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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Vuelven las oscuras golondrinas, cada vez más pronto

 

golondrina común foto eduard reverte

El sevillano Gustavo Adolfo Bécquer era un grandísimo poeta, pero de aves no tenía ni idea. Uno de sus versos más famosos asegura: “Volverán las oscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a tus cristales, jugando, llamarán”. Pero no. No eran golondrinas (Hirundo rustica) sino aviones comunes (Delichon urbicum). Lee el resto de la entrada »

El huracán Joaquín envía un charlatán a Canarias

Charlatán

Te guste o no el mundo de los pájaros, hay sobre ellos noticias sensacionales que interesan a todos. Como la increíble observación realizada estos días en la isla de Lanzarote (Canarias). La realizó el pasado 30 de septiembre mi colega de pajareo en esa isla Francisco Javier García Varga.

Estaba en la localidad turística de Puerto del Carmen haciendo algo de deporte por un camino cercano a la costa cuando, según ha explicado él mismo, le pasó volando y reclamando un ave que no pudo identificar (en estos casos siempre vas sin prismáticos) “pero dejándome ya con la sensación de que lo más probable era que fuese algo raro”, reconoce.

Entusiasta y experto en rarezas ornitológicas, a primera hora del día siguiente ya estaba de nuevo en la zona con todo el equipo bien afilado: prismáticos, telescopio y cámara fotográfica con potente objetivo. Dio pronto con el bicho y sus sospechas quedaron rápidamente confirmadas.

Se trataba de una hembra o joven de charlatán (Dolichonyx oryzivorus), un pájaro propio de los ecosistemas agrícolas americanos, así llamado por tener un gusto machacón por el canto. Canto raro donde los haya, metálico y burbujeante; un b’bob-o-lii’ink aflautado y algo onomatopéyico del que procede su nombre vulgar en inglés: bobolink.  Lee el resto de la entrada »

El increíble viaje de un vencejo pekinés supera a Marco Polo

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Durante siglos hemos estado fascinados por los vencejos, esas gritonas aves de nunca parar, capaces de comer, copular y hasta dormir en el cielo. Sin duda el ave más común y desconocida de nuestra fauna.

Gracias a las nuevas tecnologías, esa fascinación se está tornando en absoluto asombro científico. Como ya os conté en otro post,  Goyeneche, un joven vencejo común nacido en 2012 en Madrid, viajó hasta Uganda y Tanzania, cerca del lago Victoria, para meses después seguir hasta Kenia, cerca de la isla de Zanzíbar, a 6.000 kilómetros de su nido. La vuelta la hizo pasando por la República Democrática del Congo, la costa de Camerún e incluso una zona de alta mar cerca de la costa de Liberia. En menos de diez meses realizó un viaje de más de 20.000 kilómetros antes de regresar a Madrid… y todo ello sin detenerse a descansar o dormir.

Pero hasta en esto nos gana China. Un estudio ha revelado que los vencejos de Pekín (Apus apus pekinensis) que crían en su turístico Palacio de Verano viajan más de 13. 000 kilómetros, solo de ida, para pasar el invierno en el sur de África antes de retornar al país asiático la primavera siguiente, lo que sumaría alrededor de 26.000 kilómetros en su periplo migratorio anual. Visto así, Marco Polo queda como un aprendiz de viajero.

Según explica SEO/BirdLife a través de un comunicado, esto significa que, en su tiempo de vida, de media esta subespecie oriental del vencejo común  cubrirá una distancia migratoria mayor de 180.000 kilómetros, cerca de la mitad de distancia desde la Tierra a la Luna. La información ha sido publicada por el portal británico Rare Bird Alert, especializado en la divulgación de rarezas y otros aspectos fascinantes de las aves. Lee el resto de la entrada »

Ya han llegado las golondrinas, los cucos y los ruiseñores

Golondrina ventana_Mario Cea

Las aves migratorias están de vuelta a casa. A la nuestra, pues para ellas tan casa es la zona de invernada como la de cría. Volver a disfrutar con el vuelo familiar de las primeras golondrinas en los pueblos, escuchar en el soto el primer ruiseñor, la bella oropénola, el aprovechado del cuco o el incansable abejaruco; también las meseteñas collalbas. Lo habrás notado estas vacaciones a poco que hayas salido al campo, donde el milano negro vuelve a ser habitual. La primavera es ahora mismo una evidencia pajaril, aunque cada vez estas especies llegan con el calendario más trastocado.

