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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Los turistas les sientan mal a las cigüeñas de Alcalá de Henares

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Dice un refrán burgalés que “las cigüeñas anidan en los campanarios porque no hacen caso de badajos”. Populares connotaciones eróticas al margen, es verdad que las campanas no son molestia para ellas, pero nuestra presencia cercana sí. Y mucho. Que se lo digan si no a las que crían en la catedral de Alcalá de Henares (Madrid).

Según me informa el Colectivo Ciconia, asociación dedicada al estudio y defensa de las cigüeñas alcalaínas desde hace 31 años, la presencia de turistas en la torre del templo durante la época de nidificación de estas aves está provocando un altísimo fracaso reproductor. Tiene la culpa esa reciente moda de cobrar en las iglesias españolas por subir a torres y chapiteles para disfrutar desde sus alturas de vistas áreas únicas. En el caso de Alcalá, 2,50 euros la ascensión a la torre Magistral, 4 euros si se añade visita al interior del espacio catedralicio.

¿Y qué pintan las cigüeñas en todo esto? Pues que ante la llegada de los curiosos las aves salen huyendo, dejando sin calor a sus huevos y pollos, lo que acaba provocando la muerte de su descendencia.

Se había llegado a un acuerdo con el cabildo catedralicio para que estas visitas quedaran suspendidas entre febrero y mayo. Pero desde hace dos años dicho acuerdo se ha roto. Y los resultados han sido terribles para las cigüeñas. La mitad de sus crías murieron y el número de nidos también ha descendido.

¿Tan difícil es compaginar turismo con biodiversidad? Señores canónigos de la Santa e Insigne Iglesia Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor de Alcalá de Henares. Ustedes que por tradición son todos doctores universitarios. Tengan más respeto por las cigüeñas, que también son hijas de Dios.

Foto: Carlos Delgado/Wikimedia Commons

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El camino más corto entre dos puntos no siempre es la línea recta

Cigueña

Lo siento por Aristóteles, pero el camino más corto entre dos puntos no es siempre la línea recta. En la montaña, como me enseñaron en los Pirineos, el camino más corto siempre es la pista forestal. Y para las cigüeñas el camino más corto entre España y sus cuarteles de invierno en el África subsahariana tampoco es la línea recta.

El seguimiento por GPS de 40 cigüeñas blancas está evidenciando la importante y creciente dependencia que estas populares aves tienen de los vertederos como fuente de alimentación predecible, hasta el punto de condicionar claramente sus rutas migratorias, según ha informado SEO/BirdLife.

Una de ellas, marcada en Barrundia (Álava) está ahora mismo en Marruecos, al sur de Marrakech. Lo curioso es que, en lugar de volar en línea recta hacia el sur, en su viaje se desvió antes hacia Rivas-Vaciamadrid. El motivo es que allí se encuentra el gran basurero de Madrid. Un lugar lleno de peligros y venenos, pero también repleto de comida fácil; perfecto para reponer fuerzas al comienzo de la larga migración.

Igual lo hizo otra cigüeña marcada en Álava, llamada Felicia, que voló directamente desde el País Vasco hasta el macrobasurero madrileño. Allí, en algunas épocas pueden pasar hasta 10.000 ejemplares de cigüeña blanca.

Como explica Juan Carlos del Moral, responsable del área de Seguimiento de Especies de SEO/BirdLife, el principal motor que mueve a las cigüeñas a cambiar de territorio no es la llegada del frío. Es la disponibilidad de alimento, más abundante al sur en la época invernal. “Pero con la aparición de los vertederos las aves han encontrado un recurso seguro y han modificado sus hábitos”.

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Más información:

Sigue en directo la migración de las cigüeñas que ya vuelan al sur

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Las dos últimas primaveras “locas” dejan el campo con menos pájaros

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El tiempo está loco. Tanto como para acabar convenciendo a los más incrédulos de que eso del cambio climático al final va a ser cierto. Las dos últimas primaveras han sido un fiel reflejo de una inusual tendencia meteorológica que cada año parece más arbitraria.

Según AEMET, mayo, junio y julio de 2012 fueron meses más secos y cálidos de lo normal. Con temperaturas medias superiores en 2ºC con respecto a otros años y valores de precipitación media inferiores al 50%.  2013 ha sido justo al contrario, esos mismos meses resultaron mucho más fríos y húmedos de lo habitual, con la temperatura media en junio más baja desde 1997.

Sin embargo el verano, en contra de aquellos que pronosticaron que tal estación no existiría en 2013, y como acertadamente anunció mi compañero bloguero Emilio Rey, está siendo tan cálido y seco como siempre se le supuso al periodo estival.

