Dando la nota

Desde el ‘Satisfaction’ de los Rolling al ‘Wannabe’ de las Spice pasando por la lengua de Miley.

Lady Gaga renace en Barcelona con su concierto más honesto

Anoche vi, otra vez, a una de las artistas más polémicas e inspiradoras de todos los tiempos. Llevaba esperando este concierto desde casi un año, cuando las entradas se pusieron a la venta.

En septiembre, que era su fecha original, no pudo ser por culpa de la fibromialgia que padece la artista (en esos días, casualmente se estrenó el documental que hizo para Netflix con su enfermedad como tema principal). Esperamos mucho, pero mereció la pena. Ayer, el Palau Sant Jordi de Barcelona se rindió ante la mejor versión de Lady Gaga.

Y digo esto porque tengo la sensación de que lo de anoche, es lo que realmente Gaga quiere hacer en su vida y con su música. Cantó como nunca, demostró continuamente a base de improvisadas armonías que lo estaba haciendo en directo, bailó y enamoró. A su show, solo le podrían poner “pegas” aquellos que la esperan ver con su vestido de filetes de ternera.

Es cierto que para el público más generalista el concierto pudo hasta decepcionarles un poco. Me voy a explicar: Sus últimos temas ya no son hits de esos que escuchas en todos lados hasta aborrecerlos y, por lo tanto, su espectáculo tampoco es una sucesión de éxitos de esas que te llevan a la extenuación, pero en cuanto a calidad/precio, lo de anoche fue de lo mejor que he visto en mucho tiempo.

El escenario era sencillo, con un buen diseño, plataformas que subían y bajaban, pantallas, etc… pero sin artificios ni tonterías innecesarias. La banda siempre estuvo visible, su vestuario cowboy, rockero o… raro, es delicioso (mucho más que el de los bistecs), y los bailarines fueron espectaculares pese a que en la mayoría de los números, a excepción de los que son 100% rompepistas, pasaban desapercibidos. No era su problema, es que con Gaga delante es prácticamente imposible quitarle el ojo de encima.

Tengo la sensación de que, después de conquistarnos con las excentricidades de su personaje, después de dar sonados tumbos como el de Artpop y tras tener que parar para replantearse su carrera, Lady Gaga está mejor que nunca y más orientada a lo que realmente siente como artista y, sobre todo, a lo que le apetece hacer. Y es que, un artista no puede mantenerse mucho tiempo en el candelero si no es honesto con lo que verdaderamente siente. Eso es lo que vi, y escuché anoche: honestidad.

Honestidad escénica en lo que se refiere a su voz y a su expresión, pero también en cuanto a su mensaje, porque esa es otra de las claves de su éxito: Lady Gaga tiene algo que contar, tiene una misión y es una artista comprometida con todo lo relacionado con el bullying y los temas LGTB. Anoche tuvo tiempo para ello, ondeó una bandera arcoíris y dedicó un par de temas como homenaje a las víctimas del terror islamista que tan recientemente ha azotado Barcelona.

Los guiños a sus fans en un perfecto castellano, el momento en el que leyó una carta de dos de sus “pequeños monstruos” y bajó del escenario (como si fuese parte de un buen guión de espectáculo televisado) para abrazarlos y hacerse un selfie, su entrega, la limpieza escénica, las ganas de hacer un buen show y la entrega absoluta de la artista hicieron de la de ayer, una de las mejores noches de mi vida.

Si le tuviese que poner algún ‘pero’ (y lo hago porque es verdad que no todo puede ser perfecto), sería el rotundo suspenso que le doy a los vídeos y las instrumentaciones que hay entre canción y canción. Los interludios son pobres, largos y en ocasiones hasta negros. No tan cutres como cuando le vi por primera vez actuando ante unas 500 personas en el Heaven de Londres, pero cutre.

En cualquier caso, el Joanne World Tour es una gira que no necesita tener una temática definida ni una conexión entre temas. Es un espectáculo que viene a ser lo que realmente le nace a la artista. Es su último disco sobre un escenario, y tal y como ella dijo anoche:

“Hice este disco porque tenía que hacerlo, necesitaba hablar directa desde mi corazon y cuando os oigo cantarlo conmigo significa mucho para mi y mi familia. Gracias”

Gracias a ti Gaga, ojalá pueda escucharte cantar en directo, y tan bien, temas como Million Reasons, durante muchos años más.

Si después de leerme, y de ver las redes sociales de tus amigos que presumen orgullosos por haber ido al concierto de anoche, te estás quedando con las ganas de ver a Lady Gaga en directo, te recuerdo que mañana, martes, estará nuevamente de concierto en Barcelona y que aún quedan entradas a la venta. Yo que tú, no me lo perdería… Todo esto es lo que hay:

Fotos: David Moreno

1 comentario

  1. Dice ser videos

    Marketing o no, la fibromialgia es una putada. Aun así, sea como sea, es una artistaza.

    15 enero 2018 | 20:27

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