Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

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“Quiero dos libros que salían en Todo sobre mi madre”

Si hubiera algún aparato que midiera los niveles de bibliofilia en sangre os puedo asegurar que hoy reventaría cualquier baremo, porque sé que los tengo total y absolutamente desbocados.

¿La causa? Hace un rato la Providencia Librera tuvo a bien demostrarme que al fatídico triángulo de las Bermudas Cine-Literatura-Adaptaciones de libros en el que se pierden teóricos y críticos le falta un vértice.

Sí, queridos, porque a veces basta un fotograma para sugerir una lectura, o incluso dos, con lo que el flujo entre Cine y Literatura es de doble sentido. O, como reza el dicho: “¿Queréis sopa? Tomad dos cazos…

Total, que el susodicho ni es triángulo, ni todo tiene por qué ser negativo en las relaciones bilaterales entre tinta impresa y celuloide.

¿La prueba? A mi se me materializó al pie de mi escritorio en la boca de una joven de entre 20 y 25 años:

 

– Clienta: Estooo, disculpe- Regina: ¿Sí? ¡Dime!

– C.: Verá, es que en una peli de Almodovar vi dos libros que quiero leer.

– R.: ¿Ah, si? ¿Cuáles?

– C.: Pues es que, a ver, era Todo sobre mi madre, ¿la vio?

– R.: Sí

– C.: Pues aparecían dos libros, uno de Truman Capote del que Cecilia Roth leía una cita a su hijo…

– R.: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagerlarse” Creo que era más o menos así.

– C.: ¡Qué fuerte, si se la sabe!

– R.: Sí, es del prefacio de Música para Camaleones.

– C.: Es que me dejó clavada en el sofá. ¿Tiene el libro?

– R.: ¡Por supuesto! ¿Y el otro?

– C.: Del otro era el texto de la obra de teatro que sale, Un tranvía llamado deseo, pero no recuerdo bien el autor

– R.: Tennesse Williams, que es el autor de La gata sobre el tejado de zinc caliente, La rosa tatuada y El zoo de cristal… Igual te suenan las películas.

– C.: Sí, las películas sí, pero no leí nada de él. ¿Tiene el del tranvía?

– R.: Sí, lo tengo suelto, o en un volumen junto con El zoo de cristal

– C.: Pues mejor ese con las dos piezas.

– R.: Es curioso… ¿Adivinas a quién le dedicó Capote su Música para camaleones?

– C.: Mmmm, no.

– R.: Míralo tu misma en el ejemplar que te acabo de dar

– C.: ¿”PARA TENNESSEE WILLIAMS“????

– R.: Sí, tanto Capote como T. Williams eran de la misma cosecha de autores norteamericanos blancos nacidos y criados en el ‘viejo sur’. De la misma quinta eran Harper Lee, autora de Matar a un Ruiseñor y que ayudó a Capote a investigar para su A sangre fría, y Carson McCullers, autora de El Corazón es un cazador solitario

– C.: Vaya, no tenía ni idea

– R.: Pues, cuando puedas, léete cualquiera de ellos, o mejor todos. Son maravillosos.

– C.: Me los apunto, aunque ahora empezaré por Música para camaleones y Un tranvía… ¡Que Almodovar me picó!

 

Y se fue, y sentí como si una nube púrpura descargara con furiosa alegría sobre mi pelucón una tormenta de confeti librero.

Si, reginaexlibrislandianos de pro, porque para la que os teclea es fabuloso pensar que la jovencita llegó a Truman Capote y a Tennesse Williams de la mano de Almodovar y su fabulosa Todo sobre mi madre

 

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis Música para Camaleones o Un tranvía llamado deseo? ¿Algo de Capote o de Tennesse Williams? ¿Visteís Todo sobre mi madre? ¿Recordabais las menciones a los dos libros? ¿Alguna vez una película os impulsó a leer a algún autor o título que apareciera de refilón en pantalla?

Como homenaje regino a don Pedro Almodovar por contribuir tan gloriosamente a la cruzada bibliófila os dejo unas imágenes de Todo sobre mi madre:

 

“¿Cómo que El Padrino está descatalogado?”

Si fuera la viuda de Don Corleone encargaría unos zapatos de hormigón para el majadero que ha consentido que pasara lo impensable: cuando celebramos las cuatro décadas de la publicación de El Padrino resulta que no hay ejemplares. E Finitto. Caput. R.I.P.

Escribo porque no puedo ni llorar: el espanto me cristalizó las lágrimas a este lado de mi mosquitera y en mis labios se dibuja la “V” de vendetta.

Sí, queridos, El Padrino, la obra magna de Mario Puzo y una de las cimas de la mitomanía moderna está descatalogada en español. DES-CA-TA-LO-GA-DA.

