Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

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¿American Cisco o American Psycho?

Tomar tanto café es malo, pero bebérselo con hielo en las trincheras libreras puede ser peligroso si te pilla en plena encerrona de la Providencia Librera. Os lo digo yo, que casi me asfixio con un cubito esta mañana…

Veréis, me afanaba yo en succionar con intachable discreción restos del café del condenado hijo de un glacial cuando un hombre se materializó ante mi para decirme:

 

– Cliente: Buenas, ¿Tiene American Cisco?

Y claro, me lo tragué. No me preguntéis cómo supe que lo que buscaba el caballero era un ejemplar del American Psycho de Bret Easton Ellis, pero así fue, y por eso cedí al instinto y perdí el control sobre mi gélido huésped.

Ahí fue cuando pasé de hierática librera a estrambótico protagonista de Teatro Kabuki japonés, y así, entre espasmos y balbuceos, terminé por acertar a susurrar:

 

– Regina: ¿American Cisco o American Psycho?- Cliente: Pues a ver, un segundo, que llamo a mi hijo, que es quien me lo ha encargado.

Al minuto vuelve a mi:

– Cliente: Mire, me dice que es “AMERICAN PSYCHO, de B.E. Ellis

– R.: Justo, pues va a ser difícil, apenas hay ejemplares en circulación y yo no tengo ahora.

– C.: ¿Y si me lo pide?

– R.: Es que, verá, ni en la editorial tienen. A menos que les de por sacar una nueva hornada… Igual suena la flauta, pero no me resultará fácil y llevará su tiempo, se lo digo por si le corre prisa.

– C.: Pues si, porque el chico se lo quiere llevar de vacaciones. Vale, pues nada, adiós y gracias.

 

Y él se fue, pero su frase volvió a mi como un glorioso neón que flotaba en el limbo polvoriento de reginaexlibrislandia: “¿TIENE AMERICAN CISCO?”

Y reventé a carcajadas justo cuando entraba en mis confines otro de mis libreros:

– Librero: ¿Qué te pasa, mujer?- Regina: “¡AMERICAN CISCO! ¡AMERICAN CISCO!” Ja, ja, ja.

– L.: ¿Eh?

– R.: Que me pidieron AMERICAN CISCO por AMERICAN PSYCHO.

– L.: ¡No jodas! ¡Ja, ja, ja, ja!

– R.: Sí, lo malo es que no tenemos.

– L.: ¿Te lo encargó?

– R.: Le dije que sería difícil de localizar. En 1993 lo editó Ediciones B, que vendió los derechos al Grupo Santillana en el 2000, y ellos lo sacaron en bolsillo en Punto de Lectura con la cubierta del cartel de la película homónima que estrenaron ese año. Pero ya no tienen stock, así que como no lo reediten…

– L.: BRRRR, ¡Ya estamos! Pues creo que es un libro que muchos deberían leer… Vale que no es una obra maestra, pero el mensaje es demoledor. ¿No crees? Un yuppie asqueroso que lo tiene todo de día y de noche un psicópata que viola, tortura y mata porque sí, y nadie le pone freno.

– R.: Hombre, pues sí. Aunque hay que tener estómago para leerla, la verdad, porque es un festín de violencia osbcena y gratuita no apta para según qué sensibilidades. Entre eso y que es una guía completísima de moda y complementos de los pijos de los 80: marcas, tratamientos, restaurantes, clubes… Pero lo que me enganchó del libro era precisamente eso, que lo mismo lees cómo va a la oficina, se da un masaje, liga o hace gimnasia como de pronto tortura, viola y mata a una prostituta con un sadismo extremo y se sienta tranquilamente a ver la tele y a fumarse un puro. Pero todo narrado en el mismo tono. Breat Easton Ellis no juzga a su Patrick Bateman, hace algo más efectivo: engarza su sadismo sobre su rutina como para decir que su depravación está en sintonía con el entorno en el que se mueve. ¡Es demoledor!

– L.: Justo, esa es la clave. Eso y que la carencia total de empatía del tío te deja seco, oyes. Tener en su nevera una cabeza no le hace ni pestañear, pero le angustia no estar seguro de poder llevar mocasines con traje, o tirantes si va de sport.

 

Y así seguimos un rato destripando American Psycho, un libro que atrae irremediablemente a muchos bibliófilos aún a sabiendas de que se trata de uno de los textos más desagradables y sanguinolentos que se hayan escrito en los noventa, porque su mensaje aséptico te golpea en el subconsciente con más intensidad que cualquier crítica directa al mundo en el que vivimos.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis American Psycho? ¿Os gustó? ¿Y alguna otra novela de Bret Easton Ellis? ¿Visteis su adaptación cinematográfica?

Como colofón va el tráiler y una cita del libro: “EN EL FONDO, ELLA ME ESTÁ PROVOCANDO“.

