El nutricionista de la general El nutricionista de la general

"El hombre es el único animal que come sin tener hambre, que bebe sin tener sed, y que habla sin tener nada que decir". Mark Twain

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¿Cuánto darías por poder rebobinar el futuro dietético de tus hijos?

Niño cocinaPresta atención: imagina que tienes una especie de máquina del tiempo que te permite apreciar de forma vívida la cadena de acontecimientos que, desde el pasado a nuestros días, terminan en un desenlace fatídico… tu hijo, vuestro hijo, fallece antes que vosotros. Y tú, vosotros, sois parte implicada en ese final. ¿La usarías para evitar ése final? Yo sí. No te preocupes demasiado, a falta de retrospectivas máquinas del tiempo es probable que un álbum de fotos sea suficiente, no hace falta recurrir a que alguien termine por inventar máquinas prodigiosas ni bolas de adivino.

Pues bien, hoy te traigo una realidad teatralizada, una ficción, con la que, a fuerza de repetirse de verdad, dudo mucho que alguien no sea capaz de sacar sus propias (y únicas) conclusiones. Su creador es Strog4Life, una plataforma nacida con el fin de proporcionar el bienestar y propiciar el cambio social para revertir la epidemia de obesidad infantil y sus enfermedades asociadas en el estado norteamericano de Georgia.

Los escasos dos minutos de duración del vídeo consisten en un violento flashback que se inicia cuando un varón de 32 años, 1,75m y 136 kilos aterriza inconsciente en una sala de urgencias médicas víctima de un ataque al corazón. A partir de ahí, de forma fotográfica se relata de modo retrospectivo la cadena de acontecimientos vitales que le han llevado a John (el protagonista y sujeto pasivo de la acción) hasta esa fatídica situación y funesto lugar. ¿Te lo resumo? Venga va.

Se trata de un elocuente vídeo de minuto y pico y refleja la forma en la que la vida de su protagonista ha estado caracterizada por el despropósito dietético (y atlético): mucha comida (de la chunga) y poco ejercicio. Mucho ocio tecnológico y poca comida (de la de verdad)… y todo ello desde sus años del taca-taca en los que se ve a una madre, preocupadísima, por darle lo mejor a su hijo… en este caso, patatas fritas de hamburguesería para que se calme (es lo único que lo consigue, afirma)… y así ambos tan felices.

El desenlace, como en la mayor parte de las retrospectivas cinematográficas, es abrupto. ¿Pero sabes qué? Terriblemente frecuente habida cuenta de los muy extendidos e inadecuados hábitos de vida de la población de nuestro entorno. Te dejo con el video que, por si el enlace en youtube fracasa, puedes visualizarlo aquí a partir de su fuente original.

A modo de guiño (agrio), no puedo dejar escapar la oportunidad de demostrar una especie de autocomplacencia al contrastar que esta estrategia argumental, hoy plasmada en el video de Strong4Life, es similar a la mía cuando en 2005 escribí este relato fantástico acerca de la obesidad infantil y sus consecuencias y que publiqué en este blog hace un par de años: Cuento de miedo grasiento (Fatty and scary tale), capítulo 1 y capítulo 2.

Por último una reflexión, si no eres capaz de hacerlo por ti, al menos hazlo por lo que más quieres en este mundo, sé que su mera presencia puede suponer un importante motor imprescindible para el cambio tal y como he contrastado muchas veces en primera persona y así lo puse de manifiesto en esta entrada.

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Imagen:  marin vía freedigitalphotos.net

Día Nacional de la Nutrición: Comer sano es divertido la obesidad no (una crítica constructiva)

DNN 2014Hoy se conmemora el Día Nacional de la Nutrición (DNN) de la mano de la FESNAD (la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética). Una fecha para poner en alza todas esas cuestiones en las que lo que comemos, el cómo y el cuánto influyen en nuestra salud. Algo muy a colación después de la entrada de ayer… despertar conciencias es de lo que se trata en definitiva y ser conscientes del papel que desempeña la alimentación cotidiana en la salud, algo que al parecer está bastante subestimado por parte de la población general. El lema de este año, ya lo ves, es: “Comer sano es divertido, la obesidad no”; con un foco de atención claramente centrado en la población infantil.

A estas alturas no voy a renegar de la importancia de estos temas pero quizá sí cuestionar en cierta medida (con la más positiva de las intenciones) la forma de ponerlas de relieve y de aportar soluciones, recomendaciones y consejos. Adelanto que el grueso de la campaña me parece acertado pero hay detalles con los que discrepo, así como el haberse dejado en el tintero algunas cosas que a mi juicio son importantes.

En todo el material que acompaña esta conmemoración, tanto en el tríptico, como en la presentación para conferencias, se hace una especial alusión a la cuestión del sobrepeso u obesidad infantil, los factores que los facilitan, al tiempo que se indican una serie de recomendaciones en lo que respecta a los hábitos de vida. Esos factores facilitadores los divide en 3 grupos de influencia: la alimentación inadecuada, la escasa actividad física y los ambientes obesogénicos en el hogar, la escuela y la comunidad. Nada nuevo, pero que conviene recordar y tener bien presente.

La importancia del desayuno

Sin embargo, a la hora de centrar las recomendaciones, el grueso del mensaje se centra de forma significativa hacia la importancia del desayuno “completo”. En primer lugar no estoy totalmente convencido de la importancia del desayuno (hacerlo o no) en el tratamiento y prevención del sobrepeso y obesidad. Te recuerdo esta entrada (¿Es obligatorio desayunar si quieres adelgazar?), en la que se ponía de relieve que, al menos en adultos y en la actualidad, no está nada claro si el hecho de hacer un desayuno o no constituye un elemento preventivo o terapéutico válido. No sé muy bien en qué se puede basar la FESNAD para, insisto, poner el acento en un elemento con una utilidad… al menos tan difusa, ¿no hay otras cuestiones a las que prestar tanta atención antes que al desayuno?

La importancia del desayuno “completo”

En segundo lugar, de lo que no me cabe la menor duda es de lo desacertado a la hora de hablar de un desayuno “completo” en los términos a los que se refiere esta campaña. ¿Qué se supone que es “completo” o “equilibrado” en estos casos? Pues lo que te imaginas y te temes al mismo tiempo: la presencia, al parecer ineludible, de al menos tres elementos en el desayuno, un alimento del grupo de los lácteos, uno del de los cereales y una fruta. El remate de la jugada es cuando entre esos alimentos de origen “cereal” además se incluye de forma destacada las galletas. Y es que, con estos parámetros en el punto de mira para catalogar un desayuno como “equilibrado, completo o ideal” no me extraña el dato estadístico que se ofrece referido a que solo un 3,8% de los niños españoles realizaban un “desayuno completo”… Ay, ay, ay.

Y que pasa si un niño desayuna tortilla de patatas y ya está… ¿está mal? Y si desayuna arroz con lentejas o una ración de gazpacho o un trozo de merluza a la romana… ¿está mal también, se incrementa el riesgo de obesidad por desayunar así? Pues a mi juicio no, y me explico.

