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Por qué deberíamos dejar de decir “coñazo”

(Y no, no es una pregunta. Es una afirmación.)

No sé en qué momento empezamos a convertir los genitales en expresiones, pero me gustaría retroceder al segundo concreto en el que se repartieron los calificativos para cada uno. Curiosamente lo relativo al pene, es “la polla” y “cojonudo”, mientras que si hablamos de la vagina, es un “coñazo”.

GTRES

El lenguaje es la manera de construir nuestro pensamiento. Y como decía Descartes “Pienso, luego existo”, por lo que si pensamos que lo referente al falo es genial, y lo que tiene que ver con la vulva es negativo, estamos construyendo una existencia bastante desigual, ¿no?

Y yo, que la igualdad es la más fuerte de mis fantasías sexuales, quiero darte algunos motivos para que dejes de decir “coñazo” en tu jerga coloquial si lo usas con esa connotación.

En primer lugar porque naciste de un coño. No solo tú, yo también. El señor que tienes delante en el metro también. Pero ten presente que hace unos años viniste de uno de ellos, concretamente el de tu madre, así que teniendo en cuenta que fue tu vía de entrada a la vida, ¿no debería ser la cosa más guay y genial del mundo? Un altar es lo que deberíamos hacerle a los coños.

Por si no lo habías sospechado, decir “qué coñazo” como algo malo es machista. Lo he explicado antes, según nuestro lenguaje la polla es guay, y los testículos cojonudos, todo lo relativo a los genitales masculinos es lo más. Solo lo relativo al coño es malo. Y ¡eh! Últimas noticias: tener coño no es malo.

Porque “coñazo” según la real Academia Española significa que algo es aburrido o pesado (persona o cosa latosa, insoportable) y yo, que ya llevo más de 20 años con un coño entre las piernas, no entiendo por qué seguimos haciendo esa relación. Vamos a ver, yo tengo uno y nunca nos hemos aburrido juntos, de hecho me lo paso estupendamente cuando le dedico un ratito.

Para quienes digan que utilizan la palabra porque no hay ninguna expresión equivalente, decirles que hay adjetivos alternativos que podemos utilizar en su lugar. No es como el caso de “esternocleidomastoideo”, que no tiene sinónimos el pobrecito. El significado que se le ha atribuido a “coñazo” nos permite encontrar más maneras de expresarlo. ¿Quieres ejemplos? Tedioso, rollazo, aburrido, pesado, insufrible, irritante, molesto, fastidioso…

En definitiva, es un buen momento para dejar de utilizarlo porque forma parte de esas expresiones del lenguaje habitual que solo está perpetuando un estereotipo denigra a las mujeres. Pero, si realmente quieres que siga formando parte de tu vocabulario porque se te llena la boca cada vez que dices “co-ña-zo”, ¿por qué no empezar a utilizarla en un contexto positivo?

Ojalá poder escuchar algún día “Cómo mola Avengers 4, el final es la polla, un auténtico coñazo“.

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Duquesa Doslabios.