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Test de intolerancias alimentarias totalmente intolerable (2ª parte): La máquina y su manual

Tal y como os adelanté al finalizar la entrada originalTest de intolerancias alimentarias totalmente intolerable” abundaría en detalles cuando tuviera más datos, y ya los tengo. Antes de continuar creo que es de rigor centrar un poco más el tema genérico de las “intolerancias alimentarias”:

El tema de la detección “masiva” de intolerancias alimentarias es bastante amplio y, al menos yo, no he encontrado ninguno que se salve de la quema tras observarlo a través del filtro de la crítica racional.

Como digo, son diversos los métodos que se pueden encontrar en el mercado que ofrecen una detección “generalizada” de intolerancias alimentarias a un número importante de alimentos. No obstante, existen dos grandes grupos de test de intolerancias en el mercado: Por un lado, los que requieren una muestra biológica (habitualmente sangre aunque a veces puede ser saliva con el fin de hacer un examen genético) y, por el otro los que no, es decir, los no invasivos. En este último grupo destacan los test que utilizan la “bioresonacia” (ya veremos en qué consiste esto) que son los más frecuentes en el mercado. Por tanto, quiero aclarar que tanto la actual entrada como la anterior hacen referencia a ese determinado tipo de test que pretenden cuantificar de forma masiva las intolerancias alimentarias utilizando la “bioresonancia” (sea lo que esta sea).

 

Así, en el mercado son diversas las empresas o franquicias que se dedican a ofrecer este tipo de “servicios” o que comercializan este tipo de “artilugios”. Entre aquellas que con mayor probabilidad se pueden encontrar en Internet están:

  • Test ELMA de intolerancias alimentarias.
  • Laboratorios Physan, SA. que llama a la prueba en cuestión como LAPHYTEST.
  • Sin embargo, por lo que a título particular he podido comprobar buceando en la red, es la empresa Nutri10 la que en la actualidad más recursos está poniendo encima de la mesa para promocionar la utilización de la “biorresonante intolerancia”. Aunque como digo, el test e incluso el aparato, es exactamente el mismo en todos los casos y está basado en la misma “tecnología”. Esta franquicia nombra la prueba como Nutritest.
  • Así mismo, la empresa Salvador Córdoba SL. es otra de las encargadas en comercializar este chistófano y lo nombra también como Nutritest. Este paralelismo a la hora de mencionar el test no debe llamar demasiado la atención cuando la relación entre Salvador Córdoba SL y Nutri10 parece bastante estrecha a tenor de algunas páginas de Internet destinadas al mundo de la franquicia, como por ejemplo en esta de aquí y en esta otra.

Esta última empresa mencionada se describe a sí misma en su web:

con una dilatada experiencia en el área de fabricación, importación, comercialización y distribución de maquinaria y productos de estética. Empresa líder en el área de micropigmentación […]

Es decir, comercializan un tipo de maquinaria y de productos que tienen una clara orientación hacia la “estética” y, al mismo tiempo también aparatos con un claro destino sanitario, o por lo menos, de los que se derivan consejos sobre salud. Por lo tanto se está, en mi opinión, mezclando churras con merinas o, en este caso, estética con salud.

Con el fin de poder analizar con mayor profundidad el trasfondo de este tipo de test que dicen ofrecer información concreta sobre un amplio conjunto intolerancias a cientos de alimentos al mismo tiempo y por el procedimiento de la “bioresonancia”, he tenido la fortuna de poder hacerme con un manual de instalación de una de estos aparatos, en concreto el que utiliza Nutri10.

El manual no tiene desperdicio y la verdad es que no sé muy bien por dónde empezar para ilustrar la sarta de simplezas e incongruencias que contiene. Incongruencias qué, muchas de ellas, se encuentran contenidas dentro del mismo texto (muchas de ellas repetidas textualmente, con sus correspondientes errores tipográficos y ortográficos en las páginas web de las otras empresas ya mencionadas). En el caso que nos ocupa, el de este manual, son 20 páginas más propias del profesor Franz de Copenhague en “Los inventos del TBO” que de un aparato de uso sanitario. Ante la imposibilidad de poder ilustrar todo el manual, como realmente me gustaría, solo puedo transcribir parte de su contenido.

