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"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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Diabetes y estilos de vida

El pasado jueves se conmemoró el Día Mundial de la Diabetes y con esta entrada pretendo resarcir en la medida de lo posible la imposibilidad de sumarme en tan señalada fecha a las demandas del colectivo y sus reivindicaciones. Vayan mis disculpas por adelantado.

Tal y como nos ha hecho saber FEDE (la Federación de Diabéticos Españoles) en España hay cerca de 5 millones de diabéticos y, lo que es peor, 2 millones de esos 5 aun están sin diagnosticar. Es decir, los afectados no están haciendo nada por poner freno a esa situación con el consiguiente riesgo de sufrir las muy probables complicaciones. En el mundo, la OMS aporta la cifra de 346 millones de personas con diabetes, la mayor parte de ellas en el denominado mundo desarrollado.

De modo breve es necesario conocer que existen dos tipos diabetes: por un lado la de tipo 1 que se caracteriza por una insuficiente producción de una hormona, la insulina, y que requiere siempre la administración diaria de esta hormona; y por el otro lado la de tipo 2 que en resumen se debe a una utilización ineficaz de la insulina. Aunque en ambos casos existen condicionantes genéticos, en el caso de la de tipo 1 estos condicionantes genéticos son determinantes en el inicio de la enfermedad, frente a la del tipo 2 en la que los estilos de vida tienen un papel determinante. Para que te hagas una idea de la diferente incidencia de una y de otra y de porqué la mayor parte de las diabetes diagnosticadas están en el “primer mundo”, de todas ellas, el 90% pertenecen a la de tipo 2.

Coincidente con este Día Mundial este medio tuvo la feliz idea de fomentar un encuentro digital con Ángel Cabrera, actual presidente de FEDE, que fructificó en un montón de interesantes preguntas y respuestas de las que sin lugar a dudas me interesaría destacar algunas de ellas en el marco de este blog. Por ejemplo

Pregunta #6: Mi madre tiene diabetes de tipo 2. ¿Qué alimentos están “prohibidos” y cuales debe comer en menor medida? Gracias.
Respuesta: Prohibidos, ninguno. Las personas con diabetes deben de tener una alimentación saludable y variada.

Pregunta #8: Me acabo de enterar que la carne también produce diabetes pensé que solo era el azúcar, es muy fuerte, ¿Por qué? ¿Cuántas veces por semana hay que tomarla para evitar que eso pase?
Respuesta:No está demostrado que la carne ni el azúcar produzcan diabetes, por lo tanto, sigamos comiendo adecuadamente.

Pregunta #20: ¿No cree que debería haber nutricionistas en el sistema público de sanidad? Es frecuente que pacientes con diabetes se vean pobremente aconsejados o que cuando tienen otra enfermedad además de la diabetes reciban indicaciones contradictorias de los distintos especialistas. ¿Su asociación apoya las reivindicaciones del colegio de dietistas-nutricionistas?
Respuesta: Uno de los tres pilares básicos de la diabetes es la alimentación. Por ello, estoy con usted en que en el sistema sanitario público debería de haber nutricionistas que formasen a los pacientes en algo tan importante como es la alimentación. Por lo tanto, sí apoyamos las reivindicaciones de este colectivo.

Pregunta #25: ¿Por qué el ejercicio es tan importante para combatir la diabetes? Y supongo que para prevenirlo también… ¿Qué tipo de ejercicio se puede hacer? ¿Quién puede aconsejarnos?
Respuesta: Este es otro de los déficits del sistema sanitario público. El ejercicio, como la alimentación, es tan importante como el tratamiento farmacológico. Por eso, es muy aconsejable que todas las personas, con diabetes o no, hagan ejercicio con regularidad. En cuanto al tipo de ejercicio deberá de adaptarse a la capacidad física de las personas y a los gustos personales. Efectivamente, el ejercicio físico también ayuda a evitar o a retrasar la aparición de la diabetes.

Importantes preguntas y respuestas, sin duda.

Además en este blog se han publicado anteriormente otras entradas con el tema de la diabetes como centro. Igual te interesa consultarlas:

Monederos, tarjetas de crédito y diabetes

Alimentos especiales y tratamiento dietético del diabético

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¿Se puede padecer obesidad y estar sano?

Obesidad pensarEl padecer obesidad es considerado casi siempre y prácticamente sin excepción como una situación que facilita un mayor riesgo de sufrir algunas complicaciones de salud, en especial metabólicas. Entre ellas y a modo de ejemplo, la diabetes, el incremento del colesterol en sangre o el aumento de la tensión arterial entre las más destacadas, aunque hay muchas más.