(Pensamiento al margen: Prefiero no pensar en si las empresas de la industria alimentaria que han patrocinado esta jornada habrán tenido algo que ver, porque, esa es otra, ¿para cuándo un DNN sin patrocinio directo de la industria alimentaria? ¿Acaso es imposible?)

Deberíamos dejarnos ya de tanta comida ideal, desayuno equilibrado y cenas completas y empezar a poner el acento en la bondad general de la dieta… en la del adulto y en la del niño. Deberíamos pues, dejar de hacer una presión perfeccionista injustificada e innecesaria en parcelas tan concretas y reducidas como son las ingestas tomadas una a una y centrarnos más en dos aspectos: por un lado en el papel de las personas para decidir y dar, dentro de un orden, gusto a sus preferencias y; por el otro, empezar a observar los estilos de vida en su conjunto, como el elemento importante a la hora de proponer mejoras. No se debería en mi opinión continuar por ese camino que acaba por atomizar y disgregar todos y cada uno de nuestros comportamientos (y por ende el de nuestros hijos).

Que me disculpe la FESNAD, pero a mí nadie me ha demostrado la existencia de un desayuno “equilibrado, ideal y completo” que sirva para todo el mundo tal y como se plasma en esta información (puedes consultar esta entrada al respecto: ¿Hay un desayuno “ideal”?). Si de mí dependiera, conservando el lema y el leitmotiv del DNN 2014, me hubiera centrado en el papel de los padres y cuidadores, en el ejemplo que dan y en las opciones alimentarias que ponen delante de sus hijos en todo momento. Estas relaciones y todas las cuestiones relativas a la formación son las que para mí tienen un peso abrumadoramente mayor en nuestros estatus ponderal y por tanto en el que con cierta probabilidad tendrán nuestros hijos. Recuerda, un niño no come lo que tú no le pones a su disposición. Pero este tema, para mí eje central de estas cuestiones, ya se trató en el DNN del año 2012 (Enseñar a comer es enseñar a crecer) y de ahí mi entusiasmo al aplaudir, entonces sí, aquella iniciativa.

Reducción del peso o cambio de hábitos

Ya por último esta la cuestión de hacer pasar todo por el “peso” y no tanto por los “malos hábitos”. Porque si de medidas útiles se trata, existen interesantes estudios que sugieren que lo verdaderamente importante debería de partir de centrarse en los cambios de los estilos de vida antes que en la pérdida de peso como tal. Para empezar por que con esos cambios en los estilos de vida se beneficiaría tanto la población obesa como la que no lo es; y para acabar por que es una mucho mejor forma de no estigmatizar a nadie (especialmente a los niños en una edad tan delicada) y de mantener a largo plazo las metas ponderales.

Así pues larga vida al DNN, si puede ser sin los patrocinadores del tipo que suelen ser los habituales; ojalá sirva para recordar a la población general la importancia de la alimentación y su peso en la salud. Y recuerda, no te dejes despistar: una dieta saludable no pasa por desayunar indefectiblemente leche con galletas y una manzana (o sus típicos sustitutos).

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Mamá, no quiero ser un niño enclenque, ¿me preparas “el batido”?

Niña batido

Tal cual fue la pregunta que el otro día me dijo una mamá que le había dicho su hijo de 7 años al que, como todo apunta, le habían llenado la cabeza de pájaros bien sus propios padres, bien la publicidad malsana… o entre ambos, me figuro.

Desconozco a ciencia cierta qué se les puede estar pasando por la cabeza a los publicitarios de determinados productos, me refiero a los de suplementos y complementos dirigidos a ser usados de forma específica entre la población pediátrica cuando han decidido anunciarlos en aquellos canales de televisión típicamente infantiles. Me refiero a este anuncio de aquí que últimamente se puede ver en la parrilla publicitaria de no importa qué canal infantil. Se trata de Pediasure, de nuevo de los laboratorios Abbott (¿te acuerdas?), a mi modo de ver tan desnortados con aquello de hacer campañas realmente convenientes como encelados en el vender, vender, vender…

No es que esté solo en contra del planteamiento general del producto… que lo estoy y mucho, es que lo de esta temporada riza el rizo al haber contrastado como sus anuncios han pasado de los canales generalistas (los que sean) a los específicos para niños. ¿De verdad alguien en su sano juicio puede pretender que sea un niño de los que ven estos canales (de la misma edad que los que salen reflejados en el propio anuncio) los que decidan sobre la necesidad de usar un complemento o suplemento? ¿No estarán facilitando la génesis de trastornos compulsivos, de culpabilidad, frustración, miedo al fracaso… completamente infundados en la mayor parte de los casos?

Habrá quien pueda argumentar que los ponen en esos canales para que esa publi llegue también a los cuidadores de esos niños que están viendo la TV en ese mismo momento. Claro, por eso también en CLAN, Boing, Disney Channel, etc. se anuncian coches, productos financieros… y ya puestos, condones… al final, ¿quiénes más interesados en controlar su prole que aquellos que ya han llegado, supongamos, a un número de hijos determinado y están viendo con ellos la TV? (esto último se trata, evidentemente, de una ironía)

No soy ni mucho menos el único que se ha dado cuenta de la situación, la semana pasada en el blog TodoMundoPeques se hacían eco en esta entrada de este desastroso binomio entre los canales de dibujos animados y los anuncios de estas cosas.

De todas formas como digo, esta nueva estrategia no deja de ser a mi juicio más que un suma y sigue, una constatación de una mala estrategia inicial a la hora de plantear la venta de un producto cuyo principal mercado debiera observarse en las zonas más deprimidas del planeta en lo que se refiere a las cuestiones alimenticias.

Sin ir más lejos hace ya un tiempo Aitor Sánchez daba cuenta en su blog Mi dieta cojea del desacierto de estos planteamientos. Al igual que Julio Basulto cuando en su muy recomendable “Se me hace bola” le dedica una sección entera al “malcomimiento” de nuestros hijos (página 164) y trae a colación un producto que, sin nombrarlo, no puede ser otro que este del post de hoy.

Esto que se puede contrastar fácilmente cuando se mete uno en la página web del producto y se accede al torticero e intencionado test para que respondiéndolo sepas si estás o no ante un hijo malcomedor. Evidentemente, al igual que Julio, en mi caso (en el de mis hijas) también respondo de modo afirmativo a buena parte a esas 5 “sencillas” preguntas que te hace el fabricante con toda la buena intención. Y según ese resultado estoy ante unas niñas malcomedoras, candidatas ideales a embutirles con el batidito de turno, hacerles creer que son malcomedoras y, esto lo digo yo, empezar a fomentar  el uso sinsentido de suplementos y complementos cuando estas sean mayores.

Volviendo a la mamá y a su preocupado hijo con un flagrante sentimiento de culpabilidad y frustración con aquello de ser un niño “enclenque” (palabra que me imagino le habrán dicho en casa sus papás o sus abuelos cuando no se comía todo aquello que los adultos habían establecido que se tenía que comer); más les valdría dejarse de tonterías. Y a los otros, sería estupendo que dejaran de usar estrategias para que niños y papás se preocupen de forma infundada.