 

A sus pies, Budd Schulberg

La bandera de reginaexlibrislandia ondea a media asta en señal de duelo. Se nos fue Budd Shulberg, alias el príncipe de Hollywood, un hombre siempre a caballo entre el celuloide y la pluma a quien muchos bibliófilos de corazón debemos uno de los testimonios más fieles y reveladores del momento en el que la industria del cine norteamericana fagocitó a la literatura.

Atrás quedaron los dorados años 20 y, más allá de la catarsis del 29, escritores sin rumbo mudaron de costa y de plumaje empezando a trabajar a sueldo para la todopoderosa máquina de sueños hollywoodiense. Era el principio del fin de una época, y el amanecer de otra en los mares de letras.

Luego vendrían cazas de brujas, traiciones, politiqueos y vilezas poliédricas, y el nombre de Schulberg quedaría marcado para la posteridad por sus aportaciones al cine y su affaire quebrado con el comunismo.

Pero, engarzado sobre ese pasado sembrado de relieves y claroscuros ideológicos, en Reginaexlibrislandia nos quedamos con El Desencantado, una maravillosa novela, y su ensayo De Cine. Memorias de un príncipe de Hollywood, ambas editadas en España por El Acantilado, a las que en su día dediqué un post:

 

Es un libro absolutamente fascinante en el que un F. Scott Fitzgerald alcohólico y arruinado se ve obligado a trabajar a sueldo para Hollywood. Es un relato impecable del mundo del cine, los locos años veinte y la gran Depresión, en el que el genio y un joven coescriben un guión y enfrentan, sin saberlo, dos épocas irreconciliables.C.: Si, algo dijeron de Fitzgerald, pero no pensaba que estuviera relacionado…

R.: Digamos que Schulberg habla de él sin citarlo, pero es que Fitzgerald encarna divinamente a toda una generación de plumas gloriosas que se sienten perdidos en la nueva década, y como necesitan dinero venden su talento a la industria del cine. Además era una época y un entorno que Schulberg conoció de primera mano, porque su padre era uno de los fundadores y magnates del cine. De hecho también se ha publicado en España De Cine, Memorias de un príncipe de Hollywood, donde ahonda en el tema…

 

Héte aquí el resto del citado post: “De librera a ‘flapper’ para irme de fiesta con F. Scott Fitzgerald y Budd Schulberg”…

Ahora, además del luto oficial en mis confines, tenemos un rinconcito consagrado a esos dos libros, pese a que nunca nos cansamos de hacerlos circular. Porque, queridos, si os gustan las buenas letras y os atrae esa América de los años treinta y cuarenta, cualquier momento es bueno para leer a Schulberg. Palabra de Regina.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis El Desencantado o De Cine? ¿Os gustó? ¿Conocíais a Budd Schulberg?

Tim Burton dispara la aliciamanía

Cada vez que traducen a fotogramas una novela me tiembla hasta el pelucón, lo reconozco. Y si encima es una de las Grandes me tintinea la campanilla, me metamorfoseo en La Reina de Corazones y berreo mi veredicto: ¡QUE LES COOOORTEN LA CABEZA! ¡QUE LES COOOORTEN LA CABEEZAA!

Pero hay ocasiones en que la Providencia Librera cruza una de mis obras favoritas con uno de los creadores del celuloide que más respeto, y entonces ¡BOOM! Se obra el milagro. Por ejemplo, la Alicia de Lewis Carroll según Tim Burton.

Así que mucho me temo que tras ver algunas imágenes y el primer trailer he de deciros que la Reinona de Corazones que llevo dentro sigue jugando al criquet de epidermis para adentro como si nada, la mujer.

Así que en reginaexlibrislandia ya hemos diseccionado un reparto que nos entusiasma: Anne Hathaway como la Reina Blanca, Helena Bonham Carter como la Reina Roja, J. Deep como El Sombrerero Loco, Michael Sheen como el Conejo Blanco; Alan Rickman como La Oruga Azul; Christopher Lee como The jabberwock; Stephen Fry como El Gato de Cheshire; Crispin Glover como la La Jota de corazones; Timothy Spall como El Sabueso; Martin Csokas como Charles Kingsley y Noah Taylor como La Liebre de Marzo

 

 

Y hace unas horas se nos hizo agua la boca bibliófila con el primer trailer:

 

 

 

 

Pero, ojo, queridos, que esta versión timburtoniana de Alicia es una mezcla de Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del Espejo, como bien habréis supuesto los aliciamaníacos de pro al ver un reparto por el que desfilan personajes del segundo de los libros de Carroll…

Algo parecido a lo que ya hizo la banda de rock Aerosmith con su tema Sunshine y un videoclip que en su día comentamos.

De momento, tres o cuatro de mis clientes más cinéfilos vinieron a mis confines en busca de la edición que siempre recomiendo: una de Valdemar con los dos relatos – Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo-, después de que el goteo de información sobre la producción de Disney les abriera el apetito bibliófilo por los cuentos de Carroll y su pequeña Alicia.

Y vosotros, regianexlibrislandianos de pro, ¿os gusta Alicia? ¿Leísteis En El País de las Maravillas y A través del espejo? ¿Cuál os gustó más? ¿Qué os parece, de momento, el proyecto de Tim Burton?

