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El blog de Lilih Blue El blog de Lilih Blue

Historias de amor, sexo y otros delirios

Fóllame hasta las lágrimas

Querid@s,

Lloras en esos orgasmos en los que sientes un maravilloso latigazo entre el coño y el culo y que te hace sentir de puta madre. Son orgasmos empapados de algo profundamente salvaje.

Todos compartimos la misma forma de alcanzar el clímax. Contracciones rítmicas vaginales, contracciones del esfínter anal y la eyaculación definitiva. A pesar de esto, cada persona vive el orgasmo de una forma diferente. A su manera. En el goce sexual hay un ingrediente subjetivo muy personal e intransferible para cada uno de nosotros. Como las huellas de los dedos. Jamás habrá dos orgasmos iguales. Y eso es precioso. Esos espasmos divinos en los que buscas como una loca sabanas a las que agarrarte mientras mueres pequeñamente.

Los orgasmos se viven como una gran explosión de placer y calor que te inunda el cuerpo y sientes que ardes. Algunas mujeres perdemos el sentido durante unos segundos, abandonamos la consciencia y extraviamos nuestro propio rumbo. Una desorientación involuntaria que sabe a gloria. Como cuando uno se va de viaje y se pierde a propósito. Sólo que cuando se tiene un orgasmo, uno se pierde por los rincones de su propia existencia.

Un orgasmo puede tener miles de matices subjetivos. En cada uno  se imprime un colorido distinto, un aroma diferente, una tonalidad propia. Acaso tornasol. O sabor a chocolate. A veces hasta dan ganas de llorar. ¿Por qué lloramos cuando follamos? Puede que usted no haya llorado nunca y piense que la que le habla es una loca. Pero es posible, muchas mujeres lloramos. Se puede llorar antes, durante y después del orgasmo. Especialmente inquietantes son esas lágrimas que asoman tímidamente o con una fuerza desgarradora en la cuenta atrás del orgasmo, si es de los antológicos. Hablo de ese instante en que una viene o se va en forma de una descarga incontrolable de tensión sexual desbordante de serototina, oxitocina, prolactina y endorfinas. Pura felicidad.

Porque hay muchas maneras de follar. No siempre, normalmente casi nunca, pero a veces, cuando se alinean los planetas y los astros pactan mágicamente, cuando se conecta de verdad con alguien y con el universo, cuando un@ se enamora del@ otr@ mientras folla, un@ siente que alberga entre sus piernas uno de esos polvos tan virtuosos que conmueven, tan intensos que son capaces de ablandar y suavizar los esguinces del alma, que son los que más duelen.

El sexo, intuyo, es un catalizador. También quitapenas y medicina redentora. Porque alivia la piel, sacia las ganas y consuela el alma cuando uno se siente desgraciado. El sexo (el buen sexo) es todo lo que no es feo, egoísta, malvado y ruin. Es todo lo que no duele ni lastima. Bendito lenitivo que mitiga el dolor y amengua tormentos.

Confieso que he llorado unas cuantas veces. Confieso que me gustaría llorar infinitamente más de lo que lloro y no dejar de hacerlo nunca, pero eso no es algo que se escoja. Ocurre o no ocurre, así de simple. Es un llanto involuntario, son lágrimas inmigrantes que no saben de donde vienen ni hacia dónde se dirigen. Quizás más allá de los confines de nuestras propias parcelas.

La primera vez que lloré fue mientras hacía el amor con mi primer novio. Mi padre se había muerto sin despedirse hacía ya unos meses. No eran buenos tiempos. Sin duda los peores hasta ahora. Estaba apenada todo el día porque se despidió a la francesa y me quedé con dos de sus frases que las tengo grabadas a fuego en las entrañas: Hija, se me va la vida (horas antes de palmarla) y Si no fueras mi hija me casaría contigo (esto me lo decía prácticamente cada día). Sorprendentemente también estaba cachondísima y ansiaba sexo a todas horas. Mi novio se había marchado a vivir al extranjero y esa era la primera vez que nos veíamos después de varios meses. Después de olerle tanto y tan profundamente que su esencia se me había metido en ese hueco que hay entre la nariz y el cerebro, hicimos el amor en la cama de sus padres. Por la tarde, con las luces encendidas y tumbada sobre él, sentía que se me acababa el aire. Mientras follábamos pensé que iba a morirme de tanto amor.

