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Reflexiones de una librera
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Diez novelas para leer y redescubrir Venecia sin aglomeraciones

Venecia se puede descubrir entre canales y aglomeraciones, pero también entre líneas y silencios. Allí está, ficcionada o no, pero siempre eterna, frágil, laberíntica, decadente, hipnótica, excesiva, serena y brumosa. Porque como dejara escrito ese biobliotitán llamado Herman Hesse «Todos los poetas y escritores han descrito, en innumerables libros, este extraordinario mundo acuático». Biblioamén a eso, maestro.

Como veneciana espiritual siempre he cedido a la bibliopulsión de leer títulos que alberguen referencias a Venecia. Por eso en la librería tengo un altar libresco consagrado a la Serenísima, donde conviven títulos de distintos autores, épocas y géneros literarios que ambientaron sus historias en Venecia.

Una forma muy libresca de darme un bibliogarbeo en una góndola con forma de libro por la inmortal ciudad de los canales cada vez que siento la llamada de la marca del agua.

Así que cuando un reginaexlibrislandiano se adentra en mis confines y me suelta una petición libresca como la de hace un momento me hierve la bibliofilia y en la librería se monta un auténtico carnaval libresco:

Cliente: Oye, Regina. Este año nos vamos a Venecia, ¿qué novelas ambientadas allí me recomiendas? Que ya sabes que yo no soy muy de guías al uso

Regina: ¿VENECIA? ¿Has dicho VENECIA?

Cliente: ¡Jajajaja! Sí, Regina, sí. Deja ese café y baja las pulsaciones. Necesito que me recomiendes títulos ambientados en Venecia.

Regina: Bueno, dejando de lado algunos de mis biblioclasicazos venecianos porque ya están descatalogados como La ciudad de los ángeles caídos, de John Berent, Venecia de Jan Morris, El libro flotante, de Michelle Lovric o la guía veneciana de El Corto Maltés de Hugo Prat…

Cliente: ¿En serio?

Regina: Sí, hijo, sí… y mejor no metas el dedazo en esta bibliollaga, ¡que está supurando!

Cliente: ¡Ah! Vale, vale, sigue

Regina: Pues dejando de lado esos… te voy a sugerir diez títulos para leer y redescubrir Venecia que te van a alucinar… ¿listo? hay un poco de todo

Y aquí desparramé sobre el escritorio mi biblioteca reginaexlibrislandiana veneciana con diez novelas para leer y redescubrir Venecia sin aglomeraciones:

  1. Historia de Venecia. John Julius Norwich. Ático de los Libros. Hay que ser John Julius Norwich para proponerse levantar a palabras con rigor, belleza, elegancia, amenidad e ingenio la historia de una ciudad tan fascinante y mágica como Venecia y no solo no errar el tiro, sino firmar un auténtico clásico moderno. Porque Norwich -gran erudito, historiador, narrador brillante y divulgador colosal- recrea en un vívido tapiz la quintaesencia de la Serenísima en todo su decadente y turbio esplendor, desde sus inicios en el siglo v como un poblado de casas de comerciantes, pasando por su ascenso a potencia naval y comercial, hasta la disolución de la Serenísima República por Napoleón en 1797. Una narración hipnótica poblada por personajes fascinantes y llena de riquezas, aventuras, intrigas, canales y heroicidades que irradia el mismo magnetismo que la propia Venecia. Una auténtica maravilla.

 

  1. Muerte en la Fenice, de Donna Leon. Booket. Cualquiera de las 27 aventuras del comisario Brunetti es una inmersión en una Venecia que poco tiene de onírica y mucho de sórdida, de gastronómica y de real: la Venecia del crimen, los secuestros, la corrupción… Y, puestos a elegir, mejor empezar por la primera, en la que durante una representación de La Traviata en el célebre teatro veneciano de La Fenice el director de la ópera es hallado muerto en su camerino. ¿La causa? Ingesta de cianuro potásico. El caso cae en manos del comisario Guido Brunetti, que no tardará en descubrir el reverso más cruel, sórdido y despiadado del rutilante mundo de la ópera, donde la envidia acecha entre bambalinas. El sagaz, paciente, lúcido y foodie comisario Brunetti terminará por resolver el crimen mientras le muestra al lector rincones ocultos de la Serenísima.

Muerte en La Fenice

 

  1. Una temporada en Venecia. Wlodzimierz Odojewski. Minúscula. Sin duda una de las fábulas más cautivadoras sobre el poder de la imaginación y sobre la fascinación que Venecia ejerce sobre según qué sensibilidades hayan o no estado varados en sus canales. Es el caso de Marek, un niño polaco de nueve años que lo sabe todo sobre Venecia: ha leído sobre ella, ha escuchado los relatos de quienes la visitaron, la ha recorrido en planos y mapas y, además, la ha soñado. En el verano de 1939 estalla la guerra turca y en lugar de poner rumbo a la Serenísima la familia viaja al campo, para refugiarse en la villa modernista de su tía Weronika. Será allí, en el sótano de esa gran casa, donde descubrirá una Venecia inesperada, más real y magnética que la pintada por Turner. Y mientras caen las primeras bombas y la infancia de Marek está a punto de acabarse, esa Venecia de ensueño se convierte en un refugio hecho a medida de la fantasía de una familia singular.

Una temporada en Venecia

  1. Los gondoleros Silenciosos. William Goldman. Ático de los libros. Quien haya leído La Princesa Prometida seguro que adora las bibliohechuras de Willan Goldman, un consumado narrador capaz de hilar tramas con trazas de ficción y de realidad, cargadas de vibrantes diálogos donde la acción da paso a la magia y al romanticismo, y donde la carcajada y la emoción aguardan a cada salto de línea. Y no iba a ser menos en Los gondoleros silenciosos, apta para cualquier paladar libresco y editada por primera vez en castellano con las ilustraciones de Paul Giovanopoulos, donde Goldman fabula sobre una ciudad fabulosa a partir de uno de sus pobladores más legendarios: los gondoleros. Esos que antaño eran los mejores cantantes del mundo hasta que, de pronto y sin motivo, empezaron a desafinar tanto que optaron por remar en silencio. El por qué perdieron el tono es un enigma que Goldman desvela a través de Luigi, un joven aspirante a gondolero que nos acompañará a la taberna secreta de los gondoleros, a la Iglesia de las almas de los que murieron por el Mar y a otros muchos lugares mágicos, dibujando una Venecia entre la realidad y la fantasía en la que Luigi, pese a todas las frustraciones, sinsabores y derrotas, jamás renunciará a su sueño.

Los gondoleros silenciosos

  1. El juego del escondite. Patricia Higsmith. Anagrama. Solo un endemoniado talento para emponzoñarlo como el de la Highsmith podría transformar la belleza doliente, apacible y pasiva de Venecia en un ecosistema cargado donde la sospecha te envuelve como una masa viscosa de la que no logras desprenderte. Y vaya si lo hace en El juego del escondite, en la que un célebre pintor norteamericano llamado Coleman culpa a su yerno, Ray Garret, del suicidio de su hija. Empujado por un odio obsesivo decide vengarse y, tras quedar con Ray en Roma cree haberlo matado de un disparo. Sin embargo falla y Ray, que quiere convencer a Coleman de que no mató a su hija, le sigue hasta Venecia para tratar de aclararlo todo. Pero lejos de cambiar de actitud, Coleman intenta asesinarlo de nuevo, y es ahí donde Ray, acorralado y quizás empujado por otros maquiavélicos motivos, decide esconderse en Venecia con un nombre falso…. Y aquí detona un extraño, atroz y demoledor juego del escondite en una Venecia que es una trampa mortal.

El juego del escondite

  1. Marca de Agua. Joseph Brodsky. Siruela. En Marca de agua, un mosaico de 51 breves secuencias, Joseph Brodsky se sirve de sus visitas anuales a Venecia para meditar sobre la relación entre el agua y la tierra, la luz y la oscuridad, el tiempo presente y el pasado, el deseo y su satisfacción, la vida y la muerte. Estampas poéticas, estampas venecianas, estas reflexiones acerca de la ciudad abren brechas en la memoria del escritor, que entrelaza recuerdos personales con hechos acaecidos en esta ciudad de agua, agua que, como él mismo dice «la golpea y la rompe en pedazos, aunque al final la recoja y la lleve consigo hasta depositarla, intacta, en el Adriático». Para el lector esa percepción y ese contrapunto entre imágenes y pensamientos se asociarán para siempre con el nombre de Venecia.

Marca de Agua

  1. El impresor de Venecia. Javier Azpeitia. Tusquets. En 1530, un joven que ha escrito la biografía de Aldo Manuzio, el impresor veneciano, viaja a Módena para mostrarle el texto a la viuda. Lo que no imagina es que la historia del editor es muy diferente a lo que él ha escrito, y que está a punto de conocer. Desde que llegó a Venecia en 1489 para editar los tesoros de la literatura griega, Aldo Manuzio capeó el robo de manuscritos, a las imposiciones comerciales de su suegro y dueño de la imprenta, o la censura contra la difusión del epicureísmo. Con la dosis justa de ironía y erudición, El impresor de Venecia recrea el nacimiento del negocio de los libros en el entorno de una ciudad fascinante y enloquecida, más apta para los amantes furtivos que para los pioneros de la edición, y en un tiempo de crisis tras el que, curiosamente, son reconocibles los retos editoriales de hoy. Un apasionante recorrido por la Venecia del Renacimiento de la mano de un editor e impresor legendario.

El impresor de Venecia

  1. El caballo de Lord Byron. Vanessa Pérez-Sauquillo. Siruela. El verano azota Venecia y al pequeño Marco le fascina el poeta que va a pasar una temporada en el palacio donde trabajan sus padres. Se llama Lord Byron e irrumpe en la ciudad de los canales en una barcaza cargada de animales de todo tipo; un mono, zorros, pájaros y cientos de baúles que ocultan inimaginables tesoros de todos los rincones del planeta. Pero lo mejor está por llegar: la pequeña Allegra, hija de Byron, también se quedará con ellos, y juntos los dos niños recorrerán entusiasmados todos y cada uno de los recovecos y pasadizos secretos del palacio veneciano. Un verano inolvidable en un escenario enclavado en algún punto entre la fábula y la realidad donde los pequeños también descubrirán que la magia es peligrosa y que, a veces, los tesoros más grandes están justo delante de nuestras narices. Un relato delicioso apto sin duda para cualquier paladar libresco que recrea, junto a la aventura de los niños, mucho del paso de Byron por Venecia.

  1. La muerte en Venecia. Thomas Mann. Edhasa. Sobre la Venecia crepuscular y decadente del siglo XIX proyectó Thomas Mann su Muerte en Venecia, un exquisito artefacto narrativo con el que disecciona un alma agónica, la de Gustav Von Aschenbac, que tras perder su genio creativo se retira a un balneario veneciano para rumiar su ocaso artístico. Pero más que consigo mismo se topa en la Serenissima con el joven Tadzio, una irresistible e insultante materialización de la belleza en estado puro que, libre de artificios y titubeos, se pasea ante sus narices en todo su esplendor y con una inocencia cargada de malicia. Fabulosa.

 

  1. Los turbantes de Venecia. Nedim Gürsel. Alianza. Kâmil Uzman es un pintor y estudioso del arte busca en la ciudad de los canales huellas de la presencia otomana en la cultura occidental, principalmente en las obras de los Bellini, gran estirpe de pintores del Renacimiento italiano. Kâmil es complejo y apasionado, y mientras escruta y analiza la obra de los Bellini, se enamora de una enigmática bibliotecaria. En Los turbantes de Venecia se entrecruzan el pasado y el presente de Venecia y Estambul, ambas rodeadas por el agua, con un pasado esplendoroso y que intercalaron rivalidad militar, política y religiosa con un intenso intercambio comercial y cultural. Además de ser un paseo maravilloso por la Venecia de la época, por el sugerente mundo de la pintura renacentista y por los entresijos del proceso de creación artística, la novela no solo disecciona el pulso Oriente y Occidente sino que plantea el arte como canal de entendimiento entre ambos. Y sobre ese tapiz se proyecta una historia de amor, de pasión y de muerte con un final de órdago.

 

Al final mi reginaexlibrislandiano se llevó Historia de Venecia, de Norwich, El juego del escondite de Highsmith, Los turbantes de Venecia y, para sus hijas, Los Gondoleros silenciosos de W. Goldman y El Caballo de Lord Byron.

Y para haceros bibliosalivar con mi Venecia de Letras os dejo con el trailer de la colosal adaptación de La muerte en Venecia, que filmó Visconti en 1971:

Doce novelas para leer y redescubrir Madrid

Pongamos que leo Madrid (y que Sabina me perdone la licencia). Pongamos que me pego un bibliogarbeo por los madriles, que recorro entre líneas las entrañas, las luces y las sombras de una ciudad muy, muy literaria, tremendamente magnética y bendecida con ese punto canalla que desarma y cautiva.

Qué, queridos, ¿os venís?

Os lo planteo porque en los anaqueles de reginaexlibrislandia hay muchos títulos con un punto en común: todos y cada uno de ellos hacen de Madrid un microcosmos poblado por personajes, escenarios e historias que constituyen la materia con la que grandes escritores hicieron literatura desde el Siglo de Oro hasta hoy.

Así que, presa de un ataque de madriditis aguda, me he metamorfoseado en un híbrido de librera y chulapa con el pelucón aprisionado en la pañoleta y coronado con un clavel para, con la falda almidoná y los libros apoyáos en la cadera, ir y venir de mis baldas al escritorio contoneándome como buenamente puedo al compás de un chotis para mostraros doce novelas con las que podréis leer y redescubrir Madrid entre líneas.

¿Listos? Van:

  1. Un día de cólera. Arturo Pérez Reverte. Alfaguara. (Madrid napoleónico).

Que te guste o no la pluma de Pérez-Reverte es una cosa, pero poner en duda su talento para novelar la historia de España y, en concreto, del levantamiento de los madrileños en 1808 sería una estupidez. Por eso Un día de Cólera merece una lectura. Por sus páginas se pasean los rostros anónimos que Goya inmortalizó en sus grabados y cuadros, y que nos cuentan por qué se desató la furia del pueblo, cómo as mujeres plantaron cara a cuanto gabacho se cruzaba en su camino y cómo reaccionaron los militares españoles, paralizados ante la encrucijada de aguardar órdenes o unirse a sus vecinos. Un viaje violento y estremecedor a un 2 de mayo de 1808 que cambió el curso de la historia.

Un día de cólera

Un día de cólera

  1. Fortunata y Jacinta. Benito Pérez Galdós. Asutral. (Madrid decimonónico).

Galdós construye un vasto universo de ficción que se mueve entre esos dos polos que son las mujeres que dan título al relato y los mundos que representan en el Madrid del último tercio del SXIX. Una inmersión total en el tejido urbano, comercial, social y arquitectónico del centro histórico de la ciudad (la calle de la Paz, Pontejos, plaza Mayor, calles de la Sal, Postas, Arenal, Cava de San Miguel, Cuchilleros, Toledo, etc.). La unión de Galdós (“Benito, el garbancero”) y Madrid es tan esencial, tan íntima y honda que, una vez alcanzas el final, no aciertas a distinguir el Madrid real del Madrid galdosiano. Una novela inmensa, emocionante, monumental e imprescindible.

Fortunata y Jacinta

Fortunata y Jacinta

  1. La Colmena. Camilo José Cela. Alianza. (Postguerra, años 40).

Cela se llevó el Nobel de literatura por obras como ésta. Leer La Colmena es vivir una época fascinante y agridulce con un realismo tan perfecto que te clava en unos días al azar en el Madrid de 1943, cuatro años después del fin de la Guerra Civil. Te zambulles en aquel Madrid deprimido y desesperanzado pero muy culto que arrastraba sus penas por los cafés y sus calles melancólicas, cargado de historias que se entrecruzan y forman un mosaico vívido. Son vidas y retazos de experiencias castizas que nos hacen retroceder en el tiempo. El estilo narrativo tan preciso es clave en ello. Nada como La Colmena para entender la esencia del Madrid de ayer y siempre.

La colmena

La colmena

  1. El gran momento de Mary Tribune. Debolsillo. J. García Hortelano. (Años 60)

Un grupo de amigos burgueses en el Madrid de los años sesenta se revoluciona cuando entra en sus vidas Mary Tribune, una millonaria estadounidense extravagante y obsesiva con la que el narrador liga una noche de farra. Esa irrupción conmociona y precipita las aventuras emocionales de estos varones cargados de prejuicios, movidos por la costumbre y de escasa educación sentimental, que son narradas con sarcasmo desde una ciudad donde el alcohol y las fiestas y ese no-se-qué entre rancio y perturbador son moneda corriente. Una de las novelas más memorables e hilarantes de García Hortelano, peso pesado de la literatura española del siglo XX.

El gran momento de Mary Tribune

El gran momento de Mary Tribune

  1. El cielo de Madrid. Julio Llamazares. Alfaguara. (Los 80: movida madrileña)

En la España de los años 80 acabó la dictadura, llegó la democracia y, con ella, el despertar al mundo y a la libertad, y nacieron y se abandonaron sueños. En medio de esas turbulencias, Carlos y sus amigos, un grupo de artistas y escritores llegan a Madrid buscando el triunfo y la felicidad, y pasan de la inocencia a la madurez, de la juventud al éxito o al fracaso, para descubrir que ni el éxito ni el fracaso son como imaginaron. A través de recuerdos y momentos vividos en la ciudad, se eleva hasta el cielo el mito de una generación, la de la movida madrileña, cargada de irreverencia y diversión, pero presa de infiernos como la heroína. Una manera única de entender el cielo de Madrid.

El cielo de Madrid

El cielo de Madrid

  1. 6. Historias del Kronen. José Ángel Mañas. Destino. (Primeros  90s)

Finalista del Premio Nadal 1994, se convirtió en el icono de toda una generación a la que dio nombre, e irrumpió en el mundo literario como una nueva forma de narrar y de ver la realidad. Carlos es un veinteañero de familia acomodada que vive de noche. El sexo, el alcohol, las drogas y la ausencia de escrúpulos son sus compañeros de correrías; el desprecio por los débiles, por el trabajo y por las mujeres, su bandera. Pero llega el día en que las aventuras empiezan a sucederse una tras otra como en una noche continua, viviendo cada momento como si fuese el último, hasta precipitarse en una vertiginosa espiral hacia la destrucción.

Historias del Kronen

Historias del Kronen

  1. Beatriz y los cuerpos celestes. Lucía Etxebarría. Destino. (Últimos 90s)

Lucía Etxebarría es un personaje polémico, sí, pero también es una gran escritora, de ahí que su Beatriz y los cuerpos celestes se llevara el Nadal en 1998. Así que si tienes prejuicios hazte un bibliofavor y apárcalos, porque es una gran novela que te clava en un Madrid desenfadado a finales de los 90’s, donde que los problemas de los protagonistas están relacionados con la identidad sexual y los prejuicios sociales. Los convencionalismos saltan por los aires en la historia de Beatriz, enamorada de Mónica, de la noche madrileña y de sus encantos. Coqueteos, sexo y drogas alejan a Beatriz de Mónica y de Madrid rumbo a Edimburgo. El amor como terapia y como revulsivo, con Madrid de telón de fondo, para fagocitarte como lector en una historia sin fisuras.

Beatriz y los cuerpos celestes

Beatriz y los cuerpos celestes

  1. Mercado de Barceló. Almudena Grandes. Tusquets. (1999 – 2000)

Cuando en 1999 Almudena Grandes inició una nueva serie de artículos en El País Semanal y quiso dotarlos de un hilo conductor, pensó que algo tan cercano y fascinante como un mercado de abastos podría servirle como marco ideal para poblarlo con «los humildes afanes y trabajos de la cotidianidad más estricta». Escogió el céntrico Mercado de Barceló, situado en el Madrid castizo, y lo convirtió en un microcosmos de pequeñas historias, pero también en un infalible sismógrafo sociológico, que recogía indirectamente preocupaciones y tendencias encarnadas en personajes y conversaciones y, en definitiva, retrataba la ciudad en sí. Cerrada la serie a finales de 2002, este libro reúne una cuidada selección de aquellas crónicas y relatos.

Mercado de BarcelóMercado de Barceló

Mercado de Barceló

  1. Saliendo de la estación de Atocha. Mondadori. Ben Lerner. (2013)

Un yanqui en Madrid podría ser el subtítulo de la novela de Ben Lerner, uno de los mejores novelistas jóvenes de EEUU. Lerner introduce al poeta Adam Gordon para narrar el choque cultural que supone para un estadounidense vivir un tiempo en Madrid. Adam disfruta de una prestigiosa beca en Madrid para realizar su “proyecto poético”, mientras trata de desentrañar su identidad y su relación con el arte. Animado por cantidades ingentes de café que rebaja con tranquilizantes que él mismo se prescribe, la búsqueda de Adam le llevará a conocer una ciudad que está a punto de vivir un capítulo clave de su historia. A caballo entre la tragedia y la comedia, el desdén y la burla, nunca está de más redescubrir Madrid desde la perspectiva de un guiri.

Saliendo de la estación de Atocha

Saliendo de la estación de Atocha

  1. Manolito Gafotas. Elvira Lindo. Alfaguara. (90s, pero es atemporal) 

Elvira Lindo se sacó de la manga un personaje, primero radiofónico y luego de tinta, que conecta con cualquier perfil lector. Manolito es el prototipo de niño gafotas y patoso, dispuesto a dar siempre su visión de las cosas, que todos hemos tenido de compañero en el colegio. Del muy madrileño barrio de Carabanchel (Alto), donde su familia y vecinos se dejan el lomo para llegar a fin de mes, sus monólogos interiores denotan una inteligencia sibilina y certera. Obra cargada de infinitos guiños cómicos a una sociedad desencantada, la de los 90’s españoles, vista desde los ojos inocentes de un niño. Manolito Gafotas debería ser “de tenencia y lectura obligada en cada casa por prescripción librera”.  Otro Madrid, agridulce, tierno y, sobre todo, auténtico. A modo de curiosidad hiriente: ¿Sabíais que Manolito Gafotas es ‘too heavy’ para EEUU?

Manolito Gafotas

Manolito Gafotas

  1. Escrito en el Cielo. VVAA. Alfaguara. (1977-2017)

La ciudad de Madrid vista a través de los ojos de los mejores escritores españoles e hispanoamericanos a través de más de ciento cincuenta fragmentos, extraídos de novelas y relatos publicados entre 1977 y 2017. Desde el Madrid de Alfonso XIII hasta el de hoy mismo, todo cabe en estas páginas: la guerra, la represión, el arte, el cine, el teatro, el fútbol y los toros, los atentados terroristas, la vida cotidiana y los actos singulares, lo que ocurre tras los visillos y lo que pasa en la calle, lo que se sueña y lo que se pierde, la famosa Movida por la noche y el Rastro por la mañana, las copas al atardecer y las desventuras amorosas a cualquier hora, las intrigas y los asesinatos. Todo ha quedado escrito en el cielo, en ese lienzo de la imaginación, azul y de mil colores, en el que el mundo es tan cierto como el «real».

Escrito en el Cielo

Escrito en el Cielo

  1. Madrid Negro. VVAA: Siruela Policíaca.

Esta estupenda antología reúne a algunos de los autores más destacados de la novela negra en castellano, en un recorrido criminal por los barrios emblemáticos y cualquier otro rincón con un turbio secreto y algún que otro cadáver de la ciudad de Madrid. Marta Sanz, Alfonso Mateo Sagasta, Juan Aparicio Belmonte, Lorenzo Silva, Vanessa Monfort, Patricia Esteban Erlés, Berna González Harbour, Jesús Ferrero, Fernando Marías, Andrés Barba y Domingo Villar. Otra forma de darse un bibliogarbeo por un Madrid, esta vez aún más canalla, chulesco, tentador, desencantado y sórdido si cabe.

Madrid Negro

Madrid Negro

Obviamente entre estas doce citadas no están ni mucho menos todas las novelas que son Madrid entre líneas.

Es una selección reginaexlibrislandiana pensada para satisfacer distintos tipos de paladares librescos. Seguro que podéis aportar vuestro bibliogranito a este peculiar cocido madrileño-libresco; ¡verdad, queridos?

Y para terminar y ponerle banda sonora a nuestro bibliogarbeo por los madriles os dejo con Sabina y su colosal Pongamos que hablo de Madrid:

“¡Pues en la ‘S’ no tiene guías de Estambul!”

Hay días en que echo el cierre de la librería como los bancos en plena crisis: sin dar crédito. La naturaleza humana con la que capeo a diario en las trincheras bibliófilas es tan gloriosamente imprevisible que, sinceramente, nunca sé por de dónde me va a venir el golpe ni cómo encajaré según qué disparatada reacción del cliente que la Providencia Librera tenga a bien enviar a mis confines ese día.

Por ejemplo, la última hora del sábado fue antológica. Estaba yo haciendo números y finiquitando el papeleo semanal cuando se materializó ante mí una señora de mediana edad. Iba cargada de bolsas y parecía ligeramente alterada.

Sin mediar saludo ni carraspeo al uso, ella disparó:

– Clienta: ¿Tiene guías de viaje?- Regina: Sí, mire, en aquel mueble. Están por países, y ordenados alfabéticamente.

– C.: Bueno, sí, pero ¿tiene de Estambul?

– R.: Sí, creo que dos o tres, en la T de Turquía. La acompaño…

Apenas terminé la frase y ella, ZAS, dejó caer las bolsas y enfiló hacia el mueble de Guías de Viaje.

Como vi que ella iba a lo suyo y se me hacía tarde, yo seguí a lo mío. Al minuto se materializó frente a mi con los brazos en jarras y los ojos inyectados en sangre:

– Clienta: ¡Oiga, pues en la S no tiene guías de Estambul!- Regina: ¿Disculpe?

– C.: Que me dijo que tenía y no tiene, ¡vaya forma de llevar un negocio!

– R.: No, perdone, las de Estambul están en la T de Turquía

– C.: ¡Y dale! Que en la S usted no tiene guías de Estambul

Y antes de que pudiera abrir de nuevo la boca agarró sus bártulos y desapareció de mis confines murmurando improperios:

“… dice que está colocado y no está. Ni guías de Estambul en la S ni Dios que lo fundó. Ni orden ni concierto ni ná…”

Dejé mis papeles y fui directa a las guías, donde vi los tres ejemplares de guías de Estambul dentro de la T de Turquía.

 

 

Estaba como en shock, sin comprender lo que había pasado, pero el eco de las maldiciones de la mujer reverberaba en mi pelucón.

Para espantarlo me metamorfoseé mentalmente en un derviche girador de esos que tuve la suerte de ver en Estambul, y me abandoné a esa danza mística sufí en una bacanal giratoria maravillosa…

Por suerte, al cuarto giro espanté a la mujer y pulvericé sus palabras y me quedé con lo divertido de la anécdota y una curiosidad renovada por Turquía y Estambul, que me llevó a pensar en alguna que otra lectura que bien podría acompañar al viajero bibliófilo aficionado a las ciudades de novela:

Estambul, de O. Pamuk; La bastarda de Estambul, de Elif Shafak; El tren de Estambul, de Graham Greene; Estambul otomano, de Juan Goytisolo; El árbol de los jenízaros, de J. Goodwin y la nueva del griego Petros Markaris, Muerte en Estambul…

Y vosotros, queridos, ¿cómo hubierais reaccionado ante la señora? ¿Tenéis alguna anécdota de librería relacionada con guías de viaje? ¿Alguna sugerencia bibliófila sobre Estambul o Turquía?

Venecia y su ‘Acqua Alta’ de letras

La Serenísina le gana el pulso al Acqua Alta más agresiva de los últimos 22 años, queridos. Después de que el nivel del agua subiera hasta los 1,56 metros, los venecianos siguen achicando agua, y quienes sufrimos por ella en la distancia vamos recuperando el pulso.

Porque, queridos, aunque, como decía Herman Hesse: «Todos los poetas y escritores han descrito, en innumerables libros, este extraordinario mundo acuático», lo cierto es que cada milímetro que engulle el agua es una auténtica catástrofe.

Por eso cuando un reginaexlibrislandiano asiduo se adentró en mis confines esta tarde en busca de una pequeña gran maravilla llamada Venecia. Cuaderno de Viaje, que edita Anaya Touring, no me sorprendió su comentario:

– Cliente: ¡Hola, Regina! ¿Cómo vas?- Regina: Pues divinamente, ¿y tú?

– C.: Bien, aunque no te imaginas a por qué vengo…

– R.: Como no me des más pistas…

– C.: Hace unos meses me recomendaste un libro sobre Venecia, una especie de guía ilustrada con acuarelas

– R.: ¡Ah, si, de la colección de Anaya Touring!

– C.: Ja, ja, ja… ¡justo ese!

– R.: ¿Buscas otro título de esa colección?

– C.: No, Regina, quiero otro ejemplar de Venecia. Es para mi nieto, que aunque es pequeño quiero que lo tenga, porque al paso que va Venecia…

– R.: Calla, calla, que estoy en vilo. ¡1,56 metros!

– C.: Es una pena, no sé cómo no pueden hacer más, no lo entiendo.

– R.: Ya, aunque siempre nos quedarán los libros sobre la Serenísima.

– C.: ¿sugerencias?

– R.: Mira, Venecia es una de las ciudades literarias por excelencia y hay centenares de novelas que te clavan en sus canales…

Y aquí le puse sobre mi escritorio mi particular collage-literario para quienes quieran adentrarse en Venecia por canales de letras:

– Venecia, de Jan Morris. El día en que, a finales de los años cincuenta, Jan Morris llegó a Venecia quedó total y absolutamente cautivada de la ciudad flotante que le salió al paso por entre la bruma. De ahí que escribiera uno de los frescos más deliciosos y completos sobre la cludad, cargado de anécdotas y curiosidades de la Serenísima y de les venecianos.

La ciudad de los Ángeles caídos, de Jon Berendt. Impresionante descripción de Venecia, de sus suntuosos palacios y sus callejuelas, y de los venecianos. Pero detrás de esa preciosa fachada se esconde la tragedia y un misterio: el incendio de la Ópera de la Fenice.

– La muerte en Venecia, de Thomas Mann. La historia de Aschenbach, un alma agotada, capaz de sobrevivir sólo en el artificio, que descubre la belleza espontánea en un adolescente llamado Tadzio. Exquisita y emotiva.

– La Pasión, de Jeanette Winterson. En esta pequeña gran novelita, impecablemente ambientada en la decadente Serenísima de la época napoleónica, un joven galo al servicio del Emperador se enamora de una muchacha pelirroja de pies amorfos que se vende a hombres y mujeres para sobrevivir. Lo que les une va más allá de los canales y las palabras. Exquisita.

– Acqua Alta, de Donna Leon. Ésta porque el título me viene al pelucón, pero cualquiera de las aventuras del comisario Brunetti es una inmersión en una Venecia que poco tiene de onírica y mucho de sórdida y real: la Venecia del crimen, los secuestros, la corrupción…

– El libro flotante, de Michelle Lovric. La hermosa y pérfida mujer de un médico judío se mueve a placer por la ciudad para saciar su sed de placeres ilícitos con hombres de toda ralea en la Venecia del S. XV, justo cuando acaba de llegar de Alemania la primera imprenta.

– Fábula de Venecia, de Hugo Pratt. El historietista veneciano disecciona en viñetas la Venecia más legendaria, mágica y hermética a través de un guía de lujo: el mismísimo Corto Maltés. Cargada de referencias simbólicas y lugares reales, este volumen es un impagable paseo por la Serenísima.

Y vosotros, queridos, ¿viajasteis alguna vez a una Venecia de letras? ¿Qué libro recomendaríais si habláramos de la Serenísima?

Para terminar, el trailer de la magistral adaptación que Visconti filmó de la grandísima Muerte en Venecia, de Thomas Mann:

A Venecia lo mejor es irse con la novela de John Berendt…

Llamadme enferma si queréis, queridos, pero la perspectiva de sellar reginaexlibrislandia estos cuatros días semanasanteros me lleva inquietando un par de semanitas.

No sé, imaginaros a Isabel II de Inglaterra despojada de su cetro regio, de esa gran corona cargada de joyas y de toda su pompa y arrojada a la fuerza a las calles de Londres. Creo que me sentiré como me la imagino a ella: una enorme cucaracha en un plato de arroz blanco.

Menos mal que siempre llevo a Kafka a mano, y cada vez que me enfrento a situaciones similares, es decir, a entornos libres de libros ergo hostiles, vuelvo de forma compulsiva a La Metamorfosis.

¿Quién mejor que Gregorio Samsa para recordarme que no deje de ser yo misma, con todas mis grandezas y miserias?

Así que en esas estaba yo poco antes de cerrar, reforzando mis cimientos en mi manoseada edición, cuando entró un cliente algo apurado.

– Cliente: Buenas noches, ¿me puede ayudar?- Regina: Si, claro, dígame cómo.

– C.: Verá, en dos días vuelo a Venecia con alguien especial y quería prepararme el viaje. Mi problema es que no soporto las guías al uso, nunca logro leérmelas. Tampoco quiero un tocho de la historia de la ciudad, porque voy contrareloj. En realidad no sé muy bien lo que quiero…

– R.: Ya veo. Pues si yo fuera usted me dejaría guiar por John Berendt y su La ciudad de los ángeles caídos.

– C.: ¿Es un historiador o algo así?

– R.: No, en realidad es periodista. Y su especialidad es reconstruir la esencia de ciudades que le cautivan a través de las personas que las habitan. Es de esos que piensan que las ciudades son como son por sus gentes, y viceversa. El caso es que siempre fue un enamorado de Venecia y en el 96, la noche que llegaba para tomarse unos meses sabáticos allí se dio de bruces con el último incendio de La Fenice, el mítico teatro veneciano. Así que se puso a desenmarañar el misterio del incendio en La ciudad de los ángeles caídos en un perfecto equilibrio entre investigación periodística y recreación literaria. Para mi la novela es un fresco cautivador de la enigmática ciudad protagonizado por sus excéntricos habitantes y engarzado sobre la tragedia del incendio.

– C.: Creo que me ha convencido usted, tiene buena pinta.

– R.: Eso sí, aunque Venecia es un cruce entre laberinto y casa de espejos y lo más probable y lo mejor es que se pierda, lo que puede hacer es llevarse también una mini-guía-plano de estos de bolsillo, y así va siguiendo las descripciones de Berendt sobre el plano. Es el complemento idóneo. En su día yo lo hice así, y fue toda una experiencia, se lo puedo asegurar.

– C.: Perfecto, pues me llevo los dos. Ya le contaré, muchas gracias.

Nada más irse el simpático caballero me puse a echar el cierre. Gregorio Samsa me estaba esperando, pero decidí dejarlo. De alguna forma el recuerdo de Berendt y de Venecia fue el revulsivo que necesitaba para enfrentarme al mundo más allá de los confines de reginaexlibrislandia.

Regina, cielo, me dije, plantéatelo como un safari librero. Vete a buscar tinta fresca…

Y me fui.

Y, vosotros, queridos. ¿Leísteis a Berendt? Aunque prepararé un post de sugerencias de novelones de viajes, ¿sois de los que leéis guías o novelas?