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Consejo de experto: así podemos ayudar a nuestra pareja si tiene eyaculación precoz

Que las consultas sobre eyaculación precoz se disparen en verano, no es casualidad. La agenda liberada o el esperanzador panorama de que las relaciones sexuales se van a disparar estos meses, hacen que muchos hombres que la padecen, se animen a buscarle solución (porque sí, la tiene).

DEREK ROSE

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Siendo un tema tan delicado, no siempre es fácil saber cómo abordarlo o dar apoyo cuando se trata de la pareja quien la padece.

Por esa razón, el doctor Jesús E. Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano y jefe de investigación de Myhixel (el método natural para controlar la eyaculación), ha querido darnos algunas claves para afrontar esta situación sin que termine siendo un motivo de conflicto dentro de la relación.

Si nuestra pareja no quiere hablar del problema, ¿es buena idea que lo saquemos o, por el contrario, añade más presión? ¿Cómo romper la barrera de la vergüenza?
En problemas de eyaculación precoz, la presión es un factor que no pesa tanto como en otras disfunciones sexuales masculinas, suele tener más bien una base neurobiológica, y al hombre, en la mayoría de los casos, le ayuda saber que su pareja se preocupa por esta cuestión y quiere ayudarle.

Sacar el tema y hablarlo, sin caer en las comparaciones o en ataques personales, suele ser muy positivo y un buen primer paso hacia la solución definitiva. En la mayoría de los casos el hombre se sentirá aliviado, siempre que se haga con tacto y con ánimo constructivo, es altamente recomendable tratar esta cuestión con nuestra pareja, aunque pueda resultar incómodo.

¿Qué tipo de momento o situación deberíamos buscar para poder hablarlo?
Hablarlo en frío y sin otras personas delante, evitando hacerlo al poco de suceder un episodio de eyaculación acelerada y/o descontrolada, o mezclándolo con otras cuestiones que afecten a la relación. Sobre todo evitar hablarlo en el transcurso de una discusión o cuando haya habido una reciente, aunque esta haya sido por otros temas.

¿Hasta qué punto hay que darle importancia o quitarle hierro al asunto?
A un hombre con eyaculación precoz le ayuda saber que es un tema que a su pareja le importa, interesa y preocupa, siempre que se plantee como un objetivo en común y con el fin de mejorar la vida sexual de ambos. Se debe mantener una actitud comprensiva, pero a la vez motivadora hacia nuestra pareja. Ayudarle a buscar soluciones y ofrecer nuestra total colaboración en el proceso.

En el caso de que lo vea solo como un problema suyo, ¿cómo podemos hacerle saber que es algo que está afectando a los dos?
Esta actitud es muy frecuente en los hombres que padecen eyaculación precoz y no es tanto porque no sepan que afecta a la sexualidad de sus parejas, que lo saben y les preocupa, sino más bien porque les resulta más sencillo y prefieren solucionarlo por su cuenta, evitando en la medida de lo posible mostrar esa debilidad ante nadie. En estos casos, hay que distinguir aquellos hombres que buscan soluciones y se enfrentan a esta cuestión de aquellos que no lo hacen.

Si el hombre prefiere abordar la solución individualmente, sin la participación de la pareja en el tratamiento o en la búsqueda del mismo es completamente respetable, por el contrario, si el hombre no busca soluciones y tampoco da la opción de buscarlas a su pareja, es entonces momento de tener una conversación seria y condicionar el futuro de la relación a que se afronte esta cuestión.

¿Cómo podemos apoyarle?¿Qué papel tienen en este punto las demostraciones de cariño?
Las muestras de apoyo dependen mucho del tipo de relación que tengamos, la personalidad de nuestra pareja y un sinfín más de variables. Podemos acompañarlo a consulta si él quiere, ayudarle a buscar un profesional, colaborar en alguna actividad en pareja que sea terapéutica, animarle cuando no responda a un tratamiento, cuando suceda no reaccionar de forma exagerada, no mostrar enfado o desesperación y mucho menos compararlo con anteriores parejas o usar este tema en discusiones de pareja como un arma arrojadiza.

Las muestras de cariño e interés por parte de la pareja son bienvenidas y pueden significar una gran motivación para afrontar esta disfunción sexual con garantías de éxito. El diálogo y el cariño son quizás el mejor fármaco inventado hasta la fecha para el sexo.