Primero se fue en rústica, pero siempre nos quedaban esos ejemplares en bolsillo que, aunque impresos con cuentagotas, el Grupo Zeta incluía en su colección Byblos, de la que en reginaexlibrislandia procurábamos tener un par de ejemplares siempre a mano.

Y siempre nos los pedían. Dos o tres veces al mes algún reginaexlibrislandiano asiduo o casual se internaba en mis confines libreros preguntando por el novelón sobre el clan Corleone.

Pero la reciente desaparición del sello Byblos desterró a El Padrino al limbo de los títulos incomprensiblemente descatalogados. Y, aunque lo sabía, fue hace unas horas cuando la Providencia Librera me ha colocado frente al hueco que su ausencia ha dejado en mi balda.

Y no contenta con eso me remató con un bombardeo lumínico que silueteaba en mi monitor la endemoniada palabreja: DESCATALOGADO.

La desafortunada reginaexlibrislandiana que buscaba el novelón de Mario Puzo fue testigo de mi desmoronamiento librero primero, y detonante sin quererlo después de mi estallido de ira cuando, ajena al nubarrón en forma de hongo que mi ira condensada iba materializando sobre nuestras cabezas, exclamó:

 

– “Pero, ¿cómo que El Padrino está descatalogado? Vamos, Regina, no pueeeeeede ser. Si hay película y hasta videojuego, ¿cómo no voy a poder hacerme con el libro?¿Estás segura? ¡Alguno habrá por ahí!”

Os ahorraré el chaparrón verbal que le cayó a ella. Y no, no se pueden conseguir ejemplares de El Padrino por los cauces libreros al uso. Salvo volúmenes sueltos que queden en el fondo de alguna balda o en los circuitos de segunda mano es materialmente imposible.

Aunque, eso sí, queridos, en la web de la ciberlibrería Amazon dicen que tienen ejemplares de la edición española de Byblos en stock… ¡y también en formato electrónico para su Kindle2!

Esa sí que debería empezar a ser la utilidad positiva de los ebook: evitar que según qué títulos se hundan en el mar de los descatalogados.

Así que señores capos del mundillo editorial, haceros y hacernos un favor a los bibliófilos del mundo y…

¡¡¡¡PONEOS A DIGITALIZAR LAS OBRAS QUE NO PENSÁIS REEDITAR ANTES DE QUE SE PIERDANNNNNNNNNN!!!!

Y vosotros, queridos, ¿leísteis El Padrino? ¿Os parece normal que el libro que inspiró los peliculones de Coppola, el videojuego y series televisivas tipo Los Soprano esté descatalogado? ¿Qué haríais para salvarlo?

Para quienes no os lo hayáis leído corred a la biblioteca o a la librería más próxima en busca de alguno de esos ejemplares sueltos… El Padrino es una maravilla se mire por donde se mire: intensa, sombría, legible y gloriosa disección del poder en la sombra, lección magistral de cómo funcionan en realidad las cosas, amén de la fascinante evolución de los Corleone y, por ende, del día a día de los inmigrantes italoamericanos en la Tierra Prometida. No os arrepentiréis, palabra de Regina ExLibris.

Como tributo a el ‘Don Puzo’ va el trailer de su fabulosa adaptación cinematográfica homónima. En concreto el de la primera parte, estrenada en 1972:

¡Pasa un San Valentín de novela!

No hay escapatoria: hoy es San Valentín. Pero por muy intensa que sea una pasión cabe en un libro, y aunque el amor está para vivirlo, también puede ser leído.

Sí, queridos, porque cuando se trata de los asuntos del corazón y sus entresijos hay pasiones de tinta impresa para todos los gustos, desde clásicos y narrativa erótica para quienes optan por consagrarse a San Calentín .

Ya sean pasiones arrebatadas, trágicas o con final feliz firmadas por pesos pesados de la literatura, o relatos cargados de sensualidad y sexo que inflaman el ánimo del más apático e inspiran al menos imaginativo, el origen es el mismo: las grandes pasiones.

Así que tanto si estás enamorado como si no, la opción de una velada literaria que acompase los latidos de tu corazón al vaivén de las páginas es algo a tener en cuenta.

Aquí van algunas sugerencias reginas:

Romeo y Julieta, de W. Shakespeare. Símbolo universal del amor juvenil contrariado, cuenta la trágica historia de la intensa pasión que une sin remedio a los dos vástagos de estirpes rivales en la Italia medieval.

Carmen, de P. Mérimée. Cómo la cigarrera gitana –mitad ángel, mitad demonio– con una belleza tan ideal como lasciva hace de un soldado ejemplar un desertor y un asesino en la España posterior a las guerras napoleónicas.

Memorias de África, de Isak Dinesen. Tras su fracaso matrimonial en Kenia, una joven aristócrata danesa decide quedarse en África, cautivada por el continente y por un irresistible aventurero inglés.

