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El blog de Lilih Blue El blog de Lilih Blue

Historias de amor, sexo y otros delirios

Archivo de enero, 2017

Lubrícate: guía amiga para una óptima lubricación vaginal

Querid@s,

Hoy quisiera tratar un tema lúbrico y muy intimo. Por suerte hay hombres a los que basta mirar, ensoñar o desnudar con la mirada para lubricar como descosidas. Precisamente ayer disfruté muy bien humedecida de un delicioso rato conmigo misma pensando en las manos, los ojos y la boca de uno de ellos. Pero no todas y no siempre lubricamos como y cuando toca, y eso es una faena. En una relación sexual, cuánto más húmeda, engrasada, mojada -en definitiva, lubricada- esté la vagina, mejor os lo pasaréis en la cama.

Cuando las mujeres nos excitamos, entre otras cosas, ocurre que en cuestión de segundos (de 2 a 4 minutos en vaginas más maduras) se incrementa la producción de líquido vaginal secundario y aumenta la dilatación de los plexos vasculares subepiteliales. ¿Para qué? Pues para facilitar la penetración y las embestidas del pene dentro de la vagina y mantener un pH neutro que facilite la supervivencia de los espermatozoides. Luego la vagina aumenta de tamaño y el clítoris se expande para que nos lo estimulen mejor. Si esto no os ocurre ante un estímulo sexual, tenemos un problema.

¿Te notas las partes bajas apagadas? ¿Sientes que tu vagina está como deprimida? ¿Ni siquiera recuerdas la última vez que alguien te hizo mojar las bragas? Si ocurre esto lo que te está pasando es que estás padeciendo lo que científica y técnicamente se conoce como trastorno excitatorio femenino, el equivalente a la disfunción eréctil masculina que hace que al hombre se le quede el pene como un gusanito de blandiblú. La versión femenina consiste en tener el cichi más seco que la mojama y conlleva la disfunción lubricativa (falta de lubricación y resequedad vaginal, sin comprometer el deseo y el apetito sexual), y la disfunción eréctil clitoridiana en la que se reemplaza la reacción normal de placer y agrado con la estimulación del clítoris, por una sensación de dolor, intolerancia y de anestesia. Es decir, el clítoris no sale afuera y se siente menos. Al igual que les ocurre a ellos, nosotras tampoco nos libramos de los gatillazos en los momentos de la verdad.

La sequedad vaginal y la incapacidad para humedecerse cuando el cuerpo pide mambo puede aparecer en los episodios de la vida en los que atravesamos cambios hormonales como el embarazo, la lactancia o la menopausia. Tomar antidepresivos, ansiolíticos, o algunos anticonceptivos también pueden disminuir la producción de estrógenos. El estrógeno es un componente imprescindible en la lubricación. Con el pasar de los años, el estrógeno va disminuyendo hasta desaparecer completamente al alcanzar la etapa de la menopausia. Independientemente de las motivaciones, con la sequedad vaginal, además de complicarle la penetración a nuestro estimado pene, porque no se entra igual en una vagina húmeda que en una seca, el sexo puede resultar una experiencia dolorosa o un coñazo. El pene, en lugar de deslizarse libre y sin obstáculos, ha de esforzarse para atravesar ese secarral burgalés que tienes por vagina. Para aquellas de vosotras que tengáis el negocio más seco que la mojama, sabed que existen recursos para aumentar la lubricación del asunto. Mantequillas y margarinas aparte.

Aunque lo ideal sería que nosotras mismas pudiéramos producir la suficiente humedad, hay formas para darle alegría a la vagina. Tomad nota:

  • Utilizad productos especiales para la zona: hidratantes vaginales y vulvares, y jabones íntimos, especialmente los anti microbianos.
  • Para tener una relación sexual húmeda y mojada no olvidéis los juegos preliminares. Antes de que os den lo vuestro y lo de la prima, que os horneen hasta alcanzar el punto en el que el chichi se os haga el Coca Cola.
  • Además de preservativos molones, usad lubricantes. Los hay de todos los colores, olores y sabores. Que no os dé reparo, nuestras abuelas se untaban aceite de oliva para facilitar las relaciones sexuales.
  • Bebed agua a tutiplén: Como mínimo dos litros de agua al día. La ingesta de H20 aumentará la lubricación vaginal porque la misma depende del líquido que ingerimos. Si hidratáis vuestros cuerpos, hidratareis también las vaginas.
  • Cuidad la alimentación y ojo con el alcohol, tabaco y marihuana; son conocidos inhibidores de la lubricación femenina.
  • Para estimular la lubricación también vienen muy bien los ejercicios de Kegel y las bolas chinas. Los primeros movilizan los músculos y ayudan a adquirir una mayor conciencia genital. Por su parte, las bolas chinas, al moverse entre las paredes de la vagina, ayudan a sensibilizarla. Probad a combinar las dos para una perfecta estimulación.

Escena sexy de American Pie

  • No estresarse: Los estados de tensión y nervios no vienen nada bien son el enemigo público número uno de la sequedad vaginal. Relajaos coño.

Dicen los expertos que el 90% de las causas son psicológicas y vienen de nuestro cocoignorancia, prejuicios, mitos. A saber, cada un tenemos lo nuestro. Aunque siempre podemos echarle la culpa al sexo contrario, ¿No dicen que no hay mujeres frígidas sino hombres inexpertos?

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

El sexo en España.¿Cómo, cuánto, con quién?

Ya nos concoemos un tiempo, así que si les parece bien voy a empezara tutearles. A tutearos, vosotros ya lo hacéis conmigo.

¿Cómo nos lo montamos los españoles en la cama? No me refiero a los entresijos de los juegos de alcoba de cada cual (si te ponen mirando pa Cuenca, te va más el misionero de toda la vida o te quedas encandilado admirando un buen culo), hablo de si follamos poco a mucho, si somos de novios o no va más revolotear de flor en flor. No sé si saben, pero desde hace unos años España se encuentra entre los top 10 de frecuencia sexual. ¿Los primeros en encabezar el ranking? Los griegos, quiénes si no.