¿Cómo ayudar a la pareja a entender que necesita ayuda profesional si no quiere ir a consulta y no se soluciona el problema?
En primer lugar asegurarnos de que tiene una información adecuada y fiable sobre lo que es la eyaculación precoz y las diferentes alternativas de tratamiento eficaces disponibles en la actualidad. Hoy en día se pueden acceder a tratamientos eficaces sin necesidad de pasar por un profesional o al menos sin la necesidad de acudir a una consulta presencialmente. Un claro ejemplo de este tipo de tratamientos es la metodología Myhixel.

Una vez en manos de un profesional, ¿es recomendable implicarse en todo el proceso o debemos dejarle espacio a nuestra pareja?
Lo más habitual es que el hombre pida su espacio y prefiera tratar el cuadro con el especialista sin que su pareja asista, aunque eso no quiere decir que el apoyo de la pareja no sea importante, por ejemplo a la hora de preguntarle e interesarse por sus progresos y dificultades en el transcurso del mismo.

¿Se debe reconstruir la sexualidad entre ambos de alguna manera?
La eyaculación precoz, al igual que otras disfunciones sexuales, va provocando una serie de efectos secundarios en la salud sexual de las parejas. El deseo sexual de ambos miembros de la pareja suele verse afectado, dada la mala calidad de las relaciones y los frustrantes que pueden ser en muchos momentos para ambos, se pierde interés sexual hacia la pareja. Así mismo, son frecuentes los problemas de pareja derivados de este malestar con la sexualidad, instaurándose un clima de tensión que acaba aumentando la frecuencia de las discusiones denominadas destructivas.

Todas estas consecuencias (y otras menos habituales) suelen mejorar paralelamente a los progresos con el control eyaculatorio. En nuestra experiencia clínica con la metodología Myhixel, una vez el hombre comienza a tener control sobre su eyaculación las consecuencias derivadas van desapareciendo para ambos miembros de la pareja, la calidad de las nuevas relaciones sexuales va generando un aumento del interés sexual y esto se nota en el resto de áreas de la relación.

Duquesa Doslabios.

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¿Cambia la regla en verano? La menstruación en la época más calurosa del año

Aunque muchas firmaríamos por tener un verano en el que la regla nos diera un respiro (sobre todo después de que la agenda se nos ha colapsado después del confinamiento), nos va a tocar acordarnos de meter el clásico neceser de supervivencia para esos días del mes.

Como Pilar Ruiz, la directora de comunicación de Intimina (marca de cuidado íntimo para mujer), me confirma, el ciclo no es que cambie en la estación más calurosa del año. Sin embargo sí podemos sentirlo un poco diferente.

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¿Cómo nos afectan los cambios de estación a la menstruación?
En realidad, las estaciones del año no afectan directamente a nuestra menstruación. Es cierto que no percibimos la regla de la misma manera en verano que en invierno, por ejemplo. Durante el verano, por acción del calor y el ejercicio al aire libre, podemos percibir más inflamación y sentirnos más hinchadas que en otras épocas del año. El agobio, la temperatura y los largos días pueden generarnos malestar, más retención de líquidos o deshidratación, y esto afecta a nuestro cuerpo y estado.

En invierno, por otro lado, estamos más caseras lo que nos puede generar la sensación de tener mayor dolor pero menor hinchazón. Solemos tener más antojos de chocolate (¡por qué no!) y nos sentimos más cansadas. Cada mujer es diferente y la regla, según nuestro estilo de vida, nos afecta de formas distintas. Es un proceso natural y cada una decide vivirlo de la mejor manera.

Y, más en concreto, ¿cómo afecta el verano con la subida de temperaturas? ¿Altera el flujo de alguna manera?
El flujo menstrual no debería verse alterado por una estación específica. En caso de que eso sucediera, deberíamos consultar con un profesional para ver qué puede estar sucediendo. Sí es cierto que el verano puede hacernos sentir más incómodas los días de regla por el tipo de ropa que usamos, el calor agobiante, los largos días en la piscina o la playa… De hecho, según un estudio de Intimina, el 63% de las mujeres elige evitar bañarse en la playa o piscina cuando tienen la regla y el 67% siempre lleva consigo los productos de higiene íntima para evitar comprarlos en el destino vacacional.

Durante los días de regla es fundamental hidratarse bien y beber mucha agua, de este modo evitas la retención de líquidos y mejoras la piel; a la vez que debemos cuidar nuestra alimentación con comidas ricas en nutrientes. Cuidarse adecuadamente nos evitará malestares, hinchazón o molestias adicionales que puedan surgir por estar en verano. Además, es importante descansar bien, durmiendo un mínimo de 8 horas diarias y no olvidar la ingesta de hierro durante y tras la menstruación, para tener buenas reservas.