Cyrano de Bergerac, de E. Rostand. En el París del siglo XVIII, un caballero de gran ingenio y mayor nariz escribe las cartas de amor que su amigo envía a la mujer de la que él está también enamorado en secreto.

Veinte poemas de amor y…, de Pablo Neruda. Todo aquello que sentiste y fuiste incapaz de expresar está atrapado en los versos de este pequeño gran clásico de Pablo Neruda.

Cumbres borrascosas, de Emily Brontë. La trágica historia de amor en los brumosos páramos de Yorkshire entre la apasionada Catherine y el atormentado Heathcliff es sin duda uno de los romances más inolvidables de la literatura de todos los tiempos.

Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, que disecciona con exquisitas ironía y sagacidad a la clases altas británicas de principios del SXIX, en concreto del clan Bennet y el afán de la madre por casar a sus cinco hijas. Se iniciará así un baile de ardides y desencuentros entre Jane y Lizzy y dos ricos herederos, que mantendrán al lector absorto en un glorioso enjambre social.

Carta de una desconocida, Stefan Zweig. Dotada de una exquisita sencillez es una de esas minúsculas novelas que horadan una profunda huella en el ánimo. En ella, Stefan Zweig da voz a una mujer que, tras consagrarse a un hombre para quien ella sólo existió en tres encuentros fugaces, le escribe una carta póstuma que arrancará su recuerdo del olvido al que él la relegó. Una pequeña gran obra de arte.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿celebráis San Valentín o San Calentín? ¿Regaláis libros a vuestras parejas? ¿Qué novela o novela os ha marcado? ¿Qué título añadiríais a mi breve lista?

Venecia y su ‘Acqua Alta’ de letras

La Serenísina le gana el pulso al Acqua Alta más agresiva de los últimos 22 años, queridos. Después de que el nivel del agua subiera hasta los 1,56 metros, los venecianos siguen achicando agua, y quienes sufrimos por ella en la distancia vamos recuperando el pulso.

Porque, queridos, aunque, como decía Herman Hesse: «Todos los poetas y escritores han descrito, en innumerables libros, este extraordinario mundo acuático», lo cierto es que cada milímetro que engulle el agua es una auténtica catástrofe.

Por eso cuando un reginaexlibrislandiano asiduo se adentró en mis confines esta tarde en busca de una pequeña gran maravilla llamada Venecia. Cuaderno de Viaje, que edita Anaya Touring, no me sorprendió su comentario:

– Cliente: ¡Hola, Regina! ¿Cómo vas?- Regina: Pues divinamente, ¿y tú?

– C.: Bien, aunque no te imaginas a por qué vengo…

– R.: Como no me des más pistas…

– C.: Hace unos meses me recomendaste un libro sobre Venecia, una especie de guía ilustrada con acuarelas

– R.: ¡Ah, si, de la colección de Anaya Touring!

– C.: Ja, ja, ja… ¡justo ese!

– R.: ¿Buscas otro título de esa colección?

– C.: No, Regina, quiero otro ejemplar de Venecia. Es para mi nieto, que aunque es pequeño quiero que lo tenga, porque al paso que va Venecia…

– R.: Calla, calla, que estoy en vilo. ¡1,56 metros!

– C.: Es una pena, no sé cómo no pueden hacer más, no lo entiendo.

– R.: Ya, aunque siempre nos quedarán los libros sobre la Serenísima.

– C.: ¿sugerencias?

– R.: Mira, Venecia es una de las ciudades literarias por excelencia y hay centenares de novelas que te clavan en sus canales…

Y aquí le puse sobre mi escritorio mi particular collage-literario para quienes quieran adentrarse en Venecia por canales de letras:

– Venecia, de Jan Morris. El día en que, a finales de los años cincuenta, Jan Morris llegó a Venecia quedó total y absolutamente cautivada de la ciudad flotante que le salió al paso por entre la bruma. De ahí que escribiera uno de los frescos más deliciosos y completos sobre la cludad, cargado de anécdotas y curiosidades de la Serenísima y de les venecianos.

La ciudad de los Ángeles caídos, de Jon Berendt. Impresionante descripción de Venecia, de sus suntuosos palacios y sus callejuelas, y de los venecianos. Pero detrás de esa preciosa fachada se esconde la tragedia y un misterio: el incendio de la Ópera de la Fenice.

– La muerte en Venecia, de Thomas Mann. La historia de Aschenbach, un alma agotada, capaz de sobrevivir sólo en el artificio, que descubre la belleza espontánea en un adolescente llamado Tadzio. Exquisita y emotiva.

