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Suegros tóxicos, el artículo que tu familia política no quiere que leas

“Tóxico” es una palabra que ha marcado este 2018. “Contiene veneno o produce envenenamiento“, es la acertada manera en la que la Real Academia Española define un concepto que hemos podido asociar a las relaciones de pareja.

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Se ha popularizado tanto de un tiempo a esta parte gracias a artículos, libros, debates o campañas por las redes sociales que sabemos, a estas alturas, si la persona con la que nos encontramos reúne ese tipo de características.

Pero, ¿qué pasa cuando no es tu pareja con quien mantienes un lazo envenenado sino con alguien cercano a ella o a él? Hoy quiero hablaros de los suegros tóxicos, una clase de personas con las que, o tienes cuidado o, más que seguramente, tu relación terminará al borde del abismo (eso si con suerte consigues evitarlo).

Aunque hablo en plural, no significa que ambos compartan la personalidad tóxica, puede ser que tu suegra sea una santa llevándole la contraria a los tópicos y a los chistes casposos y por tanto tu suegro, el que te ponga la cruz.

¿Cómo saber entonces si la conexión está empezando a ser nociva? La psicología nos da la respuesta.

En primer lugar, no respetan vuestro espacio. Esto puede manifestarse de muchas maneras. ¿Te agobia la cantidad de mensajes que te escribe al día? ¿Lleva una vigilancia constante de tus redes por lo que dejan ver sus likes y comentarios?

¿Interrumpe en las conversaciones que mantienes con otras personas para contarte otras cosas que no tienen nada que ver solo para que dejes de hablar con otros? ¿Se inmiscuye constantemente en tus planes o incluso en tu casa? Es probable que sea uno de los primeros síntomas en aparecer.

El suegro o la suegra tóxica te hace sentir mal a propósito. Todos sabemos que, como humanos, puede que en algún momento hagamos daño sin quererlo, pero en este caso es totalmente buscado. Lo notarás en comentarios que llegarán sin que los veas venir.

No solo en incomodar o dañar se queda el asunto. Llega un momento en el que el chantaje emocional se convierte en el denominador común de vuestra relación. “Qué solos estamos” o “Ya no nos queréis” son quizás dos de los ejemplos más típicos que puedes haber identificado, aunque son solo la punta de un iceberg de manipulaciones en las que, el único resultado, es que terminas sintiéndote mal y en la obligación de hacer ciertas cosas.

Otra manera de envenenar es meterse constantemente en las decisiones que se deberían tomar como pareja. Cuestiones que pueden ir desde la decisión de avanzar en la relación hasta algo tan simple como comprar un cuadro para decorar el salón.

Es propio de este tipo de familiares políticos hablar mal de ti a tus espaldas cuando por delante todo son sonrisas y emoticonos de corazones. Son capaces de desarrollar una doble cara de la que puede que estés años sin darte cuenta de que existe.

Los suegros tóxicos no respetan las emociones ajenas. Puede que tú seas la persona más cuidadosa en tratar ciertos temas cuando te encuentras con la familia de la pareja, pero no encontrarás lo mismo por su parte. Ante situaciones que enfrentes de dolor, enfado o felicidad notarás pequeños desprecios que solo tienen cabida en este tipo de relaciones envenenadas.

Otro rasgo característico que cumplen este tipo de personas es que logran ponerte en contra de la gente. Sobre todo contra tu pareja o contra otros miembros de la familia, miembros sobre los que pueden ejercer el control.

Tener el control es uno de los principales objetivos de los suegros tóxicos, una meta que puede desencadenar otra serie de reacciones, con tal de seguir manteniéndolo, que encajan en el patrón de comportamiento venenoso.

¿Te suena encontrar a tu suegro vociferando por una nimiedad o a tu suegra fingiendo un desmayo o un ataque? Las reacciones de este tipo de personas, cuando ven que pierden el mando, es la de llevar la situación al extremo para volver a recuperarlo actuando de manera desmesurada.

Los ataques contra ti o el hecho de meter a segundas personas, que nada tienen que ver con el conflicto inicial, son otros recursos que pueden llegar a utilizar en cualquier tipo de situación.

Y ahora, cuéntame. ¿Te suenan estos rasgos? ¿Has vivido algún caso de suegros venenosos? Recuerda que estaré encantada de leer tu experiencia en los comentarios.

Duquesa Doslabios.

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¿Ha muerto el sexo telefónico?