También la vida social cambia en los meses de buen tiempo, ¿cómo compaginar la agenda con la regla?
Es importante destacar que cada mujer es diferente y, por lo tanto, no hay fórmulas mágicas. Nuestra vida debe ser la misma, con o sin regla, ya que nada debe impedirnos disfrutar de lo que nos apetezca hacer: salir a terrazas, ir a la piscina, bailar o tumbarnos en el sofá a ver una película.

¿Es la copa menstrual una buena alternativa para el verano?
¡Claro que sí! No solo por ser hipoalergénicas y totalmente respetuosas con el equilibrio íntimo, gracias a la silicona de grado médico con la que están fabricadas; sino también porque previenen el crecimiento bacteriano. Pero lo más importante es que se pueden llevar hasta 12 horas, lo que las convierte en un complemento ideal para los largos días de verano. No se nota, y nos permite hacer todos los planes sin problema.

Normalmente, la copa resulta muy práctica si tenemos un baño cerca, ¿cómo convertirla en la mejor aliada para los días de playa/piscina?
Es importante mencionar que podemos usar la copa menstrual durante 12 horas, por lo que es posible estar en la playa durante largas jornadas, bañarse y tomar sol sin ninguna preocupación. Luego, al llegar a casa, solo es necesario enjuagarla y volver a usar.

En caso de que tengamos que cambiarnos en un baño público, para que sea lo más cómodo posible, desde Intimina recomendamos llevar preparado un kit para la menstruación: en una bolsa con cremallera, introduce la copa menstrual Lily Cup Compact de INTIMINA, ideal para el bolso por su estructura plegable, junto con toallitas húmedas, desinfectante de manos y agua embotellada. Además, nuestras copas van guardadas en una funda para estar más protegida.

¿Le puede afectar al material el cloro del agua, la arena o la sal del mar?
Si la copa se coloca de manera correcta, no la notas y no tiene contacto con el exterior. Tanto el cloro del agua, la arena o la sal de mar no deberían afectarla, porque al encontrarse en el interior de nuestra vagina, ni deja escapar flujo ni que entre agua en nuestro interior.

Para aquellas amantes del senderismo, ¿cómo podemos limpiar la copa en pleno campo si nos encontramos de ruta?
Es muy simple: una vez nos la quitamos, vertemos su contenido, la limpiamos con un poco de agua o papel higiénico y volveremos a introducirla. Es importante recalcar que debemos esterilizarla entre 5 y 8 minutos en agua hirviendo antes y después de cada ciclo.

A la hora de viajar, ¿qué ventaja tiene la copa frente a los tampones?
La copa menstrual cuenta con la comodidad y practicidad de que podemos llevarla puesta hasta 12 horas sin notarla en absoluto, y es importante también que con ella no generamos residuos que a veces no sabemos ni dónde tirar. Además, comprar compresas y tampones en países no occidentales a veces no es tarea sencilla, no solo por su elevado precio sino porque pueden llegar a ser inexistentes.

Según un estudio de Intimina, 3 de cada 10 mujeres (31%) aseguran haber tenido problemas para acceder a productos de higiene íntima durante un viaje. Por lo que la copa menstrual, al no ocupar apenas espacio en la maleta, puedes llevarla siempre contigo y no tener que buscar productos para la regla en el destino, asegurando una protección fiable durante todo el viaje.

Si no podemos hervirla en ese momento, ¿cómo podemos guardarla de una forma higiénica?
Lo importante es hervirla antes y después de cada ciclo. No es necesario esterilizarla durante la menstruación. Con lavarla con agua es suficiente. Por otro lado, si no estamos en casa y no disponemos de los utensilios para hervir la copa, una opción son las tabletas esterilizadoras, que permiten esterilizar la copa menstrual en agua fría durante 15 minutos.

Una vez acabado el ciclo, ¿podemos compartir la copa -una vez desinfectada- con otra mujer?
No, no es recomendable compartir la copa menstrual. Más allá del factor higiénico, también es importante saber que hay una copa para cada mujer y cada una debe encontrar la que mejor se adapte a sus necesidades.

¿Es el verano una buena época para animarnos a probarla si nunca la hemos usado?
Sin duda. De hecho, ¡cualquier momento del año es bueno para iniciar el cambio! Lo que recomendamos es probarla antes de que comience la regla para poder aprender a colocarla, acostumbrarnos a ella y conocer cómo funciona nuestro cuerpo. Seguro que una vez que prueben la copa, no la cambiarán por nada del mundo.

Duquesa Doslabios.