– La Pasión, de Jeanette Winterson. En esta pequeña gran novelita, impecablemente ambientada en la decadente Serenísima de la época napoleónica, un joven galo al servicio del Emperador se enamora de una muchacha pelirroja de pies amorfos que se vende a hombres y mujeres para sobrevivir. Lo que les une va más allá de los canales y las palabras. Exquisita.

– Acqua Alta, de Donna Leon. Ésta porque el título me viene al pelucón, pero cualquiera de las aventuras del comisario Brunetti es una inmersión en una Venecia que poco tiene de onírica y mucho de sórdida y real: la Venecia del crimen, los secuestros, la corrupción…

– El libro flotante, de Michelle Lovric. La hermosa y pérfida mujer de un médico judío se mueve a placer por la ciudad para saciar su sed de placeres ilícitos con hombres de toda ralea en la Venecia del S. XV, justo cuando acaba de llegar de Alemania la primera imprenta.

– Fábula de Venecia, de Hugo Pratt. El historietista veneciano disecciona en viñetas la Venecia más legendaria, mágica y hermética a través de un guía de lujo: el mismísimo Corto Maltés. Cargada de referencias simbólicas y lugares reales, este volumen es un impagable paseo por la Serenísima.

Y vosotros, queridos, ¿viajasteis alguna vez a una Venecia de letras? ¿Qué libro recomendaríais si habláramos de la Serenísima?

Para terminar, el trailer de la magistral adaptación que Visconti filmó de la grandísima Muerte en Venecia, de Thomas Mann:

‘A 84 Charing Cross Road, por favor’

Hay libros y LIBROS, y la norteamericana Helene Hanff firmó uno de éstos últimos cuando editó la correspondencia que mantuvo durante dos décadas con los empleados de una librería de viejo londinense.

Así nació 84 Charing Cross Road, uno de los libros de cabecera de todo bibliófilo de corazón que, además de ir de mano en mano, de tener adaptaciones cinematográficas, televisivas, como musical en Broadway y hasta videojuego, hoy un reginaexlibrislandiano asiduo me pidió en mi librería para hacer un regalo especial.

Y sin quererlo eso dio pie a que la novelita llegara a una tercera persona que se paseaba por entre mis baldas sin saber que lo que realmente había venido a buscar era un ejemplar, el que sin duda la Providencia Librera le tenía reservado, de 84 Charing Cross Road:

– Cliente: ¡Hola, Regina! ¿Qué tal?- Regina: Aquí, con la Navidad al acecho…

– C.: Sí, este año tampoco nos libramos

– R.: Tendremos que llevarlo con dignidad, me temo. ¿Buscas algo?

– C.: Pues mira, sí. Quiero 84 Charing Cross Road, pero imagino que no tendrás ejemplares aquí.

– R.: Me subestimas. De según qué libros siempre tengo ejemplares en mi recámara

– C.: ¡No me digas! Yo ya contaba con encargártelo…

– R.: Aquí lo tienes, y aún me quedan dos más.

– C.: La quiero para alguien especial, ¿sabes? Alguien que adora los libros y las librerías.

– R.: Es una maravilla… la historia, los personajes, los diálogos, ¡todo!

– C.: ¡Y encima real! ¿Viste la película con la misma de Mr. Robinson?

– R.: Sí, con Anne Bancroft y Anthony Hopkins. Otra joya, la película.

– C.: Pues nada, me lo llevo. ¡Gracias, Regina!

Y se fue, y yo me quedé con la mirada clavada en la portada de uno de los dos ejemplares del libro que aún tenía en mi poder, recordando el subidón bibliófilo que supuso para mi su lectura en su día, cuando una voz de mujer me sacó de mis cavilaciones helenehanffianas:

– Cliente2: Estooo, disculpe- Regina: ¿Si? Ah, hola, ¿dígame?

– C2: No pude evitar oír su conversación con el señor que se acaba de ir… y, bueno, me preguntaba sobre el libro del que hablaban, el que se llevó

– R.: ¿84 Charing Cross Road, de Helene Hanff?

– C2: Sí, sí, ese mismo. ¿Es realmente tan bueno?

– R.: Para mi es de lo mejorcito que hay, uno de esos libros que te reconcilian con el universo

– C2: ¿Y de qué va?

– R.: La novela epistolar de Helene Hanff, que lleva circulando de mano en mano desde hace casi cuatro décadas, recoge la correspondencia que durante veinte años mantuvieron una extravagante, irónica y brillante guionista norteamericana y los libreros de una librería de viejo londinense al término de la II Guerra Mundial. La insaciable sed de ella por hacerse con los libros más imposibles y el empeño de ellos, especialmente de Frank Doel, por conseguírselos, da pie, con los años, a una intimidad cargada de ternura e ironías proyectadas sobre el fondo de una misma pasión: los libros y las librerías.