Víctimas inocentes de las estaciones extremas, las aves también se comportan como excelentes bioindicadores de los altibajos climáticos. Para su desgracia, y según los resultados del programa Paser de seguimiento de aves de SEO/BirdLife, la productividad de aves comunes de 2012 y 2013 ha sido especialmente baja.

Entre las especies afectadas se encuentran nuestros pájaros más urbanos como el jilguero, el verdecillo, el verderón, el pinzón, el mirlo y el petirrojo. También las cigüeñas. En todos los casos han volado menos pollos por pareja de lo habitual.

Es la ley de naturaleza, es verdad, pero apena saber que los fríos y lluvias de la primavera han malogrado decenas de miles de puestas de esas avecillas que tanto nos gusta ver y escuchar cuando salimos al campo o paseamos por los parques y jardines. Y da todavía mucha más pena saber que la culpa en el fondo es de todos nosotros. Y de ese cambio climático provocado por la especie humana que amenaza con cambiarnos a todos, pero a peor.

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Las cigüeñas arrinconan a san Blas y a la lógica científica

Cigueña

Hace tiempo que san Blas perdió el trono de heraldo cigüeñil. Un año más, el 3 de febrero no ha sido fecha tradicional de llegada de las patilargas desde sus lejanos cuarteles africanos.  Muchas ya llevaban aquí varias semanas, como la madrileña de Vicálvaro. Más de 30.000 ni se han movido. Total ¿para qué hacer un viaje tan largo cuando la Europa del despilfarro ofrece comida abundante (basura) durante todo el año?

Son tiempos de cambio incluso para las aves, cuyos ejemplares más viejos se harán de cruces viendo a una juventud acomodada, indolente, quedándose junto a los confortables vertederos o en los arrozales andaluces en lugar de enfrentarse a la siempre difícil aventura de cruzar dos veces al año el Estrecho de Gibraltar y el duro Sáhara. Me parece estar escuchándolas:

“Esta juventud está podrida”.

Sirva como ejemplo el reciente experimento de SEO/BirdLife. Los ornitólogos han instalado emisores GPS a tres cigüeñas españolas para seguir sus movimientos… y cada una ha hecho una cosa diferente.

La de Madrid apenas se ha movido de la gran urbe, con breves escapadas a Segovia y Toledo.

Estíbaliz, una hembra alavesa, en lugar de hacer el esperado viaje se ha quedado todo el invierno cerca de Vitoria y ahora está de visita por Segovia.

Sólo Yerga, un adulto reproductor de la gran colonia riojana de Alfaro, se fue para el sur como manda la tradición pajaril. Después de pasar su invernada en la región de Diourbel, en el interior de Senegal, a unos 3.340 kilómetros del nido, en Nochebuena comenzó el viaje de vuelta a La Rioja. Pero aún no ha llegado.

Iba como una flecha hacia el norte cuando, cerca de Rabat, paró en seco y ahí sigue. Seguro que se olió lo de las nevadas de estos días. Ese sexto sentido meteorológico no tiene lógica científica, pero les sigue funcionando a la perfección.

Yerga

Sobre estas líneas os dejo una captura del mapa de SEO/BirdLife donde se puede ver el increíble viaje de la cigüeña Yerga.

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El otoño ya está aquí

¿El otoño ya? ¿A mediados de agosto? ¿Cuando todavía cientos de miles de personas disfrutan de las vacaciones veraniegas y otros tantos esperan con impaciencia a septiembre?

Pues sí queridos amigos. Quizá no para nosotros, pero para la Naturaleza el otoño ya ha llegado.

No hace falta más que salir al campo para darse cuenta de su presencia. Miren si no los castaños de Indias (Aesculus hippocastanum). No es que estén enfermos. Su follaje mustio, cada vez más ocre y menos verde, con esas ruidosas alfombras de hojarascas bajo el ramaje, son señal inequívoca de que las sequías veraniegas han dado finalmente paso a la otoñal caída de la hoja.

Y muchas aves están en estampida postnupcial, camino de sus cuarteles de invierno. ¿Se acuerdan de los ruidosos bandos de vencejos surcando veloces los cielos en multitudinarias agrupaciones sobre nuestras cabezas? Pues búsquenlos ahora. No están. Se han ido. Salvo algunos pocos rezagados que aún se empeñan por sacar adelante a sus tardías polladas, el grueso de la población de estos increíbles pájaros de nunca parar caminan raudos hacia el sur, en busca de insectos en sus duras y lejanísimas tierras transaharianas.

Si nos pusiéramos ahora mismo en el Estrecho de Gibraltar, prismáticos en mano, veríamos cómo en este impresionante cuello de botella de las migraciones pajariles, la Operación Paso del Estrecho está en uno de sus momentos más álgidos.