No soy el único que piensa así con respecto a este tema. De entrada la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) deja muy clara su opinión al respecto de este tipo de productos, y no se refiere solo al Pediasure, sino también y como no podría ser de otra forma al Meritene Junior… imprescindible su análisis que podemos resumir en:

Las empresas farmacéuticas, sabedoras de las preocupaciones de los padres por la alimentación de sus hijos, han lanzado al mercado una serie de productos que se venden como complementos nutricionales […] Se trata de productos con un alto valor energético por dosis […] Además, estos productos contienen otros nutrientes: grasas, proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales que, si su hijo no necesita, pueden llegar a desequilibrar su alimentación […] Y además, todo esto tiene un coste elevado. El precio de un sobre de Meritene o PediaSure oscila entre los 1,50 y los 2 euros, dependiendo de si hay que añadir leche al preparado. Al cabo del mes, esto puede suponer un gasto de hasta 120 euros por niño. Una cantidad nada despreciable… sobre todo para algo que no es necesario. [Por lo tanto] No son la solución.

La OCU tampoco está sola, además de una buena parte de dietistas-nutriocionistas que sostienen este posicionamiento, también hay muchos médicos y pediatras que están en contra, no sé si tanto de este tipo de productos, sí desde luego en la forma con la que en su promoción acceden los fabricantes a los posibles clientes. Tienes un ejemplo aquí, aquí y aquí.

Y para dejar el tema ya por finiquitado y lacrado te dejo este genial vídeo (para no variar) del pediatra Carlos González.

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Imagen: imagerymajestic freedigitalphotos.net

¿Ha muerto, acaso, la Operación Bikini?

Chica_básculaEl pistoletazo de salida de la Operación Bikini se parece más a un imaginario disparo en la sien que a otra cosa. De todas formas, para ser sinceros la frontera entre la Operación Bikini y el día a día cada vez me resulta más difusa. Quienes intentamos vivir de esto desde hace una serie de años tenemos, a resultas de esta perspectiva y de las actuales circunstancias, una visión particular del asunto. Me explico.

Respetando las normales discrepancias, mi perspectiva es que hasta hace no mucho tiempo había esencialmente tres momentos bastante definidos en el curso de un año natural en los que la tarantela adelgazante era especialmente patente, a saber: la campaña de nuevos y buenos propósitos de principio de año; la consabida operación bikini y; la vuelta de las vacaciones allá por el mes de septiembre más o menos. Todas ellas auspiciadas por diversas circunstancias que podría, cada una de ellas, ser objeto de un análisis particular. Pero eso hoy no toca.

Como digo, en mi opinión, las fronteras entre el comienzo de cualquiera de estas campañas y la siguiente es cada vez más ambigua… y no porque cada una de ellas se dilate en el tiempo hasta el punto de confundirse el momento de finalización de una con el principio de la siguiente, no. Se trata de que ya no hay campañas tal y como las entendíamos hace unos años y sí más de ser conscientes que la presión es tan constante que las campañas en sí son difíciles de distinguir. El caso es que la ¿evolución? de los tiempos nos ha llevado a una presencia continua de estas cuestiones adelgazantes. ¿Evolución entre interrogantes? sí, a modo de pregunta. Lo planteo así porque aunque en el concepto tal cual de evolución no esté presente el sentido de avance, creo que “evolución” implica para el común de los mortales un sentido de “avance” que se contrapone al de “involución” que, este sí, tiene claramente señalado un sentido de retroceso. Por eso digo que, al obtener una realidad negativa, peor que la anterior, a este cambio en las circunstancias se le debería atribuir un carácter más involutivo que evolutivo.

Así, prácticamente cada día, sin esperar a una temporada concreta saltan a la palestra asombrosos planteamientos dietéticos que persiguen esa pérdida de peso. No tienes más que darte una vuelta por el blog y contrastar sus contenidos. Los libros adelgazantes con mensajes complacientes a base de curiosos planteamientos dietéticos, el “descubrimiento” de turno de algún complemento milagroso, etcétera, ya no esperan al principio de año a al mes de mayo para darse a conocer… no. Los tenemos constantemente presentes en nuestras vidas y, si acaso, en esas épocas concretas a las que me refiero se realiza una ligera mayor presión. En cualquier caso nada tan descarado como lo de antes.

De todas formas eso no quita para que precisamente en esos momentos convenga hacer un llamamiento a la cordura y a la sensatez procurando que la especial debilidad de los consumidores no les convierta en víctimas propiciatorias de un entorno proclive al engaño a partir de fantásticas (nunca mejor dicho) promesas. Con este fin, ayer domingo participé en el programa Ser Consumidor de la Cadena Ser junto a otros destacados invitados (Julio Basulto, Juanjo Cáceres, Clotilde Vázquez y Elena Espeitx) y con Jesús Soria como maestro de ceremonia. Se trata de un monográfico totalmente dirigido al tema de “hacer dieta”: sí, no, de qué tipo, cuándo, de qué forma, con quién, sus mitos, etcétera. Te lo dejo en este enlace de a continuación. Espero que te guste.

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Imagen: marin vía freedigitalphotos.net

HMB: absurda sopa de letras en la publicidad de suplementos

MúsculoNo lo puedo negar, el otro día un anuncio de televisión hizo que me replanteara cuánto sabía de nutrición o al menos cómo podía ser que no entendiera ni papa de un spot cuya principal alegación hacía referencia a un tema nutricional. Yo, que me gano la vida con esto. Eso, o más bien, espero, hasta donde puede llegar la perversidad publicitaria de algunas empresas.

Me refiero a este anuncio que puedes visualizar siguiendo el enlace. Se trata de Ensure NutriVigor un suplemento alimenticio que comercializa Abbott. Un producto que por la iconografía y mensaje que utiliza está destinado al parecer a mejorar la salud de las personas de edad avanzada. Eso parece. Y lo hace poniendo el acento en un ingrediente… y aquí quería llegar yo… el HMB. En el anuncio te lo cuentan tal que así:

[Mujer de unos 65 años] Me encanta sentirme activa, pero cada año las escaleras ganan un escalón más… y yo quiero subirlos todos.

Ahora tengo un aliado [imagen del producto]: el nuevo Ensure, la nutrición para adultos.

[Voz en off] Ensure contiene HMB, además de vitamina D, calcio y proteínas, cuyo aporte extra contribuye al mantenimiento de tus músculos y huesos […]

Pregunta de examen (y sin mirar en la web) ¿acaso sabes tú qué es eso del HMB? Te lo pregunto porque a mí bote pronto me dejó in albis. Así pues, mi primera reacción fue acudir a un texto de referencia en estas cuestiones y comprobar cuanto me había perdido yo en la carrera sobre el HMB y su importancia.

