Piojos….. Puuaajjj!!!

Los piojos (o “pi-pis” como les gusta  poner en las circulares a los colegios) son un tipo de parásitos que infestan el pelo de los niños (y los adultos). Dan lugar a muchos picores y no menos preocupaciones a los padres. En este post encontrarás información sobre estos antipáticos visitantes y también como actuar ante ellos.

¿Qué son los piojos?

Los piojos son un tipo de insecto que actúa como un parásito del huésped al que infecta. Existen muchas especies pero cada una es específicas de su huésped, es decir, los piojos de los humanos solo infestan a los humanos.

Los piojos que infectan a los humanos son de tres tipos: los del cuerpo, los del pubis o los de la cabeza. Estos últimos son los más frecuentes y a los que nos vamos referir. El nombre médico de la enfermedad que producen se llama pediculosis.

¿Cómo son los piojos?

El tamaño de estos insectos es de 2-3 milímetros y viven exclusivamente en el pelo de los humanos. Su supervivencia es de menos de 48 horas si no están en contacto con el pelo humano. No tienen alas aunque se desplazan rápidamente por el pelo seco. Sin embargo, lo hacen con torpeza por pelo húmedo. Tampoco pueden saltar, pero, debido a su habilidad de desplazamiento es muy fácil que pasen de un niño a otro si éstos están en contacto estrecho.

Pediculus humanus capitis

Hembra adulta de piojo humano.

La hembra adulta pone unos huevos pegajosos de menos de un milímetro que se adhieren muy bien al pelo (sobretodo en la zona cercana a la piel) que se conocen como liendres. Cada hembra es capaz de poner hasta 10 huevos al día.

Los piojos se alimentan de sangre humana por lo que “pican” la piel para poder extraerla. Es por ello que no pueden vivir fuera del cuerpo de los humanos.

¿Cómo se contagian los piojos?

La transmisión es cabeza a cabeza y mucho menos frecuente por objetos tipo almohadas, mantas o sábanas. Estadísticamente es más frecuente en niñas. Se cree que es debido a que estas realizan un juego más tranquilo que provoca que ese mecanismo “cabeza con cabeza” se de con más frecuencia.

¿Qué síntomas provocan los piojos?

El síntoma más frecuente es el picor del cuero cabelludo, habitualmente en la parte de atrás de la cabeza. Los niños tienden a rascarse lo que puede provocar heridas, eccemas y, en ocasiones, sobreinfecciones bacterianas. También es frecuente que los niños estén asintomáticos.

Desde que un niño se infesta hasta que aparecen los primeros síntomas pueden pasar hasta 6 semanas, por lo que si un niño no se rasca no quiere decir que no los tenga.

A diferencia de otros piojos, el piojo de la cabeza de los humanos no trasmite otras enfermedades con su picadura.

¿Si mi hijo tiene piojos es que no le limpio bien?

Éste es un mito muy extendido. Los piojos no infestan con mayor frecuencia a cabellos sucios por lo que no se considera un signo de que el niño no esté bien cuidado. De hecho una higiene exhaustiva no previene que un niño se infeste por piojos.

¿Cómo se diagnostican los piojos?

El ojo entrenado y la sospecha (ya sea porque el niño se rasque o porque en el colegio nos hayan dicho que hay mas niños con ellos) deberían ser suficientes para establecer un diagnóstico clínico. En caso de que no te quede claro si lo que estas viendo es un piojo puedes consultar en fotos para poder comparar.

En ocasiones los piojos se confunden con otras lesiones como la piel que se desprende de una dermatitis, costras, spray de pelo o incluso otros parásitos.

¿Cómo se tratan?

Para eliminar los piojos disponemos de dos mecanismos: productos químicos y retirada mecánica (lendrera).

El producto químico que se suele emplear en niños es la permetrina, la cual se puede emplear en mayores de 2 meses. Este producto suele emplearse en loción o crema al 1%. Tras la aplicación de este producto se debe observar si los piojos han dejado de moverse o lo hacen muy lentamente. En tal caso debemos pasar la lendrera cada 12 horas para irlos retirando. En ocasiones hay que pasar la lendrera varias veces para conseguir retirarlos todos. Pasados 14 días se recomienda repetir el tratamiento con permetrina por si algún huevo hubiera eclosionado tarde durante el proceso.

Los productos empleados deben utilizarse sobre el pelo seco para que llegue mejor el producto al piojo, pero la lendrera debe pasarse con el pelo mojado y durante un buen rato por toda la cabeza.

En caso de que tras la primera aplicación los piojos se siguieran moviendo se considera que el piojo es resistente al tratamiento y deberíamos pasar a un tratamiento de segunda línea. Consulta con tu pediatra que otras opciones puedes usar.

Existen productos nuevos en desarrollo y otros caseros pero no han demostrado mayor eficacia que los productos clásicos por lo que es mejor emplear los que son conocidos.

¿Cómo puedo prevenir que mi hijo no se infeste?

Dado que la forma de contagio más frecuente es por el contacto entre cabezas lo más adecuado es hacer una búsqueda activa de quién los puede tener para tratarlos y así impedir que se sigan contagiando otros niños.

No esta claro que el control de los objetos que pudieran trasmitir los piojos consiga disminuir la infección. Se recomienda lavar con agua caliente las prendas del niño infestado así como aspirar peines o cepillos. En caso de que esto no se pudiera hacer habría que introducir esos objetos en una bolsa cerrada durante 2 semanas.

Es importante trasmitir a los padres que el tratamiento preventivo con productos químicos no resulta eficaz. Tampoco se debe prohibir a un niño ir al colegio con piojos si ha iniciado el tratamiento, como puedes leer en este documento de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (link). Lo más importante es el tratamiento precoz precoz para evitar que éstos se expandan.


La información que has podido leer en este post está basada en las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (puedes leer el artículo en este link)

El copyright de la imagen de portada pertenece a Javier Pincemin bajo una licencia CC BY-SA 2.0. El copyright de la imagen del piojo pertenece a Gilles San Martin bajo una licencia CC BY-SA 2.0.

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