Entradas etiquetadas como ‘vida sexual millennials’

¿Es Netflix el culpable de tu (escasa) vida sexual?

Los estudios lo confirman y mis amigas son la mejor prueba de ello, los jóvenes tenemos menos sexo (si no sabes de qué hablo, puedes leerte antes ¿Ha llegado el apocalipsis sexual?).

PIXABAY

Pero, ¿cómo no vamos a tener menos sexo? Para vivir, al menos en España, y de alquiler en un piso minúsculo, necesitas dos salarios. Tu horario no siempre es el mismo que el de tu pareja.

A eso le sumas que las jornadas rondan entre las 9 y las 12 horas y que el fin de semana es cuando toca limpiar y cocinar (que no está la cosa para comer todos los días fuera).

Con ese ritmo de vida al que hay que sumarle que debemos mantener una imagen digital que acompañe nuestra Personal Branding y que, lógicamente, hay que sacarle tiempo los amigos y a los padres e incluso al ejercicio para no oxidarnos por adelantado de las horas que pasamos frente a la pantalla, lo raro sería disponer de tiempo como para que sea una actividad que realicemos con mucha frecuencia.

Sin embargo, no es lo único que nos diferencia de la generación de nuestros padres, la vara de medir que han tomado como referencia este tipo de estudios haciendo la comparativa con la actividad sexual de nuestros progenitores cuando tenían nuestra edad.

¡Es que no tenían Netflix!“, soltó un día de sopetón una de mis amigas. Por descabellado que pudiera parecer en un momento su razonamiento, que reducía este problema a la plataforma de streaming, dándole vueltas empecé a pensar que no le faltaba razón.

No es ya solo Netflix, me da igual si es HBO, Prime Video o Sky, la cosa es que hace 30 años, nuestros padres llegaban a casa y no tenían un catálogo disponible las 24 horas con cualquier material sino, además, con material de calidad.

Porque me juego lo que quieras a que en este momento no estás viendo solo una serie, tienes el enganche por lo menos con tres o cuatro. y en cuanto una se termina ya le preguntas todos los que te rodean que te recomienden alguna para ver que esté bien.

Y es que vivimos en la edad de oro de las series, las tramas y presupuestos que les dedican superan incluso a Blockbusters y eso sin pensar que tienes una nueva entrega cada semana.

De hecho, el otro día, mi padre me comentaba que no entendía a qué venía el furor de las series, que a él no le gustaba eso de tener que esperar, que prefería la simplicidad de las películas, que en dos horas te introducían, contaban y resolvían la historia para que tú luego pudieras seguir a otra cosa.

Realmente, a mi entender, se resume a que, como nativos de la era digital, nos toca lidiar con todos los diferentes estímulos que nuestros padres desconocían más allá de la tele o los libros. Una serie de distracciones que ocupan los primeros puestos relegando la intimidad a las posiciones inferiores de la lista.

Es curioso que usábamos hasta el infinito la expresión Netflix & chill, algo que podría traducirse como Netflix y relax, para referirnos a una sesión de series en casa y lo que pudiera surgir en la cama en el transcurso de la ficción, y ha terminado convirtiéndose en su significado literal al tenernos demasiados enganchados a la trama (¡Juego de Tronos: devuélvenos nuestra vida sexual!).

Por mi parte, tengo claro que, la próxima vez que se me estropee la conexión a internet, no voy a tener tanta prisa en que la arreglen.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

¿Ha llegado el apocalipsis sexual?

Como mujer nacida en los 90, hay varios problemas que me preocupan de mi generación: la crisis económica que nos ha dejado independientemente de nuestros estudios en el paro, las malas condiciones laborales cuando tenemos la suerte de encontrar trabajo, la fuga de cerebros para trabajar de pizzero en Londres… Y, por supuesto, la crisis sexual.

PIXABAY

Creo que los millennials nos encontramos en pleno apocalipsis de la sexualidad y ni siquiera nos hemos dado cuenta de que lo tenemos sobre las cabezas.

De entre nosotros ya salen los primeros impotentes, ya que muchos hombres jóvenes están teniendo problemas a la hora de excitarse por culpa de los estímulos de la pornografía.

Estando expuestos y encontrando placer viendo imágenes explícitas e irreales hacen que las relaciones sexuales convencionales resulten poco estimulantes y terminen padeciendo disfunción eréctil siendo el nuevo mercado de las clínicas de salud sexual masculina.

Aunque no tenga relación con la industria cinematográfica, cabe mencionar también que la calidad del semen ha empeorado.

Ni Crossfit ni puenting, vivir en las ciudades es el nuevo deporte de riesgo ya que factores ambientales como la contaminación, los químicos que llegan a los alimentos así como un estilo de vida poco saludable en el que abunden las sustancias poco recomendables pasan factura a los espermatozoides volviéndolos más pequeños y deformes.

La conclusión es que cada vez son más parejas las que tienen que recurrir a las clínicas de fertilidad y fecundación asistida para poder tener hijos, otro punto en contra de la vida sexual de la Generación Y.

Si 1980 fue la década del sida, en los últimos 5 años podemos hablar del cáncer de garganta provocado por el sexo oral, una enfermedad que no hace otra cosa más que crecer en España.

Aunque todavía estamos muy por detrás del número de personas que lo padecen en Estados Unidos o en Europa, a este ritmo de parejas sexuales sin protección alguna, aumentarán los casos. Una enfermedad que, encima, tienen más riesgo de contraer los hombres.

E irónicamente, en contraposición a la promiscuidad y falta de barreras que hacen que crezcan los casos de contagiados de VPH, como millennials somos la generación que menos practica sexo.

Quitando aquellas personas en los veintitantos que han aceptado el celibato como forma de vida, el menos número de casos, varios estudios han revelado que nuestra vida sexual es mucho menos activa que la de la generación anterior, la nacida entre los 60 y 70.

Por mucho que parezca que las tecnologías nos acercan, la conexión online no siempre es la clave. Estamos tan saturados que nos perdemos el contacto directo, experiencias reales, vínculos en vivo y conversaciones más allá de emoticonos.

En plena era del #MeToo, la preocupación sobre la seguridad está más latente que nunca ya que cada vez hay más conciencia sobre los riesgos de quedar con personas desconocidas.

La masculinidad tóxica propia de una sociedad machista también deja claro que debemos aprender nuevas maneras de relacionarnos alejadas de los estereotipos de género y del mito del amor romántico.

Y si a eso le sumamos nuestros problemas de compromiso, que no nos casamos, que no tenemos prisa en dar pasos acompañados, (algo que no tiene por qué ser necesariamente malo) tenemos el último factor que prueba que los millennials estamos en pleno cambio afectivo-sexual.

Pero que no cunda el pánico, al igual que hemos salido de la etapa de los contratos de prácticas cuando parecía imposible, saldremos de esta. Somos millennials.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).