¿Os acordáis del sexo telefónico? Bueno, pues yo no. Me he dado cuenta de que todo lo que sé sobre sexo a través del aparato (el aparato del teléfono, ya me entendéis) lo he visto en películas o en series antiguas. Y con antiguas quiero decir de 1990.

GTRES

Pero ni yo, ni la mayoría de las personas de mi círculo cercano, todos millennials de principios de los 90, habíamos probado a tener sexo a través del auricular. De hecho, lo más excitada que me he sentido hablando por teléfono fue una vez que mi pareja me llama decirme que ya había cogido las pizzas.

¿Significa entonces que el sexo por teléfono ha muerto?

Puede que me digáis, quienes sí lo conozcáis de oídas, por aquello de que el estímulo es auditivo, que no me pierdo nada, que ha evolucionado, que ahora tenemos más opciones para poner en práctica nuestras perversiones sin necesidad de estar pegados.

En mi caso, habiendo tenido una relación a distancia, estoy familiarizada con las formas de crear intimidad a través de un ordenador, sin embargo he de admitir que el sexo telefónico 2.0 me parece de todo menos excitante.

Lo de ver a la otra persona desnuda en una especie de chat sexual cutre de mala calidad que me recuerda a los vídeos de publicidad, que aparecen como pantallas emergentes, no termina de ponerme.

La velocidad de la conexión, verte también a ti misma en la pequeña pantalla haciendo cosas que te hacen pensar que pareces totalmente ridícula o el miedo de que te oigan los compañeros de piso, son cosas que enfrían un poco el momento. Y no es que mejore con auriculares, menos todavía si tiendes a ser torpe por naturaleza.

Quizás se podría hablar del sexting como sustitutivo, que viene de unir las palabras “sex” y texting” refiriéndose a mandar mensajes de carácter sexual, pero la forma de utilizar el móvil para excitar a alguien tampoco me parece la más efectiva.

Desde que los móviles tienen cámara, el sexting que predomina es el del envío de imágenes. De hecho, si te paras a pensarlo, ¿cuántas exparejas tuyas tienen fotos comprometidas de ti? Yo he hecho las cuentas, son varias.

Llega un momento en el que las fotos se intercambian sin más, simplemente como aliciente visual. Y claro que a nadie le amarga un dulce, especialmente si llega en un momento inesperado en plena clase de Bioquímica o en una jornada dura de oficina, pero a mí, como buena amante de las letras, se me queda cojo.

Si me dais a elegir, me quedo sin duda con el sexting redactado. Ese que no precisa casi de emoticonos pero que, de insinuante, resulta tan potente como una buena copa de vino rosado (o del afrodisíaco que se os venga a la cabeza en vuestro caso).

El sexting vía mensaje juega con el juguete sexual más potente que tiene el ser humano, la imaginación. Precisamente el mismo principio que estimula el sexo telefónico. Excitarse viendo una imagen es tan sencillo que la pornografía ha hecho de ello un negocio, pero ¿qué hay de la dificultad, el morbo y el reto que supone conducir a alguien al orgasmo jugando con sus fantasías únicamente a través de la voz? ¿No os parece un buen motivo como para recuperarlo?

Duquesa Doslabios.

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Mis consejos para que el 69 se convierta en tu nueva postura favorita

El 69 a mi vida sexual se puede equiparar a las matemáticas durante mi etapa en el colegio. Lo de darle la vuelta a las cosas hacía que nunca me salieran las cuentas.

CALVIN KLEIN

Sin embargo, tras años estudiando la postura, y horas de dedicación mediante prácticas en la cama, he conseguido no solo cogerle el gusto sino encontrarla perfecta llegar al orgasmo. Algo que, como mujer clitoriana, y como sabréis muchas de mis lectoras, no sucede tanto como nos gustaría.

La manera más célebre de practicar sexo oral no solo es sinónimo de un rato de diversión, sino que nos hace conectar y experimentar en pareja. Pero, ¿cuál es la manera de que pase de ser una postura que se nos resiste por su compleja técnica, que te hace sentir como en tu primera clase de práctica de conducir, a una de las preferidas?

“Manos aquí, ojos allá, acelera, frena, cuidado con el de atrás”, serían la clase de instrucciones que podrían compartir tanto el profesor de autoescuela como una sesión informativa de 69.

La coordinación es uno de los factores clave, no solo para manejarte en la zona, sino también para colocarte. Aunque todos estamos familiarizados con la postura clásica, en la que la mujer se coloca encima, hay más formas de acoplarse.

