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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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El cuervo surfero

En España tenemos la suerte de contar con algunos de los mejores fotógrafos de la Naturaleza del mundo, cada vez más y más impresionantes. Gracias a su exquisito trabajo, no hay día en que no nos sorprendan con increíbles instantáneas captadas en el campo, de forma natural, sin interferencias. La última es la de este extravagante “cuervo surfero” captada por el soriano José Luis García Larred.

No hay truco ninguno, el cuervo se subió a la espalda de un buitre leonado como quien se monta en la grupa de un caballo, para sorpresa de la rapaz carroñera, y cabalgó sobre ella.

He encontrado esta insólita imagen en el blog Revuyon, donde se explica aduciendo a la teoría desarrollada por el biólogo Jose Antonio Valverde respecto a que el ahorro energético prima en la supervivencia de los animales. En definitiva, que este cuervo prefiere viajar a lomos de buitre para no malgastar fuerzas.

Yo no estoy de acuerdo. En mi opinión el cuervo es uno de los seres más inteligentes que existen sobre la faz de la Tierra, pero también de los más puñeteros, y disfrutan tocando las narices al prójimo sólo por jugar con ellos. Los he visto mil veces haciendo cosas de estas con todo tipo de animales. En este caso, estaría incordiando al sufrido buitre leonado, posándose encima y tirándole de las plumas, ¿o es que creéis que a los bichos no les gusta también divertirse?

Europa decide salvar a los buitres ibéricos

Una muy buena noticia para nuestros aliados alados.

El Parlamento Europeo ha aprobado una serie de enmiendas que abren la posibilidad de volver a dejar en el campo restos animales disponibles para la alimentación de las aves necrófagas silvestres.

Desde hace años, y por culpa de la legislación europea desarrollada para controlar el mal de las vacas locas, nuestros buitres se estaban, literalmente, muriendo de hambre.

La aprobación en 2002 del Reglamento Europeo que regula la gestión de subproductos animales no destinados al consumo, como consecuencia de la lucha contra la encefalopatía espongiforme bovina, obligó a los estados miembros a cambiar la gestión ganadera teniendo que recoger todos los restos animales del campo sin que éstos pudieran servir para alimentar a las especies necrófagas, como había estado ocurriendo hasta entonces.

El trabajo en conjunto de todos los sectores implicados, la posición de BirdLife y el acuerdo alcanzado por la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, que han cooperado de manera constructiva, han encontrado una solución para encontrar las medidas que aseguren la conservación de las especies necrófagas, algunas de ellas en peligro de extinción, como el quebrantahuesos.

La votación de hoy en el Parlamento Europeo permitirá que los ganaderos de los Estados miembros puedan volver a dejar el ganado muerto en el campo que quedará, siempre bajo las medidas sanitarias necesarias, disponible para la alimentación de las especies necrófagas. Ana Iñigo, responsable de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, comentó que “BirdLife lleva tiempo solicitando decisiones para eliminar esta amenaza innecesaria para algunas de las especies más emblemáticas de Europa, como son las aves rapaces, y estamos especialmente contentos de que varios diputados del Parlamento Europeo, así como funcionarios de la Comisión hayan tomado en serio nuestra petición y trabajado a fondo de manera constructiva hasta la decisión de hoy”.

En España las poblaciones de buitre leonado (Gyps fulvus) se han visto particularmente afectadas por la falta de disponibilidad de alimento en la naturaleza. Grupos de ésta especie se han observado a miles de kilómetros de sus lugares de nidificación, como en Alemania y Bulgaria, ante el asombro de los lugareños, en busca de alimento.

También han generado alarma entre los ganaderos al haberse sucedido casos dramáticos pero excepcionales de ataques a ovejas parturientas.

Además, esta falta de disponibilidad de alimento afecta también a especies amenazadas como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), el buitre negro (Aegypius monachus) y el alimoche (Neophron percnopterus).

Se trata de un importante avance, no hay duda, pero como recuerda SEO/BirdLife, ahora le toca a los Estados Miembros poner en práctica el Reglamento, trasponiendo a nuestra legislación las excepciones que se han aprobado hoy. Y que en el caso concreto de España, dicha responsabilidad está en manos de las comunidades autónomas.

