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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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Nutrición-área 51: La dieta del hombre lobo

nixxphotography vía freedigitalphotos.net

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Ya sabéis que a estas páginas suelen llegar muchas dietas milagro que, normalmente no suelo incluirlas en la bizarra “Nutrición-área 51”, pero esta es ya el colmo.

Como puedes observar en esta ocasión se trata de la dieta del hombre lobo, aunque tal y como suele suceder en estos casos no es otra cosa más que un método del tiempo de nuestras abuelas (o casi) con un lavado de cara. Es decir, esto de la dieta del hombre lobo no es otra cosa que la conocida “de toda de la vida” como dieta de la luna.

Este hecho no vuelve sino a poner de relieve que en el mundillo este de las dietas milagro no es más que una cuestión cíclica o si se prefiere, de modas, o de quita y pon. Veamos, cuando sea que suceda una dieta digamos que “nace”; es entonces se pone de moda (es la novedad); llega a su apogeo; es normal que tenga algunas variantes o digamos que “se reproduce” (algo que molestan mucho al gurú de turno que inventó la original); decaen y finalmente “mueren”. Como ves, algo muy parecido al resto de seres vivos que nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Pero en este caso, si hubiera que comparar las dietas con los seres vivos de verdad, estas serían sin lugar a dudas como las setas o los hongos. Ya que realmente no “mueren”, bueno en realidad las setas sí, pero antes de hacerlo dejan cuajado el suelo de una serie de esporas (una forma de vida latente que esperará unas condiciones adecuadas) para germinar y dar lugar de nuevo a una esplendorosa seta.

Sobre las dietas desconozco cuál demonios es el sistema que tienen para reproducirse (esporas creo que no es, aunque a veces lo parezca por su importante proliferación) pero lo que si que está claro es que una vez una dieta ha caído en el olvido, al poco tiempo, cuando otro gurú opina que las condiciones son las favorables vuelve a resurgir tan lustrosa o más que la dieta original. A diferencia de las setas, las dietas despistan más, se les cambia el nombre y entonces no son reconocibles de inmediato y parecen, solo lo parecen, nuevas. Ha pasado con las dietas más conocidas, las disociadas, las del grupo sanguíneo, la de Montignac, la del pomelo, la del tomate… y por supuesto la Dukan que, para la mayor parte de la opinión popular se presentan como dietas novedosas cuando de eso nada de nada.

Pues bueno, a lo que iba aquí tienes la enésima absurdez dietética titulada como digo la dieta del hombre lobo, antes, la dieta de la luna y punto. Se ha de reconocer que el nuevo nombre la dota de más empaque, puede incluso hacer inclinar la imaginación de los incautos usuarios que se va a ganar en fortaleza, en fiereza… quien sabe, según el mensaje subliminal de su nuevo nombre. Pero la tontería es la misma. ¿Y cuál es la tontería?

Pues no deja mucho a la imaginación, muy en resumen comer o ayunar en virtud de las fases de la luna (vamos, que como todo el mundo sabe, es lo que hacen los hombres lobo de pro). En sus descojonantes desconcertantes postulados afirma que:

Las diferentes fases de la luna afectan  al “ritmo corporal interno” siguiendo la misma pauta que los mares y los océanos. Según sus defensores, uno de los factores que más influye en la pérdida de peso es la capacidad de nuestro organismo de absorber agua y esto está ligado a la fuerza de atracción que ejerce la luna sobre los líquidos, y en mayor medida cuando la luna cambia de fase. Es decir, que los líquidos del cuerpo tienden a seguir los ritmos de las mareas, y que son provocadas por la influencia de la luna. Además, supuestamente la importancia de esta dieta es que los kilos reducidos no se vuelven a recuperar por la influencia de la fuerza gravitacional que ejerce la luna sobre los líquidos del cuerpo humano… [mejor lo dejo aquí, que no merece la pena ni gastar teclado].

Te preguntarás porque la he sacado hoy a colación. El motivo no es otro, como puedes suponer que el saber que está pegando fuerte al menos en el mundo anglosajón, no muy lejos de nuestras fronteras, y ya sabes eso de las barbas, el vecino, el recortar y el remojar. Sé que a los asiduos lectores de este blog no les hace ninguna falta que yo ponga como hoja de parra a este postulado dietético, pero es posible que algún desustanciado que busque información por internet se tope con este post y tenga un momento de lucidez y la mande a tomar por… esto, digo, que se olvide ella.

En la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición hay desde hace mucho tiempo un apartado con dietas milagro (muy poco actualizado, todo hay que decirlo)  y esta es la parte que le dedican a la dieta de la luna… hoy dieta del hombre lobo (aunque no lo digan).

Supongo que Boris Vian, se estará revolviendo en su tumba… de risa.

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Nota: Quiero agradecer a un lector generoso (Joan es lo único que sé de él por su correo) la oportunidad de saber del resurgir de esta tontería y ponerme al día.