales contra el virus, estos productos de investigación se encuentran en sus primeras etapas de formulación, y por tanto su seguridad y eficacia no han sido examinadas del todo. Además que, ciñéndonos al cuerpo legislativo estadounidense (y al europeo), los suplementos dietéticos no pueden afirmar que previenen o curan enfermedades.

Por estas razones, esta agencia insta a los consumidores que hayan visto estos productos fraudulentos o estas falsas afirmaciones al respecto de curación o prevención del ébola a que los denuncien ante la FDA.

Como no cabía esperar de otro modo, esta declaración de la FDA advirtiendo sobre remedios fraudulentos para el tratamiento y prevención del ébola ha sido observada por algunos como una forma más de darles la razón en su conspiranoico planteamiento de la realidad. Teniendo en cuenta su opinión referente a que el ébola puede ser un negocio en tanto en cuanto las autoridades sanitarias controlen “la solución”, la declaración de la FDA no haría sino ratificar los postulados más delirantes en el momento que las autoridades sanitarias se empeñan de acallar cualquier tratamiento que alejado de la medicina “ortodoxa” pudiera hacerles polvo el chanchullo.

Ni que decir tiene a estas alturas del cuento que el estado nutricional de un individuo condiciona en no poca medida la posibilidad de verse afectado por una infección incluida la del ébola. Pero de ahí a afirmar sin ningún tipo de duda que el ébola puede controlarse a partir de maga dosis de algunos nutrientes o alimentos no hace sino volver a poner de manifiesto los pocos escrúpulos de algunas personas a la hora de sacar tajada de la situación de indefensión de algunos ciudadanos. Bien sea por su precaria situación socioeconómica, o bien a la hora de jugar con el miedo comprensible de quién habita en una zona de alto riesgo de contaminación en la que el alto nivel de formación no es precisamente una de sus características.

Para más dudas sobre el ébola me ha parecido especialmente interesante este enlace a la web de la OMS en el que aborda alguna de las preguntas más frecuentes sobre esta enfermedad, así como su propia hoja informativa:

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Imagen:  David Castillo Dominici vía freedigitalphotos.net

Nutrición-área 51: NIDORA®, cuando creías que ya lo habías visto todo

Hadas-magia

Pues eso, cuando uno creía que ya estaba escarmentado y que nada más disparatado que aquello que ya conoce, y que no es poco, aparece en el rutilante negocio en la industria del adelgazamiento el enésimo cuento adelgazante. Se llama NIDORA® y desconozco el origen de su nombre.

¿Qué es NIDORA®?

Según la página web original que lo promociona…

“NIDORA® es un sistema para perder peso creado por un profesional de medicina y clínicamente probado”

Su sistema de funcionamiento no puede ser más sencillo, de nuevo según sus promotores,

Espolvoree NIDORA® en su comida y comerá menos, se sentirá lleno más rápidamente y perderá peso de manera natural.

Es decir, nos pretenden hacer creer que se trata de unos “polvos” que esparcidos generosamente a modo de salero por encima de aquello que se vaya a comer se genera en el comensal una más rápida activación del control del apetito, de forma que se termina comiendo mucho menos que si no se usaran estos “polvos mágicos”. Vaya, que han descubierto, como muchos otros, la piedra filosofal del tratamiento adelgazante y nosotros sin enterarnos. Bueno, sin enterarnos por los canales ortodoxos sobre este tipo de descubrimientos con incalculables dimensiones prácticas… de ser cierto, claro.

Ya sé lo que estás pensando, y no, no se trata de espolvorear sobre tu comida un producto que aporte a lo que vas a comer unas características desagradables en plan “aroma a culo de mofeta”, ¿te acuerdas (Mujer consigue adelgazar porque la comida le huele a mierda y vende su sistema)? No, según la web a partir de la cual se vende, NIDORA® basa su funcionamiento en un proceso científico extremadamente sencillo. Dice que…

Mientras comemos, los receptores del olfato y del gusto envían mensajes al cerebro, que libera ciertas hormonas para indicar al organismo que es el momento de dejar de comer. Al intensificar el olor, NIDORA® acelera la activación de la sensación de saciedad, por tanto, ¡usted come menos e ingiere menos calorías! Como NIDORA® funciona con los impulsos naturales del organismo, en lugar de contra ellos, no hay sensación de hambre ni de ansiedad.