Hydroxymethylbutyric_acid

En realidad HMB hace referencia al beta-hidroxi-beta-metilbutirato, un producto (metabolito) obtenido de forma endógena a partir de un aminoácido esencial, la leucina, en una tasa de unos 0,2 a 0,4 gramos diarios. Destaca por ser un sustrato empleado en la síntesis proteica. De esta forma hay quien ha propuesto en base a ciertos estudios que su suplementación podría beneficiar bien el aumento de la masa muscular, bien evitar su deterioro.

No voy a entrar en el post de hoy en las disquisiciones al respecto de la validez de su suplementación, hay diversos estudios realizados con distinta población en observación (deportistas, personas no entrenadas, individuos de edad avanzada) y los resultados, en definitiva, son poco concluyentes. De hecho y para lo que a este respecto interesa baste decir que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no le atribuye ninguno de estos efectos cuando se utiliza como suplemento. Lo puedes consultar en este enlace que, en resumen, concluye que:

En base a los datos presentados e panel de expertos de la EFSA concluye que no se puede establecer una relación causa y efecto entre la ingesta de HMB y: el aumento dela fuerza muscular… ni en el aumento de la masa magra… ni en el aumento de la capacidad de resistencia… ni en la reparación de la masa muscular esquelética… ni en una más rápida recuperación de la masa muscular tras su fatiga.

Bastante clarito, ¿no? Pero como digo no se trata de eso, se trata del tema publicitario y de cómo algunas empresas parecen obcecadas en convertir su grandilocuente mensaje salutífero en un galimatías incomprensible…. con buena pinta, yendo de guay, eso sí, pero incomprensible para el consumidor medio… ¿Qué es eso de que Ensure contiene HMB? ¿acaso alguien lo entiende? lo del calcio, la vitamina D y las proteínas… pues vale, es lo de siempre, pero vale (nutrientes sobre los que sí se pueden terminar haciendo las alegaciones que hacen al respecto de su contribución al normal mantenimiento de tus músculos y huesos tal y como está reflejado en el Reglamento 432/2012). Puedes echar un vistazo a esta otra entrada. Por cierto, y ahora que caigo, este producto representa la enésima estrategia suplementadora “proteinizante” sin hacer mención antes a unos correctos hábitos dietéticos. Y lo mejor de este tema es… ¿es que acaso hace falta, comemos pocas proteínas? La respuesta, si sigues este blog, ya la sabes: ni de coña; ya estamos incorporando “de normal” muchas más proteínas de las que necesitamos.

Hay un dicho que reza más o menos que cualquier cosa dicha en latín suena más profunda (Quidquid latine dictum sit, altum videtur) de forma que con ese amago de erudición se reviste de una cierta excelencia la alegación con independencia del meollo del asunto. Pues bien, hoy ese latín retorcido que con su uso apela a un mayor peso de las palabras lo tenemos en el caos del lenguaje científico publicitario: con HMB, y se quedan tan anchos mientras que al consumidor, que no tiene ni repajolera idea de lo que significa este mensaje, le suena a música celestial.

Otros casos además del de Ensure, lo tenemos en el ejemplo de aquel producto lácteo (creo que era de Puleva) que en su día decidió dejar de anunciar su producto enriquecido con omega-tres, para pasar a decir, sin más explicaciones que contenía EPA, DHA y ALA (abreviaturas todas ellas de tres concretos ácidos grasos de la familia omega-tres). A alguien debió de parecerle acertado que ya que todo el mundo enriquecía no-importa-qué con omega-tres que ellos tenían que diferenciarse y decir al consumidor que ellos lo hacían con EPA, DHA y ALA… y el consumidor, claro, con ojos de plato pero archiconvencido: donde vamos a parar, donde haya EPA, DHA y ALA que se quiten todos los omega-tres. O algo así.

En resumen

Suplemento

  • El tema de la publicidad ininteligible para el consumidor medio a base de siglas y de conceptos científico-metabólicos debería, a mi juicio, estar prohibida.
  • La estrategia del asterisco, esa que permite que la industria le pueda poner cientos de cosas más o menos exóticas a un producto aunque no tenga un respaldo legal-científico también debería estar prohibida, aunque luego la industria adorne ese producto con nutrientes “corrientes” que si tiene una alegación reconocida en base al Reglamento 432/2012). Léase el HMB del ejemplo de hoy o el famoso Lactobacillus casei en algunos derivados lácteos entre otros muchos casos, que no tienen alegación reconocida, aunque en su publicidad parezca que sí.
  • No olvidarse del concepto de factor limitante. Si bien para que un coche funcione es indispensable que tenga una batería, el que le pongamos 12, no hará que funcione mejor. Es decir, que a pesar de que algo sea necesario aportar más de ese algo no tiene porqué suponer una especial ventaja. Y en este caso, el HMB, ya se fabrica de forma endógena.

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Imagen:  farconville  y Ambro vía freedigitalphotos.net; Edgar181 vía Wikimedia Commons

Té verde para adelgazar: tan útil como un botijo sin pitorro

Te verde

El panorama sigue verde… pero verde, verde de… verdad. Tras el post de hace dos semanas al respecto de la utilidad del café verde y los suplementos que tan alegremente se comercializan con este “ingrediente” para adelgazar, es el turno del té, también verde. Me lo pedisteis casi a gritos: “déjate de cafés y dinos que hay del té verde… eso es lo que nos interesa”. Pues vale, aquellos que lo demandabais que sepáis que vais a tener no una, ni dos, si no tres pedazo tazas  razones para dejar de hacer el tonto con el té verde. Luego ya si eso que cada uno obre como quiera. Antes de comenzar, hagamos una mínima introducción.

El té verde y los suplementos de té verde

Según la Asociación Española del Té e Infusiones (AETi ) el té verde es una variedad de  té que, como todas las demás propiamente dichas, procede de una especie botánica concreta, Camellia sinensis. Su característica principal frente a las demás variedades es la de aprovecharse las primeras hojas del brote que son secadas y posteriormente fragmentadas o enrolladas sin que se haya producido fermentación en ellas. Destaca por su especial alto contenido en antioxidantes y precisa de un reducido tiempo de infusión de apenas 2 minutos.

Green_Tea_LeavesLos suplementos elaborados a partir de esta variedad (cápsulas y demás) se supone que consisten (“se supone” porque no hay controles específicos que así lo certifiquen) en el extracto de esas hojas que contiene una mayor concentración de compuestos activos, principalmente catequinas y cafeína, que la típica bebida de té verde preparado a partir de la famosa bolsita de té y su hervido en agua.

Tradicionalmente el té verde tiene un largo historial en base a los múltiples beneficios que se le han venido atribuyendo, primero en forma de infusión y luego como suplemento. Uno de esos usos para el tema que nos ocupa es precisamente el poder ayudar perder peso entre aquellas personas necesitadas de ello. Se le atribuye, insisto, tradicionalmente, el ser capaz de aumentar el gasto energético, y de ahí, se supone, esa ayuda para perder peso. Pero, ¿está alineada la ciencia con ese conocimiento tradicional? Veámoslo.