– C2: Suena bien, sí señor, pero que muy bien

– R.: Además tiene una carga de ironía y humor que no te borra la sonrisa de la cara prácticamente de principio a fin, aunque tiene su parte dura también. ¡El justo equilibrio!

– C2: Definitivamente me la quiero leer. ¿Tiene otro ejemplar?

– R.: Sí, aquí mismo. ¡Que la disfrute!

Y ella también abandonó mis confines con su 84 Charing Cross Road bajo el brazo, y me dejó a mi sola con el último ejemplar de mi reserva y una sonrisa escandalosa plantada en la cara pensando en el bombazo literario que tienen entre manos ahora mismo esos dos inocentes destinatarios de mis ejemplares… ¡Así da gusto echar el cierre, queridos!

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis 84 Charing Cross Road? ¿Conocíais a su autora, Helene Hanff? ¿Habíais oído hablar de la novela? ¿Y de sus adaptaciones varias?

Como colofón el trailer a la película homónima rodada en 1987 y protagonizada, como dije, por Anne Bancroft y Anthony Hopkins:

‘Si no sabes qué leer de Juan Marsé, empieza por El amante bilingüe’

Como en reginaexlibrislandia seguimos el fallo del Premio Cervantes 2008 en tiempo real vía web, las salvas bibliófilas en honor a Juan Marsé, uno de los escritores más grandes de las letras hispanas contemporáneas, retumbaban en mis confines a media tarde.

De nuevo, Mi librería era una fiesta, y que Hemingway me perdone esta licencia, pero la euforia me ciega y me embota, queridos. ¡Por las teclas de mi Underwood, otro Día Grande en mis confines! ¡Viva Juan Marsé!

Así que tras los festejos y comentarios sobre la trayectoria del escritor barcelonés, lo primero que hicimos fue revisar nuestro arsenal-Marsé.

Y, sí, allí estaban sus 17 títulos, en la balda consagrada a la M de españoles tapa dura, con sus ediciones espejo en el bloque de bolsillo:

Encerrados con un solo juguete (1961); Esta cara de la Luna (1962); Últimas tardes con Teresa (1966); La oscura historia de la prima Montse (1970); Si te dicen que caí (1973); La muchacha de las bragas de oro (1978); El pijoaparte y otras historias (1981); Un día volveré (1982); Ronda del Guinardó (1984);Teniente Bravo (1986); El amante bilingüe (1990); El embrujo de Shanghai (1993); Las mujeres de Juanito Marés (1997); Rabos de lagartija (2000); Cuentos completos (2002); La gran desilusión (2004); Canciones de amor en Lolita’s Club (2005).

Visto lo visto me aventuré a pedir más ejemplares de cada, para montar un rinconcito en reginaexlibrislandia consagrado al autor que tanto ha dado a varias generaciones de lectores.

Gracias al Premio Cervantes, que reconoce toda una trayectoria literaria y que está dotado con 125.000 euros, la onda expansiva del bombazo mediático sacudirá la curiosidad de cientos de lectores que, de otra forma, quizá nunca se hubieran adentrado en el universo literario de Juan Marsé.

Y en esas reflexiones me zambullía feliz cuando, a unos minutos de echar el cierre, una reginaexlibrislandiana asidua se materializó frente a mi escritorio:

– Clienta: ¡Ay, Regina, creía que no llegaba!- Regina: ¡Uy, hola! ¿Qué tal?

– C.: Bien, ufff, vengo ahogada por la carrerita

– R.: Respira, mujer, respira

– C.: ¿Sabes lo de Marsé, no?

– R.: Sí, aquí lo seguimos on line.

– C.: ¡Qué gracia, yo también!

– R.: Me encanta la literatura de ese hombre

– C.: Sobre eso… verás, no leí nada de él y como mañana me voy de viaje he decidido llevarme algo suyo pero, ¿por dónde empiezo?

– R.: Mmmm, veamos, a mi me gustan todas sus obras, pero quizás te diría que por El amante bilingüe.

– C.: ¿Y de qué va?

– R.: Verás, Marés es Faneca, y ambos son El Amante Bilingüe, en la que Juan Marsé deslumbra con la singular esquizofrenia de quien, para reconquistar a su exmujer, cuelga su piel de burgués y, tras sufrir un accidente que le desdibuja el rostro, se reinventa en el pellejo de un charnego barriobajero. De esta forma sobrevive y espía a su amada por toda Barcelona mientras, sin darse cuenta, el disfraz va devorando al hombre y su lengua en una sátira sobre la dualidad social y linguística catalana, sobre la nostalgia de ser otro y sobre la fuerza desbocada de una pasión sin concesiones. Magistral.

– C.: ¡Me has convencido!