 

Sobre el valor sanitario de la prueba

Tras su lectura lo primero que me he llamado la atención sobre el funcionamiento de esta prueba es cómo el propio manual afirma inicialmente que no es una prueba que diagnostica las intolerancias sino que sus resultados son un pre-diagnóstico (sin aclarar en qué consiste esto). Supongo que con el fin de que si un día la comunidad médica se le echa encima, tener algo a lo que asisrse en el momento de las posibles denuncias, sus juicios y demás:

“Ha de usar el test como PRE-DIAGNÓSTICO, aconsejando y orientando sobre las posibles intolerancias alimentarias”.

“Dada la actual fase de estudio de la comunidad científica con respecto a la intolerancia alimentaria, se considera y se acepta la poco difundida y útil experiencia de la acupuntura y del bio- test funcional de este tipo para proporcional una SOSPECHA DE INTOLERANCIA ALIMENTARIA”.

Llama poderosamente la atención esta presunta declaración de principios y que luego en el propio manual se diga que:

“El método incluye un equipo de electro-diagnosis en el cual la medición se logra de una forma rápida, indolora, eficaz y sencilla.

“El método es sumamente rápido y sencillo, no precisando ser un experto en bionergías y es extraordinariamente eficaz gracias a la alta sensibilidad del equipo”.

“Sistema de diagnóstico no invasivo, rápido, con resultados y aplicación inmediatos”.

Además, tras la realización del test y la adopción de las estrategias dietéticas fruto exclusivamente del informe que aporta el test, el manual dice lo siguiente:

“La mejora de los pacientes es casi inmediata a las dos semanas presentan mejorías que se consolidan a partir del mes, que es cuando recomendamos la siguiente consulta”

Sus avales

El manual y diversas páginas web acuden única y reiteradamente a mencionar este párrafo para garantizar el “funcionamiento” del sistema. Juzguen ustedes mismos:

Nutritest es un equipo desarrollado con la colaboración de la Cátedra de Técnicas Físicas de la Universidad de Bolonia (Italia) y testado clínicamente por la Facultad de Medicna de la Policlínica de Catania. Recomendado por el Dr. Rincivillo, profesor de Terapia de apoyo clínico y nutrición clínica”

Curiosamente el Dr. Rincivillo es tan conocido que para saber de muchas de las clínicas, centros de estética, peluquerías, etc. en las que se propone este sistema, conviene poner en el buscador de internet “Dr Rincivillo” y constatar que de las 20 entradas aproximadamente, la mayor parte de estas hacen referencia a centros que utilizan el párrafo arriba transcrito para promocionar el sistema.

Además, y esto es algo que me intriga más, en algunos enlaces, se dice que el sistema viene avalado por la Universidad Complutense de Madrid, como es el caso de la Clínica Zurich. Sinceramente dudo mucho que la Universidad Complutense haya dado su aval, así en genérico, a esta… cosa. Es más dudo también que sea conocedora de que se esté usando su nombre con este tipo de fines comerciales.

Sobre su fundamento científico

Como ya adelanté, esta supuesta prueba está basada en la bioresonancia, una teoría psudocientífica en la que hay que creer y que no está demostrada (más que demostrada lo que sí está es denostada, que no es lo mismo). No obstante, el manual explica su funcionamiento con las siguientes palabras:

“Todos los seres vivos están compuestos de campos electromagnéticos y todo proceso de bioquímica está precedido de vibraciones y partículas subatómicas. Dichas oscilaciones pueden ser captadas con diferentes equipos de la misma manera que la Radio puede captar diferentes frecuencias, siendo un instrumento que todos utilizamos y del que no nos plateamos como funciona” (¡!).

