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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘agua’

No alimentes al monstruo de las toallitas

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Las toallitas húmedas son unas recién llegadas a la higiene personal que están poniendo en jaque a nuestros eficientes sistemas de saneamiento de aguas residuales. Las usamos como sustitutos del papel higiénico y, mecánicamente, las tiramos al váter. Grave error. Estamos dando de comer al terrible ‘monstruo de las toallitas’. Porque lo que tiramos al inodoro no es papel. Lee el resto de la entrada »

Fuerteventura logra la cuadratura del círculo con la gestión integral del agua

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La isla canaria de Fuerteventura es un desierto rodeado de agua… salada. Altas temperaturas, vientos constantes, estériles tierras salinizadas, sin ríos de agua dulce y con un régimen de lluvias tan escaso como irregular (apenas cien litros al año) hacen muy difícil la vida.

Precisamente por esta escasez, la supervivencia de sus habitantes ha estado siempre ligada al agua. A la falta de agua para ser más precisos, la lógica de un terreno extremadamente árido en mitad del Atlántico y a escasamente 100 kilómetros de distancia de las costas del Sáhara, el desierto más terrible del Planeta. Lee el resto de la entrada »

Penélope Cruz es agua y la necesitamos

Penélope Cruz es agua. Julia Roberts es Madre Naturaleza. Harrison Ford es océano. Kevin Spacey es bosque tropical. Edward Norton es suelo. Robert Redford un bosque de secuoyas. Ian Somerhalder puro arrecife de coral. Y Lupita Nyong’o bellísima flor. Todos ellos se han unido junto con la ONG Conservación Internacional (CI) para dar voz a quien no la tiene, a la naturaleza.

Ella en realidad no nos necesita a nosotros. Pero muchos olvidamos que nosotros sí la necesitamos a ella para seguir vivos. Lee el resto de la entrada »

Técnicas de supervivencia para luchar contra el desierto

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Cerca de 115 millones de hectáreas de tierra fértil están afectadas en Europa por la erosión, cuatro veces más que todas las tierras de cultivo de España o que todos nuestros bosques.

Cada año 1.000 millones de toneladas de suelo peninsular son removidas por los fenómenos erosivos, y una superficie de terreno dos veces la de la ciudad de Madrid es hormigonada bajo urbanizaciones europeas. Los incendios se alían al desastre dando alas a un imparable avance del Sáhara.

Si Radio Futura, enamorada de la moda juvenil, aseguraba que “el futuro ya está aquí”, una nueva versión actualizada de la canción debería decir que “el desierto ya está aquí”.

Lo advierte la ONU, promotora este miércoles del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación. A su llamada ha respondido, por ejemplo, una pequeña ONG del Reino Unido, Sunseed Desert, con un programa educativo de acciones prácticas que nos enseñen a luchar contra esas arenas que se nos vienen encima.

Con base en la ecoaldea almeriense de Los Molinos del Río Aguas, Sunseed promueve acciones individuales para interrumpir la erosión y aplicar nuevas técnicas agrícolas que ayuden a regenerar el suelo, algo cada vez más vital.

No son los únicos. Otros proponen huertas urbanas en solares y hasta en azoteas o balcones; incluso instalan panales en los tejados en un intento de recuperar a nuestras amenazadas polinizadoras, las abejas. Recogida del agua de lluvia y su uso en el riego de jardines, algunos verticales adheridos a las fachadas cual eficaz aislamiento térmico. Hornos solares. Reforestaciones populares en tierras marginales pero también junto a instalaciones industriales o a modo de pantallas verdes.

Son pequeños gestos que marcan la tendencia, ese instinto natural de nuestra especie a prepararse para el cambio. Para vivir en un desierto, pero florido.

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Ya puedes beber agua de niebla canaria

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Si me dijeran pide un deseo, ya no elegiría un rabo de nube, ese huracán que no toca el suelo inmortalizado por el genial Silvio Rodríguez. Mi torbellino es ahora de calma, la de esas brumas tranquilas impregnadas en humedad que dos jóvenes de Gran Canaria han sabido domar y hasta ordeñar, embotellando su milagrosa agua de niebla en la que sin duda es la más pura del mundo, pero también la más sostenible e innovadora.