Sin embargo, algunos estudios constatan una posibilidad que planea desde hace tiempo en este terreno: el padecer un fenotipo (o imagen)  de obesidad no es siempre sinónimo de un estado de salud peor que mantener un peso “adecuado”. Esta “adecuación” al peso a la que se alude en estos estudios hace casi siempre referencia al sempiterno Índice de Masa Corporal (IMC). Por ejemplo, en este artículo que observó una importante muestra de más de 43.000 personas entre 1979 y 2003, y tras categorizarlos por grupos en función de su obesidad, resultó que entre un 30 a un 40% de aquellos que estaban obesos eran al mismo tiempo metabólicamente sanos. Es decir, más de un tercio de los obesos de este estudio no presentaba las frecuentes comorbilidades asociadas de forma común a su gruesa circunstancia tales como colesterol alto, diabetes o tensión arterial elevada. Hay bastantes ejemplos en la literatura científica sobre este tema. También entre los más recientes tenemos este otro, en el que se pone de manifiesto que esta particular circunstancia, el ser obeso y al mismo tiempo ser metabólicamente sano, no implica estar sometido a un mayor riesgo cardiovascular. Las claves como puedes figurarte son dos, por un lado determinar las causas que favorecen el que teniendo un sobrepeso manifiesto se mantengan a raya aquellos marcadores de riesgo metabólico y, por el otro cómo saber, una vez que se determina el estatus de obesidad en una persona, si se tiene un riesgo aumentado o no.

¿Cómo se puede ser obeso y estar metabólicamente sano?

Algunos teorías apuntan a que la causa principal es el nivel de actividad física. Tal es el caso del primer estudio que he señalado. En él los autores señalan que la clave parece que estaría vinculada al nivel de condición física de cada persona en particular. Se sospecha que el hacer ejercicio y el mantenerse activo, influye de forma positiva en los principales sistemas y órganos del cuerpo, y por lo tanto contribuye a que esas personas estén más sanas desde el punto de vista metabólico; incluidas aquellas que sean obesas. Es más, en esta investigación se sugiere que con el fin de hacer un mejor diagnóstico de la situación concreta de cada persona, además del peso, la cantidad de grasa corporal y otros valores analíticos, sería también importante observar el nivel general de condición física, y así poder estimar mejor, el riesgo de enfermedad cardiovascular, cáncer o diabetes en los pacientes obesos.

Pero no es la única teoría. Otras atribuyen a nuestra flora intestinal un papel decisivo en el que una persona termine presentando un mayor o menor riesgo metabólico con independencia (o en relación) con el estatus ponderal. Tal y como explica Francisco Guarner, director de la unidad de Sistema Digestivo en el hospital Vall d’Hebron, y que puedes consultar en este enlace:

Un individuo resulta más sano cuando su flora intestinal está formada por especies más variadas. Las personas con un intestino menos frondoso soportan, en cambio, más fallos en los mecanismos que regulan la insulina, la glucosa y el apetito”.

Y lo que es mejor: esta dualidad entre causas o motivos no tiene por qué excluir a ninguna de ellas. Es decir, lo más probable es que ambos elementos, la actividad física y la cuestión de la flora intestinal, tengan su papel a la hora de determinar el estatus metabólico de una persona concreta. Sobre la cuestión del ejercicio parece que no hay ninguna duda, y sobre la de la segunda, a día de hoy es una de las corrientes de investigación bastante potente en este terreno. Si a todo esto le sumamos las cuestiones genéticas y más en concreto, las epigenéticas, ya tenemos casi seguro la triada más importante de elementos que condicionan de nuestra salud, más allá de lo que marque nuestra báscula.

Entonces, ¿los riesgos asociados a la obesidad son una engañufla?

No, ni mucho menos. El “pesar de más” no ha de ser un objetivo deseable. Los elementos más interesantes de estas investigaciones ponen de manifiesto que los beneficios de la práctica de actividad física y de una correcta alimentación (que a su vez podría condicionar nuestra flora) van más allá de los relacionados directamente con la báscula. Por tanto, el mantener un patrón de vida más o menos activo y comer de forma saludable, con una proporción adecuada de alimentos de origen vegetal (más integrales y frescos y menos refinados) ha de ser uno de nuestros objetivos prioritarios a la hora de pretender alcanzar y mantener un adecuado estado de salud a lo largo de toda nuestra vida.

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Nota: En la entrada de hoy quiero agradecer la aportación de @_SergioGR, quien el otro día me preguntaba sobre estas cuestiones.