Si interesante es su sistema de funcionamiento lo que no debes de perderte son las promesas con respecto a sus beneficios, es decir, la magnitud del adelgazamiento por unidad de tiempo. Pues fíjate, cerca de 15 kilos en seis meses… sin dieta, sin restricciones, sin ejercicio, de forma natural, placenteramente, sin efecto yo-yo… como te digo la piedra filosofal del adelgazamiento.

Por si no lo has entendido te lo vuelven a explicar en este ilustrativo video. Prodigioso el cálculo que hace de las calorías perdidas.

¿Y qué contiene NIDORA® para obrar semejante prodigio?

No me extenderé: Maltodextrina (sin gluten, aclaran); fosfato tricálcico; sílice; soja (lecitina de soja) y saborizantes naturales y artificiales (que por cierto no concreta). Los puedes consultar en este enlace. Me imagino tu próxima pregunta ¿hay algún dictamen favorable al respecto de cualquiera de estos ingredientes, solos o en sabia combinación, que certifique sus propiedades a la hora de fomentar la saciedad y por ende facilitar el adelgazamiento? Estoooo…

¿La pregunta es broma, verdad? No, ni nada que se le aproxime ni remotamente.

¿Cuántos estudios hay que certifiquen su eficacia?

Cero pelotero. Bueno en realidad, al parecer hay uno: aquel que el fabricante dice tener o haber hecho y que no figura por ninguna parte. Y conste que habla de él (puedes consultar en este enlace) con una pomposidad que le deja a uno con la boca abierta:

Ningún otro sistema para perder peso ha logrado resultados clínicos tan elocuentes. Durante 6 meses, 1000 mujeres y 1000 hombres espolvorearon cristales aromatizados pero sin sabor en todo lo que comieron. En cada porción de comida, en cada pequeño bocado, en cada cuenco de cereal y en cada copa de helado… Ninguna de estas 2000 personas sabía si estaba ingiriendo el producto (NIDORA®) o si estaba ingiriendo un placebo, sólo los investigadores lo sabían. A 100 personas de las 2000 no fue suministrado el producto, en su lugar recibieron un placebo. Ellos tampoco sabían lo que se les estaba suministrando. Además, a los participantes no se les pidió de cambiar su dieta normal y/o programa de ejercicios.

[…] Las 1900 personas que tomaron parte en el estudio clínico como grupo de prueba y completaron el programa perdieron una media de 15 kg. Los participantes llegaron a estos resultados sin seguir un régimen especial de ejercicios y/o dieta. Los 100 del grupo de control perdieron una media de solo 1 kg.

¿Y quién es ese Dr Setephen Hill, neurólogo de renombre, que avala el sistema?

No lo sé, lo he buscado por todas partes y lo único que he encontrado es esta elocuente web, “estática” donde las haya, para dar fe de su persona. Y espera que aún falta lo mejor.

En esta página web del sistema se afirma literalmente que NIDORA® no es un complemento dietético, así pues aquí en España no se le debería aplicar el Real Decreto 1487/2009 relativo a esta clase de productos y a la que se aspiran adscribirse todos los vendedores de martingalas adelgazantes (café verde, té del mismo color, faseolamina, extracto de pimiento…). No, estos pasan olímpicamente del RD 1487/2009 y dicen no definirse un complemento dietético. Así pues, con el escogido ramillete de la legislación que uno domina, lo único que se le puede aplicar es el RD 1907/1996, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria… ¿y qué hacemos al aplicárselo? Pues contrastar que difícilmente otro producto de estas características reúne tantas irregularidades como lo hace el NIDORA® de marras. Según este RD está expresamente prohibido:

  • Que sugieran propiedades específicas adelgazantes o contra la obesidad: Incumple (jajajaja)
  • Que pretendan una utilidad terapéutica para una o más enfermedades, sin ajustarse a los requisitos y exigencias previstos en la Ley del Medicamento y disposiciones que la desarrollan: Incumple
  • Que proporcionen seguridades de alivio o curación cierta: Incumple
  • Que utilicen como respaldo cualquier clase de autorizaciones, homologaciones o controles de autoridades sanitarias de cualquier país: Incumple (menciona a la FDA)
  • Que pretendan aportar testimonios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo: Incumple
  • Que atribuyan a los productos alimenticios, destinados a regímenes dietéticos o especiales, propiedades preventivas, curativas u otras distintas de las reconocidas a tales productos conforme a su normativa especial: Incumple
  • Que utilicen el término natural como característica vinculada a pretendidos efectos preventivos: Incumple
  • Y, en general, que atribuyan efectos preventivos o terapéuticos específicos que no estén respaldados por suficientes pruebas técnicas o científicas acreditadas y expresamente reconocidas por la Administración sanitaria del Estado: Incumple

Pues bien, ahí lo tienes, NIDORA®, un producto milagro como la copa de un pino que, según mis fuentes está en este momento en el candelero de muchas de esas tiendas conocidas como herbolarios. Un ejemplo paradigmático de lo que menos necesitamos en el terreno de la obesidad, accesible en nuestro entorno y por lo que sé, nuestras autoridades sanitarias mirando para otro lado. Así no hay forma.

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Nota: quiero agradecer a Mireia Gimeno (@mireiagimeno) sus aportaciones e interés para la realización de este post

Imagen:  Stuart Miles vía freedigitalphotos.net

OPSON: operaciones policiales internacionales tras el fraude alimentario

PolicíaNuestra sensibilidad aumenta a cada momento en todos aquellos temas que implican tanto una violación de la seguridad alimentaria con respecto a los estándares asumidos, como al fraude también alimentario. Aunque son diferentes, infracciones en la seguridad de los alimentos y el fraude, en no pocas ocasiones, el fraude también se acompaña de un menoscabo en la seguridad alimentaria y con él un mayor riesgo para la salud. En los últimos tiempos hemos sido tristes testigos de no pocos ejemplos en los que esa seguridad se ha vulnerado y con ella se ha puesto en jaque en cierta medida la salud del consumidor.

Pero el fraude alimentario, como tal, es otra cosa. Se trataría de la falsificación del alimento un gato por liebre a la vieja usanza o, más en nuestro tiempo, darte un aceite de calidad inferior etiquetado como de calidad superior y así con cualquier producto: jamones, caviar, chocolate, vinos… sea el que sea. Lo conocemos con los top manta en forma de relojes, bolsos, cinturones, etcétera que lucen a la vista una marca y una calidad que en realidad son, por lo general, una castaña.

Pues no sé si lo sabes pero hay mucho de este fraude. Hasta el punto que desde hace cuatro años Europol e Interpol dedican un programa específico en varios países europeos para atajar este delictivo negocio que al parecer va en alza y que genera jugosos beneficios. Se llaman Operaciones OPSON y se trata de una iniciativa conjunta entre Europol e Interpol para desarticular redes de fabricación, distribución y venta tanto de alimentos y bebidas falsos como de aquellos de baja calidad. La primera operación OPSON tuvo lugar en 2011 y en ella participaron 10 países. La implicación internacional va en aumento y en la OPSON III (2013) participaron 31 países (18 Estados miembros de EU). Así, durante un mes, se notificaron 8.660 inspecciones, 1.813 casos y 103 sospechosos. En total se incautaron o retiraron del mercado, 5.661 toneladas de alimento, 681.000 mil litros de bebidas y cerca de 255.000 artículos. Imagina… si esto es lo que se pilla, qué es lo que habrá. Me gustaría saber si los responsables policiales tienen alguna estimación al respecto de a qué porcentaje de las mercancías ilegales alcanzan sus incautaciones.

En lo que respecta a España en concreto, la implicación de la Guardia Civil desde el inicio, 2011, ha sido destacada. Así en la OPSON III, la del año pasado la Guardia Civil sancionó 1.663 infracciones administrativas, se detuvo a 25 personas y se incautaron 500 toneladas de alimentos y 400.000 mil litros de bebidas; y la planificación de la OPSON IV, la de este año, se ha realizado en España.