Se llama Alisios porque nos la regalan esos vientos tropicales cargados de humedad y frescor responsables del amable clima canario. Y su sistema de extracción no puede ser más sencillo. Se recoge a 1.600 metros de altitud gracias a 30 captadores en forma de prisma que logran extraer del aire húmedo 20.000 litros mensuales sin gastar energía ni generar residuos.

El primer “atrapanieblas” fue el Garoé, un mítico Árbol Santo de la isla de El Hierro capaz de dar de beber a toda la población aborigen en un territorio sin ríos, del que ya hablaba Plinio hace 2.000 años y al que un huracán derribó en 1610. Su actual sucesor, un árbol de la misma especie plantado en idéntico lugar, sigue llenando los estanques esculpidos en la roca a modo de prehistóricos depósitos, pero ya nadie los usa.

En 1948 un sabio herreño, Tadeo Casañas, evitó una terrible sequía recogiendo en planchas de zinc el agua ordeñada por los árboles a razón de un litro por minuto. Y me decía hace años: “El agua está ahí, en las nubes, una cantidad insospechada que pasa por encima de nuestras cabezas sin que la utilicemos”.

Entonces Tadeo apagó la sed de su pueblo, Tiñor, y aún vendió el sobrante a 40 céntimos el garrafón. Hoy los tiempos han cambiado. La de ahora tiene el mismo origen pero diferente uso. Ofrecerse como cristalina delicatesen en los mejores restaurantes canarios.

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Un David de Jumilla vence al Goliat de las urbanizaciones

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Pascual Carrión es David, un pastor y agricultor de Jumilla (Murcia). Goliat tiene muchas cabezas, políticas y económicas, con la fuerza descomunal que hasta hace poco exhibían las grandes constructoras españolas.

El gigante eligió las tierras de Pascual y las de otros como él para promover la macrourbanización Santa Ana del Monte Jumilla-Golf. Campos deportivos y piscinas aparte, suponía levantar 20.000 chalés, casi tantos como habitantes tiene el pueblo. Suelo suficiente había. El dinero se suponía que llegaría solo. ¿Y el agua? Como el dinero, también se suponía.

Un estupendo reportaje de Vidal Coy en El Confidencial explica los detalles de la titánica lucha de este hombre contra la burbuja inmobiliaria que amenazaba las tierras de su familia, sus cabras, sus ovejas y sus olivos. Le llegaron a ofrecer 2,6 millones de euros y los rechazó. En su lugar se ha gastado un dineral en juicios. Pero al final el bueno de David derrotó de una pedrada en la frente al fanfarrón de Goliat. El Tribunal Superior de Justicia de Murcia ha anulado tan demencial proyecto. ¿La razón? No hay agua para tanta gente. Y la que hay es de mala calidad.

Nos quedan pocos como Pascual. Luchadores contracorriente. Desconfiados. Valientes. Cuánto mejor nos habría ido si hace unos años les hubiéramos hecho caso. Urbanizaciones, hipotecas, desahucios, crisis. Pero no escarmentamos y seguimos igual.

Ahora ponemos a la venta espacios únicos de propiedad pública como un 10% del parque natural de Los Alcornocales (Cádiz). Una de las joyas forestales de Europa donde se quiere levantar un hotel de cinco estrellas, dos campos de golf y un aeródromo privado.

El mismo humo, la misma irresponsabilidad de liquidar nuestro futuro. Luego vendrá un David, o un niño, y nos lo dirá a la cara: ¡Pero si estáis desnudos!

Puedes firmar en Change.org una petición colectiva para que el Gobierno de España paralice la venta de parte de este tesoro que es el Parque Natural de los Alcornocales. Yo ya lo he hecho.

