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Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

“Busco un libro para hacerme un reloj”

El día en que un señor me pidió un libro para ‘construirse un submarino’ aprendí una lección librera crucial. Me dije:

“Hay libros de todo, y sobre todo te pueden pedir libros, querida. Sobre TO-DO TO-DO. Así que agudiza el ingenio, refrénate ese rictus y afílate la capacidad de reacción en situaciones bibliófilas extremas.”

Pero, claro, ni en reginaexlibrislandia hay sitio para todos los libros ni en mi pelucón caben infinitas referencias. Por eso capeo como puedo cada temporal que azota mis plácidas costas libreras. Como el de hace unas horas, que se materializó en la forma de un simpático sexagenario:

Cliente: Señorita, perdone…Regina: Sí, dígame, caballero.

C.: ¿Tiene libros de relojes?

R.: Se refiere a novelas sobre relojes o a libros prácticos, como de historia de relojes, fotografías o cosas así.

C.: No, no, verá… busco un libro para fabricarme un reloj.

R.: Ah, pues no, de eso me temo que no tengo nada.

C.: Ya me lo figuraba. Llevo bastante tiempo entrando en cada librería que veo para preguntar, y nunca tienen algo como lo que necesito.

R.: Pero, ¿tiene alguna referencia o recomendación?

C.: Pues no, la verdad. Y tampoco supieron dármela.

R.: Claro, es que es algo muy específico…

C.: Nada, nada, no se preocupe, ya le digo que pregunto por preguntar.

R.: Estooo, no sé. ¿Ha probado en preguntarle a algún relojero? Imagino que quien es profesional sabe de manuales y cosas así, ¿no?

C.: ¡Uy! Eso sí que no se me había ocurrido. ¡Claro, si alguien sabe del tema serán los relojeros! ¡Gracias, señorita, me ha ayudado mucho!

Y se marchó.

Y yo decidí que buscaría referencias de manuales de relojería y de relojeros para saber y, quizá, para engrosar alguna que otra de mis baldas de libro práctico con algún ejemplar dedicado al tema. Pero antes me acechaban montones de albaranes, facturas, encargos de clientes y demás quehaceres libreros diarios, así que me puse a lo mío.

Pues el buen señor me ahorró la investigación. Horas más tarde regresó a mis confines con paso firme, sonrisa radiante y un papelito que dejó sobre mi escritorio, diciendo:

“Vengo a encargarle estos dos libros: Manual de relojería, de Pedro Germán Belda González, editado por Xandró; y Manual suizo del relojero reparador, de H. Jendritzki, editado por Scriptar. Tenía usted razón, señorita, el relojero de mi barrio me dio estas dos referencias, pero en agradecimiento a su ayuda vine para comprárselas a usted. ¿me avisará cuando le lleguen?”

Claro que le avisaré… Ya están pedidos y, sinceramente, estoy deseando que lleguen para que el buen señor venga a recogerlos. Tic-tac, tic-tac, tic-tac. Este tipo de detalles le hacen a una más feliz, si cabe. Tanto que no volveré a mirar igual a un reloj, ni a un relojero.

Y vosotros, queridos, ¿sabéis de manuales de relojería? ¿habéis dejado alguna vez al librero de turno petrificado ante una de vuestras peticiones? ¿Hay algo sobre lo que busquéis un libro y no dais con referencias bibliográficas?

8 comentarios

  1. Dice ser Test comentario

    Test de comentario

    15 Octubre 2008 | 11:10

  2. Dice ser Hoteles Málaga

    es que como tu dices hay libros para todo..y si ya entramos en internet a buscar..ni te digo..saludos.

    15 Octubre 2008 | 11:23

  3. Dice ser Ester

    Me ha encantado la anécdota, me suscribí a tu blog no recuerdo por cual entrada pero no me decepcionas. Tengo que decir que cuando era pequeña pensaba que en todas las librerías había alguien así. Alguien a quien le preocuparas tú como lector. Desgraciadamente sólo conocí así a un señor que se jubiló hace 20 años.

    15 Octubre 2008 | 15:27

  4. Dice ser armstrongfl

    ¿Sabe, Mi Reina? Me gusta comprobar que usted y este que le escribe se parecen en ciertas cosas. Después de las peticiones más extrañas usted duda y luego actúa, siempre se queda pensando. Eso gusta al australiano.Sí ha ido a librerías y pedido autores que no conocían o que no eran BEST SELLERS o que no se habían editado todavía.Un beso,Armstrongfl

    15 Octubre 2008 | 15:58

  5. Dice ser Matasiete

    Allá por los primeros noventa fui testigo, en una librería pequeña, de una petición sobre “sistemas operativos, programación o algoritmos” (más o menos). El tema no parece nada del otro mundo,pero nos quedamos todos los presentes petrificados: el demandante tendría unos seis años.Por cierto, ¿Alguna vez te han pedido el Necronomicon?

    15 Octubre 2008 | 21:30

  6. Dice ser KanelaEnRama

    Un dia yo solicite uno libro de cocina que cocinase solo…nunca me lo consigieron.

    15 Octubre 2008 | 21:33

  7. Dice ser BBB

    Por extraño que parezca ahora, me he llevado diez años de mi vida buscando Las Crónicas de Narnia en castellano, como este buen señor, preguntando en cada librería que me encontraba, a veces atinaban con algunos restos de la edición de Alfaguara, sólo uno de los siete libros, pero a otros muchos le sonaba a chino.

    16 Octubre 2008 | 8:42

  8. Dice ser Anura

    Mi padre tenîa un libro de cômo hacer relojes, bastante viejo, no recuerdo ni el tîtulo ni la portada. Se dedicô a montar tres de cuco, que nunca llegaron a funcionar… Sus vâstagos nos divertîamos haciendo oscilar los pesos y dejando marcas en la pared (a raîz de eso, se los quitô y los cacharros se quedaron allî cogiendo polvo)…

    16 Octubre 2008 | 13:08

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