¿Con cuántas personas nos acostamos durante nuestra vida? Para todos los gustos encontramos en el territorio español, como en botica. No hay mayorías absolutas en este sentido y entre nosotros hay desde gente tradicional  (12%) que sólo tiene una pareja sexual en toda su vida hasta folladores natos a lo Julio Iglesias. Si damos un paso más encontramos esa parcela más casta y tradicional de la población que se comporta sexualmente de forma moderada y se abstiene de múltiples relaciones sexuales: un 18% de la población se ha acostado con un total de 2 o 3 parejas. Casi un 2% aún está por desvirgar.  En las antípodas de este insignificante porcentaje de vírgenes que habitan nuestro país se encuentran los folladores natos que mientras están vivitos y coleando mantienen relaciones sexuales con más de treinta personas (11%).

¿Qué os parece eso de acostarse con más de treinta personas en una vida? Ya me estoy imaginando a muchos de vosotros ojipláticos, indignados y pensando que, especialmente en el caso de las féminas, eso es de golfas, de fulanas, vamos una marranada. Pues he aquí una golfa, eso sí, con principios. Muchos pensarán que 30 es demasiado, pero gracias a Dios cada uno tiene la libertad y el derecho de pasarse por la piedra al numero de personas que quiera y le dejen, haciendo oídos sordos a esas voces que sólo critican e insultan. La gente se aburre demasiado en este país, lo tengo comprobado. Como el periodista Antonio Burgos que se ha cubierto de gloria con su miserable tuit a los deseos de buen viaje de Miguel Bosé a su titánica sobrina Bimba. “Buen viaje ¿dónde? Vaya con el laicismo de la moda del ‘donde quiera que esté”, comentaba el periodistaSerá mamarracho. Bimba, descansa en paz preciosa, dónde quiera que estés.

Pero volvamos a los 30. Pongamos de ejemplo a una chica soltera de 33 años que por decisión propia anda soltera (que no entera), por ejemplo, desde los 27. A ojo de buen cubero y sin pasarme, calculo que la media de parejas sexuales esporádicas de una mujer soltera en la veintena puede ser de 5 anuales. Que si una noche loca con un perfecto desconocido, que si una tarde de lluvia con un ex, que si un follamigo con el que repite de vez en cuando, que si un idilio de verano que al final no llegó a nada, que si un match de Tinder que no tuvo más remedio que acabar tirándose. Una media de una pareja sexual cada dos meses y medio. Creo que no es para tanto. Multipliquemos pues esas cinco personas por los seis años que lleva soltera = 30 parejas sexuales. ¿Golfa? No lo creo señores, no lo creo.

¿Cuánto lo hacemos?

El 40% de los españoles mantiene relaciones sexuales entre una y dos veces a la semana, según la página web de encuestas Encuestamos. Poca cosa. A estos les siguen las personas que practican sexo de tres a cinco veces cada siete días, un interesante 24,5%. Me congratula que al menos 1 de cada 4 folléis más que las veces que nos ha tocado ir a votar últimamente. Sólo un 7% lo hace todos los días. Si alguna vez me comprometo con alguien, estaré en ese 7%, os lo aseguro.

Quizá os habéis hecho la picha un lío con tantos datos y estadísticas, mejor contároslo así.

Statista

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

El ABC para hacer un buen chupetón de esos que se daban antes

Querid@s,

Dicen por ahí que los chupetones, esos inocentes mordisquitos en el cuello, pueden ser como los chupitos de arsénico, mortales. Un joven de 17 años, llamado Julio Macías González, falleció a causa del chupetón que le hizo su novia de 24 años en el cuello. Este acto de pasión provocó un coágulo de sangre que viajó hasta el cerebro, causando un accidente cerebrovascular mortal, explicaba el año pasado el periódico Independent.

A pesar de este accidente extraordinario, echo de menos a rabiar hacer y que me hagan chupetones, incluso descubrirlos en los cuellos de la gente mientras se tapan y hacen como si nada hubiera ocurrido. Cuando yo he dado un chupetón para mí ha sido mi particular mordisco de amor hacia esa persona, porque no me puedo aguantar las ganas, ni quiero. Pero no sé que pasa últimamente que la gente anda  a otras cosas, ¿Acaso está pasado de moda eso de morder cuellos amados dejando huella y una mordidita en forma de chupetón que a nadie pasa desapercibido? Además de subir la temperatura, es una manera un tanto salvaje de marcar territorio. Como cuando los perros mean o cuando los ganaderos marcan sus reses a fuego. Es una forma más de decir eres mío o mía y que lo sepa todo el mundo.

¿Qué es exactamente un chupetón?

La sugilación, comúnmente llamada chupetón, chupón, chuponazo, chupado, chupetechupetazo es un tipo de hematoma denominado esquimosis. Este vampírico ósculo también conocido como “mordida de amor” o “marca de beso” es esencialmente un moretón que resulta de succionar o besar agresivamente la piel del otro. Suelen surgir en episodios de frenética actividad sexual y la pasión entre dos (o más) personas a plena luz del día o en plena noche.

¿Dónde se hacen los chupetones?

Generalmente se hacen en el cuello, aunque puede hacerse en cualquier parte del cuerpo y según el vigor y el ímpetu con el que se haya hecho el chupetón, el morado puede tardar hasta varios días en desaparecer. Al principio es de color rojo, debido a la rotura de los vasos sanguíneos debajo de la piel, para luego entrar en acción todo el arco iris. Como dato técnico, la evolución cromática es la siguiente: negro, morado, azul, verde, anaranjado y amarillo. Dura aproximadamente 15 días.

Pasos para hacer un buen chupetón

  1. Antes que nada, pida permiso. Soy de las que opina que en esta vida es infinitamente mejor pedir perdón que permiso, pero un chupetón es una marca sexual, y aunque el amor que como amartelados se profesen sea ciego, el resto no lo somos. Es posible que no sea una marca discreta con la que personarse en el trabajo al día siguiente, así que no debería usted marcarse un chupetón sin consultarlo. ¿Puede hacerte un chupetón? no suena precisamente apetecible, pruebe mejor susurrándole al oído formulas más sexys.