– R.: A ver, esa me impactó por su forma de abordar el conflicto del bilingüismo, con el que seguimos a vueltas en este bendito país, y por eso muchos políticos y tertulianos deberían darle una leidita… Pero Si te cuentan que caí, Últimas tardes con Teresa, El embrujo de Shangai o Rabos de Lagartija son maravillosas también. ¡O sus cuentos!

– C.: Mira, de momento me llevo El amante bilingüe y te cuento qué tal cuando vuelva…

– R.: ¡Muy bien!

Y se fue con su ejemplar. Y pese a mi balda-Marsé mellada eché el cierre pletórica. Me dije:

Regina, cielo, que la Providencia Librera bendiga el Cervantes que tanto bien le hará a quienes aún no han descubierto a Juan Marsé… porque están a punto de hacerlo.

Y vosotros, queridos, ¿leisteis algo de Juan Marsé? ¿Qué os parece? ¿Y alguno conoce El amante bilingüe? Para quienes no leísteis nada del escritor barcelonés, ¿lo haréis ahora?

Ah, una curiosidad sobre el homenajeado: Juan Marsé es uno de los novelistas españoles que más se ha codeado con el celuloide, directa o indirectamente.

Por eso y como despedida y colofón regio va el trailer de la adaptación cinematográfica que filmó Vicente Aranda en 1993 de El Amante bilingüe, con Imanol Arias y Ornella Muti encabezando el reparto:

Susan E. Hinton escribió Rebeldes, pero ¿quién es ella?

Como de ingratitud ya está el mundo lleno, he decidido saldar cuentas con los autores de esos libros que posibilitan que mi librería siga viva.

Pero no, no hablo de esos bombazos editoriales de temporada, sino de esos otros títulos que entran y salen constantemente de mis baldas, esos que, como librera, sé que debo tener, porque siempre me los piden.

Vale que no disparan mis cuentas de resultados como esos otros puedan hacer ocasionalmente, pero éstos otros me dan esa constancia que me mantiene a flote, y aunque conozco las obras lo cierto es que apenas se nada de algunos de sus creadores. Mea culpa.

Reparé en ese detalle hace unas horas, cuando una señora vino a pedirme un libro para su hija:

– Clienta: Buenas tardes. – Regina: Hola, ¿qué tal?

– C.: Bien, verá, busco un libro para mi hija, que está en el instituto.

– R.: ¿Cuál es?

– C.: Lo traigo apuntado, aquí está: Rebeldes, de Susan e. Hinton

– R.: ¡Ah! Muy bien, voy a por él.

Y se fue. Normalmente tengo tres o cuatro ejemplares -uno en balda y el resto en una pila, fronteados-, pero ese era el último.

Y me dije:

Regina, cielo, se te ha pasado hacer el pedido de Rebeldes. El lunes te llegaron 4 y ya estás a cero… ¿A qué esperas, tesoro?

Total, que me puse manos a la obra. Y mientras lo hacía la certeza de que mientras personajes como Johnny, Pony, Soda, Dally, Steve, 2 bit, o Darry eran parte de mi bagaje literario no tenía ni la más remota idea de quién era la tal Susan E. Hinton que tan a sus anchas entra y sale de mis confines me sacudió desde el espinazo al pelucón. A ver, leí Rebeldes y La ley de la calle, pero más allá de esas dos fabulosas novelitas… ¡nada, cero!

Lo tuyo no tiene nombre, Regina, no lo tiene. Bueno, si: INGRATITUD. Tu hinchándote a vender su libro y no tienes el detalle de llenar ese nombre con una historia. Tanta descortesía me abruma. ¡Investiga un po-qui.to, reina! Menuda anfitriona estás tu hecha…

Y eso hice, y casi me arde el pelucón al descubrir que Susan E. Hinton escribió Rebeldes con apenas diecisiete años, y que se puso a ello para encontrar en librerías el tipo de historia que ella siempre había buscado sin éxito.

Después vendría La Ley de la calle, entre otras, siempre con barrios norteamericanos conflictivos como telón de fondo y adolescentes problemáticos en primer plano. Fotografía social con la dosis justa de ternura y crudeza, palabra de Regina.

Susan, a la que por fin tuteo, vivió varios años en un pueblecito de Andalucía, y hace poco volvió a las Américas, concretamente a California, donde vive ahora dedicada a la ficción de Ciencia Ficción y Fantasía para lectores jóvenes. Chapó, querida, chapó.

Ahora creo que buscaré un rinconcito en reginaexlibrislandia donde exhibirla junto al resto de mis mecenas, esos a quienes sólo conozco en forma de nombre estampado en piel sobre un lomo; quizás monte un corcho donde fije sus fotos junto a unas letras que atrapen sus vidas. Será mi humilde tributo librero.

