Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

Entradas etiquetadas como ‘novela humor’

¿Te crees inmune a una sesión de mi biblioterapia de risas?

¿Qué puede ser más efectivo que una buena carcajada para ayudar a pasar por el gaznate un mal trago vital? Nada, excepto que seas reginaexlibrislandiano.

(Katherine Hepburn / Paramount)

(Katherine Hepburn / Paramount)

En ese caso que un libro detone la catarsis intensifica la cualidad terapéutica de la risa, porque también alimenta la bibliofilia. Algunos son conscientes y vienen a pedirme libros que les hagan reír. En cambio otros se adentran en mis confines en “modo joven Werther“: apesadumbrados, llorosos, derrotados y sin saber que la respuesta a su malestar emocional es tan simple como abrir el ejemplar adecuado y reírse a librazos.

Por eso siempre tengo a mano y actualizada lo que en su día denominé la biblioterapia de risas by Regina ExLibris. Consiste en prescribir una serie de títulos específicos para estados carenciales de alegría y episodios de apatía congénita. También son adecuados para prevenir depresiones, desconectar de una rutina plomiza y recuperar la armonía con el entorno.

Su consumo es apto en dosis son ilimitadas y su ingesta masiva no produce efectos secundarios más allá de ataques de risa, espasmos, lagrimones y sonoras carcajadas, o quizás alguna que otra situación incómoda, especialmente si se consumen en espacios públicos.

Son lecturas que no producen somnolencia, reactivan las ganas de vivir y son 100% efectivos salvo en un único supuesto que ya en su día tipificó Oscar Wilde:

Hay que tener un corazón de piedra para no morirse de risa ante ciertas páginas“.

Así que, queridos, aquí os dejo mi nueva selección de esas “ciertas páginas” de las que hablaba Oscar Wilde. Son 6 novelas para reír y pasar páginas, y en ellas la carcajada acecha a cada salto de línea:

1. Pero… ¿quién mató a Harry? Jack Trevor Story. Alba. Verano, campiña inglesa, mariposas, tardes somnolientas, luz estival, noches estrelladas cargadas de magia y de quietud… y un cadáver abandonado en el bosque que parece no encontrar su lugar de descanso porque cada vecino y visitante que se topa con él lo desentierra para enterrarlo después en otro rincón a fin de autoinculparse del crimen. Cada cual tiene sus motivos, no para haber matado al difunto, sino para querer cargar con el muerto. Así que aquí lo que sobran son sospechosos y lo que tiene entre manos el lector es una hilarante vuelta de tuerca a los mecanismos del género policiaco y una comedia negra cargada de ironía y de humor inglés del bueno que Hitchcock filmó en 1955.

Pero ¿quién mató a Harry?

Pero ¿quién mató a Harry?

2. Caída y auge de Reginald Perrin. David Nobbs. Impedimenta. Hay muchas razones por las que sugiero esta novelita desternillante, pero como tengo que ser escueta, me quedo con éstas: es una buenísima novela editada de forma impecable con la que cualquier lector, además de disfrutar y empatizar con el protagonista, se reirá a carcajadas. Y porque su autor, David Nobbs, levantó en torno a Reginald Perrin uno de los artefactos narrativos más irreverentes, agridulces y divertidos de las letras anglosajonas contemporáneas, que inspiró una adaptación televisiva homónima.

Reginald Perris

Reginald Perris

3. La Tía Mame. Patrick Dennis. Acantilado. No concibo que nadie pueda leer este libro sin haber soltado más de una carcajada ni caer rendido a los pies de uno de los personajes más carismáticos, divertidos, imprevisibles, glamurosos y entrañables de las letras anglosajonas. Creado por Patrick Dennis, alias Edward Everett Tanner III, y publicado en 1956 tras varios rechazos editoriales, reventó las listas de ventas de EEUU y cuenta cómo tras quedar huérfano a los 10 años el joven Patrick conoce a su tutora en su mansión neoyorquina justo antes del crack del 1929. Lejos de ser una solterona al uso, la tía Mame es una criatura divina y magnética con más pájaros en la cabeza que plumas en su boa pero con las cosas muy claras y encanto y tozudez a prueba de bombas y declives bursátiles. Por eso, el huerfanito no tarda en adorar a esta viuda chispeante, bífida y deshidratada, para quien las 9 am son “la mitad de la noche”. Rica, deslenguada y estilosa hasta lo imposible, tiene tanto fondo de armario como registros dramáticos, y las peripecias que vivirán sobrino y tía no tienen desperdicio. Muy, muy divertida.