“Nuestro sistema se basa en la regulación bio-energética (BER: Bio-energetic Regulatory Technique) y en la técnica de la acupuntura. Mide parámetros físico-químicos a través de la superficie cutánea en el punto de acupuntura clásica: raíz de la uña del dedo índice (Punto Ting 1) relacionado con el meridiano nº9 del intestino grueso. El análisis se realiza en un único punto  y una sola vez. Con una simple medición se logra un test completo de intolerancia alimentariaa. El equipo cuenta con un sistema seguro, si el punto no se localiza perfectamente el test no se realiza” [Algo que llama poderosamente la atención que figure en el manual cuando, según mi confidente, le realizó el test a la mesa de despacho y, como ya mencioné, resultó intolerante a la lactosa: O la mesa tiene el mencionado punto Ting, o el aparato funciona mal… o más seguramente, el sistema es una tomadura de pelo de importantes dimensiones]

“Durante la prueba se emiten distintos impulsos eléctricos (193) con la frecuencia correspondiente a cada alimento [¡Caramba, alimentos con frecuencia!], obteniendo distintos valores de intolerancia en función de la bionergía absorbida de cada impulso en la persona analizada”

Los resultados

Tras la realización de la prueba se obtiene un deforme informe en el que se refleja a que alimentos se es intolerante (o incluso alérgico) tal y como explica el manual:

“Dentro de los niveles de intolerancia distinguimos 4 niveles:

  • Tolerancia “aparece en color verde”.
  • Semi intolerancia “aparece en color verde/amarillo”.
  • Intolerancia “aparece con el amarillo” y además casi siempre lleva un número”
  • Rojo “grave intolerancia” o “alergia alimentaria” [¡!]

Los resultados reales pueden comprobarse en este deforme informe de una paciente también real y que me ha hecho llegar otra compañera:

No voy a incidir más, creo que el trasfondo de este tipo de prueba es tan desustanciado e inverosímil que no merece la pena abundar más. Tampoco el mencionar las bondades de las dos principales personas sobre las que se suelen hacer descansar la paternidad del invento los doctores Reinhold Voll y Franz Morell (este último supuesto padre ideológico de la bioresonancia) (Nota: Theodor Gilbert Morell fue el médico personal de Hitler hasta su muerte. Quería mencionar este detalle por dos motivos: Primero porque verdaderamente desconozco si nuestro Franz Morell fue algún sucesor de Theo; y también por pasarme de forma momentánea y sarcástica al lado tenebroso de la ciencia y hacer buena la Ley de Godwin, que afirma que:

A medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno”).

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En fin, el manual en cuestión está a su disposición, yo no lo quiero para nada. De hecho, no tengo ningún problema en compartir todo lo poco que sé con aquel que quiera recibirlo; tratándose de ciencia es lo que pienso (con los euros no guardo la misma política).

Y por último, si me lo permitís, un consejo, en especial para aquellos que no sean profesionales de la salud: Que no os engañen, la máquina cuesta entre 7.100€, según se puede ver aquí, y 5.800€ según me informó por teléfono una comercial de Physan, SA. (aunque también tienen la misma máquina que con un programa “especial” analiza las intolerancias, no ya a 193 alimentos, si no hasta 216, pero ya cuesta 6.500€) y los test se cobran en “super-oferta” a 100€, y se trata, según mi opinión, de un timo total, sin respaldo científico, sin avales de ningún tipo salvo los ya expuestos.

Y para los profesionales de la salud (o de la estética) que estén tentados de usar o usando este sistema otro consejo: no seáis sinvergüenzas.

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Foto 1: electrons_fishgils

Foto 2: Rafa.Garcés

Test de intolerancias alimentarias totalmente intolerable

La de hoy es una entrada de las de hacer sangre, sí. Y es así porque es del todo intolerable comprobar cómo determinadas empresas y determinados señores se quieren aprovechar y finalmente se aprovechan, queramos o no, de:

El candor de la población general para sacarles el dinero con un supuesto método mitad basado en supuestos principios científicos y mitad en preceptos energético-filosófico-chinos, y

El buen hacer o de la buena imagen que en principio tiene las profesiónes de médico y de dietista-nutricionista.

En esta entrada se va a poner en tela de juicio el funcionamiento de una máquina que supuestamente analiza las intoleracias que una determinada persona presenta ante alimentos concretos (nada más y nada menos que a 193 alimentos) en base al meridiano [entiendo que es un meridiano “energético”] que, de nuevo supuestamente, pasa por el intestino grueso según la medicina tradicional china. ¿Sorprendidos? Esperen que aun hay más.

Después, en base al “diagnóstico” de la maquinita, se hace un plan dietético en el que se eliminan aquellos alimentos a los que supuestamente (hoy habrá muchos “supuestamente”) el incauto es intolerante después de haberle comido el coco con un rollo cientifista. Con todo ello se pretenden eliminar, supuestamente, las frecuentes jaquecas que el incauto pueda tener, su estreñimiento e incluso controlar los alimentos que le “engordan” y así adelgazarlo. Pero esto es aparte, es decir, se paga, aparte.

