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¿Por qué nos enamoramos de los maltratadores?

En mi vida seriéfila, las últimas ficciones a las que me he enganchado han sido You y Dirty John. Dos series muy diferentes entre sí, pero con un denominador común: relaciones tóxicas que terminan con la vida de la protagonista femenina en juego en manos de su agresor.

FACEBOOK DIRTY JOHN

No solo llegan en el momento justo, estamos más sensibilizados con este asunto como nunca anteriormente, sino que su éxito también se puede achacar a que sacan a la luz los entresijos de este tipo de relaciones.

Para todas las personas que no han tenido una pareja del estilo (ojalá seáis todas), son varias las preguntas que surgen cuando ves tramas al respecto. Las dos principales: “¿cómo ha podido pasar?” o “¿por qué no se dio cuenta antes?”.

Puede parecer difícil de entender cuando, en la serie, ves claramente que esa persona no es trigo limpio, pero en la vida real, y como les sucede a las protagonistas, esa información está escondida. Y esa es la clave de su engaño, que no les conoces así.

(Nadie se enamora de un hombre que en la primera cita te coge el móvil para consultar tus movimientos bancarios, te suelta un “puta”, te dice que tus amigos son unos cabrones o te sigue por la calle porque no se fía de que le hayas dado la dirección correcta de tu casa.)

Los abusos, las manipulaciones o las mentiras son cosas que no vienen en el momento en el que os estáis conociendo. Es más, cuando un Joe o un John como los de la serie, llegan a tu vida son personas carismáticas, amables, cercanas, divertidas hasta la irreverencia, detallistas, muy románticas y con una química digna de encender una ciudad.

Con esa carta de presentación camuflan el resto de cosas. ¿Os suena la frase “El amor es ciego“? Así funciona en estos casos.

Obviamente no lo ves, al igual que no sabrías decir si un huevo está caducado sin abrirlo, si por fuera parece en perfecto estado. Lo siguiente de lo que te das cuenta es de que la relación avanza a un ritmo acelerado, como ninguna de las que has tenido anteriormente.

Aunque, ¿cómo no iba a hacerlo? Como te repite por activa y por pasiva, nunca ha sentido por nadie lo que siente por ti. A las pocas citas dice que te quiere, sugiere dar más pasos y llega incluso a declararse. Cuando por fin muestran su cara, estás dentro y enredada.

En ese momento el principal problema suele ser que estás tan cegada que te niegas a creerlo o que socialmente, se han normalizado tanto ciertos comportamientos, que le buscas explicaciones lógicas (quiere saber dónde estoy porque se preocupa de que esté a salvo, etc). No ves que sea poco saludable ni que tu libertad esté empezando a disminuir.

Pero la señal de alarma es inequívoca, como rehabilitada de una relación tóxica te aseguro que, en el momento que justificas los hechos, estás totalmente manipulada.

Además del engaño que hábilmente se ha orquestado sobre ti, entran en juego el resto de cosas que has ido absorbiendo a lo largo de tu vida: los mitos románticos de que tienes que luchar por amor, esa dichosa presión social de estar en una relación perfecta…

Una serie de cosas que lo único que logran es que te sientas culpable de que todo no sea tan maravilloso como Disney te había prometido estos años.

Esos son los motivos por los que caemos, las razones que explotan para crear la trampa, para engañar, para tener una nueva presa. E independientemente de la posición que ocupemos, si estamos dentro, si vemos que lo está padeciendo una amiga, una hija o una hermana, recordar que la única culpa de una relación de este tipo, en la que hay manipulaciones, la tiene la persona que engaña, que miente, que enturbia y que daña, no quien se ha visto envuelta en ella.

Duquesa Doslabios.

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Mi #UnoAlMes: Poncho fue, amores tóxicos en forma de cómic

Querid@s,

Mi #UnoAlMes de julio va para Poncho fue.

Desde hace un tiempo ya podemos encontrar en las librerías el libro de Sole Otero sobre el maltrato psicológico y la violencia machista.

Esta historia sobre amores tóxicos en viñetas lleva por título Poncho fue y en sus 216 páginas narra, con tintes autobiográficos, la angustia y la tortura de vivir en una relación tóxica. Comienza como una historia de amor como cualquier otra, podría ser la vuestra, pero pronto empiezan a despertar los peores monstruos y vicios humanos, y la historia acaba terminando mal, rematadamente mal.

Lu y Santi se conocen por un amigo común. Tienen una cita, se entienden a la perfección, se ríen, se buscan, se besan y pasan a complementarse. Empiezan a compartir, hacen planes de futuro, tienen sexo a todas horas y en cualquier parte y cada uno parece comprender las necesidades del otro. Están hechos el un para el otro. Irremediablemente se enamoran y se van a vivir juntos ¿Demasiado bueno para ser real? Puede ser, pero es real.

El tiempo corre, tic tac tic tac y surgen las primeras diferencias. Hasta aquí, el tradicional panorama del mundo de los casados o emparejados. Sin embargo, las discusiones comienzan a hacerse frecuentes. Las palabras irrespetuosas, los malos gestos, los gritos de ira o la manipulación psicológica siempre están presentes.

A través de multicolores viñetas, Sole Otero nos cuenta cómo de las primeras diferencias entre los dos personajes pasamos a la incomunicación, el maltrato y la violencia machista. Este libro, valiente y lleno de coraje, relata cómo la inseguridad y la falta de autoestima de Lu se convierten en el combustible perfecto que alimenta la soberbia de Santi. Habla de cómo los incómodos silencios y las trifulcas constantes se convierte en la habitual forma de comunicación entre los dos. Y de cómo una preciosa historia de amor puede acabar envenenándolo todo.

Sole Otero es original de Argentina y nació en Buenos Aires en 1985. Tejió sus tardes australes leyendo a Mafalda y Astérix, se graduó en la Universidad de Buenos Aires y hace más de diez años que se dedica al apasionante mundo de la ilustración y el cómic. Desde entonces no ha dejado de crear, es una mujer todo terreno. Ha impartido clases, confecciona muñecos de tela, ha colaborado con multitud de periódicos y revistas y ha ilustrado libros infantiles para editoriales de todo el mundo.

Lo que comenzaba como una historia de amor soñada, poco a poco va develando la pesadilla que anida en su interior. ¿Alguien está boicoteando la relación? ¿Está a buen recaudo la autoestima de cada uno? ¿Eres tú o soy yo? ¿Lo dejamos, lo arreglamos, nos vamos, volvemos? Poncho Fue es el es relato pormenorizado de una relación sentimental fundada en la manipulación psicológica. Una historia de amor intensa y por momentos terrible de la que nadie saldrá siendo el mismo. Cualquier historia de amor convencional podría comenzar así, pero ninguna debería terminar como la de Lu y Santi.

A follar a follar que el mundo se va acabar.