Allí decenas de ornitólogos se afanan estos días para contar con la máxima precisión posible el continuo trasiego de aves hacia el sur, en un momento en el que nos encontramos con el pico migratorio de cigüeñas y milanos, así como con un paso muy importante de aguiluchos cenizos y alimoches.

No es una exageración. Según la Fundación Migres, diariamente cruzan por alguno de los observatorios ubicados entre Gibraltar y Algeciras camino de África más de 4.000 cigüeñas blancas y hasta 10.000 milanos negros.

Pero tampoco hace falta irse tan al sur para detectar esta locura viajera. Basta con salir al campo o acercarnos a un parque, donde daremos con facilidad con la presencia siempre confiada de los norteños mosquiteros musicales (Philloscopus trochilus) o los papamoscas cerrojillos (Ficedula hypoleuca). No son visitantes habituales. Tan sólo están de paso. Acaban de llegar y ya se van. Ellos, como las cigüeñas o los vencejos, están en migración activa.

Cuesta aceptarlo, pero la desaparición de las aves estivales, el amarilleo de los árboles, los días cada día más cortos y los rayos solares cada vez más oblícuos nos señalan lo mismo: el otoño se aproxima. Todavía nos quedarán días de sol, playa y montaña pero, no se engañen, estamos en tiempo de descuento.

Habrá que aprovecharlo al máximo ¿no les parece?

Apretado bando de cigüeñas sobrevolando el cada vez más peligroso Estrecho de Gibraltar camino de África.

El Gran Hermano llega a las aves

Hace unos años cumplí mi sueño al visitar Loch Garten, en las Tierras Altas de Escocia, el primer lugar del Reino Unido donde crió el águila pescadora (Pandion haliaetus) allá por 1959, tras llevar casi medio siglo extinguida como nidificante. Santuario de peregrinación para los ornitólogos, fue allí donde vi por vez primera cámaras de televisión vigilando los nidos de las rapaces las 24 horas del día. Grabados en VHS, diariamente se podía ver un resumen de lo más interesante de la jornada y de los momentos más espectaculares de esa temporada de cría. Entonces me pareció el colmo de la sofisticación tecnológica, pero todo esto ha pasado ya a la historia gracias a Internet y las webcam.

Ahora mismo, sin salir de casa, desde cualquier parte del planeta donde nos encontremos, podemos espiar sin ser vistos la vida más íntima de nuestras aves favoritas. Cual orwelliano “Gran Hermano“, sus remotos nidos están a nuestro alcance, a tan sólo un click del ratón.

Recientemente, la ministra de Medio Ambiente ha presentado una web donde podemos seguir a tiempo real la evolución de un nido de águila imperial ibérica situado en el Parque Nacional de Cabañeros, ocupado por una pareja adulta y un pollo de unas pocas semanas de edad. Especie única y muy amenazada, la oportunidad de ver diariamente el mimo con el que estas aves cuidan de su primogénito supone todo un hito mundial

¿Qué nuestra curiosidad innata apunta más hacia otras aves rapaces? Ningún problema. La panoplia de cámaras espía está alcanzado en los últimos años a todas las especies.

Por ejemplo el águila pescadora, precisamente la misma archifamosa pareja que yo fui a ver a Escocia, la tienes ahora en tu ordenador con sólo clickear en este link.

O ésta de una pareja de halcones peregrinos alimentando sus pollitos en el nido instalado en una de las torres de la venerable catedral gótica de Chichester, en el sur de Inglaterra.

Otra página muy interesante es la de un buitre leonado criando en el lado portugués del río Tajo, cuyas aguas remansadas pueden verse bajo el farallón granítico.

Pero viajemos si queremos por el mundo. Contemplemos así una cigüeña negra incubando en un solitario pinar de Estonia (acaba de nacer el primer pollo), mientras en el otro extremo de Europa podemos ver a su prima, la cigüeña blanca, cuidando la prole en la gran plataforma instalada en lo alto de la iglesia de Santa María la Mayor de Arévalo.

Incluso podemos adentrarnos en las brumosas selvas andinas para admirar un ruidoso comedero de colibrís instalado en la Reserva de Buenaventura, en Ecuador.

Una de mis favoritas es la familia de águila perdicera que cría en un impresionante cantil del Parque Natural del Garraf (Barcelona), donde además de los reclamos del pollo y el ruido de sus primeros ejercicios de fortalecimiento de las alas puedes escuchar perfectamente a un cercano macho de roquero rojo (Monticola saxatilis), e incluso los motores y algunas bocinas de los vehículos que circulan por una carretera próxima.

De esta misma pareja, os incluyo a continuación un pequeño vídeo sobre el nacimiento de una de las crías el año pasado, una maravilla tanto de la Naturaleza como de la técnica. Espero que lo disfrutéis tanto como yo lo he hecho.