    2. Reflexione, sin pasarse, sobre las razones por las que quiere hacerle un chupetón al otro. Además de una cuestión de pura apetencia, los chupetones son una huella incontrolada de pasión, de querer beberse la piel del otro y comerle entero. Por lo general, se hacen en deliciosos arrebatos y por el irrefrenable deseo que se tiene de poseer a la otra persona. Hacerle un chupetón a alguien es como marcar que esa piel es tu territorio, es cantarle al mundo que esa persona es suya, sólo suya, suyísima. Como Risto Mejide a su amada novia.

    3. Vaya poco a poco. Esto es como todo, no vaya  directamente a la yugular y propine de sopetón el chupetón. Primero, entretángase un buen rato besando. Cuando llegue el momento acerque los labios hacia su cuello.

    4. Escoja su ubicación. Los chupetones son más efectivos en la piel fina y delicada, por eso se suelen hacer en el cuello. La piel de la parte inferior del codo y los brazos, o la parte interna del muslo también son lugares óptimos. Si su pareja es tímida y reacia a pasearse por la vida con un chupetón que salta a la vista, esmérese con la logística y descubra un buen sitio que pase desapercibido. La parte posterior del cuello es una buena opción si su pareja tiene el cabello largo. Otras opciones curiosas son las muñecas, el pecho, el abdomen, la clavícula o cerca del hombro para que cuando se vista no se vea.

    5. Separe los labios ligeramente y colócalos en su piel. Imagínese que lo pretende es dibujar con sus labios una O o un cero, según sea de letras o ciencias. Una vez defina la forma, presiónelos firmemente sobre su piel y selle con rotundidad y una buena dosis de alevosía. Compruebe que no se deja ningún hueco por el que pueda escaparse el aire.

    6. Succione la piel. Ha llegado el momento de la verdad, el de la succión. Recuerde que al igual que ocurre con el noble arte de mamar, cuando uno se entrega a los chupetones siempre ha de mantener los dientes fuera del camino. La succión debería de prolongarse unos 20 o 30 segundos para dejar huella. Si considera que 30 segundos es demasiado para el cuerpo, practíquelo en varias series. Trate de succionar durante 10 segundos, bésele, y succiona otros 10 segundos en el mismo lugar. Y así hasta que se canse, o hasta que aparezca el moretón.

    Controle la cantidad de saliva en boca. Póngase en la piel del otro y piense que no es agradable que a uno le dejen el cuello lleno de babas. Succione, trague saliva, succione, trague saliva. La clave del asunto es succionar lo suficientemente fuerte como para romper los vasos capilares que se encuentran debajo de la piel, pero no tan fuerte como para rematarle o convertirle en la comidilla del día siguiente.

    7. Finiquite el chupetón con ternura. Cuando termine su obra, bésele otra vez. Suavemente mejor. Bésele vuelvan a la normalidad, sea lo que sea que la normalidad sea para ustedes.

Para curar un chupetón con mayor celeridad , coloque una cuchara mojada en el congelador. Cuando se haya congelado, recupérela y deje que se descongele poco a poco hasta que esté bien fresquita. Presione la cuchara contra el chupetón para bajar la hinchazón. Luego, use un cepillo de dientes de cerdas suaves y cepille la zona del chupetón desde fuera hacia adentro para que la sangre fluya y cure los vasos capilares. Aunque yo soy de las que lo luciría.

 Que follen mucho y mejor.

13 famosos obsesionados con el sexo

Querid@s,

En una era en la que los medios de comunicación, Internet y hasta la publicidad de un simple chocolate o perfume utilizan cada vez más la sensualidad como gancho para atraer más audiencia, qué duda cabe que la nuestra es una sociedad hipersexualizada. No es de extrañar que a algunos y algunas se les vaya este asunto del sexo de las manos y se conviertan en adictos al sexo. “Una adicción es la pérdida de control o la incapacidad que tiene una persona para frenarse de hacer algo. A la larga, ese algo le trae consecuencias negativas” declara el psicólogo Roberto Sanz, miembro del Colegio de Psicólogos de Madrid.

La adicción sexual, también llamada hipersexualidad, es un trastorno que afecta al 6% de la población mundial. Aunque a algunos les dé por reírse, este desorden hipersexual no tiene ninguna gracia y puede acabar en tragedia; el 17% pierde si empleo al menos una vez, al 39% le cuesta una relación sentimental y el 28% por ciento acabo contrayendo alguna enfermedad de transmisión sexual. Esta obsesión no entiende de clases o niveles socioculturales y un buen ejemplo de que las adicciones sexuales ocurren hasta en las mejores familias es que, entre ese 6%, “se esconde” un importante número de estrellas del celuloide, el deporte y hasta la política.

He aquí una lista de algunas celebrities adictas el sexo:

1. Michael Douglas: Fue el primer actor que hizo pública su adicción sexual. En 1993, su ex, Diane Luker, le pilló infraganti en la alcoba marital con una amiguita. Douglas alegó ser adicto al sexo para no tener que apoquinar una millonaria indemnización a la que tendría que haberse enfrentado si la causa del divorcio hubiera sido la infidelidad. Después de descubrirse sus fechorías sexuales, Douglas ingresó en la clínica Sierra Tucson de Arizona para iniciar un proceso de rehabilitación. ¿Estará ya curado?

2. Dennis Rodman: El polémico jugador de baloncesto de la NBA destacó tanto en la cancha como por no pocos escándalos de cama. El televisivo jugador llegó a declarar públicamente que el sexo representaba el 50% de su vida y que el otro 50% era el dinero. Hasta llegó a dar una entrevista de radio en directo mientras le daba al tema.

3. Amy Winehouse: Un ex de la desaparecida Amy, Jonnathan Jeannevol, declaró que la cantante de Rehab no sólo era una adicta al sexo y a las drogas, sino que era “una mujer salvaje en la cama”.

4. Puff Daddy: Desconocemos si es o no un adicto al sexo, lo que sí confesó el actor/rapero es que estuvo 28 horas seguidas haciendo el amor. No sé qué habrá de cierto en esta salvaje confesión.

