El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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El porqué de que no me gusten las dietas por fases

Alimentos prohibidos fase 1 south beach_ afsheenAdemás del carácter hiperproteico de las dietas de moda actuales hay otra característica que las suele definir, no sé si a todas ellas, pero sí a una buena parte: el hecho de estar organizadas en fases o etapas.

Fases, hitos, etapas o periodos en los que las indicaciones a seguir son cambiantes. Me explico, antes podías hacer esto y ahora no, se ha de hacer de otra forma. Antes podías comer así y ahora lo has de hacer asá. Ejemplos de estas condiciones cambiantes a medida que se avanza por la dieta de moda los tenemos a patadas en aquellos métodos que hacen furor actualmente: el método Dukan, el sistema Pronokal©, el método Kot©, la dieta South Beach, la de los 31 días, y tantas otras ya sean hitos comerciales o te las aconseje un profesional (un sacacuartos profesional, se entiende).

Digo lo de “sacacuartos profesional” porque no deja de ser curioso que ninguna de las recomendaciones coherentes emitidas por las más importantes instituciones a la hora de promover un adelgazamiento saludable incluya “las fases”. Tampoco conozco ningún plan docente de ninguna universidad española en la que se incluyan fases cambiantes para promover el adelgazamiento con salud (me refiero a universidades que impartan el Grado de Nutrición Humana y Dietética). Es más, considero que dentro de las claves para desenmascarar dietas milagro o de moda debería figurar además el estar organizada en fases, como rasgo definitorio.

En líneas generales las buenas recomendaciones se centran en hacer las cosas bien, desde el principio y hasta el final, sin cambios. O mejor dicho, sin final.

Me da la sensación que el hecho de hacerlo así, por fases, se trata más de fidelizar al incauto que de otra cosa. Es decir, se trata, y para ello me baso en lo que algunos sistemas no tienen mayores tapujos en esconder, en conseguir pérdidas de peso meteóricas con el fin de crear en el paciente-impaciente una cierta confianza en que el método funciona, y qué mejor prueba para hacerlo que prometer-conseguir pérdidas de cerca de cuatro o más kilos en las primeras semanas, mientras dure la primera o las primeras fases. Pero hay una pregunta que muchas veces obviamos…

¿comer como se suele proponer comer en las primeras fases es saludable?

Supongamos que la respuesta sea afirmativa, entonces, si es saludable ¿para qué cambiar a una nueva fase con nuevas y distintas directrices? En este caso no faltará quién diga que se cambia, no porque no sea saludable sino para aportar una mayor variedad a la pauta alimenticia y para así hacerla más placentera, no tan restrictiva (las primeras fases suelen ser restrictivas hasta parecer tacañas en el plano alimenticio). Entonces, hay una pregunta que nos queda dentro de esta rama de posibilidades ¿es que acaso no se puede comer de forma saludable y disfrutar al tiempo que se adelgaza?  Ya he mencionado alguna vez que las mejores dietas no son las que están cuajadas de restricciones sino más al contrario, de buenas sugerencias, y lo sigo manteniendo.

Supongamos por el contrario que la respuesta es negativa, que no es saludable prolongar en el tiempo esa “fase” inicial, y de ahí el cambio de fase, entonces, ¿para qué se promueve el hacerla? La única respuesta que me queda es la que ya he aportado, la de la fidelización, hacer perder mucho peso en poco tiempo para convencer al paciente-impaciente.

Claro, con el tiempo, a medida que la mano se abre y se va avanzando dentro de las fases más permisivas del sistema en cuestión resulta que la pérdida de peso se ralentiza hasta el punto de hacerse inexistente. En muchos casos, estando tan abiertas las posibilidades, no siendo tan restrictivas y tan férreas como al principio, se empieza a hacer difícil el distinguir esa fase de nuestro anterior patrón dietético previo a la dieta. Es entonces cuando ya no se sabe si se está a dieta o no ¿la habré acabado? Y cuando con mayor probabilidad la pérdida de peso no es que se ralentice, sino que se revierta su tendencia y se empiece incluso a ganar.

¿Por qué no me gustan las dietas por fases? Porque incluso los pacientes-impacientes se dan cuenta del proceso, aunque sea de forma inconsciente. Han contrastado en sus propias carnes que se puede perder una cantidad de kilos considerable en un tiempo record mientras estemos dispuestos a seguir un patrón alimenticio draconiano. ¿Qué más queremos? ¿Que luego los volvemos a recuperar? pues nada, se vuelven a poner en práctica ésas fases, o cambiamos de método, por ejemplo, por aquel que esté de moda en ese momento y así, se perpetúa el eterno ciclo dieta-engorde-dieta-engorde. Sin olvidar que en ningún momento estamos haciendo lo que deberíamos.

Comprueba cuales son los peligros más claros de seguir un tratamiento inadecuado para la obesidad según el Documento de Consenso FESNAD-SEEDO sobre Recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en adultos.

¿Que por qué no  me gustan las dietas o sistemas adelgazantes por fases? Por que son intrínsecamente contra educadores.

Riesgos tratamiento inadecuado obesidad_Fesnad_Seedo

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Foto 1: afsheen

Ideas buenas y originales (no siempre van de la mano)

Magnífica la reflexión de D. Abel Mariné, Catedrático emérito de Nutrición y Bromatología de la Universitat de Barcelona publicada en en el suplemento de salud de La Vanguardia (página 4).

En referencia a las dietas de moda:

 

“De estas dietas cabe afirmar que tienen cosas buenas y originales, pero las buenas no son originales y las originales no son buenas”.

 

Amen. Pocas veces tanta verdad fue condensada en tan pocas palabras.

Nótese que no se refiere a las dietas milagro, si no a las de moda. Entendiendo que cualquiera de las de moda son al mismo tiempo milagrosas.