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Historias de amor, sexo y otros delirios

Desmontando mitos machistas: el asesinato de Mariana Leiva

Mito:
-Conjunto de creencias e imágenes idealizadas que se forman alrededor de un personaje o fenómeno y que le convierten en modelo o prototipo.
-Invención, fantasía

Esta sección, que empecé hace unas semanas, pretende hacernos reflexionar sobre cómo vivir en una sociedad patriarcal nos condiciona toda nuestra vida, a los hombres para mejor, y a nosotras, las mujeres, para peor y, por supuesto, las consecuencias.

GTRES

Así que hoy me gustaría hablar sobre un caso concreto en el que los mitos tuvieron una importancia especial, y no es un caso banal, sino que se trata de un asesinato.

Mariana Leiva tenía 36 años, era ingeniera industrial en Liberia (Costa Rica) y llevaba cinco años casada con el que se convirtió en su asesino, Ronaldo Sequeira.

Movido por una serie de ‘motivos’ que analizaré más adelante, la mató brutalmente, prendió fuego a la casa en la que vivían y se entregó posteriormente a la policía.

A lo largo de los cuatro meses que duró el juicio, estos fueron las razones que dio el asesino junto al abogado para acabar con la vida de su esposa y que recopiló La voz de Guanacaste:

  • Su mujer le indujo al alcoholismo: el tribunal comprobó que Sequeira consumía drogas y alcohol desde los 13 años y que sus dos anteriores relaciones terminaron por su descontrolado consumo de drogas y de alcohol. Utilizarlo como defensa cuando nadie te pone una pistola en la cabeza para que consumas una copa solo demuestra que prolonga el mito de la maldad femenina en vez de asumir sus propias adicciones en las que nada tenía que ver su pareja ya que las había desarrollado mucho antes.
  • Su mujer había cometido infidelidad: algo que, para el asesino fue “la gota que colmó el vaso”. Si para la población española, una infidelidad fuera un motivo suficiente para matar a su pareja, tendríamos un tercio menos de habitantes en España. El hecho de que ese fuera uno de sus alegatos prolonga el mito de que las mujeres, inferiores a los hombres, somos una posesión de estos y está en su mano decidir cómo castigarnos cuando tenemos los mismos derechos que ellos. Y nadie, nadie, debería interponerse al primero de todos, el derecho a la vida.
  • Su mujer no era víctima de violencia porque era una profesional independiente: Una excusa clásica. Las mujeres económicamente independientes parece ser que están exentas de sufrir violencia. Que nos entre en la cabeza: ninguna mujer, independientemente de su situación económica, edad o lugar de nacimiento se encuentra a salvo de sufrir violencia. Y una, por muy empedrada que esté, tampoco puede bajar la guardia ya que puede afectarnos a todas en cualquier momento de nuestra vida.
  • Los gritos fuertes que escuchaban los vecinos de la pareja se debían a que “es hombre”: “Yo soy hombre y grito más fuerte”, afirmaba Sequeira cuando justificaba por qué sus vecinos le escuchaban vociferar a menudo. Las mujeres también podemos gritar fuerte, y mucho. Os aconsejo preguntar a quienes hayan visto un parto en directo. Los gritos demostraban, según los jueces de ambos sexos, cómo la convivencia entre ambos se caracterizaba por la violencia dispensada por una de las partes, la del marido, el mismo que en una de esas ocasiones tuvo que llevarse detenido la policía. Que los hombres gritan, pegan cuando en realidad les gusta una chica o que no deben mostrar sus sentimientos porque eso los tacharía de débiles, son algunos mitos nocivos asociados a los estereotipos de género machistas que empezamos a aprender desde pequeños.
  • Su mujer le “reducía” a “amo” de casa: Otro asociado al género. Debe ser que solo las mujeres podemos ser amas de casa sin liarnos a apuñalar a nuestras parejas. Lo debemos de tener en El Segundo cromosoma X, justo al lado de “cuidar flores” o “ir de compras”, cosas que, por lo visto hacemos nosotras en exclusiva. Que una persona sea la que mantiene económicamente a la pareja no significa en ningún caso, que la otra persona, dedicada a las labores del hogar tenga menos valor ni que su tarea sea menos importante. De hecho, uno de los objetivos de la igualdad es visibilidad el trabajo doméstico y defenderlo como una tarea sin género.
  • Su mujer no fue víctima de violencia porque ni su madre ni su hermana (ambas doctoras) le ayudaron: Ojalá todas las mujeres que padecen o han padecido violencia de género se atrevieran a denunciar. Hay tantos factores que pueden hacer que la víctima prefiera guardar silencio, que alegar que los familiares de Mariana Leiva no la ayudaron porque era algo que no existía es como decir que como Donald Trump no está tomando medidas medioambientales no existe el cambio climático.

Afortunadamente, los alegatos que expuso el marido no tuvieron ningún tipo de validez al ser considerados ridículos por el trasfondo machista de cada uno de ellos, sin embargo, eso no quita que debemos ser conscientes de cómo una educación basada en que el hombre es dueño y señor de la vida de su pareja puede llevar a un fatídico desenlace en el que, las que terminamos bajo tierra y sobre la portada del periódico, somos nosotras.

Duquesa Doslabios.

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Desmontando mitos machistas I : “Quien come bien en casa no se va de restaurante”

Desmontando mitos machistas II: “Las mujeres son traicioneras, los hombres son nobles”

Desmontando mitos machistas III: “Tengo celos porque te quiero”

Desmontando mitos machistas IV: “El amor puede con todo”

1 comentario

  1. Dice ser morlaco

    Lo que es increíble es cómo una chica independiente e inteligente se pueda fijar en una escoria semejante con ese historial. Qué compleja es la mente humana, pobre chica.

    26 agosto 2018 | 22:21

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