El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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Di no a la “Dieta Alcalina” más pronto que tarde

Si antes lo digo, antes me caigo ton todo el equipo. La expresión más rancia y abigarradamente inútil de lo que coloquialmente se entiende por “Operación Bikini” ha saltado recientemente a la palestra. Y lo ha hecho a bombo y platillo en los medios de comunicación, el principal, de otro modo no se entendería, en la caja tonta, pero tonta, tonta… lo que se dice tonta de remate, con el anuncio a todo trapo de los contenidos de la revista Pronto, a colación de la promoción de la “dieta alcalina”.

El anuncio, de perdidos al río, es este…

La revista Pronto presenta “la dieta alcalina”, la que arrasa entre las famosas. Haz como ellas: los nutricionistas de Hollywood la recomiendan para perder hasta un kilo a la semana, aumentar la energía y embellecer la piel […] Dieta alcalina… lo último en USA.

Pasando por encima del criterio de autoridad empleado al mencionar a personas famosas como prescriptores de salud (habría que preguntarles a las mencionadas: Kate Moss, Renée Zellweger y Paris Hilton si han cedido su imagen para esta campaña… cosa que me extrañaría) merece la pena destacar dos hechos: por un lado los argumentos empleados en la campaña y, por el otro la validez de la dieta alcalina para obrar esos prodigios.

Los argumentos son más falsos que un fuera de juego de futbolín

¿Es la que arrasa entre las famosas? Supongo que tendrán pruebas de ello, algún estudio, alguna estadística… aunque siendo que “arrasan” debería ser una cuestión de dominio público y, como tu bien sabes, esta es una mentira más grande que una lengua para pegar carteles de toros.

Pero además afirman que “los nutricionistas de Hollywood” la recomiendan… Estooooo, ¿de qué “nutricionistas” estamos hablando? Por favor, los verdaderos nutricionistas de Hollywood, los de verdad, los de USA, tienen menos palabras bonitas hacia la dieta alcalina que los pellizcos que se pueden coger a un cristal. No hay mas que darse una vuelta por la Academy of Nutrition and Dietetics, fundación que acoge profesionalmente a los dietistas certificados en aquel país, para darse cuenta que allí nadie recomienda tonterías (al menos de forma institucional)

Y luego ya, el tema de “lo último en USA” es el seacabose… veamos, no hace falta ir muy lejos para contrastar que los postulados de la “dieta alcalina” tienen más años que la abuela de Dios. Y además, qué pasaría si realmente fuese “lo último en USA”… ¿entonces así sí sería cierto? Por favor… me parece un argumento tan absurdo y… tan viejo como cuando Gila nos contaba aquello de lo de las gafas americanas.

¿Cómo se puede tener el rostro de salir a la palestra pública tratando de colar estas mentiras monumentales jugando con la desesperación de la población? ¿Cómo se prestan a este juego las cadenas de televisión? (Ay, sí, por dinero… no me acordaba)

La dieta como tal carece de reconocimiento alguno

De reconocimiento válido me refiero. Por que entre el mundillo alternativo, desintoxicante, purificador, depurativo y demás pues que sí que tiene seguidores. Sin embargo, no sucede así entre los verdaderos profesionales que se dedican en serio a estas cosas.

Por ejemplo, volviendo a la Academy of Nutrition and Dietetics, esta asociación le dedica unas palabras a la “dieta alcalina” a la hora de perder peso no precisamente bonitas. Las puedes consultar en este enlace. Si además quieres profuncizar un poco más en el trasfondo alcalino, te sugiero que leas este clarificador artículo de Luis Jiménez () titulado “Dieta alcalina o del pH, muchas promesas y pocas pruebas

No obstante no nos conformaremos con su opinión; además, una búsqueda en las bibliotecas científicas más importantes en la red al respecto de “dieta alcalina” y “pérdida de peso” no arroja ningún resultado satisfactorio para los “prontos” resultados. Y que decir de lo del aumento de la energía o de lo de embellecer la piel. Vergonzoso.

Aunque, no lo voy a negar, algunos de los postulados clásicos de “la dieta alcalina” pueden ser interesantes y de utilidad al invitar a comer a sus practicantes más alimentos de origen vegetal y practicar ejercicio, sus planteamientos son más bien bastante retorcidos… y si además le añadimos las habituales recomendaciones que suelen hacerse al respecto de practicar ayunos y consumir absurdos suplementos dietéticos… apaga y vámonos.

A ver si estas cosas empiezan desaparecer más pronto que tarde, bien porque las autoridades sanitarias empiecen a poner un poco de orden, bien porque la sociedad empiece a poner a sus promotores en su sitio, bien porque a estos se les caiga la cara de vergüenza, bien porque no obtengan mayor respaldo del resto de medios… o mejor todavía porque suceden todas estas cosas a la vez.

Por cierto, si quieres mostrar tu descontento en las redes sociales con esta absurda dieta puedes utilizar la “etiqueta” #NoALaAlcalina.

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¿Quién es el responsable de agitar el avispero de las dietas milagro?

Hornet question_ Kratka PhotographyMe lo tomo con buen humor aunque sinceramente no encuentro demasiados argumentos para hacerlo así.

