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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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Coca-Cola Light y las recomendaciones de salud

No sé si has visto la reciente publicidad de Coca-Cola Light en la que se ponen en solfa algunas de las más habituales recomendaciones en materia de salud; ya sabes, lo bueno de comer de una determinada forma, lo de ser físicamente activo, mantener una adecuada higiene bucal, cultivar las amistades, cuidar de tus hijos, estar bien hidratado… y lo difícil que es poder hacerlo sin que tanta recomendación termine creándote tanta ansiedad como para que no acabe dándote un patatús. Geniales.

¿Geniales? Yo creo que no tanto. O al menos no tan originales.  Te cuento: en 2007 un servidor colaboraba con la revista Sabor de Aragón, un medio de comunicación local que se distribuía junto con el periódico Heraldo de a Aragón. En agosto de aquel año se publicó este artículo; tú me dirás si ves algún parecido entre aquel artículo y la actual publi de Coca-Cola Light… Yo lo titulé “Las causas del estrés

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Ya no recuerdo cuál fue el primer correo con adjunto […]

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Lo cierto es que el adjunto al que me refiero es una presentación powerpoint que tiene bastante gracia per se, y difícil va a ser lo que en su día me propuso ese lector agradecido, que no es otra cosa que sacarle punta (¿más?) desde el punto de vista nutricional. […] Paso sin más dilación a exponerles de manera sucinta que se dice en las mencionadas diapositivas:

Según el autor o autora del electrónico correo, ha descubierto la causa por la que todos en esta vida estamos estresados y vivimos cabreados. Dicha causa parte, según él, de la peregrina idea de tratar de dar cumplimiento diariamente con todas las recomendaciones que, en aras de nuestra salud, se nos dicen que hay que seguir. Cuestión ésta casi imposible. Y lo razona, veamos:

Por un lado, se nos habla de la importancia de comer suficiente fruta, qué menos que dos piezas al día siendo una de ellas un plátano por aquello del potasio; y se cita la casi ley cósmica de beber agua, mucho agua, al menos dos litros al día. El autor dice que conoce a gente que llevando ésta recomendación al extremo llega a beber más de cinco litros al día y que es un verdadero espectáculo acompañarlos al baño ya que más que orinar parece que rompen aguas.

Junto con lo anterior hay que tomarse unos actimeles con L. casei imunitas que ni dios sabe lo que es pero que tiene a todo el mundo acojonado ya que de no hacerlo empiezas a perder la vista por momentos y terminas viendo a todo el mundo borroso. Las ingestas recomendadas continúan con elementos indispensables para prevenir los infartos. Diaria y obligatoriamente, si no quieres espicharla con la mano agarrada al pecho, hay que tomarse una aspirina, dos vasos de vino y otro de cerveza […]

Además de lo antedicho hay que preocuparse por la motilidad intestinal y para ello nada mejor que comer fibra, cantidades ingentes de fibra… fibra con las galletas, con la fruta, con los yogures, con los zumos, con los bollos, con los cereales… ¿dónde está el tope? se preguntarán ustedes; pues se nos dice que es aquel en el que se consigue ir al baño un día y evacuar tanta fibra como para tricotar las camisetas de un equipo de fútbol americano (reservas incluidos).

No hay que olvidarse, apostilla, de lo de tomar un donut diariamente por aquello de tener un día redondo, y de comer una naranja para alcanzar las recomendaciones de vitamina C […] Todo ello hay que ingerirlo en no menos de tres comidas diarias, aunque lo ideal es cinco; y masticando cada bocado al menos 100 veces. Tras cada comida habrá que cepillarse los dientes, y así mismo,  antes de acostarse y tras levantarse, lo que supone andar con el cepillito a vueltas siete veces al día… hasta que se te desgasten los dientes y se te queden las encías hechas jirones. Claro que ahora ponen unas fundas sintéticas muy majas, que para desgastarlas hay que tener muchos… cepillos.

En resumidas cuentas, el estrés sobreviene cuando uno hace el balance del tiempo que requiere todo ello y del que realmente dispone, la cuenta de la vieja, vamos:

En comer, entre preparativos y actos consumados, se te van no menos de cinco horas. Todos los días hay que dormir al menos ocho horas para lucir lozano como una manzana. Siendo generosos, la jornada laboral consta de ocho horas, con lo que se suman veintiuna y nos quedan tres. Curiosamente y según las estadísticas los españoles vemos tres horas la televisión al día; y es aquí donde la cosa empieza a complicarse, ya que todo el mundo sabe, a tenor de lo leído en esta sección, de lo saludable que es caminar una hora al día. Por si fuera poco hay que cuidar de las amistades y leer al menos dos periódicos para mantenerse informado y contrastar […]

Todo esto sin olvidarse de practicar el sexo, que libera un montón de endorfinas, y sin caer en la monotonía. Y para rematar el cómputo hay que tener en cuenta que hay que lavarse los dientes siete veces, barrer, fregar, poner la lavadora… de tener perro y sacarlo a pasear mejor ya ni hablamos. En resumen, sensu stricto salen 29 horas diarias para cumplir como está escrito.

