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Los inconvenientes de rasurarse el pubis o 5 motivos para practicar el ‘Januhairy’

El vello púbico se ha convertido en un elemento tan prohibido y morboso que solo aparece cuando la etiqueta hairy girl o hairy pussy lo permite.

BILLIE BODY HAIR PROJECT

Vivir en la era en la que el canon de belleza dicta que la piel debe ser totalmente lisa, supone algunos problemas, especialmente cuando hablamos del pelo de ciertas zonas.

Es quizás una de las prácticas más comunes pasar la cuchilla. Pero rasurarse el pubis puede dar lugar a muchos inconvenientes.

Al ser una zona con recovecos y de acceso difícil, creo que todos coincidiréis conmigo, los cortes están casi asegurados.

Las prisas o el desconocimiento se han llevado alguna vez parte de mi labio por delante. Y no es ya solo lo que escuece sino cómo sangra.

Cuando te quieres dar cuenta parece que has tenido una visita repentina de la menstruación mientras empleas medio rollo de papel higiénico en cortar la pequeña hemorragia.

Una herida en cualquier lado puede dar pie a una infección si no se cuida de manera apropiada, y, en la zona íntima también se puede dar el caso.

Si conseguimos evitar que aquello desemboque en una visita al médico, no faltan en ocasiones las reacciones alérgicas que nos dejan la piel como un semáforo.

Y si tienes la suerte de haber escapado de todo esto hasta hoy, hay algo que, me la juego, te ha tocado: los pelos enquistados.

Por tanto, y aprovechando que estamos en pleno enero, propongo que nos unamos al Januhairy. Es un movimiento que busca normalizar el vello corporal dejándolo crecer durante el primer mes del año.

Además de que es la alternativa perfecta si necesitas darte un tiempo con la depilación, es ideal, también, para que seamos conscientes de cómo es el cuerpo en su estado natural.

Lógicamente, aunque todos estamos invitados a unirnos, el movimiento pretende hacer especial hincapié entre las mujeres, ya que somos quienes tenemos que soportar más carga en este aspecto (y a la cantidad de anuncios me remito).

Empoderar el cuerpo femenino, aceptarlo tal cual es, sentirnos cómodas con él y encima, quererlo, una serie de objetivos que nos obligan a desaprender mensajes de belleza que llevamos recibiendo como si fueran dardos desde nuestra infancia.

La campaña pretende que se pierda la vergüenza a tener pelo, que no se sienta la necesidad de disculparse por decidir dejarlo crecer, abrazar la feminidad de la manera que se quiera pero sin la presión estética externa de que hay que depilarse.

¿Te apuntas a dejártelo crecer este enero? Tú eliges la zona, yo ya tengo clara la mía.

Duquesa Doslabios.

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