Foto: Fotolibre.net

Perros salvajes atacan a los buitres

Una manada de perros asilvestrados a punto ha estado de matar a un buitre leonado (Gyps fulvus) en Segovia. Mientras el pobre animal trataba de matar el hambre alimentándose de una carroña abandonada en el campo, apareció una jauría de perros abandonados aún más hambrientos que la gran rapaz carroñera. Ya sabéis que a estas aves, cuando tienen el buche lleno, les cuesta mucho poder levantar el vuelo. Y los cánidos supieron aprovecharse de su torpeza.

Quiso la suerte que en ese momento estuviese fotografiando la escena Juan Pablo Fuentes Serrano, quien relata de esta manera su terrible experiencia en Fotonatura:

He salido corriendo con la cámara porque no me lo podía creer. Cuando he llegado he tenido que empezar a tirar piedras, porque no lo soltaban. He pasado momentos de miedo porque no sabía como reaccionarían los perros. Le han soltado y, cuando me he acercado, esperaba ver sólo unos despojos; sin embargo el animal estaba vivo pero sin hacer un sólo movimiento.

Efectivamente, el buitre estaba gravemente herido pero aún vivía. Persona sensible, a pesar del frío y de la lluvia Juan Pablo cargó con el animal por entre las tierras hasta meterlo en su coche y llevarlo a un centro de recuperación de animales salvajes. ¡Bravo por el fotógrafo! Todo apunta a que el buitre, recuperado de las dentelladas de los perros, volverá pronto a sobrevolar los cielos segovianos gracias a esta providencial asistencia.

La historia es escalofriante. ¿Os habéis fijado en los perros? Pequeños y con cara de no haber hecho nunca daño ni a una mosca. Pobres animales. Los auténticos salvajes no son ellos, son los irresponsables dueños que un buen día se cansaron de su cariño y los abandonaron en el campo. Ver en lo que los hemos convertido ahora, en peligrosos carniceros.

Hoy atacaron a un buitre, pero mañana atacarán a un rebaño de ovejas y entonces culparemos a los lobos. Inocentes contra inocentes, cuando los únicos culpables somos nosotros.

Sobre estas líneas os dejo completo el montaje fotográfico realizado por Juan Pablo Fuentes Serrano con todo el proceso, desde el ataque de los perros al buitre hasta su traslado al centro de recuperación de Segovia.

La mitad de los ataques de buitres al ganado son falsos

¿Qué son los buitres, víctimas o asesinos?

El pasado fin de semana nos enterábamos de la muerte por envenenamiento de una docena de buitres leonados en Soria. Algunos quisieron justificarlo entonces como la respuesta de los ganaderos a los supuestos ataques de estas aves carroñeras al ganado.

Al día siguiente, en la misma provincia castellana, un pastor acusaba a estos mismos animales, a través de El Heraldo de Soria, de haberle matado no una, sino 52 ovejas, ahí es nada. Y todo porque el paisano se las encontró asfixiadas en el corral y por la zona vio, lógicamente dada la gran cantidad de cadáveres amontonados, un buitre.

Cada día son más frecuentes ambas noticias, las de ataques de buitres a animales domésticos y las de envenenamientos de buitres.

Las grandes aves, que para algunos han modificado sus hábitos carroñeros hasta transformarse en grandes depredadores, han caído así en una extraña rueda donde pasan sin solución de continuidad de víctimas a asesinos y de asesinos a víctimas. ¿Qué hay de cierto en todo ello?

Frente a sospechas quiero pruebas. Y ayer tuve por fin un estudio riguroso que desvela el misterio. Se trata de un informe realizado desde el año 2001 por la Diputación de Vizcaya y difundido por el periódico El Correo. La principal conclusión no puede ser más rotunda: la mitad de los ataques de buitres son falsos.

Cito a continuación el párrafo más concluyente:

Los expertos vienen a decir que resulta imposible que los buitres hayan cambiado sus costumbres, adquiridas a lo largo de miles de años de evolución, para terminar convirtiéndose en predadores.

El estudio, no obstante, reconoce la «capacidad de atacar» de este animal, pero la limita a circunstancias muy determinadas: esto es, a las casos en los que, tras un parto «difícil», las reses y crías se encuentran en un estado de debilidad que prácticamente les impide moverse.

La Diputación de Vizcaya tan sólo reconoce como probados 15 de los 38 avisos de ataques de buitre denunciados en lo que va de año, lo cual, para una provincia eminentemente ganadera, no parece especialmente preocupante.