Suplementos de té verde para adelgazar a ojos de la Cochrane Library

La Biblioteca Cochrane consiste en una recopilación de bases de datos sobre ensayos clínicos controlados en relación con temas médicos y de salud de forma que sus publicaciones suelen ser tomadas como una de las más influyentes y prestigiosas. Afortunadamente para los intereses de este post existe un reciente meta-análisis que pone en tela de juicio la eficacia y seguridad de los suplementos a base de té verde para la pérdida y el mantenimiento del peso en personas obesas y con sobrepeso. Es este de aquí: Green tea for weight loss and weight maintenance in overweight or obese adults. Seguro que quieres saber sus conclusiones, dejan poco lugar a la duda:

En cuanto a la pérdida de peso, las preparaciones de té verde parecen inducir una pequeña pérdida de peso en adultos con sobrepeso u obesidad que no es estadísticamente significativa. Debido a que la magnitud de la pérdida del peso es pequeña, no es probable que sea clínicamente importante. En cuanto al mantenimiento de la pérdida de peso alcanzada estos preparados no tienen ningún efecto significativo. Por su parte, además, se constataron algunos efectos adversos de los que [solo] una pequeña parte requirió hospitalización. Otros efectos adversos se consideraron entre leves y moderados.

La opinión de la EFSA al respecto de la pérdida de peso con té verde

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) también ha sido consultada al respecto de la eficacia de este tipo de suplementos y… lo de (casi) siempre en estos casos, tienes el enlace a tu disposición aquí:

En base a los datos presentados, el panel de expertos de la EFSA concluye que no se puede establecer una relación de causa y efecto entre el consumo de catequinas provenientes del té verde […] y su contribución al mantenimiento o la consecución de un peso corporal normalni a la reducción de la masa grasa corporal… ni al mantenimiento a largo plazo de unos niveles normales de glucosa en sangre.

Pero quizá pienses que esta respuesta hace solo referencia a las famosas catequinas y que el pretendido efecto de esta milenaria bebida (o el de sus suplementos) se deba más al efecto sinérgico y holístico (esto es cosecha mía) de la planta en sí misma y a su unión con otras milagrosas sustancias o elementos como la L-Carnitina, biotina, cromo, el ácido linoleico conjugado, la cafeína, la vitamina C… o el propio ¡café verde!. Pues bien, no te negaré que hubo quien en su día ¿osó? preguntar estas cosas a la EFSA… pero se debió de terminar por arrepentir porque si bien en la página de preguntas a la EFSA estas constan como formuladas, también consta un elocuente “withdrawn” (retirada). Es decir, como en el caso del café verde, el solicitante preguntador debió de pensar que su consulta estaba como su té… aun muy verde (por no decir que a ellos mismos les saltaba la risa con la preguntita).

¿No quierías taza? pues ahí va la tercera

No digas que no te lo avisé. Más reciente que el meta-análisis de la Librería Cochrane y que las respuestas de la EFSA a este respecto es esta otra revisión y meta-análisis que, sin ambages, plantea la pregunta prohibida en su título: Efecto del consumo de té verde o extractos de té verde en el peso y en la composición corporal; revisión sistemática y metaanálisis realizado por el Grupo de Revisión Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN) y publicado este mismo año en la revista Nutrición Hospitalaria. Ya te adelanto que no hay sorpresas frente a lo antedicho. Se concluye de forma que

La ingesta de té verde o de sus extractos no ejerce efectos estadísticamente significativos sobre el peso de adultos con sobrepeso u obesidad. Se observa un pequeño efecto sobre la disminución del porcentaje de masa grasa, pero no es clínicamente relevante.

Conclusiones

Después de lo visto la conclusión, a mi juicio, no puede ser mas que una. Esto del té verde y sus lustrosos preparados comercializados en luminosos envases que prometen ayudarte para perder peso no sirve, como tal, para nada. Salvo para ayudar a dejarte la cartera con telarañas. A partir de aquí tu mismo.

¿No habrá llegado la hora de dejarse de monsergas, de falsos atajos, de fraudes, y por lo tanto de que sea el momento de coger el toro por los cuernos de una santa vez? Tu salud, tu economía y sobre todo tu amor propio saldrán beneficiados. Tienes luz… verde.

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Imagen: zirconicusso vía freedigitalphotos.net; Sebastian Stabinger vía Wikimedia Commons;

Nuevo libro: “Consume y calla”

Consume y callaSi visitas de tiempo en tiempo este blog te habrás dado cuenta que los asuntos relativos a la publicidad de alimentos diversos, las alegaciones de salud que incorporan, el márquetin con el que se rodean, su etiquetado y demás “celofán” con el que se envuelven, son un tema recurrente. Como digo, a pesar de poder encontrar estos temas con cierta frecuencia, el blog no está dedicado en cuerpo y alma a estas cuestiones. Y conste que bien podría habida cuenta de lo machaconas y surrealistas que son las circunstancias que en este sentido nos han tocado vivir.

Afortunadamente y para poner un contrapunto de sensatez entre tanta vorágine consumista (aunque en ella se ponga de excusa un mal entendido concepto de salud) de vez en cuando ven la luz obras como la que hoy os traigo y que acaba de ser publicada. Se trata del libro que tiene como título “Consume y calla. Alimentos y cosméticos que enriquecen a la industria y no mejoran nuestra salud” (357 pags.) de Ana Isabel Gutiérrez Salegui (@Fasmida) y que está editado por Ediciones Akal, SA. Hacía falta.

En verdad lo que haría falta es que más personas accedieran a esta perspectiva que del mercado de salud (a través de alimentos y cosméticos) tienen en realidad muchas de las empresas que, en principio y en apariencia, se preocupan por nuestra salud. Muchos de los escándalos vinculados a la industria alimentaria y que se han dado a conocer en estos últimos años, así como la farragosa forma de “informar” a los consumidores dan muestra de esa “preocupación” que tienen muchas de esas multinacionales a las que la autora dedica su obra nada más empezar:

A Bimbo, Nestlé, Unilever, L’Oreal, Puleva y tantos otros… sin ellos no habría sido posible este libro […]

Tristemente. Sin ellos, tristemente, no habría sido posible este libro; apuntaría yo con el permiso de la autora.

El libro no te va a dejar indiferente. Empezando por la perspectiva de Ana Isabel Gutiérrez que no es la de una publicitaria, ni de una nutricionista, ni una médico, se trata, muy en resumen, de una psicóloga que afronta desde su especialidad las causas y circunstancias que como consumidores nos han llevado a terminar a merced de una industria con, aparentemente, escasos escrúpulos. Con su permiso transcribiré un fragmento significativamente elocuente:

[…] Si la generación que vivió la posguerra, levantara la cabeza y viera en que trabajamos, ahorramos y pedimos prestamos bancarios para que nos corten trozos de carne en un quirófano, nos metan bolsas de silicona en el pecho o en los glúteos, pagamos para que, a voz en grito, nos hagan sudar y sufrir, pasamos hambre voluntariamente o nos alimentamos de polvos disueltos en agua pagados a precio de oro (pudiendo hacerlo con comida de verdad) para poder entrar en fajas compresoras que reducen, elevan y oprimen, pensarían que nos hemos vuelto rematadamente locos. Y tendrían razón.