5. Lindsay Lohan: La que fuera la princesa de Disney es mundialmente conocida por su adicción a las drogas y al alcohol. Y como no hay dos sin tres, también se convirtió en adicta al sexo. Al menos es lo que afirma su ex pareja Riley Giles, a quien conoció durante su estancia en un centro de rehabilitación.

6. Hugh Jackman: Al igual que Tom Hanks, Hugh Jackman es un seguidor del sexo tántrico y es uno de los pocos famosos que ha declarado públicamente que es un verdadero sexoholic.

7. Britney Spears: Su  ex, Kevin Federline, ha dejado caer en alguna que otra ocasión que Britney es una adicta sexual. Intuyo que de ahí vendrá la siempre caliente temática de sus hits, como en el vídeclip de I’m a slave 4 u en el que, con su contoneo de caderas, rezuma sexo puro.

8. Hugh Grant: El  actor británico protagonizó uno de los mayores escándalos sexuales de los 90. A Mr. Grant se le relacionó con esta adicción después de que la policía le descubriera haciendo cositas inmorales en su BMW con la prostituta Divine Brown. ¿Qué necesidad tendría este galán de cine de pagar a una profesional del sexo teniendo a su lado a un mujerón perturbadoramente bello como Elizabeth Hurley? La jugada le costó su matrimonio con la top model y casi le cuesta su carrera profesional.

9. Whitney Houston: De la cantante se decía que era una sexólica, es decir adicta al alcohol y al sexo.

10. Sting ha alardeado de su capacidad para mantener relaciones sexuales diciendo “Hago el amor ocho horas seguidas, y todas las noches”. La frasecita coincidió con el lanzamiento de su séptimo disco Sacred loved, que habla de amor y sexo, y en su momento muchos la juzgaron como un golpe de marketing. El cantante afirma que es capaz de culminar esos maratones amatorios gracias al yoga. Según expertos, la proeza de Sting “es sexo tántrico”.

En Sacred Love critica cómo se ha denigrado el sexo en la sociedad actual, y lo defiende como un modo de expresión sano si se entiende correctamente.

11. Charlie Sheen: Él mismo se ha declarado adicto al sexo y a las mujeres. De hecho, mencionó que ha tenido más de 5.000 mujeres en su vida ¿Un poco flipado este Sheen no?

12. Tiger Woods: Woods está hecho un tigre y es un verdadero coleccionista de amantes. Desde que se soltó la melena en 2009 se le han conocido más de una docena de romances. Además el golfista es conocido por sus múltiples escarceos con prostitutas de alto standing mientras anda comprometido. Primero fue con su mujer, la modelo sueca Elin Nordegren, luego con la esquiadora Lindsey Vonn. Yo creo que lo suyo es puro vicio y esto de que es adicto al sexo, por mucha me culpa que pregone por las televisiones de medio mundo, no me lo creo ni harta de vino. ¿Ustedes?

13. Robert Downer Jr.: El protagonista de Iron Man declaró ser un masturbador compulsivo, pero que ya ha superado este comportamiento. Dice también -no maten a la mensajera- que la mayoría de los hombres están obsesionados con el sexo.

Que follen mucho y mejor.

El muelle: el nuevo juego sexual de los adolescentes que no es un juego

Querid@s,

La Ruleta Sexual o El Muelle, lo mismo da. El juego consiste en lo siguiente: los chicos se sientan uno junto a otro y ellas van sentándose encima con el único objetivo de ser penetradas. Una sesión de sexo de apenas 30 segundos por pareja, cambio de pareja y se vuelve a repetir la jugada. Imitando el mecanismo de un muelle, las chicas pasan de un chico a otro en este juego sexual lleno de riesgos. Pierde el chico que eyacule primero. Vamos, la versión más salvaje del siglo XXI de nuestro juego de la botella. Qué ingenuidad la nuestra, ahora que me pongo a comparar como éramos en el insti y cómo algunos se las gastan ahora.

Las modalidades de esta práctica en grupo son variadas. Pueden participar muchos chicos y una sola chica, varias chicas con un chico o entre un número variado de participantes de ambos sexos. En unos casos se acepta el uso del preservativo, en otros no. Así de sencillas y suicidas son las reglas del juego. Los nuevos kamikazes del sexo. Esta práctica sexual en la que el menor riesgo es que ella se quede embarazada del semental más fuerte está aumentando entre los adolescentes made in Spain. Además de un no deseado bebé a la vista, esta  ruleta sexual puede conllevar enfermedades de transmisión sexual, y vaginismo para ella.

En España se ha tenido constancia de una sesión de ‘juego del muelle’ en la localidad madrileña de Fuenlabrada y ha despertado preocupación entre el sector sanitario. Médicos y enfermeros han recibido formación en algunos centros hospitalarios de la capital, alertando sobre este tipo de prácticas entre adolescentes y cómo actuar en caso de recibir la visita de algún menor confesando haber jugado al muelle o a la ruleta sexual.

De América Latina a España

El juego del muelle viene del otro lado del charco, concretamente de Latino América, donde estos jueguecitos no son ninguna novedad y se practica frecuentemente entre adolescentes. Casi siempre ocurren en entornos parranderos en el que no faltan alcohol, estupefacientes y demás sustancias psicotrópicas. Por esas latitudes recibe el nombre de carrusel y hace tres años provocó en Colombia la alarmante cifra de 6.967 embarazos no deseados entre niñas de 10 a 19 años. El primer caso del que se tuvo noticia ocurrió en la ciudad colombiana de Medellín, donde una niña de apenas 14 años se quedó embarazada después de participar en un carrusel.

Sexo de alto riesgo

Las enfermedades de transmisión sexual encuentran en este tipo de alocados e irresponsables entretenimientos un importantísimo campo de cultivo sin frenos para propagarse, pues aunque a algunos les de por ponérselo, la mayoría de las veces se realizan sin preservativo. Indeseables ETS como VIH, gonorrea, sífilis, virus del papiloma humano y otras tantas patologías también entran en juego durante la ruleta sexual, enfermedades que igualmente podrían contagiarse en el caso de que se usara un mismo método profiláctico para relaciones entre diferentes personas.