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Y el secreto para que dure una relación es…

De pequeña tenía una lista. En ella, punto por punto, recopilaba las características que tenía que tener mi futura pareja ideal. Buen corazón, sentido del humor, poca o ninguna vergüenza, amor por los libros, que le gustara bailar…

Y después de varias historias de amor, aquel listado cada vez se cubría un poco menos, hasta llegar a mi actual relación. Si bien la primera y la segunda se cumplen, el resto de cualidades que ‘pedía’, brillan por su ausencia.

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Sorprendentemente, esos requisitos que me parecían imprescindibles en mi adolescencia, han pasado a un segundo plano. No esperaba funcionar tan bien con alguien tan distinto a mí y, sin embargo, vamos surcando el quinto año de relación tras superar la segunda mudanza en común (con todo lo que conlleva).

Puede que sobre el papel, no hubiera pensado en mi pareja como alguien con quien podría tener una relación larga, pero estando juntos somos como el agua.

Fluimos.

Eso no significa que todo sea perfecto. También discutimos por decidir a quién le toca bajar esa vez al trastero a por más sillas o si alguien acapara la lista de reproducción musical (vale que me gusta Estopa, amor, pero no los domingos por la mañana a todo volumen).

Pero lo cierto es que, además de acoplarnos, funcionamos. Como diría mi madre, él me sabe llevar.

Aunque para mí esto es algo único y especial, que nunca en mi vida había llegado a experimentar, lo cierto es que no es tan extraño como pudiera pensar al principio, que no las tenía todas conmigo de que aquello tuviera futuro.

Lo que yo pensaba que era simple y llanamente amor, tiene una explicación más científica.

Según el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences sobre las relaciones, no serían las características de la otra persona -si cumple o no esa lista de requisitos que comentaba- la verdadera clave a la hora de que supere el paso del tiempo.

El vínculo creado entre ambos sería el secreto de que dure la relación.

Eso incluye no solo la propia idea de la pareja, si estamos o no felices con ella, también ese microuniverso emocional donde entran sentimientos, recuerdos, rutinas y dinámicas que construyen dos y no se ve a simple vista.

Lo que significa que ya podemos decirle a nuestra abuela, con toda la tranquilidad del mundo, que no es que tengamos mal gusto y siempre elijamos mal, sino que simplemente no ha funcionado la ‘edificación’.

Y, según el estudio, ¿cuáles son las características que miden esa satisfacción? Que la pareja está comprometida, sentirse valorado, que haya una buena vida sexual, sentir que la otra persona es feliz y que los problemas entren en el marco de la normalidad.

Así que, como afirma el propio estudio, una relación en la que haya satisfacción y sensación de seguridad podría superar el resto de diferencias de personalidad. La auténtica prueba de calidad independientemente de que sepa bailar, tenga los ojos azules, prefiera la playa o no le gusten los perros.

Duquesa Doslabios.

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La relación entre Amber Heard y Johnny Depp o por qué es tan difícil posicionarse en el juicio del año

Siempre que una pareja de conocidos discute, queramos o no -aunque sea solo internamente- solemos empatizar más con uno de los miembros. Y aunque Johnny Depp y Amber Heard no forman parte de nuestro círculo de amigos, también su sonadísimo divorcio nos ha llegado de una forma o de otra.

GTRES

Tras su mediática ruptura en 2016, han vuelto a enfrentarse en los tribunales por la demanda que el actor ha puesto al diario The Sun, un juicio que parece haberse convertido en definitivo a la hora de arrojar algo de luz a su compleja relación y declarar, o al menos lo que esperan los fans, quién de los dos era el auténtico ‘monstruo’.

Pero no ha resultado fácil seguir durante estas tres semanas el ritmo de declaraciones. Al tratarse de un caso en el que la violencia se habría visto envuelta en ambas direcciones (aunque no sabemos en qué medida), las acusaciones recíprocas no solo buscan llevar la razón, sino dejar al otro de mentiroso.

Un caso de maltrato es confuso ya de por sí para todos aquellos que lo ven desde fuera. Lógicamente, la persona culpable de las agresiones difícilmente va a querer quedar como tal (y menos si se es una figura de Hollywood con lo que eso supondría para el resto de su carrera).

El de Johnny y Amber –rodeado de estupefacientes, familiares e incluso amigos– es todavía más dudoso.

Ambos son estrellas de éxito en la industria. Quien no recuerde al Capitán Jack Sparrow con un ramalazo de cariño, es que no ha visto suficientes veces la saga de Piratas del Caribe.

Y lo mismo podemos decir de otros grandes papeles que hemos visto interpretar al actor, lo que hace difícil separar las acusaciones que recibe de su carrera.