Imagen: David Castillo Dominici vía freegigitalphotos.net

Sanos a la fuerza: lecciones de la crisis cubana

Hace poco más de un año os comentaba en esta entrada lo difícil que es que nuestra actual situación económica reportara algún beneficio en forma de salud, por ejemplo, a base de reducir las cifras de obesidad. La proposición es tan evidente como falaz: Disponiendo de menos dinero se compran menos alimentos, se come menos y así se reducen las cifras de obesidad. Sin embargo, algunos medios se hacen eco de esta amenazante controversia: la crisis económica global es uno de los principales factores del auge de la obesidad a nivel mundial en los últimos años.

Sigo manteniendo que nuestra actual situación es un campo abonado para la proliferación de ofertas alimentarias que no siendo especialmente recomendables (para incorporarlas en el día a día) terminan garantizándonos el llenar el buche por (aparentemente) poco dinero. En muchos casos comer barato significa comer peor y, claro está, muchos sucumben.

Sin embargo, cuando la crisis se presenta de forma más súbita y cruel sí que se puede sacar tajada. Esto es lo que un reciente estudio ha puesto de relieve en la prestigiosa British Medical Journal después de contrastar lo acontecido en los últimos 30 años en Cuba. En la primera mitad de la década de los 90, en Cuba, se padeció una crisis dramática. De golpe dejó de recibir las provisiones que recibía en forma de petróleo y alimentos por parte de la desaparecida Unión Soviética y además sufrió el embargo comercial por parte de los Estados Unidos. En resumen, poco que comer y mucho que moverse. Puedes consultar el estudio al completo en este enlace.

Crisis Cuba obesidad diabetes enfermedad cardiovascular 2El resultado fue claro. En tales circunstancias la población cubana perdió una considerable cantidad de peso, 5,5 kg de media, y al mismo tiempo un descenso en la mortalidad por diabetes y enfermedades coronarias.

¿Cómo fue esto posible? Sencillo, en los años más duros de la crisis se pasó, antes del año 1990, de una ingesta media de energía de cerca de 3.000kcal/día a otra de cerca de 2.400 kcal/día en 1.995. Al mismo tiempo, al inicio, el porcentaje de población físicamente activa se cifraba entorno al 30% frente al 80% en los últimos años de la crisis. Así, durante aquella crisis se hizo cierta y a la fuerza aquella frase del desaparecido y admirado Profesor Grande-Covián: Menos plato y más zapato.

Perdieron una considerable cantidad de peso y al poco tiempo de comenzar la crisis eso se plasmó en una menor mortalidad por diabetes y una menor incidencia de la enfermedad coronaria.

El problema es que una vez superada la crisis los cubanos recuperaron el peso perdido y además, añadieron una importante propina, la población engordó 9kg. ¿Cómo? Pues fácil también. Se alcanzó una ingesta media diaria de más de 3.200 kcal y la población comenzó a no ser tan activa físicamente hablando (aunque sin llegar a los niveles de inactividad anteriores a la crisis). Como resultado, en 2.002 las muertes por diabetes comenzaron a repuntar y, afortunadamente, la mortalidad por enfermedad coronaria de momento se mantiene. No desciende, pero al menos se mantiene.

Crisis cuba obesidad diabetes enfermedad cardiovascular

No todo es comer y moverse, en el periodo de tiempo estudiado (1980-2010) la prevalencia del hábito tabáquico también ha descendido de forma importante, y como cabe esperar algo habrá tenido que ver.

En resumen, los autores del estudio concluyen que:

En base a la experiencia de Cuba entre los años 1980 y 2010, existe una asociación entre la reducción de peso de la población y la reducción de la mortalidad por diabetes y de la enfermedad cardiovascular. En sentido contrario, el aumento de peso en esta población implica cambios del mismo sentido en la diabetes y la salud cardiovascular.

En resumen, las características de aquella crisis cubana y la que actualmente sufrimos parece que tienen poco que ver. Por un lado, la población cubana era mucho más homogénea en cuanto a niveles de salud, renta y nivel educativo, frente a la amplia heterogeneidad de nuestra población. Por otro lado las particularidades de la crisis también son completamente diferentes, aquella afectó hasta el punto de la drástica reducción, por no decir eliminación, del transporte público y no digamos del particular (por el petróleo), condicionó los sistemas productivos y la obtención de alimentos, cosa que aquí, de momento, parece que estamos alejados. Pero el mensaje para ti, lector individual, por tu salud, sigue siendo el mismo de siempre: come mejor, come menos y muévete más.

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Esta entrada participa en la III Edición del Carnaval de la Nutrición, organizado por el blog Scientia

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Por tu peso: sé inteligente, usa los pies

Éxito_kylemacEn un reciente estudio publicado en la revista científica Circulation se han planteado las razones por las cuales las actuales estrategias contra la obesidad no resultan eficaces o al menos tan eficaces como nos gustaría que fueran.