La Tía Mame

La Tía Mame

4. Elling, el baile de los pajaritos. Ingvar AmbjØrnsen. Nórdica. Elling posee mucha vida interior y una ajetreadísima imaginación que le muestra una realidad ligeramente distinta a la que perciben los demás. Creció aislado y superprotegido por su madre, así que cuando ella muere se queda descolocado y lo instalan en un “centro recreativo”, que en realidad es un psiquiátrico. De ahí saldrá tras un periodo de adaptación para compartir un piso tutelado en Oslo junto a su único amigo, un gigantón que es su contrapunto en todos los sentidos, y asistiremos entre otras muchas y desternillantes batallas a su affaire imaginario con una de las enfermeras. También narrará sus peripecias en un divertidísimo viaje a Benidorm, el paraíso del turista nórdico, donde todo será nuevo para él. Una comedia conmovedora e hilarante donde la diferencia es sinónimo de ingenio, de humor, de ternura y de inteligencia.

Elling, el baile de los pajaritos

Elling, el baile de los pajaritos

5. A la caza del amor. Nancy Mitford. Libros del Asteroide. Nancy Mittford utiliza la búsqueda del amor verdadero de Linda Radlett para pintar con palabras el fresco de una familia de la aristocracia británica de entreguerras, de la que ella y su clan fueron parte esencial. Una típica casa de campo, maratones sociales, personajes estrafalarios y mucha gente con clase y bastante mala baba son los ingredientes de este martini bien seco al que Mittford añade una aceituna rellena con un afiladísimo ingenio, que es marca de la casa Mitford. Una novela vibrante y mordaz, que es un fresco en tres dimensiones de una época, un entorno y sus gentes.

A la caza del amor

A la caza del amor

6. La excursión. Beryl Bainbridge. Ático de los Libros. Freda es rubia, pesa cien kilos y tiene un rostro angelical, un genio endiablado y una tozudez extrema. Brenda, su apocada compañera de piso, la sobrelleva con resignación. Se conocieron el día que Brenda abandonó a su marido y la engatusó para entrar juntas a una fábrica italiana de botellas. Y allí están, en un trabajo tedioso, rodeadas de operarios italoparlantes y cada una batallando en su frente: Freda a la caza del sobrino del dueño, y Brenda esquivando manos que tratan de sobarla por doquier. Si el día a día ya es surrealista, todo se complica cuando Freda decide organizar una excursión a Windsor para todos los trabajadores -sin sus parejas- con el objetivo de intimar con Vittorio. La preparación del evento, la llegada del “día D” y como puede llegar a complicarse una sencilla actividad lúdico-campestre aderezada son las claves de una divertidísima novela cargada con un humor a veces negro y a veces surrealista, pero siempre inteligente.

La excursión

La excursión

  • Y vosotros, queridos, ¿leísteis alguna de esas novelas de mi biblioterapia de risas? ¿Qué otros títulos desternillantes sugeriríais? 
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“El soldado Svejk es como Gila, pero en libro”

Hoy he aprendido que para hacer de la guerra algo hilarante y absurdo o eras Gila o Jaroslav Hasek.

Así que, desaparecidos los dos, del español nos quedan los archivos televisivos y del escritor checo parte de su gran e inacabada obra: Las aventuras del buen/valiente soldado Svejk, cuyo título baila al son del editor de turno.

Aunque admiradora tanto de uno como del otro, hasta hace unas horas jamás se me pasó por el pelucón el conectarlos. Pero la Providencia Librera tuvo a bien materializar a dos ancianos en mis confines para que uno de ellos me iluminara con su ingenio.

Veréis, hará un mes escaso llegó a mis confines regios la nueva edición que Galaxia Gütenberg ha tenido el buen ojo de regalarnos a los bibliófilos de pro: traducida directamente del checo y con ilustraciones originales de Josef Lada, que en su día acompañaron al texto recién impreso.

Entre emocionada y ansiosa, devoré las casi 800 páginas de uno de los textos más hilarantes, inesperados, tiernos y reveladores de la literatura de todos los tiempos, que es además uno de los argumentarios antibelicistas más lucidos que jamás se hayan escrito. Regina dixit.

El caso es que tenía yo un par de esos volúmenes por reginaexlibrislandia cuando esta mañana me dio por sacar uno a una de mis mesas de novedades. Me dije:

Regina, cielo, deja que se airee el bueno de Svejk, que falta le hace.

Al rato, mientras me afanaba yo en mis quehaceres libreros, entraron dos sexagenarios. Según supe luego, buscaban un regalo para Juanito, compañero de tardes de dominó en el centro de mayores al que acuden, y al que, por lo que cotilleé, le encanta leer:

Ciente 1: Yo, chico, no sé qué le gustaráCliente 2: NO te apures, hombre, si Juanito lo lee todo

C1: ¡Por eso, a saber qué no tiene!

C2: ¿Y qué tal el Planeta, el de Savater?

C1: Quita, quita, Tomás… ¿No le has oído despotricar contra él?

C2: La verdad es que no.

C1: ¡Si se puso como una fiera el día que se enteró!

C2: Ah. ¿Y el del Pijama de Rayas del que todos hablan?

C1: No, hombre, no, ése sí que se lo leyó ya. No le pareció gran cosa.

C2: Madre mía, cuánto libro… no sé por dónde mirar

C1: ¡Anda, mira este de aquí!

C2: ¿Cuál?

C1: Las aventuras del buen soldado Svejk… ¡ilustrado!