Para quienes tengan ganas de innovar, pueden reinterpretar la pose tradicional con unos ligeros cambios. Que el hombre se tumbe a lo ancho de la cama, dejando la cabeza ligeramente fuera del colchón, y la mujer se ponga encima con las piernas apoyadas en el suelo, supone un nuevo punto de vista.

Si lo que se busca es hacer del 69 el número final en vez de un preliminar, la comodidad es lo más importante, por lo que colocarse de lado conseguirá que ambos puedan aguantar más tiempo.

Que pruebes una postura diferente no significa que esa sea toda la improvisación que puedes realizar. Al ser una posición que requiere interacción constante, no es mala idea dejar juguetes sexuales a mano.

Vibradores, dildos o incluso objetos cotidianos que tenemos por casa que pueden tener un segundo uso para sorprender debido al cambio de textura, serán aliados a tener en cuenta.

Los juguetes son de mucha ayuda al igual que las manos. No te olvides de las manos. La clave del 69 es precisamente explorar desde un nuevo punto de vista. Por mucho que pienses que es buena idea centrarte en tu manejo bucal ya que es una posición oral, aprovecha que tienes las manos libres y toca libremente.

Y hablando de chupar, coincidiremos en que no es lo mismo hacerlo al revés, así que cambia la técnica. Modifica la velocidad, la intensidad o la frecuencia. Busca nuevas formas de estimular aprovechando todo lo que tienes a tu alcance.

Una de las mejores cosas que tiene el 69 es que puedes estar tan pendiente de hacer bien el trabajo que de repente, te llega un orgasmo por sorpresa. En el caso de que suceda, no pasa nada porque pares un momento.

No es una fábrica japonesa, no tenéis que estar al 100% de productividad desde el primer minuto. Podéis disfrutar por turnos. Eso sí, prepárate para volver al terreno de juego para que la otra persona no se quede a dos velas.

Duquesa Doslabios.

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Hombres mayores con mujeres jóvenes, ¿qué es lo que realmente les gusta?

Ayer salí a pasear por un parque que tengo cerca de casa. En un banco tres señores de unos 70 años charlaban tan animadamente que cualquiera diría que habían puesto el Corega de oferta en el supermercado. Pero no, no hablaban de adhesivos de prótesis sino de lo hartos que se encontraban de “la parienta”, palabras textuales.

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Uno de ellos hablaba sobre que ella siempre llevaba un diente manchado de pintalabios y que estaba hasta las narices de la visión de ese incisivo. Otro comentaba que solo quería perderla de vista y cambiarla por una de 20.

Por una de 20. Los mismos años que mencionan algunos de mis lectores hasta la saciedad repitiendo que las mujeres, a partir de cierta edad, carecemos de todo tipo de interés. Que tenemos “las tetas por el suelo“, el “culo carpeta”, la vagina “cedida y con olor a pescado” son algunas perlas que me ha tocado leer.

Y yo, que estoy aún en la veintena y he salido con hombres más mayores, tengo una opinión diferente al respecto. Curiosamente, uno de los atractivos que parecemos tener quienes nos encontramos todavía en esta década, es que somos vistas como criaturas dóciles y fácilmente impresionables.

Me ha tocado encontrarme con hombres que, lo que más parecían disfrutar de mi presencia, es que cualquier cosa que yo dijera era más motivo de gracia que de debate, considerándose todo el rato “por la edad” poseedores absolutos de la verdad.

Reafirmación o llevar siempre la razón, cosas que vienen a ser en definitiva una manera de sentir que es el hombre quien ostenta el poder, son para ellos un gran aliciente en vez de estar con alguien que suponga una fuente de conflicto o un reto. Estando en la universidad, y al ser él más mayor, siempre parecen disfrutar de manera especial el hecho de que puedas pasar la noche en su piso si aún vives con tus padres, piso donde él vive solo.

Para mí, el resumen de la situación es el siguiente: “Lo que le gusta a un hombre de 50 no es que la de 25 tenga el cuerpo más firme sino que sus opiniones suelen ser menos firmes“, afirmaba el jueves Zoe Williams en su columna de The Guardian.

No digo que no haya un factor de atractivo sexual en juego cuando se sienten atraídos por una mujer más joven (y eh, despertad, vosotros a partir de cierta edad, con el culo caído, pelos en la espalda y en las orejas y la tripa cervecera, tampoco es que estéis muy seductores), pero por experiencia, me atrevo a decir que no es lo único que les interesa a quienes buscan compañías de menor edad.