Imagen: David con la cabeza de Goliat. Caravaggio, 1607. Museo de Historia del Arte de Viena, Austria.

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Redescubierto en La Gomera el árbol de las brujas de alcurnia

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La isla de La Gomera es un territorio mágico. Con un bosque mágico, la laurisilva, preñado de historias tan viejas como sus árboles únicos.

En un lugar así, imagínense cómo será Vallehermoso, una de sus localidades más increíbles. Adéntrense entonces en su monte nebuloso hasta acercarse a una fuente misteriosa de siete caños tallados en madera, los Chorros de Epina. Y allí, entre el rumor del agua y del viento alisio agitando la bóveda vegetal, recuerden el refrán gomero:

“Si bebes de los siete caños / te casas antes de un año”.

Para encontrar el amor deseado, asegura la vieja tradición oral que las mujeres deben beber de los caños pares y los hombres de los caños impares, empezando siempre a contar desde la izquierda. Y sólo si las mujeres quieren convertirse en brujas deben beber de los caños de los hombres.

Brujas, auténticas brujas eran las damas de alta alcurnia de Vallehermoso, caprichosas hasta el límite de exigir a sus sirvientas el esfuerzo de invertir todo un día de dura caminata para traerles la preciada agua de esa fuente supuestamente medicinal. Sabedoras de lo sencillo de la falsificación, exigían a las niñas encargadas del transporte una incontestable prueba. Junto con el cántaro lleno debían mostrar la hoja de un aderno (Heberdenia excelsa), un raro árbol de la laurisilva del que, según se creía, sólo existía un único ejemplar en la isla, precisamente en la inmediaciones del manantial.

Considerado cuento de viejas, durante décadas se pensó que tal árbol era una invención popular. Hasta que junto con mi amigo Jacinto lo redescubrimos hace muy poco tiempo. Viejo, muy viejo, pero vivo.

¿Será el mismo de la leyenda? El propio árbol nos lo confirmó, pues tan sólo conserva una de sus cuatro ramas originales, la más inaccesible. Aunque lo siento, no les diré cómo llegar a él. Está el pobre como para regalar más hojas.

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¿Deberíamos celebrar el día de la sequía?

El 22 de marzo celebramos el Día del Agua y el 23 de marzo deberíamos celebrar el Día de la Sequía. Este año las lluvias han sido un 49% inferiores a la media. No llovió ni en otoño ni en invierno y la primavera llega parda y parca, pues los primeros chubascos y nevadas del mes son como gotas en el desierto: insuficientes. O esto cambia o vamos a superar el triste récord de 2005, el año más seco desde que tenemos registros fiables.

Un septenio ya de la última sequía y los buenos propósitos cayeron en saco roto. El agua es tanto un derecho como una responsabilidad de la que sólo nos acordamos cuando nos falta, como de Santa Bárbara con las tormentas. ¿La razón? Resulta demasiado barata como para ahorrarla.

Hagan cuentas. Un metro cúbico de agua cuesta en Dinamarca tres veces más que en España. Y hagan también una paradójica comparación. Con el precio de una botella de agua mineral se puede pagar el consumo de una familia de tres miembros durante tres días. España es así uno de los países de mayor consumo hídrico del mundo, 149 litros por habitante y día sin contar la producción agrícola y ganadera (el 80% del total gastado) y la producción industrial (el 6% restante).

Abres el grifo y ahí está, abundante y potable. Dicen los médicos que debemos beber al menos dos litros de agua diarios, pero en realidad consumimos mucho más. Producir un kilo de carne de vacuno consume al menos 15.500 litros, confeccionar un par de vaqueros 10.850 litros, obtener un kilo de trigo se bebe 1.500 litros y 70 litros una sola manzana.

Según la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) gastamos un 20% más en agua mineral y bebidas refrescantes que en todo el consumo de agua potable. Y si lo comparamos con la factura telefónica, ésta nos cuesta un 470% más. ¿Será más importante hablar por el móvil que beber, cocinar y lavarnos? Se nos olvida que el 20% de la población mundial carece de acceso al agua potable y que el 42% no tiene un grifo cerca para su aseo personal. Así que actúa, #ahorraAgua. Cada gota es importante. Mucho más en tiempos de sequía.