Quizás Amber Heard no tiene tanto recorrido, pero como Mera en Aquaman también se convirtió en toda una heroína. Algo que ha conseguido aún más al donar el dinero del divorcio a causas benéficas (un hospital infantil y una asociación para la defensa de los derechos civiles).

Por otro lado, al ser violencia doméstica, esas acusaciones que han puesto sobre el estrado han sucedido a nivel íntimo. La ausencia de testigos o de pruebas, mientras otras evidencias que apuntarían a ambos también han salido en el juicio, hacen que resulte muy complicado.

Lógicamente, al tratarse de dos personajes públicos, el circo mediático también parece dividir opiniones. Hay medios que se han posicionado en el bando de Depp y otros apoyan la inocencia de la actriz.

Incluso para mí, que he tenido una pareja tóxica -con la que el maltrato también formaba parte de la relación-, me resulta difícil decir quién de los dos sería el agredido y quien el agresor.

Lo que realmente siento es que, como en la de los actores, haya relaciones en las que la violencia se convierta en la moneda de cambio.

Quizás más que buscar culpables y señalarlos -que por supuesto, tiene que hacerse justicia-, podríamos utilizar este tema para abordar con nuestra pareja qué conductas (si las tenemos) son violentas para erradicarlas lo antes posible y sustituirlas por diálogos serenos, en definitiva, un trato más respetuoso hacia la otra persona.

Duquesa Doslabios.

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¿No le van los juguetes sexuales? Esta es la razón por la que deberías huir

Cuando aquella vez saqué del cajón un pequeño vibrador con forma de bala, recuerdo que él se me quedó mirando totalmente descompuesto.

“Pero, ¿de verdad necesitas eso?”, me preguntó entre asustado y un poco enfadado. Y si bien necesitar no era el verbo, sí, aquel juguete iba a ser la diferencia entre no alcanzar el orgasmo nunca o conseguir correrme.

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Años más tarde, el día antes de la boda de unos amigos, aproveché mi visita al Salón Erótico de Barcelona para hacerme con un recuerdo para los novios.

Mientras que mi amiga no escondió su emoción cuando abrió el regalo, él parecía molesto. Incluso llegó a comentarme más adelante que aquel detalle daba a entender que su experiencia sexual estaba incompleta.

Era una alerta roja en toda regla. Nerviosismo, sudoración, aceleración al hablar… Características inequívocas de que mi amigo tenía miedo.

Y la razón de su recelo era aquella mariposa de silicona, cuyo objetivo no era otro que el de aportar placer a un momento íntimo.

Pero él formaba parte de esos hombres que ven este tipo de objetos como una amenaza a su masculinidad. Tal y como me hizo saber, no entendía el uso de los juguetes teniendo un pene.

Y aunque sí que hay objetos con forma fálica, que se pueden usar para estimular de una forma parecida, lo cierto es que el abanico de artículos es enorme.

Succionadores, masajeadores, lencería o incluso juegos de mesa. La variedad es tan grande, que entrar a una tienda erótica es como pasar la tarde en el Ikea. Sabes que con algo picarás, aunque no entiendas el nombre sueco.

Lo que hacía mi amigo era reducir toda su vida sexual a los genitales. Aunque no iba a ser yo quien le explicara que el sexo no gira en torno al pene, me dio lástima encontrarme gente con menos de 30 años con esa mentalidad.

Las películas o las series, grandes fenómenos de la cultura popular, siguen anclados en esa idea de que solo cuenta una relación sexual si se da el coito, dejando el resto de prácticas relegadas a la segunda posición.

Pero no ya solo por el absurdo del falocentrismo, que parece que si no hay penetración, no hay placer.

También por el hecho de la aburridísima vida sexual que le espera a mi amiga con una persona así a su lado. La intimidad es experimentar, variar, probar y repetir de aquello que más nos ha gustado.

Cerrarnos en banda equivale a quedarnos con un solo sabor de helado porque es el único que hemos pedido, cuando la vida nos ofrece toda una carta. Y, como decían siempre nuestras madres, ¿cómo vas a saber que no te gusta si no lo has probado?

Duquesa Doslabios.

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Que la regla no te fastidie el día de playa con estos consejos

Es imposible que no tengamos la ‘suerte’ de que, al menos, una de las reglas nos caigan en el día que habíamos planeado ir a la playa o la piscina.

(Y eso si no te baja en medio de un paseo por la orilla con un crush, como me pasó a mí hace unos años).

WOMEN’SECRET

Así que como nuestra amiga Inés (por lo de que viene cada mes), es probable que aparezca también en verano, aquí van mis consejos para que sobrevivas a esa jornada de la mejor manera.

