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Los peligros del “sexting” y cómo evitarlos

Querid@s,

El ciberacoso al igual que el acoso a secas existe. Y es una de las consecuencias más graves del “sexting”. Si ustedes son padres de criaturas adolescentes y jóvenes que empiezan a asomarse al mundo adulto y especialmente al sexo, esto les interesa. Ahora, a veces, se liga como antes, pero también se liga de una forma que antes no existía. Los tiempos cambian. En los últimos años, el término “sexting” se ha extendido rápidamente entre los adolescentes y jóvenes de todo el mundo. Este fenómeno potencialmente peligroso, que consiste en intercambiar datos íntimos a través de aplicaciones como WhatsApp, Viber, Snapchat, Skype o a través de redes sociales, puede conllevar graves consecuencias para sus usuarios. Con datos íntimos me refiero a mensajes calientes, fotografía y vídeos desnudos, tocándose, etc… Todo esto está muy bien, siempre que se haga con conocimiento de causa, pero si este intercambio se realiza entre menores que no tienen ni idea de las consecuencias que un mal uso del sexting puede tener, el pastel puede ser bien distinto.

sexting

El otro día yo misma utilizaba una aplicación de ligoteo y tuve un magnífico crash con un chico que no es una celebrity, pero sí es un personaje conocido. Empezamos a hablar y nos pusimos cachondos enseguida. El me mandó varias fotos que me sonrojaron y que me excitaron bastante. El tipo no se cortó un pelo y me mando una foto desnudito y tocándose. Estaba muy bien dotado. Aunque algunos de ustedes no lo piense, soy una persona en mis cabales y discreta. Otros no lo son. ¿Qué puede ocurrir con la foto? Si hubiera querido actuar de mala fe la hubiera publicado de mil formas o hubiera llamado a un medio de comunicación casposo para vender la exclusiva. Pero yo no soy así, aunque muchos sí lo son. Ese es el quid de la cuestión. Nunca se sabe quién está realmente al otro lado, nunca se sabe si a la persona a la que le manda usted (o sus hijos) esos pedacitos de tu intimidad le va a jugar una mala pasada.

Los canales de comunicación de hoy en día no piden permiso para colgar sus fotos o vídeos en Internet. Además operan a la velocidad del mismísimo rayo y permiten un intercambio instantáneo de todos ellos. No es de extrañar que esos datos que confiamos “que quede entre nosotros” pierdan ipso facto su privacidad e incluso lleguen a manos de extraños y degenerados. Y no tienen ni puta gracia. Maldita la gracia que le puede hacer a un@ verse de cierta guisa en páginas web pornográficas. Incluso en la deepweb, en páginas de pornografía o pedofilia. Sólo de pensar que un pederasta mostoso se la está cascando mientras ve en la pantalla a esa hija que no tengo, se me llevan los demonios.

sextingggComo le ocurrió a Angie Varona cuando tenía 14 años. Por darle gusto a su novio, colgó fotos en bañador, bikini  y ropa muy pequeña en la plataforma Photo Bucket a la que sólo podían entrar ella y su novio. Algún listillo le hackeó la cuenta y en cuestión de poco tiempo sus fotos privadas y otras 89,000 más supuestamente suyas se propagaron por las páginas más sórdidas de internet y de la deepweb. Se convirtió en una de las niñas más buscadas en internet. Por si fuera poco, la acosaban en el colegio, la cambiaron de colegio hasta dos veces, la amenazaban con abusar sexualmente de ella, hasta iban a buscarla a su casa. Se convirtió en un símbolo sexual y su imagen se t¡utiliza sin su consentimiento en anuncios emergentes para paginas de contenido sexual. A pesar del infierno por el que ha tenido que pasar esta chica, no se puede hacer nada. Las fotos no pueden retirarse de la web porque no son pornográficas ni sexualmente explícitas. Para más INRI, a Angie le decían que todo lo que le había ocurrido se lo merecía, le decían que la iban a violar porque lo iba pidiendo a gritos. Tócate los cojones. Malnacidos.

En el peor de los casos, esos contenidos pueden ser utilizados por ciberdelincuentes que chantajean a sus víctimas. No pretendo ser alarmista, pero puede ocurrir y ocurre que algunos adolescentes se conviertan en objeto de acoso por parte de sus compañeros. Según un reciente estudio de Kaspersky Lab, el ciberacoso es la mayor preocupación para más de la mitad de los padres españoles. Además, casi la mitad de estos progenitores cree que las amenazas online hacia los más pequeños siguen aumentando y cerca de un 35% piensa que no tiene control sobre lo que sus hijos hacen en Internet. Aunque los padres estén al loro de internet, el comportamiento de los adultos con este medio es diferente al de los adolescentes. El problema no es la falta de conocimientos tecnológicos de los padres, sino la falta de información sobre cómo y para qué utilizan los adolescentes las tecnologías, cómo utilizan las redes sociales, qué riesgos corren.

De nuevo, creo que la solución, si es que existe, es educación para los más jóvenes y tolerencia 0 con esa gentuza de ciberdelincuentes y ciberacosadores. He aquí algunos vídeos que disuaden a los más jóvenes de entregarse al sexting sin medir las consecuencias.

Para ellos y para ellas:

Kaspersky Lab recomienda algunos consejos para evitar las graves consecuencias del “sexting”:

  1. No intercambies fotografías íntimas. Tampoco con extraños, aunque te insistan a hacerlo.
  2. No envíes contenidos privados para atraer la atención de otra persona. Es probable que comparta esas imágenes o vídeos solo por diversión.
  3. No bromees con este tipo de imágenes o vídeos. Te traerá problemas.
  4. No publiques fotos íntimas en las redes sociales. Siempre habrá alguien que las pueda usar en tu contra.
  5. Instala una solución de seguridad que ponga especial atención en estos peligros, como Safe Kids de Kaspersky Lab.

Si los contenidos se hacen públicos:

  1. No comentes las imágenes o vídeos publicados en las redes sociales. Así se evitará atraer mayor atención.
  2. Es posible nivelar las consecuencias negativas mediante la publicación de contenidos positivos en las redes sociales. La mejor forma de hacer frente a esta situación es ignorar todos los comentarios que tengan que ver con el incidente.
  3. Independientemente de la plataforma donde se hayan publicado estos contenidos personales, se recomienda ponerse en contacto con el administrador para informarle que esas imágenes o videos fueron publicados sin consentimiento de la persona. En este caso, la plataforma se verá obligada a eliminarlos.
  4. Si estas recomendaciones no son suficientes, lo mejor es contactar con un abogado además de estudiar la legislación en materia de protección de datos personales y distribución de pornografía infantil.
  5. Denunciar  el delito ante los organismos pertinentes: Policía Nacional (Brigada de Investigación Tecnológica) o la Guardia Civil para poner punto final al problema. Los correos electrónicos a los que dirigirse son: delitos.tecnologicos@policia.es y denuncias.pornografia.infantil@policia.es

Y uno último consejo de cosecha propia. Más que un consejo es una aportación. Que nadie se sienta culpable. Ni padres ni adolescentes. Cuando uno tiene 14 años muchas veces no sabe lo que hace. Quieren comerse el mundo, creen que lo saben todo, pero se equivocan. Al igual que se equivocan ustedes como padres. Muchos pensarán que no tiene nada de malo hacerse fotos de este tipo. Pero insisto, la cuestión no es lo que se fotografía, sino los ojos que lo miran. Y cómo lo miran.

Que follen mucho y mejor.