¿Les suena a chino? Pues a mí también me sonaba así, en especial hace tres años cuando me invitaron al plató de un programa de televisión para hablar, así, sin mayor explicación, de las intolerancias alimentarias y me encuentro con este “pastel”, cuando además, ya habían empezado. Para ponerles en antecedentes les dejo que vean el vídeo de mi intervención en dicho programa (son 20 minutos, así que si quieren ir a por algo para comer, usen el “pause”)

Pues bien, esto fue hace tres años. ¿Y porqué hago la entrada ahora? se preguntarán. Es fácil de responder. En su día creí que era una extravagancia aislada. Sin embargo, recientemente, diversos dietistas-nutricionistas y médicos están siendo visitados por los representantes de estos artefactos con el fin de ponerlos en su consulta. La voz de alarma me la han hecho llegar varios compañeros (a dos de ellos les llamaré amigo 1 y amigo 2 porque quieren reservar su anonimato al máximo) sin cuya inestimable colaboración al aportarme los datos no sería posible escribir esta entrada.

En concreto amigo 1, me cuenta que fue visitado por una comercial que tiene la empresa que comercializa este… este… artilugio, que al parecer tiene nombre y se presenta como Test ELMA de Intolerancias Alimentarias (desconozco si “ELMA” es el acrónimo de algo o simplemente se trata de una licencia creativa de su imaginativo inventor). La comercial se presentó según su tarjeta de visita como psicóloga y nutricionista, pero indagando un poco más, ni una cosa ni la otra. En fin, en palabras de la propia comercial:

“Esa biorresonancia [proceso por el cual, supuestamente, la máquina realiza su análisis] pasa de una mano a otra penetrando hasta las capas del intestino y allí es donde analiza qué alimentos es a los que uno es intolerante y los que no… incluidos minerales y vitaminas. Todo esto, claro, lo sabe leer la máquina, y solo ella. Con de toda la información que da la máquina, luego, el “profesional” que realiza la prueba [biorresonante] filtra algunas cosas en función de las sensaciones que percibe con cada persona”

Habiendo dicho la comercial que todo está basado en sesudos estudios científicos y que queda más que constatado en diversas publicaciones, amigo 1 le pidió que por favor le diera alguna referencia de dónde encontrar dichos avales. La comercial, con más cuajo que farruquito a los mandos de un Ferrari, le dijo que trasladaría su petición al departamento correspondiente de su empresa y que le haría llegar tal información. Pues bien, han pasado más de dos meses y amigo 1 aun espera las “pruebas” en cuestión.

¿Saben cuánto cuesta esta prueba a día de hoy? pues al amigo 1 le dijeron que no menos de 100€ y siempre por grupos de 5 pacientes. Es decir, el propietario de la consulta o del espacio reúne a 5 incautos y cede el espacio de su consulta para que la psiconutricionista en su papel de pluriempleada para la empresa (dejando de lado su faceta comercial), viene con el chistófano este y hace las 5 pruebas, y te deja una comisión de 20€/paciente (¡!)

En fin. Por su parte el amigo 2, también dietista-nutricionista, conoce a fondo el tema. A él le destinaron (luego diré porqué digo le “destinaron” y quién le destinó) a recibir un curso de formación por la vía de urgencia para manejar el cacharro y… para hacerse cargo del enorme caudal de incautos que generó una oferta de páginas web como LetsBonus, Groupalia y otras más que habían conseguido trincar al precio de 100€ (en “oferta” claro, porque su precio “normal” era de 300€)… a, pásmense, 2.000 personas para hacerse el test ELMA. Y como el bono caducaba en 4 meses pues había que darse prisa para recaudar esos 200.000€ de ingresos (¡!).

¿Saben donde recibió amigo 2 su formación? ¿creen que será un centro naturo-taoista? Pues no. La recibió nada más y nada menos que en el rimbombante “Instituto Europeo Estético” y ¿saben dónde estaba trabajando amigo 2 cuando lo destinaron a recibir tal formación, saben dónde tuvo que pasar este tipo de consulta al estar contratado? Pues según me cuenta en la Cínica Teknon… ¿no me creen? Aquí tienen un par de “pantallazos” de la publicidad que en su día hacían las páginas web antedichas de este tema.

