La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘vacas’

Ladrón: el dron que ladra y quita el trabajo duro a los ganaderos

Un dron pastorea las vacas en el Pirineo oscense.

Lo hemos llamado ladrón, pues es un dron que ladra y quita el trabajo duro a los ganaderos, pero en realidad es un Mavic 2 Pro de DJI , un dron de última generación que por necesidades de la ganadería de montaña se ha transformado en pastor robotizado de vacas. Eso sí, pura raza parda de montaña y en ecológico.

El aparato sobrevuela los animales y lleva incorporado un altavoz que reproduce lo que el dueño quiera, el ladrido del perro pastor o su silbido más convincente, por ejemplo. Al oírlo, las vacas dan un respingo y se mueven ágiles hacia el punto de reunión. Si alguna se ha extraviado por el matorral no hay peligro, el aparato también lleva una cámara térmica que permite localizarla perfectamente entre la espesura, por intrincada y lejana que sea. Incluso puede vacunarlas por control remoto.

En este vídeo que he subido a mi canal de YouTube [¿ya te has suscrito?] se ve perfectamente cómo funciona el peculiar dron ganadero.

Lee el resto de la entrada »

Ecologistas buscan ganaderos que apuesten por la biodiversidad

Las vacas ecológicas de Fernando Robres pastando en el parque natural de Prat de Cabanes-Torreblanca.

Al final todo está inventado, y nada mejor que lo de siempre para dejar las cosas como estaban antes. Por ejemplo, para controlar matorrales o carrizos que degradan hábitats de interés para la conservación de especies animales. En lugar de utilizar desbrozadoras o segadoras ¿qué mejor que el diente de un rumiante? Y si se hace en un espacio natural protegido, con todas las garantías y controles de seguimiento, el resultado puede ser espectacular.

Que se lo digan a las vacas de Fernando Robres, único ganadero de ternera ecológica de la Comunidad Valenciana. Por primera vez en 25 años, sus animales son el primer rebaño que pasta feliz en el Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca (Castellón) para gestionar la vegetación de forma natural y tradicional. Lee el resto de la entrada »

Recomendación del Comisario Brunetti para este verano: más campo y menos televisión

Televisión

No soy un forofo de las novelas policiacas, pero el otro día me llevé una agradable sorpresa leyendo una de las más conocidas de la serie del comisario Brunetti. El huevo de oro (2013), escrita por Donna Leon.

Copio el texto tal cual, las reflexiones de un compañero policía respecto a la necesidad de irse de vacaciones con la familia a una granja o centro de turismo agroganadero para no perder la realidad con nuestro entorno. Un entorno cada vez más reducido a pantallitas:

Es una granja de verdad, en funcionamiento. No es uno de esos lugares donde tienen un campo con un burro y te venden manzanas para que se las des de comer –dijo Vianello con desprecio- Tiene vacas y ovejas y pollos: todos esos animales que mis hijos creen que viven dentro de la tele.

-Venga ya Lorenzo –dijo Brunetti sonriendo, ya son mayores para eso ¿no?

Vianello sonrió.

-Ya lo sé, pero vale más que salgan animales en la tele a que no salgan. Si no ¿Cómo van a saber los chavales de ciudad qué es un animal y qué hace o cómo se trabaja el campo?

– ¿Eso te parece importante? –preguntó Brunetti.

-Claro que sí –respondió Vianello quizá con demasiado ímpetu- Y tú lo sabes. Siempre nos están diciendo que deberíamos respetar la naturaleza, pero ¿cómo van a hacerlo los niños si no la conocen? Lo único que saben de ella son las ideas estúpidas que la televisión les mete en la cabeza.

-Creo que la televisión la inventaron para eso –observó Brunetti.

-¿Para qué?

-Para meterle a la gente ideas estúpidas en la cabeza.

Yo estoy totalmente de acuerdo con los dos policías italianos. Al 100%, pero a lo mejor a algunos les puede parecer una exageración. ¿Qué opinas tú? ¿Necesitamos más campo, más pueblo, más granjas y menos centros comerciales?

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

En busca del pedo ecológico

Detrás del cambio climático no sólo están coches e industrias. Parece cosa de chiste, pero una vaca lechera puede contaminar cuatro veces más que un automóvil.

Estudios del Ministerio de Medio Ambiente confirman que el estiércol y las flatulencias ganaderas representan el 6 por ciento de las emisiones españolas a la atmósfera, unas 25.000 kilotoneladas equivalentes de CO2.

Y eso que aquí la crisis ha reducido nuestra cabaña ganadera. Porque en otros países como Nueva Zelanda, este aporte digestivo de gases supone el 50 por ciento de sus emisiones contaminantes. Allí incluso se barajó en 2003 la posibilidad de implantar como impuesto ganadero la Flatulence Tax, pero finalmente no prosperó.

Para luchar contra tan maloliente problema, los científicos se han puesto manos a la obra.

Los primeros fueron los investigadores de la Universidad de Hohenheim, quienes han fabricado unas pastillas vegetales que transforman el metano digestivo de los bóvidos en glucosa. Reducen así sus flatulencias como si tomaran pastillas de Aero-red, obteniendo cacas más dulces e inofensivas. Otros, como los del Instituto de Investigaciones Medioambientales de Aberystwyth (Gales, Reino Unido), proponen cambiar la dieta de esos animales para hacerla más digerible. Darles plantas más digestivas. Ignoro si también pastillas de Almax.

Y ahora son los australianos quienes anuncian su intención de trasplantar una bacteria propia de los canguros al estómago de las vacas con el fin de lograr pedos ecológicos, sin el venenoso metano. Los trabajos están, sin embargo, todavía en una etapa muy preliminar y aún deberá esperarse tres años antes de poder empezar a desarrollar la nueva técnica con éxito.

Menos que las vacas, pero nosotros también somos productores de metano. Hace años, escribiendo sobre los efectos de una ola de frío, una simpatiquísima señora me aseguraba entre risas que, contra las bajas temperaturas en casa, lo mejor era meterse en la cama y caldearla convenientemente a golpe de flatulencias. Ella era viuda y vivía sola, así que no tenía especiales problemas de convivencia. Supongo que no me haría ahora caso si le dijera que con su acción, además de calentar el lecho, estaba involuntariamente calentando la atmósfera. No se lo creería. Me diría que estamos exagerando con todo esto del cambio climático y seguramente tendría bastante razón ¿no os parece?

Al final, hasta por comer un plato de fabada vamos a tener remordimientos medioambientales. ¿Creéis que nos acabarán obligando a seguir una dieta estricta baja en hidratos de carbono por el bien de la atmósfera? Lo llevamos claro.