No olvidemos que el uso del preservativo no protege por igual a ellos que a ellas,  ya que “aunque el hombre se proteja, la mujer queda totalmente expuesta”, alerta el doctor Álex Garcia-Faura, jefe clínico y responsable de la Unidad de Enfermedades de Transmisión Sexual del Instituto Marquès. “En estas prácticas grupales con penetración el riesgo es muy elevado. Si son diversas las chicas que participan, cada vez que cambian de pareja y se dejan penetrar están entrando en contacto con cualquier enfermedad que pueda tener la chica que antes ocupó esa posición. En realidad están practicando sexo entre todas ellas sin darse cuenta”, afirma.

Vaginismo

Por otra parte, al tratarse de un sexo poco (o nada) placentero, ya que no hay prolegómenos de ningún tipo y se trata literalmente de un mete-saca, la penetración se realiza sin previa excitación de la vagina, por lo que las chicas están expuestas a padecer vaginismo. Esta disfunción sexual provoca que la relación sexual sea dolorosa y, en ocasiones, una tortura imposible de llevar a buen puerto. Al no existir lubricación previa, pueden producirse desgarros y heridas en los órganos sexuales motivados por la penetración.

Sexo malo e inmadurez, una bomba de relojería

Está claro que los jóvenes de hoy en día están mucho más despiertos al mundo del sexo que en otras épocas, pero eso no quiere decir que su educación sexual sea mejor. Todo lo contrario, es algo que lleva a practicar sexo con mayor inconsciencia y menos madurez de la que se debería. Al iniciarse antes en relaciones sexuales se hartan antes de las relaciones sexuales tradicionales y su avidez por nuevas y más intensas experiencias se dispara alarmantemente. De este hastío por las relaciones mondas y lirondas nacen prácticas sexuales sin ningún tipo de control como el muelle. Los expertos señalan que este tipo de conductas se deben a que los jóvenes quieren ser mayores antes de lo que la sabia naturaleza les marca, confirmándose así una gran irresponsabilidad en su forma de actuar, y follar a discreción, para ser mayores.

Tanto los expertos en psicología como la Policía Nacional coinciden en que la participación en juegos de este estilo son consecuencia de una deficiente educación sexual tanto en casa como en el colegio.

Cuando el juego sexual no es un juego

Tanto los expertos en psicología como la Policía Nacional coinciden en que la participación en juegos de este estilo (como el llamado juego del muelle o ruleta sexual) es consecuencia de una deficiente educación sexual tanto en casa como en el colegio. Esto es clave opara poner freno a contagios y embarazos no deseados entre menores, que deciden experimentar el sexo de una forma más alocada. Además, también deben estudiarse psicológicamente otras causas posibles, es básico para frenar el problema. Por ejemplo, la típica y monótona crisis que se da entre padres e hijos menores de edad, rebeldes, llegando a ser tan intensa que los padres llegan a perder el control sobre el comportamiento de sus hijos, aún teniendo una adecuada educación sexual.” Afirma el psicólogo Jorge López Vallejo.

¿Qué perfil de adolescente practica estos juegos sexuales?

Estas prácticas se pueden llevar a cabo entre jóvenes que conocen las consecuencias y reciben una adecuada educación sexual y en la mayoría de los casos el problema es fácil de definir:

  • Perfil más común: Perfil del adolescente:  no obedece, no estudia ni tiene su cuarto ordenado en el mejor de los casos; o bien es brusco, desagradecido, llega tarde a casa, fracasa en el colegio, se rodea de malas compañías, probablemente consume drogas, está a punto de entrar en conflictos con la ley o ha incurrido ya en ellos o llega a extremos de tener comportamientos sexuales de riesgo como este juego.
  • Perfil menos común: En pocos casos y debemos diferenciarlo, esta conducta puede ser una imitación para pertenecer a un grupo que practica este juego por miedo a ser excluido, en estos casos cuya solución terapéutica es más fácil.

¿Cómo actuar?

Así no: Los padres, pueden intentar primeramente razonar con el menor, pero esto siempre fracasa, ya que las premisas de su razonamiento son diferentes; entonces impondrán algún castigo leve. El hijo se rebelará con éxito; entonces impondrán más sanciones que sólo servirán para provocar más rebeldía que puede desembocar en prácticas de este tipo o  finalmente delinquir momento en el  que la policía y las autoridades se ocupan de menores serán llamadas para enfrentarse con lo que ya parece un comportamiento claramente recalcitrante e incontrolable.

Desde la terapia breve estratégica se entiende que son las soluciones intentadas de los padres en este cambio quienes crean y mantienen el problema, incluso llevándolo a esta extrema situación.

Intervención con los padres:

Así sí: En la intervención con los padres se instruye a éstos para implantar distintas prescripciones, paradójicamente una de ellas coloca a los padres en una posición basada en admitir francamente ante el hijo que son incapaces de controlar su comportamiento. El objetivo de esta nueva estructura, es porque el adolescente se da cuenta rápidamente que su actitud de defensa y desafío carece ahora de sentido, reduciendo notablemente la necesidad de transgresión de lo prohibido y rígido. Gran parte de la eficacia nuestras prescripciones reside en un doble proceso de re estructuración: le quita al adolescente las ganas de rebelarse, ya que no le deja mucho motivo para ello, y virtualmente invierte la dinámica de la interacción familiar. “ Alega López Vallejo.

Intervención con los hijos:

En la intervención con los hijos es importante centrarse en el comportamiento sexual. Entre otras, desde la terapia breve estratégica se trabajan cuestiones como saber si existe prohibición o vetos e exceso o ausencia de ello, y la obligación sexual de ese juego y que puede llevar a una incapacidad de su plena realización y placer. Solo de esta manera se podrá poner freno a contagios y embarazos no deseados entre menores que deciden experimentar el sexo de una forma más alocada.

Que follen mucho y mejor

Condenado por violación por quitarse el condón mientras practicaba sexo

Querid@s,

No sé si están al corriente de la noticia de un hombre francés condenado en Suiza por violación por quitarse sin avisar el condón mientras mantenía relaciones sexuales. Les pongo en antecedentes. Chico ve a chica en Tinder. Él le da a like y ella también. Ella es suiza, él francés. Acuerdan una primera cita a ciegas en junio del año pasado y parece que se caen bien. Quedan por segunda vez y deciden mantener relaciones sexuales. El trato es que sea con protección. En algún momento del polvo en el que ella está a lo que está, el amante francés, en un acto de absoluta premeditación y alevosía, y como quien no quiere la cosa, va y se quita el condón sin que ella se percate de su sucia maniobra. Con dos cojones.