La preparación es fundamental. Tienes que pensar bien qué vas a meter en la bolsa. Ropa suelta, un alijo de ibuprofeno y ‘paracetamoles’ que podría nutrir a una residencia de ancianos…

Mi truco para esos días es dejar las compresas en casa y hacer de la copa la mejor apuesta.

Es a prueba de fugas siempre y cuando la vayas vaciando con regularidad, una razón por la que es fundamental que, en cuanto llegues, localices y te pongas cerca del baño.

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¿Que la copa no va contigo? Pues antes de salir de casa, recorta un poco el hilo del tampón -no tanto como para que no puedas tirar luego de él para sacarlo- para evitar que salga a pasear por fuera de la braguita del bikini.

Y hablando de ropa de baño, lo mejor para ese día es que lleves los bañadores o bikinis que tengas de color negro. Así, si notas la fuga, sabes que solo vas a enterarte tú y que no vas a cargarte el conjunto (que ya sabemos lo que cuesta que salga el manchurrón de las bragas).

Si, como yo, cuando estás con la regla, solo quieres fundirte con el sofá y la manta, pero te apetece el plan veraniego, intenta trasladar a la playa o a la piscina la comodidad de tu casa.

Será fundamental que, además de ropa suelta, lleves algo que puedas atarte alrededor de la cintura -para tapar la fuga camino al baño o por si te entra frío-.

Tampoco puede faltar una toalla o manta en la que poder tumbarte en postura fetal si las cosas se ponen feas con los dolores. No subestimes el poder de la camiseta de tu amiga dándote calorcito sobre la tripa, cualquier solución en ese momento de crisis es bienvenida.

Dicen que el calor ayuda a que baje mejor la sangre, pero le va a hacer un flaco favor a tu cara si justo acabas de explotarte el clásico grano hormonal. Si la protección solar es fundamental, que no falte la crema de SPF 50 para que no te queden luego las marcas.

Por mucho que te pueda la pereza, recuerda también que moverte, ya sea dentro del agua como dando un paseo (lo de jugar al voley o a las palas míralo en función de cómo estés de dolorida) ayuda.

Y para terminar, planifica bien la comida que vayas a llevar. Por mucho que te apetezca comida basura -las patatas de tu amiga Laura parecen llamarte a voces- es mejor que te mantengas alejada de alimentos salados, bebidas azucaradas o gaseosas y te limites a beber mucha agua y a comer de forma equilibrada. La hinchazón te lo agradecerá no convirtiéndote (todavía más) en una bola de aire.

Duquesa Doslabios.

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El sexo cambia un poco cuando empiezas a vivir con tu pareja (y es normal)

Esta semana me toca mentalizarme, voy camino de mi quinta mudanza. Aunque solo es la segunda con mi pareja (espero que nos queden muchas más juntos), nos veo ahora y me da la sensación de que somos otros.

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En el mejor de los sentidos, por suerte. Desde que empezamos a vivir juntos, creo que hemos avanzado como pareja y también como adultos.

Aunque de nuestra madurez ya os hablaré en otro momento, hoy me encontraba algo melancólica pensando en la vida sexual que habíamos tenido en nuestro primer ‘nidito’.

Sí, las cosas habían cambiado desde que él compartía piso y yo todavía vivía con mis padres. Hace dos años, en cuanto teníamos un momento de intimidad, lo aprovechábamos al máximo, no sabíamos cuando iba a repetirse en un futuro y no eran tan habituales.

Podía ser su habitación, el salón que compartía con otros dos o la parte de atrás del coche en alguna calle poco frecuentada de Madrid, daba igual. Lo importante era que afloraban las ganas en cuanto veíamos la posibilidad de estar solos.

Compartir piso cambia eso por completo. Y no necesariamente en el mal sentido. Conviviendo tienes el espacio disponible cuando quieras, aunque -teniendo en cuenta las distintas rutinas- lo que empieza a costar es encontrar el momento.

Pero qué gozada es cerrar la puerta, pensar ‘ya estoy en casa’ y tener la libertad de saltar desnuda a por el otro o esperarle de la misma manera cuando llega del trabajo.

Sí que es verdad que la urgencia se pierde en el momento en el que construyes con tu pareja la pequeña república independiente de tu casa.

Es algo que hay que asumir y que toca compensar con otros aspectos de la relación. Es la hora de darle rienda suelta a la creatividad.

De comprar unas velas, unas esposas, de idear un juego de mesa que se pague la derrota con prendas, de colonizar cada centímetro de la casa: desde la encimera hasta el sofá o incluso el balcón.