C2: No lo conozco.

C1: Está ambientado en la Primera Guerra Mundial, y lo protagoniza un soldado tonto que desquicia a sus superiores.

C2: ¿Pero es bueno, te ríes?

C1: Mira, para que te hagas una idea: es como lo que hacía Gila con el casco y el teléfono, pero en libro y ambientado en Centroeuropa.

C2: ¿Cómo Gila? ¿No me digas? Pues a Juanito le encantaba verlo por la tele…

C1: Mira, yo creo que le llevamos este. Aunque se lo haya leído, es una bonita edición. ¿Te parece?

C2: ¡Si! Y luego se lo pediré prestado.

Y se lo llevaron, y a mi me encantó la comparación entre Gila y la obra magna e inacabada de Hasek. Razón no le faltaba al caballero, la verdad.

Para quienes no conozcáis la novela, una de las grandes y más internacionales de toda la literatura checa, cuenta las andanzas de Josef Svejk, un bobalicón que logra alistarse para servir al Imperio Austrohúngaro en la Gran Guerra a pesar de que es un idiota consumado.

Pero no uno cualquiera, no, hablamos de un ‘imbécil’ con certificado oficial y todo que, una vez embutido en su uniforme, desquicia al oficial más hierático con su estupidez simplona cargada, por otra parte, de lucidez frente al sinsentido bélico y la rigidez castrense. O, lo que es lo mismo, cientos de páginas de sátira inteligente para pulverizar la irracionalidad hecha hombre, intereses cruzados y guerra.

Y vosotros, queridos, ¿conocíais Las aventuras del buen soldado Svejk? ¿Y a Hasek? Para los que sí, ¿qué os parece?

Para quienes aún no os lo hayáis leído aquí va un pequeño Guiño a don Miguel Gila en uno de sus monólogos bélicos más memorables. Si se os escapa alguna carcajada, no lo dudéis e id a por Las aventuras del bueno de Svejk:

¿Tiene el libro nosequé de un lenguado, de un tal Turrell?

En mi mundo articulado en baldas, lomos y tinta impresa el libro es, naturalmente, el rey. Y yo la reinona consorte. Pero en el otro, ese que se desarrolla más allá del umbral de reginaexlibrislandia, el ser humano es un prodigio andante en torno al que todo lo demás gira. Por eso cuando ambos universos confluyen esta librera se atusa el pelucón y se retira a un discreto segundo plano bien aferrada a sus prismáticos binoculares para observar el baile. Y hay ocasiones en que, sinceramente, esas interactuaciones son gloriosas.

Por ejemplo, la de hace un par de días. Acechaba la hora de echar el cierre cuando se adentraba en mis confines un caballero de unos cuarenta años impecablemente embutido en su impecable traje azul marino de impecable corte. Parecía nervioso:

– Cliente: Essstooo, ¡buenas!- Regina: Hola, ¿qué tal?

– C.: Bien, bien…. todo bien. Sí.

– R.: ¿Puedo ayudarle en algo?

– C.: A ver, ¿tienes el libro nosequé de un pescado?

– R.: ¿perdona?

– C.: ¡No, no no… de un lenguado, nsequé de un lenguado!

– R.: ¿Alguna pista más?

– C.: Mmmm, no. Bueno sí, creo que es de un tal Turrell.

– R.: A ver, vayamos por partes. ¿Es de cocina?

– C.: ¡No, no, no! Es un libro de leer, vamos, una novela. Ayer en un bar dos tipos hablaban sobre ella y sonaba bien, divertida…

Aquí activé el modo ‘rendimiento extremo’ en mi pelucón librero, cerré los ojos y proyecté el haz de luz de todo mi bagaje de letras sobre esas dos huellas en la nieve: lenguado-turrell, lenguado-turrell, lenguado-turrell, lenguado-turrell…

De pronto, ¡DING! sonó mi campanilla mental:

– Regina: ¿Puede ser Durrell, en lugar de Turrell?

-Cliente: Ah, mira, pues sí, puede ser Durrell.

– R.: Entonces el que buscas es este: FILETES DE LENGUADO

– C.: ¡Exacto! Sí, sí, sí, sí. Eso es, Filetes de Lenguado, de Durrell.

Y se llevó ese pequeño artefacto narrativo llamado Filetes de Lenguado, editado por Alianza, y estructurado en seis gloriosos relatos 100% Gerald Durrell, el fabuloso estudioso y amante de los animales y la naturaleza, y autor de maravillas como Mi familia y otros animales y Bichos y demás parientes, entre otras muchas…

Y vosotros, queridos, ¿leísteis al gran Durrell (ejem, Turrell para los amigos)? ¿Conocíais su Filetes de lenguado? Si es que no, por favor, ¡haceos con un ejemplar!

Por cierto y ahora que nadie nos oye: creo que desde ya cada vez que piense en Durrell (Gerald, no Lawrence Durrell, su hermano mayor y autor del impresionante Cuarteto de Alejandría) mi pelucón recordará al impecable caballero de impecable traje azul de impecable corte…