“¿No editaron acá ‘Rosario Tijeras’?”

Como la Providencia Librera aprieta pero no ahoga hoy tuvo a bien darme de bruces con una de esas novelas que, sin estar aún descatalogadas, se consiguen a cuentagotas el el submundo editorial. Vamos, que no quedan muchos ejemplares en circulación, y por eso en reginaexlibrislandia nos encomendamos a todo el santoral bibliófilo rogando por una pronta reedición en bolsillo del la referencia en cuestión.

En bolsillo o como sea. Pero una reedición. ¿Por qué? Porque del primero al último caímos años atrás rendidos a los pies del escritor colombiano Jorge Franco Ramos y su bendita y letal Rosario Tijeras. Ni su homónima traducción a celuloide logró darle a la tirada de turno un empujoncito digno de la calidad del texto original. Así que así estamos, esperando un milagro bibliófilo, y más aún cuando irrumpen en mis confines lectores en busca de un ejemplar más.

Como hace unas horas, cuando dos veinteañeros se materializaron frente a mi escritorio. Uno era español, el otro, según capté, era colombiano y estaba de vacaciones en España. Buscaba un libro que su amigo tenía , según él, que leer:

 

– Cliente: Oiga, disculpe, ¿no editaron acá Rosario Tijeras?- Regina: ¿La de Jorge Franco Ramos?

– C.: ¡Esa, si!

– R.: Pues sí, hace cinco o seis años, creo. De hecho tengo por aquí un ejemplar con la portada original, porque con su reedición le cambiaron la cubierta.

– C.: ¿QUE LA TIENE?

– R.: Sí, aquí está.

– C.: Uff, mirá que casi la di por imposible. Llevo buscándola en las tres ciudades españolas en las que he estado para regalársela a mi amigo porque seguro que con eso le redescubre el gusto a leer, y nada… Por eso le preguntaba si acá la editaron o no…

– R.: Pues si, pero ya es difícil de encontrar. Como no la saquen en bolsillo…

– C.: Vaya, macho, hemos tenido suerte.

– Cliente 2: Pero, ¿seguro que no es un rollo?

– C.: Que no, tío, que vas a ver. Mira, sólo tienes que leerte el arranque:

 

“Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte”

¿Qué? ¿No me vas a decir que no se te agarraron las ganas de leer, verdad?

Total, que se la llevaron. Disfruté como una loca viendo cómo se las ingeniaba el colombiano para convencer a su amigo de que leyera Rosario Tijeras. Y que sepáis que aunque me costó, juro por las teclas de mi Underwood que no abrí la bocaza. Ni falta que hizo, claro. El chico fue tan letal como la mismísma Rosario Tijeras con su truco de utilizar el reclamo una de las primeras frases más impactantes que leí jamás.

¡Bien por él! Solo por eso y desde ya le nombro ‘Caballero’ reginaexlibrislandiano. Porque él lo vale…

Así que mientras yo me las ingenio para hacerme con otro ejemplar de Rosario Tijeras para llenar su vacío en mis anaqueles mataré la espera con vosotros, mis reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis Rosario Tijeras? ¿Qué os pareció? ¿Tenéis aún vuestro ejemplar? ¿Visteis su adaptación cinematográfica?

NOTA DE REGINA: Poderío y bravura cinceladas en piel canela, brutal y tierna, así es la sicaria más letal del Medellín engullido por el narcotrafico. Así es la Rosario Tijeras que Jorge F. Ramos te siluetea a balazos en la imaginación, disparando diálogos a quemarropa para contar una historia de amor y muerte de esas que se te quedan dentro. Soberbia.

Y para hacer boca, el traíler de su película de 2005:

“No será gay la de Los números primos, ¿no?”

Una de las cosas que he aprendido desde que trabajo en la librería es que, sin duda, estar ‘de cara al público’ en muchas ocasiones llega a ser sinónimo de estar ‘atada de pies y manos’. O, lo que es lo mismo, no puedo dar rienda suelta a mi bibliofilia extrema ni, por su puesto, a mi forma de ver las cosas, ni a la literal ni a la literaria. Sonreír, oír, ver y callar. Y ya. Así que como mi libertad de reacción acaba donde empieza ‘el cliente’, la capa de cafeína y de barniz bajo la que sepulto mis emociones es tan densa que por las noches en lugar de desmaquillante utilizo disolvente químico. Y menos mal, queridos, menos mal, porque hay veces en que me pondría a gritar y no pararía hasta pulverizar todos los cristales de reginaexlibrislandia.

Como por ejemplo, esta misma mañana. Estaba yo correteando de un lado a otro plumero en mano cuando se materializó en mis confines una mujer de mediana edad. Apenas habló y yo supe que era una madre agradecida en busca de ‘un libro’ con el que compensar al maestro sus desvelos y sinsabores tras un año escolar educando a su retoño.

No me equivocaba:

 

– Clienta: Estooo, oiga, mire.- Regina: ¿Si?