Este libro está cuajado de ejemplos, vergonzosos (a la par que legales muchos de ellos), en los que se pone de manifiesto que tanto en buena parte de la industria de cosmética como en la de la alimentación hay una serie de señores como poco interés en cualquier cosa que no sea aquel de lucrarse hasta extremos insospechados.

Así pues si en cierta medida te gusta este blog por aquellos casos en los que se “denuncian” ciertas malas prácticas por parte de la industria te recomiendo este libro. Una obra que además está cuajada de citas y de referencias para seguir el hilo de lo que en él se cuenta. Entre esas citas, he de reconocer con agradecimiento, sale este blog citado con frecuencia… así como el de tantos otros que son una referencia para uno mismo tales como Jose Manuel López Nicolás y su Scientia; Ben Goldacre (Mala ciencia); el GREP-AEDN; Naukas; José Miguel Mulet… y tantos otros.

Te dejo con el índice del libro y un vídeo en el que Ana Isabel Gutiérrez es entrevistada en el canal 24 horas de TVE a colación del mismo:

1. Introducción
2. El cambio de una sociedad a través de sus estereotipos
3. Diccionario básico para detectar engaños
4. ¿Qué dice la Ley al respecto?
5. De paseo por el súper
6. La salud y la belleza en la publicidad
7. Picaresca y publicidad cosmética, ¿viejas amigas? Del bálsamo de Fierabrás a las nanoesferas
8. Manual del publiescéptico
9. Ranking de los mejores asteriscos
10. Quién es quién
11. Fuentes y recursos utilizados

Café verde para adelgazar: tan improbable como los perros de ese color

Café verde Biocol

Olvídate del rosa, de Édith Piaf o de Louis Armstrong… es con el color verde cuando lo vemos todo mucho mejor. De pequeño, las evaluaciones que recibías del colegio llegaban en forma de colores y el verde significaba lo mejor, el “10”; un semáforo en verde es una puerta abierta, un continúe por favor, un adelante, algo positivo; el tema ecológico se relaciona con lo verde, la pureza, la naturaleza… Así pues, verde = buen rollo; y cafés y tés verdes pues para qué te voy a contar (del té ya me encargaré en otro post)

¿Qué es el café verde?

Según la Federación Española del Café, el café verde es el fruto del cafeto que no habiendo terminado de madurar carece de mucílago y tiene la pulpa color verde. Sin embargo, según a quién se le consulte, las respuestas pueden ser diferentes y variadas. Por ejemplo, para algunos el café verde es cualquier grano de café que no haya sido tostado; para otros es lo que se conoce como “café pergamino” es decir, el fruto del cafeto (endospermo) envuelto en su liviano endocarpio, etcétera. Desconozco si en el mundo particular de los gili-complementos dietéticos por “café verde” se entenderá otra cosa. De todas formas, los supuestos beneficios adelgazantes del llamado popularmente como “café verde” se hacen descansar muy a menudo en una familia de compuestos en particular, los ácidos clorogénicos. Así, no son pocos los fabricantes que han obtenido y registrado sus propias fórmulas de estos ácidos extraídos del café y lo han postulado como una sustancia con potentes efectos adelgazantes.  Y cuentan con sus estudios científicos y todo en los que, ¡oh sorpresa-quién nos lo iba a decir! los resultados son espectaculares. Con esos resultados y como no cabría de otro modo, se realizan fabulosas promesas en su venta y promoción. Tienes un ejemplo de lo que te cuento en el Svetol®

¿Pero adelgaza o no el café verde?

Las posibles respuestas serias son tres, escoge la que quieras:

  • No;
  • Muy poquito;
  • No se sabe.

Aun no ha habido un estudio serio que haya sido capaz de poner de relieve este efecto de una forma clara, incontrovertida. Y entonces ¿quién dice que el café verde es adelgazante? Pues los de siempre en cada caso, solo los que lo comercializan, distribuyen o fabrican, es decir, todas aquellas personas empeñadas en timar a todos aquellos a los que los ojos les hacen chiribitas cuando oyen hablar de un remedio fácil, un atajo, que les acerque por unos pocos euros (o no tan pocos) una solución esquiva. Solo hablan maravillas de él quienes quieren engañar a los que se dejan engañar. Y de ambos grupos de personas, tristemente, hay un nutrido grupo.

¿Tienes alguna prueba de lo que dices?

Pues sí. Por un lado están los “prestigiosos estudios científicos” en los que el café verde o su extracto sale victorioso y, por el otro (y esta es la parte importante, más que nada porque debiera ser la definitiva) están los dictámenes de la EFSA al respecto de su utilidad, y qué lo que sí y qué no se puede decir sobre sus propiedades a la hora de venderlo. De los primeros, tienes este ejemplo de aquí o este otro en los que el uso del café verde sale “victorioso”. Sin embargo, en un estudio de revisión y metaanálisis (aparentemente libre de conflictos) con el fin de verificar las pruebas que se le atribuyen al extracto de café verde para perder peso: The Use of Green Coffee Extract as a Weight Loss Supplement: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomised Clinical Trials, se concluye que:

Los ensayos clínicos aleatorizados realizados hasta la fecha parecen indicar que la ingesta de la extracto de café verde puede promover la pérdida de peso. Sin embargo, existen varias advertencias. La magnitud de su efecto es escasa y su relevancia clínica incierta. Son precisos más ensayos rigurosos con mayor duración para evaluar la eficacia y seguridad de este extracto de café verde como un suplemento de pérdida de peso.

Efsa green coffee

 

En lo que respecta a la opinión de la Autoridad Europea de Seguridad (EFSA), a esta se le han consultado al menos en un par de ocasiones el papel del extracto de café verde en la pérdida de peso. En una de ellas el solicitante retiró la consulta (withdrawn) antes de que el panel de expertos respondiera (dicho de otra forma, se echaron para atrás). En la otra consulta el panel se terminó pronunciando y dijo que nones:

No esté establecida una relación causa y efecto entre el consumo de ácido clorogénico y el mantenimiento o el facilitar alcanzar un peso saludable.

La situación actual

Café verde cápsulasAlgo se me debe de escapar del actual marco de venta de todos estos productos dietéticos. Me explico. El otro día, haciendo tiempo, pasé cerca de media hora en los pasillos de “herbodietética” de unos conocidos grandes almacenes. La experiencia fue rara, como esa desagradable sensación de que el vacío te llama cuando te asomas a un precipicio insondable… ¿Pero qué pasa… qué es lo que se me escapa? ¿Por qué si hay un posicionamiento de la EFSA al respecto existen todos estos productos que mienten más que hablan? Y no me refiero al café verde solo, sino a toda la caterva de productos milagro, de ridiculeces, sobre los que la EFSA ha emitido ya una opinión. Por lo que yo sé, si la EFSA dice que algo no está probado, incluso si no se ha manifestado en sentido alguno sobre su efecto… está prohibido anunciarlo con ese efecto no probado. Entonces, ¿Qué pasa con el café verde, el guaraná, la cetona de frambuesa, el pimiento, el extracto de judía, el vinagre de manzana, y la biblia en verso que se publicitan y venden sin el menor pudor como eficaces contra los kilos de mas?

