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6 novelas de rock que se leen y se escuchan a 33rpm en reginaexlibrislandia

La melomanía es consustancial a reginaexlibrislandia. Casi tanto como la bibliofagia y la adicción a la cafeína.

(The Rocky Horror Picture Show/ 20th Century Fox)

(The Rocky Horror Picture Show/ 20th Century Fox)

Por eso los reginaexlibrislandianos tenemos nuestra propia Banda Sonora. Y prueba de ello es que en la librería siempre hay música puesta. Puedes llegar y escuchar a Ella Ftizgerald, Django Reinhardt, Beethoven, Bowie, Metalica, Frank Sinatra, The Killers, U2, Chet Baker, Queen, clásicos de los 50s, hits del Disco de los 70, o incluso Abba, que todo sea dicho es infalible para venirse arriba en los inventarios.

Y aunque somos muy de rock practicamos un eclecticismo musical extremo y somos devotos de un tipo de novelas que se leen, pero que también se escuchan. Como Alta Fidelidad, de Nick Hornby. ¿Veis ya por dónde voy, querid@s? Esa es la gran referencia del subgénero, pero ni fue la primera ni, por suerte, será la última.

Son historias cargadas de música con las que creamos listas de temas que nos engrosan la bibliodiscoteca reginaexlibrislandiana y forjan la banda sonora original de la librería, y que nombramos con el título de la novela original. De hecho, este post lo inspira la última incorporación a nuestra selección de novelas de rock: Taxi, de Carlos Zanón, que edita Salamandra y que suena muy, pero que muy bien, querid@s.

Y de qué mejor guisa que metamorfoseada en el Dr. Frank-N-Furter de la mítica The Rocky Horror Picture Show para presentaros la selección reginaexlibrislandiana de novelas de rock y algo de pop. Con ellas diferenciarás el glam del hair rock, del punk y del shock, mientras que con otras te desgañitarás con los hits del pop de los 90.

Son novelas aptas para bibliófagos y musimaníacos con banda sonora propia que o bien te retrotraen a tu pasado emocional o te sumergen en un cursillo avanzado de historia de la música. ¿Listos?

Pues, querid@s, darle caña a estas 6 novelas de rock que se leen y se escuchan a 33rpm en reginaexlibrislandia:

1. Alta fidelidad. Nick Hornby. Anagrama. Título de referencia aunque no pionero del subgénero de las novelas de rock nos introduce al ya legendario Rob, un treintañero adicto a la música pop que regenta una tienda de vinilos en Londres con dos ayudantes. A falta de clientela, este trío de melómanos compulsivos confecciona listas de temas –y de lo que se tercie– para cada ocasión (rupturas, funerales…). Cuando su novia lo deja por otro, Rob escarba en su pasado emocional para demostrar que esta ruptura no es tan traumática como lo fueron otras, esas que reblandecieron su autoestima transformándolo, siempre al son de hits pop, en un hombre inmaduro, inseguro y melancólico. Hornby realiza una divertida disección de un Peter Pan con chupa de cuero que no sabe si quedarse con los niños perdidos en el País de Nunca Jamás tarareando viejos hits de adolescencia o crecer y fugarse con Wendy al mundo real.

Alta fidelidad

Alta fidelidad

2. El suelo bajo sus pies. Salman Rushdie. Debolsillo. El autor de Versos Satánicos reinterpreta el mito de Orfeo con un potente relato de amor, muerte y rock’n’roll. Cuenta la historia de una banda de rock india liderada por una carismática intérprete de voz salvaje y por un guitarrista y compositor místico, autor en esta ficción de hits como Blowin` in the wind. La tragedia detona cuando ella desaparece en un terremoto y a partir de ahí él la encontrará y la perderá sucesivamente mientras un fotógrafo relata su historia y la de la banda en clave de rabia, de sabiduría, de amor, de humor y de música. Rushdie engarza en su tragedia clichés del mundo del rock e introduce a titanes como Elvis, Lennon, Bob Dylan o Jim Morrison así como a las canciones que marcaron la historia para conquistar a melómanos y bibliófagos por igual. Como colofón y anécdota que subraya el peso de la novela deciros que U2 interpretó su versión de The ground beneath her feet, la canción (ficticia) clave de El suelo bajo sus pies.