– C.: No será gay ésta de los Números primos, ¿no?

– R.: ¿Cómo dice?

– C.: Verá, es que quiero regalarle un libro al maestro de mi hijo, y como oí tanto hablar de esta novela vine a por ella. Pero al leer la parte de atrás, pues eso, ¿no será de mariquitas, nooo?

– R.: Pues no, la verdad. La soledad de los números primos una historia de amor entre dos seres que…

– C.: Bueno, bueno, pero es amor entre una mujer y un hombre, ¿verdad?

– R.: Estooo… sí, son chico y chica. Pero…

– C.: No hay gays ni cosas raras, ¿verdad? Él es joven, pero no quiero líos. Y como pone eso de ‘números primos’, pensé que…

– R.: ¿Cosas raras? Pues no se a qué se refiere, pero yo le diría que no. Es muy recomendable.

– C.: Ah, pues ya me quedo tranquila. ¡Me la llevo!

 

Y se fue. Y me dejó envuelta en un silencio enrarecido, de esos que preceden a una tormenta. De pronto, ¡ZAS! Se me agrietó el barniz emocional y descargué la retahíla contenida sobre uno de mis libreros, que aguantó estoicamente mi chaparrón dialéctico:

 

Pero, pero, es que hay que ver. ¿Pues no me ha dicho que si no será ‘gay’ la de La importancia de los números primos? ¿Y qué demonios importará eso? ¡Como si la literatura entendiera de géneros! Porque, vamos a ver, estás leyendo una historia, una ficción, y cada lector extrae su propia lectura y mensaje, y más si para es un profesor, que se supone que debería ser un poco abierto de mente, ¿o no? ¡Que es EDUCADOR, diantre!.. BRRRRR. No sé qué me indigna más, si esto o aquella vez que me soltaron eso de “Ah, pero… ¿las novelas gay no son porno?” Pero mira que llega a ser atrevida la ignorancia… ¡ISSSSHHHH! Por esa regla de tres no podrías leer una novela sobre, qué se yo, apicultores, porque como no te dedicas a la cría de abejas… Ni sobre otros ambientes, culturas ni civilizaciones… Ay, señor, es que cuando nos da por estrecharnos la mente no hay quien nos pare…

Y así seguí hasta que, tras un carraspeo, mi librero me cortó con un simple:

Oye, por cierto, ¿Qué tal está la de Paolo Giordano? Aún no me decidí a leérmela

.

Y entonces yo reconduje mis energías a una nueva causa: convencer para que se leyera una de las novelas más impactantes y conmovedoras con las que nos hemos topado últimamente mi pelucón y yo.

Y vosotros, regianexlibrislandianos de pro, ¿qué os parece la actitud de mi clienta? ¿Cómo hubiérais reaccionado vosotros de haber estado en mi regino pelucón? ¿Le dais importancia a la orientación sexual de los protagonistas de los libros que leéis? ¿Por qué sería tan esencial para ella ese detalle? ¿Leísteis La soledad de los números primos? ¿Os gustó?

NOTA DE REGINA EXLIBRIS: Mattia y Alice son dos seres que sufren. En algún momento de sus respectivas infancias el destino les quebró el alma y el cuerpo, y desde entonces un dolor que es tan denso que es prácticamente palpable, les aísla del resto. A los quince años se encuentran y, pese a que cada uno es dueño de un espinoso secreto que les atormenta y condiciona al tiempo que marca distancias entre ambos, ya no se separarán jamás. Porque la suya es La soledad de los números primos (Salamandra), donde Paolo Giordano construye una brillante metáfora literaria de base matemática, en la que Mattia y Alice son números primos gemelos, aquellos entre los que siempre se interpone un número par. Así Mattia y Alice cohabitan en su propio universo de la misma forma que el 11 y el 13 permanecen en las hileras numéricas, próximos pero sin llegar nunca a rozarse. Una novela de una dolorosa y conmovedora belleza contenida en el haz de luz de la mirada cuarteada de sus dos protagonistas. Maravillosa.

¡Me llevo Otra vuelta de tuerca!

A veces es duro compaginar mi bibliofilia extrema con uno de los requisitos básicos de cualquier profesional que trabaje cara al público: la discreción.

Porque, queridos, la línea que separa este irrefrenable afán por ayudar a localizar un libro con la impertinencia es

tan movediza que a estas alturas yo la debo tener más pisoteada que el perímetro de parquet que cerca el altar consagrado a mi cafetera.

Por ejemplo, ayer andaba yo revisando los catálogos que condensan el inminente aluvión de novedades -agosto/septiembre- cuando irrumpieron tres hombres en mis confines.

Mientras uno de ellos se zambulló sin titubeos en los anaqueles de guías de viajes, los otros dos continuaron lo que parecía ser una acalorada discusión sobre dos películas.