Las películas y las canciones, además, son dos grandes defensoras de esto, ya que repiten en muchos de sus mensajes cómo el tándem hombre mayor-mujer joven es una idea estupenda (herramientas de un sistema patriarcal cuyo objetivo sigue siendo que tengan los hombres el poder, recordemos).

WIKIMEDIA

Cary Grant tenía 15 años más que Audrey Hepburn en Charada, Edward Cullen superaba en cientos de años a Bella Swan y Christian Grey también era más mayor que Anastasia Steele. ¡Si hasta en los peores blockbusters como El Código Da Vinci nos lo encontramos! La dulce niña Carolina no tiene edad para hacer el amor, pero bien que le cantaban la canción los de MClan para ver si colaba.

En cambio, cuando se da el caso contrario, es un escándalo de proporciones inmensurables, socialmente está mal visto. Que se lo digan a Brigitte Macron o a Heidi Klum que le sacan 20 años a sus parejas y que son carne de meme día sí y día también. Pero tiene que ser visto así ya que forma parte del sistema en el que nos encontramos, una estructura donde son los hombres quienes tienen los privilegios y nosotras, las mujeres, las que los facilitamos.

Puede que hace cientos de años con el alto índice de mortalidad en el parto tuviera sentido volver a contraer matrimonio con una persona más joven para seguir teniendo descendencia. Pero, ¿vamos a dejar que siglos después, en un planeta superpoblado en el que tener hijos ya no es en muchos casos, una prioridad, sigan vendiéndonos la moto de lo maravilloso que es un hombre mayor con una mujer joven y lo antinatural que es que se dé el caso contrario?

Por mucho que se diga, que a las mujeres nos gustan mayores, de esos que llaman señores, yo no me lo creo. Quizás en la veintena, en una etapa concreta de nuestra vida, nos sintamos atraídas en algún momento por la idea de independencia y experiencias que puede tener alguien que nos dobla la edad o simplemente por una cuestión de curiosidad.

Pero, ¿sentiríamos lo mismo al cruzar la barrera de los 30 cuando ya nos estamos enfrentando a jornadas laborales interminables, responsabilidades como alquileres o simplemente hacer un trámite a la Tesorería de la Seguridad Social? ¿Sería igual de emocionante?

Tengo claro que, al menos en mi caso no, desde luego, aunque para ellos estoy segura de que seguiría siéndolo. Dudo que un hombre mayor nos impresionara de la misma manera (a no ser que sea una persona realmente extraordinaria).

Ah, y al del diente, no vayas tanto por la espalda y dile a tu mujer que tiene pintalabios en el incisivo, no seas mezquino.

Duquesa Doslabios.

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¿Por qué nos cortamos el pelo después de una ruptura?

He comprobado cómo, cada vez que termina una relación en mi vida, soy un cliché andante. O bien me voy al supermercado más cercano a ahogar mis penas en galletas, viendo películas con finales dramáticos en pijama sin salir de la cama, o bien me corto el pelo.

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No tengo punto medio. Supongo que es la mejor manera que tengo de gestionarlo. El fenómeno de cortarse el pelo al terminar con tu pareja está tan extendido que hasta existe un hashtag oficial en Instagram para compartir los cambios de look al salir de una relación, el #breakuphair.

Si se trata de una práctica tan habitual, ¿qué es lo que tiene la peluquería que consigue formar parte del kit básico cuando la soltería vuelve a llamar a la puerta?

Por típico que pueda parecer, y hasta cierto punto absurdo (a fin de cuentas, el pelo vuelve a crecer, no es como si te cortaras una extremidad), tiene un trasfondo psicológico. Es el que hace que los salones de belleza sean uno de los primeros sitios que visitamos después de la casa de la amiga de turno, esa que nos presta su hombro por horas.

Cortarse el pelo es un proceso terapéutico interna y externamente. Por fuera el resultado es el que todos podemos apreciar, ya que además no es un corte del estilo “las puntas y ya”, sino un cambio de look de los que tienen que volver a retroceder en tu historia de Instagram para cerciorarse de que eres tú.

El corte de pelo nuevo significa en idioma universal no escrito: “Sigo adelante”, por lo que es una manera de transmitir a primera vista que hemos roto con lo anterior, y que además que nos enfrentamos con ganas y buen aspecto a lo que sea que venga a continuación.