El suelo bajo sus pies

El suelo bajo sus pies

3. El buda de los suburbios. Hanif Kureishi. Anagrama. Publicada hace casi tres décadas pero con relevancia atemporal, Kureishi aborda con humor y clarividencia el choque cultural de la juventud anglo-pakistaní en el efervescente Londres multirracial y fascinante de los primeros setenta. Allí, en ese glorioso y candente mosaico de feminismo, promiscuidad sexual, teatro, drogas y rock and roll, durante el fin de la era hippy y los albores del punk, perfila a través de sus personajes las etapas del rock psicodélico, el glam, el punk y la new wave, en un estupendo repaso de la cultura pop-rock británica con hilo musical propio que el mismísimo Bowie utilizó para orquestar la banda sonora de la versión catódica de la novela que produjo en su día la BBC. Novela irreverente, tierna, perversa, conmovedora y profundamente divertida que se lee y se disfruta a 33rpm.

El buda de los suburbios

El buda de los suburbios

4. El tiempo es un canalla. Jennifer Egan. Minúscula. En plena crisis de madurez, Bennie Salazar, que antaño lideró una banda de punk y ahora es ejecutivo de la decadente industria discográfica, se echa oro en el café para recuperar el apetito sexual. Sasha, su asistente y exgroupie muy trabajada, se trata de su cleptomanía con un grotesco psicoanalista. En torno a ellos se despliega un entramado fascinante de personajes, de lugares y de escenarios vinculados a la música encarnados entre los años 70 y el 2020. Jennifer Egan retrata historias de criaturas con frenéticos saltos en el tiempo y en el espacio, y lo hace propulsándonos a a ritmo de rock (Dead Kennedys, Blondie, Tommy, Quadrophenia o The Who). Porque, ¿acaso hay mejor teletransportador temporal que una canción? Novela polifónica e innovadora que dibuja un lúcido retrato de cómo hemos llegado a la era digital que se llevó un bien merecido Premio Pulitzer de literatura.

El tiempo es un canalla

El tiempo es un canalla

5. Fargo Rock City. Chuck Klosterman. Es Pop. Con un subtítulo certero – Una odisea metalera en la Dakota del Norte Rural- este fanático del heavy metal de la américa profunda disecciona con humor, nostalgia y precisión no sólo su adolescencia como fan irredento del metal creciendo en medio de una nada gélida, rodeado de ganado y tractores, sino también el auge, la caída y los rasgos básicos de un género injustamente denostado por algunos. Así que mientras este Ulises metalero lista las bandas que le marcaron y cómo lle curtieron en la vida, el amor y la juerga, también repasa algunos de los grupos más populares de los años 80 y 90, porque hubo un momento en que el poder del metal llegó incluso a los páramos helados de Dakota del Norte, donde vibraban con KISS y Mötley Crüe y de fondo sonaban Guns N’ Roses, Poison, Bon Jovi, Def Leppard, Metallica y Ratt, entre otros muchos. Si amas el rock y te consagras al metal deja lo que estés haciendo y lee y escucha Fargo Rock City.

Fargo Rock City

Fargo Rock City

6. Taxi. Carlos Zanón. Salamandra Black. Si quieres protagonizar un viaje tan alucinante como hipnótico de siete días y seis noches a las entrañas de la Barcelona más canalla con buena música martilleándote oídos y órganos blandos súbete al Taxi de Carlos Zanón. Al volante te espera Sandino, un taxista con el alma quebrada, cargado de incertidumbres y con piel de rockero que trata de encontrarse a sí mismo mientras se enreda sin querer evitarlo en la vida de pasajeros, de amigos y de enemigos. Sus turbias y frenéticas aventuras por la Barcelona más sórdida y sincera bailarán al son que marcan deidades del olimpo de la música como The Clash, David Bowie, Ramones, The Velvet Underground, Elvis, The Beatles, Love of Lesbian, The Cranberries, Morrisey o The Smiths, haciendo escalas en Camaron y Frank Sinatra. Un relato vertiginoso que devoras y escuchas con los cinco sentidos revolucionados.