Monsieur, ¿es que no se le ocurrió a usted preguntarle a la muchacha si podía quitarse el condón y follársela a pelo? Intuyo que conocedor de la futurible respuesta, decidió callar y esperar un momento de despiste de ella para desvestir su miembro viril.  Digo yo que le apretaría la gomita, le molestaría el caparazón, qué más da si ella no se va a enterar. Usted cambió a su libre albedrío unas normas del juego previamente acordadas, una jugada bastante sucia. Podrían (ella y usted) contraer enfermedades o provocar un indeseado embarazo, aunque ella no lo supiera. Fue una vez terminada la faena cuando ella se percató de que el francés había desenfundado su pene. Decidió denunciar los hechos y el juez ha decidido que la chica no habría accedido a tener sexo si las condiciones hubieran sido distintas a las pactadas. Según informa The Independent, la Corte Criminal de Lausana (Suiza) condenó el pasado lunes a este hombre que se pasó de listo por delito de violación. Ahora ha de hacer frente a una condena de doce meses de prisión. Entiendo que la próxima vez este monsieur  se lo pensará dos veces antes de hacer de las suyas.

Ya somos mayorcitos para discursos y moralinas de lo que se debe o no se debe hacer- en la cama cada pareja que haga lo que considere-, pero me parece estupendo que estas estratagemas traicioneras se penen y se castiguen. En Suiza, país muy avanzado en muchos menesteres, esta acción de quitarse el condón a traición cuando a uno le da la gana y seguir empotrando como si nada, puede considerarse una violación y ser delito si la otra parte implicada en el acto sexual piensa que hay condón de por medio. Según el abogado de la víctima, ésta es una sentencia pionera en el país. Desde este blog le damos una calurosa bienvenida; el sexo, con o sin condón, siempre bien clarito y con consentimiento.

Que follen mucho y mejor.

Todo sobre el beso, el libro más dulce

Querid@s,

Cuentan las malas lenguas que un beso tiene, no 20, ni 40, ni 60, sino hasta 80 millones de bacterias. “Los vasos sanguíneos se dilatan, el cerebro se llena de oxígeno, y nuestra respiración se vuelve errática y se acelera, nuestras mejillas arden, el pulso se desboca, nuestras pupilas se dilatan, los niveles de dopamina, serotonina, noradrenalina,  oxitocina y adrenalina tiene un pico, dejando nuestros cuerpos inundados de un baño químico”. Esto es lo que  ocurro cuando nos damos un muerdo con alguien.

¿Conocen el libro más dulce del mundo? Se llama Todo sobre el beso y con él, su autor Albert Soler, pretende que ni usted ni yo nos vayamos a dormir sin haber besado a alguien. ¿Por qué? La respuesta es fácil. Porque, como afirmaba hace años el psiquiatra Jesús de Gándara, «buena parte de nuestra felicidad depende de la cantidad de besos que nos dan o damos».

¿Conocen la mejor técnica para dar un beso? ¿Quieren lograr un beso de alguien que no conoce con solo tres preguntas? ¿Quieren tener buen aliento? ¿Conocen los errores más comunes en el momento de besar? ¿Quieren saber si él o ella quieren ser besados? ¿Conocen los beneficios de besar a los bebés? ¿Quieren conocer algunos trucos para robar un beso? Porque ya saben que los besos no se piden, se roban.

Encontrará respuestas clarividentes a todo esto y más en este libro, el más dulce que han visto sus ojos. Todo sobre el beso es el segundo libro de este publicista de profesión. Después de escribirlo, Soler ha calculado que en lo que lleva de vida ha dado y recibido unos 85.000 besos de toda clase, que lo que le pide el cuerpo mientras se besa es girar la cabeza hacia la derecha, que su beso preferido es el llamado «Beso para encender la llama».Es un libro único en forma de diccionario, dedicado exclusivamente al beso: información, curiosidades, consejos, técnicas y datos del acto más dulce creado por la humanidad. El libro viene acompañado de las encantadoras y originales ilustraciones de la ilustradora y disenañadora Mamen Díaz.

Y para terminar, cinco consejos para tener una buena relación: besar, besar, besar, besar y besar.

Que follen mucho y mejor

¿Qué es el coitocentrismo? Se lo explicamos

Querid@s,

El coitocentrismo es la tendencia generalizada a considerar que si la práctica de las relaciones sexuales no culmina en penetración y orgasmo no son satisfactorias ni completas. Este ismo jerarquiza la sexualidad en prácticas significativas, adultas y completas (es decir, el coito) y prácticas vanas, infantiles e inmaduras (las otras prácticas restantes). La división es tan radical que la mayoría confunde relaciones sexuales con coito y no considera relaciones sexuales el resto de prácticas sexuales. El concepto coitocentrista apareció con el movimiento feminista y la reforma sexual ocurridos en el siglo XX.

El coitocentrismo se considera una de las características de la sexualidad hegemónica y debe ser procreativa, genital, monógama, en el matrimonio, naturalizada, por amor, de dos, a dos, y, por supuesto, heterosexual. Toma ya. Como cabría esperar, el resto de prácticas son rechazadas y tachadas de anormales, antinaturales y enfermas. Aunque se acepta que el coitocentrismo también está presente como norma en algunas relaciones homosexuales.

En occidente, la tradición judeocristiana ha estado fuertemente vinculada al coitocentrismo. Según esta tradición, el acto sexual es válido sólo dentro del matrimonio, y se considera un acto físico para expresar sentimientos íntimos con la exclusiva finalidad de reproducirse. Esta tendencia supone una serie de concepciones sobre la sexualidad completamente incorrectas y que hacen a nuestra educación sexual un flaquísimo favor.