El mensaje, potente y claro, y sin necesidad de abrir la boca, es lo bastante tentador como para no apuntarse a él simplemente pasando por la tijera, ¿no?

Cuando termina una relación toca pararse y plantearse algunas cosas, como qué va a pasar a continuación. ¿Qué hacer? ¿Qué dirección tomar? Y la pregunta más importante, ¿quién soy?

SAVAGE X FENTY

Es un momento en el que puedes conocerte de nuevo y hacer esa locura a la que tanto te resistías. El cambio de pelo sacia esas ganas de vivir cambios que experimentamos al salir de una relación pero sin llegar a hacer algo de lo que realmente nos arrepintamos más adelante (a no ser que el cambio de peinado sea muy demencial).

Puede que el resultado se vea por fuera, pero el cambio de estilo ayuda reconstruirnos a nivel íntimo. Es una gestión personal, una manera no solo de redescubrirnos, sino de concienciarnos de que seguimos adelante y de que es algo que hacemos porque queremos.

Si necesitas encontrar una vía de escape a las ganas de reinventarte, de seguir adelante y de aumentar tu confianza, una cita en la peluquería es lo que necesitas. Para Sansón perder el pelo era el equivalente de perder la fuerza, pero hoy en día, más que perderla significa recuperarla.

No solo es una manera de rebelarse, de mostrar la libertad individual, algo que podía faltar en la relación, de atreverse o de experimentar, es como echar un buen polvo con una misma.

Duquesa Doslabios.

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Amor ‘millennial’: carroñeros nocturnos y dónde encontrarlos

Que los millennials hemos perdido el romanticismo o las ganas de compromiso, es algo que no pilla a nadie por sorpresa.

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Ligar se ha convertido en algo más parecido a Los juegos del hambre, con un grupo de gente pendiente de su estrategia para sobrevivir sin salir muy malparada, que en el sencillo “¿Estudias o trabajas?” que usaban nuestros padres.

Dentro de la fauna que te puedes encontrar en el mundo del flirteo está el carroñero nocturno, una figura que puede encarnarse tanto en un hombre como en una mujer. Aunque como mi experiencia ha sido con depredadores masculinos, voy a hablar de ellos dando por hecho que, leyéndome, lo podréis aplicar a ambos sexos.

El carroñero nocturno es una criatura que se mueve, como su nombre indica, en la noche, concretamente en la franja horaria entre las 3 y las 6 de la mañana, que es cuando suele dar señales de vida y más que seguramente, vía WhatsApp o contestando a una de tus historias de Instagram.

Pero, ¿cómo analizar este patrón de comportamiento? ¿Qué es lo que quieren? ¿Alimentarse? ¿Marcar el territorio? ¿Reproducirse? Una mezcla de todo un poco.

La relación con el depredador nocturno es intermitente. Puede que coincidas de vez en cuando en otros contextos. Sabes que ha tenido el examen de las oposiciones y la otra persona que tú tenías una entrevista de trabajo, pero no llegas a preguntar qué tal ha salido, todo se limita a hacer caso omiso de la vida de la otra persona hasta que, de repente, la entrepierna pica.

El hecho de que se comuniquen a unas horas tan intempestivas prueba que el interés hacia ti es tan relativo como el paso del tiempo dentro de un Corte Inglés. Quien te quiere escribir, y esto lo sabemos tú y yo, te encuentra hueco por la mañana, por la tarde o en cualquier momento del día.

Pero cuando el contacto sucede a esas horas, y de manera habitual, hablemos claro, formas parte de la cara B de la agenda de contactos. Y te digo más, seguramente no eres más que una de las puertas de todo el vecindario virtual al que se encuentra llamando en el momento en el que recibes el mensaje.

El romanticismo de las películas de Netflix puede que nos haya enseñado que está con el teléfono pegado a su pecho desnudo mientras mira melancólicamente el techo de su habitación.

En la vida real esa persona está de juerga y, si la pesca ha salido mal, tú eres el pececillo que puede (o no) caer en la red de arrastre. No quiere tu conversación, saber qué tal te ha ido el día o si fuiste al restaurante italiano del que hablaste una vez. Quiere sexo, y lo quiere ahora.

Obviamente, la táctica que utiliza el depredador de madrugada no es real. Puede que sus frases te hagan pensar lo contrario, ya que como gancho puede utilizar algún comentario que te haga dudar de la veracidad de sus palabras.