¿Acaso me estoy confundiendo a la hora de hacer una lectura de las circunstancias y por alguna razón que se me escapa, al final, todos estos productos pueden venderse con esas alegaciones? ¿Puede por favor algún lector agradecido, la OCU, FACUA, CEUCCU… o la mismísima AECOSAN sacarme de mi error?

¿No debería de estar esto más controlado?

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Nota: con esta entrada doy mi respuesta a la duda vía TW de una buena compañera, Beatriz Magallón (@bea_magallon). Además quiero agradecer la colaboración de una buena amiga y también compañera Raquel Bernácer (@aliment_ARTE)

Coenzima Q10, un nombre chachi y mucho cantamañanas

No me digas que no has oído hablar de la coenzima Q10… pues algunos piensan que es la panacea, la quintaesencia de la salud… que lo sepas. Y te la pretenden vender como tal, que es a lo que voy. Los complementos que la contienen los puedes encontrar en herbodietéticas e incluso en farmacias prometiéndote lo que, falazmente, tu estás esperando encontrar en todo este tipo de martingalas: más energía, vitalidad, controlar tu colesterol, tu hipertensión, una piel más lustrosa, detener los signos del envejecimiento, etcétera.

Ubiquinone

¿Qué es la coenzima Q10?

Se trata de una sustancia análoga a algunas vitaminas que se encuentra presente en todo el cuerpo (por algo se llama ubiquinona). Su presencia en el organismo se debe a la síntesis endógena (lo que excluye su categorización como nutriente esencial o como vitamina) o se incluye en la dieta en pequeñas cantidades cuando se viene de la mano de alimentos tales como carnes, pescados y mariscos entre otros. Su actividad biológica está relacionada con la obtención de energía en las células; además de tener una cierta actividad como antioxidante. Y ya está.

¿Con qué argumentario falaz te la tratan de vender?

Son diversos los laboratorios que te pueden hacer creer que esta coenzima Q10 que ellos comercializan en forma de complementos es prácticamente la solución para infinidad de dolencias comunes. El otro día recibí un indignante correo electrónico en el que un laboratorio promocionaba su venta de la siguiente forma:

El ajetreo de la vida diaria que llevamos nos provoca estrés y en ocasiones incluso casos de ansiedad provocada también por las diversas  preocupaciones que tenemos.  Esto conlleva, también,  que a medida que avanza la semana nos veamos con menos energía vital y más cansados. Hay personas que compensan estas situaciones practicando ejercicio,  pero esto, en ocasiones, termina con dolor muscular y cansancio. También es sabido que la piel se envejece a partir de los 30 años porque el nivel de Coenzima Q10 empieza a reducirse. Para todos estos casos y para aquellos que tan solo quieren cuidarse, la Coenzima Q10 es una buena solución. […]

Una cápsula de Coenzima Q10 al día te proporciona una fuente de energía para las células de los órganos que necesitan más energía como son los pulmones, el corazón o el hígado. Además contiene propiedades antioxidantes, ayuda a bajar la presión arterial, previene la migraña y mejora el sistema inmunológico. Complementa tratamientos con fármacos para reducir el colesterol y palian el dolor muscular al mismo tiempo que alivia la fatiga y el cansancio.

La toma de la Coenzima Q10 está indicada para todas aquellas personas que quieren cuidarse. Es especialmente beneficiosa para aquellas que tengan un gasto energético elevado, como los deportistas. También está indicada para la gente de edad avanzada, que necesita un aporte extra de energía,  personas que hagan dietas pobres en antioxidantes o que tengan el colesterol alto y que estén  siendo tratadas con estatinas. Este producto también va dirigido a las personas expuestas diariamente a la exposición solar, ya que protege de la agresión de los radicales libres dañinos. Y es que cabe recordar que durante los primeros 20 años de nuestra vida, nuestra piel es joven y radiante. Esto se debe a la presencia de la Coenzima Q10 en nuestro cuerpo. Pero a partir de los 30, la Coenzima Q10 se empieza a reducir, con lo que conlleva un envejecimiento progresivo de la piel. El aporte de este suplemento consigue retardar este envejecimiento, ya que además aumenta el nivel de colágeno y elastina que son los responsables de mantener una piel elástica y flexible.

¿Para el colesterol, la hipertensión, las migrañas, la fatiga, retardar el envejecimiento…? No me digas que no suena bien. Pero, aparte de quienes te vende estas maravillosas soluciones, ¿son de la misma opinión las autoridades sanitarias? NO. Veámoslo.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se ha posicionado a partir de este documento al respecto de las pretendidas aplicaciones de la famosa coenzima Q10 en forma de suplemento y dice que de eso nada de nada, textual:

  • Sobre su contribución al mantenimiento del rendimiento o del metabolismo energético: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y su contribución al metabolismo energético.
  • Sobre el mantenimiento de la presión arterial en valores normales: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y el mantenimiento de la presión arterial en rangos de normalidad.
  • Sobre su eficacia como antioxidante: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y la protección frente al daño oxidativo del DNA, las proteínas o los lípidos.
  • Sobre su contribución al adecuado mantenimiento de la función cognitiva: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y su contribución al mantenimiento de una adecuada función cognitiva.
  • Sobre su papel para el mantenimiento de la colesterolemia dentro de valores normales: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y el mantenimiento de valores adecuados de colesterol en sangre.
  • Sobre el aumento de la resistencia: no se ha establecido una relación causa y efecto entre el consumo de la coenzima Q10 y su contribución al aumento de la resistencia.

¿Sorprendido? Yo no, más que nada porque esta opinión científica de la EFSA data de 2010. Lo que sí que me sorprenden son dos cosas. La primera, el constatar el cuajo (por no decir caradura) que tienen algunos “laboratorios” en insistir en este tipo de estrategias de venta buenrollistas y fraudulentas. Empiezan citando situaciones comunes, inherentes a todo el mundo (generan la sensación de “necesidad” en prácticamente todo el mundo) y luego hacen descansar en la Q10 la “solución definitiva” sin que existan pruebas consistentes de ello.  La segunda, derivada de la anterior, el comprobar, de nuevo la pasividad de nuestras autoridades al permitir que, con el mayor descaro, este tipo de productos cuajen los establecimientos de herbodietética y, lo que es peor, de las farmacias, con estos mismos mensajes. ¿No tendría que haber intervenido ya la nueva AECOSAN (consumidores + alimentos y complementos)? Desde mi punto de vista, este tipo de alegaciones fraudulentas vulneran la legislación y no lo hacen precisamente a la chita callando. Y los paganos, los de siempre.