Según este artículo parece bastante claro que tanto el aumento del gasto energético como el control de la energía ingerida a través de los alimentos son los elementos claves para ayudar a poner coto al problema de la obesidad, pero nunca observando cualquiera de estos elementos de forma aislada como viene siendo habitual, más frecuentemente centrándose solo en la restricción de alimentos. Esta estrategia, el dejar de comer tanto, puede ser relativamente asequible en el corto o medio plazo, pero es difícil de mantener en el largo, por lo que con el tiempo, en un entorno sedentario y de superabundancia de alimentos, es relativamente probable el volver a engordar.

Así, los autores afirman que la restricción alimentaria por si sola no termina por ser una herramienta práctica para reducir la obesidad. Por tanto, según declaraciones del autor principal del estudio:

No vamos a reducir la obesidad si nos centramos solo en la reducción de la ingesta de alimentos. Si no se aumenta la actividad física lo único que se consigue a la hora de tratar de reducir la obesidad es promover unos niveles insostenibles de restricción de alimentos. Esta estrategia no ha demostrado ser eficaz hasta la fecha y por lo tanto no es probable que funcione en el futuro.

Es decir, si se es tan, tan, tan sedentario como nuestro entorno invita a serlo, al final la restricción alimentaria habría de ser tan grande que sería impensable poder mantenerla en el tiempo, en especial en un entorno de tanta abundancia y con tanto “culto” a la comida.

Para los autores la elevación del nivel de actividad física en el día a día es un objetivo prioritario a la hora de hacer frente a este problema. Antes si cabe que el cuánto comer. Así, consideran que sería interesante que el habitual mensaje de “comer menos y moverse más”  (el famoso “menos plato y más zapato” atribuido al Profesor Grande Covián) cambiara de orden estas prioridades para transformarse en un “moverse más y comer de forma más inteligente”.

Su convencimiento en el importante papel que desempeña la actividad física en estas cuestiones parte de numerosos estudios que muestran que, con independencia de la ingesta, mayores niveles de actividad física en una población están asociados con menor aumento del peso mientras que los niveles relativamente bajos de actividad física se relacionan con aumentos importantes del mismo.

En cualquier caso también se coincide en apuntar que es muchísimo más sencillo prevenir el sobrepeso y la obesidad con estas estrategias que el tratar estas circunstancias cuando ya están implantadas.

Así pues, tanto si tienes sobrepeso u obesidad como si no, ya te lo he dicho, sé inteligente y usa los pies: desplázate más veces en bici o andando, procura que tu ocio sea activo, practica alguna actividad deportiva recreativa… y disfruta con cabeza en la mesa.

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Foto: kylemac

Cáncer, alimentación y actividad física: recomendaciones

Hoy 4 de febrero se conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer y este blog no va a mostrarse indiferente. Son frecuentes las preguntas de los ciudadanos relativas a la implicación de los estilos de vida en el riesgo de padecer las distintas formas de esta enfermedad, así como la implicación de los hábitos mencionados en el pronóstico de los pacientes ya diagnosticados.

En este sentido la World Cancer Research Found y el American Institute for Cancer Research tienen publicado un documento bastante esclarecedor sobre las evidencias el respecto de la implicación de las cuestiones relativas a la alimentación, el estatus ponderal y la actividad física con el cáncer.

Antes de comenzar con las recomendaciones, me parece muy interesante que le eches un vistazo a esta matriz en la que se presentan las conclusiones sobre la solidez de las pruebas científicas que vinculan desde el punto de vista causal los alimentos, la nutrición y la actividad física con el riesgo de cáncer en las localizaciones consideradas, y con el aumento de peso, el sobrepeso y la obesidad (puedes pinchar sobre la imagen para hacerla más grande y verla en el documento original en la página 370 del documento pdf que se te abrirá)

Summary of ‘convincing’ and ‘probable’ judgements

Bien, y ahora las recomendaciones concretas sobre las personas y basadas en la evidencia para la prevención del cáncer que, además, en la mayor parte de los casos son extensibles a los pacientes ya diagnosticados.

Recomendación 1: sobre el peso corporal

  • Procure asegurar que el peso corporal durante la niñez y la adolescencia se proyecte hacia el límite inferior del intervalo de variación del IMC a los 21 años.
  • Mantenga el peso corporal dentro de los márgenes normales de variación a partir de los 21 años.
  • Evite los aumentos de peso y el aumento de la circunferencia de la cintura durante toda la vida adulta.

Recomendación 2 : sobre la actividad física

  • Realice una actividad física de intensidad moderada, equivalente a una caminata enérgica durante al menos 30 minutos diarios.
  • A medida que el estado físico mejora, procure realizar 60 minutos diarios o más de actividad física de intensidad moderada, o bien 30 minutos diarios o más de actividad física intensa.
  • Limite los hábitos sedentarios tales como mirar televisión.