A principios de mayo del año pasado publiqué una entrada titulada “El secreto de las dietas y productos milagro: Decir lo que queremos oír” en la que empezaba por destacar la rítmica aparición de uno de los hitos anuales en lo que a dietética se refiere, es decir el resurgir de remedios adelgazantes a mediados de la primavera. “La operación bikini” la llaman algunos, algo que sin duda se ha convertido en todo un clásico sólidamente establecido. Pero la de este año, aunque la esperaba más tarde o más temprano (siempre llega) me ha pillado a contrapié. Lo reconozco. A contrapié sí, y con la bufanda colgando, las botas de agua y el cuello del abrigo subido. El caso es que ya me están empezando a pitar los oídos con nuevas dietas cómodas, fáciles, eficaces, supersencillas y placenteras. Las he encontrado ya en suplementos dominicales y a través de las preguntas de conocidos que han oído hablar de ellas antes que yo.

Como hice señalar en su día, no sé si el Corte Inglés tiene algo que ver ya que también la semana pasada cayó en mis manos el primero de los catálogos con su primaveral propuesta para estar a la moda.

¿He dicho antes “nuevas” dietas? Perdón, lo cierto es que no, salvo una honrosa excepción, todas las “novedades” que llevo oídas son más viejas que el NO-DO y la mayor parte de ellas consisten en un refrito de postulados más o menos conocidos, algunos incluso se podrían catalogar a estas alturas de vintage. Dietas vintage, eso es.

El primero en abrir la caja de los truenos fue mi amigo y vecino de blog Alfred López (Ya está el listo que todo lo sabe) al preguntarme si conocía “la dieta de la enzima prodigiosa” a la que le reconozco tanta originalidad como desatino en sus planteamientos; esta es la que me sorprendió por su novedad (era la primera vez que la oía mencionar). El caso es que al parecer no sé si él o un conocido suyo la oyó mencionar en la última edición de Gran Hermano (indudable foro, como todos sabéis, de pensamientos profundos y ciencia en estado puro).

nemo_dori_vanee$$aa

Al poco tiempo el bueno de Alfred me volvió a preguntar si conocía la “dieta exenta de gluten”, pero no desde un punto de vista terapéutico como tratamiento dietético para un celiaco, sino para todo el mundo, para ganar en salud general, detener el envejecimiento y cómo no, también para adelgazar. Es decir para lograr todas esas promesas tan grandilocuentes como huecas cuando se le atribuyen a una dieta milagro (Nota: No se me malinterprete, la dieta exenta de gluten es un tratamiento válido –de hecho es el único- para el abordaje de la enfermedad celiaca). Claro que sí la conozco, le confesé, de hecho uno de sus últimos resurgimientos fue hace dos o tres años cuando Novak Djokovic fue el punto en el que diversos medios de comunicación hicieron palanca para su difusión. Parece que tengamos memoria de pez, ya sabes al estilo de Dori en “Buscando a Nemo” de Disney-Pixar.

Y ya la guinda esta semana la puso un artículo en el “Magazine” de El Mundo con el seductor titular de “Así se adelgaza ahora”. Al parecer, en este artículo se nos trata de vender como actuales, modernas y novedosas dos estrategias dietéticas que en realidad son a las que más se les puede aplicar el calificativo de dietas vintage. Se trata de “la dieta rápida” (en resumen ponerse hasta las trancas durante 5 días a la semana y semi ayunar los otros 2) y la “dieta alcalina”, ya sabéis esa gilimemez de catalogar y consumir alimentos en base a su pH para “depurar” el organismo. Algo tan “bonito” como inútil.

En fin, el caso es que hoy no tengo demasiadas ganas de ahondar en cada uno de estos planteamientos dietéticos, pero sí de hacerme eco de una inquietud que me trasladó el bueno de Alfred López: ¿Qué responsabilidad tienen los periodistas, los tertulianos o las personas que no son profesionales de la dietética a la hora de decir que una determinada dieta adelgazante está o se va poner de moda esta temporada? ¿Qué argumentos tienen para, sin una especial preparación, provocar que cualquier ciudadano termine siendo víctima de ellas? Y como víctima entiéndase, seguro en el plano económico y, posiblemente en el de la salud.

Sí, ya sé que los artículos, al menos el del “Magazine”, cuentan con todo el rigor periodístico al plasmar opiniones tanto a favor como en contra de cada uno de los métodos, pero cuando la necesidad, o mejor dicho, cuando la desesperación por adelgazar aprieta, las opiniones en contra corren el riesgo de ser obviadas con mucha probabilidad. Y para demostrarlo podría citar algunos de los comentarios vertidos en este blog en los que algunos lectores manifiestan que les da igual que un sistema adelgazante sea más o menos dañino, que lo que quieren es perder mucho (peso) en poco (tiempo). Y además, ¿es que acaso quienes proponen y defienden no son también médicos y/o afines? (modo sarcástico: ON)

Lo dicho, me gustaría saber de quién parte la idea de promocionar una u otra dieta un año y al año siguiente otra.

¿Hasta que punto se pueden (o deben) conciliar los intereses económicos de los medios y de los autores de las dietas más disparatadas? ¿No debería exigirse a algunos periodistas un poco más de responsabilidad social?

Me despido con una frase de José Luis Sampedro que ilustra bastante bien mi parecer en este terreno:

[…] la prensa empieza a bombardearnos con novedades científicas, no siempre con rigor. Muchas veces buscando impactar o, como suelo decir, con más intención de deslumbrar que de iluminar.” (La ciencia y la vida –Pág. 170-)

Si quieres puedes encontrar un resumen de las principales características de las dietas milagro en esta entrada: ¿Cómo sé si una dieta es “dieta-milagro”?

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Foto avispa: Kratka Photography

Foto Dori: vanee$$aa:) en desmotivaciones.es