Empecé a notar como un conmovedor y larguísimo orgasmos me catapultaba, y me acariciaba las alas como si fuera una mariposa. Le sentí de verdad, le deseaba sobreexcitada, acelerada y con la respiración entrecortada. Sentí un brutal latigazo entre el coño y el culo y me di cuenta de cuánto le quería, de que estaba tan dentro de mí que podía atravesarme el alma. Y de repente fui consciente de que estaba encharcada de felicidad como nunca y me entraron unas enormes ganas de llorar. Lloré. Lloro al recordarlo. Lloraba porque me sentía viva de cojones. Ahora creo que también lloraba porque sabía que aquello no duraría para siempre. Pero qué bien me sentaba.

Mi amiga Micaela, que es una de esas mujeres entre un millón, dice que cuando llora es porque siente que está pasando a una fase más allá. Que está jugando en otra liga, un polvo Champions League. De repente siente que se va, que se la llevan a otra parte. Ayer mismo me contaba “El otro día lloré. Tuve un orgasmo brutal. Es como volver de ese placer. No querer volver, pero de repente vuelves. Es maravilloso. Es un llanto a la vida. Es un llanto brutal. Es rematadamente maravilloso. Es de los llantos más bonitos que hay.”

Lo que mi adorada Micaela me contó me recordó algo. También lloré la última vez que me acosté con el amor de mi vida. Ese que tuve, no retuve y jamás volveré a tener. La última noche que pasamos juntos me metí en su cama con mucha ansia. Quería que me atravesara el cuerpo literalmente e hicimos el amor. Y lloré. Esta vez lloré después de correrme gloriosamente. Lloré lágrimas negras. Lloré amargamente como lo hace el cielo en una tormenta perfecta porque esta vez, mientras follábamos, me di cuenta que ya no le quería. Al menos no de esa manera loca e irracional en la que le había amado hasta darme cuenta de que ya no quedaba nada de lo que sentía por él. Me dio mucha pena darme cuenta de que se nos había acabado el amor. ¿Cómo es posible? Con lo mucho y bien que le quise. Siempre pensé que le querría para toda la vida, que tendría suficiente amor a borbotones para regalarle el resto de su vida. Y de la mía.

Siempre que he llorado he sido plenamente consciente de que estaba viva en todos los sentidos y a todos los niveles posibles de la palabra “viva”. He sentido ese instante por todos los poros de mi piel y en cada puto centímetro de mi cuerpo. Incluso en recovecos perdidos que había olvidado que existían. Sin embargo, no conozco a ningún hombre que haya llorado. No lo digo a malas, simplemente nunca he conocido a ningún hombre llorón. Será que ellos no lloran. No lo creo.

Una última pregunta para terminar. ¿Qué es lo que un@ se deja en cada orgasmo? Yo me dejo la vida, parte de mí, por eso es como si me muriera pequeñamente. También siento que me voy a otro sitio. Creo que cuando uno se corre a lo grande es como si te montaras en una máquina del tiempo que te permite correr o volar y te lleva a cualquier otra parte. Un lugar en el que quieres quedarte para siempre. Pero sólo permaneces unos instantes, que siempre saben a poco. Saben tan bien y están tan ricos, que saben a demasiado poco. Y entonces lloras, porque no puedes controlar el llanto. Desnud@ en cuerpo y alma, libre de todo estigma, no tienes que esconder esas lágrimas. Morriña de esos instantes de felicidad infinita. ¿Nada más amargo que lo que perdí? Sentimos que estamos donde queremos estar y con quien queremos estar. Que podríamos morirnos en ese preciso instante y tan contentos.

Y sentimos que alcanzamos el cielo con la punta de los dedos. Que podemos rasgar las nubes y atravesarlas.

Dicen los franceses que el orgasmo es como morirse pequeñamente, de ahí la pétite mort. Pero sin dolor. Quizás por eso también se llora, porque se está muriendo un poquito. Para mí es como pegarle un bocado a la vida tan grande que no me cabe en la boca. Es tanto lo que siento que incluso después de vaciarme, de irme, venirme y correrme, todavía queda felicidad dentro de mí. Y para sacarla, no me queda otra que llorar. A veces como una descosida. Si alguna vez follamos y me hacen llorar, no se asunten ni me pregunten. Que mi llanto no les desconcierte. Ya saben por qué lloro. Simplemente sigan amándome. Si alguna vez follamos, fóllenme hasta las lágrimas. Como habrá confianza, fóllame hasta las lágrimas.