Las golondrinas, por ejemplo, vuelven cada vez más pronto a España. El estudio y seguimiento de las poblaciones que lleva a cabo SEO/BirdLife de manera continua está permitiendo constatar un cambio en sus pautas migratorias. En medio siglo, la llegada de estas aves desde África al comienzo de la primavera se ha adelantado dos semanas. Si en la década de los 60 del siglo XX la fecha media de llegada a la península Ibéricaestaba en torno al 30 de marzo, ahora está en el 16 de marzo.

Los primeros ejemplares de golondrina común (Hirundo rustica) llegan en el mes de febrero y los últimos en partir lo hacen en el mes de noviembre.  Además, la península Ibérica es una zona de paso de parte de la población europea. Millones de golondrinas atraviesan en primavera nuestro territorio cuando se dirigen hacia las zonas de cría en el norte del continente y vuelven a pasar hacia el sur en otoño en su ruta hacia las áreas africanas donde invernan.

Gracias al registro de los primeros avistamientos por parte de observadores aficionados a las aves es posible anotar cada año la fecha de llegada y de paso migratorio de esta especie por el mayor número posible de lugares (Programa Aves y Clima de SEO/BirdLife). El registro de estos datos desde mediados del siglo XX ha permitido constatar el adelanto de la llegada de las golondrinas a España.

“Esta pauta podría tener que ver con el cambio global”, explica Blas Molina, técnico del área de Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife, a través de una nota de prensa. “Unas temperaturas más benignas conllevan que la disponibilidad de insectos sea mayor y haya recursos disponibles para un ave insectívora a finales de invierno, pero parece que esto por sí solo no explica estos cambios en los patrones de migración”, matiza el ornitólogo de SEO/BirdLife.golondrina3© José Manuel Arcos

Otros factores como los cambios en el uso del suelo en el norte de África parecen tener un peso mayor en el acortamiento de las distancias migratorias, comenta Blas Molina. De hecho, esto ha dado lugar a un aumento de los individuos que deciden no cruzar al otro lado del Sahara para pasar el invierno y se quedan en zonas del norte de África. Esto implica acortar el camino de ida y vuelta y que puedan llegar mucho más pronto a las zonas de cría en Europa.

Paralelamente al adelanto de la llegada de la golondrina en primavera a España, se ha registrado un aumento de los individuos presentes en pleno invierno (diciembre-enero) principalmente en el suroeste peninsular, en las zonas más térmicas, explica Blas Molina.

Sobre los viajes de las golondrinas

En sus rutas migratorias, las golondrinas tienen que atravesar zonas marinas y aunque cruzan por el Estrecho de Gibraltar, no desdeñan hacerlo también por pleno mar hasta alcanzar la costa. El cruce África-Europa puede verse frenado por los vientos fuertes de Levante que soplan con frecuencia en la zona del Estrecho. Las condiciones meteorológicas en un año concreto pueden influir por tanto en un atraso o adelanto del cruce desde África a Europa en esa temporada. Sin embargo, la larga serie histórica de observaciones permite constatar que hay una marcada y continua tendencia a adelantar su llegada a Europa, al margen de las variaciones que puedan darse entre años consecutivos.

Durante sus viajes, las golondrinas utilizan los ríos y las líneas de costa que marcan la dirección de avance. Y usan las masas de vegetación en los humedales para pasar la noche. En esas ocasiones se pueden concentrar cientos y hasta varios miles de ellas, sobre todo una vez terminada la reproducción. 

Golondrina, Ave del Año 2014

La golondrina común fue declarada Ave del Año 2014 por SEO/BirdLife, ya que se ha constatado un fuerte declive de su población, que ha descendido un 30% en la última década. En 2004 se estimó una población de 30 millones de golondrinas comunes en España. Lamentablemente, las estimaciones actuales indican una reducción en torno a 10 millones de ejemplares.

Fenología golondrina

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Llegan las viejas locas a Canarias

Pardela

Un año más han llegado, puntuales a su cita. Son mis queridas viejas locas, las pardelas cenicientas (Calonectris diomedea). Las he visto ayer cuando regresaba en el ferry de Lanzarote a Fuerteventura, justo enfrente de ese solitario volcán en medio del Atlántico que es la isla de Lobos.

Espantadas por las espumas (y ruidos) del barco, levantaron cansinas el vuelo más de 50 de estas curiosas gaviotas nocturnas, nuestro albatros europeos. No me extraña que se hicieran las remolonas.