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¿Volveremos al botijo?

La abuela está asustada. Cuando ella iba a trillar al campo hacía tanto calor como ahora y se pasaban todo el día al sol, pero tan sólo llevaban un botijo de agua para toda la familia “Y qué rica y fresca estaba”, me asegura. Los más pequeños eran los encargados de ir todos los días a la fuente a por ella. Ahora nos ve a todos acarreando pequeñas botellas de plástico por las que pagamos un dineral, cuando el grifo nos la ofrece en abundancia y casi gratis. No lo entiende.

Resulta difícil de explicar que en apenas 25 años los españoles hayamos pasado de beber exclusivamente agua de grifo a ser el sexto país del mundo que más agua embotellada consume, 5.500 millones de litros al año. Máxime si se tiene en cuenta que la calidad de ese líquido elemento de marca suele ser similar a la de las cañerías, pero su precio resulta 300 veces mayor.

En realidad el agua embotellada no vale nada. Más del 90% del precio se lo lleva el embotellado, el transporte, la distribución y la publicidad. Y para producir esos 2,7 millones de toneladas de botellas de plástico anuales que apenas reciclamos y tardan casi mil años en degradarse es necesario consumir millones de litros de petróleo. El mismo oro negro que está destruyendo las playas paradisíacas de Florida, donde la gente bebe compulsivamente aguas traídas de países remotos cuya población local no tiene garantizado el acceso a agua potable.

No se trata de volver al botijo pero ¿por qué no podemos volver al agua de grifo? ¿Por qué no optar por filtros para reducir el mal sabor? ¿Por qué no rescatar del armario las viejas cantimploras o reciclar botellas? ¿Por qué no pedirla en los restaurantes? Es verdad, resulta cutre. Y además, no vamos a estropearle el negocio a las grandes multinacionales de la alimentación, con el calor que hace.

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Hacer pis en la ducha es ecológico

No me llaméis guarro, pero son muchos los que piensan que hacer pis mientras uno se ducha ayuda enormemente al medio ambiente. Evidentemente, se ahorra agua, mucho agua.

La idea se ha convertido nada menos que en una campaña de televisión promovida por la ONG brasileña SOS Mata Atlántica, donde se insta a la población a asumir tan aparentemente poco higiénico hábito como ayuda a la protección de los amenazados bosques nativos de la costa atlántica de Brasil. Una selva de la que, dicho sea de paso, apenas queda un 7% de su superficie original. Menos consumo de agua implica dejar menos secos a los ríos, hacer menos embalses y tener bosques más sanos.

En portugués suena divertido, “fazer xixi no banho“, pero en castellano me sigue pareciendo una cochinada. Aunque seamos prácticos. Cada vez que usamos el retrete se pierden 12 litros de agua potable. Y si cada mañana hiciéramos pis en la ducha ahorraríamos 4.380 litros de agua al año.

En declaraciones a BBC Mundo, Ana Ligia Scachetti, directora de comunicaciones de SOS Mata Atlántica, afirmó que los médicos consultados aseguran que orinar en la ducha resulta inofensivo, aunque por razones obvias recomiendan hacerlo al principio, antes de comenzar a lavarse. Y no hacerlo en la bañera, añado yo.

Curiosamente, una encuesta hecha por esta misma ONG descubre que la mayoría de nosotros, el 75%, reconoce hacer pis en la ducha, aunque le da vergüenza admitirlo.

No sé vosotros, pero por muy ecológica que sea, yo sigo teniendo prejuicios sanitarios a esta medida. En su lugar, y si me permitís la sugerencia, soy más partidario de ducharme con mi pareja. Ahorras mucho más agua y es infinitamente más divertido.

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Os dejo el vídeo de la curiosa campaña brasileña, donde desde Gandhi hasta King Kong se apuntan a ella.