“Creo que tendríamos que habernos conocido más”, “Estaba justo pensando en ti” o cualquiera del estilo no son sino otra cosa que el cebo listo para que piques el anzuelo.

Y por supuesto, un clásico de muchos cazadores nocturnos cuando ya no tienen más conversación a la que recurrir, la ‘foto polla’.

La ‘foto polla’ te llega sin que la pidas, sin que hayas mostrado interés y sin que la esperes. Pero está ahí, en tu pantalla. Las hay sutiles con un calzoncillo por delante, una mano sujetándola o en todo su esplendor, pero una vez la recibes, no puedes hacer como si nada.

Su estrategia en ese momento es tan simple como cuando te cogen la mano en persona y te la ponen encima del paquete. ¿Qué esperan? ¿Que no podamos contenernos ante la visión de semejante criatura? ¿Que chillemos de emoción como si de un abono de festival se tratara?

Lo que está haciendo es poner toda la carne, literalmente en el asador. Picar o no de la barbacoa, es una decisión tuya, pero si la tomas, que sea porque eres consciente de que, esa noche, la cena eres tú.

Duquesa Doslabios.

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Los inconvenientes de rasurarse el pubis o 5 motivos para practicar el ‘Januhairy’

El vello púbico se ha convertido en un elemento tan prohibido y morboso que solo aparece cuando la etiqueta hairy girl o hairy pussy lo permite.

BILLIE BODY HAIR PROJECT

Vivir en la era en la que el canon de belleza dicta que la piel debe ser totalmente lisa, supone algunos problemas, especialmente cuando hablamos del pelo de ciertas zonas.

Es quizás una de las prácticas más comunes pasar la cuchilla. Pero rasurarse el pubis puede dar lugar a muchos inconvenientes.

Al ser una zona con recovecos y de acceso difícil, creo que todos coincidiréis conmigo, los cortes están casi asegurados.

Las prisas o el desconocimiento se han llevado alguna vez parte de mi labio por delante. Y no es ya solo lo que escuece sino cómo sangra.

Cuando te quieres dar cuenta parece que has tenido una visita repentina de la menstruación mientras empleas medio rollo de papel higiénico en cortar la pequeña hemorragia.

Una herida en cualquier lado puede dar pie a una infección si no se cuida de manera apropiada, y, en la zona íntima también se puede dar el caso.

Si conseguimos evitar que aquello desemboque en una visita al médico, no faltan en ocasiones las reacciones alérgicas que nos dejan la piel como un semáforo.

Y si tienes la suerte de haber escapado de todo esto hasta hoy, hay algo que, me la juego, te ha tocado: los pelos enquistados.

Por tanto, y aprovechando que estamos en pleno enero, propongo que nos unamos al Januhairy. Es un movimiento que busca normalizar el vello corporal dejándolo crecer durante el primer mes del año.

Además de que es la alternativa perfecta si necesitas darte un tiempo con la depilación, es ideal, también, para que seamos conscientes de cómo es el cuerpo en su estado natural.

Lógicamente, aunque todos estamos invitados a unirnos, el movimiento pretende hacer especial hincapié entre las mujeres, ya que somos quienes tenemos que soportar más carga en este aspecto (y a la cantidad de anuncios me remito).

Empoderar el cuerpo femenino, aceptarlo tal cual es, sentirnos cómodas con él y encima, quererlo, una serie de objetivos que nos obligan a desaprender mensajes de belleza que llevamos recibiendo como si fueran dardos desde nuestra infancia.

La campaña pretende que se pierda la vergüenza a tener pelo, que no se sienta la necesidad de disculparse por decidir dejarlo crecer, abrazar la feminidad de la manera que se quiera pero sin la presión estética externa de que hay que depilarse.

¿Te apuntas a dejártelo crecer este enero? Tú eliges la zona, yo ya tengo clara la mía.

Duquesa Doslabios.

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Te quiero pero me aburres en la cama

Tenemos pornografía gratis al acceso de nuestro teléfono las 24 horas del día. Los sex shops cada vez están más aceptados y se han convertido, muchos de ellos, en elegantes boutiques en las que las vitrinas acristaladas exponen los juguetes sexuales como si de artículos de lujo se trataran.

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Es común encontrar cada día, en las principales revistas, artículos y reportajes con consejos sobre cómo aderezar nuestra intimidad. Y aún con todo eso, nos aburrimos en la cama.