Recomendación 3: sobre alimentos y bebidas que promueven el aumento de peso

  • Consuma pocos alimentos de alta densidad energética.
  • Evite el consumo de bebidas azucaradas.
  • Consuma poca “comida rápida”, o evítela del todo.

Recomendación 4: sobre los alimentos vegetales

  • Consuma por lo menos cinco porciones diarias (como mínimo 400 g) de una variedad de hortalizas no feculentas y frutas.
  • Consuma cereales (granos) y leguminosas (legumbres) relativamente sin elaborar con cada comida.
  • Limite el consumo de alimentos ricos en almidón refinado.
  • Las personas que consumen raíces y tuberosas feculentas como alimentos básicos también deben asegurarse una ingesta suficiente de hortalizas no feculentas, frutas y leguminosas (legumbres).

Recomendación 5: sobre los alimentos de origen animal

  • Las personas que se alimentan regularmente con carnes rojas deben consumir menos de 500 g por semana, con una mínima proporción (o ninguna) de carnes procesadas

Recomendación 6: sobre la bebidas alcohólicas

Recomendación 7: sobre la preparación, elaboración y conservación

  • Evite los alimentos conservados en salazón o salmuera, y los que tienen mucha sal; prepare las conservas sin recurrir al procedimiento de salarlos.
  • Limite el consumo de alimentos elaborados con sal añadida para asegurar una ingesta menor a 6 g (2,4 g de sodio) al día.
  • No consuma cereales (granos) ni leguminosas (legumbres) contaminados por hongos.

Recomendación 8: sobre los suplementos alimentarios

  • Para prevenir el cáncer no se recomiendan los suplementos alimentarios. (Nota: en la justificación de esta recomendación se hace constar que: “Las pruebas científicas demuestran que dosis altas de suplementos nutrientes pueden proteger contra el cáncer, pero también pueden causarlo. Los estudios que muestran tales efectos no guardan relación con el uso extendido entre la población general, en la que el equilibrio entre los riesgos y los beneficios no puede predecirse en forma confiable. Una recomendación general de consumir suplementos para la prevención del cáncer podría tener efectos adversos inesperados. Es preferible aumentar el consumo de nutrientes importantes incorporando a la dieta habitual alimentos que los contengan)

Recomendación especial 1: sobre la lactancia materna

Recomendación especial 2: sobre los pacientes ya diagnosticados

  • Todos los sobrevivientes de cáncer deben recibir atención nutricional de un profesional competente.
  • Si pueden, a menos que hayan recibido indicaciones en contrario, procurarán seguir las recomendaciones dadas sobre alimentación, peso saludable y actividad física (Nota: Es decir las mismas hasta aquí vertidas para su prevención)

El documento de donde se han sacado estas recomendaciones es, en mi opinión, muy completo y puedes disponer de él al completo en este enlace. Si estás verdaderamente interesado te aconsejo que lo estudies con detenimiento. En él se encuentran detalladas todas las evidencias que han llevado a aportar estas recomendaciones y su justificación.

Después de ver este super resumen de este documento, sesudo donde los halla, mira a ver cuánta diferencia hay con esta entrada de hace un año en “Tres consejos en seis palabras”. Pues eso.

Por último, recuerda que las causas de los distintos tipos de cáncer son diversas, y la alimentación y la actividad son solo dos de ellas.

¿Qué haces tú por tu colesterol?

Estatinas_United States Government WorkSeamos sinceros: hay una conveniencia maravillosa en eso de tomarse una pastilla. Así, hacer descansar “la solución” en ellas es por lo normal mucho más fácil a priori que mejorar nuestra alimentación, hacer ejercicio o enfrascarnos en la ¿eterna? lucha contra el peso. Además, para la clase médica, con frecuencia, la solución farmacológica es también una “solución” más rápida y hasta cierto punto confiable para tratar una enfermedad, que el dedicarle un tiempo bastante valioso al tema de los estilos de vida, con el añadido de la incertidumbre de no saber hasta que punto el paciente le hará o no caso. En este sentido, la pastilla es también más cómoda.

Vivimos demasiado acostumbrados a solucionar nuestros problemas a base de pastillas y/o medicamentos sin tomar muchas veces en consideración (nosotros o nuestro profesional sanitario de confianza) que la modificación de nuestros hábitos de vida son, en no pocas ocasiones, tan o más importantes (con menos efectos secundarios, contraindicaciones, etc.) que la ayuda farmacológica. Creo que nos hemos acostumbrado demasiado fácil a recurrir a los fármacos como solución a nuestros problemas de salud. Que no se me malinterprete, los medicamentos son útiles, lo que digo es que en ocasiones quizá hagamos descansar demasiadas expectativas en algo que, a lo mejor, tiene una solución más racional, efectiva y económica.