Desde que abandonaron las aguas de Canarias, hace ahora cinco meses, se han metido entre pecho y pluma más de 10.000 kilómetros de océanos impetuosos. Sin tocar tierra firme, durmiendo y alimentándose en el mar, buscando esas curiosas “autopistas de viento” que les permiten surfear sobre las corrientes marinas, han visitado las aguas del sur de África pasando antes por Brasil como quien se da un pequeño rodeo. Y ahora regresan de nuevo a Canarias con el difícil empeño de sacar adelante un nuevo pollo, tan sólo uno por pareja, que entre incubación y cría no estará listo para enfrentarse a tan formidable aventura viajera hasta dentro de seis meses; todo un récord de crianza en la naturaleza.

Aún más. Para encontrar pesca suficiente los adultos se verán obligados a hacer largos desplazamientos entre Canarias y la costa del Sáhara y Mauritania, mientras el pollo esperará pacientemente en su hura la llegada de la pitanza incluso durante varios días de exigente ayuno.

Tanto trabajo para que muchas de estas aves se queden en el camino enganchadas en los anzuelos de algún palangre, intoxicadas por un vertido tóxico o por los numerosos plásticos de nuestra basura marina que trágicamente ingieren al confundirlos con comida. Tanto trabajo para que luego un descerebrado se canse de su gato y lo suelte cerca de la colonia, con el torpe propósito de que el minino acabe con decenas de estas aves maravillosas y protegidas. O para que otro bodoque capture los pollos y se los coma en ese escalofriante desafío a la razón en que consiste el bestialismo de buscar raros caprichos gastronómicos.

Todo eso pensaba yo ayer mientras seguía con la vista el vuelo pausado de las pardelas sobre las olas canarias. Buena suerte viejas compañeras. Locas, que estáis locas.

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Viajeros imposibles: de Madrid a Kenia sin parar a dormir

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© Wikimedia Commons

Casi de repente, los cielos españoles han enmudecido. ¿Te has dado cuenta? Apenas quedan vencejos. Esas aves locas y gritonas que pasan raudas por los edificios en cerradas formaciones. Las mismas que nos estropean tantas fotos de paisajes al cruzar veloces por delante del objetivo de la cámara. Esas que mucha gente confunde con las golondrinas pero nada tienen que ver con ellas. Los vencejos se han ido.

Vencejo con geolocalizador © Javier de la Puente SEO BirdLife

Vencejo con geolocalizador © Javier de la Puente / SEO BirdLife

Llegaron muy tarde de África, al final de la primavera, y se van muy pronto, a mitad del verano. La mayoría de sus efectivos europeos ya ha abandonado el continente europeo. El pasado sábado, voluntarios de la Fundación Migres censaron más de 30.000 vencejos en uno solo de los observatorios instalados en el Estrecho de Gibraltar. Lo cierto es que cientos de miles de ellos están cruzando por todo el sur español. Un flujo constante que se mantendrá activo hasta la próxima semana.

¿A dónde van?  En realidad son más de allí que de aquí. En realidad son de ninguna parte. Hijos del viento, tras siglos de incógnitas, los movimientos de esta pequeña ave (apenas 40 gramos de peso) empiezan a conocerse ahora gracias al uso de minúsculos geolocalizadores instalados sobre sus espaldas a modo de diminutas mochilas.

No son GPS. Registradores de la cantidad de luz recibida, mediante complicadas fórmulas astronómicas a partir de la hora del amanecer y del anochecer y del número de horas diarias de luz, son capaces de especificar dónde se encuentra el ave en cada momento.

En verano de 2012 SEO/BirdLife marcó ocho vencejos comunes con geolocalizadores y, un año después, los técnicos del Programa Migra consiguieron recapturar uno para descargar la información almacenada en su aparato. Se trataba de Goyeneche, un joven vencejo nacido ese mismo año en Madrid.

Los resultados obtenidos nos han dejado a todos boquiabiertosDesde el municipio madrileño de Nuevo Baztán, viajó hasta Uganda y Tanzania, cerca del lago Victoria, para meses después seguir hasta Kenia, cerca de la isla de Zanzíbar, a 6.000 kilómetros de su nido. Muy diferentes esas extensas áreas de selvas y sabanas de su meseta castellana de nacimiento.

La vuelta la hizo pasando por la República Democrática del Congo, la costa de Camerún e incluso una zona de alta mar cerca de la costa de Liberia. En menos de diez meses realizó un viaje de más de 20.000 kilómetros antes de regresar a Madrid… y todo ello sin detenerse a descansar o dormir.