Para finalizar me gustaría trasladar a nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del estado un par de comentarios. El primero referente a la escasa divulgación de los nombres, marcas y puntos de distribución donde se cometen estas fechorías; opino que con independencia de que el atropello se cometa con un determinado producto o marca, los consumidores deberíamos estar más al corriente de los resultados de estas operaciones para sancionar con nuestras acciones (de no compra) aquellos establecimientos que incurren en falta. Y la segunda; he comprobado que a lo largo de las tres operaciones OPSON llevadas a cabo hasta la fecha, el trabajo de campo se realiza en el último mes del año respectivo… ¿no sirve este modus operandi, el suyo el de los buenos, para dar pistas a los malos de cuándo han de cuidarse más?

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Nutrición-área 51: La dieta bulletproof (o dieta “indestructible”)

Bala manzana

No me digas que el nombrecito de la dieta de marras no es molón… la dieta a prueba de balas (bulletproof) o como yo me he tomado la libertad de adaptar: la dieta indestructible, que a fin de cuentas es un poco el mensaje que subyace cuando se utiliza esta expresión inglesa.

Adelanto también que me da un poco de pereza y malagana cuando, una vez más, toco estos temas de las dietas populares, de moda… o más llanamente, milagrosas. El caso es que esta en concreto apenas ha salido de su país de origen, Estados Unidos (pero me da la sensación que amenaza hacerlo) y al traerla hoy a portada sé que corro el riesgo de que, diga lo que diga, habrá a quién le sirva de punto de partida para “probar” la enésima bobada (cara)… y eso es lo que me da pereza y desespera; pero bueno, correremos el riesgo.

¿Cómo nace la dieta bulletproof?

Este planteamiento dietético surge de la imaginación y experiencia unipersonal de un tal Dave Asprey, inversor en tecnología, que afirma de sí mismo haber invertido más de 15 años y 300.000 dólares para “hackear” (burlar o piratear) su propia biología y de este modo conseguir: perder más de 45 kilos; aumentar su cociente intelectual en más de 20 puntos; rejuvenecer su edad biológica y; dormir de forma más eficiente y por lo tanto “perder menos tiempo” al hacerlo. Y todo ello gracias a su sistema dietético. Solo. Y digo solo porque además se jacta de conseguir todo ello, en especial lo de la pérdida de peso, sin la necesidad de hacer demasiado ejercicio (en realidad nada) y lucir un desarrollo muscular cuando menos “interesante”: no tiene desperdicio el tomar nota de las condiciones que, según su autor, han rodeado las circunstancias de la foto en el anterior enlace:

  • Durmiendo menos de 5 horas al día de media en los dos años previos;
  • Sin hacer en ese tiempo apenas ejercicio físico alguno salvo 4 sesiones de yoga y poco más; y
  • Comiendo una media de entre 4000 a 4500 kcal al día.

Según el autor se trata de “reconectar” la mente con su biología más corpórea y para enseñarte a hacerlo y que sepas comer con tal fin ha sacado a la venta su método en forma de libro y una panoplia importante de suplementos dietéticos y otras zarandajas entre las que se incluye una manta “de inducción” inductora (valga la redun-dun-dancia) del sueño para dormir de forma más efectiva (50$). Pero espera, aún hay más que diría superratón, entre sus sandeces propone el uso de unos “chistófanos” (que él comercializa, claro) para eliminar la “electropolución” de tus aparatos electrónicos y con ello aliviar ciertos síntomas tales como dolores de cabeza, problemas de concentración, pensamiento confuso, agitación, fatiga y estados depresivos (99$). Por si te vas de viaje también te ofrece la posibilidad de hacerte con un travel-kit a un poco módico precio, 49$. Y la cosa continua, no te creas: neuro-optimizadores a razón de 5.500$ de vellón que incluye el antivirus Norton 360 (… y por ese precio podría incluir hasta una Thermomix); una bombilla que facilita la secreción de melatonina (esto, mira, solo cuesta 15$); un “focalizador” cerebral por tan solo 600 pepinos… ¿que no sabes para qué sirve un “focalizador” cerebral? Pues es fácil: te lo colocas en donde procede, la cabeza, y te ayudará según Dave Asprey a tomar decisiones más lúcidas, a mejorar tu atención, a pensar con más claridad, a desarrollar tu memoria, a controlar tus emociones y cosas por el estilo (qué querías que hiciera… ¿milagros?). Y hay más, pero yo no tengo más ganas de seguir. Así que si estás interesado te invito a que visites su shop-web cuajada de cachivaches y suplementos varios.

¿En qué consiste la dieta bulletproof?

Si has llegado hasta aquí, reconócelo, las cuestiones dietéticas te traen al pairo, lo que tienes es ganas de echar unas risas más. El planteamiento dietético como tal es de traca… En esencia hay quien lo ha equiparado a una dieta tipo “paleo”… pero su creador va más allá y dice que su planteamiento, partiendo de ese inicio, es “aún mejor”: “Es más efectivo que los planteamientos paleodietéticos clásicos” apostilla… toma geroma…, del fuego a las brasas… o de Guatemala a Guatapeor… y con un par.

Con sinceridad, no me da la gana de comentar las sandeces dietéticas que este señor propone y que carecen de un nulo reconocimiento por parte de la comunidad científica y sobre las que no hay ni un ápice de literatura científica que corrobore sus postulados. Fiel a mi tradición crítica y para un mejor entendimiento, resulta más sencillo desacreditar un determinado planteamiento dietético fijándote en los “detalles” antes que en el meollo… digamos que se trata de seguir una estrategia más visual que conceptual: ¿Te imaginas al Barça o al Madrid saltando al terreno de juego con chancletas en una final de la Champions? Si eso suceriera, sabes bien que no son ni el Barça ni el Madrid, así que para qué demonios nos vamos a quedar para analizar “su juego”. No obstante, si quieres, tienes un resumen de las elecciones alimentarias que este sujeto invita a hacer para seguir su método aquí te dejo un enlace en el que se hace un ultra resumen de sus planteamientos. Como bien salta a la vista, aunque “su pirámide” tiene un pase (no me parece ni mucho menos lo peor) su forma de llevarla a la práctica contiene detalles en mi opinión absurdos… empezando por la glorificación de los productos ecológicos (y la criminalización de los transgénicos) y acabando por la promoción de un consumo desorbitado de “grasas buenas”… algo que podría estar alineado con otra matraca dietético-comercial que conocemos desde hace cerca de 20 años como es la dieta de la zona.

¿Cómo se va a dar a conocer probablemente?

Es probable que su asalto al viejo continente (ya se está produciendo en cierta medida) se propicie a partir de una de sus “armas” más aventadas: el café bulletproof o lo que es lo mismo un preparado a base de café ecológico, mantequilla idem y aceite de coco ídem (tranqui, Dave te lo proporciona todo en su tienda on-line libres de toxinas) con el que desayunar y abordar la fatigosa mañana que uno tiene por delante todos los días sin que las tentaciones, el hambre o el picoteo hagan mella en la voluntad de sus consumidores, además de proporcionar una energía asombrosa (si además te lo tomas en un vaso de precipitados como él hace en el vídeo en vez de en la típica taza el efecto se debe de multiplicar por 10)

En resumen

Pocas veces y con tanto descaro se promociona un sistema o método dietético (aunque incluye muchos otros elementos) con tanta parafernalia como para poderlo considerar un arquetipo de aquello que se conoce como dieta milagro. Su claro y único objetivo: hacer caja a base de decir y vender gili-memeces aprovechándose para ello de la crédula desesperación de algunas personas. Caer en sus redes supone dos claras consecuencias, seguro un menoscabo importante en la economía del incauto y muy probablemente un menoscabo en su salud. No me extrañaría que en la próxima edición ilustrada del DRAE la entrada “cantamañanas” trajera una foto de Dave Asprey.