 

Quiero imaginar, es más, quiero pensar, que la Clínica Teknon no tiene nada que ver con esta tomadura de pelo (por no llamarla estafa directamente) y que serán algunos “profesionales” los que alquilando algunas de sus dependencias hacen este tipo de “transacciones económicas”. De hecho en la página web oficial de la Teknon no hay referencia alguna a que se use este test.

Pero la cosa no acaba ahí, no. Amigo 2 me comenta que en el curso de formación le enseñaron a manejar los escasos controles que tiene la máquina para que con cada paciente haya, sí o sí, algún tipo de “luz amarilla” o “luz roja” que justifique la posterior intervención dietética y así continuar con la sangría. No se puede dejar que todo salga en verde: En palabras del propio manual de instrucciones del cachivache en cuestión:

Hay que subir el filtro del programa hasta que los estimulantes como el café o el té, o el salmón salgan con una intolerancia moderada (en color amarillo). Esto es así [según las explicaciones del manual] porque todo el mundo tiene que ser intolerante a los estimulantes o al salmón (¿?)

Además, científico curioso como es mi amigo 2, se hizo el test ELMA él mismo en días consecutivos… algo “prohibido” según el manual ya que de esta forma el meridiano del intestino grueso (cuya energía se mide en el punto “ting”, aunque no me hagan mucho caso en esto) se saturaba y claro, pasaba lo que pasaba, que amigo 2 no obtuvo el mismo resultado ni un solo día (ay, ay, ay amigo 2… ¿pero no te lo diste cuenta que estabas saturando tu meridiano?). Amigo 2 también pasó el test a la mesa del despacho. Descubrió que estaba ante una mesa intolerante a la lactosa.

Después de esta experiencia, o mejor dicho, durante la misma, amigo 2 me ha confesado que pidió que por favor le rescindieran el contrato… se le caía la cara de vergüenza al envilecer su profesionalidad con estos cuentos y se fue. Cuando él salía, había un proceso de selección con un porrón de candidatos para cubrir su vacante… sin comentarios.

Bien, tanto por si quieren hacerse el test de marras como si quieren estar sobre aviso, en la actualidad existe una empresa que se dedica de forma masiva a explotar el filón biorresonante del test ELMA de intolerancias alimentarias [Inciso: la biorresonancia según la wiki (ya ven) es: “un método «alternativo» de diagnóstico y tratamiento de enfermedades considerado por la ciencia médica como práctica pseudocientífica. Según sus proponentes, cada enfermedad está asociada a un supuesto «desequilibrio biofísico-energético», y el tratamiento consistiría en «restablecer este equilibrio». Como muchas terapias alternativas, aborda el concepto de enfermedad desde un punto de vista holístico. Estas teorías carecen de fundamento científico que expliquen su funcionamiento más allá del mero efecto placebo”. Fin del inciso]

La empresa a la que me refiero es Nutri10 que tiene en su página web y en su blog asociado una retahíla casi infinita de artículos y documentos que explican y justifican la utilización de este test. Todos de cosecha propia y sin la menor referencia bibliográfica seria. Pero lo peor de lo peor es cuando pueden llegar a marcar, mejor dicho, a estigmatizar la alimentación de un niño después de haberle hecho el consabido test

Me gustaría saber si las asociaciones de consumidores, más en especial OCU y FACUA, están al corriente de este tema. Estaría bien que investigaran y movieran sus hilos ya que en la mayor parte de las ocasiones son de los pocos que terminan consiguiendo algo en estos o parecidos temas. Pedir (a los reyes magos poco menos) que las autoridades sanitarias tomen cartas en el asunto es prácticamente utópico. En fin.

Paciencia y les seguiré informando ya que, lo crean o no, un amigo me va a proporcionar un tesoro con un valor incalculable: El manual de instrucciones de la prodigiosa ELMA. La cosa promete.

Muchas gracias a Javier, Lidia, José Miguel, Bárbara y Antonio por sus aportaciones os debo una cerveza (si no sois intolerantes).

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Foto meridianos medicina china: weegeebored