Estos son hechos confirmados, no leyendas de taberna. ¿Alguno sigue pensando que los buitres son unos asesinos?

Mueren envenenados una docena de buitres en Soria

La lacra de los venenos no cesa. La última salvajada se ha producido nuevamente en Soria este jueves.

En esa provincia, en la localidad de Boos (término municipal de Valdenebro), agentes de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León han encontrado un total de 12 buitres leonados (Gyps fulvus) muertos y otros tres ejemplares más heridos con pocas posibilidades de sobrevivir.

En el mismo lugar se localizaron, además, una oveja muerta y un cubo con el posible veneno, que están siendo investigados.

Como certeramente señala un cibernauta soriano, en la provincia de Soria, envenenar salir gratis, pues nunca se ha detenido al culpable de los muchos casos de envenamiento que se han producido, y esa impunidad les da alas a los delincuentes ambientales para seguir cometiendo este tipo de fechorías en el campo.

Pero claro, si fue la propia Junta de Castilla y León la que el año pasado inundó con veneno toda la región para combatir a los topillos, queda claro el mensaje institucional: el veneno soluciona los problemas, ya sean estos roedores, buitres, cuervos, lobos o rollos de mala vecindad entre ganaderos.

Francia acusa a nuestros buitres de matar a su ganado

En Francia los agricultores nos odian por nuestras fresas y los ganaderos nos rechazan ahora por nuestros buitres. Sí, lo han leído bien. Aseguran que los buitres españoles les están arruinado.

Ya os lo he contado varias veces. Desde que la enfermedad de las vacas locas acabara con la ecológica práctica tradicional (mantenida durante miles de años) de abandonar los animales muertos en el campo para que las aves necrófagas limpiaran sus restos, los buitres se mueren de hambre. Comen basura en nuestros vertederos y se han disparado los casos de ataques al ganado vivo, especialmente crías o hembras recién paridas. En Extremadura les han llegado a acusar de atacar a los propios pastores.

El caso es que los ganaderos franceses también han comenzado a protestar por los daños de los buitres, a los que tachan además de ser españoles. No son los únicos. Cuando el año pasado un grupo de ellos llegó a Bélgica, todos sin dudarlo en ese país los señalaron como originarios de España.

La noticia está siendo hábilmente azuzada por el siempre antieuropeo periódico sensacionalista británico Daily Telegraph. Bajo el título Cómo la Unión Europea convierte a los buitres en aves de presa, se señala este supuesto cambio en los hábitos alimenticios de las aves carroñeras. Cambio provocado por la legislación sanitaria desarrollada para parar una enfermedad que nos introdujeron los británicos, aunque esto último lo omiten.

Os traduzco algunos de los testimonio obtenidos por el periodista:

“Es una locura”, dijo Vincent Moustirats, 31, un agricultor en Beguios, en el País Vasco francés. “Cada semana hay un ataque. Mataron a una de mis vacas que estaba pariendo el sábado, y ese mismo día se comieron dos terneros en la cercana aldea de Sare”.

En Saint-Michel, cerca de la frontera española, Pascal Guecaimburu dice que luchó para salvar a cuatro jóvenes novillas.

“Yo estaba ordeñando. Los buitres bajaron y se posaron sobre sus espaldas. Las novillas echaron a correr, pero fueron acorraladas contra la puerta. Una veintena de aves las tenían rodeadas. Cogí mi pistola y disparé al aire”.

Las aves se fueron volando, pero el señor Guecaimburu tuvo que rescatar a las novillas de nuevo antes del anochecer.

Los ornitólogos insisten en que esas historias son exageradas y que los buitres sólo comen animales muertos o moribundos.

Sin embargo, los ganaderos franceses aseguran haber sufrido 87 ataques de buitres el año pasado, cuatro veces más que en años anteriores.

Hasta aquí la noticia. ¿Qué hay de verdad en todo ello?

Yo no dudo que se produzcan algunos de estos ataques, como también se producen en España. Pero niego que sean a animales sanos y bien cuidados.

Otra cosa. Francia tiene la segunda población europea de buitre leonado, más de 600 parejas, así que parece injusto que todos los ataques se asignen a ejemplares españoles donde, hay que reconocerlo, vive el 90 por ciento de los buitres europeos.