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Imagen:  vectorolie vía freedigitalphotos.net

Distribución de carne en mal estado en China y la “Fast Food Nation”

Fast food nationSupongo que la noticia de la semana pasada en China a colación de la comercialización de carne podrida no te habrá dejado indiferente. De hecho nuestra susceptibilidad por estos temas ha subido bastantes enteros en los últimos tiempos y como tal supone una tendencia que va a seguir en alza tal y como señalé hace poco en este post (me refiero a la creciente preocupación, no al fraude, esperemos). Quizá no sea tanto que nuestra sensibilidad haya aumentado sino que en la actualidad la facilidad en la comunicación, en la llamada era de la información, nos hace llegar hasta nuestros oídos con mucha más celeridad y precisión este tipo de noticias alarmantes. La cuestión es que el hecho en sí es preocupante con independencia de quién se entere. Antes solo se alarmaban unos pocos y ahora se alarman muchos dado el impacto de los hechos en sí y lo vulnerables que nos hacen sentir cuando conocemos incidentes de este estilo. No es para menos, estamos hablando de lo que comemos y del resultado que sabemos bien puede tener sobre nuestra salud.

Por si acaso no te enteraste te lo resumo: hace unos pocos días un medio de comunicación de este país denunció publicamente de que la compañía alimentaria Husi de Shanghái procesaba y distribuía a sus clientes carne en mal estado, un importante problema agravado por una actividad fraudulenta en toda regla cuando se conoció que además se alteraban (en beneficio de esta empresa) las fechas de caducidad. Es decir, no se trata de un “error” en el procesado, de un incidente… no, se trata de mala baba en toda regla. Merece la pena destacar que no es solo una cuestión de “chinos” ya que la tal compañía Husi es a la vez una filial del grupo OSI de Estados Unidos.

El escándalo subió unos cuantos enteros cuando se supo que este productor/distribuidor proveía de carne y materias primas a grandes multinacionales de la conocida como fast food o cadenas de comida rápida, léase, McDonalds, KFC, Pizza Hut.

De este lamentable hecho yo sacaría dos lecturas. En primer lugar, ser conscientes que, de nuevo, son este tipo de cadenas de “restaurantes” y ese tipo de productos en donde se termina por materializar ese eslabón, el último, en el que el consumidor acaba por tomar contacto con esos alimentos corrompidos. Ya no estamos hablando de la mayor o menor idoneidad nutricional en el uso de este tipo de “restaurantes” y productos procesados, suponiendo que las materias primas estuvieran en un estado higiénico aceptable… es que además, no lo están; y el punto de distribución, de tu bandeja a tu boca, vuelve a ser ese tipo de productos y ese tipo de “restaurantes” que los distribuyen al comensal. Esto a su vez merece dos reflexiones: ¿acaso estas multinacionales de la comida rápida no tienen sus propios controles de calidad? Se supone que en este tipo de establecimientos se ha de hacer un control sanitario de las materias primas recibidas y, o bien se lo saltan a la torera, o bien los realizan y se saltan a la torera sus resultados. Y además, vuelve a poner de manifiesto que es precisamente en los productos más procesados (tal y como te comenté en esta y en esta otra entrada) en donde al consumidor se le pueden meter más goles. Parece que este tipo de productos (ya los adquieras en las típicas bandejas de tu supermercado o bien en este tipo de “restaurantes”) tienen todos los números para convertirse en una especie de vertedero de los alimentos de origen animal.

Tras la polémica, ya te lo puedes imaginar, las grandes cadenas implicadas han salido a la palestra pública para decir a voz en grito que ya han retirado de la venta aquellos productos procedentes de la factoría en la que ha saltado el escándalo. Ya podemos dormir tranquilos.

La segunda de las lecturas que vienen a mi cabeza es que este tipo de polémicas no son precisamente nuevas en este tipo de industria. Para nada. La actualidad trajo a mi memoria la (profética en este caso) película Fast Food Nation (“El país de la comida rápida”) de 2006 dirigida por Richard Linklater y basada en el libro homónimo de Eric Schlosser. En ella se entrelazan varias tramas, varias denuncias sociales para ser más concreto, pero el hilo conductor parte del encargo que recibe un directivo de una de estas cadenas de comida rápida (una hamburguesería) para desentrañar el problema que ha supuesto el encontrar en unos análisis una carga de E. coli, muy por encima de la permitida en el buque insignia de sus hamburguesas, la Big One. Lo que hay que descubrir en la película es el origen de esa mierda (tal cual, porque de eso se trata, se expresa uno de los dirigentes de la multinacional) en esas hamburguesas. Todo ello aderezado en la película con una importante denuncia social enmarcada en la inmigración ilegal, las precarias condiciones laborales de estas personas, el uso de drogas, etcétera. Todo un poema, tristemente real, a tenor de las habituales circunstancias. Este es su trailer.