No pueden parar. Como su nombre científico indica [Apus significa en griego “sin patas”], tienen tan atrofiadas las extremidades inferiores que es como si no existieran. Apenas pequeñas garras para colgarse unos segundos de riscos y paredes.

Comen, beben, copulan y hasta duermen en el aire. Sólo reposan para incubar y alimentar a los pollos. El resto del año, 24 horas al día, vuelan y duermen a gran altura. Si cayesen al suelo no podrían levantarse. Por eso yo las llamo cariñosamente “las aves de nunca parar”. 

Este verano se han marcado más vencejos con geolocalizadores gracias al patrocinio de la Fundación Iberdrola. Un total de 32, en tres provincias españolas: 22 en Madrid, 6 en Ciudad Real y 4 en León, todos equipados con esos dispositivos en su espalda que nos permitirán espiar sus secretos viajes imposibles.

Se acaban de ir y ya los hecho de menos. 

El viaje del vencejo ‘Goyeneche’ ©SEO-BirdLife

El increíble viaje del vencejo ‘Goyeneche’. ©SEO-BirdLife

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Las cigüeñas ya no saben si migrar o quedarse en España

Cigueña_con_emisor_©J.De-la-Puente-SEOBirdLife

Eran el emblema de las aves migratorias, pero ahora mismo ni ellas mismas ni los científicos tienen muy claro qué son. Las cigüeñas blancas, probablemente el pájaro más popular y reconocible de toda la fauna española, pasa ya definitivamente de San Blas. El viejo refrán de que por esa fecha (3 de febrero) regresaban las blanquinegras de sus cuarteles de invernada en África ha quedado más obsoleto que el fax. ¿Han dejado entonces de hacer sus increíbles migraciones? Pues tampoco. Las últimas tecnologías nos acaban de demostrar que, definitivamente, las cigüeñas están hechas un inmenso lío.

Dentro del programa Migra de SEO/BirdLife, entre 2012 y 2013 se han marcado con emisores GPS 30 cigüeñas blancas: cinco en Álava, siete en Cáceres, ocho en Ciudad Real, una en Huesca, una en La Rioja, dos en León y seis en Madrid. De las aves marcadas 24 eran cigüeñas adultas reproductoras y seis eran pollos. Y sólo 3 de los 24 adultos marcados se han ido a África. Sin embargo, casi todas las aves marcadas como pollos sí que se han ido en invierno al Sahel africano.

Ello parece indicar que el instinto empuja a los jóvenes a dar el gran salto, pero luego la experiencia les acaba convenciendo de que, con tanto vertedero y arrozal como hay en la península Ibérica,donde abunda la comida fácil, el viaje ya no merece la pena. Por ello, las distancias a las zonas de invernada han variado desde cero [dos de las aves de Ciudad Real no se han movido y han pasado todo el invierno junto a sus nidos] hasta 3.400 kilómetros. Ahí es nada.

En el fondo lo prefiero. Su imagen blanquinegra siempre me causa alegría, y aún más si durante todo el año puedo verla “dormitar volando”, que diría el genial Antonio Machado:

La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y disforme, ¡tan disparatada!,
sobre el campanario.

Foto: Cigueña marcada con un emisor. © J. De la Puente-SEO/BirdLife

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Aves y desierto. Estudian el cambio climático a las puertas del Sáhara

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Hace un par de semanas os hablé de mi viaje al sur de Marruecos para conocer en detalle el proyecto Climatique. Entonces me centré en los profundos cambios socieconómicos, y por lo tanto ecológicos, que se están desarrollando a toda velocidad en nuestro país vecino. Algunos lectores de esta bitácora se mostraron muy interesados por el tema y me pidieron más datos. Vuestros deseos, ya lo sabéis, son órdenes.

Las aves migratorias son excelentes indicadoras de los cambios ambientales que sufre nuestro planeta. Son tan dependientes del clima que su modificación puede beneficiar a algunas o provocar la extinción de otras, al alterar comportamientos o rutas de viaje. Por eso resulta muy importante estudiarlas allá donde se muestran más vulnerables. Desde marzo de este año, un grupo de investigadores canarios analiza los efectos del cambio climático sobre la  migración de la aves en el sur de Marruecos, en el marco de un proyecto de cooperación denominado Climatique y liderado por el Instituto Tecnológico de Canarias.