Lo mismo ocurrió con la gripe de 1918, responsable de la muerte de 100 millones de personas, a la que los europeos llamaron “gripe española“, a pesar de haber surgido en Estados Unidos y entrar en Europa por Francia durante la Primer Guerra Mundial.

No sé a vosotros, pero a mi me parece que aquí hay mucha xenofobia involuntaria de nuestros vecinos. Ya no somos los españoles los hambrientos que cruzan los Pirineos en busca de un pedazo de carne. Ahora son nuestros buitres.

El buitre sabio, en estado crítico

¿Se acuerdan de Gaspar, el buitre sabio de Félix Rodríguez de la Fuente, famoso por romper a pedradas huevos de avestruz que nunca antes había visto? Era un alimoche (Neophron percnopterus), el buitre más pequeño de Europa y el más amenazado de todos ellos.

En el marco de la redacción del Plan de Acción Internacional del alimoche común, encargado por la Comisión Europea a SEO/Bird Life, científicos de ocho países se reunieron la pasada semana en Madrid para hablar sobre el futuro de la especie. Pero la conclusión no pudo ser más pesimista: el alimoche común se encuentra en estado crítico. Su extinción en todo el continente es prácticamente irreversible.

Experto en alimentarse de pequeñas carroñas, apenas trozos minúsculos ignorados por sus primos, los grandes carroñeros, sin despreciar nada, ni tan siquiera los excrementos, la especialización lo está llevando a la muerte.

La primera y más importante causa es el veneno. Esos trozos de carne envueltos en pesticidas con los que los desalmados tratan de controlar a quienes injustamente consideran alimañas son mortales manjares para los alimoches. Y cada vez hay más veneno en el campo.

La segunda causa es el hambre. Primero les quitamos a estos limpiadores naturales los animales muertos que tradicionalmente se abandonaban en el campo, obligándoles como única alterativa posible a acudir a los basureros de las granjas ganaderas. Pero tras los males de los pollos y las vacas locas hemos cerrado de golpe todas estas fuentes de proteína, abandonándolos a su suerte.

Los expertos solicitan un cambio en la normativa que regula la gestión de los subproductos animales no destinados al consumo humano a favor de la conservación de las aves necrófagas, permitiendo abandonar en el campo los restos de ovejas y cabras que son básicos para el mantenimiento del alimoche. Y acabar con el veneno.

En estos momentos, unas 1.500 parejas de alimoche se afanan en España por sacar adelante a sus pollos. Pueden parecer muchas. De hecho, es la población más importante de Europa. Pero están en claro declive. En los últimos 15 años ha desaparecido una cuarta parte de ellos y en poco tiempo el descenso puede ser superior al 50%.

Necesitado de políticas globales, poco podemos hacer nosotros para evitar su desaparición. Pero por lo menos cuando salgamos al campo y veamos uno de estos blanquinegros pájaros con cara de viejo sabio debemos agradecer su presencia y desearle toda la suerte del mundo.

Un pájaro tan popular que atesora infinidad de nombres vernáculos en España: abanto (Madrid), blanquilla (Orense y León), aligüerda (Cantabria), zapiqueira (Asturias), aguilopa (Guadalajara), milopa (Levante), voleta (Aragón), veleta (Navarra), barbiñuela (Burgos), moñiguero (Cádiz), rejilero (Doñana), guirre (Canarias), aufrany (Cataluña), moixeta (Baleares), sai zuri (País Vasco).

¿Te sabes alguno más? ¿Has visto alguna de estas aves recientemente?

1.300 buitres muertos en cinco años, sólo en Aragón

En cinco años, 1.363 buitres leonados (Gyps fulvus) ingresaron muertos o debieron ser eutanasiados en el centro de recuperación de fauna silvestre La Alfranca (Zaragoza), perteneciente al Gobierno de Aragón. Sólo el año pasado fueron más de 350 buitres, 44 milanos negros, 31 milanos reales, 6 alimoches y 3 quebrantahuesos.

¿Les parecen muchos muertos? Pues en realidad son tan sólo la punta del iceberg. Se calcula que a los centros de recuperación tan sólo llega menos del 10 por ciento de los animales que en realidad mueren por nuestra culpa en el campo. De acuerdo con ello, en realidad en los últimos años habrían muerto en Aragón más de 10.000 buitres, dos millares de estas majestuosas aves al año.