Que follen mucho y mejor.

26 comentarios

  1. Dice ser Jean-Marc

    Es Petite mort (pequeña muerte), no petite morte (pequeña muerta). Texto genial, que sin duda tendré que leer otra vez..

    18 febrero 2016 | 08:09

  2. Dice ser MBG

    Este texto tiene la misma energía femenina que un yogur de morcilla. Parece que lo ha escrito un camionero.

    18 febrero 2016 | 08:18

  3. Dice ser Bern

    Mi experiencia personal y la de amigos me dice que cuando una pareja estable empieza a llorarte durante el sexo, ya puedes preparar las maletas para cambiar de tren, pues la historia está a punto de acabar.

    18 febrero 2016 | 08:44

  4. Dice ser Carol

    Me encanta, lo que has escrito, cómo lo has escrito….. casi lloro recordando tantos buenos momentos.
    Gracias por hacerme sentir esa magia!!!

    18 febrero 2016 | 08:49

  5. Dice ser Carlos

    No puedo leer estas noticias que me pongo cachondo y ahora esto en el trabajo; como me llame la jefa y me vea así… JAJAJA

    18 febrero 2016 | 08:55

  6. Dice ser Paco

    Jajaja, a mí no me parece que lo haya escrito un camionero, sino una tía cachonda, de esas con las que mola follar.

    Yo te doy las gracias Pepa por mostrar tus pensamientos y experiencias, aparte que me la has puesto morcillona con lo del latigazo entre el coño y el culo. Y es que yo soy una persona positiva, me gusta que hayan mujeres generosas en nuestra sociedad (comparado con Irán por ejemplo) dispuestas a echar un polvazo y dejarnos unos recuerdos inolvidables, como los que Pepa recuerda pero en tío.

    Lo que siente una Jaca Paca como Pepa, y como muchas otras (que las hay), es bueno tenerlo presente. A mí me gusta que me sientan y que se corran bién, así que tomo buena nota de lo del latigazo y las demás cosas que siente una moza como Pepa durante el orgasmo.

    Por lo demás, me llama la atención que se pregunte por qué los hombres no lloran. Yo alguna vez lo hice, no al follar claro, pero me dí cuenta que una mujer no quiere a un hombre más llorón que ella. Al revés, se pilla un cabreo de puta madre por ver que eres un jodido llorón. Y desde entonces ya no lloro, soy más duro que mi polla , es decir si quiero que mi polla esté siempre dura, mi personalidad más aún. Y es por eso.
    Fin.

    18 febrero 2016 | 08:59

  7. Dice ser Paco

    Por cierto entre el coño y el culo golpean los cojones. Me estoy empalmando y se supone que debería estar currando. Joder, ahora me imagino latigazos sobre mis cojones mientras golpean ahí… aaaaaah….

    18 febrero 2016 | 09:00

  8. Dice ser Pepito

    Follar no es racional.

    18 febrero 2016 | 09:08

  9. Dice ser Paco

    Bern:
    Eso es cierto, pero creo que se refiere a otro tipo de llanto jajaja.Ciertamente, A una ex se la metí de medio lado (culo en pompa de lado sobre el sofá) y empezó a llorar y la tuve que sacar y no hubo polvo. A la semana cortó conmigo, y mejor, porque luego me hinché a follar… pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

    Carlos:
    ¿has probado a ir a su mesa con la cosa morcillona y el vaquero subido para que se vea?
    Es genial, si después de pegarle una mirada no te despiden después, claro. Con sutileza eh, a ver si va a parecer acoso. Y es que si ellas marcan, nosotros también jajaja.

    18 febrero 2016 | 09:11

  10. Dice ser Miguel Angel

    Te queda mucho por vivir, entre lineas se ve mucha inexperiencia. Solo echaste algun buen polvo, nada mas, o te lo contaron. Desconoces las sexualidad masculina al completo. Escribes bien, pero solo para poner cachondo a mentes…… Omito mas… Jjjjjj

    18 febrero 2016 | 09:40

  11. Dice ser Alberto

    Hola Lilih:

    Gracias, de corazón, por compartirte.