¿Hay casos en los que esté recomendada la suplementación con coenzima Q10?

Pues es posible que sí, pero no son, ni mucho menos, tan generales o comunes como nos pretenden hacer los laboratorios que la comercializan. Técnicamente su uso podría ser eficaz ante una deficiencia de coenzima Q10, una situación francamente infrecuente, tal y como se señala a través de la web MedLinePlus. Entre las personas que podrían sufrir esta deficiencia figuran aquellas con insuficiencia cardiaca congestiva, presión arterial alta, enfermedad periodontal, enfermedad de Parkinson, algunas enfermedades musculares y SIDA.

Además, es preciso saber que a pesar de que la coenzima Q10 es considerada como  probablemente segura para la mayoría de los adultos cuando se toma por vía oral, su suplementación podría producir algunos efectos secundarios leves entre los que se incluyen malestar estomacal, pérdida de apetito, nauseas, vómitos, diarrea e incluso, en algunas personas, puede producir erupciones alérgicas en la piel.

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Nota: Ni que decir tiene que tras responder de forma educada a los citados laboratorios con la documentación de la EFSA que desmiente la relación causa y efecto que ellos le atribuyen en la comercialización de su producto con coenzima Q10, estos no han respondido.

Quizá te interese consultar esta entrada: Nutricosmética: otra filfa con la nutrición como epicentro

Actualización 26/02/2014: no te pierdas esta entrada en el blog Comer o no comer el respecto de este mismo tema (serendipias de la vida, publicada el mismo día que este post)

La historia, integral, de la fibra

FibraComentaba casi al principio de la andadura de este blog que una de las características de la alimentación occidentalizada o de los países desarrollados, es la falta de de fibra en relación a lo que se supone es ideal. Y en nuestro entorno más próximo así se pone de manifiesto si atendemos a las cifras aportadas por el Libro Blanco de la Nutrición con respecto al consumo de fibra (páginas 135-143): en este país el consumo medio de fibra se sitúa entorno a los 7,55 g de fibra al día por persona y por cada 1000 kcal consumidas… muy, pero que muy lejos de los 14g/día/1000 kcal recomendados. Al parecer, un signo de nuestro tiempo y circunstancias.

Para ir centrando el tema, la fibra a la que hace referencia “la fibra” es ese componente dietético que el ser humano es prácticamente incapaz de digerir y que se encuentra de forma característica en los alimentos de origen vegetal (aquellos que no se han “refinado” y la conservan, claro) es decir en, frutas, frutos secos, legumbres, verduras, hortalizas y productos elaborados con cereales enteros o “integrales”. Todos estos alimentos tienen dos tipos genéricos de fibra, por un lado la llamada “fibra soluble”; y por el otro la “fibra insoluble”.

La primera está especialmente relacionada con el beneficio de regular el transito intestinal y evitar el estreñimiento; por su parte las propiedades de la segunda están más relacionadas, por un lado, con su capacidad para regular los niveles de glucemia tras las comidas (disminuyendo el índice glucémico de los alimentos que la incorporan) y, por el otro, ayudar a limitar la absorción del colesterol dietético (el presente en los alimentos). No te preocupes demasiado por incorporar más de uno o de otro tipo, normalmente una dieta diversificada con alimentos de este tipo incorpora fibra de ambos tipos en cantidades suficientes.

Pero uno de los beneficios menos conocidos de los alimentos ricos en fibra resulta de conocer que, aquellos alimentos que la incorporan de forma “natural”, consustancial, además se acompañan de una importante cantidad de diversos nutrientes y fitonutrientes de interesantes propiedades nutricionales tales como: vitaminas, minerales, ácidos grasos poliinsaturados, compuestos fenólicos, polifenoles, etcétera, difíciles de “encontrar” en alimentos refinados o, directamente sin fibra.

Así, en una especie de sumatorio de beneficios y propiedades aquellos patrones de alimentación con una adecuada cantidad de fibra proveniente de los alimentos se ha relacionado con la probabilidad de:

  • Disminuir el riesgo de padecer enfermedades corazón, hipertensión, algunos cánceres tales como el de estómago, colon y recto; y de diabetes tipo 2.
  • Además podría contribuir a controlar el peso gracias a su especial capacidad para aumentar la sensación de saciedad y, por tanto reducir la probabilidad de seguir comiendo y con ello la de incorporar más calorías.

¿Cómo se puede incorporar más fibra en nuestra alimentación?

De entrada, si no se tiene un especial hábito de consumir unas cantidades adecuadas y se está muy por debajo de las recomendaciones (como es más que probable a tenor de las cifras anteriormente mencionadas) es preciso advertir que los nuevos hábitos dietéticos que traten de aproximarse más a las recomendaciones han de ser adoptados de forma gradual. Hay personas que notan una especial “hinchazón”, cólicos o gases cuando tratan de incorporar alimentos con más fibra en su dieta de forma más o menos brusca; por tanto se recomienda que estas mejoras se hagan poco a poco durante un periodo de tiempo más o menos largo (de uno a dos meses) con el fin de ayudar a prevenir estos “efectos secundarios” típicos de cuando se pasa de “la gran secada a la gran remojada” y; al mismo tiempo, tener una hidratación adecuada.

Si estás interesado en incorporar más fibra en tu dieta empieza por consumir con más frecuencia verduras y hortalizas (en sus más variadas formas y preparaciones en forma de primeros platos o en forma de guarniciones e ingredientes de otras recetas), posteriormente estaría fenomenal que te pasaras, por sistema, al consumo de productos elaborados con cereales integrales (pan, arroz, pasta…) y que te plantearas consumir más a menudo recetas a base de legumbres (lentejas, soja, hummus, garbanzos, habas, alubias, guisantes…). Si te hace falta, seguro que encuentras mucha inspiración en esta entrada. Además, piensa en fruta: postres, almuerzos y meriendas son buenas ocasiones para incorporarlas… sin dejar de lado, si gustas, los frutos secos.

Ya sabes, todo con mesura y poco a poco. A ver si te vas a cansar antes de empezar, y no es cuestión.

¿Puedo llegar a las recomendaciones de fibra con suplementos?

Pastillas 2

Por poder, se supone que podrías, pero es probable que con estrategias así driblaras muchos de los beneficios que te he comentado al incorporar alimentos con fibra. Aunque las pastillas y los polvos de fibra, los suplementos de fibra, son una fuente concentrada de este elemento y podrían ayudar a prevenir el estreñimiento, le faltarían todos esos nutrientes habituales en los alimentos con fibra. Además este sistema es, seguro, más caro. Ya conoces en líneas generales mi opinión con respecto a los suplementos y complementos.

Trata pues que tu alimentación sea adecuada de forma entera, integral, en bloque y no pretendidamente buena a base de remiendos puntuales o de ir parcheando aquí y allá haciendo del maldito nutricionismo una especie de consumista, y absurda, forma de vida.

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Imagen: Praisaeng y Vichaya Kiatying-Angsulee vía freedigitalphotos.net