¿Mi muestra estadística? Mis amigas de diferentes edades que se encuentran, cada una, en un estado laboral y civil diferente, a las que les une una misma situación: el sexo con sus parejas, tras un tiempo, les resulta aburrido.

Enamoradas hasta las trancas, con atracción física hacia su pareja y unos niveles de deseo sexual normales (es decir, no tienen alteraciones), hablamos de que el sexo termina por convertirse en algo monótono.

No me malinterpretéis, no me quejo de la monotonía. Os habla alguien que se está viendo por sexta vez la serie Friends y que siempre se pide el mismo tipo de pizza y hamburguesa. Disfruto como nadie del placer rutinario de despedirme con un beso de buenas noches o de desayunar todos los días una tostada con aceite y tomate. Creo en “De lo bueno se repite”.

Y aunque soy un animal de costumbres, en la cama busco la excepción de mi propia norma. Es el único sitio en el que no estoy de acuerdo con hacer siempre lo mismo por mucho que me conozca (o me conozcan) de la cabeza a los pies.

Con el paso de los años, me he dado cuenta de que, en todas mis relaciones, he sido yo quien ha abierto un poco las miras por los dos, quien ha introducido juguetes, complementos, accesorios, lencería, prácticas, ideas, posturas…

Pero es que hablando con mi círculo cercano, se repite el mismo patrón una y otra vez siendo nosotras las más curiosas y ellos quienes se dejan llevar con lo que propongamos bajo las sábanas.

Es como si realmente muchos hombres no tuvieran el mismo interés en desarrollar el erotismo. ¿Será una cuestión de placer o es pura comodidad? Me pregunto con una amiga. A fin de cuentas, la metan como la metan, llueva o truene o echen Fast & Furious por la tele, les resulta más sencillo excitarse. No es el mismo caso de las mujeres.

En mi caso, cuando me compro un conjunto de encaje, no me limito a hacerme con una prenda de ropa interior. Ir a la tienda, mirar los diseños, escoger uno y fantasear con la reacción que pueda tener mi pareja, ya forma parte del juego horas antes.

Hablando claro y rápido, las mujeres necesitamos ese extra, ese algo más, estímulos que no sean únicamente repetir de manera sistemática las cinco posturas que ya sabemos que funcionan.

A todos nos gusta cuando el equipo marca gol, pero ¿qué hay del placer de jugar un buen partido?

Que experimentar, curiosear, innovar y explorar no recaigan siempre en la misma persona. En nuestra mano está salir de la rutina en todos los ámbitos de nuestra vida incluyendo el sexual.

Duquesa Doslabios.

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“Necesitamos que a las parejas liberales no nos miren mal”

He de admitir que uno de mis proyectos fallidos este 2018 fue intentar entrar en la zona swinger del Salón Erótico de Barcelona. Y eso que mi amiga y yo lo teníamos todo controlado.

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Habíamos encontrado dos chicos que también querían conocerla y habíamos hecho la cola. Me encontraba sacando el dinero para pagar, y, al girarme, nos habían hecho una bomba de humo.

Ahora recordamos la anécdota no solo con risas sino que me sirvió para conocer a Luis Alfonso Beltrán. Padre de familia y escritor, empezó en el ambiente liberal hace 20 años, una experiencia que cuenta en su libro Ambiente Swinger o Liberal.

Lo primero que me cuenta es que pese a que muchos lo usemos como sinónimos, swinger y pareja liberal no significan lo mismo.

Swinger en la pareja es una situación que se da dentro del matrimonio. Las parejas liberales tienen la libertad de tener relaciones fuera del matrimonio”, me explica.

Su objetivo al sacar el libro hablando del desconocido mundo de las relaciones liberales es normalizar su estilo de vida ya que, admite, “desde fuera tiene una mala aceptación”.

“Necesitamos que no nos miren mal“, dice a modo de resumen, algo que ya le ha pasado factura puesto que desde que sacó el libro, su relación ha cambiado con algunos grupos de amigos que no quieren que los cataloguen.

Al llevar más de veinte años dentro del mundillo, me interesa saber cuáles son los cambios más llamativos que ha visto, variaciones que ha notado especialmente en el dress code.

Hace diez años se vestía de manera más elegante y la mujer, de manera provocativa ya que en palabras de Beltrán “es el gancho de la pareja en el ambiente liberal”.

“La mujer es quien tiene el poder, el hombre se amolda”, dice el escritor. Ahora la etiqueta es más informal, algo que achaca a la juventud de las parejas.