Y, claro, sin querer evitarlo, activé el radar:

– Cliente1: Que no, hombre, que no. Vale que está bien, pero la que te deja clavado en la butaca es El Sexto sentido.- Cliente2: Pero, macho, es más original el planteamiento de Los Otros. Y la atmósfera del caserón es una trampa, no me digas que no

– Cliente1: Si, vale, si la de Amenábar está bien, pero El sexto sentido es mucho, muuucho mejor, no me jodas. Que ya no es que te pases toda la película pegando botes, es que el final, ¡buf!

– Cliente 2: Pues a mi me metió más en harina Los Otros, qué quieres que te diga. Es más original.

– Cliente 1: ¿Más original? Pero, tío, si se estrenó dos o tres años antes El Sexto sentido.

– Cliente 2: ¿Seguro? Mmm, oye, Carlos, ¿recuerdas cuál fue primero, si Los Otros o El Sexto Sentido?

 

 

Y aquí el tal Carlos reapareció -bueno, más bien sólo su cabeza- por entre mis anaqueles para sentenciar con una sonrisa burlona:

– Carlos: Fue antes El sexto sentido, del 99. Y la de Amenábar del 2001, antes no.

Y tras el ‘no’, PLAF, volvió a desaparecer en la materializacón más surrealista que yo haya podido contemplar del Gato de Cheshire lewiscarrolliano… Qué queréis, reginaexlibrislandianos de pro, es lo que tiene la sobreexposición constante a la cafeína intravenosa, que produce estos curiosos vaivenes del subconsciente regino.

Total, que los dos contertulios reanudaron su debate:

– Cliente 1: ¿Lo ves? Los otros se inspiró en El Sexto Sentido. Cuestión de cronología…- Cliente 2: Buah, chorradas, Amenábar pudo tener su guión mucho antes. No creo que el rollo de la convivencia entre fantasmas y humanos o, mejor dicho, la confusión en el quién es quién sea original de El sexto sentido...

Y aquí es donde tuve que bailar claclé sobre la línea de la impertinencia-afán bibliófilo y meter baza:

Otra vuelta de tuerca

Otra vuelta de tuerca

– Regina: Disculpen, pero no pude evitar escuchar su conversación.

– Cliente 1: Ah, , hola, no pasa nada, ¿y?

– Regina: Bueno, que tanto El Sexto sentido como Los otros beben de un relato de Henry James: Otra vuelta de tuerca.

– Cliente 2: Pero, ¿eso no era un cuento de fantasmas para niños?

– Regina: Hombre, pueden leerlo niños. Pero le aseguro que es uno de los relatos más inquietantes con los que yo, aficionada al terror en cualquiera de sus formas, me haya topado.

– Cliente 1: ¿Ah, si? ¿es bueno?

– Regina: Si, al menos para mi. Imaginaros: un caserón aislado, una joven e inexperta institutriz, dos niños y el acoso de los fantasmas. Ese es el punto de partida que, si me apuráis, tampoco es tan original. Lo alucinante es cómo Henry James juega con esos elementos, con las atmósferas opresivas y, por qué no decirlo, con el incauto lector.

– Cliente 2: Hombre, si realmente es así, es cierto que ahí está el precedente…

– Cliente 1: ¡Ya me has picado! ¿Lo tienes?

– Regina: Sí, aquí, editado por Siruela.

– Cliente 1: Pues me lo llevo, y esta noche cae.

– Cliente 2: ¿No tendrás otro para mi, noooo? Porque de aquí a siete días que nos veamos y me lo pases yo no me quedo con la intriga…

– Regina: Sí, aunque es en una colección juvenil de Siruela, el texto es idéntico, sólo cambia un pelín el tipo de letra y la cubierta.

– Cliente 2: ¡No importa! Me lo llevo

Y con sus ejemplares se fueron al rescate de Carlos, alias ‘gato de Chelshire regino’, a ese Triángulo de las Bermudas que es mi sección de guías de viaje, y juntos abandonaron reginaexlibrislandia.

Y ahí me quedé yo, satisfecha de mi intromisión librera pero con la punzada de la duda de si es o no correcto que entre al abordaje en conversaciones de clientes en mis confines…

Y vosotros, reginaexlirbislandianos de pro, ¿veis correcta mi intervención? ¿cómo os sentaría a vosotros que vuestro librero metiera baza en una de vuestras charlas? ¿Leísteis Otra vuelta de tuerca, de James? ¿Qué os parece? Si tenéis la suerte de no haber leído aún ese relato, hacedlo ya, Regina ExLibris dixit.

Y como homenaje a los cinéfilos y curiosos, van los trailers de las películas citadas.

Trailer de El Sexto Sentido:

Trailer de Los Otros:

Llega el ‘Momento Coraline’

Érase una vez un día cualquiera de 2002 cuando me topé con una novela que me cautivó de principio a fin. Era Coraline, del británico Neil Gaiman, y ésta era su primera incursión en la narrativa juvenil. Sin embargo, más allá de etiquetas y clasificaciones vacuas, es una de esas historias que conectan con sensibilidades, no con edades.

Porque, queridos, hay que ser Neil Gaiman, guionista de The Sandman y autor de las maravillosas American Gods, Neverwhere y Stardust, para parir una fábula gótica como Coraline, que te corta la respiración hasta la última palabra.

