La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Agricultores canarios crean un paisaje único regando sus plataneras

Los expertos lo han denominado “geología rápida“. Y no salen de su asombro. Un grupo de geólogos españoles acaba de publicar en una prestigiosa revista científica un fenómeno sorprendente para lo que es habitual en términos geológicos: la formación en apenas veinte años de un paisaje similar, pero en miniatura, al de las piscinas y cascadas de la turística Pamukkale, al sudoeste de Turquía, declarada Patrimonio de la Humanidad.

Además de la rapidez de su formación, lo más interesante es su origen artificial. No lo ha hecho la naturaleza. Es obra involuntaria de los agricultores gancanarios.

Ese paisaje descubierto y descrito por los investigadores españoles se encuentra en el Barranco del Calabozo, en Santa María de Guía, una localidad al norte de la isla de Gran Canaria.

La imagen de este sorprendente nuevo paisaje geológico ocupa la portada del último número de la revista internacional Sedimentology donde se publica el trabajo firmado por Álvaro Rodríguez Berriguete, Ana María Alonso Zarza y Rebeca Martín García de la Universidad Complutense de Madrid y por María del Carmen Cabrera de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. La revista Sedimentology es el órgano de comunicación de la International Association of Sedimentologists (Asociación Internacional de Investigadores en Sedimentología en español).

Regando plataneras

Los cuatro geólogos españoles han descubierto y descrito ese paisaje canario y han investigado su formación. Según explican en el artículo de Sedimentology, el origen de la curiosa formación canaria está en la forma en la que se riegan algunas plataneras de la isla.

Para ese riego se utilizan aguas procedentes de pozos y galerías que son muy ricas en carbonato, calcio, magnesio, sodio y sílice junto con un alto contenido en CO2.

La composición química de esa agua provoca que dentro de las tuberías que se usan para su transporte hasta los campos se produzca una gran precipitación de minerales que obstruyen habitualmente esas tuberías. Una de las formas que tenían los agricultores grancanarios de evitar ese problema era dejar que el agua cayera desde las zonas altas por las laderas fuera de las tuberías hasta llegar a las zonas bajas. Y eso es lo que ocurrió en Calabozo y provocó la formación de este singular paisaje de piscinas y cascadas.

El depósito carbonático de Calabozo descrito en el artículo de Sedimentology por los geólogos españoles se formó en un espacio de tiempo que los investigadores calculan de no más de treinta años. Está situado en una ladera y no es muy grande. Tan solo ocupa unos veinte metros de altura por diez de anchura.

Los científicos explican que se formó a partir del agua que salía por una tubería situada a media ladera, unos 215 metros sobre el nivel del mar. La vegetación de la ladera unida a la temperatura del agua, unos 31ºC, provocó la formación de estructuras rígidas al precipitar como calcita el carbonato cálcico contenido en el agua sobre las plantas de la ladera. Estas barreras semicirculares generaron piscinas o estanques de entre uno y dos metros de diámetro que en la actualidad están secos.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Los comentarios están cerrados.