Pasar de pareja monógama a liberal es algo que ha tenido un proceso. “He tenido que conocer a mi mujer para saber que quiero compartir estas cosas con ella”, afirma el escritor, que me explica que ser swingers suele ser el primer paso antes de ser una pareja liberal.

No sigue un patrón estándar ya que la situación varía en cada caso. Se va evolucionando, por lo que cada relación, que es un mundo, puede empezar de manera distinta.

Respecto a cómo se puede abordar la situación como cuando, en su caso, hay hijos, el escritor revela que cada familia trata el tema a su manera. En el caso de su hija se enteró en la adolescencia y “lo encajó con bastante normalidad. Seguimos siendo la misma familia”, dice Beltrán.

“Mi hija es monógama. Siente respeto por nuestro estilo de vida pero no lo comparte”.

Duquesa Doslabios.

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Mejora tu vida sexual en 2019 con estos propósitos

Pasar de un año a otro, además de las consabidas felicitaciones que enviamos y reenviamos por los grupos de WhatsApp, muchos nos dedicamos a elaborar listas de propósitos.

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En mi caso, desde que escribo este espacio, prefiero orientarlas hacia el terreno íntimo ya que considero que, pese a la importancia que tiene el terreno sexual en nuestra vida, es raro que alguien te diga que para 2019 se ha propuesto “tener mejor sexo” (que no en mayor cantidad, algo que, en cambio, sí que me han comentado como resolución de Año Nuevo).

Me toca hacer balance. ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones durante los próximos 365 días? Espero que mis sugerencias os puedan servir de inspiración.

Probar algo nuevo en el territorio sexual siempre entra en mis planes. En 2018 descubrí los vibradores que alcanzan el clítoris (vaya si lo alcanzan), los anillos para el pene, las pinzas de pezones regulables (os hablaré algún día al respecto) y posturas curiosas como el pretzel.

Este año no sé qué me depararán las sábanas, pero está en mi mano hacer que la experiencia sea novedosa, por lo que procuro no perder la curiosidad visitando con cierta frecuencia tiendas eróticas o brujeando por las páginas más tórridas de Internet.

AMANTIS.NET

Mi gran caballo de batalla que espero cabalgar en compañía va a ser situar en un primer plano el placer sexual. Como os comentaba, la cantidad para mí tiene importancia, claro, pero este año quiero que sea adelantada por la calidad.

Y para ello es necesario hablar y tener la confianza de decirle a la persona con quien compartamos ese momento qué nos gusta, qué no nos gusta, qué necesitamos o si queremos más. Para que me entendáis, este año quiero seguir luchando por disminuir la brecha orgásmica.

No puedo olvidarme tampoco del clásico propósito de mejorar mis hábitos de vida, solo que, en este caso, me gustaría que acompañaran a mejorar el ámbito sexual. La alimentación, el ejercicio, la higiene o el bienestar en general, son factores que ayudan a que nuestra predisposición entre las sábanas mejore sin olvidar que la protección es indispensable.

Incluyo también en este apartado las visitas médicas, ya que a la mínima que nos encontremos algo extraño, que sintamos un dolor que no es habitual o que dudemos de algo, es donde podrán ayudarnos, así como acudir religiosamente (qué extraño utilizar este adjetivo en un blog de sexualidad) a las revisiones.

Para mis lectoras, recomendaros que este año probéis, aunque sea una vez, un método ecológico de recogida menstrual. Las compresas y los tampones nos han facilitado mucho las cosas, pero contaminan demasiado.

La copa menstrual o la ropa interior absorbente son las que más popularidad han ganado estos años. Aunque puedes encontrar otras opciones si estas dos no te convencen, date una oportunidad con alternativas más sostenibles que, además, benefician en primer lugar a tu bolsillo.

Conocer mi sexualidad es un propósito en el que llevo trabajando desde que soy consciente de que algo en mi entrepierna tenía vida propia. No me refiero solo a explorarse o a darse placer (algo que, por supuesto, os recomiendo), sino a conocer también qué es lo que nos pone, nos excita, lo que deseamos probar secretamente…

Hablemos más de sexo en 2019, que no haya vergüenza, que se vea como algo normal. Basta de sentirse mal, de esconderse al abrigo de la luz apagada por sentir inseguridad, basta de fingir un orgasmo o de esconder el historial de navegación si hemos estado buscando cómo encontrar el punto G.

Os deseo que vivamos un Año Nuevo sexual épico.

Duquesa Doslabios.

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