Y vosotros, queridos, ¿leísteis Rebeldes? ¿Y La ley de la calle? ¿Sabíais algo de Susan E. Hinton? ¿Hay algún libro que os haya marcado especialmente, pero de cuyo autor no sepáis nada?

Para terminar va el trailer de la maravillosa adaptación cinematográfica que F. Ford Coppola hizo de Rebeldes, en la que la propia Susan E. Hinton hizo un cameo como enfermera:

Gomorra, el libro más buscado mientras la mafia acosa a R. Saviano

La mafia extorsiona, asesina y engancha… lectores y espectadores. Y a muchos. Para muestra, Roberto Saviano, y su Gomorra, el libro por el que han puesto precio a su cabeza por abrir en canal el cuerpo mafioso napolitano para dejar al aire sus órganos blandos en todo su pútrido y corrupto esplendor. Sano por fuera, podrido por dentro.

Si su Gomorra ha vendido 1,8 millones de ejemplares en 33 lenguas desde que se editara en 2006, su adaptación cinematográfica no sólo ha reventado las taquillas italianas, sino que irá a los Oscar de Hollywood. La película homónima, que se estrena ahora en España, y el revuelo mediático que se ha organizado después de que la mafia amenazara de muerte a Roberto Saviano, han avivado la curiosidad del respetable, tanto la cinéfila como la lectora.

Tanto es así que el ejemplar de Gomorra editado en Debate que acumulaba polvo en una remota balda de reginaexlibrislandia desde abril de 2007 hace apenas una semana pasó a ser el oscuro objeto de deseo lector de varios reginaexlibrislandianos, asiduos y esporádicos.

Fue venir el más rápido y, sin saber por dónde nos venía la cosa, al menos una veintena más se adentraron en nuestros confines buscando un ejemplar que ya no teníamos. Y nosotros, claro, los pedimos a Random House a velocidad de crucero.

Pero resulta que lo que nos han enviado no es la edición original en Debate, sino una nueva y en bolsillo recién sacadita de imprenta para la ocasión: una con la portada-cartel de la película que se estrena ahora en España. Entre vosotros y yo, no sé si llegará el día en que me acostumbre a este tipo de ardides marquetinianos del engranaje editorial, queridos, no lo sé. En fin, ellos sabrán lo que se hacen.

Total, que antes de terminar de sacar los veinte ejemplares de su caja ya he vendido cuatro. ¡Un jueves!

Los iba colocando sobre mi escritorio y, ¡ZAS! según pasaban, se les iban los ojos directos al libro:

– Clienta: Oiga, ¿éste es el de el hombre ese al que se quieren cargar los mafiosos?- Regina: Sí, este es.

Y se lo llevaban.

Pero lo mejor, a última hora:

– Cliente: Hola, mira…- Regina: ¿Sí?

– C.: ¿Tienes ese de la mafia, Sodoma?

– R.: ¿Te refieres a Gomorra, de Roberto Saviano?

– C.: Sí, ese mismo.

Así que una vez más eché el cierre con la sonrisa puesta y un ejemplar de Gomorra bajo el brazo, a ver qué tal, que me ha picado la curiosidad. Siendo devota como soy de la obra magna de Mario Puzo, El Padrino, y salvando las distancias… veremos, ya os contaré, queridos.

De momento, os adelanto la sinopsis:

Nápoles es la ciudad más violenta de la Unión Europea. Su criminalidad organizada, la Camorra, ha asesinado desde 1980 a más de 3.600 personas, más que la suma de IRA, ETA y Brigadas Rojas, y mucho más que la Cosa Nostra siciliana. Pero el rojo de la sangre es sólo un aspecto de la calamidad. La otra cara del problema es negra: una ciudad que vive de la economía sumergida se condena a vivir al otro lado de la ley. Los jefes de clan, los usureros y los mafiosos sustituyen gradualmente a los políticos, los bancos y los policías. Ese es el mundo en el que se adentra el escritor y periodista napolitano Roberto Saviano. Colaborador de varios medios de comunicación y miembro del centro de estudios sobre la camorra y la ilegalidad.

¡Ah! Y va el trailer de Gomorra según Matteo Garronne:

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿sabíais algo de Gomorra y de Roberto Saviano? ¿Pensáis leeros el libro? ¿Y ver la película? ¿Alguien se leyó el libro el año pasado? ¿Por qué interesa tanto la mafia? ¿A quién no le gustó El Padrino?

Retorno a Brideshead: novelón, serie mítica … ¡y ahora la película!

Érase una vez en los albores de reginaexlibrislandia cuando hablé por primera vez de uno de los grandes novelones del S.XX: Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh.

Pues bien, yo sí que he retornado a mi Retorno a Brideshead. Por aquel entonces un par de clientas hoy asiduas a mis confines buscaban un libro con la única pista de una serie de la BBC de finales de los 80, con un reparto encabezado por un jovencísimo Jeremy Irons.