Es el momento de pensar “Mierda, los vecinos” y al segundo “Total, me da igual”.

Convivir permite que el sexo se convierta en una experiencia a la altura de una degustación y la casa en el espacio gourmet en el que llevarla a cabo.

Al igual que el fin de semana sacas tiempo para que ambos cocinéis -codo con codo-, un buen plato, acabas refinando también la calidad de tus relaciones sexuales.

Estás compartiendo piso, facturas, hacer la compra, la película de la noche o incluso conciliar el sueño a diario, sobre la misma almohada, con la que es tu persona favorita.

Un vínculo emocional que también se traslada a las sábanas haciendo que, si quedaban inhibiciones o límites que superar, la relación sexual alcance un nuevo nivel de expresión y libertad.

Duquesa Doslabios.

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Cosas que hacer en verano: trabajar la autoestima sexual

Tetas. Es lo que no paro de ver en redes sociales. Cientos y cientos de fotos de tetas. Si ya el pecho era un tema recurrente a lo largo del año, en verano es como si fuera la época oficial de lucirlas con bikinis y bañadores.

Y por mucho que me parezca perfecto que cada cual se fotografíe su cuerpo como le dé la gana, no puedo evitar hacer comparaciones.

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Porque por mucho que me guste un buen escote, eso está lejos de mi alcance natural. Me doy cuenta de que esos trajes de baño o vestidos veraniegos quedarían mejor con una talla más o dos.

Ahora que la ropa es más ligera y me paso el día en crop top, a la hora de estar con mi pareja, el pensamiento de si mi pecho es suficiente, se cuela -como un zumbido de mosquito tigre-, de vez en cuando en mi cabeza.

Tengo claro que la solución, en mi caso, no está en el quirófano. Asumo mi falta de autoestima y el impacto que puede tener en mi vida sexual, y me toca ponerme a trabajar en ello.

Mientras que todos somos más o menos conscientes de la importancia que tiene la consideración con nosotros mismos, reconocer lo que somos y tenemos y apreciarlo, no nos damos tanta cuenta de hasta qué punto afecta a nuestra vida sexual.

He llegado a evitar algunas posturas, prefiriendo hacer otras en su lugar, solo para que la perspectiva jugara a mi favor y mi pecho tuviera el aspecto que, en mi cabeza, debe tener durante el sexo.

No he llegado sola a ese punto, me doy cuenta que la presión social por la construcción de lo que es ser sexy (o incluso el porno) ha jugado un papel fundamental a la hora de que busque los únicos ángulos con los que estoy cómoda en la intimidad.

Puede que a mí solo me afecte a esa zona del cuerpo, pero lo mismo podría haberme dado por las piernas, el culo o incluso mis genitales en vez de por el pecho.

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Averiguar si te pasa a ti es tan fácil como reconocer(te) si te has sentido identificado con mi relato o si sientes rechazo por probar cosas nuevas, sientes preocupación por cómo eres en la cama, incluso si tienes sexo por razones equivocadas (como sentir aceptación en vez de hacerlo por disfrute) o si tomas decisiones -como no usar condón-, por razones ajenas a ti.

Así que ahora que es verano, que hace calor y no queda otra que vernos el cuerpo a menudo, es el mejor momento para aprender a gustarnos. Y va desde mirarnos hasta dedicarnos pensamientos positivos, pasando por buscar nuestras partes favoritas para hacerlas resaltar y descubrir que ese todo no solo nos gusta, sino que nos encanta.

Ahí podemos incluir también las formas de darnos placer. De llegar a la conclusión de que sea cual sea nuestro aspecto, podemos disfrutar con todo nuestro cuerpo.

Y, por supuesto, una vez en la cama, dejar fuera tantos miedos e inseguridades. Ya que tenemos vacaciones, escapadas y, sobre todo, tiempo, relajarnos y aprender sabiendo que el único objetivo es el de pasarlo bien.

No hay que ser bueno o buena en la cama para otra persona, hay que serlo para uno mismo.

Duquesa Doslabios.

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¿Y si aceptamos que en las relaciones de pareja siempre habrá mentiras?

Esta semana llegué a una conclusión: no existen las relaciones de pareja sin mentiras. Antes de que te lleves las manos a la cabeza o te compadezcas por mi vida sentimental, quiero aclarar a qué mentiras me refiero.

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Conoces a alguien, te gusta, salís, el sexo es bueno, salen sentimientos y de repente, en tu perfil de Instagram o Facebook, las fotos que más te emociona ver de nuevo son aquellas en las que estáis juntos.