    Qué rico todo…

    18 febrero 2016 | 10:18

  12. Dice ser Barrena

    Me parece que deberías ser menos desagradable hablando… Demasiadas novelas eroticas de mala calidad has leído.
    Tu artículo no es malo, pero abusas de lenguaje zafio y eso, produce de por sí rechazo

    18 febrero 2016 | 10:25

  13. Dice ser Ana

    El sexo por naturaleza es alegría, juego y risa. Cuando se transforma en llanto, algo va mal en la pareja sexual, muy mal.

    18 febrero 2016 | 10:32

  14. Dice ser Daniel L.

    ooh, no puedo seguir con tanta transgresión.
    “entre el coño y el culo”… qué fuerte, qué fuerte.
    otra con ganas de escandalizar con cosas escritas mil veces antes.
    venga, suerte.

    18 febrero 2016 | 10:34

  15. Dice ser Yo_mismo

    Ah pero, ¿las mujeres tienen deseo sexual?

    18 febrero 2016 | 10:49

  16. Dice ser Castor

    Si lloramos los hombres, tanto como las mujeres, no con torrentes, si en forma de perlas costantes que se retienen en las cavidades de nuestros ojos, y lloramos con el alma cuanto viene la eyaculación y lloramos despues
    por que ya no sentimos los mismo que seguntos antes, y lloramos solos recordándola que puede estar en otros brazos, SI, LLORAMOS,sin torrente pero con perlas en las conchas.

    18 febrero 2016 | 10:56

  17. Dice ser Pedro

    Muchas palabrotas emplea, a mi me parece bien pero la mayoria de las mujeres son unas sosas, para mi la bloguera quiere aparentar algo que no es. Follar, follar, follar, luego mezcla amor…. ojalá las mujeres pensarán como dices, pero no te lo crees ni tú. Muy pocas hay y no por ello tienen que ser ninfómanas.

    Las mujeres por general no tienen esa necesitdad de los hombres, incluso pueden haber estado muy cachondas y tener unos buenos orgasmos (en una misma vez pueden tener 2-3 o más) y luego los siguientes días decirte que no le apetece y tu a pajas todos los días o cada dos días porque a veces la edad ya va haciendo mella. Eso sí, el dinero abre chochos y bocas y ahí si tienen ganas de follar y ponerse cachondas. Pero cuando tienen a uno atado y casado, con hijos, hipoteca…, ya te puedes o bien ir de putas o matarte a pajas. Para mi lo segundo ya que pienso más en mis hijos que en ella, sino tuviera naturalmente me iría de putas o lo más probable que me divorciara. Pero así es la vida una vez cogido y siendo una persona buena ya piensas de otra manera y te tienes que joder sino tienes dinero.

    Aqui se plantéa uno la solteria, pero eso es bueno cuando es joven, no tienes ataduras, follas bien y engañas a todas las que puedes, porque sinceramente si uno no es un guaperas, musculado o con dinero, o bien dices que la quieres y cosas así o te comes un rosco. A ellas les gusta sentirse queridas y todas esas cosas bonitas y que son especiales, te lo tienes que currar para follar durante un tiempo, lo dicho si eres un guaperas pues no te la tiras y a otra que hay muchas. Yo era de los que me lo tenía que currar y al cabo de un tiempo como no te comprometías pues te dejaba, eso si alguna follada siendo ex caía y estupenda estando con otra.

    Al final con el tiempo te acaba pillando una, tu manera cambia (esto también es aplicable a las mujeres aunque a ellas le llega el tiempo cuando desean tener hijos, ahí ya van seleccionando y pescando). Yo no me arrepiendo porque lo más bonito en la vida es tener hijos y familia y llegar a mayor y tener alguien por lo que luchar, porque sino la vida es una mierda. Con ello quiero decir que tampoco me hace falta tener alguien para hacer las cosas (por suerte hoy dia los hombres sabemos vivir solos, cocinar, lavar, planchar, a mi me enseño todo mi madre), pero si es bonito ver crecer a tus hijos y darles tu cariño y sentirse que has vivido por algo. He de reconocer que eso las mujeres lo lleváis muy implantado y es como un chip y por los hijos hacéis la mayoría todo y os sacrificáis por ello, por eso cuando llega el momento pescáis al hombre y lo atáis bien. Si es uno con dinero os podéis permitir el lujo de divorciaros y disfrutar más con otros hombres (naturalmente los hijos con vosotras, no sea que perdáis nivel adquisitivo), pero si gana como vosotras o menos ya es otro cantar pero al final si esa persona es buena os da igual. Hay momentos que los elegís vosotras y otros que pasáis y no os ponéis en el lugar del hombre que necesita eso.