Era, obviamente, la producción televisiva homónima de la novela del escritor británico, también autor de Una merienda de negros:

En su día pensé que eran un milagro de la Providencia Librera:

¡Ay, nena, casi tres décadas después de la serie sus ecos catódicos siguen empujando a algún que otro lector a las páginas de la novela!

Sí, tan real como que ahí estaban mis dos clientas para dar fe.

Pues bien, justo hoy una de ellas me decía:

Clienta: Regina, ¿sabes que ya han estrenado la película de Retorno a Brideshead? Bueno, aquí no, pero imagino que estará al caer.

Regina: Sí, lo sabía.

C.: ¿Piensas verla?

R.: Mmmm, pues no sé. Vi el trailer y tiene buena pinta.

C.: Ya, pero… ¿No sería demasiado?

R.: ¿A qué te refieres?

C.: Bueno, yo vi la serie y me enganchó. Después leí el libro nada más comprártelo y es uno de mis favoritos. Y ahora la película… como esté bien va a ser algo histórico: ¡una especie de triplete!

R.: ¡Uy, pues tienes razón! Novelón, serie mítica y peliculón… Habrá que verla y juzgar

C.: En cualquier caso, ¿crees que lanzarán una nueva edición de Retorno a Brideshead con la cubierta del cartel de la película?

R.: Pssss, supongo que sí. Aunque la verdad es que en su día Tusquets no utilizó fotogramas de la serie de la BBC para editarla en España. La lógica me dice que sí, pero sinceramente espero que la reediten tal cual está, que está muy bien.

Mira que soy permeable, fue irse ella y volver yo cabeza al trailer de Brideshead Revisited (2008):

Y vosotros, queridos, ¿leísteis Retorno a Brideshead? ¿Visteis la serie de la BBC? ¿Pensáis ver la adaptación a celuloide? ¿Habrá triplete? Y, bueno, ¿reeditaran la novela de Waugh con el cartelito de turno? ¡Hagan juego!

Nota de Regina: para los afortunados que aún no han disfrutado de la primera lectura de Retorno a Brideshead reposteo mi reseña:

Ese libro es una auténtica joya, una de esas novelas-mosquitera que te envuelve, aísla y protege del día a día entre la primera y la última página. Narra el regreso de Charles a la elegante mansión de lord Marchmain, convertida en cuartel por la guerra, y él, en soldado, para revivir la época en que la habitó mientras se dejaba seducir por el ambiguo y cautivador Sebastián, su fascinante hermana, lady Julia, y el misterio y la decadencia autodestructiva que envuelve a toda la estirpe).

¡Más Millenium de Larsson, el 25 de noviembre!

Bueno, queridos, parece que los rumores se confirman y a mi el pelucón me da vueltas. El lanzamiento de la continuación de la gloriosamente turbadora Los hombres que no amaban a las mujeres se adelanta… ¡Loada sea esta mi Providencia Librera!

La onda expansiva del bombazo literario sueco Stieg Larsson parece haber desentumecido los engranajes de la maquinaria editorial del omnipresente y omnipotente Grupo Planeta y la segunda entrega de la fabulosa trilogía Millenium llegará a los lectores españoles en dos meses justitos.

Sí, stieglarssonmaniacos del mundo, sí: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina estará en las librerías españolas Destino mediante el próximo 25 de noviembre.

Ya sólo con semejante título y un diseño de portada a cargo del mismo artista gráfico que firma la cubierta de Los hombres que no amaban a las mujeres con la que arrancó la saga, la segunda entrega de las aventuras de la indomable y exótica Lisbeth Salander y el sagaz Mikael Blomkvist promete mucho.

Allá va el texto de la contra de la inminente La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina:

Mientras Lisbeth Salander disfruta de unos días supuestamente tranquilos en el Caribe, Mikael Blomkvist, victorioso y rehabilitado, trabaja en el lanzamiento de un número especial de la revista Millennium sobre un tema candente: una oscura historia de prostitutas provenientes de los países del Este.

Eso sí, racionaros la ingesta de capítulos porque el volumen que culmina la trilogía Millenium, La reina en el palacio de las corrientes de aire, se hará esperar hasta marzo, salvo bailes de fechas de la editorial.

Aunque también es cierto que hay quienes ya han devorado la trilogía completa… en francés… Ventajas de ser políglotas y desventajas de ser un sufrido lector en castellano en un país donde todo llega, sí, pero tarde.

En fin, reginaexlibrislandianos de pro, ¿algún nuevo stieglarssonmaniaco entre vosotros? ¿Y alguien de entre los lectores políglotas que le haya hincado el ojo a La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y a La reina en el palacio de las corrientes de aire que nos adelante algo, sin masacrárnoslas?