Pero no hay que desesperarse y como dije al principio, la realización de todo esto es casi imposible, pero no completamente. Para ello el autor o autora sugiere hacer varias cosas a la vez, midiendo, controlando y coordinando todos y cada uno de nuestros movimientos.

Por ejemplo, mientras uno se ducha puede abrir la boca y así ir bebiendo agua. Al mismo tiempo que se seca, puede comerse un Donut metiendo el plátano por el agujero. Y cuando se  sale del baño, a la vez que camina, puede ir haciendo el amor con su pareja en la postura de la carretilla. Si, además, se introduce una escoba (o fregona) por salva sea la parte se puede ir barriendo (o fregando) el pisito. Mientras, tu pareja puede ir viendo la televisión, y que te la cuente luego, mientras coméis y leéis los periódicos coordinadamente […]

Si en algún momento queda una mano libre… ¡llama a tus padres! y chatea con las amistades. Y bebe vino. Bebe vino… y cerveza… ¡que te va a dar algo! […]

 

¿Visto? Pues retomo el anuncio en sí. ¿Cuál es su mensaje? En mi opinión son dos: el primero que no hagas caso de las recomendaciones de las instituciones sanitarias, te vas a volver loco si lo haces. Y segundo, que tampoco hagas caso a los que demonizan las bebidas light.

Parece que las recomendaciones realizadas por las administraciones sanitarias son cosa de chiflados con ganas de volver tarumba a la población. Sí, debe ser eso. Así que, no hagas caso, que les den por saco a las recomendaciones… no te vuelvas un paranoico, no hagas caso de nada de lo que se te dice y, eso sí, tú bebe Coca-Cola Light. No te olvides que te lo dice la Coca-Cola Company, que de esto sabe un huevo y es una empresa volcada en la salud de los ciudadanos y así lo ha hecho saber públicamente. Claro que sí.

En resumen, y de nuevo en mi opinión, se trata de un anuncio que no siendo ni tan siquiera original se ríe de las recomendaciones sanitarias con el fin de promocionar el consumo de un refresco sin calorías (o con muy pocas).

Inocentada edulcorada o la furia de la “nucleación”

Una buena broma es aquella con la que todo el mundo se lo puede pasar bien a la larga aunque al principio, es cierto, sólo disfrute una parte, el que la prepara. En mi recuerdo guardo un par de ellas que cuando las saco a colación, incluso delante de la “víctima”, la gente se ríe abiertamente porque son bromas sin malicia y sin consecuencias irreparables. Bromas light si lo prefieres decir así.

Y hablando de aspectos “light” te propongo una broma a realizar con este tipo de refrescos. Se trata de provocar una especie de geiser en el momento de ser abiertos por la víctima que tú elijas. Es sencilla de preparar y sin mayores consecuencias. De todas formas considero que es una broma ideal para hacer al aire libre, en una piscina, cuando se va en bañador y todo eso… de lo contrario sí que es posible que el inocente se mosquee un poco (por quello de las manchas más que nada).

Para llevarla a cabo necesitas:

  • Una pastilla de caramelo del tipo “mentos”.
  • Una botella de dos litros  de cualquier refresco con gas que tenga edulcorante.
  • Un aguja de coser.
  • Un pequeño martillo.
  • Un hilo resistente.

Se trata de hacer pasar el hilo por el orificio practicado de lado a lado en la pastilla de caramelo y sujetarlo a la boca de la botella (pillando el hilo con la rosca) dentro del tapón. En el momento de abrirla, el caramelo caerá dentro del refresco y se generará una reacción “explosiva” de salida del gas del refresco que provocará un mini-geiser para sorpresa del incauto que abra la botella.

Tienes un tutorial de cómo realizarla y de las consecuencias en este vídeo.

Puedes encontrar una explicación detallada de esta reacción en la Wikipedia. En esencia se debe a causas diversas aunque los principales elementos son dos: la presencia de gas CO2 en la bebida (la reacción no tiene lugar en una bebida sin gas) y las pequeñas rugosidades que presenta el caramelo en su superficie, estos son los dos factores  imprescindibles para desencadenar la reacción física. Por su parte, el efecto se ve favorecido en presencia de cafeína y algunos edulcorantes artificiales y conservantes como el aspartamo y el benzoato potásico respectivamente. Es decir el efecto es menor en refrescos azucarados y sin cafeína. En este vídeo puedes ver un afortunado esquema de la explicación que se dio del proceso en el programa Mythbusters

Ah, y no te olvides de grabarlo 😉