Entre el mejor Poe y la versión siniestra de la Alicia de Carroll nace la historia de una niña que, tras una puerta sellada, descubre una réplica exacta de su vida, excepto por matices escalofriantes que tratarán de acabar con ella y con los suyos. Definitivamente apta para adolescentes, hará las delicias de un lector cómodo en fantasías oscuras y reversos tenebrosos, que no sangrientos.

Desde que la leí hace siete años no he dejado de recomendarla, y fuera y dentro de mis confines libreros he tratado de ser un sólido eslabón en la cadena del boca a boca bibliófilo que hace que algunos libros lleguen a legiones de lectores en todo el mundo sin campañas mediáticas a gran escala que valgan.

Pero la Providencia Librera es caprichosa y ahora, el estreno en España de Los mundos de Coraline, adaptación a celuloide de la novela de Gaiman, ha comenzado a empujar con cuentagotas a algunos curiosos hacia las plácidas costas de Reginaexlibrislandia en busca de un ejemplar de la obra original que, por cierto, también circula en formato cómic.

La última, hace unos minutos:

 

– Cliente: Buenas, una cosa…- Regina: Sí, claro, dígame.

– C.: ¿Tienes el libro de Los mundos de Coraline?

– R.: ¿La novela o el cómic?

– C.: No, no, la novela, de Gaiman.

– R.: Sí, se titula Coraline.

– C.: ¡Ah! Pero es en la que se basa la peli de animación, ¿no?

– R.: Sí, sí, es esta. ¿La has visto?

– C.: Sí, ayer, y me encantó, la verdad. ¿Y tú?

– R.: No, yo me leí la novela, pero nada más.

– C.: ¿Y está bien?

– R.: Es una maravilla, sin duda.

Él se la llevó, pero antes habían venido un par de clientes más con la misma petición. De ahí que en esta semana haya vendido los tres ejemplares que tenía en mis anaqueles, por lo que mi alegría es bicéfala: mis ventas aumentan y lo hacen con una novela de la que soy devota sin fisuras. ¿Se puede pedir más?

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis Coraline? ¿Os gustó? ¿Visteis la película? ¿Conocíais a Neil Gaiman? ¿Hubo alguna película que os despertara el apetito lector por la novela en que se basó su guión?

Como guiño y homenaje regino aquí va el trailer de Los mundos de Coraline:

 

“¿Qué me leo de Chandler?”

Este año se cumple medio siglo de la muerte de Raymond Chandler y yo, devota incorregible de uno de los maestros del género negro, he tenido que esperar hasta hoy para que la Providencia Librera tuviera a bien regalarme un ‘momento Chandler‘.

Sí, queridos, cinco meses como cinco soles llevaba aguardando la oportunidad de indicar a alguien el santo y seña necesario para acceder al al reverso más sórdido de Los Ángeles de los años 40, una irresistible ciénaga en blanco y negro en la que chapotean polis de integridad reversible y puño flojo, mujeres fatales, políticos corruptos, niñas de papá, intereses cruzados y un puñado de carismáticos detectives que siguen la estela del pionero: Philip Marlowe, hijo literario de Chandler.

Total, que esta misma tarde andaba yo desempolvando mis anaqueles cuando uno de mis reginaexlibrislandianos asiduos vino para soltarme a bocajarro un glorioso:

– Cliente: Oye, Regina, ¿qué me leo de Chandler?- Regina: ¡Hola, XXX! ¿Cómo dices?

– C.: Pues eso, que hace unos meses leí un artículo sobre Chandler y decidí que ya rea hora de echarle un ojo a sus novelas… pero lo fui dejando, lo fui dejando y aquí me tienes, porque un amigo me contaba esta mañana que estuvo viendo una peli del Philip Marlowe y recordé que quería leerme las novelas.

– R.: Ah, pues divinamente

– C.: Así que dispara, amiga, ¿por dónde empiezo?

– R.: Mmmm, pues verás, Si Raymond Chandler hizo de su detective Philip Marlowe en El sueño eterno uno de los mejores sabuesos del género, para mi Adiós, muñeca es uno de sus más brillantes relatos. En él, tras recibir el encargo de encontrar a la misteriosa Velma, Marlowe se verá empujado hacia el lado más sórdido y corrupto de la ciudad, donde la única ley es la del dinero. Así que yo empezaría por una de las dos…

– C.: Suena bien, muy bien, ¿de esas dos hay peli, no?

– R.: Sí, de casi todas. De hecho Bogart y Robert Mitchum fueron dos Marlowes de órdago. También te sonarán otros títulos como El largo adiós, El simple arte de matar o La dama del lago

– C.: Anda, pues sí.

– R.: Es la onda expansiva de la maquinaria hollywoodiense en la que, por cierto, estuvo muy metido Chandler, tanto cuando se trataba de adaptar a celuloide sus novelas como las de otros.

– C.: Sí, en esa época casi todos los escritores se metieron a guionistas… Oye, mira, creo que me llevo Adiós, muñeca y El sueño eterno para empezar.

– R.: ¡Estupendo! Me apuesto el pelucón a que vuelves aquí convertido al chandlerismo extremo

– C.: ¡Ja, ja, ja! A ver si es verdad.

 

 

Y se fue, y yo miré la balda mellada y me apresuré a reponer las dos bajas con una sonrisa de tres vueltas pintada en el rostro, pensando en lo mucho que seguramente va a disfrutar mi reginaexlibeislandiano con sus tramas de vértigo, con unos diálogos tan frenéticos como cargados de humor y de sabiduría callejera y con un estilo que creó escuela.

Por ejemplo, aquí os dejo una perla de El Sueño eterno, que es la esencia de Chandler en estado puro:

“Era más bien alta, pero tampoco un poste de telegrafo”

Y como homenaje regino y posible forma de abrirle a alguno el apetito lector por las novelas de Chanler aquí queda el trailer original de The Big Sleep, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall encabezando el cartel:

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿leísteis algo de Raymond Chandler? ¿Qué os parece? ¿Os gusta el detective Philiph Marlowe? ¿Por qué novela de Chandler sugeriríais a alguien que se adentrara a la novela de Chandler?

Ni Kenneth, ni sauces: ¡’La dama de la furgoneta’, de A. Bennett!

Otro patinazo regino de éstos y terminaré por ahogarme en mis propios mares de letras si la Providencia Librera no se apiada de mí y me echa un ancla para salir a flote, como hizo hoy.

Si, queridos, porque si el otro día os contaba cómo a partir de las pistas “kenneth, bichos, caravana” que una reginaexlibrislandiana me daba para atinar con el título de un libro sobre el que había oído hablar en la radio me saqué del pelucón que lo que buscábamos era El viento en los sauces, de Kenneth Grahame… ahora regreso para contaros que erré el tiro bibliófilo.

Bueno, más que errar el tiro habría que decir que ni rocé la diana, las cosas como son. Porque resulta que, como indicaba Pepa en uno de los comentarios al post citado :

 

 

Casi me da un síncope cuando lo leí, y de la impresión me dejé engullir por un embravecido mar de letras. Ahí estaba la referencia correcta (La dama de la furgoneta, de Alan bennett) materializada en la mismísima Moby Dick justo cuando se acaba de merendar mi pierna de Capitana Ahab.

Y ahí me quedé yo, mutilada y devorada por la culpa y la rabia…

… Por suerte mi librería no es el Pequod y mi reginaexlibrislandiana se pasó hace un rato por mis confines libreros para encargarme otro libro, así que justo antes de echar el cierre de hoy pude soltar el lastre bibliófilo que me anclaba al fondo del mar de letras:

– Clienta: ¡Hola, Regina!- Regina: ¡Anda, holaaa!

– C.: Mira, vengo a por Prohibido suicidarse en Primavera, de Casona, en Edaf, que se lo pidieron a Laura para clase.

– R.: ¡Ah! Muy bien, me queda uno.

– C.: ¡Perfecto! Oye, por cierto, sobre el de El viento en los sauces

– R.: Justo de eso te quería hablar… ¡Metí la pata! Me temo que lo que buscabas era La Dama de la furgoneta, de Alan Bennett..

– C.: ¡No fastidies! Pues te iba a decir que el de Grahame es una delicia… ¡literalmente me lo merendé en una tarde!

– R.: Vaya, me alegro… Es que, verás, al decirme “bichos, kenneth y caravana” lo cierto es que cuadraba con el de los Sauces

– C.: Claro, así en el programa decían algo de una mujer, y no animales. Pero, tranquila, la culpa es mía: ¡vaya pistas te di!

– R.: No, no, la que patiné fui yo, lo siento.

– C.: ¡Qué todos los errores sean así! ¿No te estoy diciendo que me ha encantado?

– R.: Ya, pero…

– C.: ¡Tema zanjado! ¿Y tienes el de la mujer?

– R.: Sí, aquí está.

– C.: ¡Pues me lo llevo también!

Y se lo llevó, junto con el de Casona. Cierto es que ella se fue tan contenta, y que con este patinazo abrimos dos vetas nuevas en su apetito bibliófilo al empujarla hacia El viento en los sauces, de Kenneth Grahame, y hacia La dama de la furgoneta, de Alan Bennett... pero hí está mi patinazo regino.

Así que, Mea Culpa, perdón a mi reginaexlibrislandiana de carne y hueso y perdonadme vosotros también por la confusión librera... Me temo que seguiré achicándome el agua bibliófila del pelucón unos meses más… Y, claro, ya mismo me pongo con el de Alan Bennet, del que lamentablemente hasta la fecha sólo leí Una lectora nada común, que me fascinó.