Taxi

Taxi

  • Y vosotros, queridos, ¿leísteis aluna de estas novelas de rock? ¿Qué os pareció? ¿Qué otro título sugeriríais para bibliófagos melómanos?
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“Tengo casi 40 años y quiero empezar a leer”

¿Qué diríais que tienen en común un buen librero y el Príncipe de la Cenicienta? Pues que si éste removió su corte para hallar el pie que se ajustara al zapatito de cristal nosotros tenemos que poner nuestra librería y nuestra mente paras arriba hasta dar con el libro que busca cada reginaexlibrislandiano que se adentra en nuestros confines.

Siempre hay un título adecuado a cada persona y su circunstancia, aunque a veces es difícil dar con él en cuestión de minutos.

Sin ir más lejos ayer un desconocido me noqueó poco antes de echar el cierre, aunque creo que reaccioné a tiempo. Llevaba gafas de sol negras, el pelo largo, un arete de plata, vaqueros negros y unos cascos que escupían acordes a bastantes decibelios según comprobé cuando se los quitó para dirigirse a mi:

– Cliente: Buenas tardes.- Regina: ¡Ah! ¡Hola!

– C.: Verás, quiero un libro.

– R.: Bien, creo que estás en el lugar adecuado.

– C.: Ya, pero es que, bueno, no leo demasiado.

– R.: OK, ¿qué es lo último que leíste?

– C.: Es lo que trato de decirte, que apenas leí nada en toda mi vida. De libros, quiero decir. Y tengo casi 40 años y quiero empezar a leer, por eso quiero que me des alguno que me guste, para que no lo deje. ¿Sabes cómo te digo?

– R.: Mmm, si, déjame pensar.

– C.: ¿Qué te gusta hacer?

– R.: La música, el fútbol, los bares, ya sabes

Paréntesis: Trabajando en las trincheras libreras he aprendido que, por ejemplo, si buscas un libro para un niño al que le cuesta leer lo esencial es que la historia tenga un personaje protagonista de su edad para que se identifique con él, y alguna afición común. Si eso no engancha a la criaturita -y pocas veces falla- poco más se puede hacer por el pequeño lector, salvo rezar… Total, que decidí emplear con este chico la misma estrategia, y me saqué del pelucón un libro fantástico al que llegué hace meses gracias a mi ‘armstrongfl, querido’.

– R.: ¿Te suena la película Alta Fidelidad, de allá por el 2000, con John Cusack? – C.: No, la verdad.

– R.: Bien, porque se basó en el libro que tengo en mente y no quería que conocieras la historia. Se llama igual, Alta Fidelidad, y es de un escritor inglés: Nick Hornby.

– C.: El título mola, ¿de qué va?

– R.: En él Rob, un adicto a la música pop de 36 años, regenta una tienda de vinilos en Londres junto a dos ayudantes. A falta de clientela, confeccionan listas de temas -y de lo que se tercie- para cada ocasión (rupturas, funerales…). Cuando su novia lo deja por otro, Rob escarba en su pasado emocional para demostrar que esta ruptura no es tan traumática como lo fueron otras, esas que reblandecieron su autoestima transformándolo, al son de hits pop, en un hombre inseguro y melancólico. Vamos que Nick Hornby realiza una divertida disección de un Peter Pan con chupa de cuero que no sabe si quedarse con los niños perdidos divirtiéndose al día en el País de Nunca Jamás o fugarse con Wendy al mundo real, donde todo es rutina, responsabilidades y facturas.

– C.: ¡Esa canción me suena, siiiiii! ¿ Y lo tienes?

– R.: Pues sí, aquí está. Y mira, si te gusta y tienes ocasión ve después la peli, porque está muy bien adaptada.

Y se fue con su Alta Fidelidad y yo me quedé con la esperanza de traer de nuevo a la vida un apetito lector en coma.

Y vosotros, queridos, ¿leísteis Alta Fidelidad? ¿Qué título le recomendaríais a alguien que, entrado en años, quiere aficionarse a la lectura?

Os dejo con el trailer de Alta Fidelidad: