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Puede que en el vino no esté la verdad, si es que sólo existe una,pero lo que es seguro es que está el placer y juntos vamos a encontrarlo

Tres libros para viajar desde el sillón

En estas fechas en las que parece que viajar es una obligación quiero recomendar un magnífico libro que ha llegado a mis manos.

Su título es The Wine and Food Lover’s Guide to Portugal, que podríamos traducir como La guía de los amantes del vino y la comida de Portugal, y sus autores son Charles Metcalfe y Kathryn McWhiter.

No son muy numerosos los libros sobre vinos de Portugal que estén actualizados, aunque hay algunos soberbios e incombustibles como Porto Vintage de Gaspar Martins y Joao Nicolau de Almeida, un libro de lectura obligatoria para los amantes del Oporto, aunque sea necesario leerlo en portugués.

Lo mismo sucede con esta guía. De momento sólo se encuentra en portugués o en inglés. Pero merece la pena comprarla pues es muy completa. Zonas vinícolas van pasando por sus páginas, con sus bodegas bien explicadas, con textos sencillos, sin pretensiones, pero muy correctos. Con los restaurantes donde se puede comer y las tiendas donde se puede comprar.

Hay un breve pero también interesante sección de quesos. Ahora es el momento para comprarse un Queijo da Serra da Estrela, una torta cremosa de sabor intenso.

Otro libro que acabo de leer es Vivir en Provenza de Peter Mayle. Es la segunda parte de Un año en Provenza. Es divertido, aunque no tanto como el primero, publicado en Inglaterra en 1989 y premio al Mejor libro de viajes del año de los British Book Awards.

Peter Mayle es un inglés que se traslada de Londres a Provenza y cuenta, de una forma encantadoramente divertida, sus experiencias en esta zona francesa.

Su sorpresa ante las suculentas comidas y bebidas locales, los esfuerzos que hace para reconstruir la casa que ha comprado y sus choques con los distintos oficios que va encontrando, desde los albañiles a los fontaneros.

Aprendimos que el tiempo en Provenza es una materia prima muy elástica, incluso cuando se la describe en términos absolutamente claros y específicos. Un petit quart d’heure significa “ en algún momento del día de hoy”. Demain quiere decir “algún día de la semana”. Y el segmento más elástico de todos es une quinzaine que puede significar “tres semanas”, “dos meses” o “el año que viene”, pero nunca jamás “dentro de quince días”.

Contado con ese supuesto, y cuando se tiene admirable, humor inglés te hace reír y te das cuenta de lo cercano que estamos en costumbres de nuestros vecinos.

La furgoneta se estremeció, y entonces, centímetro a centímetro, fue apareciendo el sucio perfil rosa de la cabeza de un cerdo. El viejo tiró de nuevo, más fuerte, y la monstruosa criatura descendió tambaleándose por la rampa, parpadeando y sacudiendo las orejas…

El año pasado- dijo Alain – este cerdo encontró casi trescientos kilos de trufas. Un bon paquet.

No podía creerlo. Estaba viendo un animal que el año pasado había ganado más dinero que la mayoría de esos ejecutivos de Londres, y sin la ayuda de un teléfono en el coche.

4 comentarios

  1. Dice ser Degustibus

    yo estoy leyendo ahora el de parker traducidolos mejores viñedos y bodegas del mundouna perpectiva modernaasi pone el titulode españa sale artadi,vega,clos eramus,alvaro palacios

    21 Marzo 2008 | 16:07

  2. Dice ser Degustibus

    Me gustaria que hablases de champagne

    22 Marzo 2008 | 22:39

  3. Dice ser Jose Luis Louzan

    Yo acabo de empezar con “la Bodega” de Noah Gordon. Parece que empieza bien, haber como termina.

    23 Marzo 2008 | 10:55

  4. Dice ser Marian

    En mi modesta opinión personal: La Bodega de Noah Gordon es más simple que la cartilla de un párvulo; me ha decepcionado mucho darme cuenta que un escritor puede crear bestsellers usando frases formadas simplemente por sujeto + verbo + predicado.Eso sí, se lee sin complicaciones en un par de tardes.Mi recomendación es El festín de Babette de Isak Dinesen, (Memorias de África).Para quien le gusta comer y beber, este es un cuento que deleita y demuestra que a veces, no hay nada más espiritual que satisfacer nuestros sentidos.Saludos desde ChileMarian

    30 Marzo 2008 | 5:59

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