Según la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, son diversas las enfermedades y dolencias que podrían verse muy beneficiadas por el hecho de incluir un cambio en los hábitos de vida. Cambio que puede ser observado como una herramienta terapéutica aislada o en combinación con la ayuda farmacológica. Una de ellas es el tema del colesterol.

Comer de forma saludable para reducir el colesterol malo y ejercicio para aumentar el bueno

Muestra de sangre

Normalmente los niveles de colesterol malo (LDL-col) puede disminuir en un 5% o más, al reducir de forma significativa la presencia de alimentos altos en grasa saturada en la alimentación diaria (cárnicos, lácteos ricos en grasa o enteros, etc.). Además, el alcanzar una ingesta adecuada de fibra soluble a partir de los alimentos (cereales integrales, legumbres, frutos secos y frutas) ayuda también a disminuir sus valores. Un estilo de alimentación que incluya un verdadero “dream team” de alimentos reductores de LDL-col (aquellos con esteroles vegetales, portadores de proteína vegetal y con fibra soluble) ha logrado igualar los efectos de algunos fármacos anti-LDL.

Con respecto al colesterol bueno (HDL-col), el ejercicio es probablemente la mejor manera de aumentar sus niveles. Las personas inactivas que comienzan a hacer ejercicio con regularidad han visto aumentar sus niveles de HDL hasta en un 20%. El exceso de peso, el tabaquismo y las dietas ricas en carbohidratos de fácil absorción (azúcares) no ayudan nada, más al contrario, para hacer aumentar el colesterol bueno.

Así pues, ¿A qué esperas para involucrarte en la mejora de tus estilos de vida?


Nota: Esta entrada es una opinión personal basada en la apreciación de la Harvard Medical School sobre “estado emocional y salud”, y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Está confeccionada sólo a título informativo y con la intención de motivar la reflexión.

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Foto 1: United States Government Work

Foto 2: widakso

Suda el jamón pa que te pongas bombón

Me gusta casi toda la música. El “casi” no es gratuito, el ragetón (o como se escriba) queda excluido. Lo siento, mis principios son estos, y no tengo otros. No soy Groucho Marx.

En cualquier caso estoy dispuesto a hacer una excepción cuando este estilo de música es utilizado para un bien superior. Me explico.

Vivimos en una era de desmedida preocupación por la estética, no por la salud, por la estética. El llamado “culto al cuerpo” si lo prefieren. No hace falta ser “vigoréxico” para haberse visto seducido alguna vez por esta narcisista corriente. Lo malo, como todo habitualmente, es cuando se exceden ciertos límites. Y uno de ellos es el de la proliferación de clínicas de estética que sirven más para aplacar muchas de las conciencias ególatras de pudientes bolsillos, que para dulcificar duros gestos y/o graves taras físicas de nacimiento.

¿Somos más feos en España que en otros países? A mí me parece que no, más bien al contrario. Sin embargo, según diversas fuentes (como la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Estética) en 2009 España fue el país europeo con más operaciones de cirugía estética y el cuarto del mundo. Y la operación líder: la liposucción.

Vale que de otras partes del mundo vengan a España a operarse por la mejor relación calidad/precio de estas intervenciones (nuestros médicos, hay que reconocerlo, están muy bien preparados en este sentido) pero aun y todo creo que “nos operamos” mucho. Demasiado.

Opino que más nos valdría hacer caso de las recomendaciones en materia de salud antes que recurrir a la solución “fácil” de pasar por el quirófano para una intervención de este tipo. Eso, y aumentar un poco nuestra autoestima. Tal y como dicen en las pelis de Disney, y me da igual que me tachen de cursi: la belleza está en el interior. También Pablo Ruiz Picasso tuvo una frase que le va que ni pintada a la entrada de hoy: “Hace falta mucho tiempo para llegar a ser joven“, o algo así.

Suban el volumen y aunque no les guste el ragetón les invito a que se pongan a bailar. Por cierto, genial la imagen de la mortadela y lo de “yo no me quiero “emplasticar”.

PD: No sean demasiado quisquillosos, ya sé que se trata de un anuncio; en concreto el de Nike en 2007 para el mercado latinoamericano. Lo que me interesa es el mensaje. Lo mismo se puede hacer con Adidas si lo prefieren, o con cualquier otra marca… o incluso en bolas.

Por cierto: gracias Miguelón 🙂

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Foto: madelineyoki

 

Monederos, tarjetas de crédito y diabetes

El otro día, al hacer la entrada sobre recomendaciones dietéticas en el caso del paciente diabético mencioné que en realidad es la población normal quien debería comer como come un diabético.

¿Es eso cierto, debemos comer como lo haría un diabético?

En cierto sentido sí. Una diferencia importante entre el colectivo de diabéticos y la población no diabética está en las consecuencias que tiene el no seguir las más claras recomendaciones generales acerca del comer de forma equilibrada. Al mismo tiempo, este consejo ha de observarse, en el caso del diabético, en base también a su pauta de insulinoterapia concreta y/o al resto del tratamiento farmacológico que se le haya pautado.

Por lo tanto, entre una persona sana y otra que tenga diabetes el NO seguir las recomendaciones sobre el seguimiento de una correcta pauta de alimentación marcará las diferencias que van a quedar patentes en el momento de “transgredir” la norma, el tiempo en el que se van a presentar las consecuencias y la gravedad de las mismas.

Este hecho lo explicaba de forma maravillosa un estupendo profesor que tuve en la carrera, en la asignatura de Fisiopatología, el Dr. Juan José Barbería, de la siguiente manera y en relación a la diabetes de tipo 2:

Las personas sin diabetes pueden cometer ciertos excesos alimentarios en la confianza de que su salud soportará dichas “agresiones”, pero han de ser conscientes que el número de estos excesos y su magnitud no les van a salir gratis. Esos excesos se cargarán inmediatamente en el saldo de la tarjeta de crédito de su salud.

 

En sentido contrario los diabéticos de tipo 2 son personas  a las que se “les ha retirado” la tarjeta de crédito y sólo cuentan con un capital de salud en efectivo y que además, no es mucho. Por tanto, si estos pacientes diabéticos “se pasan” del saldo asignado al no seguir las recomendaciones se quedarán rápidamente sin “capital” de salud y podrán tener, con bastante probabilidad, una crisis aguda en forma de hipoglucemia o bien hiperglucemia en forma de grave riesgo inmediato. Todo ello, insisto, en referencia a las consecuencias más inmediatas. Pero además, el banco de su salud les puede poner en un grave aprieto si han realizado pequeñas transgresiones a lo largo de su vida como diabéticos y, con mayor probabilidad que en el resto de personas no diabéticas, les podrá “sancionar”, con angiopatías de origen diabético (retinopatía, neuropatía, nefropatía, arteriosclerosis periférica, afectación coronaria…)

El mensaje de hoy más que a los diabéticos, que también, está especialmente dirigido a todos aquellos que no lo son y que, claro está, tienen la poco deseable posibilidad de desarrollar una diabetes de tipo 2 en el futuro.

Los excesos más tarde o más temprano se pagan, por seguir con el símil, algún día habrá que liquidar la cuenta con el crédito cargado a nuestra tarjeta emitida en el “banco de la salud”. Si tenemos un saldo suficiente en el banco, podremos seguir más o menos bien, pero si no lo hay, nos retirarán la tarjeta de crédito, pasaremos a ser diabéticos y a funcionar con el monedero. Entonces sí que de manera “obligada” se deberá seguir un estilo de vida más saludable si no queremos males aun mayores.

Un poco de estadística

Sabemos que la forma en la que comemos afecta a nuestra salud, pero ¿somos conscientes hasta qué punto? La diabetes mellitus de tipo 2 tiene múltiples factores etiológicos, pero uno de los que más influencia tiene, además del componente genético, son los referidos a los estilos de vida y por tanto todo lo relacionado con la alimentación y la actividad física.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cita algunas cifras que quizá sirvan para aumentar la sensibilidad sobre esta enfermedad poniendo en evidencia sus importantes riesgos:

  • En el mundo hay más de 346 millones de personas con diabetes (dato de 2011). El tipo 2 representa aproximadamente un 90% de todos los casos mundiales de diabetes.
  • Se calcula que en 2004 fallecieron 3,4 millones de personas como consecuencias del exceso de azúcar en la sangre.
  • La diabetes se ha convertido en una de las causas principales de enfermedad y muerte prematura en la mayoría de los países, sobre todo debido al aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Se prevé que la diabetes se convierta en el año 2030 en la séptima causa mundial de muerte ya que se ha calculado que las muertes por diabetes aumenten más de un 50% en los próximos 10 años.
  • Además, la diabetes es una causa importante de ceguera, amputación e insuficiencia renal.

 

Una llamada a la esperanza

La diabetes de tipo 2 es prevenible: Según la OMS, treinta minutos de actividad física de intensidad moderada casi todos los días y una dieta saludable pueden reducir drásticamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. La diabetes tipo 1 no puede prevenirse, los factores genéticos y ambientales son determinantes.

Por tanto, la dieta saludable, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso corporal normal y evitar el consumo de tabaco pueden prevenir la diabetes de tipo 2 o al menos retrasar su aparición. Y es que la diabetes se está convirtiendo en una epidemia mundial relacionada con el rápido aumento del sobrepeso, la obesidad y la inactividad física; por tanto…

comamos voluntariamente como un diabético para no terminar comiendo así por prescripción médica o de forma imperativa.

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Foto 1: Alícia

Foto 2: doyoubleedlikeme

Foto 3: Thirteen Of Clubs

La diversión como teoría para mejorar hábitos

Ya comenté que en este blog se entendía la salud como una “unidad dual” consistente en tener presente las relaciones entre lo que comemos y lo que nos movemos (“En salud, “la unidad” es dos: alimentación y ejercicio“). Evidentemente hay muchos otros factores implicados, pero yo me centro en estos dos, y en especial en el primero.

Pues bien hoy les traigo la respuesta a una interesante pregunta: ¿Como se podría hacer para que la gente adoptara mejores hábitos ya sea hablando de cuestiones de salud, de medioambiente, etc.?

Esta es la pregunta que se hizo el grupo Volkswagen en una iniciativa que ellos llamaron Teoría de la diversión”. En resumen, la respuesta que dieron a la cuestión de la mejora de hábitos era que la diversión era un potente motor que podía hacer que la gente cambiara de estilo de vida si eso la divertía.

La aplicación que hoy traigo es la de buscar una solución al hecho de que la mayor parte de la población elija las escaleras automáticas frente a las “manuales”. ¿Cómo se podría hacer para que más gente escogiera subir a pie en vez de elegir las escaleras automáticas? Esta fue su divertida propuesta.

Convendrán conmigo que es muy efectista y que al principio esta puede ser una solución para los primeros días, pero dudo mucho que este efecto durase en el tiempo una vez que deja de ser una sorpresa y/o que estuviera presente en todas partes.

No obstante, fomentar mejores hábitos cuesta muy poco, muchas veces solo hay que tener un poco más de interés en promocionar la salud. Sin salir del tema de las escaleras les traigo este estudio realizado en la Universidad de Minnesota que observó el efecto de usar carteles que advirtieran sobre las consecuencias saludables que tendría el uso de las escaleras frente al ascensor. El estudio se llevó a cabo en uno de los edificios de la Universidad mencionada y también se evaluó el uso de una mejor decoración en las propias escaleras así como el poner música en las mismas. Los resultados fueron bastante interesantes: más allá del efecto de los carteles por sí solos, la mejora de las cualidades estéticas de una escalera hizo aumentar de forma significativa el uso de estas. Es decir, la utilización de música, cuadros y carteles consiguió animar a más gente a utilizar las escaleras. Un dato curioso de este estudio fue que hubo diferencias entre sexos, siendo las mujeres quienes más utilizaron las escaleras frente a los hombres.

De todas formas, si en los edificios que usted frecuenta las escaleras no tienen decoración ni música, piense que el subir escaleras contribuye de una forma muy adecuada (observando las características personales, claro está) a aumentar su nivel de actividad física diario y por tanto a mejorar su salud. Un ritmo y un tramo adecuado son suficientes (cuando se canse tome el ascensor para completar lo que le queda) Su salud se lo agradecerá. Así qué…

Antes de pulsar el botón (del ascensor) piense en su corazón

En salud, “la unidad” es dos: alimentación y ejercicio

Bueno, al menos dos de los elementos más importantes.

En realidad con esta entrada voy a transgredir el claro ámbito marcado por las cuestiones alimentarias, la nutrición y la dietética. Pero es que no me resisto a compartir con ustedes este espectacular vídeo.

Espectacular tanto en su factura, visualmente muy atractivo; como en sus contenidos, aportando verdades como puños, con contundencia, sobre los beneficios de seguir un patrón de vida más activo que sedentario. Nótese que no he mencionado el concepto “deporte“. Si está, el deporte, me refiero, pues fenomenal, bien recibido será, pero el acento es importante ponerlo en ése estilo de vida que incorpora cierta actividad física adecuada a las circunstancias de cada cual, más que en apuntarse (e ir, porque esa es otra) al gimnasio tres días por semana o al hacer deporte sólo y de forma más o menos intensa los fines de semana.

En definitiva magnífico vídeo motivacional y con una pregunta en el aire: ¿son ustedes capaces de destinar sólo 23 horas y media al día a trabajar, dormir y atender otros compromisos (hijos, familia, etc.)? Si es así con la media hora que sobra, es recomendable destinarla a lo que sea que nos mantenga “activos”, en movimiento. Los posibles beneficios son interesantes.

Vaya mi agradecimiento para un compañero de profesión Álex Pérez Caballero que me hizo llegar el vídeo a través de su blog, Piscolabis