El caso es que al final no he podido por menos que acordarme del fragmento de la peli en el que aparece Bruce Willis (Harry Rydell en la película) encarnando a un socarrón (por no decir cabronazo) intermediario entre la carne de los mataderos y de salas de despiece, y las multinacionales que finalmente comercializan ésa carne de dudosa salubridad. El muy cabronazo, ahora sí, mientras disfruta a dos carrillos de una espléndida Big One, con todo el carisma que un actor yanqui de pro lo puede hacer cerveza en ristre, le comenta al directivo encargado de encontrar el origen de la contaminación fecal (lo siento por el enlace en italiano, no lo he encontrado ni doblado ni en versión original):

Con sinceridad [aun suponiendo que efectivamente la carne esté contaminada] no sé dónde puede estar el problema. Se supone que la carne ha de ser cocinada… ¿no? Pues cocínala y asunto arreglado. [Además] No vamos a acabar a con la industria automovilística de Detroit porque cada año mueran más de 40.000 personas en accidentes de coche, ¿no? Así que, [no te des demasiado mal], todo el mundo tiene que comer un poco de mierda de vez en cuando.

Te lo traduzco… ¿que tu hamburguesa congelada (antes de cocinarse) contiene además de carne, caca de vaca? ¿Que tu hamburguesa congelada (antes de cocinarse) se cae al suelo y juegan al hockey con ella? No te preocupes, ésta habrá de pasar por la “higienizante” acción de la parrilla o del horno o de cualquier otra fuente de calor y asunto resuelto. Otra cosa será el día que este tipo de establecimientos se dediquen a hacer promociones de steak tartar… ahí la cosa cambiaría de forma importante. Ahora que caigo… no me importaría ver “disfrutar” a uno de los directivos de estas multinacionales delante de una cámara de esta sabrosa especialidad preparada con la carne de sus hamburguesas (tomada al azar, claro).

A mí de momento, y como ya vengo haciendo, no me pillarán en uno de estos “restaurantes”, ni comprando este tipo de productos en el supermercado salvo por causa de fuerza mayor. No me gusta demasiado la idea de no saber qué estoy comiendo y menos cuando una de las alternativas es tan escatológica. Ya sea cruda o a la plancha. Yo lo llamo principio de precaución.

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En Estados Unidos le cantan las cuarenta al Dr. Oz ¿para cuando en España?

Tim MinchinHace ya unos días la administración estadounidense, en concreto un panel de expertos del Senado, le puso las peras a cuarto al Dr. Oz, una figura mediática que cuenta con una alta popularidad a través de un programa de televisión en el que aborda cuestiones sanitarias desde una particular perspectiva. Antes de nada convine que te presente adecuadamente al Dr. Mehmet Oz (sobre el que, a pesar de lo facilón del tema, no voy a hacer ningún hábil calambur con su nombre)

Como te decía el Dr. Oz, médico y cirujano de verdad, es conocido por conducir un programa de televisión cuyo nombre ya dice bastante de la filosofía subyacente “El Show del Doctor Oz”. El show… nunca mejor dicho. En él se abordan temas médicos y de salud personal, y para ello hace una especial promoción de diversos recursos pertenecientes a la (mal) denominada medicina alternativa (recuerda este genial vídeo de Tim Minchin) y a través del sensacionalismo, crear no poca alarma social, como por ejemplo cuando señaló públicamente (con pruebas más que dudosas) que en los zumos de manzana había una cantidad de arsénico dañina para la salud. O cuando propuso una terapia para “curar” la homosexualidad.