En cuanto devore La dama de la furgoneta os daré mi veredicto, queridos.. De momento ahí va la sinopsis de Anagrama:

 

En 1974, cuando Miss Shepherd y su furgoneta se instalaron definitivamente en el jardín de la casa de Alan Bennett, ya hacía varios años que ambas eran conocidas en el barrio. Tras algunos extraños encuentros, y después de que algunos gamberros comenzaran a atacarla, Alan Bennett le sugirió que pasara las noches en un cobertizo de su jardín. Aunque, afirma el escritor, él jamás se engañó pensando que su impulso obedecía a razones puramente caritativas; aquel sadismo le había perturbado demasiado, se pasaba el día vigilando a Miss Shepherd, y así no podía escribir. Y éste fue el comienzo de una convivencia que duraría quince años, hasta la muerte de la excéntrica, reservada y digna Miss Shepherd, una persona y una presencia muy reales, y con más de una identidad y una vida, como descubrió Bennett después de su muerte.

 

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿conocéis a Alan Bennett? ¿Sabíais algo de su la dama de la furgoneta?

Marilyn Monroe leyendo ‘Ulises’, de Joyce

Por fin Tusquets anuncia una nueva reimpresión del Ulises de James Joyce en la impecable traducción de José María Valverde. Sí, y digo ‘por fin’ porque fue así como acogimos mis libreros y yo la buena nueva bibliófila.

¡Adiós a los ejemplares con cuentagotas de una de las novelas más extraordinarias de las letras en inglés de todos los tiempos en una sublime traducción al castellano!

Y fue mientras debatíamos cuántos ejemplares pediríamos para los anaqueles de Reginaexlibrislandia cuando la charla derivó hacia lo inesperado:

– Regina: No sé, Ulises es un libro que la gente no debería perderse- Librero1: Sin duda, aunque es cierto que es complejo. Quizás fuera de los círculos más bibliófilos se ve al Ulises como algo oscuro, gris y aburrido, ¿no?

– Librero2: Pues nada, que Chávez se lo regale a Obama o al que pille y ¡booooom! seguro que a medio mundo le da por leérselo, como está pasando con el de Galeano

– Librero1: Ja, ja, ja… ¡pues igual sí!

– Regina: ¡Anda, igual Marilyn Monroe sirve como reclamo!

– Librero2: ¿De qué demonios hablas, mujer?

– Regina: Pues que hace tiempo vi unas fotos de Marilyn absorta en el Ulises. A ver si las encuentro, un segundo… ¡Aquí está, miradla!

 

– Librero2: ¡Uy, es cierto! Oye, además… ¿ésta no estuvo casada con Arthur Miller?- Librero1: ¿Quién, la Monroe?

– Regina: Pues sí, estuvo casada con él. De hecho creo que tengo alguna otra foto de la pareja en plena velada con dos titanes de las letras:

 

– Librero2: ¿Quiénes son esas dos?- Regina: Mirad, van: Arthur Miller, Marilyn, Carson McCullers y la baronesa Karol Blixen, alias Isak Dinesen, autora de Memorias de África y de El festín de Babette, entre otras cosas…

– Librero1: ¡Vaya tela! Hubiera dado un ojo por estar de cuerpo presente en esa sobremesa…

– Regina: ¡Y yo mi regio pelucón, querido!

– Librero2: Pues, nada, imprimimos las fotos y las ponemos en un corcho con el Ulises de Tusquets debajo, ¿no?

– Regina: Mmmmm, puede ser curioso y, desde luego, un auténtico experimento librero, ¿lo hacemos?

Claro que lo vamos a hacer.

Y vosotros, reginaexlibrislandianos de pro, ¿qué os parece la idea de utilizar la foto de Marilyn Monroe leyéndose el Ulises de Joyce para despertar el apetito lector de la gente? ¿Cómo reaccionaríais si os topáseis con algo así en vuestra librería?

NOTA DE REGINA: Quienes aún no os hayáis leído el Ulises de Joyce deberíais darle una oportunidad, queridos, especialmente si podéis haceros con la traducción de José María Valverde. Os puedo asegurar que una vez os hayáis acostumbrado a la original prosa de Joyce, ya sólo os quedará relajaros y disfrutar de un sinfín de deliciosas e inesperadas excentricidades hechas letra por un auténtico genio en el uso del lenguaje y el soliloquio que, además, pulveriza moralismos vacuos y, aún hoy, escandaliza a muchos con sus flujos de conciencia sobre cuestiones que van desde generalidades como la vida, la muerte y el sexo, hasta la situación de Irlanda y del nacionalismo irlandés ea finales del SXIX y principios del XX.

La novela en sí es la crónica de un día en Dublín en la vida del judío cuarentón Leopold Bloom, el joven universitario Stephen Dedalus (álter ego de Joyce), con quien se abre la obra, y la mujer del primero, Molly Bloom, con cuyo largo monólogo interior se cierra. Con la descripción de la odisea interior de estas vidas aparentemente anodinas e insignificantes, el genio de James Joyce convirtió la vulgar epopeya del hombre moderno en una obra inmortal que, además, está plagada de referencias y guiños a la Odisea de Homero. Una obra de arte de principio a fin, Regina dixit.