Una vez llegados a ese punto, alguna mentirijilla ha hecho ya acto de presencia. Y, conforme pasan los años, es habitual que terminen por salir a la luz unas cuantas más.

A estas alturas, y tras comerme varias de todos los tipos y colores, he entendido que las mentiras se dividen en categorías.

Y solo hay dos: las mentiras que se dicen para proteger al otro y las que se dicen para protegerse a uno mismo.

Es en el primer grupo donde puedo incluir ese “qué guapa estás” cuando pasas por tu peor día de regla, has dormido dos horas y las hormonas hacen fiesta en tu cara en forma de acné.

Ahí va también cuando te dice que no ha oído ese pedo, aunque incluso tu vecino de al lado haya sentido la vibración en la pared.

En definitiva, aquellas que se justifican en nombre de los modales, el tacto, la consideración hacia la otra persona o incluso empatía, porque sabes que no es la verdad lo que necesita escuchar en ese momento.

Forman parte de la segunda categoría las mentiras por razones, ni más ni menos, egoístas.

Creo que cuando el objetivo es el de proteger los sentimientos de la otra persona y sea sobre asuntos sin gravedad, siento que no solo se puede vivir con ellas, sino que incluso son necesarias para la convivencia (esto se puede aplicar también a todo tipo de relaciones: familiares, amistades, compañeros del trabajo…).

Pero el otro tipo de mentiras no deberían ser tan frecuentes. Es más, todos aquellos engaños, manipulaciones de la verdad o casos en los que se oculta información relevante que solo buscan cubrirse las espaldas, evitar peleas, proteger imagen o se dan por una cuestión de ego, no deberían ni existir en una relación.

Por que son esas las que, una vez descubiertas, hacen tambalear la pareja al haberse dañado el pilar de la confianza. ¿Las consecuencias? Desastrosas. Distancia emocional, se pierde la intimidad, la conexión y hasta las ganas.

Así que empecemos a asumir que habrá mentiras en nuestra vida por parte de la persona a la que queremos (y hacia ella por parte nuestra), pero seamos muy conscientes de qué es lo que las motiva.

Al final, mentir es una decisión y, como otras, debe ser tomada por las razones correctas.

Duquesa Doslabios.

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Este es el juguete sexual con el que se mantiene la distancia de seguridad

Puede que salgamos a la calle, que procuremos hacer vida normal (dentro de las nuevas medidas) o que volvamos a quedar con los amigos, pero el espacio entre nosotros parece ahora más importante que nunca.

Aunque siempre está el ciudadano de turno que pasa por tu lado como si no hubiera más que un centímetro cuadrado de acera, ya no nos sentimos tan cómodos como antes en las distancias cortas.

Opening Gambit

Y es algo que también ha llegado al sexo, claro. Desde que el coronavirus empezó a expandirse, las teorías para evitar su contagio no han parado de salir.

Mientras que los expertos de algunos países pedían la abstención total, otros recomendaban confinarse con la pareja. Al poco de que las videollamadas se convirtieran en una de las nuevas formas de erotismo, con el desescalamiento también salieron posibles posturas con menor riesgo (como el perrito) o tener sexo con mascarilla.

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Pero, ¿qué significa eso entonces para la industria de los juguetes sexuales? ¿Solo es seguro utilizar el succionador -u otros artículos del estilo para la masturbación-, y a solas?

Aunque podríamos estar frente al boom de los juguetes que se controlan a distancia, lo cierto es que hay quien incluso ha creado un artículo perfecto para jugar sin arriesgarse al contagio.

El británico Lee Allen ha ideado un dildo de silicona de 1 metro de longitud que se coloca con arneses de velcro, perfecto para intimar respetando la distancia mínima a la que se supone que no hay contagio del virus.

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El único fallo que le veo es que todavía no está a la venta, pero con su crowfunding pretende popularizar el juguete.

Sobre todo entre “muchas parejas incapaces de hacer el amor según las medidas del gobierno o con la posibilidad de tener nuevos compañeros sexuales completamente descartada”, dice la web de recogida de fondos.

“Llega una nueva posibilidad, una nueva forma de tener sexo, la esperanza para esas parejas frustradas sexualmente. Permite conectar al mismo tiempo que mantener la distancia. Ya no tienes que estar cerca para intimar”.

Aunque todavía no ha creado el prototipo, veremos si la campaña del británico tiene éxito y, sobre todo, si significa un punto de partida para la industria sexual, que puede tomar nota de su idea y aplicarlo a sus productos.

Duquesa Doslabios.

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