Sea como fuere, el programa ha tenido bastante reconocimiento recibiendo premios Emmy, pero también premios Pigasus, tal y como te comenté en su día en esta entrada. No hace falta recordar el marco de los premios Emmy, pero quizá si el de los Pigasus que tienen por objeto el poner de relieve los fraudes más flagrantes en materia de “ciencia”. En concreto el Dr. Oz ha recibido dos de ellos,  por su inagotable promoción de la charlatanería médica y por promocionar las creencias paranormales y la pseudociencia.

Llamada al orden y comparecencia

Con este panorama como trasfondo, en el Show del Dr Oz se hace promoción de los más variados productos, muchas veces con el fin de abordar y tratar el tema de la obesidad y sus comorbilidades. De muchos productos ya te he hablado en este blog, se trataría de la cetona de frambuesa, el extracto de judía, la alcachofa, el té verde, el café del mismo color y demás zarandajas de similar calado (en la comparecencia se centraron en la cetona de frambuesa, en el café verde y en los supuestos efectos de Garcinia cambogia).

Tal es así que al parecer a la administración norteamericana se le debieron hinchar las narices (no como aquí que las tenemos al parecer de boxeador, las narices) y le llamó al orden pidiéndole responsabilidades ya que después de su verborrea promocional en los consabidos programas se alentaba a que no pocos vendedores de píldoras milagro hicieran su particular agosto vendiendo estas tonterías a diestro y siniestro utilizando además las palabras del Dr. Oz. como criterio de autoridad.

Te sugiero que eches un vistazo a este video en el que a modo de resumen se recogen los momentos más importantes de su comparecencia mientras una estelar Claire McCaskill, senadora norteamericana, apelando a la formación del Dr. Oz, se preguntaba cómo una persona con sus potenciales podía hacer este tipo de declaraciones sin fundamento al respecto de los productos milagro. Estas son algunas de las perlas que le dedicó:

“No entiendo como puede decir este tipo de cosas sobre esta clase de productos si usted sabe que no son verdad” [elocuente la senadora Claire McCaskill]

“Porqué teniendo como usted tiene esa estupenda habilidad comunicativa y al mismo tiempo la posibilidad de llegar a tanta gente usted se empeña en denigrar el programa de esa forma”[yo adopto a esta señora como madre]

“El único estudio científico que yo conozco que avala la eficacia del café verde es uno que se realizó en India que abarca a una muestra de 16 personas que recibieron dinero por parte de los laboratorios que producían el suplemento para someterse al estudio, al igual que su autor” [Creo que la senadora debe referirse a este estudio]

 “No le hemos llamado a comparecer en este foro para intimidarle o arremeter contra usted, le hemos llamado para hablar de un problema muy real referente a la crisis entorno a la protección del consumidor. Usted está involucrado en esa crisis, bien como parte de la solución en base a la política que aquí se ha hecho saber, o bien puede ser parte del problema” [A estas alturas ya no sé si adoptarla como madre o pedirle matrimonio]

El caso es que la comparecencia de este señor ha generado bastante polémica y debate en USA y no han faltado, no me extraña, las sátiras sobre su persona en los típicos programas late-night estadounidenses (imprescindible).

A modo de reflexión

Trataré de seguir la pista a este asunto con el fin de poderla contar ¿cambiará el Dr. Oz la línea editorial de su “show”, seguirá en sus trece, le volverán a llamar al orden, esta vez con algún tipo de sanción?

Sea como fuere está claro que en España se practica la misma o muy similar ignominia adelgazante-milagrosa con productos fraudulentos prometiendo y alegando beneficios que distan mucho de ser reales. Sin embargo, a diferencia de los Estados Unidos aquí nadie hace nada, al menos de forma pública, mientras productos sin el menor aval científico se venden por doquier, mientras se juega con la desesperación de las personas (y con su dinero), mientras determinados “laboratorios” se forran con esta vergonzosa práctica y mientras… como digo, NADIE hace NADA.

Nota: Con el fin de que esta colaboración no decaiga, más al contrario, vuelvo a agredecer a Guillermo Peris (@waltzing_piglet) sus aportaciones

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Imagen: RanZag vía Wikimedia Commons