Los valles, ríos, lagunas y playas del sur de Marruecos acogen cada año a miles de aves que viajan entre el continente europeo y el África ecuatorial en busca de zonas donde alimentarse, pasar el invierno o reproducirse. La región de Souss Massa Drâa es para muchas de ellas un importante lugar de descanso durante ese largo viaje. Así, cada primeva y otoño hacen escala especies tan sensibles e importantes como la espátula, el carricerín cejudo, la tórtola europea o la golondrina común.

Esta región es el límite entre la cuenca mediterránea y el desierto del Sáhara, por lo que el estudio de fenómenos como el avance del desierto, la migración de las aves e insectos y el ciclo anual de las plantas resulta vital para el diseño de acciones futuras encaminadas a frenar el cambio climático en la cuenca mediterránea.

Tan interesante y poco conocida zona fronteriza ha sido elegida por un grupo de investigadores canarios de la empresa Birding Canarias para estudiar la relación entre la migración de las aves y el cambio climático. Lo hacen dentro como una de las acciones de Climatique, cuyo objetivo principal es el intercambio de experiencias entre institucionales y profesionales en los sectores relacionados con la lucha contra las repercusiones negativas que el cambio climático está generando en las regiones de Canarias y Souss Massa Drâa.

El estudio se ha desarrollado durante los periodos migratorios primaverales y otoñales, en los meses de marzo a mayo y de agosto a noviembre. Durante este tiempo se han censado aves migratorias, estudiado las especies reproductoras y seguido la migración de las paseriformes a través de una estación de anillamiento científico.

Una vez terminado el trabajo de campo, los datos obtenidos se compararán con registros climáticos, tomados en la región durante el periodo de estudio, con el fin de analizar las relaciones entre llegadas de aves, tiempo de permanencia en la región y su adaptación a los cambios ambientales.

Como veis, un interesante trabajo verdaderamente ejemplar del que fui testigo y colaborador durante dos inolvidables semanas. Una maravillosa experiencia que debo agradecer a Juanjo, Pedro y Juan, cuya amistad no fue óbice para que me levantaran casi todos los días a las 4 de la mañana para ir a anillar aves. Pero mereció la pena.

ornitologos

pescador

Fotos: Birding Canarias y Oliver Yanes. La primera es de un grupo de charranes en la playa de la desembocadura del río Massa. La segunda son los ornitólogos censando aves en ese mismo espacio natural. La tercera es un martín pescador recién anillado al que se está pesando y tomando otros datos biométricos antes de proceder a su liberación.

El Proyecto Climatique está financiado por el Programa de Cooperación Transfronteriza España – Marruecos (POCTEFEX), por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional FEDER, liderado por el Instituto Tecnológico de Canarias – ITC, y cuenta con la participación de socios locales marroquíes como el Consejo Regional de Souss Massa Drâa, el Servicio Regional de Medioambiente de Souss Massa Drâa y la Universidad Ibn Zohr de Agadir.

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Un búho se come al Matusalén de las golondrinas españolas

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Ya os lo he contado aquí en otras ocasiones. Las aves poseen el secreto de la eterna juventud. No son eternas, es verdad, pero nunca envejecen. Da igual la edad. En cuanto adquieren el plumaje de adultos su semblante no cambia jamás.

¿Y cuánto tiempo pueden vivir? Depende de especies y de si viven en cautividad o en su medio natural, esto último mucho más peligroso. Algunas son de larga vida, como águilas, buitres o loros, y pueden llegar a los 40 años. Otras apenas sobreviven 2 ó 3 años, como nuestras golondrinas y aviones.

Pero respecto a estos últimos siempre hay quien rompe los esquemas a los científicos. Como un avión común (Delichon urbicum) de Badajoz al que los ornitólogos han bautizado como Matusalén, el personaje bíblico al que se le supone que llegó a cumplir 969 primaveras. En el caso concreto del pájaro pacense vivió 8 años,  más del doble de lo normal, todo un récord para esta especie de pequeño tamaño que cría en nuestras latitudes y pasa el invierno en África. Si fuese un ser humano tendría 150 años.

Pero esta buena noticia lleva asociada la mala noticia de su descubrimiento. El pajarito (sus restos) apareció en el interior de la egagrópila de un cárabo (Strix aluco), un búho de amplia distribución en España. La egagrópila, por si no lo sabes, es la pelota de huesos, plumas y pelos que las rapaces y otras aves vomitan después de haberse tragado a sus piezas enteras. Analizando sus contenidos es fácil conocer los detalles alimenticios del animal. Y en el caso concreto de este búho, los estudiantes de Biología de la Universidad de Extremadura descubrieron que se había cenado al venerable Matusalén. Una presa poco habitual para una rapaz nocturna.