  1. Considerar el coito (penetración) como lo más importante de las relaciones sexuales.
  2. Las prácticas donde no se haya producido coito no se consideran relaciones sexuales.
  3. Se subestiman el resto de prácticas sexuales, tales como el sexo oral o la masturbación, no considerándolas prácticas completas o satisfactorias por sí solas.
  4. El fin de la sexualidad es conseguir llegar al orgasmo a través del coito.

Si limitamos las relaciones sexuales a la unión de los genitales, es lógico que estos cobren excesiva importancia. Al ser las únicas partes del cuerpo implicadas en las relaciones sexuales, no es raro que tanto hombres como mujeres desarrollen disfunciones sexuales. Por miedo a no estar a la altura, no dar la talla, correrse o no, correrse demasiado pronto o demasiado tarde, etc…

El coito está sobrevalorado y en materia sexual, no todo va a ser llegar y besar el santo. Desde luego que la penetración es placentera, pero no es lo único que dos personas que se aman y se desean pueden hacer en el terreno sexual. Es imprescindible que cada uno bucee en busca de su propio placer, para hacer y que le hagan lo que más le gusta. Además del coito, la sexualidad nos brinda deliciosos manjares como los besos, las caricias, los roces, hacer manitas o piececitos, los tocamientos, los masajes, las metidas de mano, los mordisquitos, el sexo oral, las masturbaciones en ambas direcciones, etcétera, etcétera. etcétera. Si se abandonan ustedes a la imaginación, las posibilidades de relaciones sexuales son infinitas. Y sobre todo, disfrutarán más de todos y cada uno de estos momentos sexuales sin estar esperando como agua de mayo el coito y el consecuente orgasmo. Además de fortalecer la relación de pareja, aprenderán a disfrutar de “esas pequeñas cosas”, esas que hacen que la vida, y el sexo, valgan la pena.

P.D.: Puede que el sexo ya no vuelva ser como antes. Porque no todo es meterla o que se la metan.

Que follen mucho y mejor.

El sexo en los tiempos de nuestros abuelos

Querid@s,

Pepe y Antonia se conocieron en el año 1946. Ella tenía 15 años, él 18 y comenzaron a salir como novios oficiales 1 año y pico más tarde. No han conocido a nadie más en el sentido romántico y sexual. Se casaron ocho años después de la primera cita, cuando Antonia tenía 23 años y Pepe 25. Sentía curiosidad por conocer cómo eran sus vidas por aquel entonces, qué se estilaba, cómo vivían y sobre todo, cómo vivían el sexo. Se han prestado a una batería de preguntas ciertamente indiscretas y esto es lo que me han contado.

¿Llegaron ustedes vírgenes al matrimonio? ¿Por qué?

Pepe: Ambos llegamos vírgenes al matrimonio. Mi mujer principalmente por razones sociales, pero yo ​en parte por miedo a enfermedades (sífilis y las purgaciones). Tampoco se daba la ocasión de quedarnos solos los dos porque a los jóvenes se nos acompañaba siempre (los padres). Yo sí que besé a otras chicas, y toqueteaba lo que podía, pero no a la mujer con la que fuera en serio. Nuestros padres siempre iban acompañados por familiares. Las familias jugaban un rol muy importante en la protección de los menores, se nos vigilaba mucho. Demasiado diría yo, así cualquiera cataba algo.

¿Qué era para ustedes eso del sexo?

​Antonia: Era algo muy tabú, fíjate tú que las madres nos decían que nos podíamos quedar embarazadas y que nos dolería mucho. Nos infundían un poco de temor para protegernos. También se valoraba mucho que la chica a casar fuera virgen. Las madres le daban mucha importancia a lo de ser vírgenes. Hija, en aquella época el sexo era algo que se hacía una vez casados.​

 ¿Se hablaba del tema libremente en las tertulias de la época?

​Pepe: Las mujeres no, se conoce que era un tema muy tabú para las chicas. El tema nos infundía mucho respeto y un cierto temor. ​Yo sí, entre amigos o compañeros comentábamos con quién se había ido uno al cine o a quién le había podido tocar algo y el qué, fíjate tú. Yo le tenía mucho respeto al tema de las enfermedades sexuales porque tuve un compañero que contrajo la sífilis y vi de muy cerca lo mal que lo pasó. Ten en cuenta que en aquel tiempo la medicina no estaba tan avanzada como ahora. De un resfriado te podías ir para el otro barrio en menos que canta un gallo. Ahora esas cosas no pasan, por eso no se le tiene tanto miedo a las enfermedades sexuales.

 ¿Qué era pecado?

Antonia: Tener sexo antes del matrimonio se consideraba pecado. En mi casa, mortal. Para los hombres era muy importante sentir que desvirgaban a la mujer. Era algo muy importante saber que uno era el primero en penetrar a esa muchacha. Se miraba mucho lo de ser virgen, si no lo eras, incluso el novio/marido te miraban mal. Si no eras virgen eras una fresca.

¿Se sienten orgullosos de la educación sexual que recibieron?  

Pepe: No, ni lo de antes, pero tampoco lo de ahora que es una casa de putas. Antes se infundía demasiado miedo, era todo tabú, se nos controlaba mucho y no se podía hacer nada. No había libertad. Pero tampoco nos parece bien la educación y libertinaje actual. Lo de hoy en día lo veo todo muy descarado. Tanto acostarse con todos con todos se pierde un poco el valor de las cosas. En aquel entonces, si una chica se quedaba embarazada fuera del matrimonio se tenía que ir del pueblo por la vergüenza.

Antonia: La considerarían una prostituta y la tachaban socialmente. No se decía nada de lo que se hacía por miedo a la discriminación y al repudio. Se marginaba mucho a las mujeres liberales, esa es la verdad. Se hacía abortar en los embarazos fuera del matrimonio, pero con que no se permitían los abortos se hacían barbaridades a ocultas, o se utilizaban remedios caseros (perejil, sales, saltar con los escalones, etc.). Morían muchas mujeres a causa de abortos mal hechos.

¿Qué métodos anticonceptivos usaban?

Pepe: Existía el condón, pero nada más. Para serte sincero se usaba más la marcha atrás que el condón porque los amigos, conocidos y los rumores decían que se rompía. Yo a lo seguro, marcha atrás y solucionado.