¿Y de qué mueren nuestros buitres?

Principalmente de choques contra aerogeneradores eléctricos y cables de alta tensión, además de por electrocuciones y envenenamientos.

Últimamente también se ha disparado el número de muertes por, pasmaros, atropellos en las carreteras. Los buitres se mueren de hambre, ya os lo he contado, y en su desesperación no dudan en bajar al asfalto o las vías de ferrocarril para comerse pequeñas carroñas de animales atropellados por nuestros veloces vehículos, ya sean perros y gatos, conejos o corzos. Y mueren igual que sus presas, arrollados. Con el consiguiente peligro para la circulación, pues son muchos también los accidentes de tráfico provocados tras embestir un coche o un tren a un animal de tal envergadura.

Desde Fondo Amigos del Buitre responsabilizan a la supresión de muladares de parte de esta mortandad entre aves en Aragón. Señalan así cómo Teruel ha reducido a 15 los 40 muladares que tenía en el año 2000. Como consecuencia de ello, las carroñeras turolenses se han tenido que ir a rebuscar comida entre la basura del lejano vertedero de Vilafranca, en Castellón. Pero en el camino se topan con una casi infranqueable barrera de parques eólicos en la comarca de Els Ports, entre cuyas palas, a modo de terribles guillotinas, han encontrado la muerte en apenas dos años 220 buitres leonados. En toda España se calcula que han muerto contra estos artilugios, aparentemente limpios y ecológicos, más de 800 buitres en seis años.

Con el buitre leonado estábamos todos muy contentos. Sus poblaciones se estaban recuperando de manera espectacular. En 1999, cuando se hizo el tercer censo nacional de la especie, se estimó una población para toda la Península Ibérica de 22.727 parejas y no menos de 70.000 individuos, más del doble que una década antes. Este año SEO/Bird Life lo está repitiendo, pero me temo que los resultados no serán tan halagüeños.

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¿Quieres conocer más noticias sobre los buitres? La Minuteca de 20 Minutos las ha recopilado todas. Puedes consultarla pinchando aquí.

¿Quien le puso el cascabel al buitre?

En los últimos días se ha hablado mucho en la Red de estas impresionantes fotografías subidas a la página de Iberia Nature. Es exactamente lo que parece, sin trucos ni photoshop. Un buitre leonado (Gyps fulvus) adulto con un cencerro colgando del cuello.

La imagen fue tomada en febrero de este año por un guía de la naturaleza en pleno Parque Natural de Grazalema, en Cádiz. Aunque parezca mentira, el pobre animal se había adaptado bastante bien al ruidoso trasto, estaba emparejado y criaba sin problemas un pollo en su nido. Incluso en vuelo se le escuchaba llegar desde lejos, con su tolón tolón permanente.

Tras la sorpresa inicial, y como en la famosa fábula de Esopo, la pregunta surge automática: ¿Quién le puso el cascabel al buitre?

Está claro que la gente del pueblo, seguramente algún pastor inquieto pero aburrido. Les parecerá raro, pero ésta ha sido una viejísima costumbre practicada en nuestro país desde hace siglos. Una gamberrada propia de la gente más joven, que todavía hoy se recuerda en la mayoría de los pueblos con buitreras en sus inmediaciones. Probad si no y preguntad a la gente mayor. Seguro que os contarán historias parecidas como me las contaron a mi muchas veces en Burgos, en Navarra, en Cáceres, y en prácticamente todos los sitios donde lo he preguntado.

Pero aunque sabemos quién fue, nos queda conocer lo más difícil ¿Cómo lo hizo?

Eso también se lo contarán todos. Había dos métodos. El menos utilizado consistía en subirse al nido y colocarle el sonoro cacharro al pollo cuando ya estaba grandecito.

Pero lo habitual fue esconderse cerca de donde los buitres se estaban comiendo una gran carroña (una vaca, un caballo) y esperar a que las aves llenaran bien sus buches. De repente salían los mozos corriendo y los grandes pájaros, extremadamente torpes por culpa del sobrepeso alimenticio, eran capturados vivos. Aquí en Fuerteventura hacían lo mismo con los alimoches. Dicen los pastores majoreros que estas aves se asombran con los gritos, que se asustan, y que por eso no pueden volar. También a ellos les colocaban el dichoso cencerrito al cuello, ante el regocijo general de los más brutos. Cosas de la España profunda.