¿Qué cómo sabían que era él? Porque entre plumas y huesos apareció la anilla metálica con la que en esa misma Facultad, apenas a 400 metros de donde apareció la egagrópila, había sido anillado el avión común como pollo en su nido en 2005. Desde entonces hizo largas migraciones entre África y Europa de miles de kilómetros de distancia. Tanto moverse para venir a morir al mismo lugar donde nació. Como diría el latino: Omnia mors aequat. La muerte lo iguala todo.

Puedes leer la noticia completa de este hallazgo en la página de SEO/BirdLife.

Foto Wikimedia Commons. Autor: Ómar Runólfsson

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En la Comunidad Valenciana estudian aves a cañonazos

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Este país nuestro se empeña a seguir aferrado a la pandereta como mejor sistema de gobierno. Sólo así se entiende la ridícula actuación de los políticos de la Comunidad Valenciana, empeñados en mantener la matanza de aves migratorias protegidas como una actividad tradicional.

El parany es un método de caza de aves con pegamento que ya ha sido prohibido por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Pero siguen sin aceptarlo. Por su culpa mueren millones de aves al año. El Gobierno valenciano intentó primero justificar el parany como un sistema para evitar daños a los cultivos y los tribunales lo rechazaron. Luego trató de autorizarlos invocando la tradición, y también fue desestimado. Ahora van más lejos en el disparate al acogerse al presunto interés científico del parany para el estudio de la migración, incluso en aves que nos son migratorias. Todo con tal de saltarse a la torera las directivas europeas y las leyes nacionales.

¿Investigar embadurnando pajarillos en pegamento? ¿Sin señalar siquiera el tipo de marcaje? Tan sólo se exige la liberación de las aves una vez se les haya quitado el pegamento. ¿Con plumas o sin ellas? Eso se llama querer estudiar aves a cañonazos. Docentes e investigadores de los centros universitarios de la Comunidad Valenciana con reconocido prestigio nacional e internacional en el estudio de las aves silvestres ya se han manifestado decididamente en contra de tamaña barbaridad.

Desde hace un siglo existen métodos inocuos para la obtención de estos datos internacionalmente reconocidos y científicamente validados. Los supuestos científicos coordinadores de este desaguisado, que avalan 33 de estas instalaciones de la muerte, son dos profesores del Departamento de Ingeniería Rural y Agroalimentaria de la Universidad Politécnica de Valencia. Ocultan que este departamento no tiene ninguna relación con el estudio de la biología y migración de las aves, y que esos profesores carecen de artículos científicos relacionados con estos temas. Parece ser que el único currículo es su apoyo ciego a las más crueles tradiciones.

Tradición significa: Si siempre lo hemos hecho ¿por qué ahora no vamos a poder matar pajaritos con liga, alancear toros, tirar las cabras desde la torre de la iglesia, arrancar el cuello a los gallos, apedrear perros, hacer fumar a los murciélagos, bailar a los osos, apalear a los caballos?

Quien así se lo pregunte debería mirar un momento el calendario: Año 2013. Siglo XXI. Europa occidental.

¿Te parece una exageración? Pues echa un vistazo a estos terribles vídeos, si es que puedes. Yo no los he podido terminar. Te descubren, con toda la crudeza de la realidad, cómo funciona este salvaje método de captura de pajaritos. Crueldad máxima para nutrir unos tristes guisos de arroz, eso sí, muy tradicionales.

Sin más razón que la testicular, 28 paranys, todos ellos en la provincia de Castellón, están este otoño matando aves protegidas. Han sido detectados y denunciados ante la Guardia Civil por voluntarios de diversas asociaciones valencianas (GECEN, GEPEC, GER-Ecologistas en Acció y Acció Ecologista-Agró), quienes los han localizado y georreferenciado en el sitio Paranymaps.

En Change.org puedes firmar en contra de esta atrocidad.

ACTUALIZACIÓN (11/11/2013): La Conselleria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente ha suspendido hoy cautelarmente la resolución que emitió el pasado 1 de octubre autorizando la actividad de 33 paranys con el argumento de que iban a utilizarse para estudiar la migración de las aves. Finalmente se ha impuesto la cordura y el sentido común al paralizar una errónea resolución que no tenía argumentos que la sostuvieran.

En la foto superior, cadáver de un pobre petirrojo, especie extrictamente protegida en toda Europa, muerto en esas trampas mortales de pegamento conocidas como parany (© SEO/BirdLife).

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