La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Pikachu vence al quebrantahuesos

Ayer hice una prueba desoladora con mi hijo de 10 años. Le enseñé una revista de turismo ornitológico y sólo fue capaz de identificar la fotografía de un águila imperial, ignorando los nombres de grulla, avutarda, cigüeña negra y mirlo.

A continuación seguí los consejos de Alejandro Sánchez, el director de la Sociedad Española de Ornitología (Seo/BirdLife), y le pregunté por los Pokémon. Ahí mi hijo se mostró un experto, señalándome los alias de decenas de esos estrambóticos seres, con sus consabidas generaciones y evoluciones. Crecido por el éxito, pasó luego al contraataque con los Gormiti, “los invencibles señores de la naturaleza”, preguntándome uno por uno los nombres de los muñequitos de raras formas de su preciada colección. Por supuesto, no supe ni uno.

El resultado me ha dejado sumamente preocupado. Nuestros hijos lo saben todo sobre seres irreales, pero muy poco sobre las plantas y animales que les rodean, aquellos que pueden observar con sólo salir a la calle.

Ven gorriones en el patio de la escuela y para ellos son sólo pájaros, igual que las palomas, los vencejos o los buitres. Ven camelias y son sólo flores, los trigales quedan convertidos en hierbas, las encinas en anónimos árboles, las madreselvas en arbustos.

Cuando Antonio Machado habla en sus poemas de

“los álamos cantores

que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores”,

¿a qué se estará refiriendo?

La razón es sencilla, nuestra sociedad cada vez es más urbana, más de televisión, más encerrada en burbujas de cemento y cristal.

¿Cómo vamos a conservar el día de mañana osos, linces, quebrantahuesos, hayedos, robledales, incluso escribanos palustres o violetas de Sierra Nevada, si no los conocemos?

Está claro, hace falta más educación ambiental a pie de calle, más salir con nuestros hijos al campo para descubrir toda esa gran riqueza natural que nos rodea. O acabaremos declarando a Pikachu especie protegida.

55 comentarios

  1. Dice ser Daniel

    Si se molestaran en hacer que aprenderlos fuera un juego, o incentivar su curiosidad, otro gallo cantaria. Esta muy bien eso de enseñar una foto de un libro, pero luego no esperes que se acuerde del nombre, si poco mas que una foto y una breve descripcion es lo que va a ver.Aun recuerdo como me aburria en el colegio en clase de ciencias naturales, estabamos aprendiendo las partes de las flores sentados en filas y encerrados en una clase, estando el patio lleno de hierbajos en flor.Si esta persona sacara a su hijo y lo llevara al campo con unos prismaticos quizas despertaria su curiosidad. Pero si lo unico que va a hacer es abrirle una revista y preguntarle cuantos sabe que no se queje, el tampoco pone mucho esfuerzo para que los conozca.

    19 junio 2009 | 17:18

  2. Dice ser Jesús Dorda

    Todo tiene su momento y obedece a motivaciones propias no a imposicion externa. A ciertas edades da igual que lo que se aprendan sean los nombres de muñecos, jugadores de fútbol o ciclistas. Lo importante es valorar su capacidad de aprendizaje e intentar despertar su curiosidad por cosas creativas y útiles, pero asumiendo que “el gusto es suyo”

    20 junio 2009 | 18:22

  3. Dice ser gotomax

    Pues te felicito por el texto, ya que somos muchos los padres preocupados por esto que comentas.Preocupado por cómo hacer que la educación sea tan amena como el memorizar nombres de mascotas imaginadas, no reales. Amena como para captar la atención de los alumnos, consiguiendo hacer del aprendizaje algo divertido y que les enganche.Yo soy también un pequeño seguidor de Pokemon, es lo que tiene estas cónsolas que nos enganchan. Con 45 años sigo jugando de vez en cuando y no confundo un gremlin con un pokemon, así que a los mios los mojo sin problema.Ah, acabar un comentario con la frase “pincha sobre mi nombre” es de un pedante que me provoca un rechazo frontal. Jamás seguiría el enlace de alguien así. Como dijo primo Mosquito hace poco, sois los flautistas de hazme-link.Escribe algo interesante y ya vendrá la gente a tu blog a leer el resto. Spam barato con muy bajos resultados.

    22 junio 2009 | 11:13

  4. Dice ser Javier

    Acabo de leer el comentario de eNeKo y me parece genial, tiene una perspectiva muy madura de las fases de la vida de las personas, para tener 20 años es un figura.Los que trabajamos en educación ambiental tendemos a ser un poco quejicas de “lo mal que está todo” y “lo poco que se enteran los jóvenes”, pero, si miramos con perspectiva amplia, ni las cosas están tan mal ni los jóvenes son muy distintos a como éramos nosotros. También tendemos a creer que “nuestro tema” es el más importante que hay que transmitir.Nuestro reto es transmitir de manera significativa y atractiva. Al final, a los chicos se les gana por el corazón, si no disfrutan de la naturaleza, lo demás es inútil.

    07 julio 2009 | 14:16

  5. Dice ser Miriam

    César, una verdad más grande que un RASCACIELOS.En serio, me encantó tu artículo. Lo leí en la versión impresa y no quería dejar de decírtelo aunque sea tarde.Saludos, Miriam

    09 julio 2009 | 15:07

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