¿Y para qué lo hacían?

Pues como gamberrada. Para que luego, cuando andaban por el campo y oían por entre las nubes el ruido de un cencerro, pudieran tomar el pelo al compañero más inocente anunciándole la llegada de una vaca voladora.

También por la primaria satisfacción de saber que ése, entre varios cientos, era el buitre que en una ocasión habían tenido en sus manos. Una hazaña así les daba popularidad, todo el mundo hablaba de ella y de ellos.

Y como los buitres pueden vivir hasta 50 años, el pobre animal se pasaba medio siglo haciendo sonar la esquila por toda la comarca. Como el de la fotografía, que supongo será la vieja acción de algún joven ahora ya jubilado y no una charlotada reciente.

Porque nos parecerá gracioso, pero eso de colgarle un cencerro a un buitre, de molestarlo y poner en peligro su vida es, además de algo ilegal, una salvajada propia de gamberros hoy felizmente olvidada. O al menos eso espero.

Los buitres se mueren de hambre

Los buitres están atravesando uno de los peores momentos de su historia reciente, precisamente cuando sus poblaciones habían alcanzado los registros más altos de los que se tiene conocimiento en España.

Así lo acaban de señalar con gran preocupación los expertos en estas especies reunidos el pasado 6 de abril en Caravaca de la Cruz (Murcia), dentro del I Encuentro Nacional sobre Manejo de Rapaces Necrófagas y Gestión de Muladares.

En concreto, y como han advertido, la actual estrategia de gestión de los cadáveres de animales muertos en el campo supone una seria amenaza para el mantenimiento de la biodiversidad natural. Y esto es así porque, y así lo señalan los ornitólogos,

la rígida aplicación de normativas generales surgidas a raíz de la enfermedad de las vacas locas ha traído consigo, además de una carga económica considerable para muchos ganaderos, graves problemas para las poblaciones de buitres de gran parte de España.

Resultado de una exagerada política sanitaria, en algunas colonias han comenzado a bajar los censos, ha descendido el nacimiento de pollos, han aumentado los ingresos por muerte o desnutrición en los centros de recuperación, y se han disparado los casos de ataques de buitres al ganado vivo, especialmente crías o hembras recién paridas.

Se veía venir. En este país siempre hemos sido más papistas que el papa, y de no hacer nada con un tema pasamos automáticamente a querer ser los más eficientes en el mundo. Pero nos sale mal.

Como se ha destacado en este congreso, no es ambiental ni moralmente aceptable que las poblaciones de aves necrófagas de la Península Ibérica se concentren sólo en unos pocos muladares con alimentación dirigida gestionados por las Administraciones públicas. Con la disminución de la ganadería extensiva y las medidas sanitarias impuestas, estamos abocados irremediablemente hacia la estabulación de los buitres, cuando la presencia de rapaces carroñeras en un ecosistema es el reflejo del buen estado de conservación de nuestro patrimonio natural. Estos restaurantes para buitres deberían de ser tan sólo lugares de alimentación suplementaria, pero se están convirtiendo en sus únicas fuentes de sustento y provisión.

Porque, como advierten los expertos,

el sistema actual de recogida, transporte e incineración de cadáveres no es sostenible a medio o largo plazo, ni desde el punto de vista económico ni desde el energético ni del ambiental.

¿Qué pasará si un día el camión de cadáveres no llega al comedero? Los animales no saben de problemas presupuestarios y conflictos laborales. Si no hay comida, sencillamente se mueren.

¿Qué podemos hacer entonces? Algo tan sencillo como lo que hemos venido haciendo a lo largo de los últimos 10.000 años. Apoyar la ganadería extensiva como uno de los principales pilares generadores de biodiversidad, incorporando medidas que favorezcan su viabilidad, como permitir el abandono de los animales muertos en el campo, al menos en los espacios protegidos.

De esta manera tendremos más buitres en un campo donde podrán seguir cumpliendo su labor de limpiadores naturales de cadáveres, beneficiándonos al mismo tiempo de una ganadería de mayor calidad, más sana y por ello con menor cantidad de fármacos y otras sustancias peligrosas.

Buitres comiendo basura en un vertedero del norte de España. La retirada de animales muertos del campo está matando de hambre a los buitres.