 ¿En cuanto a la masturbación, especialmente la femenina, era ésta un tabú?

Antonia: Totalmente, de eso ni se hablaba, ni soñarlo. Y muchas no lo hacían por miedo, respeto o ignorancia. Las madres nos contaban cuentos para asustarnos y que no lo hiciéramos.

Comparado con su época, ¿cómo ven a los jóvenes de hoy y la relación que mantienen con el sexo?

Pepe: ¿La verdad? Ahora es una casa de putas declarada, literal. No veo bien que la gente se acueste con tanta gente. Nosotros lo vemos como algo muy íntimo y privado, algo muy nuestro y sólo de los dos. No entendemos que eso de la jodienda se pueda hacer con tanta gente, especialmente las parejas que lo hacen en casa de los padres. Ya veo yo a mi nieto, que le quiero mucho, pero no comulgo con sus ideas, que se lleva a la novia a casa y hacen lo que les viene en gana. Nosotros concebimos el sexo como algo más romántico, no tan fisiológico. Le tenemos respeto y lo valoramos, no como los jóvenes de ahora.

Pepe, a sus 88 años, clausura la conversación diciendo que va a probar el viagra, que le han dicho que hace maravillas y aún no lo ha catado. Parece que hablar tanto de sexo le ha removido un poco, sobre todo las partes bajas y pudientes.

Que follen mucho y mejor.

¿Con amor o sin amor? Claramente hablamos de follar

Querid@s,

¿Follar con amor o sin amor?

Yo me decanto sin dudarlo un instante por la casilla de sexo con amor.

Charlemos hoy, para variar, sobre el asunto del fornicio y la jodienda, de fornicar, practicar el coito, copular, trincar, arrimar cebolleta ( he aquí mi preferida entre todas las opciones posibles), echar un polvo, un quiqui, un casquete, tener sexo, chingar, cohabitar, bombear, echar un polvo o hacer el amor. O las expresiones seguramente menos familiares como checar medidas, darle de comer al chango, subir al guayabo, humedecer el pizarrín, ponerle collar a la pescuezona, dar caldo, desflemar el cuaresmeño, pegarle al peluche, apuñalar el oso desde adentro. Si bien unas veces se me antojan escasos los polvos echados, otras pienso que el asunto se me ha ido un poquito de las manos, ya que no logro aproximarme, sin pasarme, a la cifra justa de parejas y apaños sexuales que he tenido hasta el día de hoy.

Follar es algo maravilloso, un dulce manjar y qué diantres, un derecho que tenemos todos. Siempre que se nos permita, convendrán. Qué duda cabe que es una de las cosas más exquisitas que le puede ocurrir a uno en esta vida tan mundana. Pero cuando se practica sexo con esa persona a la que se ama, eso ya son palabras mayores.

Follar con amor…

Follar con amor es de lo mejorcito que hay. Con amor uno siente que lo tiene todo, que está donde quiere estar y con quien quiere estar. Para algunos (desconozco si muchos o pocos, creo que los porcentajes se reparten a partes casi iguales), el sexo y el amor poco o nada tienen que ver el uno con el otro. Pero eso no significa que la combinación de ambos en un único acto sea el éxtasis más bendito que se puede probar en carnes propias. Cuando hay amor de por medio, ese sexo le toca a uno el alma, además de todo lo demás.

En mi caso han sido infinitamente más las veces que lo he hecho sin amor que con amor. ¿Ustedes? No nos autoengañemos, en esas noches en las que uno liga, esa noche hay poco amor entre las sábanas mojadas. Tampoco hay amor cuando uno echa una canita al aire con el follamigo o amigovio de turno. Incluso, en esas relaciones de pareja en las que al final se les rompe el amor de tanto usarlo, tampoco se folla con amor.

Porque cuando uno folla con esa persona sin la que no puede vivir y mientras está metido en faena siente que esos besos, los de siempre, son el mejor bálsamo que se puede probar, que el aroma de su piel, el de siempre, le sigue trasladando a un mundo mejor, que sigue adorando perderse en cada recoveco de su cuerpo, que el sabor de su boca, el de siempre también, le sigue pareciendo el más dulce y que ese cuerpo, cada vez más uva pasa, sigue estremeciéndole a pesar del pasar de muchos cumpleaños, ay querid@s, estos son nuevamente palabras mayores.

Permítanme que les diga que aunque eso del sexo sin amor no le llega ni a la suela de los zapatos a follar con amor, no seré yo la que se queje de esos polvos sin pizquita de amor que me regala la vida y me caen de sopetón, o que otras veces me he ganado a pulso. Cada sesión de sexo sin amor es una bocanada de aire fresco que siempre me ponen el corazón contento y mis partes alegres como castañuelas, y me suben la moral hasta el infinito y más allá. Eso sí, cuando he tenido la maravillosa suerte de follar con amor de veras, toda yo me escapo a otra dimensión y veo las estrellas, el cielo y toda la puñetera galaxia. Existe el mismo placer venéreo, las chiquicientas hormonas que se liberan durante el sexo y esa descarga repentina de la tensión sexual acumulada que acompaña al clímax final. Pero hay algo más. Y ese algo más es simplemente amor. Es lo que ocurre cuando uno se va a la cama con los grandes amores, los primeros amores o los amores de su vida. Que vuela.

En esos momentos de suprema e inefable felicidad (l@s que follan con amor me comprenderán), no puedo contenerme, me da por ponerme melodramática y por llorar. De pura felicidad, de plenitud, de no poder estár más en la gloria; estoy donde quiero estar con quien quiero estar. La última vez que follé con amor fue hace unos años. Demasiados, sin duda. Pero una no elige enamorarse o no hacerlo. A pesar de las inmundicias, las desgracias y las miserias de este condenado planeta, a pesar de los millones de amantes que en esos momentos yacerían revueltos entre sabanas húmedas como nosotros, pero sin duda no como nosotros, esa noche quise detener el tiempo para siempre. Fue algo escandalosamente estremecedor y de lo más extraño. Tan extraño que no se ha vuelto a repetir.

¿Y ustedes, cómo lo hacen? ¿Con o sin amor?

Que follen mucho y mejor.