    En resumen se quejan de cosas como ya no me quieres como antes, detalles y demás. Pero claro sino follas no tienes ganas de pijadas y prefieres a veces cuando esta cachonda jugar a la play o ver la tele que irte acostar con tu mujer, porque sabes que es algo soso y encima te puedes llevar un gatillazo. En fin seguimos siendo tontos y nos casamos o tenemos hijos y estamos pillados, pero por otro lado te queda el follar más pero sentirse solo y vacío el día de mañana.

    Saludos
    Pedro

    18 febrero 2016 | 11:16

  18. Dice ser Tiro

    Ni finura ni autoestima, sólo una hipérbole permanente para llamar la atención del lector ante un morboso titular.

    Los sentimientos -si es que ha sentido lo que cuenta- no es de buen gusto exponerlos públicamente.

    En fin, una manifestación de una parte de la sociedad actual.

    18 febrero 2016 | 11:40

  19. Dice ser free hoy feelings

    Tú debiste ser la Doctora Ochoa en este país de pandereta, para quitar mucha tontería y tapujo de las mentes funestas que rechazan aceptar la sexualidad en todas sus modalidades en el ser humano cuando es la parte FUNDAMENTAL de la naturaleza. Un cerebro que niegue incluso la realidad del cuerpo no puede ser una mente sana cuando al cuerpo lo cubre de infamia. Censurar la naturaleza humana es rotundamente asqueroso, sin más. Y la sredes que censuran el cuerpo para dárselas de dignas son las más indignas que hay.
    Una musiquita más. Hasta que se desborden todos los ríos de tu alma y en ellos juntos navegar al Paraíso .
    https://www.youtube.com/watch?v=InOpOHfSt40

    18 febrero 2016 | 11:41

  20. Dice ser Yo_mismo

    Para Pedro:

    Muy de acuerdo.

    18 febrero 2016 | 11:55

  21. Dice ser Carla

    He llorado también de placer y creo que son las lágrimas más sanas que podemos derramar.
    Me ha encantado cómo lo has contado como en si lo hicieras entre amigos.

    18 febrero 2016 | 12:11

  22. Dice ser Guerrero

    Una vez conocí a una mujer que no había experimentado un orgasmo en su vida. Tomaba pastillas narcóticas por su trauma e iba al siquiatra . Me dio hasta pena que no haya podido experimentar este latigazo de placer que se presenta de golpe y te deja a hombres y mujeres paralizado ;en el cielo.

    18 febrero 2016 | 13:04

  23. Dice ser Taxus

    Emocionarme en tórridos momentos, sí. Mucho. Me pasa. Llorar, no. No me sale. Cuestión de ahorro energético, supongo. El pinche cuerpo que es sabio. La fuente de Cacho por todos los orificios, noooo, que me deshidrato.
    Pero soy de los que lloran cuando me nace. Ni me escondo ni me apura. En contadísimas ocasiones, of course, pero grabadas a fuego cada una de ellas. Volvería a llorarlas todas.

    18 febrero 2016 | 14:37

  24. Dice ser As d ♥

    No soy yo de llorar mucho, y en momento orgasmo tp, sólo lloro si algún fluido me salpica en los ojos, en ese momento lloro y maldigo al mismo tiempo….

    Feliz tarde!!!!

    18 febrero 2016 | 16:04

  25. Dice ser Corsario

    Hubo una temporada en la que cada vez que hacía el amor, fuera donde fuese, acababa llorando agradeciendole a ella ese momento tan sublime. Admito que no he leído la entrada que has escrito porque me da miedo. Más que el propio freddy kruger y sus afiladas cuchillas de las manos.

    18 febrero 2016 | 19:44

  26. Dice ser Virginia

    Hombres como Pedro hacen que cada día me guste más mi gato.

    Me parece demencial el papel que das a entender que tenemos las mujeres en esta sociedad, que pienses que las mujeres queremos ataros de por vida para que nos hagáis madres y que presumas que os bastáis solos cuando sabéis hacer los básicos del hogar, me pregunto que es para ti el el matrimonio. Buscabas una mujer o una esclava????
    Continuas casado sólo por una cuestión económica????Pues peor para ti.

    19 febrero 2016 | 16:27

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