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Las serpientes amenazan al lagarto gigante de Gran Canaria

Una plaga de serpientes sigue incontrolable en Gran Canaria. En realidad hay un plan de control, pero a juzgar por los resultados, se puso en marcha demasiado tarde, diez años después de descubiertas las primeras. Soltadas en el campo por inconscientes, que las habían comprado como extravagantes mascotas de terrario pero muy pronto se cansaron de ellas, la culebra real de California (Lampropeltis getulus) se ha convertido en un gravísimo problema ecológico.

En Canarias no existen serpientes ni otros ofidios, pero ahora las hay por cientos. Tantas que su erradicación parece imposible. En apenas dos años el plan puesto en marcha por el Gobierno de Canarias, en colaboración con el Cabildo de Gran Canaria, ha logrado capturar 334 ejemplares en los municipios de Valsequillo y Telde. ¿Eran todas? En absoluto. La población real puede superar el millar y, lo que es peor, al carecer de depredadores se reproducen con suma facilidad, adaptadas a un abrupto espacio de barrancos repletos de escondites donde poder prosperar. Como ha confesado temeroso el diputado regional José Ramón Funes,

“las culebras se han convertido en una auténtica plaga que puede provocar efectos negativos al buen nombre de Gran Canaria, al turismo, y a más de uno lo puede matar de un infarto”.

Espectacular en su tamaño, por suerte estos animales no son peligrosos para los humanos. No tienen veneno, no atacan a las personas y sus mordeduras no son mayores que las de un ratón.  Sin embargo, para el medio ambiente son un desastre, pues se alimentan de lagartos, salamanquesas, huevos y pollos de aves endémicas, indefensas ante una especie desconocida contra la que no están adaptadas a luchar.

El lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini), el único gran saurio canario no amenazado, podría tener los días contados si esta culebra sigue medrando en la isla. Desde la aparición del ofidio, los ejemplares más grandes han desaparecido en las zonas invadidas, según han comprobado los especialistas.

Imposible de erradicar, la Administración lleva gastados ya 236.474 euros en tratar de controlar su expansión. Sin embargo, la especie sigue imparable en tan indeseable invasión, habiéndose detectado nuevas poblaciones en el norte grancanario. Y es que mientras las serpientes sigan vendiéndose en las pajarerías, no habrá manera de impedir la proliferación de ésta y otras especies invasoras. La han preparado buena los amigos de las mascotas raras.

Foto superior: Heriberto Ramos, un vecino de de la localidad grancanaria de Valsequillo, muestra a la cámara la tremenda culebra real de California que ha capturado en un céntrico parque. J. Pérez Curbelo/Canarias7

Y un vídeo de esos que impresionan.

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Las serpientes invaden Gran Canaria

Miren esta foto de Canarias7 y no me digan que no se les ponen los pelos de punta. Heriberto Ramos, un vecino de de la localidad grancanaria de Valsequillo, muestra a la cámara la tremenda serpiente rey de California (Lampropeltis getulus) que ha capturado en un céntrico parque. Especie de reptil muy popular en las tiendas de mascotas, ustedes pensarán: “Se le habrá escapado a alguien del terrario de casa”. E incluso muchos, tras leer el titular de este post, me estarán tachando ya de exagerado y sensacionalista. Desgraciadamente para todos, esta vez la cosa va en serio.

No una serpiente, sino cientos de ellas, viven, se reproducen y se extienden como una pesadilla desde hace cinco años por los barrancos grancanarios, en un Archipiélago donde nunca hubo culebras de forma natural. Sólo el año pasado, la Consejería de Medio Ambiente ha capturado un total de 97 de estos ofidios, la mayoría en el turístico municipio de Telde.

Por suerte estos animales no son peligrosas para los humanos. No tienen veneno, no atacan a las personas y sus mordeduras apenas son mayores que las de un ratón. Pero para el medio ambiente son un desastre, pues se alimentan de lagartos, salamanquesas, huevos y pollos de aves endémicas. Por no hablar de los negativos efectos que para el turismo tiene la aparición de tales bichos en lugares tan frecuentados.

¿Cómo han llegado desde California a Canarias estas serpientes?

Pues muy fácil, en avión. En terrarios preparados para venderse en las tiendas de animales, de donde salieron a las casas de personas caprichosas que al final, cuando se cansaron de ellas, las soltaron imprudentemente en barrancos de Valsequillo, Telde y Agüimes.

¿Qué podemos hacer?

Huidizas y silenciosas, ahora que se han aclimatado estupendamente al benigno clima de Canarias va a resultar muy difícil, probablemente imposible, capturarlas a todas.

Lo mismo ocurrió en Fuerteventura con la ardilla moruna (Atlantoxerus getulus), oriunda de Ifni, y ahora hay millones de ellas por toda la isla.

Y puestos a temernos ¿se imaginan lo que podría pasar si también se escaparan muchos de esos escorpiones que se venden impunemente como mascotas? Serían sin duda unos incómodos compañeros de toalla para los 14 millones de turistas que cada año visitan las playas canarias.

Para desgracia de todos, el problema de las especies invasoras es todavía considerado algo anecdótico por nuestras autoridades, quienes siguen sin extremar los controles, especialmente en territorios insulares.

¿Ni afectando al turismo y a la salud se dan cuenta del gravísimo problema que suponen estos escapes de animales exóticos? Luego, cuando ya es tarde, nos lamentamos.

Foto: J. Pérez Curbelo/Canarias7